Antigua Guatemala

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Santiago de los Caballeros de Goathemala
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Goathemala
Municipio de Guatemala
Bandera de Sacatepéquez.svg
Bandera
Escudo de armas de Sacatepéquez.svg
Escudo
Santiago de los Caballeros de Goathemala
Santiago de los Caballeros de Goathemala
Localización de Santiago de los Caballeros de Goathemala en Guatemala
Coordenadas: 14°34′00″N 90°44′00″O / 14.566666666667, -90.733333333333Coordenadas: 14°34′00″N 90°44′00″O / 14.566666666667, -90.733333333333
Entidad Municipio
 • País Bandera de Guatemala Guatemala
 • Departamento Sacatepéquez
Fundación 1542
Gentilicio antigüeño, -eña
Sitio web oficial
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Antigua Guatemala
UNESCO logo.svg Welterbe.svg
Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.
GT056-Antigua Arch-low.jpeg
Arco del antiguo Convento, Antigua Guatemala, 2007. Al fondo, el Volcán de Agua.
País Flag of Guatemala.svg Guatemala
Tipo Cultural
Criterios ii, iii, iv
N.° identificación 65
Región América Latina y el Caribe
Año de inscripción 1979 (III sesión)
En peligro actividad sísmica
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La ciudad de Santiago de los Caballeros de Goathemala, cuyo nombre oficial e histórico es Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Goathemala y popularmente nombrada en la actualidad como Antigua Guatemala, es cabecera del municipio homónimo y del departamento de Sacatepéquez, Guatemala; se ubica a aproximadamente 45 kilómetros al oeste de la capital de la República de Guatemala, y a una altitud de 1470 m.s.n.m. De acuerdo al censo oficial de 2003, tiene una población de 44 097 habitantes.[1] Durante la época de la colonia era conocida como «Santiago de los Caballeros de Guatemala» y se le reconoció como «la ciudad más bella de las Indias», debido a su exquisita arquitectura.

Es reconocida por su bien preservada arquitectura renacentista española con fachadas barrocas del Nuevo Mundo, así como un gran número de ruinas de iglesias católicas. Fue designada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979.

Historia[editar]

Ruinas de la iglesia del Carmen.[2]

Fue la tercera sede de la capital de la Capitanía General de Guatemala que comprendía a los actuales Estados de Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, así como Chiapas en México. Luego de la destrucción por inundación del segunda ciudad, ubicado en el Valle de Almolonga, en las faldas del Volcán de Agua —a donde había sido llevada tras abandonar el primer asentamiento en Iximché en 1527- fue construida a partir de 1543 en el Valle de Panchoy, y establecida como cabecera de la Real Audiencia de Guatemala en 1549.[3] Durante su desarrollo y esplendor fue conocida como una de las tres ciudades más hermosas de las Indias Españolas.

La ciudad se trazó en forma rectilínea, con las calles orientadas de norte a sur y de este a oeste, con una plaza central. Para los edificios eclesiásticos y de gobierno fueron designados lugares importantes alrededor de la plaza central.[4] [Nota 1] Entre 1549 y 1563, las propiedades al sureste de la plaza mayor fueron vendidas a la corona y ocupadas por el primer presidente de la Real Audiencia de los Confines: el licenciado Alonso López Cerrato. quien además fungió como gobernador y capitán general.[4] [Nota 2] El edificio que se construyó originalmente era pequeño de artesonado con portal, techo de teja y paredes de adobe. La ciudad estaba rodeada por tres volcanes, montañas, planicies y cerros; a este territorio se le llamó «Valle de Guatemala» y contaba con 73 pueblos, dos villas y la propia ciudad de Santiago de los Caballeros.[5]

Debido a los constantes problemas entre los conquistadores y los representantes de la corona enviados por el rey de España, la Audiencia de los Confines se suprimió en 1565.[Nota 3] En 1570 se reinstauró la audiencia, esta vez independiente del virrey de México y se le llamó Audiencia de Guatemala.[6]

Los monjes franciscanos fueron los primeros en mudarse al valle de Panchoy, la capital del Capitanía General de Guatemala y construyeron una capilla en el solar en el que posteriormente se construyó la iglesia de la Escuela de Cristo. Esta capilla fue destruida en 1575 por un terremoto y durante los siguientes diez años se hicieron colectas para construir el nuevo complejo, a dos cuadras del anterior.[Nota 4] El complejo franciscano se convirtió en un importante centro cultural y religioso para todo la Capitanía General de Guatemala: teólogos, juristas, filósofos, físicos y matemáticos estudiaron en su colegio de San Buenaventura, que estaba ubicado en donde actualmente están las ruinas del monasterio. En el colegio también estudiaron Cristóbal de Villalpando, Tomás de Merlo y Alonso de Paz.

La primera edificación de una iglesia catedral fue iniciada el año de 1545 con los escombros traídos del destruido asentamiento en el valle de Almolonga;[7] su construcción fue entorpecida por los frecuentes sismos a lo largo de los años.

Fuente de las Sirenas, colocada por Diego de Porres en 1737,[8] plaza central de Antigua Guatemala.

La ciudad fue la última morada del gran cronista español Bernal Díaz del Castillo donde reposan sus restos, en una de las iglesias en ruinas afectadas por los terremotos. También se conserva la que fue su última residencia y otros sitios históricos coloniales.

La construcción de las Casas Reales para la residencia del Capitán General y los oidores de la Real Audiencia de los Confines se inició en 1558. En el lugar se ubicaban la Caja Real, la cárcel, el cuartel del Batallón de Dragones, la Sala de Armas, las casas de habitación de los oidores y cabellerizas huertos y bodegas.[4]

La Iglesia, Convento y Colegio de la Compañía de Jesús fue creada a través de Real Cédula del 9 de agosto de 1561. Esta manzana jesuítica, donada en parte por el cronista Bernal Díaz del Castillo, comprendía tres claustros y un templo, y vivían en él por lo menos doce jesuitas.[Nota 5] [9]

En el siglo xvi ocurrieron varios terremotos de consideración en las siguientes fechas:

  • 21 de marzo de 1530
  • 11 de septiembre de 1541
  • 1565 -se ignora la fecha exacta-
  • 1575 -se ignora la fecha exacta-
  • 30 de noviembre de 1577
  • 23 de diciembre de 1585[10]

Eventos del siglo XVII[editar]

Iglesia y Hospital de San Pedro en Antigua Guatemala; estaba dedicado al tratamiento de enfermedades de eclesiásticos. En el siglo xx fue rebautizado como «Hospital del Hermano Pedro», en honor al Santo Hermano Pedro de Betancourt.
Réplica de la pintura de Jesús de Santa Clara.

Los jesuitas fundaron el colegio de San Lucas de la Compañía de Jesús en 1608, el cual adquirió gran fama y no tenía rival en cuanto a la enseñanza de primeras letras y gramática; a él asistió lo más florido de la sociedad de Santiago, tales como Francisco Antonio Fuentes y Guzmán, el cronista Francisco Vázquez y Pedro de Betancourt.[11]

El 18 de julio de 1626 se inauguró el templo de la Compañía de Jesús, el cual sufrió continuas renovaciones debido a los constantes terremotos que azotaron a la ciudad durante los siglos xvi a xviii.[9]

Los religiosos de San Juan de Dios fundaron su convento en 1636 y a partir de entonces estuvieron a cargo de los hospitales en el Capitanía General de Guatemala.[12] Los hospitales eran:

  • San Alejo: para indígenas
  • San Pedro: para eclesiásticos
  • Santiago: para españoles y mulatos
  • San Lázaro
  • San Juan de Dios: en 1667 el hospital de San Alejo fue entregado a los Hermanos de San Juan de Dios por los dominicos que lo habían administrado hasta entonces y en 1685, San Alejo y Santiago se unieron, formando el hospital de San Juan de Dios.[13]

El templo de la Escuela de Cristo fue fundado en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios en 1664 y desde 1689 era conocido como la congregación de San Felipe de Neri.[14] Por su parte, alrededor de 1690 los jesuitas fundaron otro colegio: el «San Francisco de Borja», en donde luego estudió y fungió como rector el poeta y sacerdote Rafael Landívar, S.J..[Nota 6] [9]

En el siglo xvii había dos tipos de monjas: descalzas y urbanistas.[15]

Atributo Monjas descalzas Monjas urbanistas
Denominación Recoletas o de vida común. Calzadas o de vida particular.
Costo de ingreso Ninguno Dote en especie o una propiedad que produjera réditos para la congregación.
Tipo de vida De clausura De clausura
Rezo En el coro. En el coro.
Regla de austeridad Estricta: dependían de la limosna, guardaban silencio en todo momento, excepto para rezar y nunca tomaban chocolate.[Nota 7] Relajada: podían tener ingresos y beber chocolate, excepto durante el ayuno.
Habitaciones Vida en común en salas de recreación de labores. Poseían una celda minúscula que sólo les servía para dormir. Sin vida en común. Vivían en una celda grande que era prácticamente una casa de reducidas dimensiones.
Alimentación Comían juntas en silencio en refectorios. No podían comer carne. Preparaban sus propios alimentos. Les estaba permitido comer carne fuera del ayuno.
Servicio Realizaban las labores, o se servían del servicio comunitario de la congregación Podían tener sirvientes personales.
Vestimenta Ropas austeras de fibras rústicas. Ropajes finos; solían utilizar joyas.
Calzado Sandalias sencillas[Nota 8] Zapatos o zapatillas.
Atribuciones especiales Ninguna. Maestras de las niñas encargadas al convento.

