Recursos forestales de Argentina

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Panorama[editar]

Hacia mediados del 2004 los bosques nativos de Argentina se extendían por sobre aproximadamente 36 millones de hectáreas, aproximadamente el 15% del territorio nacional. En tanto que los bosques implantados (casi en su totalidad con especies alóctonas) abarcaban para el año 2015 poco más de 1.300.000 ha; de estos bosques implantados el 79% se encuentra en las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos.[1]
Entre 1880 y el 2003 fue destruida aproximadamente el 78% de la cobertura forestal nativa de toda Argentina. En 1900 el 37,7% de Argentina estaba cubierto de bosques, montes y selvas. En 1914, dada la Primera Guerra Mundial y en vistas del enorme valor económico de las áreas forestales se realizó en Argentina el primer censo forestal. Tal censo (con las limitaciones de la época —muchas zonas cubiertas de bosque resultaban poco o nada accesibles—) verificó la existencia de 105.888.400 ha. En el año 2002 se culminó el Inventario Nacional de Bosques Nativos (efectuado en con metodología científica a través de imágenes satélitales) indicaba la existencia de 33.200.00 ha de bosques (y en este caso, en su mayor parte muy degradados y con grave pérdida de biodiversidad)[2]​. De este modo en el período 1914-2004, por talas, incendios "desmontes" (es decir, casi siempre por actividad antrópica depredatoria) Argentina había perdido ya más del 60% de sus recursos forestales.

Un informe de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable del año 2014 concluye que Argentina había perdido ya más del 60% de sus recursos forestales, probablemente esté enfrentando en las últimas décadas uno de los procesos de deforestación más fuerte de su historia[3]​ debido a incendios, introducción de ganado en el bosque, desmonte para cultivar, entre otras causas (es decir, casi siempre por actividad antrópica) . Desde comienzos de este siglo se profundizó el reemplazo de los bosques por agricultura (principalmente por el monocultivo de soja).


El siguiente dato oficial corresponde al año 1937 que corresponde al  corresponde al Censo Nacional Agropecuario que estimaba, según las respuestas de los censados, 37.535.308 hectáreas. , ya para ese año gran parte de los bosques y selvas de la región pampeana, la Mesopotamia argentina, la región chaqueña, la yunga y los bosques patagónicos habían sido intervenidos en "aras del progreso", en efecto: hasta casi fines del siglo XX la percepción más común del habitante común de las ciudades argentinas era aquella según la cual los arbolados autóctonos eran "algo salvaje". Pero no fue esa percepción la principal causal de la depredación en el ámbito forestal, la extensión de la ganadería extensiva ampliando la llamada "frontera agropecuaria" y la extensión de una agricultura bien adjetivada como industrial significó la merma del valioso recurso forestal argentino.
Pero si en 1935 las pérdidas forestales eran muy graves, en los años siguientes tales pérdidas prácticamente se potenciaron.
Hacia el 2013 Argentina en su área no tropical era el país no tropical que sufre más deforestación al ser taladas 34 ha/día, algunas de las zonas más estragadas son la región chaqueña argentina por ejemplo el norte de la provincia de Córdoba, la Cuña Boscosa del norte de la provincia de Santa Fe y los en el s. XX muy raleados bosques de la Provincia de Mendoza.[4]​ En Córdoba, las formaciones boscosas que hace 100 años ocupaban más del 70% de la superficie provincial, hoy no alcanzan a cubrir el 10% y, de ellas, sólo un tercio corresponde a bosques en condiciones similares a las originales. Esta drástica reducción del bosque nativo ha generado pérdida de biodiversidad, de los procesos ecosistémicos y los recursos naturales[5]​ .

Con la aceleración en la degradación del bosque nativo, se produce un cambio en la concepción ambiental de la sociedad, especialmente la urbana, que hasta entonces no tenía conocimiento de la importancia del bosque nativo. El problema toma trascendencia nacional y luego de muchas negociaciones en el Congreso Nacional, que dieron respuesta a los planteos de ONGs y armonizaron intereses de las provincias, a fines del año 2007, se aprobó la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos -fue reglamentada por el Poder Ejecutivo en 2009-, tras el reclamo en ese sentido que hicieron numerosas organizaciones sociales.

