Mitología mexica

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Código Borgia, Mictlantecuhtli (1a) y Quetzalcóatl (1b), estos dioses simbolizan la vida y la muerte.

La mitología mexica o mitología azteca es una extensión del complejo cultural conocido como nahua o anahuac, formando parte de un mundo prehispánico varios son los pueblos que tienen rasgos culturales comunes y que no por ello se reúnen en el concepto Mesoamérica.[1] No obstante las peculiaridades que diferencian unas culturas de otras, así como la disparidad entre el tiempo y el espacio, son evidentes varios aspectos esenciales en cuanto a la pretendida explicación de la existencia del mundo, del fluir del tiempo, de la vida y del creador, de entre ellos hay tales semejanzas que pocas veces se habla de religiones mesoamericanas, y sí con frecuencia de una religión común;[1] los mexicas se consideraban como el pueblo elegido por el sol, encargados de garantizar su recorrido por el cielo, alimentándolo, por lo que éste sentimiento fue reforzado por la reforma social y religiosa de Tlacaéletl bajo el reino de los emperadores Itzcóatl, Moctezuma I y Axayácatl a mitad del siglo XV.[1]

Visión general de la historia mítica[editar]

Estructura del universo[editar]

Cipactli, flota en el vacío. De su cuerpo los dioses han dado forma al universo: trece cielos, nueve en un principio que ocupan la cabeza; la tierra (Tlaltícpac) se asienta en el centro, y nueve inframundos se ubican en la cola. Todos estos niveles representan la región vertical del universo. Las fuerzas superiores e inferiores convergen en la tierra influenciándola; asimismo, diariamente los cuerpos celestes caen al inframundo y emergen de él. La tierra (Tlalticpac) es una extensión cuadrada rodeada de Altéotl, "agua divina", que en sus bordes se eleva como una gran pared que la une con los cielos, y definida por los cuatro puntos cardinales o cuatro vientos y las fuerzas que emanan de ellos, y sostenida por un eje al centro donde convergen esas fuerzas. Tezcatlipoca (Norte), Xipetótec o Camaxtle (Oeste), Quetzalcóatl (Este), Tlaloc o Huitzilopochtli (Sur). El centro de la tierra (Tlaltícpac) estaba gobernado por Xiuhtecuhtli (Centro), siendo el punto de unión de la tierra y el cielo, de los cuatro rumbos del mundo, el mundo superior, inferior, aguas celestes y los vientos. De esta forma, el organismo humano está inserto en el cosmos y forma parte de los cinco elementos junto con el aire, la tierra, el fuego y el agua.

Cosmología[editar]

Huitzilopochtli levantando los cielos del Sur, una de los cuatro direcciones del mundo, rodeado de sus respectivos árboles, templos, patrones y símbolos adivinatorios.[2] [3]

Cuatro creaciones del mundo en conjunto con sus cuatro respectivas destrucciones y una nueva creación del universo. Así como un complejo panteón de deidades polifacéticas y ubicuas, presididas por un dios dual Ometéotl que es en sí mismo la pareja creadora Ometecuhtli-Omecihuatl, y la distribución de los dioses en el espacio y adscripción de un color según su ubicación en los cuatro puntos cardinales. La dicotomía interpreta que en el comienzo solo existía Ometéotl, (llámese también Ilhuicatéotl « Dios celestial», Moyocoyan « El que se inventa y piensa en sí mismo», Tloque Nahuaque « Aquél que tiene todo en sí», Ipalnemohuani « Inmediata vecindad»), dios de la dualidad, quién se dividió en dos entidades primordiales llamados Ometecuhtli (esencia masculina del dios creador) y Omecihuatl (esencia femenina del dios creador).[4]

Al nacer ellos los hijos primogénitos, surgen las deidades fundamentales entre los nahuas que ponen en movimiento al universo. Entre los nahuas, esta idea se expresa claramente en los Cuatro Tezcatlipocas:[4] Xipetótec (el tezcatlipoca rojo), Tezcatlipoca (el tezcatlipoca negro), Quetzalcóatl (el tezcatlipoca blanco), Huitzilopochtli (el tezcatlipoca azul).[5] La multiplicación de los dioses, en su sentido mítico, obedece a una evolución ideológica mediante la cual interpreta y define a la naturaleza en cada una de sus partes entre los elementos, sus manifestaciones distintas, la acción del tiempo y sus efectos, la conciencia de lo material y la percepción de lo espiritual, los conceptos de la vida y de la muerte, entre efímero y eterno, entre divino y humano, conllevando a forjar una simbolización cada vez más compleja en la que se desencadenan divinidades que sólo explican los fenómenos de la vida, sino que además los animan y sustentan.[5]

