Leonor de Guzmán

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Grabado de Leonor de Guzmán, la Favorita del Rey, con Fernando, el franciscano con el que terminaría contrayendo matrimonio. Gilbert Duprez (1806-1896) como Fernando y Rosine Stoltz (1815-1903) como Leonor de Guzmán en el Acto IV de la ópera; Salle Le Peletier en París en 1840-1841.

Leonor de Guzmán (Sevilla, 1310Talavera de la Reina, 1351) fue amante de Alfonso XI de Castilla, rey de la Corona de Castilla, y fruto de la relación entre ambos nació, entre otros vástagos, Enrique II de Castilla, con el que comenzó la dinastía de la Casa de Trastámara a reinar en la Corona de Castilla. Inspiró la ópera La Favorita, de Donizetti.

Orígenes familiares[editar]

Era hija de Pedro Núñez de Guzmán y de Juana Ponce de León, nieta por parte paterna de Alvar Pérez de Guzmán y su esposa, María González Girón y por el lado materno de Fernán Pérez Ponce de León, señor de la Puebla de Asturias y adelantado mayor de la frontera de Andalucía, y su esposa, Urraca Gutiérrez de Meneses.

Sus hermanos fueron Alonso Meléndez de Guzmán, Maestre de la Orden de Santiago, y Juana de Guzmán, que contrajo matrimonio con Enrique Enríquez el Mozo, señor de Villalba de los Barros y Adelantado mayor de la frontera de Andalucía.

Biografía[editar]

Leonor era una joven viuda cuando el rey Alfonso XI se prendó de su belleza. Había contraído matrimonio previamente y enviudado de Juan de Velasco y era poco menos de un año mayor que Alfonso.

En la crónica del rey, la describe así:

Era, dueña muy rica y muy fija dalgo y era en fermosura la mas apuesta muger que avia en el Reyno.

Alfonso XI de Castilla

El rey, sin embargo, contrajo matrimonio en 1328 con su prima María de Portugal. La ausencia inicial de hijos hasta alrededor de 1333 en el matrimonio real resultó perjudicial para la reina, que fue relegada y excluida de ocupar un papel más activo. En estas circunstancias Alfonso conoció a Leonor y entabló con ella una relación amorosa extramatrimonial que duraría hasta la muerte del monarca. Con los años fue convirtiéndose en su principal consejera, y es por esto que fue una de las mujeres más poderosas de Europa, llegando a desatar las iras del suegro de Alfonso, el rey de Portugal, lo que llegó a provocar serias fricciones entre ambos reinos. Finalmente fueron superadas y Alfonso IV ayudó a su yerno contra los benimerines.

A lo largo de los años de la relación que mantuvo con el rey, Leonor fue reuniendo un gran patrimonio, en buena medida gracias a las donaciones del monarca que solía recompensarla por el nacimiento de cada uno de sus hijos con distintos señoríos, convirtiéndose de esta manera en una importante señora feudal, que permitiría que sus hijos desempeñaran un papel importante en los conflictos de la corona.

El historiador José María de Mena cuenta de esta forma la historia de La Favorita, que en buena medida es cierta, salvo por las añadiduras poéticas:[1]

La reina Doña María, que sí amaba a su esposo y que intentaba atraérselo por todos los medios, no vaciló en acudir a una hechicera judía que vivía en la calle de la Pimienta, para que le preparase un "filtro de amor" bebedizo que ella echaría disimuladamente en la copa del rey, para que se enamorase.

Sin embargo, por una inesperada confusión, el botecillo del bebedizo fue a parar a la enfermería del convento de San Francisco [...] y el enfermero creyéndolo una medicina se lo dio a beber a un joven novicio que estaba enfermo de calenturas.

El novicio [...] animado por un inesperado vigor, sintió en aquel punto flaquear su vocación, y abandonó el convento enrolándose para ir a la guerra a luchar contra los moros granadinos. Al regreso de la campaña, en la que había prestado brillantísimos servicios, fue invitado por el rey a una fiesta en el Palacio del Alcázar. El joven don Fernando, que así se llamaba, conoció en la fiesta a doña Leonor de Guzmán, e ingorando que era la amante del rey, creyendo que era una dama del servicio del palacio, se enamoró de ella y le pide al rey que se la de por esposa.

[...] Accediendo a que ella se casase, la convertía en una dama respetable ante la corte, y evitaría el que se pudiera murmurar, y llegar a oídos de su suegro, el Rey de Portugal, que afrentaba a su hija la reina Doña María teniendo una amante en el propio Palacio.

[...] Pero una vez casado ella le expuso [a Fernando] que era un matrimonio de pura fórmula puesto que ella era y seguía siendo la Favorita del Rey.

Don Fernando, no pudiendo vengarse del rey, rompió su espada, con la que le había servido heroicamente, y la arrojó a los pies del monarca diciendo "Quedaos con vuestra favorita, que yo me vuelvo a mi convento".

Hubo de convivir con la más asfixiante nobleza, fortalecida con las dos anteriores regencias. Una nobleza que crecía cada vez más cuando Castilla iba a menos, como es el ejemplo de don Juan Manuel, su principal detractor, con quien Leonor se cuidó de mantener la paz. A pesar de no existir hijos del matrimonio regio (Pedro I no nacería hasta 1334), Leonor acertó rechazando sutilmente el consejo envenenado del antiguo regente, de que la reina fuera repudiada y el rey se casara con ella, sabiendo que eso implicaba el descrédito del rey, la guerra con Portugal y la sublevación de una nobleza encabezada por él mismo. Leonor no picó el anzuelo del ávido magnate, y como consejera ambiciosa de Alfonso, intentó sustituir a esta nobleza por una nueva y más leal, sus hijos.

Desarrolló también importantes papeles en las relaciones de la corona con otras monarquías. Entre los logros de esta inteligente dama consta el matrimonio del futuro Enrique II con Juana Manuel de Villena, heredera del señorío de Vizcaya (1350) e hija de su enemigo Juan Manuel, muerto dos años antes.

En 1350 falleció en el sitio de Gibraltar, a causa de la peste negra o bubónica, el rey Alfonso. Tras su muerte, le sucedió en la corona, sin aún haber cumplido los dieciséis años de edad, Pedro I de Castilla, hijo del rey y María de Portugal.

Leonor fue hecha prisionera cuando viajaba a Sevilla en el cortejo fúnebre del rey, siendo encerrada en los calabozos del Palacio Real. Ahí pudo recibir visitas, especialmente de su hijo Enrique, quien, a instancias de su madre, consumó el matrimonio con Juana Manuel en 1350. Esto tuvo consecuencias inmediatas, endureciéndose las condiciones de prisión. Fue trasladada a Carmona y más tarde pasó, bajo la tutela de María de Portugal, a Talavera de la Reina, en el castillo de Abderrahman III, donde fue ejecutada en 1351 por orden de la dicha reina madre.

Descendencia[editar]

De la relación que mantuvo con el rey Alfonso XI nacieron diez hijos:

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. De Mena, op. cit., p. 105

Bibliografía[editar]