Guerras de los Castores

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Guerras de los Castores
Colonización francesa de América
Castor fiber canadensis (Canadian beaver) fur skin (cut).jpg
Piel de castor.
Fecha Segunda mitad del siglo XVII
1629. Británicos empiezan a vender armas de fuego a los iroqueses.
1634. Empieza última guerra entre hurones e iroqueses.
1638. Iroqueses conquistan a los wenros.
Lugar Región de los Grandes Lagos
Resultado Gran Paz de Montreal (4 de agosto de 1701)
Beligerantes
Confederación Hurona
· Attignawantan
· Arendarhonon
· Ataronchronnon
· Atahontaenrat
· Attigneenongnahac
Petunes
Confederación Erie
Confederación Neutral
Wenros
Menomini
Alianza tribal en Ohio
· Potawatomis
· Shawnees
· Miamis
· Confederación Illinois
Winnebagos
Fox
Sauk
Osage
Poncas
Omahas
Quapaw
Nipissing
Mississaugas
Confederación Anishinaabeg
· Ojibwas
· Ottawas
· Algonquinos
Innus
Piscataways
Conestogas
Lenapes
Confederación Wabanaki
· Abenakis
· Maliseet
· Micmac
· Passamaquoddy
Mohicanos
Mattawomen
Apoyados por:
Royal Standard of the King of France.svg Reino de Francia
· Nueva Francia
Flag of Sweden.svg Reino de Suecia
· Nueva Suecia
Flag of the Iroquois Confederacy.svg Haudenosaunee
· Mohawks
· Senecas
· Cayugas
· Oneidas
· Onondagas
Apoyada por:
Prinsenvlag.svg Provincias Unidas de los Países Bajos
· Nuevos Países Bajos
Flag of England.svg Reino de Inglaterra
· América británica
Fuerzas en combate
Más de 3000 lanzas (1634)[1]
2200 (finales de 1630s)[2]
Menos de 1000 (1650)[3]
2200 (1660)[4]
2250 (1689)[5]
1.230 (1698)[5]
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Las Guerras de los Castores, también conocidas como Guerras Iroquesas o Guerras franco-iroquesas, son la denominación de una serie de conflictos librados en la segunda mitad del siglo XVII en el noroeste de Norteamérica. Alentados y armados por sus socios comerciales ingleses y neerlandeses, los iroqueses intentaron expandir su territorio alrededor de la región de los Grandes Lagos y monopolizar el comercio de pieles que suministraba dicho producto a los mercados de Europa. Durante los conflictos se enfrentarían las tribus de la Confederación Iroquesa contra los colonos franceses y sus aliados, principalmente pueblos de habla algonquina.

Las guerras fueron extremadamente sanguinarias y se consideran uno de los episodios más sangrientos de la historia de América del Norte.[6] La ampliación del territorio iroqués significó un reajuste en la geografía étnica de Norteamérica, destruyendo grandes confederaciones tribales como los hurones, neutrales, eries y conestogas, empujando a las tribus orientales al oeste del río Misisipi. El territorio del Ohio y la península inferior de Míchigan fueron prácticamente despojados de sus pueblos originarios, que huyeron en calidad de refugiados al oeste. No mucho después, dichas regiones fueron repobladas por los mismos pueblos, aunque en general como repúblicas" indígenas, en vez de homogéneas y discretas "tribus".

Las sociedades algonquinas e iroquesas se vieron profundamente afectadas por estos enfrentamientos. El conflicto disminuyó su intensidad cuando los iroqueses perdieron a sus aliados neerlandeses en la colonia de los Nuevos Países Bajos, y con el creciente deseo francés de tener a los iroqueses como aliados contra la invasión inglesa. Posteriormente, los iroqueses se convertirían en socios comerciales de los británicos, convirtiéndose en un componente crucial de su ulterior expansión utilizando las conquistas iroquesas como una pretensión sobre el Viejo Noroeste.

Orígenes[editar]

Territorio de los laurencianos en torno a 1535.

Se desconoce la fecha exacta, quizás entre 1450 y 1600 aunque tradicionalmente se estima que antes de la llegada de Cristóbal Colón a América (1492), fue fundada la Confederación Iroquesa, una alianza político-militar entre las tribus de los mohawk, seneca, cayuga, oneida y onondaga.[7] Esta unión trajo una gran paz para dichas tribus y les dio una poderosa fuerza militar con la que enfrentar a las agrupaciones rivales, algunas de ellas aún más grandes y populosas. Obviamente no todas las tribus de lenguas iroquesas quedaron dentro de la confederación, y es más, algunas se volvieron sus principales rivales. Los otros rivales de la confederación eran las tribus de la familia algonquina.

