El Eternauta

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El Eternauta
Publicación
Primera edición Serializada en Hora Cero Semanal (1957-1959)
Periodicidad Tres páginas semanales
Contenido
Tradición argentina
Género Ciencia ficción, Drama
Personajes principales Juan Salvo, Elena, Martita, Favalli, Lucas, Pablo, Franco y Mosca
Dirección artística
Guionista(s) Héctor Germán Oesterheld
Dibujante(s) Francisco Solano López
Serie
Volumen anterior Inicio de la saga
Volumen siguiente El Eternauta II

El Eternauta es una historieta argentina de ciencia ficción creada por el guionista Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López. Fue publicada inicialmente en Hora Cero Semanal de 1957 a 1959. Tuvo gran cantidad de continuaciones («secuelas») y reediciones, y tanto la historia original como la mayor parte de las continuaciones han sido objeto de frecuente análisis y controversia.

En 1969 Oesterheld creó una nueva versión de la historia original junto a Alberto Breccia, y luego una segunda parte, El Eternauta II, con Solano López; ambas obras tienen un tono político más agresivo que el de la historia original. Oesterheld fue desaparecido por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (dictadura militar), tras finalizar el guion de la segunda parte. Posteriormente a su desaparición otros autores crearían continuaciones, como la tercera parte de la serie y Odio cósmico, mientras que el dibujante Solano López crearía, conjuntamente con Pablo Maiztegui, El mundo arrepentido, El regreso, La búsqueda de Elena y otras.

Historia[editar]

Héctor Germán Oesterheld, guionista de El Eternauta.

La historia comienza con un guionista de historietas: el propio Oesterheld, quien en un ejercicio de metaficción se utiliza a sí mismo como personaje. Su participación en la historia consiste en escuchar el relato de las vivencias de Juan Salvo, el «Eternauta», un hombre que se materializa en su casa sin previo aviso. Este personaje, además de relatar una serie de eventos, expresa sus propias impresiones y análisis de los sucesos que van teniendo lugar en la historieta.

El relato de Juan Salvo empieza en una fría noche de invierno en su casa en Vicente López, en la que se encuentra junto a su esposa Elena, su hija Martita y sus amigos Favalli, Lucas y Polsky. Mientras los cuatro hombres juegan al truco, escuchan en la radio una extraña noticia respecto de una explosión en el océano Pacífico, justo antes de que se corte la luz. Junto con este fenómeno, los habitantes de la casa notan un inusual silencio en la calle, y al mirar por la ventana descubren que la ciudad está cubierta por una especie de nieve luminiscente que cae en copos globulares desde el cielo; también distinguen varios cadáveres de transeúntes y vehículos chocados. Tras observar a los vecinos de enfrente abrir la ventana para ver qué sucedía y verlos morir al instante del contacto con la «nieve», los cuatro amigos deducen que la extraña nevada es el motivo del silencio. Salvo, entonces, corre desesperado al cuarto de su hija temiendo que hubiese una ventana abierta, pero encuentra que debido al intenso frío la casa había sido cerrada herméticamente. Sin embargo, Polsky, preocupado por su esposa e hijos, abandona la casa desoyendo las advertencias de sus amigos y fallece tras dar unos pasos en la calle. Favalli, profesor de Física de gran erudición e ingenio, encuentra la solución para no morir de inanición: crear un traje aislante que proteja al cuerpo de cualquier contacto con los copos mortales. Gracias al traje, Juan Salvo puede salir a la calle a buscar en las tiendas cercanas los suministros necesarios para subsistir. En la ferretería del barrio se agrega un nuevo personaje al grupo: Pablo, un chico de doce años, quien se había salvado del efecto de la nevada gracias a haber sido encerrado en el sótano por el dueño del local.

Los protagonistas descubren que hay otros supervivientes de la nevada, aunque la gravísima situación ha desencadenado un estado de anarquía y violencia social. Un sobreviviente anónimo asesina a Lucas para robarle el traje, y este hecho decide a los protagonistas a escapar de la ciudad lo antes posible.

Sin embargo, no llegan a hacerlo. Pronto descubren las primeras señales que indican que la nevada sería producto de una invasión extraterrestre: al salir a buscar un camión para trasladarse ven caer en la distancia unas bolas de fuego que descienden lentamente, como si aterrizaran.

Varios soldados supervivientes comienzan a reclutar a toda la gente que encuentran para hacer frente a la invasión. Juan Salvo, Favalli y Pablo se unen al ejército, mientras que Elena y Martita permanecen en la casa. Al grupo de los hombres se agregan dos personajes más: Mosca, un historiador que toma nota de todos los sucesos para que la historia de la invasión quede registrada para la posteridad (las intervenciones de este personaje son generalmente de carácter humorístico); y Franco, un obrero tornero de gran valentía.

La primera batalla tiene lugar en la avenida General Paz, en donde los supervivientes combaten con extraterrestres similares a escarabajos gigantes, apodados «cascarudos». Se les captura un arma lanzarrayos de gran poder, capaz de destruir tanques o aviones de un solo disparo. Al examinar los cadáveres de los «cascarudos», Favalli encuentra que tienen unos aparatos metálicos clavados en la nuca y deduce que se trata de «teledirectores» con los cuales otros seres están dirigiendo sus acciones. Con esto, el grupo reconoce que los «cascarudos» no son los verdaderos invasores, sino apenas la fuerza de choque de una inteligencia aún desconocida.

Durante estos combates, la nevada mortal parece cesar y recomenzar intermitentemente.

Francisco Solano López, dibujante de la historia.