Con la paulatina implementación de la ley, las provincias fueron realizando el ordenamiento territorial, en el año 2018 todas las provincias tienen sus ordenamientos territoriales aprobados por una ley provincial, la tasa de desmonte se fue reduciendo y La superficie de bosques intervenidos bajo pautas de manejo sustentable o de conservación a nivel nacional se incrementó progresivamente.[6]

Pese a todo esto, según Greepeace desde 2008 se deforestaron más de 2,4 millones de hectáreas, de las cuales más de 750 mil eran bosques protegidos, el 80% se concentra en cuatro provincias: Santiago del Estero, Salta, Formosa y Chaco, pero la deforestación fue considerablemente menor que antes de la implementación de la Ley: 190 mil hectáreas en 2014; 159 mil hectáreas en 2015; y 136 mil hectáreas en 2016.[1]

Regiones forestales nativas[editar]

Aunque han existido y existen diversos criterios para denominar a las regiones forestales autóctonas de Argentina, las denominaciones más atinadas parecen ser las siguientes:

Zonas marcadas en el mapa.
División de las Áreas Forestales
Las principales regiones que concentran a las formaciones nativas argentinas son: Bosque Andino Patagónico (subdividido en un sector valdiviano y otro magallánico), Parque Chaqueño, (Bosque ribereño del Río de la Plata o Selva en galería), Monte, Selva Misionera, Yunga o Selva Tucumano-Boliviana y Espinal

Bosque andinopatagónico[editar]

maitenes en la franja de ecotono


Estrictamente hablando, la región de los Andes Patagónicos casi siempre está recubierta de un selva húmeda fría, la zona andinopatagónica a la cual más le cabe la adjetivación de boscosa es la llamada Pehuenia, es decir aquella zona en donde es casi exclusiva la especie arbórea llamada pehuén  (Araucaria araucana), esto ocurre en la región andina correspondiente al centro-norte de la Neuquén —aproximadamente entre los paralelos 36º S y 41º S—, sin embargo el llamado "bosque" Andinopatagónico tiene su límite norte en la vertiente oriental de la cordillera de los Andes hacia el paralelo 35º S, esto es en el sudoeste de la provincia de Mendoza en donde aparecen las primeras agrupaciones del ciprés de la cordillera o lipán (Austrocedrus chilensis).

Al sur del paralelo 41º S, y merced al aumento de la humedad, la zona forestal autóctona tiene un incremento de especies que son características de la Selva Valdiviense. Selva fría poblada principalmente por Notofagáceas (que incluye al raulí, lenga, cohiue, ñire) , mirtáceas (arrayan, canelo) y distintas coníferas como ya (citado pehuén y lipain, el ciprés de las Guaitecas, el "alerce patagónico" (lahuán), y el huililahuán, en los valles más bajos de esta región (como los del lago Puelo, Cholila y Epuyén) la temperatura promedio anual es más elevada lo cual facilita la presencia del copihue, el notro y diversas especies arbustivas siemprevivas tales como el canelo, la zarzamora, el saúco, la frutilla, la zarzaparrilla etc. Pero gradualmente, a medida que se "desciende" hacia el sur ( o lo que es lo mismo, se "sube" de latitud) la selva fría tiene reducida su variedad de especies arbóreas, por tal causa hacia el paralelo 45º S —y hasta el Cabo de Hornos— se extiende el bosque subpolar magallánico; en esta predominan por naturaleza las fagáceas australes, en especial la lenga seguida por el ñiré y luego el coihue, destacándose especies arbustivas como el mañiu y el calafate.

