Capitalismo de Estado

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El término capitalismo de Estado es multívoco y su utilización ha variado históricamente. Dependiendo del concepto de capitalismo al que se adscriba, y del sentido con que éste se utilice, sea sustantivado o adjetivado al Estado como término principal, variará la definición resultante y su posible utilización, así como la intencionalidad ideológica y retórica de la misma. Estos son los múltiples significados con que el término ha sido asociado y utilizado:

  • Economía capitalista en la cual la actividad económica de las empresas privadas es regulada por el Estado.
  • Economía socialista-estatal cuyas empresas públicas son administradas con criterios capitalistas.
  • Sistema socioeconómico colectivista en el que la burocracia se apropia del capital que administra.
  • La economía de una nación administrada como una única sociedad anónima, pudiendo ser dueña de la mayor parte de los bienes y la riqueza de la nación.

El concepto de "capitalismo de Estado" se ha utilizado generalmente en última acepción como analogía a alguna característica de la definición de capitalismo liberal, como sistema en el cual el sector de los poseedores de bienes de capital que aprovechan el mayor valor vital del recurso, es intervenido por el poder político con el fin de apropiarse del rol de "capitalista" en mayor o menor medida, o de favorecer a determinado sector económico evadiendo o suprimiendo en algún nivel la libre competencia y la libre empresa. En este sentido puede verse la interpretación de Friedrich Pollock.[1]

Esta definición negativa del "capitalismo" choca con aquella positiva que considera al capital como dependiente del trabajo y cuya función productiva está orientada de forma cooperativa a los intereses del consumo privado de los asalariados. Dentro de este último enfoque las empresas estatales no dependen de fomentar la utilidad del capital mediante el intercambio voluntario de recursos externos ya que se apropiarían coactivamente de los mismos junto con el trabajo, y por ende perderían así el carácter de capitalistas.

La adopción o rechazo de esta utilización del término deriva de la consideración que se tenga del carácter libre del mercado, o bien de la opinión acerca de la existencia de un mercado real en un régimen de propiedad propio del capitalismo.

Utilización por el socialismo marxista[editar]

Por el estalinismo y el trotskismo[editar]

El capitalismo de Estado es una forma de definir el sistema político y económico que se dio en la Unión Soviética después de lo que los trotskystas llaman "Termidor", suceso en el que se forma de manera violenta una burocracia que anula e impide la actuación social y política de los obreros, y que aconteció durante el ascenso al poder por parte de Iósif Stalin. Este sistema prevaleció hasta su desaparición en 1991, considerada como una respuesta a los ciudadanos para lograr mantener a flote un sistema de economía cerrado, en el cual el único que puede tener injerencia sobre el manejo de los medios de producción es el propio Estado. El socialismo debía ser sólo una fase necesaria pero temporal en la evolución hacia el comunismo, cuando la transferencia de la propiedad de los medios de producción pasara de la dictadura del Estado obrero (dirigido por comunas o soviets, gobiernos pluralistas compuestos por obreros quienes dirigen al Estado en la represión de la burguesía) por entero a las manos de la clase obrera o proletariado sin necesidad de coerción política contra los enemigos de clase, acabando así con la función del Estado según la doctrina marxista-leninista.

A su vez el trotskismo consideró al capitalismo de Estado como una degeneración de la dictadura del proletariado creada por el estalinismo.

A partir de esta concepción del capitalismo de Estado se logró mantener a flote la economía socialista, aunque el problema que causó este sistema económico fue su poca ductibilidad y la excesiva burocracia, lo cual a su vez produjo un desabastecimiento de los productos básicos para el bienestar del pueblo.

Este sistema cae hacia el año de 1990 cuando la Unión Soviética se colapsa en toda su estructura; militar, política, económica y social dejando de lado este tipo de organización de la economía.

Por la izquierda radical no-leninista[editar]

Numerosas corrientes[2] de la izquierda marxista o comunista niegan que el estado soviético haya constituido alguna vez una verdadera dictadura del proletariado, y critican al trotskismo sosteniendo que en realidad no fue una deformación de un estado obrero: es el mismo estado obrero el que no habría existido. Independientemente de si reivindiquen o no la Revolución rusa y sus protagonistas, estas corrientes utilizan el término capitalismo de Estado para señalar que la propiedad estatal totalitaria de los medios de producción no soluciona, o no necesariamente, la separación del productor de los medios de producción, y no trasciende las relaciones sociales capitalistas, sobre todo la explotación moderna.

