Noosfera

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La Noosfera o noósfera (del griego noos, inteligencia, y esfera) es el conjunto de seres vivos dotados de inteligencia según Vladimir Ivanovich Vernadsky. El diccionario de la Real Academia Española lo define como el «conjunto de los seres inteligentes con el medio en que viven».[1]

Teorías[editar]

Vladimir Ivanovich Vernadsky elaboró la teoría de la noosfera como contribución esencial al cosmismo ruso. En dicha teoría, la noosfera es la tercera de una sucesión de fases del desarrollo de la Tierra, después de la geosfera (materia inanimada) y la biosfera (vida biológica). Tal como la emergencia de la vida ha transformado la geosfera, la emergencia de la cognición humana transforma la biosfera. En contraste con las concepciones de los teóricos de Gaia o de los promotores del ciberespacio, la noosfera de Vernadsky emerge en el punto en donde el género humano, mediante la maestría en los procesos nucleares (energía nuclear), es capaz de crear recursos mediante la transmutación de elementos.

La teoría de la Noosfera sería recogida más tarde por el teólogo cristiano Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). Teilhard explica la noosfera como un espacio virtual en el que se da el nacimiento de la psiquis (noogénesis), un lugar donde ocurren todos los fenómenos (patológicos y normales) del pensamiento y la inteligencia.

Para Teilhard, la evolución tiene igualmente 3 fases o etapas: la geosfera (o evolución geológica), la biosfera (o evolución biológica), la noosfera (o evolución de la conciencia universal). Esta última, conducida por la humanidad, alcanzará la última etapa de la evolución en la cristósfera. También entiéndase que la noosfera es el estrato que conduce la energía liberada en el acto del pensamiento. Está a la altura de las cabezas humanas interconectando toda la energía del pensamiento y generando la conciencia universal[cita requerida].

«Creo que el Universo es una Evolución. Creo que la Evolución va hacia el Espíritu. Creo que el Espíritu se realiza en algo personal. Creo que lo Personal supremo es el Cristo Universal».

Pierre Teilhard de Chardin

Coincidencias y diferencias entre Vernadsky y Teilhard[editar]

Ambos, Vernadsky y Teilhard, coinciden en el proceso aunque la última etapa señala objetivos totalmente distintos:[2]

  • Para Vernadsky, la última etapa es una visión del pensamiento científico que acelera, modifica y va tomando el control de lo "natural", y en la cual nunca discute un posible fin de la noosfera.
  • Para Theilhard, el lado psíquico de la materia se vuelve determinante, para apuntar así a la culminación de un proceso en donde la Tierra-noosfera es reemplazada por una super-mente, significando de este modo la realización del espíritu en la Tierra.

Noocracia[editar]

El reciente conocimiento de los ecosistemas y del impacto humano en la biosfera ha conducido a un vínculo entre la noción de sostenibilidad con el de co-evolución[3] y con la armonización de la evolución cultural y biológica. En este contexto, el resultante sistema político será referido entonces como una noocracia.[4] [5] Ya Sócrates[6] había sugerido este sistema.

El teórico estadounidense Ken Wilber[7] (1995) trata esta tercera evolución de la noosfera. En su trabajo Sexo, ecología y espiritualidad (1995) construye varios de sus argumentos sobre la emergencia de la noosfera y la continua emergencia de subsiguientes estructuras evolutivas.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Noosfera en el DRAE.
  2. Levit, George. S. Biogeochemistry, Biosphere, Noosphere: The Growth of the Theoretical System of Vlaidimir Ivanovich Vernadsky. Verlag für Wissenchaft un Bildung, 2001.
  3. Norgaard, 1994
  4. La necesidad de desarrollar verdaderos instrumentos de gobernación mundial planteó la necesidad de diseñar mecanismos de toma de decisión en el ámbito internacional. En seguida se vio que algún tipo de diseño democrático sería probablemente la opción menos problemática (y más justa). Con todo, el concepto de democracia tenía una fuerte carga valorativa que le restaba atractivo en determinados ámbitos. Como solución, se creó un comité internacional de sabios que diseñaron un sistema que pudiera satisfacer todas las demandas y sensibilidades. En primer lugar, se creó el concepto de Noocracia, es decir, un sistema político basado en el conocimiento. Esto permitía introducir dos acotaciones importantes: por un lado, se abría la puerta a que, en determinadas circunstancias, la opinión experta fuera privilegiada; en segundo término, se convertía en la expresión de la aspiración a conseguir que todos los habitantes del planeta pudieran ejercer como ciudadanos comprometidos y capacitados para participar en las tomas de decisión. Para poder poner en marcha el sistema se establecieron tres requisitos: primero, todos los ciudadanos del planeta deben poder participar en la elección del nuevo gobierno global; la fórmula era intencionadamente vaga para permitir formas de participación indirecta o ponderada. Segundo, todos los ciudadanos del planeta pueden ser escogidos o designados para tener responsabilidades en el nuevo gobierno global. Tercero, todos los miembros del gobierno mundial deben rendir cuentas periódicamente de su gestión y someter su cargo a refrendo para continuar o ser substituidos. Asimismo, se estableció un calendario para ir desarrollando la construcción del nuevo sistema y para profundizar en la equiparación de los procesos de sufragio activo y pasivo.
  5. La existencia temporal Jean Guitton, Javier Martín Barinaga-Rementería p.100
  6. Platón, Diálogos, Critón o del Deber (Ed. Porrua Sepan Cuantos,) p, 32, 36, 38
  7. Ken Wilber Sexo, ecología y espiritualidad

Bibliografía[editar]

  • Vernadsky, Vladimir Ivanovich. La biosfera, A.Machado Libros, S.A. 1997.
  • Samson, Paul R. The Biosphere and Noosphere Reader: Global Environment, Society and Change. Routledge, 1999.

Enlaces externos[editar]