formacion de coihue en los faldeos

Cabe observar que esta bella región es en Argentina una muy estrecha franja con un ancho promedio de sólo 45 km, sin embargo la anchura de la franja boscosa (o selvática fría) andinopatagónica era casi el doble hacia 1900. La injerencia antrópica, inicialmente era probocar incendios para luego ingresar ganado[7]​, luego por turistas negligententes o pobladores que iniciaban fuegos y ahora por cuestiones inmobiliarias[8]

Bosque y parque chaqueño[editar]

Bosque chaqueño. Ensayo de enriquecimiento por medio de fajas

Es la más extensa de las áreas forestales argentinas, incluye en las zonas con humedad suficiente importantes zonas selváticas. Abarcaba originalmente la mayor parte de las provincias de Santiago del Estero, Chaco, Formosa, norte de Santa Fe, este de Salta y —ya de un modo ecotónico— el norte de Córdoba y este de Tucumán, aunque el bioma cambie mucho —especialmente en lo climático— gran parte de los botánicos incluyen en la formación chaquense a las forestas del norte de la provincia de San Luis hasta confundirse al sur y al oeste con la región del Monte Seco.
El área forestal chaquense se distingue en dos zonas principales, una húmeda y la otra seca (la primera aproximadamente al este del merididiano 62ºO, la segunda aproximadamente al oeste del mismo meridiano). Sin embargo ambas zonas de la región chaqueña o chaquense sufren las alternativas de ciclos de sequías —muy prolongados— y de inundaciones; las sequías predominan en los meses invernales (de mayo a junio) sin embargo los meses cálidos de verano también implican una gran pérdida de humedad por evaporación. Ante estas condiciones climáticas gran parte de los árboles se ha adaptado con las siguientes defensas: maderas duras (como las de los quebrachos —"quiebra-hachas es su etimología—) o cortezas buidas (espinozas) como las del vinal, o la acumulación de agua tal cual se evidencia en los llamados palos borrachos (yuchán, samuhú, ñandubay), o la defoliación natural durante los estíos o el desarrollo de extensas raíces.
De este modo la región forestal chaqueña (especialmente en su sector occidental) está caracterizada por bosques caducifolios y en gran medida xerófilos en los que se hace presente un estrato arbustivo denso y enmarañado (particularmente en la zona llamada El Impenetrable), en las zonas de quebrachal existen espacios alternados de pajonales muy semejantes a los fachinales de la región pampeana, o parques y sabanas con isletas de palmeras (o palmares).
Si se examinan los estratos vegetales de las zonas chaqueñas húmedas se observa —de menor a mayor altura— el pajonal de gramíneas como el simbol, luego las bromelias terrestres, seguido por las arbustivas chilca y caraguatá, la palma carandilla, el mistol, el palo borracho, el guayacán, el palo amarillo, el aliso de río, el timbó, el cedro criollo y el quebracho colorado.
Las especies de mayor porte son los quebrachos (colorado chaqueño, colorado santiagueño, blanco), el palo amarillo, el urundel o urundey, el chalchal, el pacará o timbó y las palmeras - en especial la elevada yatay- las palmeras se destacan en la zona oriental chaqueña, aunque se encuentran distribuidas en toda la región, además de las yatay se destacan las pindó y las "caranday" (caranday de la especie Copernicia alba y "carandays" del género Trithrinax). De mediano porte —aunque abundantes— son los mencionados palos borrachos, y los lapachos, chañares y palosantos o guayacanes, el mistol; mientras que toman un carácter casi arbustivo el vinal y el tártago (o "castor" o "ricino"). La región chaqueña ha padecido una grave deforestación, especialmente durante el siglo XX, siendo las principales víctimas los quebrachos y los llamados "algarrobos" (Prosopis alba, Prosopis nigra). La deforestación ha reducido la humectación del terreno y esto ha facilitado el inicio de procesos de desertificación la expansión invasiva de especies xerófilas como la del ya mencionado vinal y cactáceas entre las que se destaca el quimil.