El Santo Hermano Pedro[editar]

Misionero franciscano canario en Guatemala y fundador de la Orden de los Betlemitas. En la imagen, escultura del Santo en la Cueva del Santo Hermano Pedro al sur de Tenerife.

El Santo Hermano Pedro llegó a tierras guatemaltecas en 1650 procedente de su natal Tenerife; al apenas desembarcar sufrió una grave enfermedad, durante la cuál tuvo la primera oportunidad de estar con los más pobres y desheredados. Tras su recuperación quiso realizar estudios eclesiásticos pero, al no poder hacerlo, profesó como terciario franciscano en el Convento de San Francisco en Santiago de los Caballeros. Fundó centros de acogida para pobres, indígenas y vagabundos y también fundó la Orden de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem en 1656, con el fin de servir a los pobres.[16] El Santo Hermano Pedro escribió algunas obras, entre ellas: Instrucción al hermano De la Cruz, Corona de la Pasión de Jesucristo nuestro bien o Reglas de la Confraternidad de los Betlemitas. Es considerado el gran evangelizador de las Indias Occidentales, del mismo modo que San Francisco Javier lo es de las Indias Orientales. El Santo atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos, y fue un precursor de los Derechos Humanos.[17] Por otro lado, fue el primer alfabetizador de América y la Orden de los Betlemitas, a su vez fue la primera orden religiosa nacida en el continente americano. El Santo Hermano Pedro fue un hombre adelantado a su tiempo, tanto en sus métodos para enseñar a leer y escribir a los analfabetos como en el trato dado a los enfermos.

El 7 de abril de 1669 el templo original de lo que después sería la Catedral de Antigua Guatemala, fue demolido y un segundo santuario fue inaugurado en 1680 bajo la dirección de Juan Pascual y José de Porres,[18] exisitiendo también constancia de que en su reconstrucción trabajó el ingeniero e imaginero español Martín de Andújar Cantos.

Primera imprenta en Guatemala[editar]

Pintura de 1676 que muestra a la Catedral ya casi terminada.

En 1660 llegó a Santiago de los Caballeros de Guatemala el impresor José de Pineda Ibarra, contratado por los eclesiásticos guatemaltecos. Trabajó en impresión, encuadernación y en compra y venta de libros. Murió en 1680, heredándole la imprenta a su hijo Antonio, quien la siguió operando hasta su muerte en 1721.

Fundación de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo[editar]

Patio de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo. Fotografía de 1971.

El primer obispo de Guatemala, Francisco Marroquín, envió al Monarca Español una carta en 1548, en que solicitó la fundación de una universidad en la Ciudad de Guatemala, esta solicitud no tuvo respuesta. Hacia el final de su vida, en 1562, Marroquín decidió dejar en su testamento un caudal para fundar un colegio, el de Santo Tomás de Aquino, en donde se impartieran cátedras de gramática, artes o filosofía y teología. Los beneficiarios de esta obra pía sería los hijos de españoles pobres, ya que éstos no podían trasladarse a ciudades donde había universidades reales, como México. La heredad del obispo ha sido interpretada también como el origen de la universidad. Sin embargo, el prelado tenía muy clara la diferencia entre un colegio -residencia de estudiantes, con o sin cátedras- y un a universidad o Estudio General, donde se otorgaban grados. Al respecto, el historiador John Tate Lanning afirma que: «Este testamento es tan bien conocido que algunos que ni siquiera lo han visto han leído en él muchas cosas que no están allí. En ninguna parte menciona Marroquín una universidad, mucho menos declara intención de establecer alguna...»[19] Lo que sí está documentado es que el alcalde Pedro Crespo Suárez al morir, donó veintemil pesos para la institución de cátedras de la universidad «que se está gestionando».[20]

Dibujo del edificio original de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo, en la Antigua Guatemala en el billete de 100 quetzales.

Los jesuitas se interpusieron a la fundación de la Universidad, ya que no les parecía que los mercedarios, franciscanos y dominicos tomaran la iniciativa en cuestiones religiosas y educativas.[20] Después de varias décadas, alegatos y peticiones, el rey Carlos II expidió una real cédula, con fecha de 31 de enero de 1676, que dio licencia a la capital del Capitanía General de Guatemala para fundar una universidad real o «Estudio General».[Nota 9] Esta sería la tercera universidad real y pública de la América hispánica, y la segunda en la Nueva España.[Nota 10] Después de un conflictivo proceso de organización, cinco años después de expedida la cédula real, la Universidad de San Carlos inició las lecciones de cinco de sus nueve cátedras, el 7 de enero de 1681, con más de sesenta estudiantes matriculados y siendo el Rector el Doctor José de Baños y Soto Mayor, arcediano de la Catedral, Predicador del Rey de España y Doctor de la Universidad de Osuna.[20] [Nota 11] La universidad fue inaugurada bajo el patrocionio de San Carlos Borromeo, dictando sus estatutos don Francisco Saraza y Arce, copia de los de México que, a su vez, eran adaptación de los de la Universidad de Salamanca en España.

Algunos de los catedráticos electos no tomaron posesión de sus sillas, debido a sus ocupaciones como procuradores y su pronta salida del reino, otros porque consideraron que su nueva categoría, como "interinos" y no como "propietarios" de la cátedra, no eran digna de su prestigio, y uno más, el catedrático de medicina, nunca llegó a Guatemala porque se encontraba en la Real Universidad de México leyendo otra cátedra.[Nota 12]

La constitución universitaria exigía la libertad de cátedra, asimismo obligaba a que se leyesen doctrinas filosóficas contrarias para motivar la dialéctica y la discusión de ideas.

Las primeras cátedras de la Universidad de San Carlos fueron:

  • Cánones
  • Leyes
  • Medicina
  • Teología Escolástica
  • Teología Moral
  • Dos cursos de lenguas

La universidad San Carlos de Guatemala recibió la aprobación papal por bula del 18 de junio de 1687, diez años después de su fundación y seis años después de que comenzaran las clases.

Otros eventos del siglo XVII[editar]

Para 1678 el Palacio de los Capitanes Generales ya era un edificio de dos niveles, con portal y columnas de madera y con techo de teja con alero.[4]

Tanto la capilla como el convento de San Francisco fueron expandidos durante el siglo xvii; en 1684 la estructura fue reforzada y logró resistir el terremoto de 1691. Una nueva iglesia franciscana fue construida por Diego de Porres e inaugurada en 1702.

Pintura de la Calle de los Pasos; al fondo la Iglesia de la Escuela de Cristo.

En 1685 dos misioneros de los monjes recoletos llegaron a la ciudad de Santiago de los Caballeros, y cuando algunos monjes de la orden llegaron en las años siguientes, le pidieron permiso al Ayuntamiento[Nota 13] para construir un monasterio; pero en 1695, el Ayuntamiento les hizo saber que no había suficientes frailes para justificar la construcción y que además ya había suficientes monasterios en la ciudad. Ante esta negativa, los frailes se dirigieron a la Audiencia[Nota 14] la cual si autorizó la construcción en 1700, por un decreto real.[21] En 1701 se inició la construcción de los edificios, y seis años después se colocó la primera piedra de la iglesia. En 1708 se completaron el convento, la biblioteca y la enfermería. La iglesia de La Recolección fue inaugurada el 23 de mayo de 1717.[21]

Barrios de la ciudad en el siglo xvii y su grupo étnico predominante
Barrio Grupo étnico
El Sagrario
Catedral
Españoles y criollos
Chipilapa Mulatos y negros libres
Santa Cruz Kiché's
Nuestra Señora de los Remedios Mestizos -ladinos-
San Francisco Kaqchikeles
El Tortuguero Mestizos -ladinos-
Espíritu Santo Mestizos -ladinos-
Santiago Kaqchikeles y mestizos -ladinos-
San Antón Kaqchikeles y mestizos -ladinos-
San Gerónimo Mulatos y negros libres
San Sebastián Españoles y mestizos -ladinos-
Nuestra Señora de La Candelaria Kaqchikeles

En el siglo xvii ocurrieron varios terremotos de consideración en las siguientes fechas:

  • 13 de febrero de 1651
  • 4 de marzo de 1679
  • 12 de febero de 1689[10]

Eventos del siglo XVIII[editar]

Monja profesionista de la Orden de la Inmaculada Concepción en México. Un atuendo similar era utilizado por las monjas profesionistas de dicha orden en Santiago de los Caballeros de Guatemala en los siglos xvii y xviii.