A continuación, el ejército captura la cancha de River para utilizarla como base de operaciones. Aquí tienen lugar varios combates, uno de ellos ocurrido entre la misma resistencia, ya que caen bajo los efectos de un arma enemiga que genera alucinaciones y se ven entre sí como un grupo de «cascarudos». Producto de las alucinaciones, algunos de los soldados —entre ellos Juan Salvo— tratan también de rescatar a sus seres queridos de un peligro imaginario, hasta que el mismo Juan identifica y destruye al artefacto productor de alucinaciones. Sobre este momento de la historia la nevada se detiene, permitiendo que los supervivientes humanos puedan prescindir de los trajes aislantes.

Por la noche, Juan y Franco abandonan el estadio para intentar averiguar más sobre los verdaderos invasores. Así llegan hasta un puesto situado en las Barrancas de Belgrano, donde encuentran a un extraterrestre de aspecto humanoide caracterizado por poseer manos con muchísimos dedos. El «Mano», como ellos lo denominan, es quien controla a distancia a los «cascarudos», y también a los «hombres-robot», prisioneros humanos a quienes se ha insertado un teledirector. Sin embargo, incluso este extraterrestre es a su vez controlado: proviene de una civilización pacífica y amante de la belleza, y es obligado a combatir mediante una «glándula del terror» injertada en él por sus amos, que lo envenena en cuanto siente miedo. Juan Salvo y Franco desencadenan involuntariamente este proceso al atacar al «Mano», y este, moribundo, les cuenta sobre sus amos, a quienes llama simplemente los «Ellos»: seres impiadosos y de una ambición sin límites, que esclavizan a otras especies para usarlas como soldados en su plan de conquista del Universo.

Tras el regreso al estadio, la actividad de los invasores parece cesar, lo cual es interpretado por los comandantes como una señal de que el enemigo se rinde y se retira. Todo el ejército abandona el estadio y marcha hacia el centro de la ciudad por la calle Pampa y la avenida Cabildo, en un recorrido forzado al estar todas las intersecciones bloqueadas por escombros de edificios derribados. Al llegar a la Plaza Italia un edificio cae tras ellos, atrapando a Favalli. Un nuevo ataque de alucinaciones que produce la ilusión de un incendio les corta la retirada, dejando libre únicamente la calle Las Heras. Mientras los otros soldados escapan del fuego por Las Heras, Juan se percata de la naturaleza ilusoria de las llamas y se queda atrás junto con Franco para rescatar a Favalli. Poco después los soldados regresan sobre sus pasos, diezmados por un ataque con lanzarrayos. El mermado grupo es atacado luego por «gurbos», enormes bestias extraterrestres de aspecto macizo, y por un lanzarrayos cuyo operador no alcanza a divisarse. Solo Juan, Favalli y Franco logran escapar de este ataque, bajando a la estación de subte Plaza Italia, y quedan libres al derrotar intelectualmente al «Mano» que dirigía la operación.

Al salir se dirigen al centro de la ciudad para averiguar todo lo posible sobre los invasores, esperando poder comunicar esa información a otros países que estuviesen sufriendo la misma amenaza. El autor sitúa el cuartel general de la invasión en la Plaza del Congreso, el cual resiste los ataques aéreos provenientes de otros países gracias a la tecnología extraterrestre, primero derribando los aviones enemigos y luego activando un campo de fuerza protector en forma de cúpula. El grupo logra desactivar la cúpula protectora y detener de un golpe todas las actividades de los invasores, aunque los «Ellos» escapan —implícitamente— a bordo de una nave luminosa en forma de esfera, que Favalli relaciona con las bolas de fuego que se habían visto aterrizar al comienzo de la invasión.

El grupo reencuentra luego a Pablo y Mosca, quienes se habían salvado de un ataque con lanzarrayos escudándose detrás de unos «gurbos» muertos. Mientras todos regresan a la casa de Juan, alejándose de la ciudad, ven la estela de un misil intercontinental dirigido a la exbase de los «Ellos», y segundos después Buenos Aires es destruida por una bomba atómica.

Los hombres retoman el camino con la interferencia de algunos «gurbos», que son eliminados por un benefactor desconocido. Al llegar a la casa se reencuentran con Elena y Martita, y descubren que quien los había salvado de los «gurbos» momentos atrás es un «Mano» que, fuera de la casa, intenta hacer contacto con intenciones amistosas. Pero entonces recomienza la nevada mortal y lo aniquila.

La historia no continúa de forma análoga a su inicio. Los personajes escuchan una transmisión de radio de un «Comité Unido de Emergencia del Hemisferio Norte» que asegura haber logrado controlar la nevada mortal y evitar su caída en determinados sitios, áreas libres de nevada situadas en diversos puntos de los países afectados, adonde convocan a la población. Según esta transmisión, la zona protegida más cercana a Buenos Aires se encontraría en Pergamino. El grupo se dirige en camión hacia ese punto, pero la transmisión radial resulta ser una elaborada trampa de los invasores, destinada a atraer a todos los supervivientes a sitios específicos. Al llegar a la supuesta zona segura, Favalli, Franco, Mosca y Pablo son capturados y convertidos en «hombres-robot». Juan, Elena y Martita divisan una nave extraterrestre sin vigilancia e ingresan a ella, pero son detectados. Al tratar de operar la nave para escapar del lugar, Juan acciona por error un dispositivo que lo envía a una dimensión paralela llamada Continum 4.

En este punto se cierra la estructura circular de la historia. Juan Salvo, al quedar separado de su esposa y de su hija, había comenzado a buscarlas a través de los infinitos Continum, y fue así como había aparecido en la casa del guionista, a quien le contó su historia presentándose como «el Eternauta, el viajero de la eternidad».