Bosque ribereño del Río de la Plata o Selva en galería[editar]

La Selva Misionera de norte a sur empobrece la variedad de especies, se prolonga por los principales ríos de la Mesopotamia Argentina, formando así la selva en galería predominaban los talas, quebrachos, los espinillos, algarrobos, ombúes, ceibos, sauces criollos, jacarandás, aguaribays, ubajays, pacarás, chalchales, sauces criollos, urundays, guabiyús, curupís, grapias o ibirá-perés, pitangas, coronillas, talas gateadores, sarandís y canelones, así como palmares de yatay y pindós o ejemplares de ibapoy-higuerón.Tal cual su nombre lo indica se trata de una muy estrecha franja sobre las costas del Río de la Plata que se extiende incluyendo las costa de la bahía de Samborombón.

Es la formación forestal natural de tipo subtropical más austral del planeta, pero al ubicarse en una de las primeras zonas colonizadas por los europeos y ser esta zona la más densamente urbanizada de Argentina, apenas quedan relictos de tal formación forestal que incluía al ombú, la palmera pindó, el coronilla, el ceibo, el sauce criollo y —principalmente— al tala; los vestigios (muy degradados) de tal bosque (e incluso selva) se encuentran hoy en día principalmente en áreas protegidas o semiprotegidas como las de la selva marginal de Punta Lara, la selva de la Reserva Provincial Guillermo Enrique Hudson, el Bosque Costero del Sur (o Talares de Magdalena) y en la Isla Martín García.

Región del Monte[editar]

Paisaje típico de las formaciones forestales del monte

Aquí la palabra monte tiene la acepción de área forestal, la mayor parte del llamado monte en Argentina corresponde a áreas cubiertas por bosques y boscajes xerófilos (aunque en ciertos lugares, por localismo se denomina "monte" a formaciones forestales de zona húmeda).

Definido el monte como el bioma en el cual predomina un bosque y un boscaje xerófilo es evidente que tal monte seco, o se extiende por territorios subhúmedos (por ejemplo los ubicados bajo la isohieta de los 500 mm/año) o si no, en zonas con prolongados períodos de sequía, en tal sentido el parque chaqueño occidental tiene mucho en común con el monte. Sin embargo la definición de monte queda relegada casi siempre a la zona de la Diagonal Árida que posee suficiente humedad como para permitir la existencia de árboles y arbustos, gran parte del monte posee tal suficiente humedad no por las precipitaciones que recibe sino por el clima continental mesotérmico: las temperaturas anuales promedio moderadas posibilitan un suficiente equilibrio hídrico como para el desarrollo de árboles o, en su defecto, arbustos, en la extensa región del monte.

Los árboles más típicos son las variedades de "algarrobo" criollo (taco, alpataco, tamarugo), en el sector septentrional (al norte del 35°S) de la región del monte se imbrincan los chañares, sin embargo una de las formaciones forestales más interesantes del monte se da en una diagonal que corre desde el sureste de la provincia de San Luis y extremo suroeste de la provincia de Córdoba atravesando el centro de la provincia de La Pampa hasta casi llegar a la zona de Bahía Blanca en el sur de la provincia de Buenos Aires, se trata del "caldenal" es decir la región en la cual prospera el caldén; entre los arbustos se destaca el piquillín, por otra parte el Cuyo en sus sierras (como la de Valle Fértil) y en sus travesías poseía hasta inicios de siglo XX forestas en las cuales era dominante el género Prosopis, por ejemplo las travesías de la provincia de Mendoza poseían montes de Prosopis flexuosa especie muy valiosa de "algarrobo" que alcanza hasta los 16 metros de altura, con excelente madera y bayas que proveen de buen alimento tanto a seres humanos como a otros animales; empero la región ha sido desmontada y en gran parte desertificada al utilizarse irracionalmente el recurso constituido por los Prosopis (por ejemplo su transformó en leña para quemar en las locomotoras a vapor).

En las Sierras de Córdoba y San Luis, los densos bosques naturales estaban constituidos principalmente por algarrobos, talas, chañares, molles, aguaribays, "cocos" (carandays Trithrinax), lapachos y, a orillas de los cursos de agua, sauces criollos. Bajo los árboles se daba una dens formación arbustiva en la que se destacaba el piquillín y el poleo.

