Crucifixión

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Para el tema artístico, ver Crucifixión (arte)
Crucifixión de San Pedro, por Caravaggio.

La crucifixión es un método antiguo de ejecución, donde el condenado es atado o clavado en una cruz de madera o entre árboles o en una pared, y dejado allí hasta su muerte.

Esta forma de ejecución fue ampliamente utilizada en la Roma Antigua y en culturas vecinas del Mediterráneo; métodos similares fueron inventados por el Imperio persa.[1]

La crucifixión fue utilizada por los romanos hasta 337, después de que el cristianismo fue legalizado en el Imperio Romano en el año 313 favorecido por el emperador Constantino, pero antes de que se convirtiera en la religión oficial del imperio.

Detalles de la crucifixión[editar]

Crucifixión de San Andrés.

La crucifixión era usualmente utilizada para exponer a la víctima a una muerte particularmente lenta, horrible (para disuadir a la gente de cometer crímenes parecidos) y pública, utilizando todos los medios necesarios para su realización. Los métodos de la crucifixión variaban considerablemente con el lugar y el tiempo donde se efectuaban.

Las palabras griega y latinas que corresponden a “crucifixión” se aplicaban a formas diversas de ejecución dolorosa, desde empalar en una estaca, clavar o atar en un árbol, o en un poste, hasta formas complejas con diversos travesaños y piezas.

En algunos casos, antes de la crucifixión, los romanos acostumbraban a dar latigazos (flagelar) al reo. Luego, y durante el trayecto hasta el lugar de ejecución, el condenado era obligado a cargar un yugo de madera ("Patibullum" o "furca") en sus propios hombros, que posteriormente solía ser usado como travesaño de la cruz.

El historiador romano Tácito documenta que la ciudad de Roma tenía un lugar específico para llevar a cabo las ejecuciones, un área especialmente destinada para la crucifixión, situado afuera de la puerta de Esquilino.

La persona muchas veces era atada al patíbulo por medio de cuerdas, pero el uso de clavos se documenta por varias fuentes, como en el caso de Flavio Josefo, donde sostiene que en la Gran Revuelta Judía (70 DC) “los soldados enfurecidos, clavaban a los que eran capturados, unos tras otros a las cruces” [también se mencionan "clavos" en el evangelio de Juan (Juan 20:25)]. Arqueológicamente estos artículos son más bien escasos, pues, algunos objetos que se utilizaban en las ejecuciones eran codiciados como amuletos.

Instrumento de ejecución[editar]

Tipos de Cruces por Justus Lipsius
Crucifixión de Jesús[2]
Crucifixión de Jesús[2]

La forma del instrumento empleado en las crucifixiones podía ser muy variada. Flavio Josefo describe múltiples torturas y posiciones en que Tito crucificó a los rebeldes durante la primera gran revuelta judía (70 d. C.). Josefo escribió que los romanos “fuera de si -de ira y odio- se divertían clavando a sus prisioneros en diferentes posturas (allon allói skhémati)”.[3]

Al principio los persas fijaba al reo tan sólo a una estaca vertical, llamada en latín “crux simplex”. Esta era la construcción disponible más sencilla de torturar y matar a los criminales. Los romanos añadieron posteriormente travesaños de madera atados en la parte superior del poste o estaca formando una T (crux commissa), y también la forma más familiar entre los cristianos (crux immissa). Otras formas comunes eran en forma de X o de Y.

Los escritos más antiguos que relatan crucifixiones describen la forma de la forma de la letra T (la letra griega tau) o compuesta de un poste (stipes o palus), con un travesaño (patibullum) sujetado por medio de una clavija en la parte superior:

Plauto (254-184 A.C.) habla del patíbullum usado como travesaño o como sinónimo de cruz:

“Preveo que estáis condenado a morir fuera de las puertas, en esa posición: Con las manos extendidas y clavadas al patíbulo”.

Miles Gloriosus, 359-360.

Dionisio de Halicarnaso (primer siglo A.C.) describe esta antigua práctica:

“Los hombres a quienes se les ordena llevar al esclavo a su castigo, habiendo extendido sus manos las atan a un pedazo de madera extendido por su pecho y hombros hasta sus muñecas, siguiéndolo, desgarrando su desnudo cuerpo por los latigazos”.

Antigüedades Romanas, 7.69.1-2.