Cuando Juan finaliza su relato, él y el guionista se percatan de un detalle: la historia relatada habría tenido lugar en 1963, pero en ese momento era 1959 (el año real de la publicación de la historieta). Esto implicaría que Elena y Martita aún estaban en su hogar, un chalet cercano. Juan sale corriendo de la casa del guionista para reencontrarse con su familia, fusionándose consigo mismo años más joven. Al llegar a la casa y reunirse con Elena y Martita olvida por completo todo lo ocurrido, pero al guionista se le confirma la veracidad de la historia al ver llegar a Favalli, Lucas y Polsky para jugar al truco igual que todas las noches, tal como Juan había relatado. En la última página, el autor se propone a sí mismo publicar lo que Juan Salvo le había contado, en la esperanza de prevenir la invasión de 1963, terminando sus reflexiones con la pregunta «¿Será posible?».

Análisis[editar]

El rasgo más destacado de la obra por historietistas y periodistas especializados es la amplitud de interpretaciones sutiles, referencias veladas o segundas lecturas (algunas incluso involuntarias) que podrían hacerse de la misma. El propio Oesterheld, por ejemplo, indica que en El Eternauta el protagonismo siempre recae en un grupo de personas, más grande o más pequeño, conformando un «héroe en grupo» al que considera más valioso que el clásico héroe individual que triunfa sin ayuda de otros.[1]

El comentario más frecuente señala en los invasores y en sus métodos referencias veladas a los golpes de estado que a menudo vivía el país.[2] En este sentido, cabe señalar que las tres versiones escritas por Oesterheld (la primera, la de Breccia y la segunda) coincidieron con los gobiernos de facto de Pedro Eugenio Aramburu, Juan Carlos Onganía y el Proceso de Reorganización Nacional respectivamente.

También se ha señalado que —exceptuando a los «Ellos», que son mencionados pero no aparecen en ningún momento— ninguno de los invasores es realmente de naturaleza malvada: se trata de seres forzados a cumplir la voluntad de otros. En este detalle se ha querido ver una crítica a la guerra en forma conceptual,[3] o incluso un alegato sobre la lucha de clases.[4]

Personajes de El Eternauta[editar]

Referencias culturales[editar]

La Cancha de River, uno de los escenarios en donde se desarrolla la historia.

Una de las características notables de la historia es un uso muy marcado de los localismos propios de su lugar y época de origen, la ciudad de Buenos Aires durante los años cincuenta. Algunos de ellos son:

  • El truco es un juego de naipes que se juega en la región de la Cuenca del Plata (Argentina, Paraguay, Uruguay, Río Grande del Sur) y en Valencia y Galicia (España). «Envido», «truco» y «flor» son algunas de sus jugadas. Es empleado al principio de la historia para representar la paz hogareña quebrada por la invasión, y al final de la historia para darle a la misma un carácter cíclico.
  • La Onda Corta transmitida por Amplitud Modulada (o AM) permitía efectivamente escuchar transmisiones radiales provenientes de otros países. Se debe recordar que, en el momento de la primera edición de El Eternauta, la televisión era un medio poco incorporado en la vida de los habitantes de Argentina, siendo aún predominante el medio radial.
  • Respecto del uso de la nieve como arma de ciencia ficción, debe señalarse que Buenos Aires no es una ciudad en donde tal fenómeno meteorológico se manifieste con frecuencia. La nevada anterior había ocurrido en 1918, y la siguiente tendría lugar 89 años más tarde, el 9 de julio del año 2007.
  • Las publicidades y carteles que se ven en las calles hacen referencia a marcas y entidades reales, tales como YPF o Cinzano. Se incluyen también grafitis de «Vote Frondizi», que aluden a Arturo Frondizi, elegido presidente del país en 1958.
El pabellón de Barrancas de Belgrano, base de control de un «Mano».
  • Todas las referencias a calles o lugares de la ciudad —exceptuando aquellas generadas en la ficción— son verídicas.
  • La primera batalla tiene lugar en la Avenida General Paz, una autopista que rodea la ciudad de Buenos Aires. En la historieta se representa el aspecto que tenía en aquellos tiempos el cruce con la Avenida Del Libertador, el cual sufrió modificaciones urbanísticas con el correr del tiempo. Por entonces, la autopista no pasaba por sobre la avenida, sino que ambas se cruzaban en una pequeña rotonda, habiendo además una fuente en su centro. Antes de llegar a dicho cruce estaba el Ferrocarril General Belgrano, que sí pasaba por sobre la avenida.
  • La base de operaciones de la resistencia se emplaza en el Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti, propiedad del Club Atlético River Plate. La leyenda «CARP», visible en un par de ocasiones, es la sigla del nombre de dicho club.
  • La glorieta o pabellón en las Barrancas de Belgrano, desde el cual el «Mano» controla a sus huestes, no es ficticia. Efectivamente existe tal estructura en dicha plaza, la cual era utilizada para eventos musicales.
La Plaza del Congreso, donde los «Ellos» situaran su base de operaciones.

Otras historias[editar]

A lo largo de los años se crearon muchas otras historias relacionadas con la aventura original, aunque no todas coherentes entre sí.