La creencia mexica está condensada en la leyenda de los cuatro soles que culmina con la del Quinto sol y que se refieren a las edades de la tierra y en lo que respecta al universo, se le componía de dos secciones, vertical y horizontal.

  • En universo horizontal es la región o la parte horizontal se componía de los cuatro puntos cardinales o cuatro vientos más una parte central (calpulli) como eje. El oriente estaba dominado por Xipetótec o Tláloc, por lo que sus dominios eran fértiles y había abundancia en todas las siembras. El occidente se hallaba bajo la protección de Quetzalcóatl, donde residía la estrella de la tarde, Venus. El Sur estaba bajo el influjo de Huitzilopochtli.[1] Mictlantecuhtli morada en el norte, región tenebrosa y dominada por el frío. El centro era dirigido por Xiuhtecuhtli. El Calpulli era el punto de unión de la tierra y el cielo, de los cuatro rumbos del mundo: mundo superior e inferior. Así, el organismo humano está inserto en el cosmos y forma parte de los cinco elementos junto con el aire, la tierra, el fuego y el agua.[1]
  • En universo vertical es la región o la parte vertical dividida en paraísos e infiernos,[1] donde la parte superior era la morada de los dioses, en orden descendente según su categoría sumando 18 en total, de las cuales una de estas secciones estaba dedicada a Tláloc, y se subdividía en una parte oriental y otra occidental para designar el paso del sol desde su nacimiento hasta su paso temporal. Al paraíso oriental (Tlálocan) llegaban todos los muertos en batalla o en la piedra de los sacrificios, también los que morían ahogados o fulminados por un rayo.[1] Y finalmente el paraíso occidental era destinado a las mujeres muertas por parto, siendo convertidas en las parteras del sol en su nacimiento diario, mientras los demás muertos iban al inframundo Mictlán, pasando primeramente por una serie de pruebas como cruzar grandes montañas o evitar los ataques de diferentes criaturas para luego atravesar ocho desiertos y escalar ocho colinas sometidos a furiosos vientos que arrojaban cuchillos de obsidiana, pasadas las pruebas, los muertos debían cruzar un ancho río sobre un canino rojo para finalmente encontrarse con el regidor del inframundo, el señor Mictlantecuhtli, quien disponía del muerto para enviarlo a una de las nueve regiones del Mictlán.[1]

Cosmovisión[editar]

Tonatiuh, el dios del sol rodeado de las trece aves que representan a la trecena (las horas).

En la cosmovisión se concretan las ideas nahuas referentes al espacio y al tiempo en la imagen de un universo estructurado, mediante la parcelación, se determinan fuerzas vivas y leyes cósmicas donde de esta manera las relaciones entre el hombre y la naturaleza se suceden indefinidamente en un orden inalterable, la alternancia de cualidades distintas requiere de un tiempo y de un espacio para consolidarse en movimiento y en animación, una definición y una organización de sus contenidos, se explican mediante un pensamiento mágico, poético o mítico y así, como el pensamiento y las creencias de los pueblos son fruto de la observación y de la elucubración humana, la organización política, está en íntima relación con el pensamiento económico, científico, filosófico y religioso de los pueblos ancestrales de México,[5] como el concepto matemático, astronómico, físico y biológico que tuvieron del universo los nahuas, mediante la observación de la naturaleza y la reflexión, conformándose a ella y superándola también, establecieron un orden político y social adecuado a las condiciones físicas, económicas y científicas, con el propósito fundamental de promover y preservar la vida de la colectividad en el país, alcanzando de tal suerte un alto grado de cultura y conocimiento, tanto de la naturaleza de la tierra como del universo, solo mediante esta forma colectivista de organización de la actividad humana, integrando grupos por servicios de trabajo activo y la ocupación total del territorio productivo, pudieron vencer las dos grandes deficiencias que existían en México, como la carencia de bestias de tiro y de carga, y la falta de cereales panificables.[5]

Confrontación del universo[editar]

Árbol de la vida, donde Quetzalcóatl y Xochipilli evocan el movimiento unificador, de descenso el primero y de ascensión el segundo.

