Gran Salto Adelante

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El Gran Salto Adelante forma parte de la Historia de la República Popular China

El Gran Salto Adelante (Chino simplificado:大跃进, Chino tradicional:大躍進, Pinyin: Dà yuè jìn) fue una campaña de medidas económicas, sociales y políticas implantadas en la República Popular China por el Partido Comunista de China (PCCh) entre 1958 y 1961, con el objetivo de transformar la economía agraria China en una sociedad comunista a través de la rápida industrialización y colectivización. Esta campaña produjo la Gran Hambruna China que, según estimaciones provocó la muerte de entre 18.000.000 y 32.500.000 personas.

Los principales cambios en las vidas de la gente de las áreas rurales de China incluyeron la introducción de una colectivización agricultural obligatoria. Se prohibió la agricultura privada, y aquellos que la realizaban fueron perseguidos y acusados de contrarevolucionarios. Las restricciones a la gente de las áreas rurales fueron aplicadas a través de sesiones de lucha y presión social, aunque la gente también experimentó el trabajo forzado.[1] La industrialización rural, oficialmente una prioridad de la campaña, vió su "desarrollo.....abortado por los errores del Gran Salto Adelante".[2]

El Gran Salto Adelante terminó en una catástrofe que causó decenas de millones de muertes[3] , se estima que de fueron desde 18 millones hasta 32.5[4] o aún 45 millones de víctimas.[5] El historiador Fran Dikotter dice que la "coerción, el terror, y la violencia sistemática fueron las bases principales del Gran Salto Adelante", y que "motivó a una de las matanzas más terribles de la historia humana".[6]

Durante los años del Gran Salto Adelante hubo regresión económica, siendo los años del 1958 al 1962 el único período entre los años 1953 y 1985 en los cuales la economía de China se encogió. El economista político Dwight Perkins dice que: "grandes cantidades de inversiones producían modestos incrementos en la producción o ninguno. ...en pocas palabras, el Gran Salto Adelante fue un desastre muy caro".[7]

En conferencias subsiguientes en marzo del año 1960 y en mayo del año 1962, los efectos fueron estudiados por el Partido Comunista de China, y Mao fue criticado en conferencias del partido. Miembros moderados del partido como Liu Shaoqi y Deng Xiaoping comenzaron a acumular poder, y Mao fue marginalizado dentro del partido, lo cual lo llevó a iniciar la Revolución Cultural en el año 1966.

Antecedentes[editar]

Durante los años 1950, la República Popular China llevó a cabo un programa de distribución de la tierra y una industrialización con la ayuda técnica de la Unión Soviética. Las relaciones entre los dos gobiernos comunistas no eran buenas y los dirigentes chinos veían con preocupación la deuda contraída con la Unión Soviética y los intereses que la República Popular tenía que pagar. El modelo de desarrollo soviético aplicado por la República Popular durante el Primer Plan Quinquenal (1952-1957), aunque había estimulado el desarrollo industrial y el crecimiento económico, no parecía sostenible debido a la presión sobre el medio rural, que perdía población debido a la emigración a las ciudades, y a las inversiones necesarias, que solo podían hacerse gracias a los préstamos soviéticos, que aumentaban la dependencia del régimen chino.

En la mitad de los años cincuenta la situación en China se había estabilizado y la amenaza de las guerras de Corea y Vietnam (la guerra francesa) había desaparecido. Las personas percibidas como capitalistas fueron expropiadas en 1952 y 1953; los disidentes, tanto de izquierda como del Kuomintang, encarcelados. Por primera vez en varias generaciones, China parecía tener un gobierno fuerte y estable.

Sin embargo, Mao Zedong se alarmó por los términos usados por Nikita Jrushchov en el Vigésimo Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. Mao percibió que lejos de alcanzar y adelantar a Occidente, la economía soviética se estaba quedando atrasada. Ante las sublevaciones ocurridas en Alemania del Este, Polonia y Hungría, y la Unión Soviética buscando la coexistencia pacífica, que Mao percibió como una capitulación soviética ante el poder imperialista de Occidente, preparó al PCCh para avanzar solo.

El Gran Salto Adelante[editar]

El Gran Salto Adelante tomó diferentes elementos de la historia de la URSS para combinarlos en una única y original fórmula china. Colectivizaciones al estilo del tercer periodo, estajanovismo de principios de los años 1930, la guardia popular creada por Nikita Khrushchev en 1959, y la política original china de crear comunas como unidades económicas autosuficientes, que incorporaban la industria ligera junto a proyectos de infraestructuras. Se pensaba que a través de la colectivización y el trabajo en masa, la producción china de acero sobrepasaría la del Reino Unido en quince años.