Séneca (c. 4 A.C. al 65 D.C.) también refiere:

“Se esforzaban por soltarse de sus cruces, a las que cada uno estaba clavado de sus manos [...] ¡Algunos de ellos llegaron hasta a escupir sobre los espectadores desde sus propios patíbulos!

De Vita Beata, 19.3

Ubicación de los clavos[editar]

En la cultura popular existe la creencia (posiblemente derivada de leer literalmente la descripción del evangelio de Juan de que las heridas de Cristo estaban “en las manos”),[4] de que el condenado era clavado en las manos, sin embargo documentos históricos refieren que los clavos estaban en las "χείρ", palabra griega que generalmente se traduce como mano, que se refiere desde brazo hasta mano, mientras que si se quiere describir específicamente la mano se escribe "ἄκρην οὔτασε χεῖρα".

Una posibilidad que no requiere que además hubiese sido atado es que los clavos se insertaron justo debajo de las muñecas, entre los dos huesos del antebrazo (el radio y el cúbito). Los clavos también pudieron haber sido colocados a través de la muñeca, en el espacio entre los huesos del carpo, conocido como espacio de Destot. La palabra utilizada en los evangelios χείρ traducida como “mano” es utilizada también en Hechos 12:7 donde se narra que las cadenas de Pedro cayeron de “sus manos” siendo que éstas debieron de estar colocadas en sus muñecas. Esto muestra que el uso semántico de χείρ es mucho más amplio que el español mano o el inglés hand, y puede que los clavos estuviesen situados en la muñeca.

Un experimento realizado por un documental del canal de National Geographic titulado “Quest For Truth: The Crucifixion” (Búsqueda de la verdad: La crucifixión) mostró que una persona puede ser suspendida por la palma de su mano. Clavar los pies a un lado de la cruz libera esfuerzo en las muñecas depositando la mayor parte del peso en la parte baja del cuerpo. Otra posibilidad sugerida por Frederick Zugibe es de que los clavos pudieron haber sido colocados entrando en la palma, en la base del dedo pulgar y salió por la muñeca, pasando por el túnel carpiano.

Una ménsula o supedaneum atado en la cruz, probablemente para quitar el peso del cuerpo de las muñecas es incluida constantemente en representaciones de la crucifixión de Jesús, pero esto no es mencionado en fuentes antiguas. Estas, sin embargo, documentan un pequeño asiento en la parte frontal de la cruz (sedile).

Causas de la muerte[editar]

El martirio de san Felipe, por José Ribera, Museo del Prado, Madrid.

El tiempo necesario para alcanzar la muerte va de horas hasta varios días, dependiendo exactamente del método empleado, el estado de salud de la persona crucificada y circunstancias ambientales.

Algunos investigadores creyeron que la muerte podía producirse como resultado de una “rotura del corazón”, debido a la historia bíblica del agua y la sangre que fluye de la herida de Cristo.[5]

Otra teoría, del cirujano Pierre Barbet[6] [7] establece que la causa típica de la muerte en la cruz era la asfixia.[8]

Experimentos en voluntarios desde 1980, realizados por el doctor Frederick Zugibe de la Universidad de Columbia, han revelado que cuando alguien se encuentra suspendido con los brazos de 60° a 70° desde la vertical, aun teniendo menor dificultad para respirar que con los brazos en posición directamente sobre su cabeza, experimenta un dolor e incomodidad que crece rápidamente, pudiendo sobrevenir la muerte en cuestión de minutos u horas según si tuviera una base para apoyar los pies. Zugibe asegura que el crurifragium,[9] era utilizado solo como “golpe de gracia”, causando un shock traumático severo o causando embolia grasa, pero de ninguna manera induciendo la muerte por asfixia.

Hoy se cree que la muerte en una cruz podía suceder por múltiples razones, como shock hipovolémico, debido a la hemorragia causada por los azotes y los clavos;[10] o sepsis generalizada por las heridas infectadas.[11] También podía suceder por la combinación de una serie de otras causas como deshidratación, insolación, cansancio crónico, que eventualmente podían llevar a un paro cardíaco, etc.[12] [13]

Era posible, sin embargo, sobrevivir a la crucifixión y existen registros de algunos sobrevivientes. El historiador Josefo describe que encontró a dos de sus amigos crucificados. Él rogó por ellos y se les concedió el indulto, uno de ellos murió y el otro logró recuperarse.[14]

Evidencia arqueológica de crucifixiones antiguas[editar]

Única evidencia antropológica encontrada en 1968, sobre una crucifixión.

