Historia de la ciudad de Valencia

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La Historia de la ciudad de Valencia abarca desde la época anterior a la fundación formal de la ciudad cuando la región ya estaba habitada por pueblos prerromanos hasta la actualidad. Gracias a la fértil huerta sobre la que se sustenta, los alrededores de Valencia (España) fueron ya una zona de alta densidad humana antes de su fundación en el siglo II a. C. por los romanos. Desde entonces, la ciudad ha constituido uno de los mayores núcleos urbanos de la península ibérica

Época prerromana[editar]

Recientemente se han encontrado restos arqueológicos de los siglos IV y III a.C. Estos restos son las referencias más antiguas de las que tenemos constancia y demuestran que ya antes de la fundación de la ciudad romana, en lo que hoy es la ciudad de Valencia y su huerta, ya existía actividad humana.

Los restos han aparecido en la zona de las calles Ruaya y Sagunto[1] , lugar por donde posteriormente pasaría la Vía Augusta, de la que tenemos referencias, e incluso podemos observarla junto a la catedral de Valencia, en la Almoina. En las excavaciones se han encontrado restos que corresponden a una construcción hidráulica de planta rectangular, quizás una balsa, (según la concejal Alcón), que ha aparecido repleta de cerámicas íberas y púnicas. También se ha localizado un pozo que contenía ánforas que podrían proceder de Ibiza, de Cádiz o del norte de África, y una moneda cartaginesa de la época Bárquida.

Todo esto vendría a confirmar lo que los yacimientos iberos a lo largo y ancho de la geografía valenciana demuestran, (y que no es discutido por ninguna fuente), que en lo que hoy conocemos como Comunidad Valenciana, el grueso de los pobladores eran iberos, así como el paso de los cartagineses, y que seguramente existió comercio entre ambos.

Las últimas investigaciones demuestran que Valencia y su entorno, (hoy incluido dentro del entorno urbano), formaban parte de una ruta comercial de cerámica de lujo.

La zona de Valencia también fue ocupada por las tribu edetanas (Liria), que se extendió hacia el norte de la península.[2]

Época Romana (siglo II a.C- siglo V d.C.)[editar]

Fundación de la ciudad (138 a.C.)[editar]

En el año 138 a. C. el cónsul romano Décimo Junio Bruto Galaico licenció sus tropas de las campañas lusitanas. Como recompensa a la gallardía y coraje de sus hombres les concedió tierras en el levante hispano, exactamente en una isla fluvial cerca de la desembocadura del río Turia (Turius o Tyris), que estaba estratégicamente ubicada en el mejor vado natural del río por donde pasaba la Vía Heraclea, conocida después como Vía Augusta. La nueva aldea, que recibió el nombre de Valentia Edetanorum pronto obtuvo el rango de colonia.

El autor del siglo IV que escribió un resumen (Periochae) de la obra del historiador latino Tito Livio transmite la noticia de la fundación de la ciudad (Periocha LV, 4):[3]

Iunius Brutus cos in Hispania iis qui sub Viriatho militaverant, agros et oppidum dedit, quod vocatum est Valentia.

Valentia fue fundada por 2000 colonos sobre una de las terrazas del Turia. El núcleo principal estaba en el entorno de la actual Plaza de la Virgen y la catedral. Allí se encontraba el foro y el cruce de las dos calles principales (Cardo norte-sur y Decumano este-oeste), ambos ejes siguen hoy en el trazado de la ciudad y serían las actuales calles Salvador-Almoina la primera y Caballeros la segunda.

Segunda fundación (siglo I d.C.)[editar]

Imagen de una cornucopia, con la que actualmente se suele identificar a la Valentia Edetanorum romana.

En el año 75 a. C. la ciudad es parcialmente destruida durante la guerra entre Pompeyo y Sertorio, quedando en pie únicamente un edificio en el actual entorno de la Catedral de Valencia dedicado a Asclepio, y que hacía las veces de sanatorio, este se encontraba como en Pompeya a la entrada de la ciudad. La destrucción ocasionada por la guerra llevó a que la ciudad quedara abandonada durante 50 años al menos.[4]

La ciudad es reconstruida a finales del Principado de Augusto, si bien tardaría unos años en empezar un largo periodo de desarrollo caracterizado por el crecimiento urbano, entrada ya la época de la dinastía Flavia, gracias a la inmigración de nuevos ciudadanos que vinieron a sumarse a los de la época de Augusto (este dato está ampliamente demostrado, Valentini veterani et veteres), y cómo no, a la construcción de grandes edificios públicos como el foro y el circo .

La ciudad de Valentia durante el siglo II d.C. tiene características propias de las urbes imperiales. Siendo una ciudad profundamente romanizada y con una importancia que poco a poco va saliendo a la luz. As,í por ejemplo, disponía de edificaciones singulares, como un circo con capacidad para 10.000 personas y de unas dimensiones alcanzadas solamente por otros 5 circos en toda Hispania.[5]

Bajo Imperio[editar]

La ciudad romana y la ciudad árabe.