El 5 de agosto de 1717 fue consagrada la imagen de Jesús Nazareno de la Merced; la imagen fue traslada a la Iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes en la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, en 1776. Pocos meses después la ciudad de Santiago de los Caballeros sufrió los embates de los terremotos de San Miguel 1717, los cuales dañaron la estructura de la ciudad.[21] [14]

Terremotos de San Miguel[editar]

Los terremotos más fuertes que vivió la ciudad de Santiago de los Caballeros antes de su traslado definitivo en 1776 fueron los terremotos de San Miguel en 1717. En esa época, el dominio de la Iglesia Católica sobre los vasallos de la corona española era absoluto y esto hacía que cualquier desastre natural fuera considerado como un castigo divino. En la ciudad, los habitantes tambien creían que la cercanía del Volcán de Fuego era la causa de los terremotos; el arquitecto mayor Diego de Porres llegó a afimar que los terremotos eran causado por las reventazones del volcán.[22]

El 27 de agosto hubo una erupción muy fuerte del Volcán de Fuego, que se extendió hasta el 30 de agosto; los vecinos de la ciudad pidieron auxilio al Santo Cristo de la catedral y a la Virgen del Socorro que eran los patronos jurados contra el fuego del volcán. El 29 de agosto salió la Virgen del Rosario en procesión después de un siglo sin salir y hubo muchas más procesiones de santos hasta el día 29 de septiembre, día de San Miguel; los primeros sismos por la tarde fueron leves, pero a eso de las 7 de la noche se produjo un fuerte temblor que obligó a los vecinos a salir de sus casas; siguieron los temblores y retumbos hasta la cuatro de la mañana. Los vecinos salieron a la calle y a gritos confesaban sus pecados, pensando lo peor.[23]

Los terremotos de San Miguel dañaron la ciudad considerablemente, al punto que el Real Palacio sufrió daños en algunos cuartos y paredes. También hubo un abandono parcial de la ciudad, escasez de alimentos, falta de mano de obra y muchos daños en las construcciones de la ciudad; además de numerosos muertos y heridos.[23] Estos terremotos hicieron pensar a las autoridades en trasladar la ciudad a un nuevo asentamiento menos propenso a la actividad sísmica; los vecinos de la ciudad se oponen rotundamente al traslado, e incluso tomaron el Real Palacio en protesta al mismo. Al final, la ciudad no se movió de ubicación, pero el número de elementos en el Batallón de Dragones para resguardar el orden fue considerable.[4] Los daños en el palacio fueron reparados por Diego de Porres, quien los terminó de componer en 1720; aunque hay indicios de que hubo más trabajos de Porres hasta 1736.[4]

La Iglesia del Gran P. S. Agustín, nueva á expensas de la generosidad de N. Catholico Rey D. Phelipe V -que de Dios goza- ha quedado peor, que si estuviera por los suelos, pues necesitan los PPs. de mucha costa para derribarlos, y de ingenioros arbitrios para que nó peligren los operarios; á esto se agrega, que el Convento está inhabitable, y sus moradóres en rara incomodidad, y pobreza suma. con aumento de dolor vi por mis ojos la ruina causada en la Iglesia, y Convento de Nrá. Madre y Sra. de las Mercedres, y no puedo paras en silencio quanto acaeció en la ruina de la referida Iglesia... Hoy está colocada la Sacratissima Imagen en la Portería con la Venerable, y Sagrada Imagen de Jesús Nazareno, que allí se venera, la que padeció; porque aunque la Bobeda de su Capilla está del todo destruida, se mantuvo en pié.
—Agustín de la Caxiga y Rada: Breve relación de el lamentable estrago, que padeció esta ciudad de Santiago de Guathemala, con el terremoto del día quatro de marzo, de este año de 1751.[24]

La construcción del convento e iglesia de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza fue aprobada por Felipe V en 1725 justo cuando llegaron las monjas de la Orden de Clarisas Capuchinas a la población.[25] La obra fue iniciada en 1731 y consagrada el año de 1736 bajo la supervisión de Diego de Porres; fue el último convento fundado en la ciudad y después pasó a llamarse Convento de las Capuchinas.[26]

La reconstrucción ocurrió en 1730 bajo la dirección del arquitecto Mayor Diego de Porres. Su fachada ostenta una arquitectura renacentista y es fabricada de piedra, como la iglesia de las Capuchinas, característica que las diferencia de los demás templos de la localidad.[14]

El terremoto del 29 de septiembre de 1717 dejó inhabitable el edificio del colegio de San Lucas de los jesuitas; el sismo partió la torre y destruyó la portada dejando a ésta última a dos tercios de su altura. El maestro mayor de obras de la ciudad, Diego de Porres comprobó los daños que tenía la edificación y calculó que se necesitarían entre cinco mil y seis mil pesos para repararla. Tres años después, los jesuitas ya habían reconstruido el edificio y, de acuerdo al Maestro mayor de obras, estaba mucho más bello que la construcción original.[27]

La iglesia principal de la ciudad obtuvo rango de Catedral Metropolitana en 1743, constituyéndose como la más lujosa de Centroamérica en ese tiempo.[7]

Terremotos de San Casimiro[editar]

Ayuntamiento de Antigua Guatemala, construido tras el terremoto de San Casimiro.

Los sismos continuaron y el 4 de marzo de 1751 el terremoto de San Casimiro dañó la ciudad nuevamente.[21] en ese oportunidad, el Palacio Real sufrió cuantiosos daños y hubo de ser reconstruido totalmente. El encargado de la reconstrucción fue el arquitecto mayor Luis Diez de Navarro, a quien las autoridades de la corona española le solicitaron que el edificio se asemejara al edificio de la sede del poder criollo de Guatemala, el Ayuntamiento, y que tuviera un portal de columnas de piedra con cúpulas en cada sector de intercolumnio, además de ser abovedado el techo del conjunto.[28] [Nota 15]

El terremoto de San Casimiro también dañó completamente el cimborrio de la iglesia de la Compañía de Jesús, obligando nuevamente a los jesuitas a solicitar la ayuda de los fieles de la comunidad para rehacer el edificio, que nuevamente quedó catalogado como uno de los más hermosos de toda Guatemala.[27]

Un período de prosperidad comienza después del terremoto y la ciudad se beneficia de diferentes obras públicas entre las que se encuentran el empedrado de calles y la fabricación de acueductos para traer agua potable. El perímetro de la Plaza Mayor se arregla, incluyéndose el Palacio del Ayuntamiento, cuya construcción se concluyó entre 1765 y 1768, y de la Audiencia. El 17 de julio de 1753 concluyen las obras de renovación del empedrado del patio del templo de la Compañía de Jesús.[27] El arquitecto Juan de Dios Estrada estuvo a cargo de la construcción de la Iglesia de La Merced desde 1749 y el templo de estilo ultrabarroco guatemalteco fue inaugurado en 1767 y cuenta con dos torres-campanarios.

Las reformas borbónicas[editar]

En 1765 se publicaron las reformas borbónicas de la corona española, que pretendían recuperar el poder real sobre las colonias y aumentar la recaudación fiscal.[29] . Con estas reformas se crearon los estancos para controlar la producción de las bebidas embriagantes, el tabaco, la pólvora, los naipes y el patio de gallos. La real hacienda subastaba el estanco anualmente y un particular lo compraba, convirtiéndose así en el dueño del monopolio de cierto producto. Ese mismo año se crearon cuatro subdelegaciones de la Real Haciendo en San Salvador, Ciudad Real, Comayagua y León.[30]

Además de esta redistribución administrativa, la corona española estableció una política tendiende a disminuir el poder de la Iglesia Católica,[30] poder que hasta ese momento era prácticamente absoluto sobre los vasallos españoles. La política de disminución de poder de la iglesia se basaba en la Ilustración y tenía seis puntos principales:

  1. Declive del legado cultural jesuítico
  2. Tendencia hacia una cultura laica y secularizada
  3. Actitud decididamente racionalista, de herencia cartesiana
  4. Valoración de la ciencia natural sobre el dogma religioso
  5. Una crítica al papel de la Iglesia dentro de la sociedad y de sus organismos derivados, sobre todo de las cofradías y hermandades.[Nota 16]
  6. Favorecimiento del regalismo.

Rafael Landívar[editar]

Poeta y sacerdote Rafael Landívar.

El poeta y sacerdote Rafael Landívar inició su formación académica a los once años en el Colegio Mayor Universitario de San Borja, que al mismo tiempo era seminario jesuita. En 1744 se inscribió en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos, en donde se le confirió el grado de bachiller en filosofía en 1746, cuando aún no cumplía los quince años. Poco más de un año después, en mayo de 1747, obtuvo los grados de licenciado en filosofía y maestro. En 1749 se trasladó a México para ingresar a la orden religiosa de la Compañía de Jesús y se ordenó sacerdote en 1755. A su regreso a Guatemala, se desempeñó como rector del colegio San Borja.

En 1765, con motivo de los terremotos que afectaron a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1751, escribió el siguiente poema, que sería publicado junto con su Rusticatio Mexicana tras la expulsión de los jesuitas de las posesiones españolas en 1767:[31]

¡Salud, salud, o dulce Guatemala,
Origen y delicia de mi vida!
Deja, hermosa, que traiga a la memoria
Las dotes las ofrendas que convidas:
Tus fuentes, agradables, tus mercados,
Tus templos, tus hogares y tu clima.

Ya me parece que tus altos montes
A lo lejos mi vista determina,
Y las praderas y campiñas verdes
Que terna primavera fertilizan.
Cada rato que cercan las ideas
De los torrentes de aguas cristalinas,
Y sus playas techadas de sombríos,
Por donde las corrientes se deslizan:
Los retretes de adornos decorados;
Y los verjeles de las rosas chiprias.

¿Qué fuera, si yo el lujo recordase
De dorados damascos y cortinas,
Ya de sedas vistosas, ya de lanas
Con la tyria escarlata bien teñidas?

Para mí siempre fueron estas cosas
Un nutrimento, un gusto bien sentido,
Y dulce alivio que socorre al alma
En los pesares y aflicciones mías.

Me engaño ¡ah! trastornaron mi cabeza
Las ilusiones que el delirio pinta!
Lo que era poco ha del gran Reino
Ciudad capital, soberbia, altiva,

Ora no es más que escombros y montones

Sin casas, plazas,, templos, ni guaridas.
No quedó ya refugio al vecindario,
Ni trepando del monte la alta cima;
Pues los fragmentos eran precipicios
Que Júpiter fraguó para la ruina.