La región del Monte ha sido la primera en sufrir la actividad depredatoria europea: si se tiene en cuenta que en el s XVI los Valles Calchaquíes y gran parte de los valles y laderas serranas del NOA y de Cuyo se encontraban cubiertos por algarrobales, el contraste es dramático: ya a inicios del siglo XX esas zonas fueron desertizadas, transformandas en páramos y desiertos. El Monte ha sido destruido en gran medida por la tala irracional, pero la tala quizás no ha sido el principal factor del desmonte, sino la introducción de caprinos, ovinos e incluso bovinos y su sobrepastoreo, en efecto: caprinos y bovinos tienden a arrancar de raíz los vegetales con que se alimentan y también tienden a ramonear las hojas; mientras que los bovinos suelen alimentarse de los brotes de especies arbóreas allí donde no encuentran pasturas.

Aunque en zonas con un régimen pluviométrico sobradamente superior a los 500 mm/año, existían también formaciones forestales arbóreas (casi siempre de algarrobos) y arbustivas típicas del monte en ciertos sectores de la Pampa Húmeda, por ejemplo desde la Sierra de los Padres hasta casi Punta Mogotes (esto es en las adyacencias de Mar del Plata) abundaban los "currales", es decir los densos boscajes de curru mamil, mientras que en la zona pampeana húmeda de la provincia de Córdoba —también hasta casi inicios del siglo XX— se encontraban bosquecillos de chañares, algarrobos y caldenes como los Montes del Cuero (explorado por Lucio V. Mansilla y descrito someramente en su libro "Viaje al país de los ranqueles"), los Montes de Leones (cerca de Leones), el Monte de la Vieja, el Monte Redondo etc, de tales montes apenas quedan recuerdos ( vale como un ejemplo de la deforestación sufrida por esta ecorregión lo ocurrido en la localidad cordobesa de Piquillín, en el año 2008 se replantaron en la misma ejemplares de piquillín ya que habían sido extinguidos hacía décadas y los niños del lugar desconocían el origen del nombre de su población).

Selva misionera[editar]

Formaciones de helechos arborescentes "Chachi bravo"

Hasta mediados del siglo XX la selva cubría casi la totalidad de la actual provincia de Misiones, aunque en latitudes subtropicales, la selva misionense o misionera mantenía gran parte de las características de una pluvisilva tropical con zonas semejantes a la laurisilva y abundantes latifoliadas, en efecto: la selva misionera es la prolongación más meridional de la Selva Paranaense que hasta mediados del siglo XX abarcaba gran parte de los actualmente estados brasileños de Paraná, Santa Catarina, extremo norte de Río Grande del Sur y el este del Paraguay; en la provincia argentina de Misiones hacia 1950 la superficie forestal autóctona cubría 2 700 000 ha, durante los 1990 la superficie forestal se había reducido en un 44%.

Selva en la región del centro de misiones

La Selva Misionera se trata de una formación vegetal beneficiada por suelos muy ricos en materia orgánica, mucha heliofania y clima a más de cálido, perhúmedo, sin embargo pese a que la humedad es lo más común, en ciertos años el déficit de lluvias y de humedad en general puede ser tal que la foresta puede muy fácilmente sufrir incendios. Foresta densa y exuberante antes de la irrupción de los cultivos y los aserraderos, empero, paulatinamente tal selva fue siendo talada para dar lugar a plantaciones de té, tabaco y yerba mate, si bien la yerba mate es un arbusto ( en estado silvestre adquiere casi un porte de árbol) que integra la flora autóctona de la selva misionera o misionense. En efecto, los yerbales naturales cubrían como densos boscajes la parte centrooccidental de la provincia.