También influyó la herencia histórica de China, en la que la lealtad de las autoridades locales al centro de poder se demostraba obteniendo buenos resultados en la implantación de las políticas impulsadas por éste, al igual que hacía la pequeña aristocracia rural en los tiempos imperiales. Esto generaba una competencia entre las autoridades locales para informar de lo bien que se estaban cumpliendo las órdenes, lo que generaba informes demasiado optimistas, o francamente falsos. Por otro lado, la docilidad del campesinado chino y el culto a la personalidad en la figura de Mao y la confianza que el pueblo sentía hacia él, llevó a estos campesinos a un paroxismo colectivo de trabajo ininterrumpido.

En la provincia de Henan se estableció una comuna experimental a principios de 1958, y pronto el modelo se fue extendiendo por el país. Las comunas empezaron a implantarse masivamente, ya sea mediante la ejecución de órdenes directas o mediante la violencia. Decenas de millones de personas en los campos y pequeñas ciudades fueron movilizadas para producir un único producto, símbolo de la industrialización, el acero. Se crearon aproximadamente 25.000 comunas en 1958, con alrededor de 5.000 familias en cada una de ellas.

La idea del gobierno chino era industrializar el país y aumentar la producción agrícola haciendo uso del trabajo en masa, evitando así tener que importar maquinaria pesada. El efecto más visible desde el extranjero fue la campaña de creación de pequeños altos hornos en el patio de casa para la fundición de acero que se construyeron en cada comuna. En octubre de 1958 se informaba de la creación de un millón de éstos. Incluso en las fábricas, escuelas y hospitales los trabajadores cualificados abandonaban su trabajo para destinar parte de su tiempo a producir acero. Al mismo tiempo, los campesinos eran sujetos una colectivización obligatoria de manera análoga a la impuesta en la URSS en 1934.

Pese a la propaganda oficial, el acero producido por estos hornos artesanales era en gran parte inservible debido a la mezcla de diferentes metales durante su elaboración. De hecho, las autoridades nunca capacitaron a los campesinos para realizar tareas básicas de fundición, además que un acero de buena calidad necesitaba de plantas siderúrgicas dotadas de la tecnología adecuada. Pese a esto, las autoridades del Partido Comunista Chino se abstuvieron de contrariar los deseos de Mao Zedong e impulsaron la fundición masiva de artículos de metal, para transformarlos en un acero de pésima calidad.

Tomamos todos los objetos de metal que teníamos en casa y nuestros vecinos hicieron lo mismo. Lo pusimos todo en un gran fuego y mezclamos todo el metal.
Zhang Rongmei, profesor de geometría en la zona rural de Shanghái, sobre la fundición masiva de acero.

La fabricación de acero vino aparejada de una colectivización obligatoria que reunió a los campesinos chinos en inmensas comunas destinadas a trabajos agrícolas y a la ejecución de obras ordenadas por el gobierno. La colectivización causó que gran número de campesinos chinos perdieran casi todas sus pertenencias privadas, inclusive artículos personales, por las ansias del gobierno de suprimir el individualismo contrarrevolucionario; la improvisación y desorientación entre las autoridades locales causó que la fuerza de trabajo de miles de campesinos se desperdiciara en obras inútiles o irrelevantes, mientras que la exigencia de quintuplicar la producción agrícola condujo a situaciones de explotación laboral de campesinos en las comunas. La colectivización impidió también que la vida cotidiana de la China rural se mantuviera, al suprimir costumbres como los mercados de aldea, las bodas tradicionales, los trueques de bienes, etc.

Ante el miedo de la represión política del Partido Comunista de China en caso que las autoridades locales no cumplieran con las metas asignadas, la producción de alimentos fue sobredimensionada, siendo que las autoridades regionales manipulaban las cifras para satisfacer al gobierno de Pekín y éste a su vez aceptaba de buen grado las proyecciones optimistas para evitar toda autocrítica al proyecto. La producción así obtenida era usada esencialmente para su exportación a la URSS, como medio de pagar la deuda contraída con ese país y obtener divisas; el remanente era destinado a la población urbana.

Un resultado trágico fue que como consecuencia de esta manipulación de números el gobierno de Mao Zedong impuso cuotas de producción cada vez mayores a las comunas campesinas, que ahora debían entregar a las autoridades cantidades mayores de alimentos, dejando a los propios trabajadores de las comunas sin cosechas para su propia subsistencia. .