En el siglo III d.C., del mismo modo que en el resto del Imperio, Valentia atraviesa una etapa de crisis, la ciudad es destruida entre el 260 y el 270, y reconstruida rápidamente pero con un perímetro inferior, se abandonan algunas de sus infraestructuras.[6] [7]

Se conforma en la ciudad la primera comunidad cristiana de la que se tiene constancia en torno a la memoria de San Vicente, que es martirizado en la ciudad en el año 304 (y se levanta un templo sobre la tumba con sus restos, conocido como la iglesia de San Vicente de la Roqueta).

El poeta latino Rufo Festo Avieno escribe su obra Oda maritima, en la que cita una supuesta ciudad íbera pre-romana en la desembocadura del Turia llamada Tyris, lo que dará lugar a que popularmente se identifique al río como a la antigua urbe.

«Y no lejos de la separación de este río, el río Tirio rodea la ciudadela de Tiris.»

Ora Maritima de Avieno

Época visigoda (siglos V-VIII)[editar]

A lo largo del siglo V d.C. la iglesia asume las riendas de la ciudad transformando los templos romanos en edificios de culto cristianos aprovechando el vacío de poder dejado por el imperio y coincidiendo con las primeras oleadas de pueblos germánicos, principalmente suevos, vándalos y alanos. Posteriormente, visigodos.

Se especula con la posibilidad de que en la ciudad se celebrara en el año 546 un congreso religioso, dato inseguro como el de que el rey visigodo Leovigildo desterrara en la ciudad a su hijo, el príncipe Hermenegildo. Valentia experimenta cierta recuperación debida a la instalación en ella de militares visigodos durante la invasión bizantina del sudeste peninsular (Provincia de Spania) en el año 554.

Tras la expulsión de los bizantinos en el 625, se inicia una nueva etapa de depresión en la ciudad de la que apenas existe documentación.

Próximos a la invasión musulmana, vivían en la península unos 5.000.000 de personas, de ellos, 200.000 eran visigodos y 100.000 suevos, los judíos eran también una cantidad importante, pero la inmensa mayoría eran Hispano romanos, (la misma proporción con pequeñas variaciones podríamos aplicarla a Valencia). Los visigodos formaban la clase dirigente y se los conocía con el nombre de gothi, suevi a los suevos, romani a los hispano romanos normales, y si eran ricos senatores. Los hispano romanos, por muy ricos y poderosos que fueran, tenían vetado el acceso a cargos políticos. Los siervos y esclavos formaban el grueso de la población. La Iglesia tenía en esa época mucha fuerza y era muy relevante, los pueblos germánicos ya habían aceptado el cristianismo en los siglos previos a la conquista musulmana.[2]

Época musulmana (siglos VIII-XIII)[editar]

Emirato y Califato de Córdoba[editar]

En el 711 se inicia la llegada de mulsumanes, aunque no existe una verdadera conquista bélica, ya que tras unas escaramuzas la ciudad pacta una capitulación ventajosa, y los nuevos pobladores se integran con los habitantes de la ciudad, creándose un cierto aire de ciudad-estado con independencia.

Estaba Valencia gobernada por Agrescio cuando fue sitiada por las huestes musulmanas. Los islámicos, viendo la resistencia de la ciudad y que no sería fácil conquistarla, envían un emisario para negociar, pero la respuesta fue una flecha lanzada desde la muralla por los defensores, que hirió al parlamentario, algo que estaba muy mal visto en todas las épocas y que enfureció a los sitiadores. Acto seguido, los asaltantes lanzaron un ataque con más furia que en las anteriores ocasiones, pero fueron nuevamente rechazados; el saldo de la escaramuza fue de 80 bajas entre los defensores y 250 entre los musulmanes. Tanto Agrescio el defensor, como Tariq el asaltante, fueron conscientes de lo compleja que era la situación y pactaron una capitulación ventajosa, obteniendo, como sucedería 500 años después pero a la inversa, la entrega de la ciudad al musulmán, y que todos los habitantes pudieran seguir viviendo en sus casas, el respeto para su religión y su organización jurídica y administrativa. Si bien tendrían que aceptar la autoridad política y militar de los conquistadores y el pago del impuesto pactado. Además, los que quisieron fueron libres de marchar con sus pertenencias.

Cabe destacar que como sucedió luego en la Reconquista, los musulmanes fueron benignos con los que se entregaron, como en Valencia y Orihuela, pero en las ciudades que se resistieron, como Mérida o Tarragona, los habitantes sufrieron duras consecuencias. Por tanto, podemos destacar de estos datos, que la población hispano romana y los visigodos siguieron viviendo y disfrutando de sus costumbres, posesiones y religión. No hay datos que acrediten más resistencia que la citada, por tanto y según fuentes musulmanas y cristianas, así como la pervivencia de abundantes residentes mozarabes, todo parece indicar que tras la conquista, ambas poblaciones, la mayoritaria cristiana y la minoritaria musulmana (en un principio), que ocupó la élite política y militar, convivieron sin mayores problemas. Los conquistadores centralizaron el poder en Córdoba.