Cipactli, la criatura marina de género indefinido parte cocodrilo y parte pez con complexión anfibia, flota en el vacío. De su cuerpo, los dioses dan forma al universo, son los Trece Cielos que ocupaban la cabeza, Tlaltipac, es la tierra, se asienta al centro y los Nueve Inframundos o nueve submundos se ubicaban en su cola.[5] Todos los niveles están colocados en forma vertical, donde las fuerzas superiores e inferiores convergen en la tierra influenciándola, asimismo, diariamente los cuerpos celestes caen al inframundo y emergen de él. En la visión cosmogónica nahuatl presenta trece cielos superpuestos cuya verticalidad hiende lo alto del espacio nocturno. En el Códice Ríos aparece una presentación que ha permitido ubicar el hábitat de varios dioses y la simbología de los colores en relación con los espacios cósmicos, hay en ellos regiones presididas por el blanco, el negro o verdinegro, el rojo, el amarillo y el azul donde cada astro recorre un camino celeste específico. La tierra ubicada bajo los trece estratos celestes y sobre los nueve inframundos es considerada por los nahuas como el sitio de lo efímero, lugar donde los trabajos y sufrimientos. Según la cosmovisión es de forma cuadrada, rodeada por sus cuatro costados por agua divina, donde según la creencia, los seres humanos al morir, pasan a cierto tipo de supervivencia o a la desintegración de su materia en el más allá. Morir es despertar del sueño, de un espejismo donde la única verdad que el hombre conoce y forja. Los inframundos consisten en nuevo estratos por donde los muertos realizan un viaje póstumo que dura cuatro años y a través del cual deben afrontar pruebas y peligros que durante ese proceso se van descarnando o desmaterializando hasta conseguir el estado puro del alma.[6]

Ciclo cósmico[editar]

En la religión mexica todo el orden cósmico y natural dependía de la fuerza de lós dioses para mantenerlo, por lo que era necesario hacerles ofrendas con la función de contentarlos, siendo la sangre la ofrenda más importante, fluido vital, que los mantenía jóvenes y vigorosos. Las víctimas humanas eran colocadas sobre una piedra ceremonial y se les extraía el corazón con un cuchillo de obsidiana (técpatl), siendo este era ofrecido a los dioses mientras el cuerpo rodaba por las escaleras del templo ante la impresionada multitud que asistía regocijada a la ceremonia, ya que el pueblo mexica creía que el destino estaba trazado para cada uno, pero que por ciertas circunstancias, este podía ser modificado por factores externos. De igual modo para apaciguar a los dioses, los aztecas o mexicas horadaban sus orejas y lenguas con espinas de nopal, haciendo de su sangre una ofrenda de veneración.

Disco lunar, Códice Borgia.[7]
Creación del ser humano[editar]

La creación del ser humano se asienta, que éste se debe al dios de la vida, de la fertilidad, de la sabiduría, y del conocimiento, patrón de los vientos y del día, el regidor del Oeste identificado como Quetzalcóatl, fue quien descendió al inframundo náhuatl mejor conocido como el Mictlán, en busca de los huesos preciosos que servirían para forjar al hombre bajo la custodia del señor de la muerte Mictlantecuhtli. Otra versión nos da a conocer que fue el sol, Tonatiuh quien arrojó un dardo sobre la tierra y se creó un hombre y una mujer incompletos. Otra versión afirma que los Dioses creadores crearon a Cipactonal y Oxomo, el Adán y Eva de la mitología mexica, que según algunos cronistas nativos, el maíz fue obtenido por Quetzalcóatl quien convertido en hormiga entra a los dominios de la hormiga roja Azcatl, lugar donde obtiene algunos granos del divino trigo para formar al ser humano, que en otras versiones se dice que de los amores entre la diosa Tlazoltéotl y Tonatiuh, nace Cintéotl, el dios del maíz,[4] o bien que entre la unión de los dioses del amor y la belleza Xochipilli y Xochiquetzal, nace Chicomecóatl (Centéotl), la diosa de la agricultura. Y por último existe otro mito que de los amores entre Xochiquetzal y el dios de los temporales Piltzintecuhtli nace Cintéotl, a quien los dioses roban y entierran y de cuyo cuerpo brotan diferentes alimentos.[4]

