Propaganda

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Durante la Primera Guerra Mundial, James Montgomery Flagg realizó este cartel de propaganda del Tío Sam (personificación de los Estados Unidos). El mensaje de “I want you for U.S Army” tuvo tanto éxito que volvió a utilizarse en la Segunda Guerra Mundial para reclutar soldados.[1]

Propaganda es una forma de comunicación que tiene como objetivo influir en la actitud de una comunidad respecto a alguna causa o posición, presentando solamente un lado o aspecto de un argumento.[2] [3] La propaganda es usualmente repetida y difundida en una amplia variedad de medios con el fin de obtener el resultado deseado en la actitud de la audiencia.

De modo opuesto al suministro de información libre e imparcial, la propaganda, en su sentido más básico, presenta información parcial o sesgada para influir una audiencia. Con frecuencia presenta hechos de manera selectiva y omite otros deliberadamente para sustentar una conclusión, o usa mensajes controlados para producir una respuesta emocional, más bien que racional, respecto de la información presentada. El efecto deseado es un cambio en la actitud de una audiencia determinada acerca de asuntos políticos, religiosos o comerciales. La propaganda, por lo tanto, puede ser usada como un «arma de guerra» en la lucha ideológica o comercial.[4] [5]

Mientras que el término «propaganda» ha adquirido en algunos casos una connotación sumamente negativa debido a los ejemplos de su uso más manipulador y chauvinista (p.e. la propaganda nazi para justificar el llamado «Holocausto» o la propaganda estadounidense para justificar la guerra contra Irak), el sentido original de la palabra era neutro.[5]

Cuando la propaganda tiene como fin el promover el consumo y las ventas de bienes o servicios, es llamada publicidad. Debido a que este último campo de la actividad comunicativa es muy amplio y extendido, generalmente se prefiere darle al término propaganda un significado más restringido a los ámbitos ideológico, político o religioso.[6] [7]

Etimología[editar]

Etimológicamente la palabra propaganda proviene de propagar, tomada del participio de futuro pasivo del verbo latino propagare que significa 'perpetuar, acrecentar, extender'.[5] Aunque a veces la palabra propaganda es usada como sinónimo de exageración, falsedad y abuso, la propaganda como tal significa expansión, diseminación, multiplicación rápida. Pero algunos autores dicen que proviene del latín moderno cuyo significado es «para ser divulgado».

Historia[editar]

Ejemplo de propaganda de la Guerra Civil Inglesa.

Los edictos de Asoka, son una serie de edictos escritos que se han conservado en columnas o rocas naturales distribuidas por el Norte del subcontinente indio. Estas inscripciones estaban ubicadas en enclaves importantes como cerca de las ciudades, rutas comerciales o centros religiosos. Con lo que el gobierno se aseguraba de llegar al máximo número de gente posible. Eran preceptos morales, religiosos y prestaciones sociales en relación a hombres y animales.

La propaganda en Europa tiene sus inicios escritos ya en inscripciones de mensajes publicitarios entre los comerciantes griegos. Siendo conocida mucho antes en la India y China. En la curia romana se la utilizaba para difundir el mensaje religioso.

Esta herramienta vuelve a ser utilizada y a expandirse gracias al impulso de la Iglesia Católica con su departamento de administración pontificia dedicado a controlar las rutas misioneras del Nuevo Mundo. Su uso continúa en el periodo de la Contrarreforma donde de nuevo la Iglesia emplea la expresión de propaganda fide con intención pastoral. Cuando el 22 de junio de 1622 el Papa Gregorio XV instituye la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, también conocida como propaganda fide, con el fin de propagar el catolicismo en los continentes en vías de colonización.

Siglo XX[editar]

Cartel donde se promueve el trabajo femenino (Young Women's Christian Association).
Propaganda estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, donde se apremia a los ciudadanos a aumentar la producción.

Sin embargo, no es hasta la Primera Guerra Mundial cuando se inicia la sistematización del uso de la información al servicio de los intereses belicistas.[8] El periodista Walter Lippmann y el relacionista público Edward Bernays fueron los responsables de orquestar la primera campaña antialemana en Estados Unidos para que el pueblo estadounidense diese su visto bueno a la entrada de este país en la contienda.

Un ambiente de rivalidad internacional materializado en actitudes chovinistas, sumado a la tensión propia de la época (agresivas políticas coloniales, conflictos anclados en la memoria como la guerra franco-prusiana) iniciaron el conflicto.[8] Los sectores belicistas estimularon la agresividad recurriendo al empleo de todos los medios a su alcance, entre los que destacó el uso de la prensa y el collage masivo de carteles propagandísticos. Los medios de comunicación (prensa y radio) pasaron a ser controlados y censurados por los gobiernos.[8]

Los mensajes propagandísticos intentaban evitar la desmoralización y el derrotismo, hubo un fuerte control de la información que se recrudeció especialmente tras la crisis de 1917.[1] [9]

La Guerra Civil Española constituye un verdadero hito, fue la antesala de la Segunda Guerra Mundial, donde se pondrían en práctica los elementos persuasivos más importantes. Como parte de la propaganda franquista ha quedado implantada la idea de que en la Guerra Civil Española había dos bandos enfrentados. De esta manera se le pretendió dar legitimidad al hecho de apoyar con las armas un levantamiento contra el legítimo gobierno democrático.

