Palacio Real de Pedralbes

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Palacio Real de Pedralbes
Palau Reial de Pedralbes
Palau Reial Pedralbes (Barcelona).JPG
Fachada principal del Palacio Real de Pedralbes
Información general
Uso(s) Sede del secretariado de la Unión para el Mediterráneo
Estilo Historicismo y novecentismo
Catalogación Bien de Interés Cultural
3 de junio de 1931
RI-51-0005274
Dirección Avenida Diagonal, 686
Localización Flag of Barcelona.svg Barcelona, Flag of Catalonia.svg Cataluña, Bandera de España España
Coordenadas 41°23′18″N 2°07′01″E / 41.38841667, 2.11702778Coordenadas: 41°23′18″N 2°07′01″E / 41.38841667, 2.11702778
Inicio 1920
Finalización 1924
Propietario Generalidad de Cataluña, anteriormente Ayuntamiento de Barcelona
Diseño y construcción
Arquitecto(s) Eusebi Bona y Francesc Nebot
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El Palacio Real de Pedralbes (en catalán Palau Reial de Pedralbes) es un edificio situado en medio de una amplia zona de jardines, en el distrito de Les Corts, en Barcelona. Entre 1924 y 1931 fue la residencia de la Familia Real Española en sus visitas a la ciudad.

Actualmente, el palacio permanece cerrado al público, siendo su único inquilino el secretariado de la Unión para el Mediterráneo.[1]​Con anterioridad, el edificio albergó el Museo de Cerámica, el Museo de las Artes Decorativas y el Museo Textil y de la Indumentaria, hasta que fueron trasladados al nuevo Museo del Diseño en 2014.[2][3]

Historia[editar]

Orígenes: la finca Güell[editar]

El palacio tiene su origen en la antigua masía de Can Feliu, del siglo xvii. La finca fue adquirida en 1862 por el conde Eusebi Güell, junto con la vecina Can Cuyàs de la Riera. Juntos formaron la finca Güell, de gran extensión (30 000 m²). Se encargó la reforma de la torre Can Feliu al arquitecto Joan Martorell, que construyó un palacete de aire caribeño, acompañado de una capilla neogótica y rodeado de magníficos jardines. Más tarde, se encargó a Antoni Gaudí reformar la casa y construir un muro de cerca y los pabellones de portería.

Gaudí también se encargó parcialmente del diseño de los jardines de la finca, construyendo dos fuentes y una pérgola, y plantando diversos tipos de plantas (pinos, eucaliptos, palmeras, cipreses y magnolias). Todavía subsiste la Fuente de Hércules, restaurada en 1983, que contiene un busto del héroe mitológico griego sobre una pila con el escudo de Cataluña y un caño con forma de dragón chino.

Detalle del recinto de acceso al Palacio Real de Pedralbes.

Residencia real[editar]

Tras el incendio del Palacio Real en 1876, la Familia Real no gozó de ninguna residencia oficial en la ciudad y tuvo que alojarse en distintos edificios oficiales. Alfonso XII lo hizo en el Palacio Moja y durante la Exposición Universal de 1888 se usó el ayuntamiento, con las estancias reales situadas en la plaza de Sant Miquel. Inmediatamente despues, se empezó a acondicionar el arsenal de la Ciutadella, que finalmente jamás se llegó a usar como palacio real. En sus sucesivas visitas a la ciudad, Alfonso XIII se alojó en la Capitanía General (1908 y 1910) o en el Hotel Ritz (inicios de los años 20).[4]

Fue el conde Juan Antonio Güell el responsable de iniciar el proyecto para construir un nuevo palacio real en Barcelona. Siguiendo el modelo del Palacio de Miramar en San Sebastián y del Palacio de La Magdalena en Santander, el palacio sería un edificio nuevo sufragado a través de la iniciativa privada que luego se cedería a la Corona. Inicialmente, la construcción de la residencia tenía que recibir generosas subvenciones municipales y estatales, no obstante, el proyecto de ley no prosperó en el Congreso.[5]

Güell decidió ceder, entonces, su finca en lo alto de la Diagonal, para que fuera transformada en palacio real gracias a una suscripción popular que él mismo encabezó. Se delimitó un terreno de unos 10.000 metros cuadrados, de los cuales 4.000 se destinarían al palacio. El arquitecto Eusebi Bona fue el encargado de edificar el palacio, iniciado en 1920, que esencialmente consistiría en la vieja casa de los Güell más dos alas añadidas a cada lado. La crisis social y económica que vivía Barcelona a inicios de los años veinte trajo consigo el decaimiento de la iniciativa, afectando a las obras y a la suscripción. Aun así, el soberano visitó el futuro palacio por primera vez a inicios de 1922. Ese mismo año, la baronesa de Maldá inició una suscripción entre las mujeres catalanas para amueblar los aposentos reales.[6]