Tariq dejó al marchar una guarnición y a Abulcacer al Hudzali de gobernador. Según algunas fuentes en el 715, Hudzali se rebeló y tras ser derrotado fue ajusticiado por Abd al-Aziz ibn Musa. Entre los años 760 y 766 intentaron los depuestos abbasíes recuperar el poder desde Valencia, pero el mismo Abd ar-Raman(primer emir independiente de Córdoba), vino para restablecer el orden y reprimir la revuelta. Fue tan dura la represión que según cuenta al-Udrí «la ciudad quedó desierta».[2]

Tras la llegada musulmana en el 711, aportaron su lengua, religión y costumbres. Conviviendo con la de los habitantes originarios.

La Taifa de Valencia[editar]

Con la llegada de los amiríes (descendientes de Almanzor) se crea el Reino Taifa de Balansiya. A través de Abd al-Allah se ejercita un gobierno autónomo sobre el área de Valencia y construye un palacete ajardinado en las afueras de la ciudad, denominándolo la Russafa, jardines de la antigua Persia, (siendo el origen del actual barrio del mismo nombre). Éste aporta su lengua, religión y costumbres, que conviven con la de los habitantes originarios. Éstos, los mozárabes, eran herederos de la cultura hispanovisigoda y tenían como religión el cristianismo y como lengua el mozárabe.

Es la época de máximo esplendor de la ciudad. Se crean sistemas de riego, cultivos y aumenta el comercio con la España cristiana. Se cambia la lengua, la religión y las costumbres de los musulmanes adoptando el Islam. Se instala un perímetro de huerta en el actual barrio del Carmen y se transforma la antigua área episcopal visigoda para convertirla en un zoco (mercado árabe) vinculado a la residencia del gobernador.

En el 1011 Mubarak y Muzaffar iniciaron reformas y mejoras urbanísticas de la ciudad, este hecho contribuyó al aumento de la presión fiscal, lo que posteriormente provocó una revuelta popular, acabando así su mandato. En el año 1021, fue nombrado Abd al-Aziz ben Abí Amir (nieto de Almanzor) y tenía 15 años. Durante los 40 años de su gobierno se vivió una de las épocas más tranquilas y prósperas. Creando grandes obras de ingeniería, así como creando la fortificación de la ciudad.

En el año 1088 una riada de las que tenía por costumbre el Guadalaviar (Turia), causo grandes pérdidas en la zona, arrasó los dos puentes que había en la ciudad y alguna de las torres que los defendían.

El Cid campeador[editar]

Entre 1087 y 1089 gobernada Valencia por el rey al-Qádir, es atacada por Al-Mundir de Lérida y el conde de Barcelona Ramón Berenguer II. Tras la derrota castellana de Sagrajas, Alvar Fáñez y los soldados que le acompañaban prestando servicio en apoyo del rey de la taifa de Valencia, tuvieron que acudir junto a Alfonso VI por requerimiento de éste y, abandonaron la ciudad, (si bien esto es discutido y otras fuentes afirman que participó en la batalla). Al partir los castellanos de Valencia y quedar Al-Qádir sin apoyo, Al Mundir, señor de Lérida y Tortosa acudió a asediar la ciudad. El rey taifa Al-Musta'in II de Zaragoza, acompañado por el Cid y su hueste, acudió a levantar el sitio de la ciudad, pues el zaragozano tenía derechos sobre la ciudad por ser nieto del antiguo soberano de Valencia Al-Muqtadir y El Cid no quería destronar a Al-Qádir, protegido del rey de Castilla, quizá para no entrar en conflicto con el rey de León Alfonso VI.

La propuesta consistía en conquistar la ciudad que quedaría bajo soberanía del zaragozano y el Cid se quedaría con el botín. Esto no fue aceptado por el Campeador y el rey de Zaragoza se retiró, aliándose con Ramón Berenguer para que el barcelonés tomara la ciudad, mientras él permanecería en un segundo plano. El conde de Barcelona puso sitio a Valencia, donde acudió el Cid, y tras negociar, el conde se retiró. Rodrigo se declaró protector del rey de Valencia, si bien organizó campañas en beneficio propio, se asentó en Elche y desde allí consiguió que le pagaran tributo en la zona comprendida entre Játiva y Orihuela, en el año 1088.

El rey de León y Castilla, que se había aliado con genoveses y pisanos, puso asedio a la ciudad en el año 1092, pero tuvo que retirarse cuando el Cid Campeador inició una campaña por tierras castellanas. El 28 de octubre de 1092 algunos notables para evitar que el rey de Valencia entregara la plaza a Alfonso, pidieron ayuda a los Almorávides que ya se encontraban en la próxima Játiva. Pero en esas fechas el descontento era tal que se originó un motín, los colaboradores del rey y la guarnición que había dejado el Cid para cobrar los impuestos huyeron de la ciudad y, el pueblo asaltó el alcázar. El monarca consiguió huir disfrazado pero lo encontraron, fue degollado, y su cabeza paseada por la ciudad. Los nuevos gobernantes de la ciudad rechazaron la protección de Rodrigo y decidieron acatar el poder del almorávide Yússuf.