El sistema de gobierno de la Confederación se basaba en la participación democrática, la autonomía de cada tribu en asuntos internos común basado en un consejo y la igualdad ante la ley. En cuanto nació, debió enfrentar guerras con los algonquinos y hurones.[8] Con el tiempo, su modelo de gobierno sería imitado por otras tribus, como los cherokees.[9] Cuando Champlain visitó la región en 1622 decía que la guerra entre las tribus llevaba aproximadamente unos cincuenta años, lo que indicaría también que la Confederación Iroquesa se fundó en 1570 o antes.[10] Unos treinta años después habría nacido la Confederación Hurona para enfrentarlos. Ésta incluía cuatro tribus bien organizadas en varios clanes más pequeños. Su gobierno común se encargaba de hacer respetar la ley y coordinar el actuar de las tribus.[11] En asuntos federales, tanto onondagas como tuscaroras tendían a votar por su cuenta, los oneidas con los cayugas y los mohawk con los senecas.[12] Su capital, llamada Onondaga, estaba en tierras de la tribu homónima.[13]

La primera vez que existe un contacto entre iroqueses y europeos fue el viaje del francés Jacques Cartier en 1535. Éste recorrió el valle de San Lorenzo donde documenta a los iroqueses de San Lorenzo, conocidos como laurencianos o estadaconeses, independientes de la confederación. Diversos estudios arqueológicos describen unos cinco grandes núcleos de población: en Jefferson (Nueva York) con 2500 almas repartidas en dos o cuatro villas fortificadas; en Grenville (Ontario) con 2500 indios en dos villas; en lago Saint-François (cerca de Montreal) un pueblo de un millar de residentes; en la isla de Montreal, que incluye las villas de Hochelaga (1500 personas), Stadacona (500-600), una tercera entre Montreal y Quebec (500) y una serie de pueblos menores en los alrededores de esta última ciudad que sumaban 2000 ó 3000 personas.[14] En total unos 8000 laurencianos en torno hacia el año 1500 (las diversas estimaciones van de los cinco a diez millares al momento de llegar Cartier).[15] Cartier escribió que los estadaconeses estaban en guerra con otra tribu conocida como los tudomanos, que habían destruido uno de sus fuertes el año anterior, lo que originó 200 muertos. En su segundo viaje (1541-1542) Cartier volvió a visitar la zona y aun existían estos pueblos, sin embargo, en 1603 volvieron los galos y para ese entonces los iroqueses del valle habían desaparecido y el lugar era habitado por innu (montagnais) y algonquinos.[16] Los innu eran cazadores-recolectores que ocupaban un enorme territorio para su escasa población. Cazaban caribúes con lanzas, arcos y flechas, ligeramente similares a los inuits. Su población dependía mucho de las oscilaciones naturales de sus presas, si están aumentaban en número ellos también; en caso contrario pasaban hambre, lo que era frecuente.[17] Las guerras y políticas continentales los distrajeron de la colonización francesa en el valle de San Lorenzo hasta comienzos del siglo XVII. Cuando los franceses regresaron, se sorprendieron al encontrar que los sitios de Stadacona y Hochelaga habían sido abandonados y destruidos por un enemigo desconocido.

Dibujo que muestra el asedio francés de un fuerte iroqués.

La tradición oral iroquesa, recogida en las Relations des Jésuites de la Nouvelle-France, habla de una guerra entre los iroqueses mohawk y una alianza de los conestoga y algonquinos en algún momento entre 1580 y 1600. Así, cuando los franceses reaparecieron en la escena en 1603, el valle de San Lorenzo ya había sido testigo de generaciones de sangrienta guerra al estilo feudal. De hecho, cuando Samuel de Champlain desembarcó en Tadoussac, él y su pequeña compañía de aventureros franceses fueron inmediatamente contratados por los innu, algonquinos y hurones para ayudarles a atacar a sus enemigos.[18]