Creación de la luna[editar]

Después la creación y la destrucción de los 4 Soles, la tierra (Tlaltipac) estaba hundida por las tinieblas, así que los dioses se volvieron a juntar en Teotihuacan para crear al Quinto Sol. Por lo que acordaron que Tecucciztecatl y Nanahuatzin ayunaran por 13 días para purificarse en cuerpo y espíritu pero al final Tecucciztecatl no quiso sacrificarse, por lo que Nanahuatzin lo hizo sin titubeos. Y fue cuando desde el Horizonte surge Nanahuatzin como el "Quinto Sol", convirtiéndose en Tonatiuh, el dios del nuevo Sol, del él cual todos los dioses aclamaron al verlo. Pero en seguida surgió desde el Oriente otro Sol, el arrepentido Tecucciztecatl, pero los dioses acordaron que NO podía existir dos soles al mismo tiempo, por lo que le lanzaron un conejo sobre el rostro de Tecucciztecatl para opacar su luz y se convirtió en Meztli, la diosa de la nueva luna.

El panteón[editar]

Los númenes mexicas se transforman, multiplican su personalidad para poder cumplir con todas sus acciones divinas, de esta manera una deidad puede ser benévola o malévola, ser la madre de su propia abuela, destruir lo que ha procreado, ser dinámica y estática, omnipresente, ubicua, ambivalente, polifacética, y por lo tanto tener tantos nombres como acciones realice, y tantas características como su naturaleza lo requiera. Por lo que no se confunda interpretar extractos metafóricos al ver a la diosa Coatlicue como descendiente de la pareja creadora Ometecuhtli y Omecíhuatl y además como la madre de la misma al considerarla como la "madre de los dioses" o bien como "la deidad abuela". Para lograr un acercamiento a la clasificación de los dioses y a una interpretación de su significado simbólico en la apreciación que del universo tiene los pueblos mesoamericanos, principalmente bases tomadas desde las investigaciones de Francisco Javier Clavijero, Alfredo Chavero, Francisco del Paso y Troncoso, Manuel Orozco y Berra, Remí Siméon y Bernardino de Sahagún, que dependiendo de las referencias, los sufijos de las deidades nahuals son intercambiados "Lli", "Li", "Tl", "Tli", "Tlli" como también de las iniciales de las mismas "Ch", "C", "Qu", "X", "K", "Z". Así es como los númenes nahuals son principalmente mencionados entre los códices mexicas Borgia, Fejérváry-Mayer, Chimalpopoca, Magliabechiano, Borbonicus, Ríos, Vaticanus, Laud, Cospi, Ixtlilxochitl y Telleriano-Remensis.

Deidades primordiales[editar]

Nombres Significado Descripción
Ometéotl (Omēteotl) Dos Dios Dios de la dualidad
Ometecuhtli (Omētēcuhtli) Dos Señor Dios de la substancia
Omecíhuatl (Omēcihuatl) Dos Señora Diosa de la substancia
Tonacatecuhtli (Tonācatēcuhtli) Señor de Nuestro Sustento Dios del sustento
Tonacacíhuatl (Tonācacihuatl) Señora de Nuestra Sustancia Diosa del sustento

Tezcatlipocas[editar]

Los Tezcatlipocas son los dioses hacedores del universo vertical y horizontal en la Cosmogonía Náhuatl,[8] siendo los hijos únicos de la pareja creadora Ometecuhtli y Omecíhuatl, de los cuales recibieron la habilidad de la creación de sus padres,[9] estos dioses son los únicos que pueden crear otros a seres vivos sin procrearlos.[4] De entre ellos se encuentran Tláloc, Chalchiuhtlicue, Mictlantecuhtli, Mictecacíhuatl, Xiuhtecuhtli y Chantico.

