San Pedro Sacatepéquez (Guatemala)

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Este artículo corresponde al municipio del departamento de Guatemala; para el municipio homónimo en el departamento de San Marcos véase: San Pedro Sacatepéquez (San Marcos).
San Pedro Sacatepéquez
Municipio de Guatemala
San Pedro Sacatepéquez ubicada en Guatemala
San Pedro Sacatepéquez
San Pedro Sacatepéquez
Localización de San Pedro Sacatepéquez en Guatemala
San Pedro Sacatepéquez ubicada en Departamento de Guatemala
San Pedro Sacatepéquez
San Pedro Sacatepéquez
Localización de San Pedro Sacatepéquez en Departamento de Guatemala
Coordenadas 14°41′03″N 90°38′39″O / 14.68416667, -90.64416667Coordenadas: 14°41′03″N 90°38′39″O / 14.68416667, -90.64416667
Idioma oficial Español, Q'eqchi'
Entidad Municipio
 • Departamento Guatemala
Altitud  
 • Media 1845 m s. n. m.
Huso horario UTC -6
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San Pedro Sacatepéquez es un municipio del departamento de Guatemala.

Se encuentra a aproximadamente a 22.5 km de la ciudad de Guatemala, siguiendo la calzada San Juan, hacia el occidente. Posee unas maravillosas vistas sobre el valle de Guatemala y las montañas del norte. Es, además, un importante centro agrícola, con un 93 por ciento de población indígena. En 2013 los estudiantes del Seminario de la Licenciatura de Administración de Empresas de la Universidad de San Carlos de Guatemala realizaron un estudio respecto de empresas lugareñas.

Historia[editar]

En sus primeros tiempos fue invadido por los españoles en 1525 durante la Conquista de Guatemala y posteriormente fue convertido en una doctrina de la Orden de Predicadores.

Doctrina de los dominicos[editar]

Escudo de la Orden de Predicadores.

La corona española se enfocó en la catequización de los indígenas; las congregaciones fundadas por los misioneros reales en el Nuevo Mundo fueron llamadas «doctrinas de indios» o simplemente «doctrinas».[1] Originalmente, los frailes tenían únicamente una misión temporal: enseñarle la fe católica a los indígenas, para luego dar paso a parroquias seculares como las establecidas en España; con este fin, los frailes debían haber enseñado los evangelios y el idioma español a los nativos.[1] Ya cuando los indígenas estuvieran catequizados y hablaran español, podrían empezar a vivir en parroquias y a contribuir con el diezmo, como hacían los peninsulares.[2] .

Pero este plan nunca se llevó a cabo, principalmente porque la corona perdió el control de las órdenes regulares tan pronto como los miembros de éstas se embarcaron para América; además, los indígenas nunca llegaron a entender el catolicismo correctamente porque este de por sí era un concepto sumamente complejo.[3] [4] Por otra parte, protegidos por sus privilegios apostólicos para ayudar a la conversión de los indígenas, los misionares solamente atendieron a la autoridad de sus priores y provinciales, y no a la de las autoridades españolas ni a las de los obispos. Los provinciales de las órdenes, a su vez, únicamente rendían cuentas a los líderes de su orden y no a la corona; una vez habían establecido una doctrina, protegían sus intereses en ella, incluso en contra de los intereses del rey y de esta forma las doctrinas pasaron a ser pueblos de indios que se quedaron establecidos para todo el resto de la colonia.[2]

Las doctrinas fueron fundadas a discreción de los frailes, ya que tenían libertad completa para establecer comunidades para catequizar a los indígenas, con la esperanza de que estas pasaran con el tiempo a la jurisdicción de una parroquia secular a la que se le pagaría el diezmo; en realidad, lo que ocurrió fue que las doctrinas crecieron sin control y nunca pasaron al control de parroquias; se formaron alrededor de una cabecera en donde tenían su monasterio permanente los frailes y de dicha cabecera salían a catequizar o visitar las aldeas y caseríos que pertenecían a la doctrina, y que se conocían como anexos, visitas o pueblos de visita.[2] Así pues, las doctrinas tenían tres características principales:

  1. eran independientes de controles externos (tanto civiles como eclesiásticos)
  2. eran administradas por un grupo de frailes
  3. tenían un número relativamente grande de anexos.[2]

La administración colectiva por parte del grupo de frailes eran la característica más importante de las doctrinas ya que garantizaba la continuación del sistema de la comunidad en caso falleciese uno de los dirigentes.[5]

En 1638, los dominicos separaron a sus grandes doctrinas —que les representaban considerables ingresos económicos— en grupos centrados en sus seis conventos:[6] [7]

Doctrinas de los dominicos en la Capitanía General de Guatemala en 1638[6]
Convento Doctrinas Convento Doctrinas
Guatemala Amatitlán
Verapaz
Sonsonate
  • Nahuizalco
  • Tacuxcalco
San Salvador
  • Apastepeque
  • Chontales
  • Cojutepeque
  • Cuscatlán
  • Milpas Bajas
  • Tonacatepeque
Sacapulas
Rey Carlos III de España, promotor de las reformas borbónicas.

En 1754, en virtud de una Real Cédula parte de las Reformas Borbónicas, todos los curatos de las órdenes regulares fueron traspasados al clero secular. [8] [9]

En 1765 se publicaron las reformas borbónicas de la Corona española, que pretendían recuperar el poder real sobre las colonias y aumentar la recaudación fiscal.[10] [11] Con estas reformas se crearon los estancos para controlar la producción de las bebidas embriagantes, el tabaco, la pólvora, los naipes y el patio de gallos. La real hacienda subastaba el estanco anualmente y un particular lo compraba, convirtiéndose así en el dueño del monopolio de cierto producto. Ese mismo año se crearon cuatro subdelegaciones de la Real Hacienda en San Salvador, Ciudad Real, Comayagua y León y la estructura político administrativa del Reino de Guatemala cambió a quince provincias:[12]

Además de esta redistribución administrativa, la corona española estableció una política tendiende a disminuir el poder de la Iglesia Católica,[13] el cual hasta ese momento era prácticamente absoluto sobre los vasallos españoles. La política de disminución de poder de la iglesia se basaba en la Ilustración y tenía seis puntos principales:

  1. Declive del legado cultural jesuítico
  2. Tendencia hacia una cultura laica y secularizada
  3. Actitud decididamente racionalista, de herencia cartesiana
  4. Valoración de la ciencia natural sobre el dogma religioso
  5. Una crítica al papel de la Iglesia dentro de la sociedad y de sus organismos derivados, sobre todo de las cofradías y hermandades..[14] [15]
  6. Favorecimiento del regalismo.

Veta de plata[editar]

El historiador Fuentes y Guzmán relata que en 1681, el vicario dominico de San Pedro Sacatepéquez, fray Francisco de Paz y Quiñónez, O.P., descubrió una veta de piedras rojas y negras mientras paseaba por un riachulo cercano a su residencia y que cuando éste mandó a su fiscal —un indígena ministro de vara negra encargado de que los niños fueran a doctrina— quien le llevó varias libras del material el que, una vez analizado en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala fue clasificado como rubíes y plata.[16] Poco después, el vicario de Paz y Quiñónez fue nombrado prior del convento y casa grande en la capital del reino y el descubrimiento de la veta quedó en el abandono,[17] aunque en 1690 ya se habían descubierto lavaderos ricos de oro en una región conocida como «Portillo»; el oro era de 23 quilates.[18]

El historiador Domingo Juarros escribió que en 1754, en virtud de una Real Cédula parte de las Reformas Borbónicas, todos los curatos de las órdenes regulares fueron traspasados al clero secular, por lo que los dominicos tuvieron que trasladar sus propiedades a las autoridades arzobispales y españolas.[8]

Terremoto del 3 de septiembre de 1874[editar]