Además de las referencias de la crucifixión que nos brinda el historiador Flavio Josefo, así como otras fuentes, sólo existe un descubrimiento arqueológico de un cuerpo crucificado que data del Imperio romano alrededor de la época de Jesús, descubierto en la localidad de "Giv'at ha-Mivtar" (Ras el-Masaref), al norte de Jerusalén, en 1968.

Los restos fueron encontrados accidentalmente en osario con el nombre del crucificado en él, “Yehohanan, hijo de HGQWL”. El arqueólogo V. Tzaferis revisó los restos, encontrando que en el hueso del calcáneo (talón) del pie derecho del difunto aún se encontraba un clavo oxidado. Se trataba de un joven que había sido crucificado entre el año 7 y 66 d. C.[15] El profesor Nicu Haas, antropólogo de la Universidad Hebrea y Escuela de Medicina Hadasha de Jerusalén, examinó este osario y llegó a la conclusión de que ambos talones del sujeto habían sido atravesados por un solo clavo (el cual aun se encontraba doblado por la punta), lo que indicaba que el hombre había sido crucificado.[16] La punta del clavo tenía fragmentos de madera de olivo indicando que había sido ejecutado en una cruz hecha de madera de olivo o sobre un árbol de esta misma especie. Tenía fracturadas las rodillas y las tibias, hecho infligido probablemente para acelerar su muerte.

El profesor Haas también encontró un rayón en la cara interior del radio del brazo derecho, cerca de la muñeca. Dedujo por la forma del rayón en el hueso, así como que los huesos de la muñeca se encontraban intactos que el clavo fue introducido en el antebrazo de esa forma.

Un reexamen posterior del hallazgo, hecho en 1985 por el profesor Joe Zias y el doctor Eliezer Seketes, de la Universidad Hebrea y Escuela de Medicina Hadasha, demostró que el clavo que Haas había supuesto de 17 a 18 cm. de largo, en verdad era de sólo 11,5 cm., con lo que cada pie fue clavado de manera independiente a cada lado de la cruz. Tampóco encontraron vestigios de clavos usados en los antebrazos. Adicionalmente, una pieza de madera de acacia fue encontrada entre los huesos y la cabeza del clavo, presumiblemente utilizada para mantener los pies clavados y que éstos no se deslizaran a través del clavo.[17]

Historia de la Crucifixión[editar]

Antes de Roma[editar]

Se cree que el empalamiento asirio era un prototipo de las crucifixiones posteriores.

Probablemente se originó en Asiria; fue utilizado este método sistemáticamente por los persas del Imperio aqueménida durante el siglo VI AC, ya que consideraban sagrado el fuego y la tierra por lo que suspender al reo ejecutado desde postes era la forma más apropiada de disponer de sus restos. Alejandro Magno copió este sistema y lo introdujo en los países del este del Mediterráneo en el siglo IV AC, y los fenicios cartagineses lo introdujeron en Roma en el siglo III AC durante las guerras púnicas.

Hay evidencias de que los piratas capturados eran crucificados en el puerto de Atenas alrededor del siglo VIII DC.

Algunos teólogos cristianos, basandose en Pablo de Tarso, han interpretado una alusión a la crucifixión en el Deuteronomio 21:22-23, aquí se refiere a “ser colgado de un árbol”, pero puede también ser asociado con linchamiento o ahorcamiento tradicional. Sin embargo, la tradición judía del Talmud permitía cuatro métodos de ejecución: apedreamiento, hoguera, estrangulamiento y decapitación; pero la crucifixión estaba prohibida en la ley judía.

Se cree que Alejandro Magno ejecutó a 2000 sobrevivientes del sitio de la ciudad fenicia de Tiro, así como al doctor que no pudo salvar la vida de su amigo Hefestión. Algunos historiadores aseguran que Alejandro también crucificó a Calístenes, su historiador y biógrafo oficial, por objetar su adopción de la ceremonia persa de adoración real.

En la ciudad hispana de Cartago Nova, la crucifixión fue establecida como método de ejecución, que era aplicada a los generales que sufrían una gran derrota.