Estas corrientes coinciden en señalar que, en la Rusia soviética (y en China), no existía una burguesía que estuviera apropiándose de la plusvalía, como en Occidente. En cambio, fue la misma burocracia del Partido Comunista la que asumió objetivamente el rol de clase explotadora. Estas corrientes critican la idea de que la propiedad estatal de los medios de producción sea sinónimo de socialismo, ya que el control real de la producción por los trabajadores, objetivo central de la dictadura del proletariado, puede seguir siendo impedido, total o relativamente, por un Estado que los centralice con el propósito de explotar a los trabajadores, aunque diga representarlos.

El marxismo no-leninista afirma que los medios de producción en los regímenes burocráticos fueron puestos por el Estado en funcionamiento como medios de explotación, es decir, como capital. También utilizan el término para hablar de los casos de Estado de bienestar en Occidente. La producción capitalista por parte del Estado no sería la inclinación inherente del capitalismo, sino más bien una particularidad histórica. En ese sentido, Guy Debord sostiene que la burocracia totalitaria es "la continuación del poder de la economía, el salvamiento de lo esencial de la sociedad mercantil mediante el mantenimiento del trabajo-mercancía. [...] La burocracia totalitaria [es] una clase dominante de sustitución para la economía mercantil",[3] y obstaculizaría relativamente la acumulación, por lo que a largo plazo no sería capaz de competir contra las economías occidentales; eso explicaría en gran parte el enfriamiento crónico de la economía del segundo mundo a partir de fines de la década de los 60. En caso de que se combinara con una propiedad privada del capital, el capitalismo de Estado significaría probablemente un obstáculo a la ganancia privada, y explicaría la tendencia al rechazo de tal propiedad por parte de la burguesía propiamente dicha.

Utilización por el anarquismo[editar]

Dentro del anarquismo (o los anarquismos)[4] el término capitalismo de Estado tiene por lo menos dos connotaciones (una anticapitalista y otra procapitalista), diferenciadas según su terminología económica pero ambas relacionadas con una suerte de "dictadura de clase" con origen en el poder político, fundamentada en el control de privilegios económicos derivados esencialmente de la violencia, los privilegios legales y políticos, o el corporativismo mercantilista:

  • Para los anarquistas clásicos, significa que los trabajadores pasen de un régimen (no siempre deseable) en que se subordinan por elección a un empleador particular que tiene la propiedad y la dirección de la empresa en que trabajan (entienden esto como capitalismo), hacia un régimen en que el patrón único y absoluto sea el Estado y la propiedad y la dirección única de las empresas esté en manos de éste, estando los trabajadores en ambos casos subordinados, pero sin elección en la versión estatalista, siendo la única opción e involuntariamente. Los anarcosocialistas proponen que el capital esté en manos de los trabajadores, según diversos métodos.
  • Para los anarcoliberales, favorables a la economía de mercado y a la propiedad privada, es un sistema de mercado intervenido políticamente en favor de grupos económicos, que formarían una élite u oligarquía, a través de manipular vía Estado el sistema de mercado en su beneficio, logrando un control ilegítimo de recursos. Impediría una verdadera libre competencia y el mérito individual.

Utilización por la Escuela austriaca y el liberalismo libertario[editar]

Los usos anticapitalistas frecuentemente asociados al término capitalismo de Estado son rechazados prácticamente por todo el espectro del pensamiento liberal libertario, en particular al que adhiere a la Escuela austríaca, ya que considera 1) no puede haber un capitalismo dentro del Estado: la renta del capital es dependiente del beneficio del consumidor dentro de un intercambio voluntario en el mercado que sería inseparable de la propiedad privada y una contradicción en términos con su administración colectivista, y 2) al capitalismo regulado por el Estado como una negación parcial del sistema capitalista.[5]

Conceptualmente el uso del término no puede considerarse por ende peyorativo: el rasgo negativo del estatismo no sería que la propiedad de los medios de producción esté fuera del alcance de la totalidad de la población, sino que esta propiedad sea colectiva, y viceversa el carácter positivo del capitalismo no es que la propiedad de los medios de producción esté en manos de una minoría, sino que esta propiedad sea privada.[6]