No obstante, las obras no marchaban bien a pesar del esfuerzo del conde Güell. Con frecuencia se hacían reuniones en el Hotel Ritz en las que se tomaba el té, pero no se decidía nada. A mediados de 1922, el arquitecto Eusebi Bona presentó su dimisión. Tras el golpe de estado de Primo de Rivera, el nuevo consistorio barcelonés decidió relanzar las obras del palacio. El arquitecto Francesc Nebot, a quien el general Milans del Bosch había nombrado teniente de Alcalde con vistas a la exposición de 1929, fue llamado a finalizar el proyecto. El nuevo consistorio del barón de Viver fue el encargado de coordinarlas. Carles Buïgas realizó tres fuentes luminosas en los jardines y el mobiliario fue comprado a toda prisa en París.[7]

El 26 de mayo de 1924, los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia inauguraron su nueva residencia barcelonesa, el día siguiente fue consagrada la capilla del palacio.[8]

El 8 de junio de 1926, el barón de Viver, alcalde de Barcelona, cedió el palacio de Pedralbes y sus terrenos a la Real Casa y Patrimonio de la Corona, con el fin que de él hiciera uso el rey de España y su familia.[9]​ El Palacio Real de Pedralbes vivió su edad de oro en 1929, cuando alojó a la Familia Real con motivo de la exposición universal. El soberano haría uso de él por ultima vez en enero y mayo de 1930, durante sus últimas visitas a la ciudad.

Segunda República[editar]

Al proclamarse la República en 1931, el palacio pasó de nuevo a ser propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, que decidió convertirlo en sede del Museo de las Artes Decorativas. En verano de 1931, se efectuaron varias obras de adaptación, que incluyeron la transformación de los aposentos de la reina madre María Cristina en salas de exposición y la capilla real en sala de actos. El nuevo museo fue inaugurado en diciembre de 1932 e incluía colecciones de arte chino y japones, indumentaria, orfebrería y artes suntuarias, porcelana de varios países europeos y mobiliario español del siglo XVI hasta el XIX. En la segunda planta del edificio, en los antiguos aposentos del séquito y del servicio, se instaló la Residencia Internacional de Señoritas Estudiantes, donde residió la poetisa chilena Gabriela Mistral.[10]

En el otoño de 1937, tras el estallido de la Guerra Civil Española y la evacuación del gobierno de Madrid, el presidente de la República, Manuel Azaña, fijó su residencia oficial en Pedralbes, el ex-palacio real se convirtió en Palacio Presidencial. Allí Azaña presidía el consejo de ministros, daba audiencias y recibía las credenciales de los embajadores extranjeros. Su auténtica residencia se encontraba, sin embargo, en la villa La Barata o Casa Salvans en Terrassa.[11]​ En esa época, Pedralbes también fue la residencia del presidente del Consejo de ministros, Juan Negrín.[12]​ El último gran acto celebrado en el palacio durante la República fue la despedida de las Brigadas Internacionales el 15 de noviembre de 1938. En enero de 1939, el gobierno republicano partió hacia Figueres, no sin antes quemar o embalar el archivo de la Presidencia.[13]

Franquismo[editar]

Durante la dictadura franquista, el palacio sirvió a Francisco Franco como su residencia oficial en sus visitas a la capital catalana. La primera visita tuvo lugar el 21 de febrero de 1939, pocas semanas después de la toma de la ciudad. En total, Franco visitó, de 1939 a 1972, catorce veces la ciudad de Barcelona, y en todas las ocasiones residió en Pedralbes.[14]​ Durante dichas estancias, el dictador solía agasajar a visitantes ilustres, como Eva Perón en 1947 o Richard Nixon en 1963.[15]

En 1960, el ayuntamiento de Barcelona llegó a un acuerdo con Patrimonio Nacional para que Pedralbes se abriera al público de forma permanente. Varias piezas de mobiliario y decoración, así como pinturas y tapices fueron trasladadas a Pedralbes para ser expuestas.[16]​ Desde entonces, el palacio tuvo una doble función residencial y museística. Diversas exposiciones tuvieron lugar a partir de esa fecha, entre las que caben destacar: Velázquez y su época (1961), Goya, cuadros y tapices de Patrimonio Nacional (1964) o Las pinturas de Sert para el Hotel Waldorf de Nueva York (1973).[15]