Consecuencias[editar]

Número estimado de víctimas de la hambruna que causó el Gran Salto Adelante
Muertes
(millones)
Autores Año
23 Peng[8] 1987
27 Coale[9] 1984
30 Ashton, et al. [10] 1984
30 Banister[11] 1987
30 Becker[12] 1996
32.5 Cao[13] 2005
36 Yang[14] 2008
38 Chang y Halliday[15] 2005
38 Rummel[16] 2008
42 mínimo Dikötter[5] 2010
43 a 46 Chen[17] 1980

La consecuencia más clara y más importante fue la muerte de millones de personas, que algunos historiadores cifran en incluso 30 millones, la mayoría de ellos niños muy jóvenes que apenas llegaban a los diez años de edad. Estos fallecimientos estuvieron provocados por la terrible hambruna que asoló el país. La causa principal del hambre fue la mala cosecha de aquellos años, ocasionada por las muchas catástrofes naturales y climáticas que arrasaron China durante los años en los cuales se llevó a cabo el Gran Salto Adelante. Sin dejar de lado las inconmensurables cosechas que acabaron podridas dada la predominancia de la labor en la producción de acero que era generalmente inservible.

China no recuperó las cifras de producción agrícola e industrial anteriores a 1958 hasta 1964. El fracaso del gran salto adelante hizo que Mao renunciara en 1958 a la presidencia de la república, que pasó a manos de Liu Shaoqi, que inició una política de liberización para cultivar parcelas privadas, vender productos en mercados rurales y producir en talleres artesanales. El fracaso del salto trajo consigo como consecuencia críticas en especial por parte de Peng Dehuai, ministro de defensa, convencido de que había que oponerse a la política de Mao calificándola de "fanatismo pequeñoburgués". Mao contraatacó calificando a todos aquellos que habían criticado su política de "demócratas burgueses" y se les acusó de culpables por conspiraciones contra el partido. Este recelo no terminó ahí: Mao continuó su ataque con la posterior Revolución Cultural de la que no solo se sirvió para cambiar la estructura de partido a la que consideraba aburguesada y simpatizante del capitalismo, sino también para mantener vivo el espíritu de revolución y recuperar la influencia que había perdido tras el fracaso del gran salto. Como consecuencia del fracaso del gran salto, Mao inició una revolución cultural proletaria con el objetivo de imponer su pensamiento como principal fuerza ideológica del país.

Causas y responsables de la hambruna[editar]

Las políticas del Gran Salto Adelante, el fallo del gobierno a responder rápida y efectivamente a condiciones de hambruna, así como también la insistencia de Mao en mantener altas cuotas de exportación de granos frente a clara evidencia de producción agricultora fueron los causantes de la hambruna. También hay evidencia considerable de que la hambruna fue intencional o a causa de negligencia intencional.

Yang Jisheng, un miembro del partido comunista y reportero de la agencia de noticias oficial Xinhua, culpa totalmente a las políticas Maoístas, tales como hacer que los trabajadores del sector de la agricultura se dedicaran a la producción de acero a la vez que se exportaban granos.[18] [19] Durante su investigación, Yang descubrió que 22 millones de toneladas de granos se estaban manteniendo en graneros públicos durante el período más fuerte de la hambruna, reportes de gente sufriendo de inanición pasaron por el sistema burocrático y fueron ignorados por oficiales de alto rango, y las autoridades ordenaron que las estadísticas fueran destruídas en regiones donde la disminución de la población se volvía evidente.[20]

El economista Steven Rosefielde argumenta que la investigación de Yang: "...muestra que la matanza de Mao fue causada en parte considerable por inanición-terror; es decir, homicidio voluntario (y tal vez asesinato), en vez de una hambruna inofensiva".[21] Yang señala que a los oficiales del partido no les importaba que numerosas cantidades de personas estuvieran muriendo a su alrededor, ya que su preocupación principal era la entregar granos, los cuales Mao quería utilizar para pagar deudas a la URSS que llegaban a 1.973 billones de yuanes. En Xinyang, la gente moría de hambre en las puertas de los almacenes de granos.[22] Mao se negó a abrir los graneros del estado mientras que descartaba los reportes de escasez de alimentos y acusaba a los campesinos de esconder granos.[23]

De su investigación sobre registros y charlas con expertos en el Buró de Meteorología, Yang concluye que las condiciones climáticas durante el Gran Salto Adelante no fueron inusuales en comparación con otros períodos y que no fueron un factor influyente..[24] Yang también cree que la separación sino-soviética no fue un factor ya que no ocurrió sino hasta el año 1960, cuando la hambruna ya llevaba tiempo de haber comenzado.[24]

De acuerdo con Frank Dikötter, Mao y el partido comunista sabían que algunas de sus medidas estaban contribuyendo a la hambruna.[25]