El Cid ya había ocupado el Puig a mediados de 1093 y desde allí preparó el asedio de la ciudad. Se instaló por los alrededores de Mestalla y bloqueó la ciudad, arrasó la huerta, destruyó las acequias, molinos, y algunos arrabales, en los que dejó guarnición. Se sucedieron los ataques por la zona del Tossal, donde aún hoy se pueden observar restos arqueológicos del foso-acequia y el muro, los sitiados salían por la puerta de Roteros y entablaban batalla. El Arrabal del mismo nombre cayó en sus manos y donde también estableció guarnición. Algunos cristianos del interior salieron a vivir a los arrabales. En septiembre del año 1093, cambió de campamento y se instaló en la Roqueta. El cerco se estrechó y la situación de la ciudad fue calamitosa, según las crónicas fue uno de los asedios más duros de la historia de Castilla. Después de comerse a todos los animales de la ciudad, los habitantes pasaron al canibalismo. Comieron cueros cocidos y cualquier cosa que pudiera llevarse a la boca. Apareció la peste. Los que salían de la ciudad sufrían distintas suertes, los jóvenes eran vendidos a los comerciantes que esperaban en los campamentos de Mio Cid como esclavos, las mujeres violadas y vendidas y los hombres quemados vivos frente a las murallas.

Se firmaron las capitulaciones y el Cid Campeador permitió quedarse a vivir a los moros que quisieran pagando un diezmo, el resto tendría libertad de marchar con sus pertenencias. El 17 de junio del año 1094,[8] entraron las primeras tropas. Tomó posesión del alcázar, se instaló con sus hombres y se tituló «príncipe de Valencia». Mandó llamar a su mujer e hijas y las instaló en la ciudad.[2]

El Cid murió en Valencia el 10 de julio de 1099. Doña Jimena consiguió defender la ciudad con la ayuda de su yerno Ramón Berenguer III de Barcelona[cita requerida] hasta el año 1102.

La batalla de Cuarte[editar]

Se conoce con este nombre a la batalla que se desarrolló el 21 de octubre del 1094 entre los pueblos de Mislata y Cuart de Poblet, próximos a la ciudad.

Rodrigo Díaz, sitiado en Valencia, salió de la ciudad y derrotó a los almorávides. Algunos miembros del ejército del Cid (formado tanto por cristianos como por musulmanes hispanoárabes) avanzaron por la noche situándose a la retaguardia del campamento mahometano. Al clarear el alba salió un pequeño contingente de caballeros de Rodrigo incitando a la vanguardia norteafricana. Esto supuso una maniobra de atracción que debilitó la formación almorávide y permitió que el contingente principal del Campeador atacara la retaguardia y tomara el Real enemigo, consiguiendo la victoria.[9]

El Cid campeador murió en Valencia el 10 de julio de 1099. Doña Jimena consiguió defender la ciudad con la ayuda de su yerno Ramón Berenguer III de Barcelona, hasta el año 1102, en el que el rey Alfonso VI de Castilla ordenó la evacuación de la ciudad y Valencia cayó en poder de los almorávides.

El final de la Taifa de Valencia[editar]

copia del Corán.

En el año 1101, el rey Alfonso VI de Castilla ordenó la evacuación de la ciudad y Valencia cayó en poder de los almorávides. Zayd Abu Zayd fue el último gobernador almohade de Valencia. Gozando de total autonomía respecto al imperio almohade llegó a titularse rey de Valencia.[cita requerida]

En esta época data del Corán, siendo esta copia hermana de otras seis en donde se detecta un estilo propio valenciano, no obstante la mayoría de la escritura fue posteriormente destruida por la Inquisición. Esta copia nos demuestra que existía en la ciudad una escuela de traductores y copistas.

Zayán Ibn Mardanix, conocido como Zahén, fue el último rey musulmán de Valencia tras haber desalojado del cargo de gobernador al almohade Zayd Abu Zayd en 1229, llegando a un acuerdo de vasallaje con el rey Jaime I de Aragón, lo cual le facilitó la conquista del reino de Valencia.

Cabeza del Reino de Valencia (1238-1707)[editar]

Siglo XIII[editar]

Pendón de la Conquista, izado por los musulmanes como señal de rendición ante Jaime I en 1238.
Unos de los primeros escudos para la ciudad de Valencia tras la conquista cristiana, una ciudad amurallada sobre las aguas del río.

Valencia es conquistada por el rey de Aragón Jaime I en el año 1238.

Al año siguiente se aprueba una ley para la ciudad, el Costum, que años después, con el nombre de Furs de València se extendieron al resto del reino y se realiza el repartimiento de las tierras como queda testimoniado en el Llibre del Repartiment.

Según los datos sobre la capitulación de la ciudad, tenía el Reino de Valencia una población compuesta por 120.000 musulmanes, 65.000 cristianos y 2.000 judíos y gracias a la capitulación y los pactos que a ella llevaron, la población valenciana pudo mayoritariamente seguir en sus tierras.

Así según el historiador árabe Hussein Mones de la Universidad de El Cairo estas fueron las palabras que el rey Zayan dijo a Jaime I en la entrega de las llaves de la ciudad:

«En la ciudad de Valencia conviven musulmanes, gente noble de mi pueblo, junto a cristianos y judíos. Espero que sepa gobernarlos para que continúen viviendo en la misma armonía y para que trabajen esta noble tierra conjuntamente. Aquí, durante mi reinado, salían procesiones de Semana Santa y los cristianos profesaban su religión con toda libertad, ya que nuestro Corán reconoce a Cristo y a la Virgen. Espero que usted conceda el mismo trato a los musulmanes de Valencia.»[10]

Siglo XIV[editar]

1348 La peste negra y sucesivas epidemias diezman la población de la ciudad mientras estalla una revuelta ciudadana contra los excesos del rey, la guerra de la Unión.