Debido al relieve que va desde los valles bajos muy cálidos y húmedos recorridos por los principales ríos a un conjunto de montañoso de sierras con clima húmedo aunque notoriamente más fresco (al punto que excepcionalmente en las cumbres de tales Sierras de Misiones, con altitudes en la provincia de hasta 850 m, se han producido algunas nevadas nocturnas durante el mes de julio), la formación vegetal misionense tiene pisos altitudinales. En el piso más elevado (que ocupa el este de la provincia) predominaban genuinos bosques de una conífera de gran porte: el gran cury (Araucaria angustifolia), pero de tales interesantes bosques quedan apenas unos relictos tras la deforestación que en ellos se ha llevado a cabo. De las zonas altas también es típico el acayú o cedro paranaense ( Cedrela odorata) y el ygary ( Cedrela fissilis) también llamado cedro misionero; en pisos intermedios prosperan otros árboles gigantes: los gigantes perobás o palos rosas (Dalbergia nigra), o el arary, pero todos los árboles citados han sido las primeras presas de los aserraderos precisamente por la gran cantidad y calidad de sus maderas. La selva misionense puede ser llamada propiamente selva en las partes más bajas de los valles al aumentar la variedad de especies entre las que se cuentan principalmente las especies guatambú amarillo y guatambú blanco, el peteribí, el isipo, el ibope, el jacarandá, el biraró, el ñandubay, el samuhú, el guabiyú, el guayuvirá, el tatané, el pacará o timbó, cecropias como el guapoy y el ambay, yuquerís, pitangas, los helechos arborescentes, el criptogámico "higuerón" o ibapoy (Ficus luschnathiana) y diversas palmeras (como la del palmito).

Yunga[editar]

Anteriormente llamada "Selva Tucumano-oranense"; la yunga es considerada por algunos autores como "Provincia de las yungas del dominio amazónico" y como "ecorregión de las yungas andinas". En cualquier caso trátase de una pluvisilva y nimbosilva que se desarrolla principalmente en las vertientes orientales de las cordilleras preandinas (por ejemplo las sierras de Aconquija o las Sierras de Ancasti entre otras), su límite extremo meridional se ubica en las sierras de Ancasti (Catamarca) hacia los 29°S.
La importancia de la yunga es crucial para Argentina, por una parte es un corredor latitudinal (de norte a sur y viceversa) natural de especies, por la otra es —como gran parte de las pluvisilvas— la zona más rica en biodiversidad de Argentina (por ejemplo: en ella existen más de 250 especies arbóreas conocidas), acentúa su gran valor el hecho que sea una nimbosilva: formación forestal densa que se forma merced a la presencia casi constante de nubes que la humectan, recíprocamente (o por retroalimentación) tal formación forestal montana acopia la humedad y facilita la condensación de las nubes. Si la yunga desapareciera o mermara se produciría una grave catástrofe ecológica en el Cono Sur: en especial la desertización de gran parte del país.
Dado su carácter de formación forestal montana, se encuentra estratificada en pisos de vegetación según la altitud sobre el nivel del mar: desde la penillanura (en donde se confunde con los biomas de la región chaqueña) hasta los 850 msnm se da la Selva Basal, trátase del dominio de los quebrachos, lapachos, tipas, chalchales, talas y el cebil colorado. Entre los 850 a 1200 o 1400 msnm (según la latitud -en este caso se usa como latitud referencial la del trópico de Capricornio-) es el dominio de una densa selva de transición (la nimbosilva propiamente dicha) en la cual prosperan mirtáceas y especies como el tarco, la tipa, el cebil, el molle, el caspi o zapallo caspi, a más de talas, cochuchos, guayabos, mamones, pacarás, palo blanco (Phyllostilon rhamnoides), acacias criollas, higuerones como el llamado "maroma", el cochucho, la tusca, los tabaquillos, laureles, nogal criollo, y horco molle, trementinas; existen algunas palmeras (particularmente de la especie caranday), en tal selva abundan mirtáceas, helechos, bromelias, epifitas, y gran cantidad de especies florales tales como las orquídeas, jazmines, malvones, pasionarias, glicinas, madreselvas etc. Sobre los 1200 o 1400 msnm se extiende el piso de bosques con pinos del cerro, "alisos montano", cedros (Cedrela spp.) y Cedrela angustifolia, matos, güilis, horcomolles, saúcos, "robles" (Amburana cearensis), quina colorada (Myroxylon peruiferum) y queñoas (Polylepis australis), sobre los 2000 msnm comienzan los prados montanos con presencia de gramíneas, musgos,y líquenes, en estos prados montanos se pueden encontrar manchones o bosquecillos de queñoas (Polylepis tomentella y churquis (Prosopis ferox). Sobre los 3000 a 4000 msnm (siempre según la latitud —y también el grado de asoleamiento de las laderas—) comienza el dominio de las nieves eternas.