Durante la Alemania Nazi, Adolf Hitler buscó modificar el sentido peyorativo que había adquirido el término propaganda en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial. En este sentido, su primera acción propagandística consistió en imbuir en el pueblo alemán un concepto positivo de la propaganda.[5] Joseph Goebbels era el encargado de promocionar o hacer públicos los avisos del gobierno.[10] Usó lo que hoy en día se conoce como el marketing social, ensalzando sentimientos de orgullo, promoviendo odios y en ocasiones mintiendo y convenciendo de cosas alejadas de la realidad. También tuvo otra técnicas y métodos como el de hacer esperar al público alemán por las noticias en tiempos de victoria para crear un fuerte suspenso y hacer que cuando recibieran las buenas nuevas la alegría sea más duradera.[11]

La propaganda ideológica durante la Segunda Guerra Mundial y la evaluación de sus efectos, confirmaron la eficacidad de los mecanismos de persuasión, haciendo de la guerra ideológica un componente primordial en los conflictos armados posteriores.[4]

En la Guerra Fría (1946-1989),l a oposición y tensión entre las dos principales potencias mundiales de la segunda mitad del siglo XX: Estados Unidos y la URSS, que representaban a la forma de gobierno capitalista y comunista, respectivamente. No obstante, los intereses de ambos países evitaron un enfrentamiento directo entre las dos potencias. Por ello, el desarrollo de aquel periodo estuvo marcado específicamente por el combate simbólico y retórico impulsado por los dirigentes de cada uno de los bloques en cuestión. De este modo, la propaganda cobrará un valor especial.

En el caso de los estadounidenses, la Voz de América, un ejemplo de propaganda blanca, operaba como estación oficial de radio del gobierno. Gracias al control de este medio de comunicación, el ejecutivo podía emitir su discurso de manera que llegara al grueso de la población. Más tarde, el abuso de este canal será considerado por algunos críticos como una violación de la soberanía popular. El uso de la propaganda gris lo llevará a cabo especialmente fuera del territorio, sobre todo en la URSS y Europa del Este, donde se emitirán noticias y programas de entretenimiento en los que se insertarán mensajes correspondientes a la ideología estadounidense. Dichos contenidos serán emitidos por dos emisoras controladas por la CIA, Radio Free Europe y Radio Liberty.

Por lo que respecta a los soviéticos, estos pusieron en marcha unas estrategias similares a las de los estadounidenses. También los ideólogos comunistas hicieron uso de una estación oficial que transmitiera sus discursos oficiales, Radio Moscow. A su vez, utilizaron la propaganda gris en territorio estadounidense a través de las emisoras Radio Peace y Freedom. Pero los soviéticos, en el marco de su sistema estatalista, emplearon también la escuela como medio en el que desplegar su propaganda anti-americana. Se pretendía crear en los niños una mala imagen sobre el modo de vida estadounidense y hacer creer que la URSS era una potencia con muchos más recursos y riqueza.

Desde ambos sectores del conflicto se introdujo la llamada propaganda negra, sobre todo en periodos de crisis.

Siglo XXI[editar]

Después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 el gobierno estadounidense inició lo que denomina Guerra contra el terrorismo, comprendida como una Guerra de cuarta generación, donde se hizo uso de los medios masivos, especialmente de los medios televisivos; sin excluir internet. La política estadounidense se ha centrado en propagar el supuesto Choque de civilizaciones, propaganda que promovió y logró el respaldo popular necesario para la invasión de Iraq de 2003 con el argumento de que Saddam Husein poseía armas de destrucción masiva y que apoyaba a la red Al Qaida.

Estados Unidos en relación al programa nuclear de Irán utilizó en 2006 la denominación de fascismo islámico[12] [13] en una retórica tendente a justificar un ataque contra Irán.

Si bien los gobieros cuentan con la capacidad de difundir su retórica por medios masivos globales en forma extensa, los grupos que son atacados mediaticamente y los que se oponen a las guerras se valen de los medios alternativos y de internet principalmente, logrando influir en la opinión pública.[14] Por otra parte, la estrategia de los medios alternativos es distinta, ya que se centran en ofrecer información que no se publica en los grandes medios y la participación horizontal del espectador al poder publicar su opinión junto con la información alternativa, situación que contradice los principios de la propaganda.