En 1363 y 1364 la ciudad repele por dos veces el asalto de las tropas castellanas. Como premio, el Rey Pedro el Ceremonioso concede a la ciudad el título de dos veces leal, representado por las dos 'L' que posteriormente, a partir del siglo XVII, se incorporan al en escudo de la ciudad.

Si bien la convivencia entre cristianos, judíos y musulmanes que compartían la ciudad había sido conflictiva durante toda la Edad Media, no fue hasta 1391 cuando los cristianos asaltan el barrio judío, instalado en la actual calle del Mar, haciéndolos convertirse al cristianismo, aunque seguían practicando su religión en secreto y hasta 1456 cuando asaltan la morería, instalada junto al actual mercado de Mosen Sorell.

Tras la muerte sin descendientes de Martín el Humano se produce un conflicto dinástico entre las familias Centelles y Vilaragut que desemboca en el Compromiso de Caspe y la entronización de la familia Trastamara por la Corona de Aragón.

Siglo XV[editar]

Valencia vista desde Pio V. Murallas, puertas del Real, Temple y Trinidad (de izquierda a derecha).

Este es el siglo de mayor expansión y crecimiento de la cultura valenciana, también se le denomina El Siglo de Oro Valenciano. Viene acompañado de un crecimiento demográfico que situaría a Valencia como la ciudad más poblada de la Corona de Aragón, con 75.000 habitantes a final de siglo, y tercera de España, tras Sevilla y Granada.

El rey Alfonso el Magnánimo viaja a Valencia para casarse allí con María de Castilla (1401-1458) a la que nombrará gobernadora de la ciudad, hija de Enrique III de Castilla y hermana de Juan II de Castilla. El matrimonio se celebró en la catedral de Valencia el 12 de junio de 1415.

Se construyen algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad como las Torres de Serranos, La Lonja 1482, el Micalet (campanario de la Catedral de Valencia). Se reactiva el comercio urbano a través de la creación de la Taula de canvis, una banca municipal de apoyo de las operaciones comerciales. Se erige la Lonja de la Seda y de los Mercaderes que se convierte en uno de los mercados más importantes del Mediterráneo al que acuden mercaderes de toda Europa principalmente por la venta de tejidos de seda.

Se imprime en Valencia Obres o trobes en lahors de la verge Maria uno de los primeros libros impresos en España, en valenciano, y se produce un gran auge de las obras escritas. En pintura y escultura aparecen artistas como Damián Forment, Lluís Dalmau o Gronçal Peris. En literatura florece la producción escrita de la mano de los autores Joanot Martorell, Ausiàs March, Joan Roís de Corella o Isabel de Villena.

El mantenimiento de la política mediterránea y el apoyo económico prestado por los banqueros valencianos a la corona, en el descubrimiento de América, crea un problema de descapitalización y una tendencia en las clases acomodadas a vivir de rentas, dando como consecuencia un aumento de precios y un decaimiento del comercio, lo que degenera, aunque sin éxito, en una sublevación de los gremios (Germanías).

Siglo XVI[editar]

En 1502 se funda la Universidad de Valencia bajo el nombre de Estudi General.

Siglo XVII[editar]

Embarco moriscos en el Grau de Valencia.

En 1609 se promulgó el decreto de expulsión, la expulsión de los moriscos y judíos, y el cada vez más preponderante poder de la nobleza, provoca la ruina del país y la bancarrota de la Taula de Canvis en 1613.

Durante la llamada Sublevación de Cataluña (1640-1652), Valencia colabora a petición de Felipe IV en su causa con milicias y dinero, lo que provocará un período de escasez económica local, sumándose a esto también al temporal alojamiento en la ciudad de tropas de otras zonas.

La Valencia Borbónica (siglo XVIII)[editar]

Guerra de Sucesión y "Nueva Planta": el fin del Reino de Valencia[editar]

Felipe V.

Durante la Guerra de Sucesión española (1701-1714) Valencia se unió al bando austracista del archiduque Carlos de Austria. Joan Batista Basset fue el líder del ejército austracista, él consiguió incitar al pueblo para que les apoyaran ofreciendo quitas de impuestos y distintas ventajas, todo ello, luego, fue ignorado por el Austria, y Basset terminó en la cárcel. Los austracistas retuvieron la ciudad durante 16 meses evitando varios intentos de tomarla.

Después de la victoria borbónica en la batalla de Almansa, 25 de abril de 1707, el ejército inglés abandonó la comarca y la ciudad de Valencia dejándola a su suerte. Como castigo, los fueros de Valencia fueron derogados y se introdujeron las leyes de Castilla mediante el Decreto de Nueva Planta promulgado en junio por Felipe V.

Ciudadela de la ciudad e Valencia vista desde la Alameda, antes de su demolición en el siglo XIX.).