  • En 1958, con dibujos de Solano López y guion de Oesterheld, se publicó en la revista Hora Cero Extra Semanal Nº 1 un episodio unitario y autoconclusivo que tenía por protagonistas a Elena y a Martita. Es una historia alternativa intercalada en la historieta original.
  • Poco después de publicarse la primera historia existió la intención de crear una segunda parte, pero el viaje de Francisco Solano López a Europa y la quiebra de Editorial Frontera frustraron la idea.[6] En 1961, Oesterheld creó para Editorial Ramírez la revista El Eternauta, donde en 1962 comenzó a publicar una continuación novelada del primer relato. Los capítulos de la novela que aparecían en las sucesivas entregas de la revista fueron ilustrados por los dibujantes Schiaffino, Lobo, Fahrer, Muñoz, Durañona, Spadari y otros, y se extendieron desde el número 6 hasta el 15, cuando la revista dejó de publicarse, quedando la novela inconclusa.[7] Ésta fue reeditada por Ediciones Colihue en 1995.
  • En 1969, Oesterheld creó junto a Alberto Breccia una nueva versión de la primera historieta, que fue publicada en la revista Gente y que revestía un carácter político más fuerte, acorde con el cambio de las posturas políticas del guionista en ese tiempo. Las grandes superpotencias, que en la primera historia son, como los personajes principales, incapaces de derrotar al invasor, aparecen bajo otra óptica: se plantea que las mismas habrían traicionado deliberadamente a América del Sur entregando a sus países al invasor para salvarse a sí mismas. Esta versión no fue bien recibida por la dirección de la revista ni por el gobierno de Juan Carlos Onganía,[8] y debió darse por terminada antes de tiempo. Como causas de este final prematuro también se han señalado el estilo experimental y vanguardista de Breccia y el tono sombrío del relato, que no se condecían con la línea editorial de la revista ni con el perfil de sus lectores.[9]
  • El Eternauta II (1976) fue realizada por Oesterheld y Solano López. Aquí, Juan Salvo, su mujer, su hija y el propio Oesterheld (nuevamente utilizándose a sí mismo como personaje, esta vez en el rol de narrador) aparecen de pronto en un futuro lejano y post-apocalíptico, en donde ayudan a los escasos humanos sobrevivientes a enfrentarse al «Ello» de un fuerte inaccesible. Oesterheld escribió la historia desde la clandestinidad,[10] y eventualmente fue secuestrado y desaparecido por el llamado Proceso de Reorganización Nacional.[11] La historia fue concluida con normalidad, pero debido a las circunstancias descriptas, el dibujante ha manifestado dudas respecto de si los últimos guiones fueron obra del propio Oesterheld o de alguien que lo suplantara.[12]
  • El Eternauta: tercera parte (1983) fue escrito —ya con Oesterheld desaparecido— por Alberto Ongaro, y contó con dibujos de Oswal y de Mario Morhain, a partir de algunos diseños del propio Solano López. La historia se refiere a una invasión de guerrilleros del futuro en una ciudad de Buenos Aires de una dimensión paralela. Los medios especializados han señalado la carencia de las segundas lecturas que poseían las versiones anteriores[13] y una posible desvirtuación del concepto original del personaje.[14]
  • El Eternauta: El mundo arrepentido (serie Universo Eternauta, 1997) fue la primera historieta sobre el personaje realizada por Solano López sin la participación de Oesterheld, contando en cambio con guiones de Pablo Maiztegui (a quien también se conoce como Pol ); fue asimismo la primera edición de la saga con color de origen. Esta historia tiene lugar en uno de los viajes del Eternauta mencionados al final de la primera historia, y lo presenta en un mundo habitado por seres similares a bovinos. Sin embargo, la prensa señala que, al igual que en las primeras versiones, aquí también se podrían realizar lecturas políticas sutiles.[15] Fue publicada por primera vez en la revista Nueva, de distribución en las provincias del interior de Argentina.
  • El Eternauta: odio cósmico (serie Universo Eternauta, 1999) es una historia inconclusa de la cual se llegaron a publicar apenas tres números en formato comic book. Fue escrita por Pablo Muñoz y Ricardo Barreiro, con dibujos de Walther Taborda en lápiz y de Gabriel Rearte en tinta, y color por Sebastián Cardoso y Guillermo Romano. Intenta integrar todas las historias existentes hasta la fecha (exceptuando a El mundo arrepentido) en un único universo de ficción. La conclusión de la historia —que incluye un resumen de lo publicado en los tres comic books— fue publicada luego en forma de libro.
  • El Eternauta: El regreso (serie Universo Eternauta, 2003) es una historia realizada nuevamente por Pol y Solano López, pero de bastante más longitud que El mundo arrepentido. Aquí se omite el futuro planteado en la Segunda Parte y se crea en cambio un futuro diferente para el mundo posterior a la primera historia, por lo que en un sentido narrativo los autores la encararon como una nueva segunda parte.[16] En dicho mundo, los «Manos» habrían mantenido en hibernación a todos los «hombres-robot» y, luego de recrear la ciudad destruida por la bomba atómica, manipulan las mentes de todos ellos para borrar todo recuerdo de la invasión y reemplazarlo por una historia falsa en la que el primer contacto habría sido pacífico. Solano López declaró que su intención era que la historia pudiera tener interpretaciones relacionadas con el poder económico.[17]
  • El Eternauta, el regreso: La búsqueda de Elena (serie Universo Eternauta, 2006), continúa la historia relatada en El Eternauta: El regreso, con la búsqueda de la esposa de Juan Salvo, de destino desconocido. Tiene guion de Pol y dibujos de Solano López.
  • El Eternauta: El atajo. La batalla de la Biblioteca Nacional (2007) es una pequeña historieta cuya trama es paralela a la de la primera parte de El Eternauta y puede intercalarse en ella. Fue publicada por la Biblioteca Nacional de la República Argentina en conmemoración del 50º aniversario de El Eternauta y 30º aniversario de la desaparición física de su autor, Héctor Oesterheld. Tiene guion de Juan Sasturain y dibujos de Solano López, y se publicó en la revista Fierro Nº 10 (segunda temporada, agosto de 2007).
  • El Eternauta: El perro llamador y otras historias (serie Universo Eternauta, 2010), escrito por Sergio Kern y dibujado por Solano López, Salvador Sanz, Cristian Mallea y Enrique Santana, presenta una historia paralela, que no pretende ser una continuación de otras partes de la saga.
  • El Eternauta, el regreso: El fin del mundo (serie Universo Eternauta, 2010) es el final de la saga El regreso. En esta historia se descubren los motivos que tuvieron los «Ellos» para atacar la Tierra, y los «Manos» hacen un éxodo a la Antártida, lugar que los «Ellos» les han cedido por los servicios prestados durante la invasión. Salió a la venta en forma de comic book dividido en tres capítulos. Para 2011 se esperaba su edición en forma de libro recopilatorio.