Características[editar]

La meta de la propaganda es aumentar el apoyo (o el rechazo) a una cierta posición, antes que presentarla simplemente en sus pros y sus contras. El objetivo de la propaganda no es hablar de la verdad, sino convencer a la gente: pretende inclinar la opinión general, no informarla. Debido a esto, la información transmitida es a menudo presentada con una alta carga emocional, apelando comúnmente a la afectividad, en especial a sentimientos patrióticos, y apela a argumentos emocionales más que racionales.[5]

La propaganda se inserta en el campo de la comunicación, un terreno que engloba diversas áreas de conocimiento que, por su naturaleza, pueden dar lugar a confusión. Se articula a partir de un discurso persuasivo que busca la adhesión del otro a sus intereses. Es de carácter monológico y requiere el recurso del anuncio. La propaganda generalmente se repite y se dispersa sobre una amplia variedad de medios con el fin de crear el resultado deseado en las actitudes de la audiencia.[15]

Su planteamiento consiste en utilizar una información presentada y difundida masivamente con la intención de apoyar una determinada opinión ideológica o política. Aunque el mensaje contenga información verdadera, es posible que sea incompleta, no contrastada y partidista, de forma que no presente un cuadro equilibrado de la opinión en cuestión, que es contemplada siempre en forma asimétrica, subjetiva y emocional.[3] Su uso primario proviene del contexto político, refiriéndose generalmente a los esfuerzos patrocinados por gobiernos o partidos para convencer a las masas; secundariamente se alude a ella como publicidad de empresas privadas.[2]

En cuanto al discurso periodístico, la propaganda tiende a esquematizar y simplificar los conceptos en lugar del carácter más argumentativo del periodismo.

En el caso del discurso pedagógico, éste presenta el problema desde diversos puntos de vista que permiten al receptor formarse un criterio propio. En cambio, la propaganda se repliega en un solo punto de vista que tiende hacia el dogmatismo.

La propaganda, cuando es utilizada de forma no ética, es en realidad un modo de desinformación y censura y usa la metodología de la retórica para convencer a los destinatarios de la misma. En el sentido político del término se desarrolló fundamentalmente en el siglo XX con la Sociología moderna y la consolidación de la sociedad de masas. El ministro de propaganda de Adolf Hitler, Joseph Goebbels, sociólogo, lo primero que hizo para llegar al poder fue apoderarse de los medios de comunicación de masas para adoctrinar al pueblo con propaganda política. La famosa frase de «Una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad» refleja ese modo de proceder.

Técnicas de propaganda[editar]

Técnicas
  • Fabricación de falsos documentos
  • Inspiración del miedo
  • Testimonios
  • Mentalidad «gregaria»
  • Redefinición de palabras o conceptos
  • Buscar la desaprobación
  • Generalizar o estereotipar
  • Imprecisiones intencionales o mentiras por omisión
  • Proyección
  • Simplificación exagerada
  • Eslogan
  • Cabeza de turco
  • Trueques semánticos
Trucos de propaganda política (Clyde R. Miller)[16]
  • Insulto y difamación del adversario
  • Explotación de tópicos y lugares comunes
  • Técnica del «transfer»
  • Referencia a la autoridad y el prestigio
  • Ser modesto, ponerse en el lugar de los más desgraciados
  • Técnica de la mentira, falsedad y calumnia
  • Técnica que explota la frase «lo hacen todos»

El fenómeno de la propaganda se ha diversificado y tecnificado en un alto grado, al mismo tiempo que los medios de comunicación también se desarrollan. En las sociedades capitalistas, el auge de la publicidad comercial y de la propaganda política han sido parejos desde principios del siglo XX hasta la actualidad. Son las grandes empresas y expertos publicitarios los que hoy en día organizan las campañas electorales de los políticos en sus más mínimos detalles.[17]

La Psicología Social sirve de ayuda e inspiración de la propaganda. Una serie de técnicas derivan de la falacia otras usan la manipulación emocional. También se ha afirmado que la industria y los políticos emplean la llamada «seducción subliminal» como técnica de publicidad y propaganda.

Jean-Léon Beauvois ha creado el concepto de propaganda oscura (propagande glauque en francés) para definir los procesos de influencia inconscientes que tienen como objetivo crear un apriori positivo o negativo de determinado concepto. Ejemplos de ello serían la sonrisa o el tono afable de un presentador de televisión a la hora de hablar de temas que desea valorizar, pero sin entrar nunca un verdadero debate de ideas (el proceso de construcción europea, el crecimiento económico, los derechos humanos, etc.). Otro ejemplo podría ser la ausencia de héroes vinculados, por ejemplo, a ideologías comunistas o revolucionarias en las grandes películas comerciales. Estas películas vehiculan además numerosos estereotipos, tanto étnicos como históricos. El Pentágono financia y/o apoya proyectos cinematográficos,[18] con un fuerte contenido patriótico. Según Beauvois, estos procesos son los más activos en la fábrica de las opiniones de base en las sociedades democráticas occidentales.

