Reino de Valencia

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Regne de València
Reino de Valencia

Reino de la Corona de Aragón y parte de la Monarquía Hispánica

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1238-1707

Bandera de España 1701-1760.svg

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Ubicación de Reino de Valencia
Capital Valencia
Idioma principal Catalán (Valenciano)
Religión Católica
Gobierno Monarquía
Rey
 • 1239 - 1276 Jaime I
 • 1700 - 1746 Felipe IV (V de Castilla)
Historia
 • Conquista de la ciudad de Valencia 28 de septiembre de 1238
 • Decretos de Nueva Planta 29 de junio de 1707
Superficie
 • 1239 24,000 km²
Población
 • 1239 est. 50,000 
     Densidad 2,1 hab./km²
Escudo utilizado desde la primera mitad del siglo XIV hasta el siglo XVIII.
Escudo utilizado desde la segunda mitad del siglo XIV.
Escudos del Reino de Valencia

El reino de Valencia[1] fue un reino creado por el rey Jaime I el Conquistador que abarcó desde la reconquista de la taifa de Valencia en 1238 hasta 1707, año en que con la promulgación de los Decretos de Nueva Planta para los reinos de Aragón y Valencia sus instituciones fueron abolidas y sus fueros sustituidos por los castellanos; desde esa fecha hasta la división territorial de España en 1833 acometida por Javier de Burgos, el reino de Valencia mantuvo ese nombre como territorio dentro de las diferentes administraciones de la España de los Borbones.[2]

Tras la conquista inicial fue ampliado hacia el sur de la línea Biar-Busot. Jaime I, viendo que era difícil repoblar tanto territorio conquistado, intenta conservar algunos privilegios de la población nativa así como respetar sus religiones y costumbres, proclamando los Fueros de Valencia (Els Furs), a partir de la cual se crea con entidad de reino y pasando a formar parte de la Corona de Aragón. Fue así dependiente de la corona pero con una administración propia.

La creación del reino provocó una iracunda reacción de la nobleza aragonesa, que veía así imposible la prolongación de sus señoríos hacia las tierras valencianas.

Historia

Edad Media

Tras haber sido la cuna de la cultura íbera, y receptora de diferentes culturas antiguas (griegos, romanos, cartagineses, fenicios, bizantinos, etc.), en el año 1233 el rey Jaime I el Conquistador inicia la conquista del territorio valenciano marcado entonces por cinco siglos de presencia sarracena: los reinos taifas de Balansiya, Alpuente, Denia y Murcia.

Una vez conquistadas las Islas Baleares, los esfuerzos militares de Jaime I se redirigieron hacia los territorios islámicos del sur. En el año 1233 se planificó la campaña de Alcañiz, desarrollada en tres etapas:

  • La primera dirigida a las tierras de "la Plana" norte, con la toma de Burriana el año 1233 y otros enclaves, como por ejemplo Peñíscola.
  • La segunda abarca la zona central con la conquista de Valencia (1238) y las tierras llanas hasta el Júcar, para hacerlo las cortes generales de Monzón de 1236 concedieron la ayuda necesaria y el papa Gregorio IX dio a la empresa el carácter de cruzada. El Puig se tomó en agosto de 1237, con el fracaso de una escuadra enviada por el rey de Túnez en auxilio de Valencia. Las capitulaciones se firmaron el 28 de septiembre y el rey entró en la ciudad el 9 de octubre.
Pintura mural del castillo de Alcañiz del siglo XIV que representa la entrada de Jaime I de Aragón en Valencia en 1238.
Fases de conquista y/o incorporación de los territorios de la actual Comunidad Valenciana

El año 1283 el rey Pedro III de Aragón autoriza la instalación del Consulado del Mar en Valencia, siendo éste el primero de España.

En 1305 sería dividido este reino quedando para Castilla la zona occidental, que constituiría dentro de la corona castellana el Reino de Murcia, y para Aragón la zona oriental, que pasaría a formar parte del Reino de Valencia, en virtud a la Sentencia Arbitral de Torrellas y el Tratado de Elche.

El reino, al principio de mayoría mudéjar, musulmana y mozárabe (cristianos convertidos). Con la conquista el reino de Valencia recibió cristianos principalmente de Aragón, Cataluña y Navarra pero también de otros países europeos. El proceso de poblamiento del Reino de Valencia fue un proceso largo que no acabará hasta el siglo XVII, tras la expulsión de los moriscos. La población del Reino de Valencia, desde el principio, era de origen diverso (catalanes, aragoneses, navarros, de Italia...) pero predominaba la de origen catalán y con la expulsión de los moriscos el elemento catalanohablante todavía se fortaleció más. En el conjunto de la Corona de Aragón los catalanohablantes representaban cerca del 80% de la población.

Estas poblaciones junto con los judíos, dio como resultado una sociedad multiconfesional y multicultural, siendo los cristianos quienes tenían plenos derechos en comparación con el resto de las culturas. Estos mismos crean las bases de un sistema económico aprovechando las infraestructuras árabes existentes (azudes, bancales, sistemas de riego, mezquitas, torres de vigilancia, etc.), así como los productos agrícolas asentados (cítricos, pasas, almendras, arroz, chufa, hortalizas, palmeras, etc).

A pesar de compartir rey con los territorios de la Corona de Aragón (Condados Catalanes, Aragón y Baleares), el rey Jaime I instaura los fueros de Valencia, fundando de esta manera un reino con identidad política propia, con sus propias instituciones, con su moneda, administración, y aranceles. Estos fueros se mantendrían hasta 1707, con la centralización borbónica.

