Pericarditis

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Pericarditis
PericarditisECG.JPG
Electrocardiograma de paciente con pericarditis. Se pueden observar supradesniveles ST en casi todas las derivaciones, con onda recíproca en aVR
Clasificación y recursos externos
CIE-10 I01.0, I09.2, I30-I32
CIE-9 420.90
DiseasesDB 9820
MedlinePlus 000182
eMedicine med/1781
MeSH C14.280.720
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La pericarditis es una enfermedad no contagiosa producida por la inflamación del pericardio, la capa que cubre al corazón.

Causas y factores de riesgo.[editar]

Origen infeccioso[editar]

La pericarditis es una enfermedad que suele responder a infecciones virales, de mayor o menor importancia , generalmente producidas por echovirus o virus coxsackie (según estudios de mitad de siglo XX). Una simple infección en las vías respiratorias , originadas por ejemplo , por un resfriado mal curado pueden ser el motivo de una pericarditis. Las infecciones bacterianas también pueden dar lugar a una pericarditis bacteriana (denominada también pericarditis purulenta), aunque es poco frecuente . Del mismo modo, algunos tipos de infecciones micóticas son capaces de producir muy raramente pericarditis, dentro de las más comunes en paciente inmunocompetente se encuentra la histoplasmosis, mientras que en pacientes con inmunocompromiso, los agentes se diversifican, siendo la Candida, el Aspergillus y Coccidioides.

Otras causas[editar]

Por otro lado, la pericarditis puede estar asociada con enfermedades sistémicas como cáncer, síndrome urémico, leucemia, enfermedades autoinmunes, tuberculosis, fiebre reumática, hipotiroidismo y operaciones de corazón.

Las patologías cardíacas que pueden provocar pericarditis son, entre otros: infarto de miocardio y miocarditis. Los cuadros de ansiedad agudos y los ataques de pánico pueden producir también alteraciones o malfuncionamientos de los músculos y órganos del corazón dando lugar a la aparición en breve o largo plazo de tiempo de dicha enfermedad. En ocasiones, tratamientos como la radioterapia del tórax y la utilización de inmunosupresores también inducen esta condición.

La pericarditis puede ser consecuencia de una lesión o trauma en el tórax, el esófago o el corazón.

Incidencia[editar]

La pericarditis ataca habitualmente a los hombres/mujeres entre los 20 y 50 años de edad, usualmente después de que se presentan infecciones de las vías respiratorias. También se puede presentar en niños, donde es más comúnmente causada por el adenovirus o virus coxsackie.

Manifestaciones clínicas[editar]

Síntomas[editar]

  • Dolor torácico: causado por la inflamación del pericardio al rozar contra el corazón. Es un dolor que mejora en decúbito prono (situación de plegaria mahometana - inclinación del tronco hacia delante) y dura horas-días, a diferencia del dolor isquémico de infarto agudo de miocardio (que dura entre 30 min y 1h:30min y que no mejora con diferentes posiciones del cuerpo).
  • Dificultad respiratoria cuando la persona está acostada (el paciente prefiere levantarse o sentarse erguido).
  • Tomarse las costillas (agacharse o sostener el tórax) al respirar.
  • Tos seca
  • Hinchazón de tobillos, pies y piernas (ocasionalmente).
  • Ansiedad
  • Fatiga
  • Fiebre
  • Perdida de apetito
  • Nauseas/vómitos

Signos[editar]

Aparece un sonido típico de roce pericárdico, aparte, los ruidos del corazón pueden percibirse como leves e incluso distantes. Igualmente, puede haber otros signos que revelen la presencia de derrame pericárdico. Si la enfermedad es grave, puede existir crepitación pulmonar, disminución de los ruidos respiratorios u otros signos de líquido en el espacio que rodea los pulmones, es decir, derrame pleural.