Imperio romano[editar]

En los tiempos prerrepublicanos, los romanos en ocasiones castigaban a los esclavos desobedientes atándolos a los árboles baldíos y se les azotaban hasta su muerte.[18] De acuerdo con esto existe la tesis de que la crucifixión se pudo haber desarrollado a partir de de la antigua costumbre del arbori suspendere, que era colgar a un reo de un arbor infelix (árbol infortunado) dedicado a los dioses del mundo de las tinieblas, pero el profesor William A. Oldfather escribió un detallado estudio refutando la idea que este castigo no involucraba ninguna forma de ahorcamiento o de cualquier otro tipo de método para causar la muerte, además de que asegura que el arbor infelix era dedicado a dioses particulares. Tertuliano menciona en el siglo primero DC algunos casos donde los árboles eran usados en la crucifixión. Séneca el Joven utilizó antes la frase infelix lignum (madera infortunada) para referirse a la cruz.

De acuerdo con otras autores los romanos aprendieron la crucifixión de los cartagineses.

Bajo la práctica penal de la Roma antigua la crucifixión también exhibía en estatus social bajo del criminal. Era utilizada para esclavos (de ahí que Séneca lo llamara supplicium servile) y más tarde fue extendida a libertos de las provincias (“humildes”), rebeldes, piratas y para enemigos y criminales odiados. Los ciudadanos romanos condenados no eran crucificados. Estaban exentos de morir colgados ya que morían más honorablemente por decapitación. La excepción era cuando se cometían crímenes mayores en contra del estado, tal como alta traición (Josefo menciona que judíos de alto rango eran crucificados para mostrar que su estatus elevado había sido quitado). Por eso la crucifixión era considerada como la forma más vergonzosa y humillante de morir.

Era común que los grupos de ejecución estuvieran compuestos por cuatro soldados y un centurión, y que estos pudieran reclamar los bienes de la víctima como parte de su salario (expoliatio). Sobre el reo solía fijarse un "titulus" (gr.: Titlos) o inscripción de la acusación.[19]

Crucifixiones masivas notorias se llevaron a a cabo durante la Tercera Guerra Servil en el 73-71 AC (la rebelión bajo el liderazgo de Espartaco), otras guerras civiles romanas en el siglo segundo y primero AC y en la destrucción de Jerusalén en el 70 DC. Josefo narra a romanos crucificando a la gente en las paredes de Jerusalén, cuenta también que los romanos crucificaban a los criminales en distintas posiciones. En la crucifixión los condenados sufrían una muerte lenta por sofocación. El cuerpo era mantenido allí para que fuera devorado por los buitres y otras aves.

La meta de la crucifixión romana no era solamente para matar al criminal, sino también para mutilar y deshonrar el cuerpo del condenado. El control sobre el propio cuerpo era vital en culturas antiguas. La pena capital quitaba ese “auto control” lo que denotaba la pérdida del honor. También en las culturas antiguas una muerte honorable requería del entierro, dejar el cuerpo en la cruz así como mutilar y evitar su sepelio eran una gran deshonra. Además, normalmente los condenados eran expuestos desnudos. Los romanos habitualmente rompían las piernas de los condenados para acelerar su muerte y evitar su entierro.

El emperador Constantino abolió la crucifixión en el Imperio romano al final de su reinado.

Crucifixión en Japón[editar]

Japanese Crucifixion.jpg

La crucifixión se utilizó en Japón antes y durante el Shogunado Tokugawa. Era llamado haritsuke en japonés. El condenado (usualmente un criminal sentenciado) era atado a una cruz en forma de “T”. Al final de la ejecución, terminaban con su vida clavándole lanzas. El cuerpo era dejado allí durante un tiempo antes del entierro.

El 5 de febrero de 1597 26 cristianos, japoneses y extranjeros, tanto clérigos como laicos, fueron clavados en cruces en la colina Nishizaka de Nagasaki, Japón. Entre los ejecutados se encontraban Pablo Miki y Pedro Bautista, un franciscano español que había trabajado cerca de 10 años en Filipinas. Estas ejecuciones marcaron el comienzo de una larga historia de persecución a los cristianos en Japón, que siguió hasta que los Estados Unidos y otros aliados vencieron a Japón en 1945, finalizando la Segunda Guerra Mundial. La aclamada novela histórica “Silencio” (Chinmoku) del autor japonés Shusaku Endo da un recuento de la persecución del siglo XVII basado en las historias transmitidas oralmente de las comunidades Kakure Kirishitan.