Éric Hazan ha seguido una metodología más heterodoxa en su estudio sobre las formas actuales de propaganda. Inspirándose de los análisis de Victor Klemperer respecto a la lengua de la Alemania Nazi, el editor francés ha estudiado las palabras, los giros y los procedimientos a través de los cuales la lengua pública actual acoge y transmite valores ideológicos sin pretender nunca hacerlo.

Diferencia entre propaganda y publicidad[editar]

En inglés, la palabra propaganda tiene connotaciones negativas. No es necesariamente así en otras lenguas, y el uso del término puede llevar a malentendidos con gente de otros idiomas. Por ejemplo, en Brasil y algunos países hispanoamericanos, propaganda usualmente se emplea como sinónimo de publicidad comercial.

Por lo que respecta a la frontera entre publicidad comercial y política, la principal diferencia es el tipo de conducta que se propone modificar. En el caso del mercado, se pretende que el consumidor lleve a cabo un acto de consumo, mientras que en el ámbito político, se trata de que se adhiera a una ideología o creencia.[6]

Otra de las discrepancias es que la publicidad comercial se dirige al individuo, mientras que el público objetivo de la propaganda es el grupo social para identificar al ciudadano con los valores del conjunto.[7] No obstante, en la actualidad la frontera entre ambos términos se vuelve difusa debido a la convergencia de intereses entre las grandes empresas y partidos políticos.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b «Tu país te necesita, los comienzos de la propaganda bélica» (en español). National Geographic Society. Consultado el 21 de noviembre de 2014.
  2. a b «Propaganda para marcas (y no es publicidad)» (en español). Forbes (9 de octubre de 2014). Consultado el 21 de noviembre de 2014.
  3. a b «Christian Oquendo Sánchez : Es fácil identificar la propaganda» (en español). El Universal (7 de septiembre de 2014). Consultado el 21 de noviembre de 2014.
  4. a b «Gobernabilidad y gobernanza» (en español). El País (12 de abril de 2002). Consultado el 21 de noviembre de 2014.
  5. a b c d e «Concepto y técnicas de la propaganda y su aplicación al nazismo» (en español). Actas del III Congreso Internacional Cultura y Medios de Comunicación Universidad Pontificia de Salamanca (2000). Consultado el 21 de noviembre de 2014.
  6. a b «Llámalo comunicación» (en español). El País (10 de agosto de 2013). Consultado el 21 de noviembre de 2014.
  7. a b «El vídeo de los famosos» (en español). El País (19 de octubre de 1989). Consultado el 21 de noviembre de 2014.
  8. a b c «Propaganda sin rubor: la prensa durante la I Guerra Mundial» (en español). 20 minutos (1 de abril de 2014). Consultado el 21 de noviembre de 2014.
  9. «La Primera Guerra Mundial: entre la censura y la propaganda». Reportaje Gráfico. http://reportajegrafico.wordpress.com/2-foto-en-guerra/revoluciones-rusa-y-mexicana/. Consultado el 2013. 
  10. «Arte Historia: Joseph Goebbels» (en español). Archivado desde el original el 27 de marzo de 2008. Consultado el 20 de marzo de 2008.
  11. La Segunda Guerra Mundial 2, Kurt Zentner, pág. 195.
  12. Esta nación esta en guerra con el fascismo islámico»
  13. V aniversario del 11-Septiembre: EEUU da nueva definición a Guerra Antiterrorista
  14. Estadounidenses repudian de manera abrumadora plan de guerra de Bush en Irak
  15. Nelson, Richard Alan (1996). Chronology and Glossary of Propaganda in the United States (en inglés). ISBN 9780313292613. Consultado el 21 de noviembre de 2014. «... una forma intencional y sistemática de persuasión con fines ideológicos, políticos o comerciales, con el intento de influir en las emociones, actitudes, opiniones y acciones de los grupos de destinatarios específicos mediante la transmisión controlada de información parcial...» 
  16. Cotés Cavanillas, Julián (1-12-1966). «La técnica de propaganda política». ABC de Sevilla. Consultado el 2013. «Estos métodos fueron analizados en el periodo de entreguerras por parte de los estadounidenses, en el «Instituto de análisis de la propaganda», (Institute for Propaganda Analysis)» 
  17. Vicente Romano, La inteoxicación lingüística, pp. 54.
  18. «Documanía investiga la influencia del Pentágono en el cine norteamericano» (en español). «Existe un departamento especial, el Film Liaison Office, que supervisa los guiones de películas bélicas norteamericanas para el Pentágono y el Capitolio, que decide si las financian o no.».

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]