Tras la victoria de las tropas de Felipe V, como castigo tomaron represalias contra la población, saqueando ciudades y poblaciones del Reino de Valencia, eliminando todos sus privilegios o fueros. Exactamente igual que antes habían hecho los austracistas en otras poblaciones como Morella, Sagunto, Finestrat, Segorbe, etc., que no les apoyaron, si bien Valencia, donde el ejército austracista encontró las puertas abiertas y entró sin oposición, no sufrió como otros pueblos.

Valencia en el siglo XIX[editar]

Guerra de la Independencia (1808-1814)[editar]

Valencia fue una de las últimas ciudades de España que controló el ejército francés, después del levantamiento popular de mayo, en Valencia cuando llegaron las noticias de lo sucedido en Madrid, la indignación popular fue en aumento y la chispa que desató la insurrección fue la famosa declaración de Vicent Doménech "El Palleter" declarando la guerra a Napoleón.

Poco después del 2 de mayo llegaron las noticias a València con la gaceta. Las noticias de lo sucedido en Madrid llenan de indignación a los valencianos y pese a que las autoridades intentar someterse a Bonaparte, el pueblo lidera los acontecimientos forzando el 25 de mayo a la Junta Suprema de Gobierno del Reino de Valencia, a reclutar tropas y declarar la guerra.

El 29 de mayo se creó, por la Junta de Gobierno de Valencia, el Regimiento de la Reina 2º, integrado por 3.732 personas, y que se denominaba Cazadores voluntarios de Valencia o Cazadores de Caro, porque su primer coronel fue el General Caro, quien hizo Generala de los ejércitos del Reino a la Virgen de los Desamparados. Este regimiento se mantuvo hasta 1855, pasando a ser un regimiento de línea con el nombre de la Reina.

Durante el mes de junio Moncey venía desde Madrid, en el camino derrotó a las tropas valencianas que le salieron al paso en Contreras, Buñol donde se ensañó con la población, especialmente con el párroco y, arrasó con animales y víveres, días después alcanzó San Onofre en las proximidades de Valencia, derrotando a los restos del ejército que quedaba. Moncey estableció su campamento en el camino de Cuart de Poblet, y llevó sus tropas ante las puertas de Quart, estableciéndose en los entornos del antiguo Convento del Socorro, donde hoy se encuentra la Parroquia de San Miguel y San Sebastián desde donde exigió la rendición de Valencia. Durante el día y la noche se cerraron y reforzaron con maderos las puertas que se consideraban más vulnerables, Russafa, Portal Nou, Serrans y Trinitat, también se cubrió con batería y foso la puerta de Sant Vicent. La de Quart fue objeto de más detalle, porque enfilaba el camino por donde Moncey avanzaba: se abrió una gran foso y una tronera con su cañón dirigido al camino de acceso a las Torres en la puerta de madera. Según algunas fuentes unos veinte mil valencianos se aprestaron a la defensa, ayudados por los marineros del Grao, y el Regimiento de Cazadores desplegado a la otra parte del río, por la huerta de Campanar. A las ocho de la mañana del 28 comenzó la batalla del primer Sitio de Valencia, duró todo el día.

A las doce Moncey reiteró su petición de rendición, ordenando avanzar a dos columnas francesas hacia la puerta, pero se vieron detenidas por el foso abierto y sorprendidas entre dos fuegos. El Teniente Rafael Maroto, defendió la ciudad con las baterías de santa Catalina y de Torres de Quart, que tenía a su cargo, destacar la acción del pueblo valenciano que liderado por una personaje anónimo apodado el torero y con un cañón de grueso calibre, fue capaz de rechazar al ejército francés disparando desde la puerta de Quart. Obligó a retirarse al enemigo en una hazaña bélica, por lo que fue reconocido posteriormente como benemérito a la patria y se le concedió un escudo de honor. Dos horas después los franceses seguían sin alcanzar la puerta y las bajas ya eran innumerables, la artillería disparó a las Torres, causando algunos desperfectos que aún hoy son observables. Moncey se retiró a una alquería próxima pero el fuego de artillería de la muralla les alcanzó y uno de sus ayudantes perdió una pierna de un cañonazo, forzando su retirada a más distancia. Por la noche los valencianos inundaron la huerta impidiendo la movilidad a las tropas francesas y Moncey, con unas dos mil bajas, ordenó la retirada a Madrid. El Conde de Toreno calificaba la defensa de maravillosa, porque nunca antes el pueblo civil había derrotado, hasta el ridículo, a un ejército profesional.

Valencia resistió hasta la conquista por el mariscal Suchet el 8 de enero de 1812. Mientras, suministró armas, víveres y hombres a las tropas españolas, llegando el ejército valenciano hasta Madrid, y Zaragoza, donde en el sitio de la ciudad pereció en su mayoría, teniéndose que reclutar nuevas fuerzas. En París siguen los estandartes conquistados por el francés en Zaragoza. La capitulación ante Moncey llegó tras un duro asedio, en el cual las tropas españolas destruyeron el Palacio real de Valencia (para impedir que lo tomara el francés), junto a la pérdida de otras plazas fuertes como Sagunto.