Crucifixión como castigo en tiempos modernos[editar]

Sudán[editar]

En la quincuagésima sesión de la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU (1994), obispos locales informaron de varios casos de crucifixión a sacerdotes cristianos. El código penal de Sudán, basado en la interpretación del gobierno de la Shari'a, contempla la ejecución por crucifixión. La sentencia ha sido aprobada en fechas recientes, donde en 2002 se tuvo constancia de 88 personas condenadas.

Yemen[editar]

En Yemen se establece la crucifixión no letal de los criminales, aunque este castigo aparentemente también está reservado para aquellos condenados a muerte.

Otras[editar]

Durante la Primera Guerra Mundial, existieron fuertes rumores de que soldados alemanes crucificaron a un soldado canadiense en un árbol o en la puerta de un granero con bayonetas o cuchillos de combate. Este suceso fue revelado primeramente en 1915 por el soldado George Barrie de la primera división canadiense. Siempre se ha especulado que pudiese ser propaganda por parte de los Aliados, sin embargo en el 2002 un programa llamado “Secret History” (historia secreta) identificó al soldado como Harry Band, lo que le ha dado credibilidad a la historia.

Durante la Segunda Guerra Mundial en el campo de concentración de Dachau homosexuales y Bibelforschers (Testigos de Jehová) fueron colgados de postes por las manos atadas en la espalda, agonizando por horas con sus pies colgando en el vacío, lo que es un tipo de crucifixión.[20] [21]

Crucifixión como práctica devocional[editar]

Desde mediados del siglo XIX, un grupo de católicos flagelantes en Nuevo México llamados “Hermanos de la Luz” realizan representaciones de la crucifixión de Jesús durante la Semana Santa, donde el penitente es atado (no clavado) a una cruz. Algunos otros ejemplos son las realizadas en Iztapalapa en la Ciudad de México, la cual data de 1833. Crucifixiones devocionales también son comunes en Filipinas, donde incluso se utilizan clavos reales para clavar las manos. En muchos casos la personificación de Jesús es sometido primero a la flagelación y usa una corona de espinas sobre su cabeza.

Crucifixiones famosas[editar]

  • Los soldados rebeldes de la Tercera Guerra Servil: entre 73 y 71 AC, un grupo de esclavos (eventualmente contados cerca de 120.000) bajo el mando (al menos parcial) de Espartaco contra el Imperio romano. La revuelta fue aplastada y se cree que el propio Espartaco murió en la batalla final. Se estima que cerca de 6000 de sus seguidores fueron crucificados a lo largo de 200 kilómetros en el camino entre Capua y Roma, como advertencia para otras revueltas.
  • Jesús de Nazaret, el caso más conocido de crucifixión, fue condenado a morir en una crux commissa modificada para colocar un letrero sobre su cabeza por Poncio Pilatos, el gobernador romano de la provincia de Judea. Según el Nuevo Testamento, esto fue por presiones por parte de los líderes judíos, que estaban escandalizados pues aseguraba ser el Mesías. El cargo fue declararse “Rey de los judíos”, es decir, traición a Roma y sedición.
  • San Pedro. Según los Hechos Apócrifos de Pedro, fue crucificado boca abajo en Roma, tras la persecución de Nerón, cerca del año 62. En el Evangelio de Juan se insinúa su muerte por crucifixión:

En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.» Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios." (Jn. 21:18-19)

