Economía de mercado socialista

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Este artículo es acerca del sistema económico en China y en Vietnam. No debe confundirse con Socialismo de mercado.

La economía de mercado socialista es la forma económica que se practica tanto en la República Popular China, donde es llamada "socialismo con características chinas", así como en Vietnam donde a partir de la reforma del Doi moi se denomina "economía de mercado orientada al socialismo".[1] La característica principal de esta forma económica es que las industrias básicas y sectores regulados como las telecomunicaciones o el sector bancario, son mayoritariamente propiedad del Estado pero compiten entre ellas en un sistema de precios establecidos por el mercado.[2] En contraste con la concepción más común de "socialismo de mercado", el Estado Central no interfiere rutinariamente a fin de establecer precios ni favorece a empresas estatales por sobre las privadas. Este sistema es un tipo de economía capitalista.

China tiene, de acuerdo al Foro Económico Mundial, una economía "factor-driven" motivada por la incorporación continuada de grandes cantidades de mano de obra barata, inversiones en bienes de capital básicos, mejoramiento de infraestructuras y aprovechamiento de los recursos naturales.[3] Entre los mayores motores de crecimiento de la economía China, están la apertura comercial y un duradero enfoque hacia las exportaciones a través de subsidios impositivos, permisibilidad hacia la inversión exterior y el ingreso de grandes flujos de capital extranjero, fuertes inversiones públicas en infraestructuras de transporte y la aceptación de la economía de mercado mixta y sus mecanismos de formación de precios, mercados de capitales y propiedad privada como vías para mejorar la eficiencia de los viejos monopolios públicos y crear un tejido industrial secundario privado, normalmente a través de joint ventures/empresas mixtas entre gobiernos locales y empresas extranjeras.[4]

La enorme tasa de ahorro china, tanto privada como pública, está, se alega, fuertemente motivada por la inexistencia de una red estatal de protección social frente a la enfermedad o la vejez, lo que llevaría a los trabajadores chinos a ahorrar más del 50% de sus ingresos en prevención de problemas de salud o para cubrir su vejez[5] -Hay que notar, sin embargo, que de hecho esos y otros beneficios se obtienen en China a través de los sindicatos[6] (ver Federación Nacional de Sindicatos (China)).- Actualmente, hay un amplio consenso entre muchos economistas, tanto neokeynesianos, como liberales-conservadores, especialmente esos que trabajan para el FMI, sobre los efectos de este "exceso de ahorro": una demanda interna deprimida con exceso de capital para invertir en activos fijos, lo que a su vez forma parte fundamental de los actuales desequilibrios comerciales entre Asia y los países occidentales, que a su vez tienen una baja tasa de ahorro (ver: Sistema Monetario Internacional). Sin embargo, todas estas sugerencias pueden ser vistas como respondiendo a un interés geopolitico de estos últimos países, especialmente los EEUU.[7]

El control por parte del Estado de los sindicatos permite, de acuerdo a sindicatos occidentales, a esas empresas producir con costes bajos.[8] (ver: Deslocalización)

Referencias[editar]

Véase también[editar]