Antes de 1603, Champlain había formado ya una alianza ofensiva contra los iroqueses. Su razón era comercial, pues los indios canadienses eran la fuente de peletería de los franceses, y los iroqueses interferían en el comercio. El primer encuentro fue una batalla en 1609, librada por iniciativa de Champlain. Él escribió: No había llegado con otra intención que la de hacer la guerra.[19] El 30 de julio Champlain combatió acompañado de sus aliados algonquinos en una batalla campal contra 300 iroqueses, principalmente mohawk a las orillas del lago Champlain. El mismo Champlain mató a dos jefes iroqueses e hirió a un tercero con un arcabuz.[18] En 1610, Champlain y su compañía de arcabuceros ayudaron a los innu, hurones y algonquinos a derrotar a un gran destacamento de incursores iroqueses.[20] Mientras los innu y algonquinos tomaron el control del área quitada a los iroqueses los hurones fueron alentados por los franceses a expandir su territorio más hacia el oeste.[20] En 1615 Champlain se unió a una incursión hurona y tomó parte en el asedio de una ciudad iroquesa, probablemente perteneciente a los onondaga. Un prolongado ataque finalmente falló, y Champlain resultó herido en el intento.[21] Para aquella incursión, los hurones se aliaron con los algonquinos y juntos concentraron 300 guerreros.[22]

Competencia neerlandesa[editar]

En 1610, los neerlandeses establecieron un puesto comercial en el borde del territorio iroqués, en el valle del río Hudson, dándoles acceso directo a los mercados europeos, eliminando su necesidad de dependencia de los franceses y las tribus que funcionaban como intermediarios en el comercio de mercancías. El nuevo puesto les ofrecía valiosas herramientas que los iroqueses podrían recibir a cambio de pieles de animales. Así empezó la caza a gran escala de pieles iroquesa.[23]

En este momento el conflicto comenzó a crecer rápidamente entre los iroqueses y los indios apoyados por los franceses. Los iroqueses habitaban la región de la actual Nueva York, al sur del lago Ontario y al oeste del río Hudson. Las tierras iroquesas comprendían una isla étnica, rodeada por todos lados por naciones de habla algonquina, incluyendo a los shawnee, al oeste del territorio del Ohio, así como por las confederaciones hurona y neutral, de habla iroquesa, que vivían en la orilla sur del lago Hurón y la orilla occidental del lago Ontario, respectivamente, y que no eran parte de la Confederación Iroquesa.

Para 1610 a 1615, mientras aún estaban en conflicto con sus vecinos septentrionales (hurones, innu y algonquinos), los mohawk atacaron a los conestoga, con apoyo de los neerlandeses que creían que los franceses apoyaban a estos últimos. Los mohicanos entonces empezaron a cobrar tributo a los neerlandeses para cruzar por sus tierras lo que llevó a los mohawk a declararles la guerra. Pero aquello afecto negativamente el comercio neerlandés y estos arreglaron una tregua en 1613. Cuatro años después estallo un nuevo conflicto entre mohicanos y mohawk que obligo a los neerlandeses a abandonar Fort Nassau, cerca de la actual Albany, en 1618 logrando establecer finalmente una nueva paz ese mismo año.[20] Cuatro años después los innu, algonquinos y hurones también acordaban un armisticio con los iroqueses, poniendo fin a medio siglo de enfrentamientos. Pero esta nueva paz no sobreviviría más que un par de años.[24]

Los colonos europeos trajeron una primera epidemia de viruela que afecto fuertemente Nueva Inglaterra entre 1617 y 1619, matando hasta a nueve de cada diez indios de las regiones costeras.[25] Posteriormente, entre 1633 y 1634 una segunda epidemia, aún peor, se extendió al interior, hacia los Grandes Lagos. Los colonos puritanos vieron esto como un regalo divino al diezmar a tribus hostiles.[26]

Conflictos comienzan[editar]

La paz entre mohawk y mohicanos no duró mucho y en 1624 se reinició la guerra con una ofensiva de los primeros, en esta ocasión los neerlandeses no fueron capaces de frenar el conflicto.[20] Los mohicanos y conestogas fueron los principales enemigos de los mohawk.[27] Ese mismo año los algonquinos atacaban a la Confederación.[24] En 1628, después de que los mohawk derrotaran a los mohicanos expulsándolos al este del Hudson y monopolizaran el comercio con los neerlandeses de Fort Orange, los iroqueses, y en particular los mohawk, confiaron en el comercio para adquirir armas de fuego y otros bienes europeos para su supervivencia. Hacia los años 1630, los iroqueses ya disponían de armas de fuego suficientes para armarse totalmente, gracias a su comercio con los neerlandeses, y empezaron a crecer en experiencia con el arcabuz en sus constantes guerras con los algonquinos, los hurones y otros enemigos tradicionales. Los franceses, por su parte, prohibieron el comercio de armas de fuego a sus aliados, aunque de vez en cuando se ofrecían arcabuces como regalo a los individuos que se convertían al cristianismo. Aunque el foco inicial de los ataques iroqueses eran sus enemigos tradicionales (algonquinos, hurones, mohicanos e innu), la alianza de estas tribus con los franceses acabó en un feroz y sangriento conflicto con los colonizadores europeos mismos.