Historias no editadas[editar]

Además de todas las continuaciones publicadas de El Eternauta, existieron también varios proyectos que no llegaron a ser publicados:

  • Una «secuela» frustrada, que continuaba la guerra en la ciudad de La Plata, fue propuesta por Oesterheld a Lito Fernández. Se reunió documentación sobre la ciudad, pero finalmente el proyecto fue olvidado.[18]
  • La gente de Ediciones Record, la editorial que publicara la segunda parte, encontró de casualidad unos guiones inéditos de Oesterheld —ya entonces desaparecido— para una eventual tercera parte de El Eternauta. En ésta se presentaría a Juan Salvo como un cruel gobernante de una ciudad de Buenos Aires distópica, quien lentamente recupera sus recuerdos y su identidad. El dibujante Pez trabajó en el primer episodio, pero finalmente no se publicó y el proyecto fue abandonado.[18]
  • En 1994 Solano López planeó realizar una historia con el dibujante Ricardo Barreiro, que se pretendía presentar al diario Clarín. Pero la viuda de Oesterheld y sus nietos no aprobaron la participación de Barreiro, con lo cual el proyecto se canceló y no llegó a presentarse en ningún medio.[18]
  • Más tarde, Juan Sasturain comenzó a escribir otro guion sobre el personaje, también con Solano López, que se presentó en 1996 al los periódicos Clarín y Página/12. La propuesta no prosperó debido al litigio sobre los derechos del personaje que tenía lugar entonces entre Ediciones Record, la viuda de Oesterheld y Solano López. Además, Clarín habría reclamado modificaciones al guion que no se quisieron realizar, y Página/12 habría ofrecido pagar un monto inferior a lo deseado por los artistas.[18]

Problemas legales[editar]

Los derechos de autor de la historia y del personaje fueron un motivo de disputas, que comenzaron cuando quebró la Editorial Frontera, que publicó El Eternauta por primera vez. Oesterheld vendió entonces los derechos de los diversos personajes a sus acreedores.[19] Éstos fueron adquiridos en la década de 1970 por Alfredo Scutti, editor de Ediciones Record, quien reeditaría la obra y luego, tras un nuevo contrato de cesión de derechos, editaría la segunda parte.

Las complicaciones se inician luego de la detención y desaparición forzada de Oesterheld y del viaje de Solano López a Europa, cuando Elsa Oesterheld, viuda del guionista, firma un contrato más amplio de cesión de derechos con Scutti. El mismo habría sido perjudicial para los nietos o para el propio Solano López, y luego la misma recurriría a la Justicia para intentar anular dicho contrato. Solano López lo explicaba de la siguiente forma:

Creo que esto empezó con un malentendido. Cuando yo me fui a España en el ‘77, le dije a Elsa que no tenía interés en seguir trabajando con El Eternauta, porque había estado rodeado de circunstancias muy dramáticas y muy traumáticas como para que yo siguiera en contacto con el personaje, a pesar de que había interés en filmar una película y demás. Yo le dije a Elsa «Si vos podés sacar algún provecho de este material, que sé que te hace falta, quedás en libertad de hacerlo». Yo no le dije que le regalaba los derechos y quizás ese sea el origen de la confusión, porque yo no hablé en términos jurídicos. Ella no entendió bien e hizo esa cesión de derechos, que es la que ahora se intenta anular.[20]

Reediciones[editar]

Las distintas historias de El Eternauta se reeditaron en diversas ocasiones, en adición a sus publicaciones iniciales.


Primera versión (con Solano López)

  • 1961/1962: Recopilación en tres partes por Editorial Ramírez.
  • 1975: Recopilación completa por Ediciones Record. Este tomo se reimprimiría en numerosas ocasiones a lo largo de los años, aunque Solano López asegura que la editorial nunca le pagaba por ello.[21]
  • 1976: Recopilación en fascículos por Ediciones Record.
  • 1977: Recopilación en libro por Ediciones Record.
  • 1978: Recopilación en libro por Ediciones Record.
  • 1981: Recopilación en fascículos en color por Ediciones Record.
  • 1981: Recopilación en libro en color por Ediciones Record.
  • 1982: Edición serializada en la revista española Dossier Negro.
  • 1993: Recopilación en fascículos por Ediciones Record.
  • 1993: Recopilación en libro por Ediciones Record.
  • 1998: Reedición completa en formato vertical, con dos páginas apaisadas por hoja. Incluye un capítulo unitario aparecido en Hora Cero Extra y dibujos del Eternauta realizados por otros autores.
  • 2000: En La biblioteca argentina. Serie Clásicos Nº 24, del diario Clarín.
  • 2004: En Biblioteca Clarín de la historieta Nº 5, del diario Clarín, con las páginas ajustadas al formato del libro.
  • 2006: En Solano López en primera, de Ancares Editora.
  • 2007: En El Eternauta. 1957–2007: 50 años, por Doedytores, en el formato original de la revista Hora Cero.


Versión alternativa con Alberto Breccia

  • 1982: En Los libros de Humor Nº 3, de Ediciones de la Urraca.[22]
  • 1997: En El Eternauta y otras historias, por Ediciones Colihue. La publicación estuvo acompañada por otras obras menos conocidas de la dupla creativa, como Richard Long, Doctor Morgue, Borman lo vio así, etc.