Nombres Significado Dominio
Tezcatlipoca (Tezcatlipōca) Yayauhqui-Tezcatlipoca Tezcatlipoca Negro "Espejo Humeante" Hemisferio Norte
Xipetótec1 (Xīpetōtec) Tlatlauhqui-Tezcatlipoca Tezcatlipoca Rojo "El Desollado, Nuestro Señor" Hemisferio Este
Quetzalcóatl (Quetzalcohuātl) Iztauhqui-Tezcatlipoca Tezcatlipoca Blanco "Serpiente Emplumada" Hemisferio Oeste
Huitzilopochtli (Huītzilopōchtli) Xoxoauhqui-Tezcatlipoca Tezcatlipoca Azul "Colibrí Zurdo" Hemisferio Sur
  1. Igualmente reconocido también como Camaxtle.[4]
  2. Quetzalcóatl está relacionado con los dioses del viento, con la vida, con el conocimiento y con la fertilidad, es el regidor del Oeste. Quetzalcóatl también es el inventor del calendario y de los libros, se le considera como el protector de los orfebres y de los artesanos, como la estrella de la mañana, como la luz, Quetzalcóatl es el símbolo de la vida y de la resurrección con un estrecho vínculo a la muerte, Mictlantecuhtli. La deidad de la serpiente emplumada ha sido venerado por diversos grupos o pueblos durante la religión mesoamericana.[10]
  3. Huitzilopochtli es considerado como el dios tribal y un gran genio legendario para los mexicas. Originalmente tuvo una importancia minoritaria para los nahuas pero después del surgimiento de los aztecas, el pueblo nahua reformaron su religión y pusieron a Huitzilopochtli al mismo nivel que otros dioses como Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, convirtiéndolo en su principal dios solar. Huitzilopochtli es presentado como la deidad quien guío a los aztecas durante una larga migración desde Aztlán hasta su hogar tradicional, Tenochtitlan, ahora el Valle de México.[11]
Nombres Significado Descripción
Tláloc (Tlāloc) El Que Hace Brotar Dios del rayo, de la lluvia y de los terremotos4
  1. Tláloc no es un dios creador pero es actualmente una fuerza elemental como otro dios mayor en el panteón azteca. Tláloc fue una de las principales deidades de las tribus agricultoras en el centro de México por varios siglos, hasta que las tribus del norte invadieran las regiones centrales del país trayendo con ellos los cultos astrales del sol al dios Huitzilopochtli y de los cielos con los dioses Quetzalcóatl y Tezcatlipoca.

Grupos[editar]

