José Félix Uriburu

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José Félix Uriburu
José Félix Uriburu.jpg

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Presidente de la Nación Argentina
de facto
6 de septiembre de 1930-20 de febrero de 1932
Vicepresidente   Enrique Santamarina (1930)[1]
Ninguno (1930-1932)
Predecesor Hipólito Yrigoyen
Sucesor Agustín Pedro Justo

Datos personales
Nacimiento 20 de julio de 1868
Bandera de Argentina Ciudad de Salta,
provincia de Salta,
Argentina
Fallecimiento 29 de abril de 1932 (63 años)
Bandera de Francia París, Francia
Partido Partido Nacional
Cónyuge Aurelia Madero Buján
Profesión Militar
Ocupación Soldado y político

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Firma de José Félix Uriburu

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Teniente General.PNG Teniente General[2]
Lealtad Bandera de Argentina
Servicio/rama Infantería
Mandos Comandante del Ejército Argentino

Ejercito Argentino Escudo.png

Ejército Argentino
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José Félix Uriburu (Salta, 20 de julio de 1868 - París, 29 de abril de 1932) fue un militar argentino, Presidente de la Nación Argentina, el primero de facto desde el 8 de septiembre de 1930 hasta el 20 de febrero de 1932.

Biografía[editar]

José Félix Benito nació en la ciudad de Salta, el 20 de julio de 1868, hijo del matrimonio conformado por José de Uriburu y Poveda y Serafina de Uriburu y Álvarez de Arenales. El 17 de marzo de 1885, Uriburu ingresó como cadete en el Colegio Militar. Con el grado de subteniente era uno de los jefes de la Logia de los 33 Oficiales que participó en la organización de la Revolución del Parque en 1890, que aunque derrotada causó la renuncia del Presidente Miguel Juárez Celman. El 19 de noviembre de 1894 se casó con Aurelia Madero Buján (1873-1959), hija de Eduardo Madero y Marcelina Buján Ellauri, y con la que tuvo tres hijos: Alberto Eduardo, Elena Teresa y Marta Mercedes.[3]

Fue ayudante de su tío José E. Uriburu y del presidente Luis Sáenz Peña. En 1905 apoyó a Manuel Quintana para sofocar la revolución radical de 1905.

En 1907 fue director de la Escuela Superior de Guerra y posteriormente fue enviado a Alemania por tres años, para perfeccionarse en programas de entrenamiento militar y equipos. Cuando regresó a Buenos Aires, asistió a los congresos científicos de la celebración del Centenario y luego estuvo a cargo de puestos fronterizos como oficial de estado mayor.

En 1913, regresó a Europa como agregado militar en Alemania e Inglaterra, y retornó a la Argentina en 1914.

En 1921 ascendió a general de división. Al año siguiente, actuó como inspector general del ejército, designado por el presidente Marcelo T. de Alvear. Fue miembro del Consejo Supremo de Guerra desde 1926 hasta que Yrigoyen lo hizo retirar por haber alcanzando la edad reglamentaria.

Contexto en el cual se produce el golpe de 1930[editar]

El Comunismo alcanzó su cima tras la Primera Guerra Mundial. Historiadores del período entre la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial como E. H. Carr o Eric Hobsbawm señalan que las democracias liberales estaban seriamente acosadas en este período y parecían ser una filosofía en extinción. El movimiento socialista se dividió cuando los líderes de los partidos socialdemócratas apoyaron la guerra, mientras que los partidarios de la Revolución rusa de 1917 formaron Partidos Comunistas en la mayoría de los países industrializados (y en muchos no industrializados).

Tras la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, hubo sublevaciones socialistas y marxistas o amenazas de sublevaciones socialistas por toda Europa; la más notable fue la de Alemania, donde el Levantamiento Espartaquista en enero de 1919 fracasó. En Baviera, los comunistas derrocaron el gobierno y establecieron la República Soviética de Baviera, que duró unas pocas semanas en 1919. Una vida de brevedad similar tuvieron las Repúblicas Soviéticas que surgieron en otros estados alemanes y el gobierno soviético establecido en Hungría por Béla Kun en 1919.

