Gran Salto Adelante

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
El Gran Salto Adelante forma parte de la Historia de la República Popular China

El Gran Salto Adelante (Chino simplificado:大跃进, Chino tradicional:大躍進, Pinyin: Dà yuè jìn) fue una campaña de medidas económicas, sociales y políticas implantadas en la República Popular China por el Partido Comunista de China (PCCh) entre 1958 y 1961, con el objetivo de transformar la economía agraria China en una sociedad comunista a través de la rápida industrialización y colectivización. Esta campaña produjo la Gran Hambruna China que, según estimaciones provocó la muerte de entre 18.000.000 y 32.500.000 personas.

Antecedentes[editar]

Durante los años 1950, la República Popular China llevó a cabo un programa de distribución de la tierra y una industrialización con la ayuda técnica de la Unión Soviética. Las relaciones entre los dos regímenes comunistas no eran buenas y los dirigentes chinos veían con preocupación la deuda contraída con la Unión Soviética y los intereses que la República Popular tenía que pagar. El modelo de desarrollo soviético aplicado por la República Popular durante el Primer Plan Quinquenal (1952 - 1957), aunque había estimulado el desarrollo industrial y el crecimiento económico, no parecía sostenible debido a la presión sobre el medio rural, que perdía población debido a la emigración a las ciudades, y a las inversiones necesarias, que sólo podían hacerse gracias a los préstamos soviéticos, que aumentaban la dependencia del régimen chino.

En la mitad de los años cincuenta la situación en China se había estabilizado y la amenaza de las guerras de Corea y Vietnam (la guerra francesa) había desaparecido. Las personas percibidas como capitalistas fueron expropiadas en 1952 y 1953; los disidentes, tanto de izquierda como del Kuomintang, encarcelados. Por primera vez en varias generaciones, China parecía tener un gobierno fuerte y estable.

Sin embargo, Mao Zedong se alarmó por los términos usados por Nikita Jrushchov en el Vigésimo Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. Mao percibió que lejos de alcanzar y adelantar a Occidente, la economía soviética se estaba quedando atrasada. Ante las sublevaciones ocurridas en Alemania del Este, Polonia y Hungría, y la Unión Soviética buscando la coexistencia pacífica, que Mao percibió como una capitulación soviética ante el poder imperialista de Occidente, preparó al PCCh para avanzar solo.

El Gran Salto Adelante[editar]

El Gran Salto Adelante tomó diferentes elementos de la historia de la URSS para combinarlos en una única y original fórmula china. Colectivizaciones al estilo del tercer periodo, estajanovismo de principios de los años 1930, la guardia popular creada por Nikita Khrushchev en 1959, y la política original china de crear comunas como unidades económicas autosuficientes, que incorporaban la industria ligera junto a proyectos de infraestructuras. Se pensaba que a través de la colectivización y el trabajo en masa, la producción china de acero sobrepasaría la del Reino Unido en quince años.

También influyó la herencia histórica de China, en la que la lealtad de las autoridades locales al centro de poder se demostraba obteniendo buenos resultados en la implantación de las políticas impulsadas por éste, al igual que hacía la pequeña aristocracia rural en los tiempos imperiales. Esto generaba una competencia entre las autoridades locales para informar de lo bien que se estaban cumpliendo las órdenes, lo que generaba informes demasiado optimistas, o francamente falsos. Por otro lado, la docilidad del campesinado chino y el culto a la personalidad en la figura de Mao y la confianza que el pueblo sentía hacia él, llevó a estos campesinos a un paroxismo colectivo de trabajo ininterrumpido.

En la provincia de Henan se estableció una comuna experimental a principios de 1958, y pronto el modelo se fue extendiendo por el país. Las comunas empezaron a implantarse masivamente, ya sea mediante la ejecución de órdenes directas o mediante la violencia. Decenas de millones de personas en los campos y pequeñas ciudades fueron movilizadas para producir un único producto, símbolo de la industrialización, el acero. Se crearon aproximadamente 25.000 comunas en 1958, con alrededor de 5.000 familias en cada una de ellas.

La idea del gobierno chino era industrializar el país y aumentar la producción agrícola haciendo uso del trabajo en masa, evitando así tener que importar maquinaria pesada. El efecto más visible desde el extranjero fue la campaña de creación de pequeños altos hornos en el patio de casa para la fundición de acero que se construyeron en cada comuna. En octubre de 1958 se informaba de la creación de un millón de éstos. Incluso en las fábricas, escuelas y hospitales los trabajadores cualificados abandonaban su trabajo para destinar parte de su tiempo a producir acero. Al mismo tiempo, los campesinos eran sujetos una colectivización obligatoria de manera análoga a la impuesta en la URSS en 1934.