Segunda parte

  • 1978: Recopilación en libro por Ediciones Record.
  • 1981: Recopilación en fascículos en color por Ediciones Record.
  • 1982: Recopilación en libro en color por Ediciones Record.
  • 1983: Recopilación en libro en color por Ediciones Record.
  • 1994: Recopilación en fascículos por Ediciones Record.
  • 1994: Recopilación en libro por Ediciones Record.
  • 2004: En Biblioteca Clarín de la historieta Nº 19, con prólogo de José Pablo Feinmann y Pablo Muñoz.
  • 2007: El Eternauta II, por Doedytores.


Tercera parte

  • 1985: Recopilación en libro por Ediciones Record.
  • 1994: Recopilación en fascículos por Ediciones Record.
  • 1994: Recopilación en libro por Ediciones Record.


El mundo arrepentido

  • 1998: Recopilación en libro por El Club del Cómic, con prólogo de Andrés Accorsi y dibujos de la saga realizados por diversos autores, exhibidos originariamente en el homenaje a los 40 años de El Eternauta, en la exposición Fantabaires de 1997.
  • 2006: Recopilación en fascículos en blanco y negro, de la cual se sustrajo del traje del Eternauta el símbolo del infinito que llevaba en el pecho.
  • 2006: Recopilación en libro en blanco y negro, también con el símbolo del infinito eliminado.


El regreso

  • 2005: Recopilación en libro de la historia publicada originalmente en 9 fascículos.


El regreso: La búsqueda de Elena

  • 2007: Recopilación en libro de la historia publicada originalmente en 6 fascículos.

El Eternauta en otros medios[editar]

Televisión[editar]

A fines de la década de 1960, el estudio argentino Gil & Bertolini, que producía comerciales para televisión, dio inicio a un proyecto que contemplaba realizar un corto piloto para televisión sobre la base del guion de El Eternauta, con el fin de ocupar el tiempo libre de los animadores del estudio en un trabajo que proporcionase satisfacción al equipo. El corto sería animado, resolviéndose mediante rotoscoping, con excepción de una introducción con actores vivos en la cual participaría el propio Germán Oesterheld, con cuya colaboración se contaba.

El proyecto no llegó a concluirse por dificultades financieras:

Aunque hubo cierto entusiasmo en Europa por el material, no se pudo conseguir una adecuada distribución, un seguro en las ventas que balanceara la inversión que se iba a hacer...

Mario Bertolini[23]

De este corto llegaron a realizarse veinticuatro minutos de animación.[24]

Cine[editar]

Durante mucho tiempo se consideró la posibilidad de realizar una película sobre El Eternauta, barajándose como posibles directores interesados a Adolfo Aristarain, Fernando Solanas o Gustavo Mosquera (quien, en cambio, trabaja en la actualidad en una película sobre la vida del propio Oesterheld),[25] pero los excesivos costos implicados no permitieron que el proyecto llegara a realizarse.[26]

En la actualidad, una productora italiana trabaja, bajo la supervisión de Elsa Oesterheld y sus nietos, en una película sobre el personaje. La historia se localizaría en Buenos Aires y se negocia con el INCAA la posibilidad de una co-producción.[25]

En mayo de 2008 la cineasta Lucrecia Martel confirmó que había aceptado el ofrecimiento de dirigir la película de El Eternauta y que se encontraba trabajando en la realización del guion, pero en noviembre de 2009 anunció su alejamiento del proyecto por conflictos con la familia Oesterheld. Posteriormente hubo expectativas de que, zanjados los inconvenientes, la película se estrenase en 2011, pero ello no ocurrió.

El personaje del Eternauta aparece en el corto Nieves del Tiempo (2010), de Enrique Piñeyro, uno de los Cortos Institucionales del 12º festival de cine BAFICI.[27]

En el año 2011 se estrenó el largometraje documental español La mujer del Eternauta, dirigido por Adán Aliaga, con la participación de Elsa Oesterheld.[28]

Teatro[editar]

En septiembre de 2007 se estrenó en la Sala Beckett, en Buenos Aires, la obra teatral Zona liberada,[29] inspirada en El Eternauta, a cargo de integrantes del grupo Carne de Cañón.

Radio[editar]

A principios de 2010, Radio Provincia de La Plata puso en el aire el programa El Eternauta: Vestigios del futuro, adaptación de El Eternauta al formato de radioteatro, que se desarrolló en 22 capítulos adaptados y dirigidos por Martín Martinic Magan, y producidos por la estación radial.

En esta adaptación se trasladó la acción a la ciudad de La Plata (lugar donde desapareció Héctor Germán Oesterheld) en el año 2012, y se cambiaron los nombres y el género de algunos de los personajes. Los Gurbos son referidos como Baumes, en referencia al Comisario Baume, responsable de la desaparición de Oersterheld.

Además de la emisión radial, se realizaron dos escuchas colectivas del radioteatro: una al lanzar el proyecto y otra al culminarlo. Esta última entrega se enriqueció con una entrevista abierta a Francisco Solano López y Juan Sasturain.

El programa fue galardonado con los premios «Construyendo Ciudadanía en Radio y TV» (AFSCA) y «Martín Fierro Federal 2010» (APTRA) en la categoría «Radio: Interés General». Además, fragmentos de este radioteatro fueron utilizados por la productora española Frida para la realización del documental La mujer de El Eternauta, sobre la vida y lucha de Elsa Oesterheld.

