Partido Republicano Radical

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Partido Republicano Radical
Líder Alejandro Lerroux
Fundación 1908 [1]
Disolución 1936 [2]
Ideología política Republicanismo, radicalismo, liberalismo, anticlericalismo
Posición en el espectro Centro
Colores             
1 Escisión de Unión Republicana.
2 Tras el inicio de la Guerra Civil Española.

El Partido Republicano Radical (PRR), más conocido como Partido Radical, fue un partido político español fundado por Alejandro Lerroux en 1908, durante el período de la Restauración. Si bien durante sus primeros años tuvo un papel discreto, durante la Segunda República se convirtió en uno de los principales partidos políticos españoles, llegando a participar en el gobierno en varias ocasiones.

Historia[editar]

Originalmente...

...en Santander, al escindirse éste de la histórica Unión Republicana de Nicolás Salmerón.

De bases ideológicas muy volátiles, sus planteamientos oscilaron entre su inicial radicalismo populista anticlerical y violento, que le llevó a verse envuelto en los hechos de la Semana Trágica de Barcelona (1909), y su posterior republicanismo moderado, acogiendo actitudes conservadoras, que le llevaron a colaborar con la derecha monárquica y confesional, representada por la CEDA, durante la II República.

En 1929 el partido sufrió una primera escisión: el sector más progresista del PRR se separó para fundar el Partido Republicano Radical Socialista (PRRS)...una parte del cual acabaría confluyendo en la posterior Izquierda Republicana (IR) de Manuel Azaña.

En los estertores del reinado de Alfonso XIII, el Partido Republicano Radical fue uno de los firmantes principales del Pacto de San Sebastián, y como tal participó en el Comité Provisional que comandó el derrocamiento de la Monarquía y en el Gobierno Provisional que sustituyó al Gobierno de la Corona tras la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931.[1]

Caricatura de Areuger aparecida en la portada del semanario satírico católico y antirrepublicano Gracia y Justicia del 30 de enero de 1932.

En el debate de la Constitución de 1931 el grupo parlamentario del Partido Republicano Radical, que con 88 parlamentarios era el segundo más numeroso de las Cortes Constituyentes, tras los socialistas, apoyó en general el proyecto presentado por la Comisión de Constitución, especialmente el Estado integral que permitía la formación de "regiones autónomas", pero, como manifestó su portavoz Rafael Guerra del Río, discrepó en algunos puntos importantes, como que las Cortes fueran unicamerales ("la minoría radical sostiene el sistema bicameral" con "un Senado que se define como representante de los intereses sociales y de los intereses específicos de las regiones... al cual asignamos una función de freno de las impaciencias del momento de la Cámara poular", aunque estaría supeditado a ella), que se disolvieran las órdenes religiosas (debían ser sometidas a una ley especial, porque son "asociaciones muy especialísmas", así como la Iglesia Católica en general, y a algunas órdenes, especialmente a los jesuitas, se les debía prohibir el ejercicio de la enseñanza por constituir "un peligro social, un peligro para la juventud española, que antes que nada debe ser amparada por la República") o la "socialización" de la propiedad ("reconocemos legítima la expropiación de la propiedad por parte del Estado para fines sociales, pero siempre mediante indemnización. Confiscaciones, nunca; despojos sin indemnización, nunca, ni siquiera a las órdenes religiosas").[2] El portavoz de la minoría radical, Rafael Guerra del Río, acabó su intervención diciendo:

Quizá muchos queridos correligionarios, republicanos no afiliados a nuestro partido radical, sospecharán que en esta postura de esta minoría, de este partido radical, hay más o menos espíritu de derecha. Yo declaro que a mí eso, en estos momentos no me preocupa absolutamente nada. (...) Cuando hablamos de esta futura Constitución, no pensamos más que en una cosa; que vamos a fabricar un hogar para todos los españoles; que nosotros hemos sido republicanos como lo fueron los de Francia y lo fueron los de Italia, uniendo en una misma acepción las dos palabras, patriota y republicano. Eramos republicanos porque queríamos a España; ahora que tenemos la República, queremos la República para todos los españoles. He dicho.