De 1964 a 1966, el ayuntamiento realizó varias obras de dignificación en el interior del palacio, que incluyeron la creación de nuevas estancias y, sobretodo, la sustitución del yeso pintado por el mármol en varios lugares.[16]​ En 1970, se abrió el Museo de Carruajes situado en las antiguas caballerizas (paralelas a la calle John Maynard Keynes), con diversas piezas provenientes del Museo de Carruajes Reales.[17]

Transición y actualidad[editar]

Después de 1975, el rey Juan Carlos I prefirió el Palacete Albéniz como residencia oficial en la ciudad, uso perpetuado por su hijo Felipe VI. La última celebración real en Pedralbes tuvo lugar el 4 de octubre de 1997, cuando fue el escenario del almuerzo y la recepción de la boda de la infanta Cristina con Iñaki Urdangarin.

Tras dejar de ser residencia oficial, el palacio de Pedralbes fue progresivamente desamueblado por Patrimonio Nacional, las estancias de la planta baja permanecieron cerradas al público y en primer piso se abrió en 1990 el Museo de Cerámica, seguido por el Museo de las Artes Decorativas en 1995. El Museo Textil y de la Indumentaria y el Gabinete de las Artes Gráficas fueron abiertos en la segunda planta en 2004.[15]​ Ese mismo año, el ayuntamiento de Barcelona cedió el palacio de Pedralbes a la Generalidad de Cataluña, que eventualmente lo usa para actos insititucionales.[18]​ Ésta, a su vez, cedió parte de los espacios al secretariado de la Unión por el Mediterráneo en 2010.[19]​ Desde el traslado de todos los museos al nuevo Museo del Diseño en la Plaça de les Glòries en 2014, el palacio permanece cerrado al público.[3][1]

Descripción[editar]

Exterior[editar]

El palacio está formado por un cuerpo central de cuatro plantas, con una capilla en la parte posterior, y dos alas laterales de tres plantas que se abren en curva a la fachada principal. La fachada exterior es de estilo novecentista con porches de columnas toscanas, aberturas de arco de medio punto con medallones intercalados y jarrones coronando la construcción. Asimismo, el cuerpo central y los áticos de las las laterales están decorados con esgrafiados. En la cornisa superior central se sitúa el escudo real flanqueado por dos mástiles. Los extremos de la alas laterales se encuentran rematados por dos exedras, de las cuales, la del ala izquierda (sur) esta rodeada por columnas toscanas a modo de tholos.

El palacio posee tres entradas, la central, reservada al soberano; la izquierda, de uso cotidiano, y la de la derecha, usada principalmente los días en que había audiencias.

Interior[editar]

El interior, tanto en decoración como en mobiliario, contiene una diversa mezcla de estilos academicistas que van desde el neobarroco hasta estilos más contemporáneos, sobretodo en mobiliario, pasando por el neoclasicismo o el isabelino. Los aposentos interiores se pueden dividir entre los de la planta baja, usados para recepciones y audiencias, y los del primer piso, de carácter privado. Aunque en la actualidad las estancias han perdido parte de su mobiliario y decoración original, una guía de 1974 describe los siguientes interiores.[20]

Planta baja[editar]

El elemento central de ambas plantas es la escalera, que ocupa el espacio de la antigua masía de los Güell.

  • Vestíbulo: la pequeña estancia conducía directamente a la escalera, situada enfrente, a mano izquierda se abrían dos sala de espera.
  • Salas de espera: las dos pequeñas saletas de espera se encontraban tapizadas con terciopelo azul y crema. En la primera de ellas se exhibía un desnudo femenino de Eulalia Fàbregas de Sentmenat.
  • Galería de tapices: alrededor de la escalera se situaba una amplia galería en forma de U que en los años 60 y 70, sirvió de lugar de exposiciones temporales. La galería permitía acceder a la capilla situada en la parte posterior de palacio.
  • Capilla Real: tenía forma de cruz griega y se articulaba a través de grandes pilastras corintias, estaba cubierta por una cúpula semiesférica. En su interior se exhibían cuadros de Pantoja de la Cruz y Luca Giordano, el altar mayor estaba decorado con la Lamentación sobre Cristo muerto y El Padre Eterno (1768-1769) obra de Anton Raphael Mengs y procedente del dormitorio de Carlos III en el Palacio Real de Madrid.[21]​En el primer piso de la capilla había un palco de caoba que comunicaba directamente con lo aposentos privados de los reyes.
  • Rotonda pequeña: la estancia se habría a la izquierda de la Galería de tapices, era la primera habitación del ala sur. Estaba recubierta de mármoles italianos y su techo decorado con pinturas florales. Sus cuatro hornacinas contenían grandes jarrones japoneses.
  • Rotonda grande: se trataba de una de las salas más grandes del palacio, una gran rotonda de dos plantas, también recubierta de mármoles e iluminada por una claraboya. La planta baja presentaba pilastras corintias y el primer piso una especie de balcones/tribunas con celosías que contenían las armas de la Casa de Borbón. Iluminaba la rotonda una gran lámpara de bronce con ciento cincuenta luces eléctricas.
  • Comedor de gala: situado a continuación de la Rotonda, el largo comedor terminaba con una exedra que daba al jardín a través de puertas ventanas. Entre su mobiliario destacaban tapices provenientes de los aposentos de Carlos III en El Pardo, buffets de mármol jaspeado blanco y gris y, por encima de todo, dos grandes torchères de Baccarat regalo del conde Güell al rey Alfonso XIII. A izquierda y a derecha del Comedor de gala se situaban, respectivamente, la Biblioteca y el Comedor de diario.

