Pampsiquismo

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Del griego pan (todo) y psyje (alma), pampsiquismo es un término que designa aquellas doctrinas filosóficas y religiosas que sostienen que toda realidad tiene una naturaleza psíquica y es de algún modo anímica, y que las cosas "materiales" solo son manifestaciones de la psique.

El pampsiquismo está relacionado con el hilozoísmo y el animismo y, en muchas ocasiones, es difícil delimitar si un autor sigue una u otra de estas doctrinas. En general, el pampsiquismo se distingue del hilozoísmo en que éste sostiene la universalidad de un orden biológico, pero no estrictamente psíquico; y del animismo en que éste tiene una filiación pluralista, mientras que el pampsiquismo tiene más bien una tendencia panteísta. Sin embargo, esto último debe ser afirmado con reservas, pues no todo autor pampsiquista es panteísta.

El pampsiquismo aún tiene seguidores en la actualidad, aunque la mayoría de las veces se emplee como parte de la doctrina psicológica de sectas de la Nueva era.

Historia[editar]

Es corriente mencionar entre los filósofos presocráticos a Heráclito de Éfeso y Empédocles de Agrigento como seguidores de esta tendencia, pero la fundamentación textual es muy escasa. Entre los pensadores del mundo antiguo, los que defienden la existencia de un «alma del mundo» son considerados cercanos al pampsiquismo, pero también esto ha de tomarse con reservas, pues el mismo Platón usa de este concepto (cfr. el diálogo Timeo) y, sin embargo, difícilmente puede ser considerado pampsiquista. Si se hace la reserva de que la doctrina expresada en el Timeo no es más que una «hipótesis explicativa del mundo», pero que no corresponde al núcleo de la filosofía platónica, sigue siendo válido que se puede construir una doctrina que acepte la noción de «alma del mundo» y no sea estrictamente pampsiquista.

El pampsiquismo se difundió ampliamente entre los pensadores del Renacimiento. Se pueden citar largas listas de autores, pero valgan los nombres clásicos de Paracelso, Bernardino Telesio, Giordano Bruno, van Helmont y Tommaso Campanella, cuya filiación pampsiquista es comúnmente aceptada, para confirmar el aserto. «Panpsychia» es el título de una de las partes de la obra Nova de universis philosophia, del autor renacentista Francesco Patrizi.

Entre los pensadores racionalistas es G. W. Leibniz el que más se acerca a una concepción pampsiquista. Su concepción de la sustancia como algo autárquico y activo facilita este acercamiento. Sin embargo, su insistencia en el carácter individual de la Mónada (sustancia simple) le separa de otras concepciones más claramente pampsiquistas, aparte de otras puntualizaciones que son de importancia. En su opúsculo clásico que lleva por título Monadología, Leibniz se expresa del siguiente modo: «Si queremos dar el nombre de Alma a todo aquello que posee percepciones y apetitos, en el sentido general que acabo de explicar, todas las sustancias simples o Mónadas creadas podrían llamarse Almas; pero, como el sentimiento es algo más que una simple percepción, concedo que el nombre general de Mónadas y Entelequias baste para las sustancias simples que sólo contengan eso; llámense entonces Almas solamente a aquellas cuya percepción es más distinta y va acompasada de memoria» (Monadología, n° l9). Tanto Leibniz como Aristóteles han corrido una suerte paralela en el sentido de ser acusados de «biologismo» por todos los que no ven el sentido metafísico de sus afirmaciones.

En la filosofía postkantiana, Schopenhauer resulta ser el pensador más asimilable al pampsiquismo, debido al carácter fundamental y en cierto modo «cósmico» que la voluntad adquiere en su concepción de la realidad. Es claro que su pampsiquismo se aleja más que ningún otro de toda concomitancia hilozoísta o animista.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX reaparecen concepciones de tipo más claramente pampsiquista. Son sustentadas generalmente por autores en su mayoría considerados como «secundarios» por la Historia de la Filosofía. En Alemania se muestra decidido partidario Gustav Theodor Fechner, tal vez el más importante pampsiquista moderno, y, junto a él, su discípulo F. Paulsen. También, desde otro punto de vista, H. Lotze. En el mundo anglosajón, son de destacar sobre todo Josiah Royce, F. C. S. Schiller y Alfred North Whitehead. Este último suele ser considerado menos «secundario», pero aunque es general la aserción de que puede ser incluido entre los pensadores pampsiquistas, no resulta fácil realizar un resumen de sus puntos de vista, debido a lo peculiar de la terminología que usa y a lo abigarrado de su sistema. En el siglo XX, puede considerarse pampsiquista a Jonás Barnaby.

Doctrina[editar]

En general, es posible aventurar que los argumentos del pampsiquismo más moderno surgen principalmente a causa de los problemas originados por una errónea concepción de la materia. Como se piensa que la materia es algo que existe de suyo, y es considerada, en principio, como «inerte», se plantean graves dificultades en orden a entender el hecho de que yo pueda conocer los seres materiales, no siendo material mi conocimiento. De otra parte, con esa concepción de la materia y aceptado modernamente el evolucionismo, no se entiende cómo de la «no vida» (materia «inerte» inicial) podría proceder la vida. Ambos problemas pretenden ser resueltos por los citados autores mediante el recurso de aceptar una cierta constitución «psíquica» de la materia o del mundo material. Así, por ejemplo, en la materia estaría ya contenida «virtualmente» la vida, y vida incluso cognoscitiva, y, por ello, es posible también identificarme de algún modo cognoscitivamente con el ser material.

Evidentemente, no hay prueba experimental posible de las afirmaciones del pampsiquismo, y al hecho de no poderse probar acompañan otras graves objeciones. Efectivamente, no es lo mismo que todo ser sea cognoscible, a que todo ser haya de tener una capacidad cognoscitiva; ello es claro por la más común y simple experiencia. Por otra parte, es perfectamente posible el que algo (materia) sea condición de la vida (material), sin que por ello sea menester aceptar que todo ser material sea vivo, y mucho menos que posea vida cognoscitiva. Parece más coherente decir, a la manera aristotélica, que la materia de suyo es «nada» (es decir, por supuesto no es cosa), sino que es condición de la existencia de determinados seres, algunos de los cuales poseen vida (y no todos poseen la vida de la misma manera) y otros no. Hay en el pampsiquismo una tendencia al monismo que no capta la pluralidad de los seres, que confunde la unidad con la unicidad del ser.

Bibliografía[editar]

  • A. RAU, Der moderne Panpsychismus, Berlín 1901
  • J. ROYCE, The World and the individual, Londres 1901
  • A. RIEHL, Zur Einführung in die Philosophie der Gegenwart, Leipzig 1903
  • G. T. FECHNER, Zend-Avesta: oder über die Dinge des Jenseits, Hamburgo 1906
  • F. PAULSEN, Einleitung in die Philosophie, Stuttgart 1909
  • F. C. S. SCHILLER, Studies in Humanism, Londres 1907
  • F. C. S. SCHILLER, Logic for use, Londres 1929
  • CH. HARTSHORNE, Panpsychism, en A History of Philosophical Systems, ed. V. T. A. FERN, Nueva York 1950

Véase también[editar]