Manuel González García

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Manuel González García
ManuelGonzalezobispo.jpg
Retrato de Manuel González García.

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Obispo de Palencia
19351940
Predecesor Agustín Parrado García
Sucesor Francisco Javier Lauzurica Torralba

Escudo de la diócesis de Málaga.svg
Obispo de Málaga
19201935
Predecesor Juan Muñoz Herrera
Sucesor Balbino Santos Olivera

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Obispo titular de Olympus
19141920
Predecesor Prudencio Melo y Alcalde
Sucesor James Michael Liston
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 21 de septiembre de 1901
por Marcelo Spínola y Maestre
Ordenación episcopal 16 de enero de 1916
por Enrique Almaraz y Santos
Culto público
Beatificación 29 de abril de 2001
por Juan Pablo II
Canonización 16 de octubre de 2016
por Francisco
Festividad 4 de enero
Información personal
Nombre Manuel González García
Nacimiento 25 de febrero de 1877
Bandera de España Sevilla, España
Fallecimiento 4 de enero de 1940 (62 años)
Bandera de España Madrid, España

Escudo de Manuel González García.svg
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Manuel González García (Sevilla, 25 de febrero de 1877 - Madrid, 4 de enero de 1940), también conocido como Obispo del Sagrario abandonado o El Apóstol de los Sagrarios Abandonados, fue un sacerdote católico español, obispo de Málaga y de Palencia, y fundador de la Unión Eucarística Reparadora y de la congregación religiosa de Misioneras Eucarísticas de Nazaret, beatificado el 29 de abril de 2001, por el papa Juan Pablo II. El 3 de marzo de 2016, el papa Francisco aprobó el decreto que le reconoce un milagro.[1]​ Fue canonizado el 16 de octubre de 2016 por el papa Francisco.

Biografía[editar]

Nacimiento y estudios[editar]

Nació en el seno de una familia humilde y religiosa, en la calle Vidrio número 22, de la parroquia de San Bartolomé. Sus padres eran originarios de Antequera (Málaga). Su padre, Martín González Lara, fue carpintero, y su madre, Antonia García, se ocupaba de la familia y el hogar. Tuvo cuatro hermanos.

Ingresó en el Colegio San Miguel de Sevilla, donde se formaban los niños de coro de la Giralda. Antes de los diez años era uno de los seises de la Catedral de Sevilla, grupo de niños de coro que bailan y cantan al Santísimo en las solemnidades del Corpus Christi y de la Inmaculada.

Seminarista a los doce años, obtuvo calificación sobresaliente en todos los cursos y en todas las asignaturas. Fueron quince años de estudios, hasta llegar al doctorado en Teología y la licenciatura en Derecho Canónico.

Sacerdocio[editar]

Fue ordenado sacerdote por el Beato Cardenal Spínola, en 1901 en la Capilla del Palacio Episcopal. Celebró su primera misa el 29 de septiembre de 1901, en la iglesia de la Santísima Trinidad, consagrada a María Auxiliadora, a la que siempre se encomendó como mediadora.

En 1902 fue enviado, por el arzobispo de Sevilla, a Palomares del Río (Sevilla) para predicar una misión; se dirigió a la iglesia, la cual encontró sucia y abandonada. De rodillas, ante el sagrario abandonado, ante Jesús Sacramentado, Manuel González pensó en la cantidad de sagrarios abandonados que habría en el mundo, recibiendo la gracia carismática que transformó su vida y orientó sus obras eucarísticas.

Su primer cargo fue como capellán de la residencia de ancianos de las Hermanitas de los Pobres de Sevilla.

El 1 de marzo de 1902 fue nombrado párroco de parroquia de San Pedro de Huelva, de la que se hizo cargo el 9 de marzo siguiente. En esta ciudad es conocido como «El Arcipreste de Huelva» en la cual fundó las escuelas del Sagrado Corazón de Jesús junto con el abogado y maestro Manuel Siurot. Durante once años vivió allí, hasta que fue preconizado obispo auxiliar de Málaga.

Episcopado[editar]

Málaga[editar]

El 6 de diciembre de 1915 el papa Benedicto XV, lo nombró obispo auxiliar de Málaga, y al morir el obispo residencial, fue designado administrador apostólico y después obispo residencial de la misma diócesis.

En la legislatura de 1918-1919 fue senador designado por el arzobispado de Granada.

La noche del 11 de mayo de 1931 una masa de gente azuzada, incendió el Palacio Episcopal de Málaga reduciendo a cenizas los tesoros archivísticos, artísticos y documentales, así como los de la mayoría de los templos y conventos de Málaga. El obispo salió in extremis, junto a familiares y religiosas, por una puerta trasera del edificio en llamas, siendo descubiertos por los incendiarios. Pasada la noche en casa de un sacerdote diocesano, ante el clima de tensión y la falta de garantías por parte de las autoridades, el obispo salió de la ciudad, a la que jamás volvería, y tras permanecer refugiado en dos casas de campo de amistades, viajó hasta Gibraltar el 13 de mayo, donde lo acogió el obispo local, Richard Fitzgerald. Permaneció siete meses en Gibraltar, hasta que el 26 de diciembre de 1931 viajó hasta Ronda y luego a Madrid, desde donde rigió la diócesis desde 1932.