La Revolución de Octubre de 1917 tuvo un papel revigorizante del movimiento obrero argentina. La actividad anarquista, socialista y sindicalista se multiplicó fundando periódicos, abriendo locales y en activismo. Los anarquistas se vieron muy entusiasmados en los inicios de proceso revolucionario ruso, pero pronto se pasó a una actitud expectante y crítica. Ya hacia 1920 los anarquistas habían tomado distancia de la política de Lenin, salvo un pequeño grupo al que se lo denominaba como "anarco-bolchevique", que editaba algunos periódicos como Bandera Roja, Frente Proletario, Frente Único, El Sol, etc.[4]

Congreso fundacional del Partido Comunista de Argentina, en enero de 1918.

En la Argentina el Partido comunista se fundó en 1918. Desde su creación siguió la línea política del Partido Comunista de la Unión Soviética, apoyando en general sus iniciativas. Su alineamiento con el PCUS en el período estalinista le valió numerosas críticas de otros partidos de izquierda. A lo largo de la década del 20 tuvo varias escisiones, siendo reconocidas la de los frentistas (1923), la de los chispistas (pre-trotskistas) (1925) y los penelonistas (bujarinistas) en 1928, retornando muchos cuadros durante el VIII Congreso del PCA en ese año.[5]

Huelguistas detenidos en Tres Cerros durante la Patagonia Trágica

La Patagonia Trágica fue un acontecimiento protagonizado por habitantes y sindicalistas de Santa Cruz en el año 1921. Una huelga propulsada por diversas sociedades obreras contra los estancieros y terratenientes locales, fue reprimida violentamente por el gobierno de Hipólito Yrigoyen, que envió al teniente coronel Héctor Benigno Varela y un batallón del ejército. El saldo de este hecho fue de 1500 obreros y líderes sindicales fusilados. El teniente coronel Varela murió ajusticiado por el anarquista alemán Kurt Gustav Wilckens en 1923, en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires.

La crisis económica mundial de 1929 llamada Gran Depresión tuvo un profundo impacto en la Argentina. Afectó primero económicamente ya que el 80% de los ingresos fiscales en Argentina provenían del comercio exterior. La crisis creó una situación de tensión social, con bajas de sueldo, aumento del desempleo; es decir, una contracción de la economía. Y esto generó también, en el plano político, un contexto en el cual se produce el golpe de 1930. La Crisis de 1929 fue un factor que creó una situación de tensión, de malestar sobre la economía, en términos sociales y de preocupación e incertidumbre en los sectores económicos dominantes y esto contribuyó a crear este clima. En América Latina en general hubo una crisis de sistemas democráticos prácticamente en toda la región.[6]

Por otra parte, la enseñanzas sociales de la Iglesia Católica de la época estaban basadas en la encíclica Rerum Novarum de 1891 que versaba sobre las condiciones de las clases trabajadoras, dejaba patente su apoyo al derecho laboral de «formar uniones o sindicatos», reafirmaba en su apoyo al derecho de la propiedad privada y discutía sobre las relaciones entre el gobierno, las empresas, los trabajadores y la Iglesia, proponiendo una organización socioeconómica que más tarde se llamaría corporativismo. Recién a partir de 1931 el Papa Pío XI condenó al fascismo y propuso llevar a la práctica los principios de la recta razón y de la filosofía socialcristiana.

Las posturas nacionalistas surgidas por imitación de lo ocurrido en Italia con Benito Mussolini que apoyaban la implantación de un corporativismo provocaron la división del Partido Popular y su disolución. Fue entonces cuando los nacionalistas católicos apoyaron al semanario "La Nueva República", opositor al gobierno radical de Hipólito Yrigoyen que, en plena Gran Depresión mundial de 1929 fue muy criticado por una serie de intervenciones a provincias por decreto y asesinatos de opositores, entre ellos el del Senador Lencinas,[7] que produjeron el debilitamiento de la democracia[8] y desencadenaron el golpe militar dirigido por el general José Félix Uriburu.

El golpe del 6 de septiembre de 1930 y el gobierno militar[editar]

El 6 de septiembre de 1930, Uriburu encabezó un golpe de estado que derrocó al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen y estableció una dictadura militar, la primera de una serie que se extendería hasta 1983.