  • Deidades Acuáticas
    • Tláloc, dios del rayo, de la lluvia y de los terremotos.
    • Chalchiuhtlicue, diosa del agua, patrona de los lagos, de los ríos, de los mares, de las fuentes fluviales, de las tormentas y del bautismo.
    • Huixtocihuatl, diosa de la sal.
    • Tlaloque, dioses de la lluvia y de las fuentes fluviales.
    • Tlaloquetotontli, espíritus de los ríos.
    • Opochtli, dios de la pesca.
  • Señores de la Noche (Yoalteuctin)
    • Xiuhtecuhtli, dios del fuego.
    • Tezcatlipoca, dios de la providencia, de la materia, de lo invisible, de lo impalpable y de la ubicuidad, patrón de la Osa Mayor y de la noche, regidor del Norte.
    • Piltzintecuhtli, dios de los temporales.
    • Cintéotl, dios del maíz.
    • Mictlantecuhtli, dios de los muertos, regidor del Inframundo.
    • Chalchiuhtlicue, diosa del agua, patrona de los lagos, de los ríos, de los mares, de las fuentes fluviales, de las tormentas y del bautismo.
    • Tlazoltéotl, diosa de la lujuria y de los amores ilícitos, patrona de la incontinencia, de la lujuria, del adulterio, del sexo, de las pasiones, de la carnalidad y de las transgresiones morales.
    • Tepeyóllotl, dios de las montañas y de los ecos.
    • Tláloc, dios del rayo, de la lluvia y de los terremotos.
Yoalteuctin (1a) Tláloc, (1b) Tepeyollotl, (1c) Tlazoltéotl, (2a) Cintéotl, (2b) Mictlantecuhtli, (2c) Chalchiuhtlicue, (3a) Piltzintecuhtli, (3b) Tezcatlipoca, (3c) Xiuhtecuhtli, Códice Borgia.
Cihuateteo y Macuiltonaleque, Códice Borgia.
Patrones de la Guerra (1a) Tláloc, (1b) Xiuhtecuhtli, (2a) Mixcóatl, (2b) Xipetótec, Códice Borgia.
Patrones de los Viajeros (1a) Huehuecóyotl, (1b) Zacatzontli, (2a) Yacatecuhtli, (2b) Tlacotzontli, (3a) Tlazoltéotl, (3b) Tonatiuh, Códice Borgia.
  • Señores del Día (Tonateuctin)
    • Xiuhtecuhtli, dios del fuego.
    • Tlaltecuhtli, dios de la tierra.
    • Chalchiuhtlicue, diosa del agua, patrona de los lagos, de los ríos, de los mares, de las fuentes fluviales, de las tormentas y del bautismo.
    • Tonatiuh, dios del Sol.
    • Tlazoltéotl, diosa de la lujuria y de los amores ilícitos, patrona de la incontinencia, de la lujuria, del adulterio, del sexo, de las pasiones, de la carnalidad y de las transgresiones morales.
    • Mictlantecuhtli, dios de los muertos, regidor del Inframundo.
    • Cintéotl, dios de maíz.
    • Tláloc, dios del rayo, de la lluvia y de los terremotos.
    • Tezcatlipoca, dios de la providencia, de la materia, de lo invisible, de lo impalpable y de la ubicuidad, patrón de la Osa Mayor y de la noche, regidor del Norte.
    • Quetzalcóatl, dios de la vida, de la luz, de la sabiduría, de la fertilidad y del conocimiento, patrón del día y de los vientos, regidor del Oeste.
    • Mictecacihuatl, diosa de los muertos, regidora del Inframundo.
    • Tlahuizcalpantecuhtli, dios del amanecer (Venus matutino).
    • Citlalicue, diosa de las estrellas hembras (Vía Láctea).
  • Patrones de la Guerra
    • Mixcóatl, dios de la guerra y de la cacería.
    • Xipetótec, dios de la fuerza, patrón de la guerra, de la agricultura, de la vegetación, de la enfermedades, de las estaciones, del renacimiento, de la cacería y de los oficios, regidor del Este.
    • Tláloc, dios del rayo, de la lluvia y de los terremotos.
    • Xiuhtecuhtli, dios del fuego.
  • Patrones de los Viajeros
    • Huehuecóyotl, dios del destino, de la danza y de los deseos mundanos, patrón de la adultez y de la adolescencia.
    • Zacatzontli, dios del camino nocturno.
    • Yacatecuhtli, dios del comercio, de los mercaderes y del intercambio, patrón del transporte y del desplazamiento.
    • Tlacotzontli, dios del camino matutino.
    • Tlazoltéotl, diosa de la lujuria y de los amores ilícitos, patrona de la incontinencia sexual, del adulterio, de la carnalidad y de las transgresiones morales.
    • Tonatiuh, dios del Sol.

Criaturas[editar]

