Conversión de San Pablo

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Lucas Jordán (ca. 1690).

Conversión de San Pablo o caída en el camino de Damasco son denominaciones de un episodio neotestamentario (Hechos de los apóstoles, 9:1-18;[1] Primera epístola a los corintios 15:8-9[2] ), muy representado en el arte. Eclesiásticamente, los católicos lo conmemoran como un evento similar a la Epifanía, o la Navidad (sólo como solemnidad, no como feria o fiesta cristiana), cuyo día se conmemora el 25 de enero.

Introducción[editar]

Pablo de Tarso había recibido el mandato de las autoridades judías de perseguir a los cristianos de Damasco. Mientras se dirigía a ese destino, un resplandor del cielo le hizo caer del caballo dejándolo ciego, mientras él y los que cabalgaban con él oían una voz que decía Saulo, Saulo, por qué me persigues (Saulo era su nombre hebreo y Pablo su nombre romano). Tras esta fuerte vivencia (Pablo la describe como un abortivo), Pablo se encuentra en Damasco con Ananías, que le impone las manos en nombre de Jesús, lo que le devuelve la vista. Inmediatamente, Pablo es bautizado.

Tradicionalmente se ha considerado este episodio como el que mejor representa el tema espiritual de la conversión, de modo que la expresión camino de Damasco ha pasado a ser sinónimo de "conversión".[3]

Tema pictórico[editar]

El tema da oportunidad de representar una escena dinámica, con presencia de caballos, y efectos de luz.

En el arte medieval y el primer renacimiento tuvo algún tratamiento (Lorenzo Veneziano, grabado de Alberto Durero), pero es a partir del manierismo cuando se convierte en un tema muy tratado:

Caravaggio tiene dos versiones, ambas fechadas en torno a 1600-1601 y ambas conservadas en Roma: una en la colección Odescalchi Balbi; y otra en Santa Maria del Popolo. El atrevimiento de Caravaggio en la representación de esta escena originó una curiosa polémica. Se preguntó al pintor: ¿Por qué has puesto al caballo en medio y a San Pablo en el suelo? ¿Es acaso el caballo Dios? ¿Por qué? El artista respondió: No, pero el animal está en el centro de la luz de Dios.[4]

A partir de Caravaggio, que inaugura la pintura barroca, muchos otros pintores han representado el tema:

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]