Uriburu básicamente representó en aquel momento ante todo un nacionalismo católico neocorporativista. Inclusive el proyecto de constitución neocorporativa que tenía Uriburu y sus sectores era un sistema neocorporativo mixto. Querían que hubiera una cámara corporativa, por ejemplo, con representación de sindicatos, empresarios y otra cámara con representación política. Eran proyectos neocorporativos. Ideológicamente yo creo que era muy tributario del nacionalismo católico, que desde los años ’20 venía creciendo en Argentina.[9]

El golpe de estado que le permitió llegar al poder fue algo inédito en la Historia de la Argentina. Al opinar acerca de él el epistemólogo Mario Bunge dice:

El golpe militar del 6 de septiembre de 1930 terminó un período de medio siglo de paz interior y progreso continuo del país en lo económico, político y cultural.
Fue también la primera vez en el continente que el fascismo levantó la cabeza; la primera en la historia del país que las Fuerzas Armadas encabezaron el poder político; la primera, desde la Semana Trágica (1919) y la represión de los obreros patagónicos (1922), que el gobierno fusiló a militantes sindicales; y también la primera vez, desde la caída de la tiranía de Rosas, que la Iglesia Católica volvió a meterse en política, esta vez con una orientación netamente fascista.[10]

Uriburu le encomendó al poeta Leopoldo Lugones la redacción de la proclama revolucionaria, pero la primera versión fue acusada de fascista por parte del coronel José María Sarobe y el general Agustín P. Justo, que representaban el representaba el liberalismo conservador tradicional de la Argentina[11] . Lugones debió entonces modificarla. La proclama decía:

José Félix Uriburu y Agustín Pedro Justo.

El Ejército y la Armada de la Patria, respondiendo al calor unánime del pueblo de la Nación y a los propósitos perentorios que nos impone el deber de argentinos en esta hora solemne para el destino del país, han resuelto levantar su bandera para intimar a los hombres que han traicionado en el gobierno la confianza del pueblo y de la República el abandono inmediato de los cargos, que ya no ejercen para el bien común, sino para el logro de sus apetitos personales. Les notificamos categóricamente que ya no cuentan con el apoyo de las fuerzas armadas, cuyo objetivo primordial es defender el decoro personal, que ellos han comprometido, y que no habrá en nuestras filas un solo hombre que se levante frente a sus camaradas para defender una causa que se ha convertido en vergüenza de la Nación. Les notificamos también que no toleraremos que por maniobras y comunicaciones de última hora pretendan salvar a un gobierno repudiado por la opinión pública, ni mantener en el poder los residuos del conglomerado político que está estrangulando a la República.

El 10 de septiembre de 1930, Uriburu fue reconocido como presidente de la Nación mediante una célebre y cuestionada Acordada de la Corte Suprema de Justicia que dio origen a la doctrina de los gobiernos de facto.[12]

Disolvió el Congreso, declaró el estado de sitio, intervino en todas las provincias gobernadas por el radicalismo y, en rasgos generales, quiso implantar un gobierno neocorporativista, similar al fascismo, régimen en el que veía un ejemplo de paz y orden político del cual se podía aprender útiles lecciones.[13]

El 18 de septiembre de 1930, los embajadores de los Estados Unidos e Inglaterra, país en el que había sido agregado militar, hacen saber a Uriburu que las potencias por ellos representadas han reconocido al gobierno provisional.

Aunque públicamente Uriburu declaraba respetar la constitución, personalmente sentía que el país necesitaba retornar al régimen de gobierno conservador, previo a la sanción de la Ley Sáenz Peña, que había establecido el voto secreto para varones (las mujeres recién podrían votar en el Gobierno de Perón, en 1951). En un discurso pronunciado en la Escuela Superior de Guerra, Uriburu expresaba su oposición al sufragio universal con las siguientes palabras:

Debemos tratar de conseguir una autoridad política que sea una realidad para no vivir puramente de teorías... La democracia la definió Aristóteles diciendo que era el gobierno de los más ejercitados por los mejores. La dificultad está justamente en hacer que lo ejerciten los mejores. Eso es difícil que sucede en todo país que, como en el nuestro, hay un sesenta por ciento de analfabetos, de lo que resulta claro y evidente, sin tergiversación posible, que ese sesenta por ciento de analfabetos es el que gobierna al país, porque en elecciones legales ellos son una mayoría.[14]

Estableció un régimen represivo que incluyó por primera vez la utilización sistemática de la tortura contra los opositores políticos, en particular anarquistas, comunistas y radicales yrigoyenistas, mediante la Sección de Orden Político de la Policía de la Capital, al mando de Leopoldo Lugones (hijo).[15]

José Félix Uriburu, con uniforme de gala y banda de presidente de la Nación Argentina.