En diciembre de 1931, Lerroux abandonó el gobierno de Azaña por estar en desacuerdo con la continuidad de la coalición republicana-socialista que lo sustentaba y a partir de entonces lideró la oposición parlamentaria desde el centro-derecha, lo que le sirvió para atraer a ciertas figuras políticas moderadas que fueron monárquicas antes de la Dictadura de Primo de Rivera, como Santiago Alba.

Tras las elecciones de 1933, que arrojaron una mayoría de las derechas en el Parlamento y en las que obtuvo 104 escaños, el Partido Republicano Radical lideró el gobierno de la República, primero en solitario (un gabinete monocolor apoyado por la CEDA), y después en coalición con la CEDA de José María Gil-Robles. A lo largo de su mandato, tuvo que hacer frente a la Revolución de octubre de 1934, organizada por los socialistas, y que resultó particularmente violenta en Asturias; y a la simultánea rebelión de la Generalidad de Cataluña y su presidente, Lluís Companys (Esquerra Republicana de Cataluña), que proclamó el Estado catalán dentro de la República Federal Española. Tras controlar la situación en el resto del país, el Gobierno radical detuvo a Companys, suspendió la Generalidad y mandó a las tropas coloniales, incluida la Legión, a combatir la insurrección obrera en Asturias, que fue duramente reprimida bajo la dirección del general Franco. Las políticas cada vez más derechistas del Partido Republicano Radical empezaron a crear fuertes disensiones en su seno, algo que se manifestó plenamente cuando la diputada Clara Campoamor abandonó el partido.[3]

En abril de 1934, ya al mando del gobierno republicano, Diego Martínez Barrio salió del partido con los cuadros más centristas de los radicales para fundar el Partido Radical Demócrata, que posteriormente sería el núcleo en que se constituiría la nueva Unión Republicana. Este sector del PRR se mostraba en desacuerdo con la creciente línea derechista de la mayoría radical, que pretendía seguir gobernando con el apoyo decisivo de la CEDA.

Los gobiernos radicales se sucedieron durante el período 1933-1935, aunque cada vez más debilitados por numerosos escándalos de corrupción (entre ellos, el del "estraperlo" y el Asunto Nombela) en que se vieron envueltos sus líderes, lo que llevó a que Lerroux saliera del gobierno en septiembre de 1935. El Partido Radical nunca se recuperó.[4] En las Elecciones generales de 1936, que dieron el triunfo a la coalición de izquierdas del Frente Popular, el PRR sufrió un fuerte descalabro: obtuvo un 1,1% de los votos y sólo cinco diputados. En la práctica, esto dejó al Partido Radical en la irrelevancia política.

Como el resto de partidos políticos activos durante la República, el Partido Republicano Radical fue ilegalizado tras la victoria del bando sublevado en la guerra civil.

Resultados electorales[editar]

Elecciones generales: número de diputados.

Reinado de Alfonso XIII

  • 1910: 8
  • 1914: 5
  • 1916: 5
  • 1918: 2
  • 1919: 4
  • 1920: 5
  • 1923: 4

Segunda República

  • 1931: 89
  • 1933: 102
  • 1936: 5

Referencias[editar]

  1. Santos Juliá (2009). La Constitución de 1931, Madrid: Iustel, pág. 129
  2. Juliá, Santos (2009). La Constitución de 1931. Madrid: Iustel. pp. 230–235. ISBN 978-84-9890-083-5. 
  3. Julián Casanova (2007). Vol. 8 de la Historia de España. República y Guerra Civil, Barcelona: Crítica/Marcial Pons, pág. 145
  4. Julio Gil Pecharromán (1997). La Segunda República. Esperanzas y frustraciones, Madrid: Historia 16, pág. 84

Bibliografía[editar]

  • Townson, Nigel (2002). La República que no pudo ser. La política de centro en España (1931-1936). Madrid: Taurus. ISBN 84-306-0487-1.