Tras la capitulación, los franceses impulsaron algunas reformas en Valencia, y la situación tras las lógicas cazas de brujas, fue llevadera en los meses que permaneció bajo control francés, llegando a ser capital de España cuando José I, trasladó aquí la Corte José I, en el verano de 1812. Con la retirada de los franceses, el general Elío en Valencia, organizó una revuelta militar que sirvió para reponer en el trono de España a Fernando VII, e iniciar el Sexenio Absolutista (1814-1820).

Los reinados de Fernando VII, de Isabel II y el Sexenio Democrático (1814-1874)[editar]

Plano de Valencia y sus alrededores sobre 1845. Aparecen como municipios independientes muchos de los que se anexionarían al municipio de Valencia a partir de la década de 1870.

Como consecuencia de la legislación sostenida por la Constitución española de 1812, que ordenaba la formación de ayuntamientos en todas aquellas poblaciones que rebasaran el mínimo de vecinos estipulado por la ley, numerosas pedanías próximas al núcleo urbano de la ciudad de Valencia en situación legal confusa se constituyen en municipios (Ruzafa, el Grao, etc).

Entre 1850 y 1851 es alcalde de la ciudad Vicente Rodríguez de la Encina y Falcó de Belaochaga, director de la Casa de Beneficencia municipal, promotor del Banco de Valencia y director de la Sociedad Valenciana de Aguas Potables (fundada en 1846). En 1850 se termina la instalación de la red de agua potable.

Durante el reinado de Isabel II se instituye el Ducado de Valencia, asociado a un título nobiliario y sin mucha repercusión administrativa.

En 1860 el municipio cuenta con 140.416 habitantes. En 1858 los arquitectos Sebastián Monleón Estellés, Antonino Sancho y Timoteo Calvo diseñan el Proyecto General del Ensanche de la Ciudad de Valencia, que prevé el derribo de las murallas para permitir la expansión de la ciudad (se reproduce una segunda versión en 1868). Ambos proyectos no obtienen la aprobación definitiva pero sirven como base para el crecimiento de la ciudad. A partir de 1866 se derriban gran parte de las antiguas murallas árabes de la ciudad a fin de facilitar la expansión urbana de la misma.

Escudo del Cantón federal de Valencia, 1873.

Durante la Revolución Cantonal de 1873, se articula en el Cantón Federal de Valencia (proclamado el 19 de julio y disuelto el 7 de agosto), al que se adhieren la mayoría de los municipios de las comarcas próximas.

La Restauración[editar]

El Ateneo Mercantil nace en el año 1879 para atender las necesidades culturales y de formación de los empleados del comercio. En 1877 la ciudad alcanza la cifra de 145.782 habitantes. En 1882 empieza la distribución de luz eléctrica en algunas zonas de la ciudad, que posteriormente se irá generalizando, y en 1884 los arquitectos municipales José Calvo Tomás, Luis Ferreres Soler y Joaquín María Arnau Miramón diseñan un nuevo Plan General de Valencia y Proyecto de Ensanche, para el cual utilizan como base los planes anteriores. En este nuevo plan de ensanche se configuran las dos Grandes Vías que circundan la ciudad, la Gran Vía Marqués del Turia y la Gran Vía Fernando el Católico. En 1887 el municipio llega a los 192.437 habitantes.

Entre 1870 y 1900 el municipio de Valencia empieza a anexionarse numerosos municipios inmediatos de su entorno, los más importantes serán el Ayuntamiento de Poble Nou de la Mar en 1897 (actuales Barrios Marítimos) y los municipios de Patraix, Orriols, Benicalap, Ruzafa, Benimaclet, Campanar, a los que se sumarán otros 15 núcleos urbanos de menor entidad. Como resultado de este gran crecimiento territorial y urbano y de la política de absorción de los municipios más cercanos, el municipio de Valencia llega a duplicar su población a final de siglo.

En el año 1900 se crea el Banco de Valencia.

Valencia en el siglo XX[editar]

Durante este siglo se triplicó la poblaciónes de la ciudad, pasando de 213.550 en 1901 a 233.348 en 1910, 320.195 en 1930 y llegando a 739.014 en 2000 y se convertiría en el centro de un área metropolitana de más de 1,5 millones, tercer

  1. Elemento de lista numerada
área demográfica, industrial y económica de España.

En 1907, Francisco Mora Berenguer presenta su proyecto de ampliación del ensanche de Valencia hasta el perímetro de los Caminos de Tránsitos. Se traza el eje que constituye el Paseo de Valencia al Mar. Este plan se aprueba en 1912. Se construye el mercado central y el de Colón, y en 1921 se terminan las obras de la estación de ferrocarril, denominada estación del Norte.

El 20 de julio de 1917 el sector de lo ferroviarios de la CNT inicia una Huelga desde Valencia que se extiende rápidamente a otras ciudades, dando lugar a distintos enfrentamientos.

El censo de 1930 arroja una cifra por entonces de 320.195 habitantes.

II República y la Guerra Civil[editar]

Vale del Ayuntamiento de Valencia de octubre de 1936.