Política: «El Nestornauta»[editar]

A partir de 2009, muchas agrupaciones políticas peronistas ligadas al kirchnerismo, principalmente La Cámpora, utilizaron la imagen del Eternauta ligada a la figura de Néstor Kirchner, fundiendo a ambas en un personaje denominado «El Nestornauta», que se difundió como graffiti en paredes[30] y se utilizó como símbolo de esas agrupaciones. Se trata de una imagen de cuerpo entero del personaje de Juan Salvo con su traje aislante, tal como aparece en la historieta, excepto que no porta un fusil y que dentro de la máscara del traje se ve el rostro de Néstor Kirchner. A veces, esta figura se representa avanzando con la mano levantada y formando con los dedos la «V» característica del peronismo.[31] La viuda de Oesterheld apoyó el uso de la imagen del personaje ligada al ex presidente Néstor Kirchner:

Elsa Oesterheld dice que no le molesta que se asocie la figura de Néstor Kirchner con la historieta que su marido desaparecido creó y dibujó Francisco Solano López. «Néstor era un loco de El Eternauta. Decía que le inspiraba ideas y me encanta que se lo asocie a él.»[32]

Música[editar]

En 2011 El Eternauta fue objeto de un homenaje musical: Los Ellos,[33] [34] un álbum colectivo y multidisciplinario que reúne a 17 bandas, 10 ilustradores y un documental. Este proyecto rinde tributo a la obra de Héctor Germán Oesterheld tanto en lo artístico como en lo ideológico.

El proyecto nació en 2009 en La Plata producido por el sello independiente Concepto Cero. En el disco participaron bandas como Shaman y los hombres en llamas, El Perrodiablo. Excursiones Polares, Brahman Cero y Casimiro Roble, entre otros[35] . Cada una de las bandas participantes tiene su propia impronta estética: post-punk, lirismo spinetteano, folk psicodélico.

Premio[editar]

En diversas ocasiones, la viuda de Oesterheld, Elsa Sánchez, y Solano López entregaron estatuillas representando al personaje Juan Salvo de El Eternauta a diversas personalidades, en reconocimiento de sus logros. La primera entrega aconteció durante un festival de historieta en la década de 1990, cuando Elsa Sánchez entregó al mismo Solano López la estatuilla como reconocimiento de los organizadores del festival a su trayectoria.

Referencias[editar]