Pero ¡qué digo! Salen ya del polvo
Desde el umbral repuestos, reconstruidos,
Hasta la cumbre los suntuosos templos
Con elegante y sólida maestría.
Ya las fuentes se asocian con los ríos:
Ya las plazas exhaustas y vacías
Se encuentran ocupadas por la turba
Restituida a la calma primitiva.

Recobra la ciudad rápidamente
De sus mismos destrozos nueva vida,
Acaso más feliz ¡quiéralo el Cielo!
Cual otro fénix de inmortal ceniza.

Gózate ya ¡resucitada Madre!
¡Capital de aquel Reino la más rica!
Libre vive desde ahora para siempre
De temblores, de sus y de ruinas;
Y yo haré resonar hasta los astros
El eco tierno de canciones vivas,
Que pregonen el triunfo esclarecido
Que has alcanzado de la muerte impía.

Acepta, en tanto, aqueste ronco plectro,
Treste consuelo de amorosa rima;
Y que por premio conseguir yo pueda

Poseer en tí mi suspirada dicha.

Traducción del latín de José Domingo Diéguez
Calendario de la Paz, 1842[31]

En 1767, debido a la Pragmática Sanción contra los jesuitas por parte del rey Carlos III de España, fue desterrado de las tierras americanas y junto con todos sus compañeros de orden, marchó a México primero, y luego a Europa, instalándose en Bolonia, Italia. Es allí donde publicó su libro «Rusticatio Mexicana» -Por los Campos de México-, en latín, al igual que su «oración fúnebre» en la muerte del obispo Figueredo y Victoria, benefactor de la Compañía de Jesús. La obra alcanzó tal éxito en su primera edición, editada en Módena en 1781, que se publicó una segunda, en 1782.

Los Terremotos de Santa Marta[editar]

Capitán General Martín de Mayorga.
Frescos en la cúpula y techado de la abadía benedictina de Melk, Austria. La apariencia de las iglesias de Antigua Guatemala era similar a la de esta capilla austriaca antes que fueran destruidas por el terremoto de 1773.[32]

El 21 de febrero de 1768 llegó a Guatemala Pedro Cortés y Larraz, convirtiéndose en el tercer arzobispo de Guatemala y el 12 de junio de 1773 tomó posesión el capitán general Martín de Mayorga. Ambos, como máximas autoridades del reino serían los principales actores en los sucesos que acontecieron tras los terremotos de 1773.[33] Para 1769, Cortés y Larraz estaba tan decepcionado de la situación eclesiástica en el reino que presentó su renuncia a la mitra, pero el rey Carlos III no se la aceptó y debió continuar como arzobispo. Entre los problemas que observó estuvo la excesiva embriaguez del pueblo durante los actos litúrgicos y la escasa preparación de los sacerdotes seculares a cargo de la mayoría de las parroquias.[34]

En 1773, Santiago de los Caballeros de Guatemala era una de las más famosas ciudades de las colonias españolas en América, y se consideraba que únicamente la ciudad de México era más espléndida.[35] De acuerdo a descripciones de la época, tres «monstruosos» volcanes la rodeaban: el Volcán de Agua, que era muy útil para la ciudad por su fertilidad, aparte de que su forma piramidal agregaba una hermosa vista, y los volcanes de Fuego,[Nota 17] a los que se llamó así porque, aunque estaban más distantes que el de Agua, habían hecho erupción en numerosas ocasiones y eran consideraros como los responsables de las constantes ruinas de la ciudad.[35] La cercanía de los volcanes ayudaba a que hubiera baños de todo tipo para los habitantes de la ciudad: termales, medicinales y templados; además había numerosos potreros y haciendas en los alrededores. La ciudad era abastecida gracias a los productos que diariamente eran llevados desde los setenta y dos pueblos circunvecinos.[36]

Después de los terremotos de 1751, se renovaron muchos edificios y se construyeron numerosas estructuras nuevas, de tal modo que para 1773 daba la impresión de que la ciudad era completamente nueva. La mayoría de las casas particulares de la ciudad eran amplias y suntuosas, al punto que tanto las puertas exteriores como las de las habitaciones eran de madera labrada y las ventanas eran de finos cristales y tenían portales de madera labrada. Era frecuente encontrar en las residencias pinturas de artislas locales con marcos recubiertos de oro, nácar o carey, espejos finos, lámparas de plata, y alfombras delicadas.[37] Y los templos católicos eran magníficos: había 26 iglesias en la ciudad, y 15 ermitas y oratorios; la catedral, era la estructura más suntuosa: tenía tres espaciosas naves, con dos órdenes de capillas a los lados, con enormes puertas de acceso que eran labradas y doradas,[32] . En cuanto a suntuosidad, le seguían las iglesias de las órdenes religiosas de los dominicios, franciscanos, mercedarios y recoletos,[32] demostrando el poder económico y político que el clero regular tenía en ese entonces;[38] En estos templos todas las paredes estaban cubiertas de retablos tallados y dorados, espejos y pinturas ricamente guarnecidas e imágenes religiosas talladas esmeradamente;[32] en el techo había rejas de madera dorada o esmaltada que cubría los cruceros y bóvedas principales.

Así se encontraba la ciudad en mayo de 1773 cuando empezaron a sentirse pequeños sismos, los cuales fueron incrementando su intensidad y el 11 de junio con un temblor que daño algunas casas y edificios; los más dañados fueron:

Luego continuaron los sismos, hasta llegar al 29 de julio de 1773, día de Santa Marta de Bethania, en que se produjo el catastrófico terremoto:

Cronología del terremoto de Santa Marta

Día Hora Suceso
29 de julio 3:40 pm Se produce el primer temblor rápido, pero tan violento que hizo salir a los habitantes de sus casas.
29 de julio 3:50 pm Un segundo temblor, mucho más fuerte, provocó la destrucción inmediata de los edificios que se hundían o desplomaban con estrépito. El movimiento fue tanto horizontal, como vertical y nadie podía mantenerse en pie, ni aún de rodillas. Se abrieron grietas en el suelo y una espesa nube de polvo envolvió a la ciudad; hombres y animales tuvieron que acostarse en el suelo para no caer y los empedrados de las calles saltaron por los aires. La violencia del sismo fue tal que derribó árboles, y los que no fueron derribados se oscilaban de tal modo que sus ramas llegaban a tocar el suelo. En cuanto a los ruidos del terremoto, se reportó que el estruendo de edificaciones que se desmoronaban y el repique de campanas de los templos católicos fue estrepitoso. A pesar de la violencia del sismo, y de que algunas personas murieron cuando la nube de polvo los cegó, se salvaron muchas vidas porque los habitantes de la ciudad habían salido de sus residencias tras el primer temblor.[39]
29 de julio 6:00 pm Se empezó a buscar abrigos improvisados y se pidió misericordia a Dios. Se menciona que las autoridades de la Audiencia y del ayuntamiento estaban «como atontecidos, con el ánima conturbada».[40]
29 de julio 7:00 pm -5:00 am Fuertes tormentas eléctricas se desataron sobre la ciudad. Se sintieron retumbos de tierra y réplicas del terremoto.[41]
30 de julio 6:00 am Amaneció tranquilo. El ayuntamiento dispuso establecer una carnicería en la plaza.[41]
2-4 de agosto N/A Fueron celebradas «Juntas Generales» presididas por el Gobernador Martín de Mayorga y adonde se hicieron presentes las autoridades locales, entre ellas el Arzobispo Pedro Cortés y Larraz, miembros del Ayuntamiento y representantes de las órdenes religiosas. En la reunión se decidió informar al Rey Carlos III y al Consejo de Indias sobre los destrozos y el eventual traslado al vecino valle de La Ermita, sitio que no estaba cercano a volcanes, circunstancia a la que se atribuía los temblores. Hubo quienes se mostraban en contra debido al elevado costo del transporte. Importante fue el informe del maestro mayor de obras Bernardo Ramírez quien declaró que los edificios eran inhabitables y que una demolición de las ruinas sería oneroso.
7 de septiembre N/A Temblor de magnitud considerable, que derribó algunos edificios que habían quedado dañados desde el 29 de julio.
13 de diciembre N/A Dos fuertes sismos sobrevinieron en la zona,[42] desatando un nuevo enjambre sísmico, lo que reforzó la posición de quienes preferían la mudanza.

Se produjeron grandes pérdidas en templos y edificios públicos, así como casas particulares, pero no toda la ciudad quedó por los suelos. A pesar de ello, el Capitán General Martín de Mayorga solicitó al Monarca de España el 21 de julio de 1775 la traslación de Santiago de los Caballeros de Guatemala, siempre vulnerable a erupciones volcánicas, inundaciones, y terremotos. El 2 de enero de 1776 fue oficializado el cuarto asentamiento, la Nueva Guatemala de la Asunción, con una primera sesión del ayuntamiento con el gobernador de la Audiencia, Matías de Gálvez y Gallardo, sobre las bases del llamado «Establecimiento Provisional de La Ermita». Por real orden dada en Aranjuez el 23 de mayo de 1776 se extinguió el nombre de «Santiago» y se adoptó el de «Nueva Guatemala de la Asunción» que, con el correr del tiempo es conocida en la actualidad como Ciudad de Guatemala, logrando convertirse con los años en la ciudad más grande y populosa de todo el istmo centroamericano.

Los daños abarcaron hasta el actual territorio de El Salvador, ya que las iglesias de Caluco, Tacuba e Izalco resultaron destruidas.[43] De acuerdo a los testimonios, el terremoto había sido tan fuerte que «el agua saltaba de las fuentes y las campanas tañían solas en las torres antes de desplomarse pesadamente al suelo».[44] Antes de su destrucción, la ciudad competía con ciudades como México, Puebla de Zaragoza, Lima, Quito y Potosí. Sin embargo, las circunstancias especiales de los terremotos acaecidos el 29 de julio de 1773, en pleno florecimiento del barroco, cortaron su proceso de crecimiento y modificación naturales.