Ecorregión terrestre espinal[editar]

Forma un arco irregular desde el centro de Corrientes y norte de Entre Ríos, pasando por el centro de Santa Fe y de Córdoba, gran parte de San Luis, centro de La Pampa y sur de Buenos Aires. Bosque xerófilo similar al de la provincia chaqueña pero más bajo, sin quebracho colorado y con diversas especies de algarrobos, palmares, sabanas graminosas, Se divide en tres distritos Distrito del Ñandubay: donde dominan los bosques de bosque de ñandubay (Prosopis algarrobilla) y algarrobo negro (P. nigra) acompañados por numerosas especies, como espinillo (Acacia caven), tala (Celtis spinosa), quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco).  Distrito del Algarrobo: Comunidad clímax: Bosque de algarrobo negro y blanco (Prosopis alba), acompañado por tala y chañar (Geoffroea decorticans). Distrito del Caldén:. Bosques xerófilos, estepas graminosas y matorrales de arbustos. Comunidad clímax: bosque de caldén (Prosopis caldenia), acompañado por otros árboles típicos de la provincia piquillín (Condalia microphylla) y jarilla (Larrea divaricata).

Bosques implantados y especies alóctonas más comunes[editar]

Los bosques implantados en la Argentina (haciendo omisión de los árboles frutales) en su mayoría corresponden a especies exóticas de rápido crecimiento y cuyo objetivo principal es uso industrial maderero y en menor grado para la producción de aceites, resinas y curtientes. Algunos su objetivo es la protección ambiental, cortinas rompevientos, fijar dunas y médanos, protección de cuencas, arbolado urbano, entre otras.

Los bosques implantados con fines maderables o para la producción de celulosa se desarrollan principalmente en la Mesopotamia Argentina, Patagonia andina, provincia de Santa Fe, provincia de Córdoba, Delta del Paraná (especialmente en el área deltaica correspondiente a la provincia de Buenos Aires, y en menor grado en otras zonas del país).

Según la última actualización del Inventario Nacional de Plantaciones Forestales calcula para el año 2015 alrededor de 1.300.000 ha forestadas. En el 2015 la superficie implantada se desglosaba del siguiente modo:

Extracciones de pino para la industria del aserrado en Córboba

Existe alguna controversia sobre los efectos ambientales de la forestación. Parte de la selva misionera y bosques andino-patagónicos (en mucha menor medida) fueron reemplazados por plantaciones monoespecíficas en las décadas del 60 y70, pero a partir de este siglo, la mayoría de las forestaciones se realizaron en armonía con el ambiente.[9]

Forestaciones de pino para fijar laderas. Pcia de Buenos Aires

Las forestaciones realizadas con especies exóticas con fines ambientales también presentan controversia en muchos grupos ambientalistas, como es el caso de la fijación de dunas en la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires, en ciertos sectores de las Sierras de Córdoba y Patagonia Este tipo de forestación, de no manejarse adecuadamente, presentan un alto consumo de las aguas freáticas, pero a su vez generan un impacto económico muy importante a través del turismo.  Las especies predominantes son las mismas que en las forestaciones industriales a lo que se sumas cipreses, cedros, robles, jacarandá, lapachos, etc.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]