Decretó la ley marcial e hizo ejecutar clandestinamente ―o tras parodias de juicio sumarísmo― a militantes anarquistas, entre ellos Severino Di Giovanni, Gregorio Galeano, José Gatti, Joaquín Penina, Paulino Scarfó y Jorge Tamayo Gavilán. Encarceló a varios dirigentes políticos ―entre ellos al expresidente Hipólito Yrigoyen―, impuso censura a los diarios, intervino las universidades anulando el régimen de autonomía y cogobierno establecido desde la Reforma Universitaria de 1918. Una vez producido el golpe, la flamante Confederación General del Trabajo adoptó actitudes de complacencia frente al régimen militar.[16]

En el plano económico, tuvo la influencia de la Gran Depresión, como consecuencia de esta hubo una gran disminución de los ingresos, la caída del consumo, el crecimiento de la desocupación. En cuanto al plano político; Uriburu intentó un modelo altamente represivo, con ley marcial y tribunales militares para juzgar a civiles que se opusieran al gobierno de facto. Su idea era instalar un régimen corporativo al estilo del fascista italiano Benito Mussolini.[17]

A principios de 1931 llamó a elecciones en la provincia de Buenos Aires, pero luego las anuló debido a que había ganado la Unión Cívica Radical. En noviembre de ese año convocó nuevamente a elecciones luego de prohibir las candidaturas del radicalismo y organizar un sistema que se reconocía públicamente como fraudulento,[18] dando comienzo a la que se denominó Década Infame. En esas condiciones resultó «electo» presidente el general Agustín P. Justo, quien representaba el conservadurismo liberal que había sido aniquilado con la sanción de la Ley Sáenz Peña.

En marzo de 1931, Uriburu recibió a Eduardo de Windsor, príncipe de Gales y heredero al trono británico, con quién visitó Campo de Mayo, el Hipódromo Nacional, el balneario de Mar del Plata, para inaugurar la Exposición Británica de Artes e Industrias en el predio de La Rural.

Ensayo corporativo[editar]

Uriburu juró respetar la Constitución Nacional y la Ley Sáenz Peña, y en su discurso invitó a la población a corregir los "abusos" del yrigoyenismo a través de las urnas. Pero ese discurso se debía al apoyo que había necesitado del apoyo del sector "liberal" dirigido por Justo y Sarobe. Con el paso de los días, volvió a sus ideales autoritarios y corporativistas en sus discursos y en el nombramiento de autoridades. Aspiraba a reemplazar la Constitución y el sistema democrático por otro, completamente distinto, en que no fuera el voto individual el que decidiera el rumbo político, sino la opinión de corporaciones, en particular las corporaciones patronales y las asociaciones profesionales, entre las cuales los sindicatos eran un actor menor, y que además debía ser sometido a una limpieza ideológica.

Entre los ideólogos nacionalistas, Uriburu prefería a Carlos Ibarguren, su primo, católico militante y admirador de la derecha española, que era además un brillante escritor. En cambio desdeñaba a quien hasta entonces había sido el líder de los nacionalistas, Juan Carulla, que prefería seguir las ideas de Benito Mussolini o de Charles Maurras.

Los discursos mencionaban continuamente la necesidad de restaurar el orden, la propiedad y las jerarquías.[19] Sin embargo, a diferencia de los fascismos europeos, la derecha argentina consideraba que la clave del sistema político propuesto era el Ejército, y no organizaciones paramilitares.[20]

El dictador propuso la fundación de un Partido Nacional, al que deberían adherirse los demás partidos, aunque estaban excluidos el radicalismo yrigoyenista y posiblemente el Partido Socialista. La invitación fue rechazada por todos, salvo algunos grupos conservadores. Uriburu se había adelantado a convocar a elecciones para gobernador de Buenos Aires, confiando en presentar una candidatura única del Partido Nacional frente a los radicales; cuando su proyecto fracasó, no pudo retractarse.[21]