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Mirsky, Jonathan. "The China We Don't Know." New York Review of Books Volume 56, Number 3. February 26, 2009.
  2. Perkins, Dwight (1991). "China's Economic Policy and Performance". Chapter 6 in The Cambridge History of China, volume 15, ed. by Roderick MacFarquhar, John K. Fairbank and Denis Twitchett. Cambridge University Press.
  3. Tao Yang, Dennis (2008). "China's Agricultural Crisis and Famine of 1959–1961: A Survey and Comparison to Soviet Famines." Palgrave MacMillan, Comparative Economic Studies 50, pp. 1–29.
  4. Gráda, Cormac Ó (2011). Great Leap into Famine. UCD Centre For Economic Research Working Paper Series. p. 9. 
  5. a b Dikötter, Frank. Mao's Great Famine: The History of China's Most Devastating Catastrophe, 1958-62. Walker & Company, 2010. p. xii ("al menos 45 millones de personas murieron innecesariamente") p.xiii ("6 a 8 por ciento de las víctimas fueron torturadas a muerte o matadas - lo cual suma casi 2.5 millones de personas.") p.333 ("un mínimo de 45 millones de muertos"). ISBN 0-8027-7768-6.
  6. Dikötter, Frank (2010). pp. x, xi. ISBN 0-8027-7768-6
  7. Perkins (1991). Páginas 483-486 para el texto citado, página 493 para la tabla de tazas de crecimiento.
  8. Peng Xizhe (1987). Demographic Consequences of the Great Leap Forward in China's Provinces. Population and Development Review Vol.13 No.4 (Dec. 1987). pp.648-649.
  9. Coale, J. Ansley (1984). Rapid Population Change in China, 1952–1982. National Academy Press. Washington, D.C. p.7. Coale estima 27 mllones de muertes: 16 millones de una interpretación directa de estadísticas oficiales chinas seguido de un ajuste a 27 millones para cubrir la subestimación de muertes
  10. Ashton, Hill, Piazza, and Zeitz (1984). Famine in China, 1958-61. Population and Development Review, Vol. 10, No. 4 (Dec., 1984). p.614.
  11. Banister, Judith (1987). China's Changing Population. Stanford University Press. pp.85,118.
  12. Becker, Jasper (1998). Hungry Ghosts: Mao's Secret Famine. Holt Paperbacks. p.270,274. ISBN 0-8050-5668-8.
  13. Dikötter (2010) pp.324-325. Dikötter cites Cao Shuji (2005). Da Jihuang (1959–1961):nian de Zhongguo renkou (The Great Famine:China's Population in 1959–1961). Hong Kong. Shidai guoji chuban youxian gongsi. p.281
  14. Yang Jisheng (2012). Tombstone: The Great Chinese Famine, 1958-1962 (Kindle edition). Farrar, Straus and Giroux. p.430. ISBN 9781466827790.
  15. Chang and Halliday (2005). Stuart Schram cree que sus estimaciones "han de ser las más precisas." (Stuart Schram, "Mao: The Unknown Story". The China Quarterly (189): 207. Consultado el 2007-10-07.)
  16. Rummel, R.J. (2008-11-24). Reevaluating China’s Democide to 73,000,000. Consultado 12Feb13.
  17. Becker (1996) páginas .271-272. De una entrevista con Chen Yizi.
  18. Yu, Verna (2008). "Chinese author of book on famine braves risks to inform new generations." The New York Times, November 18, 2008. Yu writes about Tombstone and interviews author Yang Jisheng.
  19. Applebaum, Anne (2008). "When China Starved." The Washington Post, August 12, 2008. Applebaum writes about Tombstone by Yang Jishen.
  20. Link, Perry (2010). "China: From Famine to Oslo". The New York Review of Books, December 16, 2010.
  21. Rosefielde, Steven (2009). Red Holocaust. Routledge. p. 114. ISBN 0-415-77757-7.
  22. O'Neill, Mark (2008). A hunger for the truth: A new book, banned on the mainland, is becoming the definitive account of the Great Famine. South China Morning Post, 2008-7-6. Archivado 2012-febrero-10 en la Wayback Machine.
  23. Becker, Jasper (1998). Hungry Ghosts: Mao's Secret Famine. Holt Paperbacks. p.81. ISBN 0-8050-5668-8.
  24. a b Johnson, Ian (2010). Finding the Facts About Mao's Victims. The New York Review of Books (Blog), Diciembre 20, 2010. Consultado 4 Sep 11. Johnson interviews Yang Jishen. (Provincial and central archives).
  25. Dikötter, Frank. Mao’s Great Famine, Key Arguments.