Pruebas diagnósticas[editar]

Si se ha acumulado líquido en el saco pericárdico, éste puede aparecer en:

  • Radiografía torácica
  • IRM torácica
  • TC o IRM del corazón
  • Gammagrafía con radionúclidos
  • Ecocardiograma:

Estos exámenes muestran una hipertrofia cardiaca, ocasionada por la acumulación de líquido en el pericardio, y signos de inflamación. También pueden mostrar cicatrización y contractura del pericardio (pericarditis constrictiva). Otros hallazgos varían dependiendo de la causa de la pericarditis. Un ECG es anormal en el 90% de los pacientes con pericarditis aguda. Los cambios en el ECG generalmente evolucionan en etapas durante el proceso patológico y pueden esconder los cambios en el ECG de un ataque cardíaco. Para descartar dicho ataque cardíaco, se pueden ordenar los niveles de los marcadores cardíacos seriados (CK-MB y troponina I). Otras pruebas de laboratorio pueden ser, entre otras:

  • Hemocultivo
  • CSC: puede mostrar un incremento en el conteo de leucocitos
  • Proteína C-reactiva
  • Tasa de sedimentación eritrocítica (ESR, por sus siglas en inglés)
  • Pericardiocentesis con análisis químico y cultivo de líquido pericárdico

Tratamiento[editar]

En lo posible, se debe identificar la causa de la pericarditis. En la mayoría de los tipos de pericarditis, es necesario tratar el dolor con analgésicos (calmantes para el dolor). La inflamación del pericardio se trata con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINES) como aspirina e ibuprofeno y, en algunos casos, se pueden prescribir corticosteroides.

Para eliminar el exceso de líquido acumulado en el saco pericárdico, se pueden utilizar diuréticos. Es necesario drenar el líquido a través de una pericardiocentesis (evacuación del exceso de líquido en el saco pericárdico) si la acumulación de éste en el saco pericárdico compromete la función cardíaca o causa un taponamiento cardíaco. La pericardiocentesis puede ser percutánea (utilizando una aguja para alcanzar el pericardio, guiada por una ecocardiografía, en la sala de procedimientos) o quirúrgica (realizada en el quirófano como cirugía menor).

La pericarditis bacteriana debe tratarse siempre con antibióticos y la pericarditis causada por hongos debe ser tratada con agentes antimicóticos. La pericardiectomía (corte o extirpación parcial del pericardio) puede ser aconsejable si la pericarditis es crónica o recurrente u ocasiona pericarditis constrictiva.

Pronóstico[editar]

La pericarditis puede variar de casos leves que se resuelven por sí solos hasta casos complicados y potencialmente mortales por la acumulación de líquido alrededor del corazón y el funcionamiento cardíaco deficiente. Si se atiende a tiempo, el resultado puede ser alentador y la recuperación, en la mayoría de las personas, toma de 2 semanas a 3 meses.

Complicaciones[editar]

  • Arritmias como la fibrilación auricular. Cuando la pericarditis acompaña a la miocarditis, se pueden presentar otras arritmias, como la taquicardia supraventricular o la obstrucción cardíaca completa.
  • Taponamiento cardíaco
  • Pericarditis constrictiva: la inflamación del saco pericárdico ocasiona fibrosis y engrosamiento del pericardio con adherencias (cicatrizaciones que se adhieren) entre el pericardio y el corazón. El pericardio crea una "caja" rígida alrededor del corazón y puede limitar de manera grave la capacidad del corazón para llenarse con sangre durante la diástole (fase de relajación antes del siguiente latido cardíaco). Los pacientes con pericarditis constrictiva pueden desarrollar insuficiencia cardíaca que responde de manera deficiente al tratamiento.

Es necesario diferenciar la pericarditis constrictiva de una condición cardíaca crónica llamada cardiomiopatía restrictiva, que produce síntomas y signos similares a la pericarditis constrictiva.

Prevención[editar]

Muchos casos de pericarditis no se pueden prevenir, pero se recomienda tratar a tiempo las infecciones respiratorias y otras enfermedades.

Fuentes[editar]

LeWinter MM, Tischler MD. Pericardial diseases. In: Bonow RO, Mann DL, Zipes DP, Libby P, eds. Braunwald's Heart Disease: A Textbook of Cardiovascular Medicine. 9th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2011:chap 75.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]