Adorno (música)
Los «adornos musicales» o signos, son recursos que pueden ser utilizados en las composiciones con el objeto de imprimirles a éstas expresión, ornamento, variedad, gracias o denadas vivaces(palabra italiana).
Los adornos se indican con pequeñas notas o signos que se colocan antes o después de la nota a la cual afectan. Dichas pequeñas notas no tienen duración por sí mismas, lo toman de la nota que le precede o le sigue.
Al principio, la incorporación de adornos se confiaba al intérprete, que se servía de signos y fórmulas convencionales. El posterior abuso de los ornamentos llegó a tal extremo que los compositores se vieron obligados a precisar qué era lo que querían y como lo querían. Entre 1650 y 1750, en la época barroca, se hicieron tratados y tablas explicativas, en las que cada autor definía sus signos (homologados o no) y su correcta interpretación. Así pues, los adornos pasaron de ser algo arbitrario y a decisión del intérprete, a ser algo normalizado.
Existen diferentes adornos, siendo los principales:
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- Apoyatura breve
- Apoyatura doble
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- Mordente apoyado
- Mordente superior
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- Trino apoyado
- Trino corto (semitrino)
La bordadura es una o más notas que rodean a la nota principal por grados conjuntos o cromáticamente. Puede ser ascendente (superior) o descendente (inferior) y ocurre en la parte débil del compás o tiempo.[1]