La introducción de armas de fuego, sin embargo, aceleró el declive de la población de castores, tanto que en 1640 estos animales habían casi desaparecido del valle de Hudson. La respuesta a la agresividad iroquesa puede hallarse en la progresiva desaparición del castor en las tierras controladas por esta nación a mitad del siglo XVII. El centro del comercio de pieles por tanto se desplazó hacia el norte, a las regiones más frías de lo que hoy es el sur de Ontario, en territorio de los neutrales, así como por los hurones, que eran estrechos socios comerciales de los franceses en Nueva Francia. Los iroqueses se encontraron desplazados en el comercio de pieles por otras naciones de la región. Amenazados por las enfermedades y con una población disminuyente, los iroqueses iniciaron una agresiva campaña con objeto de ampliar su área de control.

En 1629 los británicos empezaron a participar de los conflictos que se desarrollaban en esta región con la toma de Quebec que resultó con la expulsión de los franceses de la zona hasta 1632, año en que les fue devuelta. Este acontecimiento resultó decisivo, ya que durante dicho período los algonquinos e innu fueron vulnerables a los ataques que realizaron los mohawk, al no tener acceso a las armas de fuego que les vendían sus aliados franceses, considerándose a veces como el inicio de las Guerras de los Castores.[20] Rompiéndose de este modo la paz acordada en 1627 entre iroqueses y sus rivales septentrionales. Frente a los hurones que eran más numerosos y poderosos que las tribus iroquesas, estas últimas les ofrecieron un acuerdo comercial que los primeros rechazaron, conscientes de su ventaja. El conflicto definitivo estalló tras el asesinato de un cazador iroqués por guerreros hurones, dentro de un territorio en disputa entre ambas confederaciones.[20] En 1634 los senecas lanzaron una ofensiva contra los hurones, causándoles graves bajas.[28] En 1635 500 guerreros hurones planificaron asaltar una villa seneca; enterados del plan, los iroqueses tomaron medidas defensivas y lanzaron su propio ataque, matando 200 enemigos y capturando a 100.[29] Los sénecas ganaron la breve guerra.[30] Rápidamente ambas confederaciones pactaron la paz ese mismo año.[31]

Tácticas[editar]

Los jefes guerreros o sachem entre los iroqueses eran elegidos por las matriarcas de cada clan. Ellas decidían cuando se iban a la guerra y dominaban el sistema político durante la paz, estando permanentemente monitoreando.[32] Los hurones también daban gran importancia al papel político de las mujeres en su sociedad.[8] El tipo de enfrentamientos en la Norteamérica de los siglos XVII y XVIII, llamada «guerra india», se basaba en incursiones rápidas en territorio enemigo, escaramuzas y emboscadas donde el papel principal lo tenía el factor sorpresa y el combatiente individual con fuego aislado y buscando un lugar seguro desde donde disparar. Rara vez se producían muchas grandes batallas en campo abierto con formaciones clásicas y fuego masivo. Otra característica era la importancia de la toma de las fortalezas enemigas, por ser centros de población, comercio y de control estratégico de las zonas cercanas.[33]

Inicialmente, la guerra practicada por la Confederación era igual en táctica y armamento a la de sus vecinos. Usaban arcos, flechas, escudos y armaduras corporales hasta que en 1609 Champlain introdujo entre los algonquinos arcabuces con llave de mecha, quedando un cuarto de siglo en desventaja por carecer de ellas.[34] La única solución que encontraron era fingir retiradas para atraer a los algonquinos a emboscadas. Forzándolos un combate cuerpo a cuerpo antes que pudieran usar sus armas de fuego.[35] Así, los escudos y arcos empezaron a volverse secundarios frente a clavas y lanzas. Esto obligo a los iroqueses a mantenerse a la defensiva, tratando de retener sus territorios de cacería.[36] Hacia 1630 sus tácticas se basaban en buscar cierta protección para sus tiradores para emboscar en bosques mediante guerrillas, usando en tal caso arqueros y mosqueteros, o combatir con clavas, tomahawk y primitivas armaduras en campo abierto.[37] Con una buena organización política que coordinaba su eficiente producción agrícola, los iroqueses podían movilizar ejércitos de campaña mucho mayores que la mayoría de sus vecinos, especialmente los innu, que eran cazadores recolectores.[37]