Entre 1356 y 1365, los reyes Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón se enfrentaron en una cruenta guerra que tuvo su escenario principal en el Reino de Valencia, debido al interés del monarca aragonés de controlar el Reino de Murcia. Ciudades como Alicante estuvieron sitiadas durante varios años, y como premio a su valentía por resistir dos veces el asalto de los castellanos, la ciudad de Valencia recibió las dos "L" de su escudo (doblemente leal), y a su bandera real se le concedió la corona real. De esta concesión nació la bandera valenciana que ha llegado hasta nuestros días. Durante esta guerra además las poblaciones de Villena y Sax, que habían pasado a Valencia mediante la Sentencia de Torrellas en 1304, serían tomadas en armas por los castellanos y no regresarían a Valencia hasta el siglo XIX.

Edad Moderna

Parte del Reino de Valencia en el siglo XVI
Guion y caballo engualdrapado con el emblema heráldico del Reino de Valencia en las exequias por la muerte de Carlos I de España. En La Magnifique, et sumptueuse pompe funèbre faite aus obsèques, et funerailles du très grand, et très victorieus empereur Charles Cinquième, celebrées en la Ville de Bruxelles le XXIX. jour du mois de décembre M.D.LVIII par Philippes Roy Catholique d’Espaigne son fils, Jérôme Cock (dibujo), Jean y Luc de Dovar, (grabadores), Amberes, Cristóbal Plantino, 1559, LÁM. 15.[3]

Asimismo, el Reino de Valencia financia económicamente la expansión de la Corona de Aragón durante los siglos XV y XVI, por lo que alcanza su máximo esplendor durante el Siglo de oro, gracias al consecuente comercio marítimo con los nuevos territorios extra peninsulares de la Corona (Córcega, Sicilia, Nápoles, etc.), y la creación de la Taula de Canvis, la primera bolsa de valores de la historia. Esta época coincide, además, con una explosión literaria notable en valenciano, siendo una de las primeras sociedades en entrar en la época del Renacimiento, con importantes escritores, humanistas y filósofos.

Con la unión dinástica efectiva de la Corona de Castilla y de la Corona de Aragón en el emperador Carlos I, el Reino de Valencia sigue manteniendo su independencia política. No obstante, el reino empieza a verse sometido a la presión de una política cada vez más centralista por parte de la hegemonía de la Corona castellana, dando lugar a importantes conflictos sociales como las Revueltas de las Germanías de los gremios y agricultores valencianos contra diversos virreyes y lugartenientes. Otro problema importante es la drástica reducción demográfica, hasta un tercio de la población, como consecuencia de las diferentes expulsiones de judíos y moriscos del Reino, lo cual hace que su economía entre en una grave crisis debido, principalmente, a la falta de mano de obra barata que había con la población morisca valenciana (denominados tagarins), y a la fuga de capitales y activos acumulados por los sefarditas.

En 1700, con la muerte de Carlos II, fue proclamado rey de Castilla y de Aragón Felipe de Anjou, lo que provocó la Guerra de Sucesión Española. La Corona de Aragón se puso de parte del archiduque Carlos, el otro pretendiente. La resistencia del Reino de Valencia se concentró especialmente en Játiva, Denia, Altea y Alicante, que fueron incendiadas en repetidas ocasiones (de ahí el gentilicio socarrats, "quemados" en castellano, propio de la ciudad de Játiva), y su población masacrada. Cuando la guerra terminó, Felipe V promulgó los Decretos de Nueva Planta, por los que quedaban abolidas todas las instituciones de la Corona de Aragón y de los Reinos que la componían, que desaparecían y se integraban en la corona de Castilla, haciéndose los fueros de éste último reino extensivos para todo el territorio; no obstante, para ser asimilada a la legislación y sistema político castellanos, el rey tuvo que sofocar numerosas sublevaciones y revueltas sociales a lo largo del territorio dirigidas por excombatientes del bando de los austrias, los migueletes.

División Territorial: Las Gobernaciones y el Virreinato

El Reino de Valencia estuvo dividido en dos gobernaciones, la de Valencia y la de Orihuela. La Gobernación de Valencia estaba dividida en tres territorios: la Governació dellà Xúquer o de Játiva, para la zona comprendida entre Jijona y el Júcar, la Governació dellà Uixó o Castellón, para el territorio al norte del Uixó, y el gobernador de Valencia que tenía jurisdicción entre el Júcar y el Uixó, además de la supervisión de sus lugartenientes en Játiva y Castellón.

En 1520, manteniendo las gobernaciones, que perdieron gran parte de su importancia política, se estableció el virreinato de Valencia con el nombramiento de Diego Hurtado de Mendoza y Lemos, que fue el detonante de la Guerra de las Germanías.

Los diferentes ataques que manifestaban la debilidad de la defensa del litoral hizo crear en 1594 el Batallón de la Milicia Efectiva del Reino de Valencia, un ejército defensivo del reino, con diez mil hombres destinados a responder a cualquier ataque; pero con la expulsión de los moriscos en 1609 y el apoyo e información que daban los asaltantes, la cantidad y virulencia de los ataques bajó, y el batallón fue reduciendo su tamaño con los años.

Véase también

Notas y referencias

  1. Véase la 1º acepción del término reino en el Diccionario de la Real Academia Española.
  2. Véase la 2º acepción del término reino en el Diccionario de la Real Academia Española.
  3. Alberto Montaner Frutos, El señal del rey de Aragón: Historia y significado, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1995, p. 185, LÁM. XVII. ISBN 84-7820-283-8.

Enlaces externos