Posiblemente los daños causados por el terremoto fueron serios, pero fueron más serios los que provocó el saqueo y el abandono de la ciudad. El 16 de enero de 1775 el maestro mayor de obras Bernardo Ramírez, comenzó a sacar todos los materiales utilizables del edificio para trasladarlos a la nueva capital ya que se había emitido orden legal en la cual se ordenaba que debían ser trasladados al nuevo asentamiento todos los materiales que pudiesen servir en la construcción de edificios y casas. Por esta disposición muchos edificios aún en pie fueron despojados de puertas, ventanas, balcones, objetos decorativos, etc.[28]

Una de las medidas tomadas por el presidente de la audiencia Martín de Mayorga, para forzar el traslado de la ciudad fue el envío de la escultura más importante de la ciudad. Por ello, en 1778 ordenó el traslado del Jesús Nazareno de la Merced, junto con la imagen de la Virgen, para obligar a los mercedarios a mudarse. El traslado fue penoso, pues los indígenas encargados del trabajo se tardaron en llegar a recogerlo y los feligreses antigüeños rezaban y lloraban la pérdida de la imagen mientras esperaban. Cuando salió Jesús de la Merced en un cajón, las personas lo acompañaron hasta la garita de Animas en la afueras de la ciudad; un devoto llevó cargando la cruz de la imagen hasta San Lucas, población que está a quince kilómetros del convento mercedario en Antigua Guatemala.[45] Tras parar en San Lucas Sacatepéquez y en Mixco, las imágenes llegaron finalmente a la Nueva Guatemala de la Asunción por la noche, y el Cristo fue recibido por los frailes franciscanos y luego por los mercedarios, para ser depositado en una armazón de madera en el terreno en donde iba a construir el templo mercedario de la nueva ciudad. Martín de Mayorga llegó a ver a la imagen, dando así por concluido el episodio más difícil del traslado de la ciudad.[46] En 1801, la cofradía de Jesús Nazareno de la Merced trasladó el retablo de la imagen a la nueva ciudad, aunque la iglesia todavía no se había construido.

Después del traslado de la capital[editar]

Tras el traslado de los recoletos a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1775, el complejo de la La Recolección fue vendido a particulares, que durante el siglo xix lo utilizaron como establo, fábrica de jabón y complejo deportivo. Inclusive, se extrajo material de las ruinas para realizar otras construcciones en la ciudad, que ahora se llamaba Antigua Guatemala.[21] En cuanto al antiguo convento de las Capuchinas, este había quedado abandonado tras el traslado de la ciudad, y en 1813 fue vendido por el arzobispado a particulares, quienes lo utilizaron como patio para secado de café y como tintorería.

Condición del complejo de La Recolección a finales del siglo xix.
Antigua Guatemala. Calle del Arco de Santa Catalina.
Parroquia de San José en la antigua Catedral de Santiago de la Antigua Guatemala. La parroquia, establecida en 1804, funciona en lo que anteriormente era la entrada a la catedral, y su nave está en donde se encontraba el campanario sur de la misma.

La ciudad empezó a llamarse la «arruinada Guatemala», «Santiago de Guatemala antiguo» y la «antigua ciudad». Fue abandonada por todas las autoridades reales y municipales, y en 1784 por las dos últimas parroquias: Candelaria y Los Remedios, quedándose también sin autoridades eclesiásticas.[47] Pocos años después el arzobispo Cayetano Francos y Monroy autorizó el funcionamiento de tres parroquias interinas que llevaron el nombre de sus antecesoras: San Sebastián, Candelaria y Los Remedios, en donde se guardó la mayor cantidad de obras de arte religioso que permaneció en la antigua Guatemala. El 4 de agosto de 1786 fue declarada villa por real cédula y en 1788 el alcalde mayor de Sacatepéquez pidió autorización para retornar a la Antigua Guatemala. Para 1799 se nombraron dos alcaldes ordinarios y un síndico. La villa ya no era la esplendorosa ciudad que fue, pero el nuevo ayuntamiento logró que Antigua Guatemala resurgiera durante el siglo xix.[48] Tras la independencia de 1821 recuperó la categoría de ciudad y fue nombrada como cabecera del departamento de Sacatepéquez.[49]

A pesar del traslado de la imagen de Jesús Nazareno de la Merced a la Nueva Guatemala de la Asunción, la iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes siguió en uso, pues no sufrió mayores daños y conservó sus imágenes y retablos hasta 1813, cuando se inauguró la iglesia mercedaria en la nueva ciudad; incluso entonces, los retablos fueron enviado a la Nueva Guatemala pero la iglesia siguió funcionando en Antigua Guatemala.

En 1804, el arzobispo Peñalver y Cárdenas decidió crear la parroquia de El Señor San José en Antigua Guatemala, la cual incorporó a tres parroquias provisionales que funcionaban en las antiguas iglesias de Candelaria, San Sebastián y Los Remedios. Los bienes de La Candelaria fueron trasladados al edificio de la antigua Universidad de San Carlos Borromeo, y la iglesia abandonada. La nueva parroquia recibió entre los bienes de la Candelaria una imagen del Señor del Descendimiento, la cual es venerada en la parroquia desde entonces.[50]

En 1806, el presbítero Rafael José Luna, cura de San José, tuvo la idea de utilizar las ruinas de la antigua catedral como parroquia; en 1814 el cabildo eclesiástico resolvió aceptar la petición y en 1819 se iniciaron algunos trabajos de remodelación del edificio, derrumbando partes arruinadas, como los campanarios. Los trabajos se detuvieron por un tiempo, hasta que se reiniciaron en 1832. Al terminar los trabajos, la parroquia de San José se trasladó del antiguo edificio de la Universidad de San Carlos a la antigua catedral, en donde ha estado desde entonces.[50] Los retablos que tiene esta nueva parroquia no son los originales de la catedral: fueron elaborados en 1856.[51] [Nota 18]

El antiguo Palacio de los Capitanes Generales se empezó a reconstruir a finales del siglo xix; para dicha reconstrucción se utilizaron las columnas de piera del portal de la fachada, que habían permanecido durante casi cien años en unos cobertizos improvisados frente al Palacio, en el lado sur de la Plaza Mayor.[4] Con la reconstrucción se rehabilitaron los sectores menos dañados del edificio: la cárcel y la gobernación.[52]

Para 1850, la población de la ciudad era de alrededor de nueve mil habitantes[53] y en 1865 se instaló entre los muros de la iglesia de la Compañía de Jesús una fábrica de tejidos aunque esta no fue rentable por la falta de personal calificado y de materia prima; en 1912 ese edificio se convirtió en mercado cantonal hasta el terremoto de 1976, y luego en un mercado de artesanías.[54]

Sacerdote Manuel Leal, quien al regresar del destierro en México gracias a la amnistía que otorgó el general José María Reyna Barrios en 1897, consiguió construir el templo de San Felipe en Antigua Guatemala.

En 1896, el escritor Ramón Aceña describió la ciudad en un artículo para La Ilustración Guatemalteca, revista oficial que se publicaba durante el gobierno del general José María Reyna Barrios; en su artículo, Aceña -quien era oriundo de la ciudad - describe el valle como el lugar idóneo para que se asentara en él una gran ciudad, cuyos habitantes disfrutaran de los mejores dones que la naturaleza tiene que ofrecer, y de un clima muy agradable la mayor parte del año.[55] Además de las ruinas de edificios civiles y eclesiásticos, el área estaba rodeada de plantaciones de café, caña de azúcar y otros cultivos que se extendían por toda la planicie, y aun sobre las faldas de los cerros circundantes; asimismo, se podía visitar los talleres de carpintería de Belén y los de herrería en la antigua iglesia de los Jesuitas.[56] En 1896 entre los edificios en mejores condiciones estaba el Palacio de los Capitanes Generales, reparado en parte por el corregidor J. Ignacio Irigoyen y cuya fachada ya había sido restaurada por el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas; el palacio albergaba en ese entonces la Jefatura Política, la primera sección de la policía, el juzgado de primera instancia, juzgado primero de paz, la prisión de mujeres y la administración de rentas de Sacatepéquez.[57]

Para 1897, la escritora guatemalteca Matilde Ariza Poitevín describía la a la ciudad de esta forma: al río Pensativo era como un hilo de plata en verano, pero en invierno se convertía en una torrente sucia y caudalosa que arrastraba los árboles y viviendas cercanas a su cauce,[58] mientras que el Volcán de Agua, situado al sur de la población, era el menos peligroso para ascender, ya que el camino se recorría en jornadas diarias y el camino en espiral que conduce a la cima dejaba ver por todos lados rocas y piedras con inscripciones grabadas por los innumerables viajeros y se mencionaba que la excursión no se recomendaba para personas con estado de salud delicado, pues ya cerca de la cima la respiración se hacía difícil.[59] Entrando en la población había numerosos templos y edificios arruinados por cuyas grietas salían gruesas raíces de los árboles que habían crecido producto del abandono en que se encontraban las estructuras; la Catedral se podía visitar, pero con dificultad ya que era tal el descuido que el ambiente era fétido y húmedo y abundaban aves nocturas y murciélagos, dándole al lugar un aspecto tétrico y sombrío.[60] Por su parte, el templo de La Merced no estaba arruinado y albergaba cuadros antiguos de gran mérito; por su parte, ya se reconocía al templo de San Felipe y a la imagen del Señor Sepultado que en éste se venera.[58]