Palencia[editar]

El 5 de agosto de 1935 el papa Pío XI, lo nombró obispo de Palencia. Fueron los cinco últimos años de su vida. Es allí donde conoció, en el Monasterio de San Isidro de Dueñas, a san Rafael Arnaiz. Todavía encontró tiempo para crear su última publicación periódica, la revista infantil Reine, desde su nueva sede diocesana.

Muerte[editar]

Falleció en el Sanatorio del Rosario, en Madrid, el 4 de enero de 1940. Fue sepultado en la Catedral de Palencia en la capilla del Santísimo, bajo la inscripción sepulcral que él mismo dictó:

«Pido ser enterrado junto a un Sagrario,
para que mis huesos, después de muerto,
como mi lengua y mi pluma en vida,
estén siempre diciendo a los que pasen:
¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!».

Fundador[editar]

Beatificación[editar]

Se abrió la causa de beatificación, en Palencia, el 2 de mayo de 1952. La declaración de sus virtudes tuvo lugar el 6 de abril de 1998, por el papa Juan Pablo II. El año siguiente (20 de diciembre 1999), fue aprobado un milagro atribuido a su intercesión, por el papa Juan Pablo II.

El milagro tuvo lugar en el pueblo de Requena de Campos (Palencia), en diciembre de 1953 y en la persona de Sara Ruiz Ortega, que entonces tenía 18 años. Estaba desahuciada por los médicos a causa de una grave peritonitis tuberculosa, que la había dejado paralítica. Un sacerdote palentino llamado Francisco Teresa León, fue por su reliquia a la casa de Nazaret de Palencia e hizo que se la pusieran bajo la almohada, sin que ella lo supiera, y comenzaron una novena de oración a Dios por la intercesión. A partir de ese momento, y de forma absolutamente inexplicable para la ciencia médica, se produjo un cambio brusco y radical en el estado de la enferma que, pocos días después, tras cinco años de gravísima enfermedad, se levantaba y hacía vida normal.

Fue beatificado el 29 de abril de 2001, por el papa Juan Pablo II, en Roma, junto a otros cuatro beatos (Carlos Manuel Cecilio Rodríguez Santiago, laico; María Ana Blondin, virgen, fundadora de la Congregación de las Hermanas de Santa Ana; Catalina Volpicelli, virgen, fundadora de las Esclavas del Sagrado Corazón; y Catalina Cittadini, virgen, fundadora de las Hermanas Ursulinas de Somasca). Asistieron los protagonistas del milagro que ha permitido su beatificación, sobrinos del beato, obispos, sacerdotes y seminaristas; más de 200 misioneras Eucarísticas de Nazaret, miembros de las distintas ramas del movimiento de laicos, laicas consagradas, y en representación del Gobierno de España, Juan José Lucas Giménez, como ministro de la Presidencia.

En la homilía de la misa de beatificación, Juan Pablo II dijo las siguientes palabras:

Aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: "Es el Señor" (Jn 21, 7). En el evangelio hemos escuchado, ante el milagro realizado, que un discípulo reconoce a Jesús. También los otros lo harán después. El pasaje evangélico, al presentarnos a Jesús que "se acerca, toma el pan y se lo da" (Jn 21, 13), nos señala cómo y cuándo podemos encontrarnos con Cristo resucitado: en la Eucaristía, donde Jesús está realmente presente bajo las especies de pan y de vino. Sería triste que esa presencia amorosa del Salvador, después de tanto tiempo, fuera aún desconocida por la humanidad. Esa fue la gran pasión del nuevo beato Manuel González García, obispo de Málaga y después de Palencia. La experiencia vivida en Palomares del Río ante un sagrario abandonado le marcó para toda su vida, dedicándose desde entonces a propagar la devoción a la Eucaristía, y proclamando la frase que después quiso que fuera su epitafio: "¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!". Fundador de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, el beato Manuel González es un modelo de fe eucarística, cuyo ejemplo sigue hablando a la Iglesia de hoy.

Canonización[editar]

El 3 de marzo de 2016, el Santo Padre Francisco recibió en audiencia privada su eminencia el cardenal Angelo Amato, S.D.B., prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y autorizó a la congregación a promulgar el decreto referente a un milagro atribuido a la intercesión del Beato Manuel González García.[2]
El 20 de junio de 2016 se tuvo un Consistorio público en vistas de la canonización de cinco beatos, entre ellos Manuel González García, y se fijó para tal evento la fecha del 16 de octubre de 2016.[3]

Bibliografía[editar]

Campos Giles, J. (1951). El obispo del sagrario abandonado (2ª edición). Palencia: El granito de arena. 

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Juan Muñoz Herrera
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Obispo de Málaga
1920-1935
Sucesor:
Balbino Santos Olivera
Predecesor:
Agustín Parrado García
Obispo de Palencia
1935-1940
Sucesor:
Francisco Javier Lauzurica Torralba