Jardines[editar]

Los jardines fueron diseñados por Nicolau Maria Rubió, a partir de un proyecto que integraba, en un trazado geométrico decorativo, gran parte de los árboles ya existentes, con un estanque y diversos elementos decorativos, como la fuente de Gaudí, bancos de bambú, tres fuentes luminosas obra de Carles Buïgas y diversas estatuas, como la de la reina Isabel II de España mostrando a su hijo Alfonso XII que hay delante de la entrada principal del palacio, obra de Agapito Vallmitjana.[22][23]​ También se colocaron en el muro de entrada cuatro figuras femeninas sin título procedentes del descarte de la estatuaria pública colocada en 1929 en la Plaza de Cataluña, obras de Josep Llimona, Enric Casanovas, Eusebi Arnau y Àngel Tarrach. En 1930 se colocó un Desnudo, de Enric Casanovas y, en 1962, Mediterránea, de Eulàlia Fàbregas de Sentmenat, situada en el estanque de entrada al jardín.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Oppenheimer, Walter (2015-03-15). «El inquilino invisible del palacio de Pedralbes». EL PAÍS. Consultado el 2017-09-17. 
  2. «El Museu del Disseny de Barcelona abrirá en diciembre». La Vanguardia. Consultado el 2017-09-09. 
  3. a b «El Museu del Disseny abre sus puertas el domingo con entrada gratuita hasta el 31 de enero». La Vanguardia. Consultado el 2017-09-09. 
  4. Tarín-Iglesias, José (1974). El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. pp. 22-23. 
  5. Tarín-Iglesias, José (1974). El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. pp. 24-35. 
  6. Tarín-Iglesias, José (1974). «Capítulo III». El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. 
  7. Tarín-Iglesias, José (1974). El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. pp. 65-68. 
  8. Tarín-Iglesias, José (1974). El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. pp. 69-71. 
  9. Tarín-Iglesias, José (1974). El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. p. 72. 
  10. Tarín-Iglesias, José (1974). El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. pp. 82-84. 
  11. Verdaguer, Joaquim (diumenge, 12 de maig de 2013). «Joaquim Verdaguer i Caballé: Terrassa capital d’Espanya el 1938?». Joaquim Verdaguer i Caballé. Consultado el 2017-09-15. 
  12. Hugh Thomas (1976). Historia de la Guerra Civil Española. Círculo de Lectores, Barcelona ISBN 84-226-0874-X, pág. 832
  13. Tarín-Iglesias, José (1974). El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. pp. 84-87. 
  14. Tarín-Iglesias, José (1974). El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. pp. 87-97. 
  15. a b c Generalidad de Cataluña (2010). Documental "El Palacio de Pedralbes, una historia". 
  16. a b Tarín-Iglesias, José (1974). El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. p. 97. 
  17. Tarín-Iglesias, José (1974). El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. p. 98. 
  18. «Jardines del Palacio de Pedralbes». La meva Barcelona. Consultado el 2017-09-17. 
  19. «La Unión por el Mediterráneo arranca en Barcelona». La Vanguardia. Consultado el 2017-09-17. 
  20. Tarín-Iglesias, José (1974). El Palacio de Pedralbes y el Palacete Albéniz. Patrimonio Nacional. pp. 103-150. 
  21. «Lamentación sobre Cristo muerto y El Padre Eterno | Patrimonio Nacional». www.patrimonionacional.es. Consultado el 2017-09-23. 
  22. Manuel García Martín: Estatuària pública de Barcelona, p. 210.
  23. Arte público en la web del Ayuntamiento de Barcelona

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]