  1. «Ahora que lo pienso, se me ocurre que quizás por esta falta de héroe central, el Eternauta es una de mis historias que recuerdo con más placer. El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe “en grupo”, nunca el héroe individual, el héroe solo.» — Oesterheld, Héctor Germán (2007). El Eternauta, 50 años. Buenos Aires: Doedytores. 978-987-9085-26-04. 
  2. «…No había que ser un buscador demasiado exhaustivo de metáforas para asociar a los Ellos con los militares que habían tomado el poder.» — Trillo, Carlos (20 de abril de 2007). Eterno resplandor. Clarín. http://edant.clarin.com/diario/2007/04/20/conexiones/t-01403713.htm. Consultado el 29 de marzo de 2012. 
  3. «Este sensible “mano” que dirige ocasionalmente las operaciones de limpieza en un confín de la Tierra y del Universo llamado barrio de Belgrano, en Buenos Aires, no tiene nada, particularmente, en contra de Juan Salvo o Franco. Y sin embargo trata —y debe hacerlo— de aniquilarlos… No es diferente a cualquier situación de las historias de Ernie Pike.» — Sasturain, Juan (septiembre 1985). «Oesterheld y el héroe nuevo». El libro de Fierro. Especial Oesterheld (1952–64) (Buenos Aires: De la Urraca) (1). 
  4. García, Fernando (2007). El Eternauta, 50 años. Buenos Aires: Doedytores. 978-987-9085-26-04. «La explotación de unos seres vivos para el exclusivo beneficio de otros, como impuesto sustento de un determinado orden político y social es, a priori, el gran tema que El Eternauta debate, denunciando claramente una herramienta de sometimiento: El enfrentamiento de oprimidos contra oprimidos (¿pobres contra pobres?)» 
  5. Rosa, Eduardo. «¿Scalabrini Ortiz, Jeorge Canning o el camino del ministro inglés?». Pensamiento Nacional. Consultado el 29 de marzo de 2012.
  6. García, Fernando; Ostuni, Hernán y Accorsi, Andrés (1997). «La verdadera historia de El Eternauta. La novela». Comiqueando 1 (30). 0329-5613. «…La obra no pudo concretarse por dos motivos: la emigración de Solano López a Inglaterra por cuestiones laborales, y la quiebra de la Editorial Frontera». 
  7. Sasturain, Juan (1995). «El Eternauta: tres veces Salvo». El Eternauta y otros relatos de ciencia ficción. Ediciones Colihue. ISBN 950-581-913-7. 
  8. Ostuni, Hernán; García, Fernando (1994). «El Eternauta de la gente». Comiqueando 1 (1). 0329-5613. «Esta obra maestra del cómic argentino no fue entendida. Causó miedos y motivó presiones por parte de los uniformados de turno, por lo cual los directivos de la publicación decidieron levantarla». 
  9. Saccomano, Guillermo; Trillo, Carlos (octubre de 1982). «Una revista fresca y una historieta podrida». Oesterheld. A. Breccia. «El Eternauta». Buenos Aires: De la Urraca. p. 13 |página= y |páginas= redundantes (ayuda). «Tal vez para la ética de este editor, lo más molesto era que los personajes de la historia no fueran bellas señoritas ni apolíneos galanes. La estética de Breccia no es la estética verista de Solano López, el dibujante que, en su primera versión en Hora Cero, le diera a este folletín profético —por su estilo más figurativo— un tono menos angustioso. Breccia se preocupa, por estos tiempos, por experimentar en su obra.» 
  10. Accorsi, Andrés (1995). «Reportajes: Francisco Solano López». Comiqueando 1 (12). 0329-5613. «…Todo el trabajo de la segunda parte él [N: por Oesterheld] lo hizo prácticamente en forma clandestina, apareciendo subrepticiamente en la editorial para entregar los guiones o mandándolos por terceros». 
  11. «Listado de detenidos-desaparecidos en Argentina: Héctor Germán Oesterheld». Grupo Fahrenheit. Consultado el 29 de marzo de 2012.
  12. «Lo que no sé si los últimos guiones los hizo Oesterheld o si los hizo alguien más, porque cuando yo estaba en Frontera sus guiones siempre venían a mano, y estos guiones me los dieron tipeados a máquina. Y en el guion, las últimas páginas eran medio raras, yo me sentía medio extrañado con todo ese tema de las alas de vampiros y los tipos que volaban…» — Solano López, Francisco (2007). Sudestada (57). 
  13. Comiqueando (4). 1994. «…Se quitan y deforman los conceptos políticos que son parte fundamental de los tres Eternautas anteriores, incluyendo al dibujado por el genial Alberto Breccia…». 
  14. Comiqueando (30). 1997. «Dice el Eternauta en esta nueva aventura: “Soy un mutante y por tanto dispongo de facultades psíquicas y físicas que otros no tienen”. Se refiere a una mente telepática que le permite presentir el peligro y la capacidad de leer mentes ajenas. Nada más alejado del hombre común transformado en héroe al enfrentar su realidad. Nada más cercano al concepto del súper héroe norteamericano.». 
  15. Sudestada (57). 2007. «Como desprendimiento de El Eternauta, obra politizada voluntaria e involuntariamente, pueden encontrarse en este trabajo de Pol de fuerte contenido cienciaficcional —situado en un mundo que parece no parecerse en nada al nuestro— reflexiones sobre el género humano y sobre la realidad argentina de finales de los 90». 
  16. «Es el regreso del Eternauta de la primera aventura.» — Solano López, Francisco. El Eternauta: El regreso (introducción). 
  17. «Estamos echando una mirada sobre la actualidad, basados en una metáfora explícita: el país invadido por extraterrestres, que son en realidad las finanzas internacionales. En esta parte nos interesó mostrar cómo lograron los invasores perpetuar la dominación a través de los mecanismos de la democracia. Tal como pasó en América Latina con Collor de Melo, Alan García o Menem.» — Solano López, Francisco. «Introducción». El Eternauta: El regreso (introducción). 
  18. a b c d «Los Eternautas que no fueron». Comiqueando (30). 1997. 
  19. Comiqueando (30). 1997. «La larga y enrevesada historia de los derechos sobre El Eternauta empieza cuando se funde la editorial Frontera y Héctor Oesterheld vende a distintos acreedores los derechos sobre sus títulos y sus personajes». 
  20. Comiqueando (12). 1995
  21. «Andrés Accorsi: Volviendo al tema de El Eternauta, ¿Scutti [N: editor de Ediciones Record] le paga cada vez que lo reedita? Solano López: ¿A mí? (carcajada) No, no.» — Reportaje a Solano López en Comiqueando (12). 1995
  22. La palabra «Humor» no se debe a que se considerara a la obra como humorística, sino que alude a la Revista Humor, revista principal de la editorial.
  23. El Gavilán (abril 1989). Fierro (Buenos Aires: De la Urraca) (56):  p. 46-47. [1]
  24. Felipe R. Ávila (3 de noviembre de 2009). «Oesterheld, Gil, Bertolini y Tempesta.». Consultado el 8 de marzo de 2012.
  25. a b «El largo camino de «El Eternauta» para llegar al cine». Clarín. 27 de abril de 2007. Consultado el 29 de marzo de 2012. 
  26. «Las grandes películas que nunca veremos». Página/12 (20 de mayo de 2007). Consultado el 29 de marzo de 2012.
  27. «Cortos Institucionales en el 12º BAFICI» (.doc). Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (abril de 2010). Consultado el 29 de marzo de 2012.
  28. «La mujer del Eternauta». Filmaffinity (2013). Consultado el 29 de septiembre de 2013.
  29. «Una alegoría en clave teatral». Página/12. 22 de septiembre de 2007. Consultado el 29 de marzo de 2012. «David Rubinstein y Federico Liss, integrantes del Grupo Carne de Cañón, cuentan de qué manera trasladaron la atmósfera de la historieta al escenario, en un claro homenaje a Oesterheld.» 
  30. «El Nestornauta» (en inglés). graffitimundo (31 de enero de 2011). Consultado el 28 de marzo de 2012. «The walls of Buenos Aires have paid homage to Nestor Kirchner in various ways. In the immediate aftermath of his death, the words ‘Siempre Nestor’ were splashed across the city. To mark the one-month anniversary of Nestor Kirchner’s death, the political group La Campora distributed stencils to activists in every barrio of the capital, and the image of ‘El Nestornauta’ began to appear throughout Buenos Aires and beyond.».
  31. «El resurgir de una mística». Página/12. 18 de noviembre de 2008. Consultado el 28 de marzo de 2012. «En el costado derecho del escenario, una estatua réplica en tamaño natural del “Nestornauta” con el brazo izquierdo extendido y los dedos en “V” presidía el acto y se llevaba parte de la atención y los flashes.» 
  32. «Baguettes: Nestornauta». Página/12. 15 de septiembre de 2011. Consultado el 28 de marzo de 2012. 
  33. «El esfuerzo es colectivo». Página/12. 23 de noviembre de 2011. Consultado el 28 de marzo de 2012. «Los Ellos, compilado en homenaje a El Eternauta» 
  34. «Ahí vienen los Ellos». Oirmortales.infonews.com. 28 de noviembre de 2011. Consultado el 28 de marzo de 2012. 
  35. http://conceptocero.com/discos/los-ellos-compilado-homenaje-a-el-eternauta-2/

Bibliografía[editar]

  • Oesterheld, Héctor Germán (2007). El Eternauta, 50 años. Buenos Aires: Doedytores. 978-987-9085-26-04. 
  • Fernando García, Hernán Ostuni y Andrés Accorsi (1997). «La verdadera historia de El Eternauta». Comiqueando 1 (30). 770329 561001. 
  • Sudestada Nº 57 (2007).

Enlaces externos[editar]