En el mes de abril, de 1931 se celebraron las elecciones bonaerenses, con un resultado imprevisto: pese a que el gobierno consideraba al radicalismo completamente "fuera de la historia", y a que éste no organizó una campaña electoral ni tenía apoyo de la prensa, el candidato radical Honorio Pueyrredón obtuvo el triunfo. Pese a que en el Colegio Electoral el radicalismo quedó varios votos por detrás y debía negociar con los socialistas para alzarse con la gobernación, el gobierno entró en pánico y la mayoría de los ministros presentó la renuncia. Uriburu reorganizó el gabinete, nombrando ministros del sector "liberal". El 8 de mayo suspendió el llamado al colegio electoral provincial, y nombró gobernador de facto de la provincia de Buenos Aires a Manuel Ramón Alvarado.[22]

Pocas semanas más tarde estalló una revolución en la provincia de Corrientes, dirigida por el teniente coronel Gregorio Pomar; aunque fue rápidamente reprimida, dio a Uriburu la excusa que buscaba: clausuró todos los locales de la UCR, arrestó a docenas de dirigentes y prohibió a los colegios electorales elegir políticos vinculados directa o indirectamente con Yrigoyen; Pueyrredón había sido ministro de Yrigoyen, lo que significaba que no podía ser elegido, pero además fue expulsado del país junto con Alvear. Además suspendió las elecciones de gobernadores planeadas para las provincias de Córdoba y Santa Fe.[23] En el mes de septiembre llamó a elecciones para el mes de noviembre, y poco después anuló las elecciones en Buenos Aires.[24]

El experimento corporativista había fracasado, pero aún así, el 20 de febrero de 1932, horas antes de entregar el gobierno a su sucesor, Uriburu declararía que "el voto secreto es precisamente lo que ha permitido el desenfreno demagógico que hemos padecido."[25]

Gabinete de ministros[editar]

 Estandarte Presidencial
Ministerios de la gestión de
José Félix Uriburu
Cartera Titular Período
Ministerio del Interior Matías Sánchez Sorondo
Octavio Sergio Pico
6 de septiembre de 193015 de abril de 1931
16 de abril de 193120 de febrero de 1932
Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto
Ernesto Bosch
Adolfo Bioy
6 de septiembre de 19309 de octubre de 1931
9 de octubre de 193120 de febrero de 1932
Ministerio de Hacienda Enrique Simón Pérez
Enrique Uriburu
6 de septiembre de 193016 de abril de 1931
17 de abril de 193120 de febrero de 1932
Ministerio de Justicia
e Instrucción Pública
Ernesto Padilla
Guillermo Rothe
6 de septiembre de 193015 de abril de 1931
16 de abril de 193120 de febrero de 1932
Ministerio de Agricultura Horacio Beccar Varela
David Arias
6 de septiembre de 193015 de abril de 1931
16 de abril de 193120 de febrero de 1932
Ministerio de Obras Públicas Octavio Sergio Pico
Pablo Calatayud
6 de septiembre de 193016 de abril de 1931
17 de abril de 193120 de febrero de 1932
Ministerio de Guerra Francisco Medina 6 de septiembre de 193020 de febrero de 1932
Ministerio de Marina Abel Renard
Carlos G. Daireaux
6 de septiembre de 193016 de abril de 1931
17 de abril de 193120 de febrero de 1932
Uniforme de José Félix Uriburu (Museo Histórico Nacional).

Muerte[editar]

Luego de entregar el poder, Uriburu marchó al extranjero por motivos de salud y murió en París, dos meses más tarde, luego de una intervención quirúrgica por un cáncer en el estómago.

Memoria[editar]

En la ciudad de Bolívar (provincia de Buenos Aires) existía un busto de Uriburu sobre el parque Las Acollaradas. En 2012, el Concejo Deliberante de la ciudad votó por retirar el busto.[26]

En la ciudad de Balcarce (provincia de Buenos Aires), existía un monumento en la Avenida Favaloro, anteriormente Avenida Uriburu, que fue retirado en enero de 2014, por decisión del Concejo Deliberante de la ciudad.[27]

En la ciudad bonaerense de Olavarría hay un busto de Uriburu en el Parque Mitre, a pocos metros del Monumento a la Libertad erigido por la colectividad francesa. Ese busto estuvo emplazado antes en el entonces Boulevard Uriburu (que actualmente es un tramo de la avenida Colón), fue retirado en 1966 y guardado en un depósito municipal. Después, un interventor de origen conservador (Enrique Mario Alfieri) lo colocó en su despacho y en 1973 otro interventor conservador, Juan Ángel Moya, lo emplazó en el lugar actual antes de que se produjera el cambio democrático el 11 de marzo de ese año. Actualmente (junio de 2015) hay un proyecto en el Concejo Deliberante para retirarlo.[28]