Para los liberales las relaciones mercantiles no son relaciones de poder y por ende las relaciones sociales entre propietarios desiguales no significan relaciones coercitivas sino cooperativas. Las apropiaciones privadas de capital por intercambio o creación se basan a su vez en la defensa del derecho de propiedad privada del creador del capital,[7] mientras que la obtención de ingresos por parte del Estado no es considerado un derivado de su eventual posesión de capital socialmente útil sino del uso discrecional del monopolio de la violencia en orden a la expropiación de bienes y trabajo sin consideración por el uso eficiente de los medios de producción.[8]

Autores como Rothbard han utilizado eventualmente el término para describir la simbiosis entre las restricciones gubernamentales a la libre entrada en el mercado de usos más competitivos del capital y un statu quo corporativista.[9]

Utilización fuera del debate doctrinal[editar]

El cientista político Ian Bremmer utiliza el término para describir los sistemas en los cuales las clases políticas intervienen sobre el circuito económico de las sociedades anónimas para establecer proyectos sociales que aseguren su permanencia a largo plazo en el poder.[10] Este fenómeno aparece como el reverso de la situación paralela, también descrita por Bremmer, en la cual las empresas idealmente logran liberarse -o bien se apoderan- del Estado con un proyecto colectivo organizado de libre mercado, pero que por lo general deriva en un sistema "corporativista" y mercantilizado, descrito por el intelectual neoconservador Samuel Huntington como "pretoriano", en el cual éstas (entre otras organizaciones) en forma desorganizada, y sin capacidad o interés de lograr imponer un interés público por el capitalismo, hacen por separado una "política" privada subordinando desde el Estado la política pública (sea de protección del mercado capitalista o cualquier otra) a una fragmentación de disputas "corporativistas" de las diferentes facciones privadas,[11] que no pueden así ni coordinarse colectivamente en la protección del sistema de intercambio del que surgieron, ni tampoco llegar a lograr reestructurar sus intereses en otro proyecto socioeconómico[12] o en otras vías de ingreso,[13] como describen el socialista comunitario Karl Polanyi y el socialdemócrata Hans Kelsen a las reacciones colectivistas exitosas en el seno de las clases propietarias de capital, que terminaría con la dependencia económica de la burguesía hacia a la renta del capital reemplazándola por la expropiación extraeconómica directa, y convirtiendo así el carácter burgués del "capitalismo de Estado" en un "socialismo de Estado" netamente burocrático y controlado autocráticamente.

Referencias[editar]

  1. [Estado y marxismo: un siglo y medio de debates, M. Thwaites Rey, Prometeo libros, 2007, Buenos Aires, pág. 298]
  2. Entre tantas, podemos incluir aquí a los consejistas, la izquierda comunista, los situacionistas y los autonomistas. Véase al respecto: Philippe Bourrinet. "Víctor Serge: totalitarismo y capitalismo de Estado"
  3. "El proletariado como sujeto y como representación". Guy Debord. La Sociedad del Espectáculo, cap. 4, tesis 104
  4. Árbol genealógico del anarquismo
  5. "Freedom Is Slavery: Laissez-Faire Capitalism Is Government Intervention". George Reisman. George Reisman's Blog on Economics, Politics, Society, and Culture, June 2006.
  6. "Capitalismo de Estado y socialismo de mercado como atajos ideológicos". Pablo Pozzoni. Propiedad Privada. Diciembre de 2006.
  7. "Capital y dinero". Hernando de Soto. El misterio del capital. Cap. 3, pp. 88-91. 2002, Editorial Sudamericana.
  8. "Diversas concepciones del ideal socialista". Ludwig von Mises. El socialismo. Sección III, Cap. XV, pp. 242-250 y p. 259. 2003, Unión Editorial.
  9. Un futuro de paz y capitalismo. Murray N. Rothbard. Modern Political Economy. Edición de James H. Weaver, Cap. 28, pp. 419-430. 1973, Allyn and Bacon.
  10. "The West should fear the growth of state capitalism". Ian Bremmer. 2010, Telegraph.co.uk
  11. "Las fuentes del pretorianismo", Samuel Huntington, El orden político en las sociedades en cambio, Cap. 4, § 1, pp. 175-180. 1972, Paidós.
  12. "La dictadura de partido (bolchevismo, fascismo, nacionalsocialismo)", Hans Kelsen, Teoría general del Estado, § 50, pp. 464-470. 1965, Editora Nacional
  13. "La gran transformación", Karl Polanyi, El sustento del hombre, Presentación de César Rendueles, § 1, p. 17. 2009, Capitán Swing.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]