El 20 de julio de 1936, en el inicio de la guerra civil, se convierte en el centro administrativo del Comité Ejecutivo Popular de Valencia, surgido espontáneamente en el contexto de la Revolución Española de 1936, una forma de gobierno regional integrado por las fuerzas de la coalición de partidos Frente Popular y los sindicatos CNT y UGT. El 23 de julio del mismo año el gobierno de Madrid decreta su desaparición sin conseguirla, siendo finalmente el día 31 del mismo mes, legalizado y regulado por la República. Pese a sus orígenes independientes, el 2 de noviembre aprobará un cambio en su programa de actuaciones, subordinándose al gobierno central, coincidiendo con la inminente llegada de la capitalidad estatal en noviembre de 1936, cuando se convierte en capital de la España republicana hasta 1937, cuando el gobierno se trasladó a Barcelona. Durante ese año el Congreso de los Diputados se reunía en la Lonja y el presidente de la República utilizaba el actual palacio de las Cortes Valencianas.

También durante este mes de noviembre una milicia anarquista, la Columna de Hierro decide tomar brevemente Valencia, en protesta por la escasez de aprovisionamientos que le proporciona el Comité Ejecutivo Popular, produciéndose posteriormente enfrentamientos por las calles de la ciudad entre milicias libertarias y grupos comunistas, con un saldo de más de 30 muertos.

El CEP de Valencia se autodisuelve el 8 de enero de 1937.

Antonio Machado llega a Valencia con su familia. El poeta se adhiere en a la Alianza de Escritores Antifascistas y participa en el II Congreso Internacional en Valencia.

El gobierno de la República se traslada desde el 6 de noviembre de 1936 hasta el 30 de octubre de 1937 a la ciudad, estableciendo la residencia del gobierno en la cercana localidad de Náquera. También parte del patrimonio artístico nacional y muchas de las obras del museo del Prado son traídas a Valencia, instalándolas provisionalmente como refugio en las Torres de Serranos y el Real Colegio del Corpus Christi.

La ciudad sufrirá numerosos bombardeos aéreos de la aviación fascista hasta el 30 de marzo de 1939, momento en el que consiguen tomar la ciudad.

La dictadura del general Franco[editar]

En 1957, la Gran riada de Valencia tuvo graves consecuencias económicas para la ciudad y su huerta y obligó a desviar el cauce del Turia para prevenir futuras inundaciones, lo cual dotó a la urbe de un gran espacio verde central en el antiguo cauce. Se aprobó el Plan Sur y se construyó un nuevo cauce del río (en el extrarradio de la ciudad) para prevenir futuras inundaciones. Paralelo a este nuevo cauce discurre la V-30, autovía de circunvalación de la ciudad.

Transición Española[editar]

Fernando Martínez Castellano fue el primer alcalde de Valencia al inicio de la etapa democrática.

En 1979 Ricard Pérez Casado, es investido como alcalde de la ciudad, desarrolla el primer Plan General de Ordenación Urbana, inicia las obras del parque del viejo cauce (se reconvirtió a mediados de los 80 en una zona lúdica y ajardinada con el Parque de Cabecera, Palau de la Música, Gulliver, Ciudad de las Artes y de las Ciencias). En los años 80 comenzó la construcción del Metro de Valencia del que hay cuatro líneas y continúa todavía en expansión.

Durante el golpe que tuvo lugar el 23 de febrero de 1981 el capitán general Milans del Bosch toma la ciudad de Valencia con la compañía de carros de combate perteneciente al batallón de infantería Vizcaya 21 con base en Bétera.

Posteriormente la ciudad pasará a ser la capital de la Comunidad Valenciana, constituida formalmente en 1982.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Artículo Restos ibéricos del siglo IV antes de Cristo (a.C.)
  2. a b c d Coscollá Sanz, Vicente (2003). La Valencia musulmana. Valencia: Carena Editors. pp. 11–21. ISBN 84-87398-75-8. 
  3. «T. Livi Ab urbe condita periochae». The Latin Library. Consultado el 8 de marzo de 2012.
  4. El sanatorio secreto de l´Almoina
  5. Un circo bajo el suelo de la Cruz de Malta
  6. Miguel de Cervantes Virtual
  7. Fotos y recreaciones
  8. Montaner Frutos, Alberto; Boix Jovaní, Alfonso (2005). «La fecha exacta de la rendición de Valencia». Guerra en Šarq Alʼandalus: Las batallas cidianas de Morella (1084) y Cuarte (1094). Zaragoza: Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo. pp. 285–287. ISBN 978-84-95736-04-8. 
  9. Montaner Frutos, Alberto; Boix Jovaní, Alfonso (2005). «La Batalla de Cuarte (1094). Una victoria del Cid sobre los almorávides en la historia y en la poesía». Guerra en Šarq Alʼandalus: Las batallas cidianas de Morella (1084) y Cuarte (1094). Zaragoza: Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo. pp. 97–340. ISBN 978-84-95736-04-8. 
  10. Puerto Ferre, Teresa; Culla Hernandez, Joan Ignaci (2007). Cronología Histórica de la Lengua Valenciana. Valencia: Diputación de Valencia. ISBN 84-7795-470-4. 

Bibliografía[editar]

  • Llorens, Chabas (1891). Los mozárabes valencianos. Madrid: Real Academia de Historia. 

Enlaces externos[editar]

responsabilidad_civil=on&aceptar=Aceptar&path=1000262&presentacion=pagina&posicion=10&forma= Crónica de Valencia y su reino de Martín de Viciana. Tomo II]