A fines del siglo xix, se mencionaban las aguas potables y medicinales de temperatura templada que había en los alrededores de la ciudad; los baños de Almolonga eran reconocidos por curar las afecciones nerviosas y los de Medina, por ayudar con los problemas cutáneos. También estaban los de Ciudad Vieja y del Cubo, aunque algo retirados del centro de la ciudad y a los que había que llegar en carruaje, pasando por caminos que tenían a ambos lados plantaciones de café.[58]

Otros edificios dignos de mención a finales del siglo xix eran: el ayuntamiento colonial, que pare entonces servía de sede a las oficinas de la municipalidad, la comandancia militar, la fiscalía de plaza y la prisión de varones;[57] la antigua Universidad de San Carlos, en donde funcionaba una escuela de varones y un teatro en el salón de actos; el convento de jesuitas que se había convertido en la escuela normal, y el hospital, que ocupaba una manzana completa y estaba bien atendido para la época.[57] Por lo demás, Aceña comenta que la ciudad esta poblada de familias de escasos recursos.[57]

En 1897, se permitió el regreso del arzobispo guatemalteco Ricardo Casanova y Estrada, y de varios miembros del clero secular; entre los que retornaron estuvo el sacerdote Manuel Leal, catedrático de Summa Teología en el seminario, quien había estado desterrado en México. Al llegar a Guatemala se dirigió a Antigua Guatemala y allí puso todo su empeño en obtener limosnas suficientes para erigir el templo de San Felipe.[61]

Siglo XX[editar]

En abril de 1920, durante los últimos días del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el príncipe Guillermo de Suecia visitó Antigua Guatemala y escribió sus impresiones en su libro Between two continents -Entre dos continentes-.[62] Su libro es una objetiva descripción de la condición en que estaba la ciudad y de deplorable condición del camino entre Ciudad de Guatemala y Antigua: por un tramo corto al salir de la Ciudad de Guatemala el camino estaba en condiciones aceptables, pero luego se empezaban a ver pequeñas dunas y posteriormente riachuelos que cruzaban el camino, pequeños barrancos y derrumbes, ya que hacía dos años que el área había sido golpeada por el poderoso Terremoto de 1917 y la corrupción del gobierno impidió que hubiese recuperación alguna.[63] Conforme se avanzaba hacia Antigua las montañas se hacían más y más empinadas y las rocas más pronunciadas; además encima del camino había una capa de polvo de uno sesenta centímetros de alto, que disimulaba los baches, pero no eliminaba sus efectos en la estructura del vehículo.[63] A lo largo del camino vieron largas filas de indígenas que iban hacia la Ciudad de Guatemala, llevando pesadas cargas a sus espaldas con aparente facilidad; hombres, mujeres y niños llevaban algo en la espalda, y lo hacían con paso rápido. Y en cuanto al tráfico, no había, salvo por una o dos carretas haladas por mulas.[64]

Después de pasar Mixco, el camino se hacía aún más empinado, con un barranco profundo a un lado, y un risco elevándose por el otro; era muy frecuente encontrar cruces a la orilla del camino, que marcaban el lugar en donde algun viajero había perdido la vida. Luego de alzanzar el punto más alto, iniciaron el descenso hacia Antigua Guatemala. Ya iban llegando cuando un oficial uniformado con indumentaria rota y sucia les hizo el alto y les dió la bienvenida a la ciudad: era el comandante y lo acompañaban seis soldados descalzos y armados con rifles de madera.[65] Comparada con el deplorable estado en que se encontraba la Ciudad de Guatemala en 1920 -prácticamente en ruinas por la negligencia del gobierno- la Antigua Guatemala estaba muy bien, aunque la gran mayoría de las iglesias estaban dilapidadas y completamente abandonadas. En muchas de las iglesias, sólo quedaban paredes incompletas y domos derrumbados,[66] e incluso algunas de ellas estaban con diciones lamentables: Santa Clara servía como criadero de mulas, mientras que la Iglesia de Gracia servía de albergue para una familia de nativos y para sus animales domésticos.[67]

Pero había algunos monumentos en buen estado:

  • La parroquia de la Escuela de Cristo era uno de las iglesias mejor conservadas y sin duda, la más pintoresca, junto con su convento que todavía estaba en pie. El sacerdote que recibió al príncipe y a sus tres acompañantes les hizo saber que ya todo el oro y la plata del recinto había sido vendido por sus antecesores y que sentía mucho no poder venderles nada a ellos, aunque los suecos no estaban interesados en semejante compra.[67]
  • El viejo convento de las Capuchinas con su gran cantidad de pasadizos subterráneos entre las celdas de los monjes y las de las monjas era un lugar que valía la pena visita, especialmente la parte en donde las celdas estaban construidas en círculo alredor de un patio común.[67]

En 1943, durante el gobierno del general Jorge Ubico, comenzaron los trabajos de preservación de Capuchinas, y en 1950 el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala desarrolló trabajos de restauración en el edificio. En 1944, la fuente del corredor principal del convento de San Francisco fue trasladada al convento de la Iglesia de La Merced.

El museo del «Libro Antiguo» en la ciudad de Antigua Guatemala fue fundado por los ilustres periodistas David Vela Salvatierra y Rigoberto Bran Azmitia el 16 de marzo de 1956; ambos realizaron grandes esfuerzos por preservar estos tesoros impresos.

El 6 de enero de 1960 el arzobispo de Guatemala Mariano Rossell y Arellano devolvió el complejo de San Francisco a los frailes franciscanos.[68] [Nota 19] quienes en 1961, en medio de mucha polémica, iniciaron la reconstrucción del templo, la cual concluyó en 1967. Los franciscanos contaron con la ayuda del presidente general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, y de los miembros del Comité Pro Reconstrucción de la Iglesia.[68]

Desde 1972 el convento de las Capuchinas alberga las oficinas del Consejo Nacional Para la Protección de La Antigua Guatemala.

El 4 de febrero de 1976 fue sacudida nuevamente por un terremoto de 7.5 grados en la escala de Richter, que destruyó gran parte del país, y causó ciertos daños en algunos edificios de la ciudad como el Palacio de los Capitanes Generales, la Catedral de San José y la Iglesia de San Francisco, en donde derribó la imagen de la Virgen María que se encontraba en la parte trasera del altar mayor. La ciudad fue declarada Patrimonio cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1979.

Las ruinas del Convento de Santo Domingo fueron vendidas a particulares y convertidas en el Hotel Casa Santo Domingo en 1989.

La actividad cultural en Antigua Guatemala ha sido creciente y cada vez con más participaciones. En 1992, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo adquirió el compromiso de restaurar[69] las instalaciones a cambio de tomar[70] el antiguo Colegio para un «Centro de Formación Internacional», con el visto bueno del «Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala (CNPAG)». Ese mismo año se realizó la Cumbre del Pensamiento en el Convento de Capuchinas.

En 1998,[71] el Programara de Patrimonio para el Desarrollo de la AECID y la Municipalidad de La Antigua crean la Escuela Taller Municipal con sede en el antiguo Colegio, destacándose en los trabajos de emergencia al paso del paso del Huracán Mitch, así como en intervenciones patrimoniales en el municipio y poblaciones de su entorno.

Eventos del siglo XXI[editar]

Por la presencia de los restos mortales del Santo Hermano Pedro, la iglesia de San Francisco fué elevada a la calidad de Santuario Arquidiocesano por el arzobispo de Guatemala cardenal Rodolfo Quezada Toruño el 30 de julio de 2003.[72]

En 2013 se realizó la 43a. Asamblea General de la Organización de Estados Americanos en las instalaciones del Convento de Santo Domingo. Entre los asistentes estuvo el secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, quien hizo un recorrido por las principales atracciones turísticas de la ciudad.

La Antigua Guatemala es notable por sus celebraciones religiosas muy elaboradas para la Semana Santa, que precede a la Pascua de Resurrección. Hay también muchas escuelas de idioma español en Antigua; es uno de los lugares más populares y mejor reconocidos en América Latina donde estadounidenses y europeos acuden para estudiar español. En la ciudad sobrevive el edificio original de la tercera universidad de América, la Universidad de San Carlos de Borromeo, fundada por Real Cédula de Carlos II, de fecha 31 de enero de 1676, actualmente un museo y sede de conciertos de música clásica. En la ciudad se encuentran, además, el Palacio de los Capitanes Generales, el Museo de Armas de Santiago de los Caballeros, el Museo del Libro Antiguo, parques, plazas, mercados de artesanías, múltiples comercios, restaurantes, bares y cafés con un toque mágico que encanta a todos los visitantes.