Los Naguales, criaturas metamórficas capaces de cambiar su forma física a cualquier otra forma animal o incluso en formas humanas a voluntad.
  • Quinametzin, criaturas antropomorfas de gran tamaño (gigantes).
  • Ahuízotl, criaturas parte coyote y parte mono con una mano en su cola, orejas puntiagudas y cubiertos de pelajes gris oscuro de aspecto resbaladizo similar al hule. Estas criaturas estaban al servicio de las divinidades de la lluvia, suponía que los dioses habían elegido a la víctima y sus almas eran portadas al paraíso. Los cuerpos de los infortunados aparecían a los tres días de su ahogamiento y a todos ellos, la criatura les había arrancado los ojos, las uñas y los dientes en el interior de su gruta subacuática.[12]
  • Tlemóyotl, mosquito de fuego.
  • Xochitónal, lagartija verde gigante que custodia el octavo nivel del inframundo. Un lago de aguas negras que representaba un obstáculo que el alma humana debía superar en su viaje hacía su descanso definitivo en el inframundo.
  • Cipactli, criatura marina de género indefinido parte cocodrilo y parte pez con complexión anfibia. Estaba siempre hambrienta y en cada junta que unía sus 18 cuerpos había una boca adornándola, según la leyenda el dios Tezcatlipoca sacrificó un pie al utilizarlo como cebo para atraerla y junto al dios Quetzalcóatl crearon la tierra firme usando el cuerpo de esta criatura.
  • Chalchiuhtecólotl, criatura en forma de búho con ojos de fuego azul que advirtió a los humanos sobre la tierra acerca del castigo divino que los dioses-creadores planeaban hacer contra los Quinametzin (gigantes) que no los veneraban
  • Chaneques, criaturas legendarias de 1 metro 20 de altura de cuerpo deforme y carecen de la oreja izquierda, existen versiones que afirma que tienen los pies al revés, hay quienes los describen como enanos muy parecidos a los duentes en la mitología celta. Estos seres habitan los bosques y selvas y cuidan de los manantiales, árboles y animales silvestres. Se cree que son capaces de asustar a la gente y hacerles perder su tonalli, el espíritu asociado con el día de su nacimiento, lo que si no es corregido mediante un ritual destinado a recuperar el tonalli perdido puede ocasionar la muerte del individuo.[13]
  • Nahuales, criaturas metamórficas capaces de cambiar su forma física a cualquier otra forma animal o incluso en formas humanas a voluntad.
  • Azcátl, hormiga roja que le reveló a Quetzalcóatl la ubicación del cerro de nuestro sustento, el alimento, lugar del cual se obtuvo el maíz vital de en medio de la tierra para nutrir a la nueva raza humana del Quinto Sol.
  • Xiuhcóatl, serpiente de fuego, según cuenta la leyenda, el dios Huitzilopochtli usó esta serpiente como arma para defender a su madre Coatlicue de su hermana Coyolxauhqui y sus hermanos Centzonhuitznahua que planeaban asesinarla al sentirse deshonrados por el embarazo de su madre.
  • Ixpuxtequi, criatura humanoide con patas de ave y sin mandíbula inferior.
  • Dzúlum, criatura que provoca una atracción irresistible en las mujeres, las cuales lo siguen adentrandóse a la selva de los montes y nunca se les vuelve a ver.
  • Atzitzicuílotl, avecillas redondas con picos negros, largos y agudos. Se dice que habitaban en los parajes lacustres de México. Cuentan que llegaban desde las nubes de lluvia y se arrojaban desde el cielo hacia los lagos. No se les volvía a ver más, sino transformados en bancos de peces de colores que se perdían en la profundidad de las aguas.
  • Quatézcatl, que significa “cabeza de espejo”. Tenía el tamaño de una paloma y el extraordinario añadido de un espejo en la cabeza. Uno podía ver su rostro en ese espejo rodeado de plumas pequeñas y coloridas. El resto de su plumaje era azul y blanco. Nadaban mucho en las lagunas de Anáhuac. Cuando se zambullían, los quatézcatl tomaban la forma de brasas resplandecientes que iluminaban las tinieblas del agua. Quien se contemplaba en el espejo de la cabeza del quatézcatl, podía ver su porvenir, en específico, si uno sería victorioso en la guerra o tomado preso por los pueblos enemigos.
  • Atotolin o gallina de agua. Era considerado como el rey de todas las aves de las zonas lacustres del México Azteca. Tenía la cabeza grande, cuerpo largo y pico amarillo, la cola y las piernas cortas y fuertes. Algunos dicen que sus patas terminaban en manos humanas. Para cazarla, los hombres tenían que perseguirla durante varios días. Si se cumplían cuatro días y no se le atrapaba, el atotolin miraba serenamente a sus perseguidores y comenzaba a dar grandes voces para llamar al viento. De inmediato se agitaban las aguas y hundía indefectiblemente las canoas de sus perseguidores, a quienes se les paralizaban los brazos y perecían ahogados. Quienes lograban cazar a un atotolin y le abrían la barriga con un punzón denominado minacachalli, podían encontrar, o bien una piedra preciosa y esto auguraba un destino feliz al quien la derribó, o bien un carbón y esto era un aviso de muerte segura para el cazador.