Pese a la propaganda oficial, el acero producido por estos hornos artesanales era en gran parte inservible debido a la mezcla de diferentes metales durante su elaboración. De hecho, las autoridades nunca capacitaron a los campesinos para realizar tareas básicas de fundición, además que un acero de buena calidad necesitaba de plantas siderúrgicas dotadas de la tecnología adecuada. Pese a esto, las autoridades del Partido Comunista Chino se abstuvieron de contrariar los deseos de Mao Zedong e impulsaron la fundición masiva de artículos de metal, para transformarlos en un acero de pésima calidad:

Tomamos todos los objetos de metal que teníamos en casa y nuestros vecinos hicieron lo mismo. Lo pusimos todo en un gran fuego y mezclamos todo el metal. (Zhang Rongmei, profesor de geometría en la zona rural de Shanghái)

La fabricación de acero vino aparejada de una colectivización obligatoria que reunió a los campesinos chinos en inmensas comunas destinadas a trabajos agrícolas y a la ejecución de obras ordenadas por el gobierno. La colectivización causó que gran número de campesinos chinos perdieran casi todas sus pertenencias privadas, inclusive artículos personales, por las ansias del gobierno de suprimir el "individualismo contrarrevolucionario"; la improvisación y desorientación entre las autoridades locales causó que la fuerza de trabajo de miles de campesinos se desperdiciara en obras inútiles o irrelevantes, mientras que la exigencia de quintuplicar la producción agrícola condujo a situaciones de brutal explotación laboral de campesinos en las comunas. La colectivización impidió también que la vida cotidiana de la China rural se mantuviera, al suprimir costumbres como los mercados de aldea, las bodas tradicionales, los trueques de bienes, etc.

Ante el miedo de la represión política del Partido Comunista de China en caso que las autoridades locales no cumplieran con las metas asignadas, la producción de alimentos fue sobredimensionada, siendo que las autoridades regionales manipulaban las cifras para satisfacer al gobierno de Pekín y éste a su vez aceptaba de buen grado las proyecciones optimistas para evitar toda autocrítica al proyecto. La producción así obtenida era usada esencialmente para su exportación a la URSS, como medio de pagar la deuda contraída con ese país y obtener divisas; el remanente era destinado a la población urbana.

Un resultado trágico fue que como consecuencia de esta manipulación de números el gobierno de Mao Zedong impuso cuotas de producción cada vez mayores a las comunas campesinas, que ahora debían entregar a las autoridades cantidades mayores de alimentos, dejando a los propios trabajadores de las comunas sin cosechas para su propia subsistencia. .

Consecuencias[editar]

La consecuencia más clara y más importante fue la muerte de millones de personas, que algunos historiadores cifran en incluso 30 millones, la mayoría de ellos niños muy jóvenes que apenas llegaban a los diez años de edad. Estos fallecimientos estuvieron provocados por la terrible hambruna que asoló el país. La causa principal del hambre fue la mala cosecha de aquellos años, ocasionada por las muchas catástrofes naturales y climáticas que arrasaron China durante los años en los cuales se llevó a cabo el Gran Salto Adelante. Sin dejar de lado las inconmensurables cosechas que acabaron podridas dada la predominancia de la labor en la producción de acero que era generalmente inservible.

China no recuperó las cifras de producción agrícola e industrial anteriores a 1958 hasta 1964. El fracaso de el gran salto adelante hizo que Mao renunciara en 1958 a la presidencia de la república, que pasó a manos de Liu Shaoqui, que inició una política de liberización para cultivar parcelas privadas, vender productos en mercados rurales y producir en talleres artesanales. El fracaso del salto trajo consigo como consecuencia críticas en especial por parte de Peng Dehuai, ministro de defensa, convencido de que habia que oponerse a la política de Mao calificándola de "fanatismo pequeñoburgués". Mao contraatacó calificando a todos aquellos que habían criticado su política de "demócratas burgueses" y se les acusó de culpables por conspiraciones contra el partido. Este recelo no terminó ahí: Mao continuo su ataque con la posterior Revolución Cultural de la que no sólo se sirvió para cambiar la estructura de partido a la que consideraba aburguesada y simpatizante del capitalismo, sino también para mantener vivo el espíritu de revolución y recuperar la influencia que había perdido tras el fracaso del gran salto. Como consecuencia del fracaso del gran salto, Mao inició una revolución cultural proletaria con el objetivo de imponer su pensamiento como principal fuerza ideológica del país.

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]