Jacinto

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La muerte de Jacinto
(La Mort de Hyacinthe, 1801)
lienzo de Jean Broc.

En la mitología griega, Jacinto (en griego antiguo Ὑάκινθος o Hyákinthos, latinizado como Hyacinthus, en griego moderno Yákinzos) era un héroe divino, hijo de Clío y Píero, rey de Macedonia, o del rey Ébalo de Esparta, o del rey Amiclas, también de Esparta. Su culto se ejerció en Amiclas, donde se ubicaba su tumba, a los pies de la estatua del dios Apolo, que se remontaba al período micénico.

Jacinto era la divinidad tutelar de uno de los principales festivales espartanos, las Jacintias, que se celebraba cada verano. El festival solía durar tres días, un día para llorar la muerte del héroe divino y los otros dos para celebrar su renacimiento.

Según el mito, Jacinto era un hermoso joven amado por el dios Apolo. Él y su amante estaban jugando a lanzarse el disco el uno al otro, cuando Apolo, para demostrar su poder e impresionar a Jacinto, lo lanzó con todas sus fuerzas. Jacinto, para impresionar a su vez a Apolo, intentó atraparlo, pero fue golpeado por el disco y cayó muerto. Otra versión del mito añade que el responsable de la muerte de Jacinto fue el dios del viento Céfiro. La belleza del muchacho provocó una disputa amorosa entre Céfiro y Apolo. Celoso de que Jacinto hubiese preferido el amor de Apolo, Céfiro desvió el disco con la intención de herir y matar a Jacinto. Sin embargo, mientras agonizaba, Apolo no permitió que Hades, el dios de los muertos, reclamara al muchacho; de la sangre derramada del joven hizo brotar una flor, el jacinto. Según la versión de Ovidio, las lágrimas de Apolo cayeron sobre los pétalos de la flor y la convirtieron en una señal de luto. En otras versiones Céfiro tiene una forma física y en castigo Apolo lo convierte en viento para que no dañe a nadie más.

Hyacinthus. Según la leyenda más difundida, Jacinto se convirtió, al morir, en la flor que lleva su nombre.

Según la obra del geógrafo Pausanias, en una versión espartana local del mito Jacinto y su hermana Poliboea fueron llevados al cielo por Afrodita, Atenea y Artemisa.[1] Sin embargo, a pesar del relato mitológico, la flor de Jacinto ha sido identificada con otras plantas además del verdadero jacinto, como ocurre con la iris.

Aunque Jacinto era un joven varón, actualmente en su versión inglesa Hyacinth se utiliza como nombre femenino, normalmente en referencia a la flor y no a la figura mitológica. En español tiene versión masculina (Jacinto) y femenina (Jacinta), en italiano es Giacinto y en polaco es Jacek.

Wolfgang Amadeus Mozart compuso un entreacto en latín sobre el mito de Apolo y Jacinto, con algunas modificaciones, en 1767, a la edad de once años. Dicho entreacto, titulado Apollo et Hyacinthus seu Hyacinthi metamorphosis (Apolo y Jacinto o metamorfosis de Jacinto), lleva por número el KV 38.

Interpretación[editar]

El nombre de Jacinto es de origen prehelénico, conteniendo la partícula "-nth" en su nomenclatura original. Según las interpretaciones del mito clásico, Apolo es un dios de origen dórico y este mito sería una metáfora de la muerte y renovación de la naturaleza, similar al mito de Afrodita y Adonis. Algunos autores sugieren que Jacinto podría haber sido una divinidad prehelénica que habría sido sustituida por Apolo, al que permanecería asociado.[2]

Bernard Sergent, discípulo de Georges Dumézil estima que el mito es más bien una leyenda iniciática, basada en la institución pederástica espartana: Apolo enseña a Jacinto a convertirse en un hombre. De hecho, según Filóstrato, Jacinto no sólo aprende de Apolo a lanzar el disco, sino todos los ejercicios de la palestra: el manejo del arco, el arte de la adivinación y a tocar la lira. Pausanias afirma que Jacinto es representado a veces como un joven imberbe y otras veces con barba, y menciona en especial la estatua ritual de su santuario en Amyclae. El poeta Nono de Panópolis menciona que Apolo resucitó a Jacinto. Para Bernard Sergent la muerte y resurrección de Jacinto representan el paso a la edad adulta.

Iconografía[editar]

Céfiro y Jacinto, en un vaso ático. Museo de Arte de Boston.

Ninguna representación antigua conocida muestra a Apolo y Jacinto juntos, a excepción quizás de una pintura de Akestórides, que muestra a un joven inclinado sobre un cisne. Sin embargo, a menudo se le representa en la cerámica griega antigua en compañía de Céfiro, siendo elevado por este dios del viento o practicando el coito intercrural (entre los muslos).

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Henri Jeanmaire, Couroi et Courètes : essai sur l'éducation spartiate et sur les rites d'adolescence dans l'Antiquité hellénique, Lille, Bibliothèque universitaire, 1939.
  • Timothy Gantz, Early Greek Myth, Johns Hopkins University Press, 1993 [détail édition], p. 94.
  • Bernard Sergent, Homosexualité et initiation chez les peuples indo-européens, Payot, coll. « Histoire », Paris, 1996 (ISBN 2-228-89052-9).
  • Gantz, Timothy (1993). Early Greek Myth. Baltimore: Johns Hopkins University Press. 
  • Kerenyi, Karl (1959). The Heroes of the Greeks. New York/London: Thames and Hudson. 
  • Calimach, Andrew (2002). Lovers' Legends: The Gay Greek Myths. New Rochelle: Haiduk Press. 
  • Sergent, Bernard (1986). Homosexuality in Greek Myth. Boston: Beacon Press. 

Referencias[editar]

  1. Pausanias: Descripción de Grecia, III, 19, 4.
  2. Ibid., pág. 1.149 b.

Enlaces externos[editar]