Pigmalión
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En la mitología griega Pigmalión (en griego antiguo Πυγμαλίων) es un rey de Ciprus (Chipre) que además de ser sacerdote, es también un magnífico escultor. Su obra supera en habilidad incluso a la de Dédalo, el célebre constructor del Laberinto. Se destaca siempre por su bondad y sabiduría a la hora de gobernar.
Durante mucho tiempo Pigmalión había buscado una esposa cuya belleza correspondiera con su idea de la mujer perfecta. Al fin decidió que no se casaría y dedicaría todo su tiempo y el amor que sentía dentro de sí a la creación de las más hermosas estatuas.
Así, realizó la estatua de una joven, a la que llamó Galatea, tan perfecta y tan hermosa que se enamoró de ella perdidamente [cita requerida]. Entonces, mediante la intervención de Afrodita, soñó que la estatua cobraba vida.
Ovidio dice así sobre el mito en el libro X de Las metamorfosis: «Pigmalión se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente, como la cera del monte Himeto se ablanda a los rayos del sol y se deja manejar con los dedos, tomando varias figuras y haciéndose más dócil y blanda con el manejo. Al verlo, Pigmalión se llena de un gran gozo mezclado de temor, creyendo que se engañaba. Volvió a tocar la estatua otra vez, y se cercioró de que era un cuerpo flexible y que las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos.»
Cuando despertó en lugar de la estatua se hallaba Afrodita que conmovida por el fervor del rey, le dijo "Mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal". De esa forma Galatea se transformó en una mujer real.
Esta historia da nombre al llamado "Efecto Pigmalión".
Existe otro Pigmalión que es hermano de la reina Dido de Cartago. Es rey de Tiro. Este Pigmalión codicia los tesoros que Siqueo, sacerdote de Hércules, tiene ocultos en el templo dedicado a ese semidiós en Tiro. Obliga a Dido a casarse con él y tras el matrimonio le dice a su hermana que averigüe el paradero del tesoro. Dido descubre el tesoro y miente a su hermano diciéndole que está bajo el altar del templo, cuando en realidad está escondido en el jardín. Pigmalión ordena inmediatamente matar a Siqueo y que se saque el tesoro del altar. Pero Dido, sabiendo muerto a su marido, desentierra el tesoro del jardín y huye. A partir de este momento, la historia de Pigmalión se desvanece.