Lugares[editar]

  • Cincalco, paraíso regido por Cintéotl, lugar donde se guarda principalmente el grano y otros mantenimientos.
  • Tamoanchan, paraíso habitado por la diosa Xochiquétzal, en él se inventó al hombre y se encuentra el árbol de la vida.
  • Tlalocán, paraíso regido por Tláloc, lugar del cual procedía el agua benéfica y necesaria para la vida en la tierra.
  • Tlaltícpac, plano en que se vive sobre el planeta, una región donde los dioses la adornan con su "hacer" y su "deshacer" diversas tierras y aguas, montes y llanuras, árboles y flores, animales y hombres donde nacen, cambian y desaparecen.
  • Tlacapillachihualóyan, taller sagrado donde Ometecuhtli y Omecíhuatl crearían la semilla de la vida.
  • Tonatiuhichan, paraíso regido por Tonatiuh, donde se encontraba un gran valle con arboledas y jardines floridos en los que permanecían las almas de los guerreros en continuo placer y deleite, sin sentir ya jamás tristezas, dolor o disgusto.
  • Trece Cielos, niveles superiores del universo vertical.
  • Mictlán, niveles inferiores del universo vertical.
  • Huitztlampa, hemisferio del Sur del universo horizontal.
  • Tlahuiztlampa, hemisferio del Oeste del universo horizontal.
  • Mictlampa, hemisferio del Norte del universo horizontal.
  • Cihuatlampa, hemisferio del Este del universo horizontal.

Otros[editar]

  • Toci: Deificada como Temazcalteci, la diosa de la maternidad por Huitzilopochtli.
  • Cipactonal: Deificado como el dios astrológico del día por Quetzalcóatl.
  • Oxomoco: Deificada como la diosa astrológica de la noche por Quetzalcóatl.
  • Piltzintecuhtli: deificado como el dios astrológico de los temporales por Quetzalcóatl.
  • Popoca: Guerrero legendario que al regresar victorioso del campo de batalla se encuentra con la inesperada muerte de su princesa amada, tras lo cual sube al pináculo del templo con ella en sus brazos y se entregan a sí mismos como ofrendas a los Tezcatlipocas. Los Tezcatlipocas aceptan el sacrificio de su amor no consumado, y para conservarlo eterno, los Tezcatlipocas deciden transformarlos en volcanes respectivamente. Este es el origen mitológico del volcán Popocatépetl, el cual se convirtió en morada de los dioses Mayáhuel y Patécatl.
  • Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl: Rey sacerdote legendario de la mítica ciudad de Tollán.
  • Iztaccíhuatl: Princesa que muere de pena al ser engañada que su amado guerrero Popoca había muerto en batalla, así que su cuerpo en posición de mujer dormida se transformó en el volcán Iztaccíhuatl (mujer blanca) por designio de los dioses-creadores. Ambos volcanes custodian la cuenca del Valle de Anáhuac.
  • Cocox: Primer hombre mortal sobre la tierra.
  • Xochitl: Primera mujer mortal sobre la tierra.

El cómputo del tiempo[editar]

Derivado del maya, el Calendario azteca reúne el Tonalpohualli, en un ciclo ritual de 260 días con el año solar de 365, donde en cada año había cinco días funestos, llamados Nemontemi, durante los cuales no se trabajaba por que debido a su concepción cíclica del paso del tiempo los aztecas creían que pasados 52 el mundo acabaría, y en la víspera del final de ese periodo, atemorizados, intentaban aplacar a los dioses con ofrendas y sacrificios, ya que si no se producía la catástrofe, luego volvían a encenderse los fuegos del hogar y se reanudaba la vida cotidiana. Por otro lado, en el Museo Nacional de Antropología de México se encuentra la piedra solar del calendario azteca, que mide casi 4 metros de diámetro y pesa 25 toneladas, en cuyo centro está el dios del Sol, Tonatiuh, rodeado por cuatro secciones cuadradas que representan las encarnaciones de la divinidad y las cuatro edades anteriores del mundo y en el alrededor del conjunto, unos signos manifiestan los veinte días del mes azteca.

Bibliografía[editar]

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Referencias[editar]

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Enlaces externos[editar]