De acuerdo al periódico estadounidense The New York Times, el terremoto de Guatemala del 3 de septiembre de 1874 fue el más devastador de los que se registraron en ese año en todo el mundo.[19] No solamente se destruyó completamente el pueblo de Parramos,[20] [21] sino que bandas de forajidos armados con cuchillos y otras armas punzocortantes intentaron asaltar a los damnificados y robarles lo poco que les quedaba; afortunadamente, las bandas fueron capturadas por la policía del gobierno del general Justo Rufino Barrios y ejecutadas sumariamente.[19]

Un testigo relató que el terremoto se sintió como una combinación de una larga serie de movimientos verticales y horizontales que hacían que pareciera que el suelo se movía en forma de olas y que se elevaba hasta un pie de alto por encima de su nivel normal.[19] Otro testigo indicó que el pueblo de San Miguel Dueñas quedó totalmente destruido, y quienes lograron sobrevivir salieron huyendo buscando áreas más seguras. En total, hubo US$300,000 en pérdidas; los poblados afectados aparte de Antigua Guatemala, Dueñas, Parramos y Patzicía, fueron Jocotenango, San Pedro Sacatepéquez, Ciudad Vieja y Amatitlán.[19]

Galería de imágenes[editar]

Ubicación geográfica[editar]

Compass rose pale.svg San Juan Sacatepéquez, municipio del departamento de Guatemala San Raymundo, municipio del departamento de Guatemala[22] Compass rose pale.svg
Sacatepéquez, departamento de Guatemala Norte
Oeste   Rosa de los vientos.svg    Este
Sur
Mixco, municipio del departamento de Guatemala[22]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

Referencias[editar]

  1. a b van Oss, 1986, p. 17-19
  2. a b c d van Oss, 1986, p. 53
  3. van Oss, 1986, p. 25
  4. van Oss, Adriaan C. (1986). Catholic Colonialism: A Parish History of Guatemala, 1524-1821 (en inglés). Cambridge, Inglaterra: Cambridge University Press. 
  5. van Oss, 1986, p. 54.
  6. a b Belaubre, 2001, p. 39.
  7. * Belaubre, Christopohe (2001). «Poder y redes sociales en Centroamérica: el caso de la Orden de los Dominicos (1757-1829)». Mesoamérica 41. Archivado desde el original el 21 de enero de 2015. 
  8. a b Juarros, 1818, p. 338.
  9. Juarros, Domingo (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Ignacio Beteta. «Note del libro: El Br. Juarros era presbítero secular y examinador sinodal del arzobispado de Guatemala». 
  10. Melchor Toledo, 2011, p. 110.
  11. Estrada Herrera, Fabiola. Marco y propósitos generales de las Reformas Borbónicas. Fundación Universidad Autónoma de Colombia. pp. 3-4. 
  12. Melchor Toledo, 2011, p. 111
  13. Melchor Toledo, 2011, p. 111.
  14. Melchor Toledo, 2011, p. 112.
  15. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes». tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México). Consultado el 10 de noviembre de 2014. 
  16. Fuentes y Guzmán, 1883, p. 60.
  17. Fuentes y Guzmán, 1883, p. 61.
  18. Fuentes y Guzmán, 1883, p. 60-61.
  19. a b c d The New York Times (20 de diciembre de 1874). «Earthquakes. A record of the shocks in 1874-the thirty days of terror in Guatemala». The New York Times (en inglés) (Nueva York, Estados Unidos). Consultado el 7 de diciembre de 2015. 
  20. Leyes emitidas por el gobierno democrático de la República de Guatemala y por la Asamblea Nacional Legislativa de 1881 a 1883 3. Guatemala: Tipografía El Progreso. 1883. p. 243. 
  21. Montessus de Ballore, F. de (1884). Temblores y erupciones volcánicas en Centro-América. San Salvador: Impr. del doctor Francisco Sagrini. 
  22. a b «Municipios del departamento de Guatemala». SEGEPLAN. Guatemala. Archivado desde el original el 7 de julio de 2015. Consultado el 22 de julio de 2015. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]