  • Los 26 mártires de Japón: Un grupo de clérigos y laicos, tanto japoneses como extranjeros, fueron crucificados en la colina Nishizaka de Nagasaki, Japón, el 5 de febrero de 1597.
  • Arzobispo Joachim: Se reportó crucificado de cabeza, en las puertas reales de la catedral de Sebastopol, Ucrania en 1920.
  • San Dimas y Gestas: Según una tradición tardía estos son los nombres de los ladrones que fueron crucificados junto a Jesús. Gestas insultó a Cristo y le pidió que le bajara de la cruz; por el contrario, San Dimas reconoció la justicia de su suplicio y pidió a Cristo que le recordara en el Paraíso.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. “Las primeras instancias registradas de crucifixión se encuentran en Persia, donde se creía que, por cuento la tierra era sagrada, el entierro del cuerpo de un notorio criminal profanaría el suelo. Las aves de arriba y los perros abajo se encargarían de los restos”
    Smith, Damian Barry, The Trauma of the Cross: How the Followers of Jesus Came to Understand the Crucifixion, p. 14. Paulist Press: Mahwah, New Jersey, 1999.
  2. Justus Lipsius: De cruce, p. 47
  3. Josefo, Flavio, "Bello Iudaico" (La Guerra de los Judíos), 5:451-452.
  4. Juan 20:25: "...Si no viere en sus manos la señal de los clavos..." (clavos en plural, es decir, uno en cada mano),
  5. Jn 19:34.
  6. Pierre Barbet (1997). La passion de Jésus Christ selon le chirurgien. Mediaspaul Editions. ISBN 9782712204556. 
  7. Frederick_Zugibe. "Columbia University page of Pierre Barbet on Crucifixion", 200. Inglés. Revisado el 24 de abril de 2010. [1]
  8. Cuando todo el peso del cuerpo es soportado por los brazos estirados, el condenado tenía graves problemas para inhalar, debido a la hiper-expansión de los músculos intercostales y del pecho. El condenado tendría entonces que empujarse hacia los brazos para facilitar la respiración. En efecto, los verdugos encargados de la ejecución debían romper las piernas de los condenados (crurifragium) después de que estos estuvieran algún tiempo en la cruz para agilizar la muerte. El reo fallecía de hipoxia, falta de oxígeno en la sangre y el organismo.
  9. Jn 19:31-32
  10. Una condición caracterizada por presión arterial baja y reducción del flujo sanguíneo a las células y los tejidos que lleva a daño celular irreversible y lesión de órganos y eventualmente a la muerte.
  11. En medicina, se entiende por sepsis al síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) provocado por una infección grave. [2] Revisado el 24 de abril de 2010.
  12. Frederick Zugibe, "Forensic and Clinical Knowledge of the Practice of Crucifixion", revisado el 24 de abril de 2010. [3]. "Jesus's death on the cross, from a medical perspective", revisado el 24 de abril de 2010 [4].
  13. "The Physical Death Of Jesus Christ, Study by The Mayo Clinic", revisado el 24 de abril de 2010. [5].
  14. Vida de Josefo 75.420-421. Citado en "Josef Zias, 'Crucifixón in Antiquity', 1998. Revisado el 24 de abril de 2010. [6].
  15. V. Tzaferis, "Jewish Tombs at and Near Giv'at ha-Mivtar," Israel Exploration Journal 20:31, 1971.
  16. "Israel Exploration Journal", 1970, volumen 20, páginas 38-59.
  17. J. Zias & E. Seketes; 1985; "The Crucified Man from Giv'at ha-Mivtar: A Reappraisal", Israel Expoloration Journal, volumen 35, páginas 22-27
  18. Joseph A. Fitzmyer, CBQ 40: 509, 1978.
  19. El uso de este tipo de letreros del cargo está consignado en la “Historae Romanae”, de Dión Casio (54.3.7-8).
  20. P. Barbet, 1953. "Les Cinq Plaies du Christ", 2nd ed. Paris: Procure du Carmel de l' Action de Graces.
  21. Josef Zias, "Crucifixón in Antiquity", 1998. Revisado el 24 de abril de 2010. [7]

Notas[editar]

  • Haas, Nicu: “Anthropological observations on the skeletal remains from Giv’at ha-Mivtar” (Observaciones antropológicas en los restos de esqueletos de Giv’at ha-Mivtar), Israel Exploration Journal 20 (1-2), 1970: 38-59.
  • Tzaferis, Vassilios: “Crucifixion -- The Archaeological Evidence” (Crucifixión – La evidencia arqueológica), Biblical Archaeology Review 11, February, 1985: 44–53.
  • Zias, Joseph: “The Crucified Man from Giv’at Ha-Mivtar: A Reappraisal” (el hombre crucificado de Giv’at Ha-Mivtar: Una revaluación), Israel Exploration Journal 35 (1), 1985: 22–27.
  • Hengel, Martin: Crucifixion (Augsburg Fortress, 1977). ISBN 0-8006-1268-X.

Enlaces externos[editar]