Monumentos coloniales[editar]

Escudo de armas de Sacatepéquez.svg
Monumentos de
Antigua Guatemala


Edificios gubernamentales[editar]

Nombre Imagen Descripción
Palacio de los Capitanes Generales
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Antigua residencia del Capitán General del Reino de Guatemala durante la época colonial. Tras los terremotos de Santa Marta en 1773 fue abandonado y utilizado como bodega hasta que fue rehabilitado en 1936. Alberga las oficinas del Instituto Guatemalteco de Turismo, Gremial de Turismo de Antigua, Policía Nacional Civil y la Gobernación Departamental, entre otras.[73] [74]
Palacio del Ayuntamiento
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Iglesias y conventos[editar]

Nombre Imagen Descripción
Catedral de Santiago
Parroquia de San José
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La primera edificación fue iniciada el año de 1545 con los escombros traídos del destruido asentamiento en el valle de Almolonga. Su construcción fue entorpecida por los frecuentes sismos. Un segundo santuario sería inaugurado en 1680. El rango de catedral lo obtuvo en 1743. La primera catedral albergó los restos del conquistador Pedro de Alvarado que habían sido trasladados a petición de su hija en 1568, pero desaparecieron a raíz de su demolición.
Iglesia de las Capuchinas
Capuchinas.jpg
Originalmente «Convento e Iglesia de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza», fue aprobada por Felipe V en 1725 justo a la llegada de la Orden de Clarisas Capuchinas a la población. La obra fue iniciada en 1731 y consagrada el año de 1736. La rutina diaria de las profesas estaba regida por una estricta reglamentación que incluía las reglas máximas de pobreza, penitencia y ayuno; asimismo, debían subsistir de las limosnas proveídas por los fieles. Tras los terremotos de Santa Marta, y aunque el convento no fue del todo afectado, sus bienes fueron trasladados a la nueva Guatemala de la Asunción.
Iglesia y convento de La Recolección
LaRecoleccion.Antigua.jpg
En 1685 dos misioneros de los monjes recoletos llegaron a la ciudad de Santiago de los Caballeros, y cuando algunos monjes de la orden llegaron en las años siguientes, le pidieron permiso al Ayuntamiento[Nota 20] para construir un monasterio; pero en 1695, el Ayuntamiento les hizo saber que no había suficientes frailes para justificar la construcción y que además ya había suficientes monasterios en la ciudad. Ante esta negativa, los frailes se dirigieron a la Audiencia[Nota 21] la cual si autorizó la construcción en 1700, por un decreto real.[21] En 1701 se inició la construcción de los edificios, y seis años después se colocó la primera piedra de la iglesia. En 1708 se completaron el convento, la biblioteca y la enfermería. La iglesia fue inaugurada el 23 de mayo de 1717.[21]
Iglesia de San Francisco
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El primer santuario edificado en el mismo sitio a mediados del siglo xvi sufrió deterioros en el año de 1565 a causa de un fuerte sismo. La nueva construcción siguió siendo afectada por desastres naturales, especialmente terremotos. La iglesia fue reconstruida entre 1961 y 1967 cuando los franciscaron recuperaron la propiedad, y ha estado abierta al culto católico desde entonces. La fachada de la iglesia se encuentra adornada por columnas salomónicas y por dos torres de campanarios. Adyacente a la iglesia, se encuentran las ruinas del antiguo convento franciscano. El templo tiene una capilla especial que alberga los restos del santo Hermano Pedro de San José de Betancur, misionero de origen canario.
Iglesia y convento de la Merced
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El arquitecto Juan de Dios Estrada estuvo a cargo de su construcción desde 1749 y el templo fue inaugurado en 1767; de estilo ultrabarroco guatemalteco, cuenta con dos torres-campanarios.
Iglesia, Convento y Colegio de la Compañía de Jesús
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Creado a través de Real Cédula del 9 de agosto de 1561, donada en parte por el cronista Bernal Díaz del Castillo, comprendía tres claustros y un templo, y llegaron a vivir hasta doce jesuitas. Funcionó como Colegio de San Lucas de la Compañía de Jesús desde 1608 hasta la expulsión de la orden en 1767: "El Colegio adquirió gran fama y no tenía rival en cuanto a la enseñanza de primeras letras y gramática. A él acudía lo más florido de la sociedad de Santiago, tales como Francisco Antonio Fuentes y Guzmán, el cronista Francisco Vázquez, Pedro de Betancourt y Rafael Landívar."[11]
Convento de Santo Domingo
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Originalmente uno de los más importantes y grandes de la ciudad, el Convento de Santo Domingo fue destruido en 1773 y abando por el traslado de los dominicos a su nuevo solar en la Ciudad de Guatemala. Las ruinas fueron vendidas a particulares y convertidas en el Hotel Casa Santo Domingo en 1989. En 2013 se realizó en sus instalaciones la 43a. Asamblea General de la Organización de Estados Americanos.
Iglesia Escuela de Cristo
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El templo fue fundado originalmente en la parroquia de la Vera Cruz en 1664 y desde 1689 era conocida como la Congregación de San Felipe de Neri. Debido a los terremotos de San Miguel de 1717 la construcción resultó dañada, siendo finalizada su reconstrucción en 1730 bajo la dirección del arquitecto Mayor Diego de Porres. En 1784, la Escuela de Cristo se trasladó a Nuestra Señora de los Remedios, cuando los padres de esta iglesia se trasladaron a la Nueva Guatemala de la Asunción. La fachada ostenta una arquitectura renacentista y es fabricada de piedra, como la iglesia de las Capuchinas, característica que las diferencia de los demás templos de la localidad. Por otro lado, en este lugar fueron velados los restos de Pedro de San José de Betancur.[14]
Nuestra Señora del Carmen
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La estructura sobrevivió los terremotos de 1773, pero luego fue destruída casi en su totalidad por los terremotos de 1917-18 y el de 1976. A pesar de todo, su fachada sobrevivió los sismos, se encuentra en muy buen estado, y ha sido admirada desde entonces como un ejemplo del barroco sísmico guatemalteco.
Hospital de San Pedro
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Los religiosos de San Juan de Dios fundaron su convento en 1636 y a partir de entonces estuvieron a cargo de los hospitales en la Capitanía General de Guatemala.[12] El hospital de San Pedro era el que atendía exclusivamente a los eclesiásticos.[13]
Convento de la Concepción
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Recientemente restaurado para mostrar el claustro de las novicias y que ha sido erróneamente identificado como el palacete de sor Juana de Maldonado. El claustro data de siglo xviii y la célebre monja concepcionista guatemalteca vivió en el siglo xvii.
Ermita de la Santa Cruz
Antigua guatemala church ruins j.JPG
Otros lugares de interés
  • Ruinas de San José el Viejo
  • Ermita Santa Isabel

Restauración de monumentos[editar]

Antes de ser nombrada Monumento Nacional por el gobierno de Jorge Ubico el 30 de marzo de 1944 las ruinas provocadas por el terremoto de 1773 estuvieron virtualmente abandonadas. Las siguiente imágenes muestran el destrozo que provocó el abandono, y la destrucción adicional provocada por los terremotos de 1917-18 y el de 1976.

En el caso de otras ruinas, como Nuestra Señora del Carmen y las de la Compañía de Jesús, éstas habían soportado los terromotos de 1773, pero el abandono y los terremotos posteriores las arruinaron por completo. En el caso particular de la Iglesia de San Francisco, ésta soportó bien los terremotos de 1773 y de 1917 y fue reconstruida en 1967 cuando los franciscanos retornaron a Guatemala, lo que la protegió de los efectos del terremoto de 1976. En cuanto a la iglesia de La Merced, ésta era prácticamente nueva en 1773, y ha soportado todos los sismos desde entonces; la iglesia no fue abandonada en 1776, pero sí en 1829 cuando los mercedarios fueron expulsados del territorio centroamericano por el general Francisco Morazán junto con el resto de las órdenes regulares y los miembros del partido conservador y del Clan Aycinena.[75]

Los esfuerzos de restauración se hacen evidentes en fotografías de finales del siglo xx y principios del xxi:

Sitios de interés[editar]

Ruta del Hermano Pedro[editar]

Antigua tumba del Hermano Pedro, antes de ser trasladada a la capilla de la Vera cruz del templo de San Francisco en 1990.
«Recorrer los lugares en los que anduvo el Santo Hermano Pedro y conocer su legado como las obras sociales, es parte del aprendizaje de la peregrinación. La Ruta del Peregrino permite que uno experimente una forma diferente de conocer la Antigua Guatemala»

Ruta turística conmemorativa de la canonización del Santo Hermano Pedro de San José de Betancourt,[Nota 22] que permite realizar un recorrido de los monumentos de Antigua Guatemala a través de la vida y obra del Hermano Pedro.

La "Ruta del Peregrino" incluye visitas a los telares de Pedro Armengol, al monumento al Hermano Pedro y el Arco del Matasanos, Hospital Real de Santiago, Templo de la Nuestra Señora de las Mercedes y al monumento y convento de la Compañía de Jesús.[77]

Semana Santa[editar]

Procesión de Jesús de la Merced en 1980.

La Semana Santa en Antigua Guatemala es la conmemoración de la pasión y muerte de Cristo a través de las procesiones que realizan las hermandades de las parroquias de la ciudad durante el periodo comprendido entre el Sábado de Ramos y el Domingo de Resurrección. A lo largo de esos días, las procesiones realizan su recorrido por las calles de Antigua Guatemala, y se han convertido en uno de los atractivos turísticos más importantes de Guatemala.

Los desfiles procesionales de la Semana Santa, transforman la ciudad durante ese periodo y son el resultado de la evolución durante siglos de las formas, modos y maneras de las hermandades, las cuales cuentan entre sus miembros a personas de todas las clases sociales. En la evolución de estas corporaciones han influido múltiples factores, tanto religiosos como artísticos, sociales e históricos.

Las procesiones en Guatemala son caracterizadas por las alfombras de aserrín colorido que adornan las calles en donde son llevadas en hombros por períodos de hasta dieciocho horas de duración. Los desfiles van acompañados durante todo el recorrido por orquestas musicales que interpretan marchas fúnebres o festivas compuestas por artistas nacionales en su mayoría.