Antepasados[editar]

Referencias[editar]

  1. Renuncia por enfermedad.
  2. Rango Militar
  3. «Genealogía Familiar». 
  4. Cappelletti, Angel. El anarquismo en América Latina, Edit. Ayacucho, Caracas, 1990, pg. XXXV
  5. Emilio J. Corbière: Origen del Partido Comunista Argentino public. en revista Todo es Historia n°81 de febrero 1974
  6. Entrevista a Rosendo Fraga Autor: Felipe Pigna
  7. Carlos Lencinas, estaba frontalmente enfrentado con Yrigoyen quien había intervenido Mendoza, y acababa de ser excluido del Senado por la mayoría yrigoyenista; El día que mataron a Carlos Washington Lencinas, Laura Rodríguez, 15 de noviembre de 2003, Mendoza, diario Los Andes; [1]
  8. Ricardo Falcón (2014). Democracia, conflicto social y renovador de ideas 1916-1930: tomo VI de la Colección Nueva Historia Argentina. Penguin Random House Grupo Editorial Argentina. 
  9. Entrevista a Rosendo Fraga Autor: Felipe Pigna
  10. Bunge, Mario «El inicio de la decadencia», artículo en el diario Perfil del 27 de septiembre de 2009.
  11. Entrevista a Rosendo Fraga Autor: Felipe Pigna
  12. «Partidos, ideologías e intereses», tomo 7 del Historia Integral Argentina (El sistema en crisis), pág 88 y 89. Buenos Aires: CEAL, sin fecha.
  13. http://www.academia.edu/549368/El_modelo_corporativista_de_Estado_en_la_Argentina_1930-1945
  14. «José Félix Uriburu», artículo en el sitio web de la Cámara de Diputados de Salta.
  15. Ricardo Rodríguez Molas: Historia de la tortura y el orden represivo en la Argentina. Textos documentales (págs. 87-129). Buenos Aires: Eudeba, 1985.
  16. Godio, Julio: El movimiento obrero argentino (1930-1943). Socialismo, comunismo y nacionalismo obrero, pág. 28. Buenos Aires: Legasa, 1989. ISBN: 950-600-139-I.
  17. Rouquie, A: Poder militar y sociedad política en Argentina, tomo 1. Buenos Aires: EMC, 1981. [http://www.monografias.com/trabajos55/golpe-de-estado-en-argentina/golpe-de-estado-en-argentina2.shtml#ixzz34hYuIi5B (Reseña).
  18. Los gobiernos instalados entre 1930 y 1943 defendieron lo que denominaban «fraude patriótico».
  19. García Molina, Fernando y Mayo, Carlos A. (1986). Archivo del general Uriburu. Centro Editor de América Latina. pp. 29–32. 
  20. Cattaruzza, Alejandro (2012). Historia de la Argentina 1916-1955. Siglo XXI. p. 117. 
  21. Béjar, María Dolores (1983). Uribury y Justo: el auge conservador. Centro Editor de América Latina. pp. 29–33. 
  22. Béjar (1983): 33-36.
  23. Walther, Richard J. (1987). La provincia de Buenos Aires en la política argentina (1912-1943). Emecé. pp. 150–154. 
  24. Cattaruzza (2012): 118-119.
  25. Rodriguez Molas, Ricardo (1985). Historia de la tortura y el orden represivo en la Argentina. Eudeba. p. 60. 
  26. «Sacarán del parque el busto que recuerda al dictador José Félix Uriburu», artículo en el diario La Mañana, de 2012.
  27. «Balcarce: aprobaron retirar monumento al dictador Uriburu», artículo en el diario La Noticia del 24 de enero de 2014.
  28. Fuente:Libro de los 100 años del diario El Popular de Olavarría

Bibliografía[editar]

  • CAYRO, Antonio J. (1976). «El 6 de setiembre de 1930». Historia Integral Argentina, vol. 6 (La clase media en el poder). Buenos Aires: CEAL. ISBN. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Hipólito Yrigoyen
Coat of arms of Argentina.svg
Gobernante de facto, autotitulado presidente

1930-1932
Sucesor:
Agustín Pedro Justo