El período de grandes procesiones comienza el Primer Jueves de Cuaresma y continúa con procesiones tan representativas como la de San Bartolomé Becerra el quinto viernes de cuaresma. Desde esa fecha hasta el Viernes Santo las procesiones se ejecutan durante toda la cuaresma y en especial durante la Semana Santa.

El listado de las procesiones más tradicionales es el siguiente:

Día Imagen Iglesia Horario
Quinto Domingo de Cuaresma Jesús de la Caída San Bartolomé Becerra 7:00 am - 10:00 pm
Viernes de Dolores Viacrucis del Hermano Pedro (varones) San Francisco el Grande 3:00 pm - 6:00 pm
Domingo de Ramos Procesión de Palmas Jocotenango Sacatepéquez 6:30 am - 12:00 pm
Domingo de Ramos Procesión de Palmas (en vivo) La Merced, Santa Ana, Escuela de Cristo, San Felipe de Jesús 8:00 am - 12:00 pm
Domingo de Ramos Jesús Nazareno de la Reseña La Merced 11:00 am - 11:00 pm
Lunes Santo Jesús Nazareno Santa Inés del Monte Pulciano N/A
Martes Santo Jesús Nazareno del Silencio El Calvario 4:00 pm - 11:00 pm
Miércoles Santo Jesús Nazareno del Milagro San Felipe de Jesús 2:50 pm - 10:00 pm
Miércoles Santo Jesús Nazareno San Mateo Milpas Altas 4:00 pm - 10:00 pm
Jueves Santo Jesús Nazareno de la Humildad San Cristóbal el Bajo 11:00 am - 10:00 pm
Jueves Santo Jesús Nazareno del Perdón San Francisco el Grande 1:00 pm 12:00 am
Viernes Santo Jesús Nazareno de la Penitencia La Merced 4:00 am - 3:00 pm
Viernes Santo Acto de Crucifixión Parroquia de San José Catedral, Escuela de Cristo 12:00 pm - 3:00 pm
Viernes Santo Señor Sepultado y Virgen de Soledad Parroquia de San José Catedral 3:00 pm - 1:00 am
Viernes Santo Señor Sepultado San Felipe de Jesús 3:00 pm - 1:00 am
Viernes Santo Señor Sepultado Escuela de Cristo 4:00 pm - 1:00 am

Ciudadanos distinguidos[editar]

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Documentales fílmicos sobre la Antigua Guatemala:

Año Descripción
1934
1950 Quetzaltenango y Antigua en 1950. En ese entonces, la iglesia de San Francisco todavía no estaba restaurada; la restauración ocurrió entre 1961 y 1967.

Hermanamientos[editar]

Ciudad País Año
Valparaíso Bandera de Chile Chile 2010[81]
San Francisco de Quito Bandera de Ecuador Ecuador N/A
Sevilla Bandera de España España N/A
Coral Gables[82] Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos N/A
Glendale (California) Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos N/A
Cancún Bandera de México México N/A
Metepec Bandera de México México N/A
Oaxaca de Juárez[83] Bandera de México México N/A
Puebla de Zaragoza Bandera de México México N/A
Taxco Bandera de México México 2011[84]
Tlaquepaque Bandera de México México N/A
Tuxtla Gutiérrez[85] Bandera de México México N/A
Uruapan Bandera de México México N/A
Zacatecas Bandera de México México N/A
Zapopan Bandera de México México N/A
Granada Bandera de Nicaragua Nicaragua N/A
Estelí Bandera de Nicaragua Nicaragua N/A

Otras denominaciones[editar]

  • Desde su fundación fue nombrada Santiago de los Caballeros de Guatemala. El rey Carlos I de España y V de Alemania le otorgó el escudo de armas a la ciudad de Santiago de Guatemala, conferido en Medina del Campo el 28 de julio de 1532. El rey Felipe II de España le confirió el título de Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Goathemala" (siendo Goathemala su anterior escritura), por Real Cédula Firmada en el Escorial el 10 de marzo de 1566.
  • La Asamblea Nacional Constituyente el 17 de febrero de 1838, le otorga el título de ciudad Benemérita, por haber sido esta ciudad la gestora de la insurrección de aquella época.
  • Por decreto legislativo 2772 del Congreso de la república, del 30 de marzo de 1944, fue declarada Monumento Nacional.
  • El Congreso de la República la proclama por un día, Ciudad Emérita, de interés público y de conveniencia nacional su preservación como Joya del tesoro Centroamericano.
  • La VIII Asamblea del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, el 7 de julio de 1965, la declaró Monumento de América.
  • La UNESCO en 1979, en Luxor, Egipto, declaró a la ciudad de La Antigua Guatemala, Patrimonio de la Humanidad incluyéndola en la lista de la Convención del Patrimonio Cultural Mundial, con el número 65. En 1773, la ciudad llegó a tener una población de 70,000 habitantes y, juntamente con (Nueva España) México y Lima (Perú) llegó a ser una de las ciudades más importantes del Nuevo Continente.[86]
  • La ciudad es conocida coloquialmente como «Ciudad de las perpetuas rosas» y a sus habitantes como «panzas verdes».

Referencias[editar]

  1. Instituto Nacional de Estadística, 2002.
  2. Guatelinda, 2014.
  3. Sociedad Estatal Quinto Centenario, 1993, p. 13.
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  6. Melchor Toledo, 2011, p. 50.
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  8. Calderón, 2011.
  9. a b c Melchor Toledo, 2011, p. 62.
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  17. Fumero, 2010.
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  83. «Ciudades hermanas». e-consulta. México. Consultado el 5 de noviembre de 2014. 
  84. «Quedó hermanado Taxco con la Antigua Guatemala, Sacatepéquez». angro. México. diciembre de 2011. Consultado el 5 de noviembre de 2014. 
  85. http://www.informativoquinteros.com/?p=8947/
  86. Historia.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

Notas[editar]

  1. A esta plaza también se le llamó Plaza Mayor, Plaza Real y Plaza de Armas.
  2. Anteriormente la audiencia se encontraba en la ciudad de Gracias a Dios en Honduras, pero allí carecía de las condiciones adecuadas para realizar sus actividades.
  3. Se llamó de los Confines porque estaba entre los confines de Nueva España y el Perú.
  4. Partes de esta construcción aún se conservan y quizá sean las únicas ruinas que datan del siglo xvi en la ciudad de Antigua Guatemala.
  5. Rector, Vicerector, dos catedráticos de teología, un catedrático de filosofía, dos catedráticos de Gramática y maestro para la escuela de niños, prédica, confesionario y demás.
  6. No hay fechas exactas de la llegada de los jesuitas y de la fundación del segundo colegio.
  7. El chocolate era la bebida preferida en Guatemala durante la época colonial. Era considerado un alimento líquido.
  8. Se les llamaba descalzas porque mostraban los pies en las sandalias.
  9. Como también se les denominaba a las universidades durante la colonia española.
  10. Acerca del proceso previo a la expedición de la cédula real de la fundación de San Carlos, puede conocerse a través de distintas fuentes documentales, entre las más importantes se encuentra el legajo 373 del Fondo Audiencia de Guatemala en el Archivo General de Indias.
  11. Sobre la matrícula inicial de la universidad, las noticias son poco precisas y contradictorias. El cálculo se ha realizado con base en los datos registrados en el acervo universitario que se encuentra en el Archivo General de Centro América. AGCA. A1. Leg. 1885, Exp. 12245.
  12. Entre 1677 y 1678 se llevaron a cabo los concursos de oposición para ocupar las sillas o cátedras en la universidad. La convocatoria se publicó tanto en Guatemala, como en México, desde donde se envió también a Puebla de los Ángeles. El proceso le llevó a la universidad un año, pero debido a los desacuerdos sucedidos entre quienes debían elegir a los catedráticos, el rey decidió anular los nombramientos, dejando en sus cargos a los catedráticos pero en calidad de interinos y con la mitad del salario estipulado. Los concursos de oposición se encuentran en AGCA. A1. Legs. 1898, 1899 y 40422. La cédula real de la anulación data del 6 de junio de 1680 y se encuentra en AGCA. A1. Leg. 1885, Exp. 12245.
  13. Autoridades locales elegidas por los criollos guatemaltecos.
  14. Autoridades enviadas por el Rey de España.
  15. El ayuntamiento también fue obra del Diego de Porres.
  16. Melchor Toledo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes». tesis doctoral en Historia del Arte. México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México. p. 112. «Se buscó limitar el excesivo poder económico de algunas hermandades y cofradías, su elevado número, la falta de control administrativo y fiscal por parte de las autoridades y las manifestaciones públicas de piedad; catalogadas como signos de atraso y fanatismo, en especial las de Semana Santa». 
  17. Volcán de Fuego y Volcán de Acatenango.
  18. «Catedral». Antigua Guatemala, info. Antigua Guatemala. Consultado el 5 de noviembre de 2014. «Durante esa restauración, debajo la estructura de la catedral se encontró una cripta, además de un conjunto túneles cuya utilidad se desconoce». 
  19. Tras el derrocamiente del gobierno de Jacobo Arbenz, para lo que el arzobispo Rossell trabajó arduamente por considerarlo ateo y comunista, la Iglesia Católica recuperó parte de los privilegios y propiedades que había perdido desde 1872, cuando trinfó la Reforma Liberal.
  20. Autoridades locales elegidas por los criollos guatemaltecos.
  21. Autoridades enviadas por el Rey de España.
  22. Celebrada en 30 de julio de 2002 en Guatemala por el papa Juan Pablo II.
  23. Por ejemplo, Marco Aurelio Soto, presidente de Honduras de 1876 a 1883, era hermano de parte de padre de Máximo Soto Hall.