Como se hizo extensivo el uso de armas capaces de traspasar con facilidad las armaduras, estas últimas fueron abandonadas, volviéndose más importante la movilidad del guerrero y la precisión de las armas.[38] Para 1641 los neerlandeses comienzan a venderles armas. Las Cinco Naciones modernizan su forma de guerrear, realizan asaltos a fortalezas y disparan por las rendijas. En campo abierto cargan sobre sus enemigos y disparan a corta distancia, poniéndolos en fuga. En 1647 los hurones formaban una luna creciente frente a los iroqueses; cuando los guerreros de la Confederación atacaban, los hurones se tiraban al suelo y cuando los iroqueses estaban recargando sus mosquetes, disparaban los propios. Así, los iroqueses prefirieron atacar desde las orillas de los ríos los convoyes de canoas huronas, robando las pieles para comprar más armas de fuego, adquiriendo una superioridad decisiva.[36] Sólo gracias a las armas de fuego compradas a los neerlandeses podían vencer con relativa facilidad a vecinos[39] que los superaban en número pero pobremente armados, y en el caso de los eries, estaban aliados con los conestogas.[40] Tras la introducción del arcabuz hacia 1640 los iroqueses se dedicaron a emboscadas y atacar canoas[37] con largas líneas de tiradores, obligando a sus enemigos a abandonar la idea de combates cuerpo a cuerpo y tratar de compensar su atraso material y táctico frente a la Confederación.[41] Pero para 1664 los ingleses empezaron a vencer a la Confederación numerosas armas para que se impusiera a los aliados de los franceses,[42] Las hachas y clavas fueron desplazadas por tiradores ocultos entre los bosques, sus enemigos estaban más interesados en combates cuerpo a cuerpo en campo abierto. Los iroqueses siempre intentaban extender su línea de batalla lo máximo posible y que cada unidad ayudara a envolver a sus enemigos, lo que les obligaba a movilizar grandes contingentes.[37] Las Cinco Naciones rara vez ponían en cada incursión más de 1.200 guerreros,[40] la mayoría las realizaban con 500 a 1.000 combatientes.[43] Según el testimonio del misionero jesuita Jacques Bruyas, la Confederación no pasaba de tener 2.000 guerreros durante dicha centuria.[37] Para compensar sus altas bajas, los iroqueses debían adoptar a gran número de prisioneros de guerra.[37]

El conflicto[editar]

Primeros años[editar]

Mapa que muestra la localización aproximada de las mayores tribus y sus asentamientos.[44]

La fuente iroquesa de pieles empezó a declinar a finales de los años 1630 en favor de sus vecinos más pequeños. En 1636 y 1637 lanzaron dos ofensivas separadas y obligaron finalmente a los algonquinos e innu a retirarse hacia el norte. Los primeros deben dejar el valle de Ottawa y los segundos retirarse a Quebec.[16] En 1636 300 iroqueses penetraban por el valle del Richelieu, el grupo fue emboscado por los innus cerca de una aldea mohawk y 28 de sus miembros muertos y 5 capturados.[45] Un año después, en la primavera de 1637, una partida de innus y algonquinos intento invadir a los mohawk pero fueron vencidos, sus líderes muertos y los sobrevivientes volvieron en desorden.[45] Los innus y algonquinos buscaron aliarse con hurones y franceses, pero ambos se negaron por su indisciplina.[46]

Un año antes, 1636, los hurones habían atacado a los iroqueses, volviendo victoriosos con un prisionero.[30] En abril de 1637 un indio volvió de los senecas a territorio hurón para advertirles que los iroqueses se preparaban para interceptar el comercio entre St. Lawrence y Huronia. En agosto 500 iroqueses establecen un campamento al norte de St. Lawrence, en la costa del lago St. Peter para interrumpir exitosamente el comercio francés. Los galos pidieron ayuda a los hurones y durante el verano se producen varios choques en canoas en el lago St. Lawrence, durante uno de ellos, el jefe hurón Taratouan y 29 compañeros fueron capturados por los oneida y ejecutados brutalmente. Finalmente, a finales de mes 150 hurones rompieron el bloqueo. En septiembre son emboscados 25 a 30 iroqueses por hurones en la costa del Lago Ontario. Ocho son capturados, uno ejecutado en el lugar y el resto torturados antes de perecer.[45] Ese mismo año, los oneida saquearon la villa hurona de Ossossané, en Wendake.[31] En aquellos momentos el famoso shamán Tehorenhaennion intentaba curar una epidemia.[47] La muerte de Taratouan motivo a los hurones a reconstruir su alianza con los algonquinos y preparar su venganza.[48]

En la primavera de 1638 los hurones lanzaron un ataque de venganza con apoyo de los algonquinos. La expedición, constituida por 300 guerreros, entró por el valle de Trent o de Ottawa en territorio iroqués hasta encontrarse con 100 combatientes enemigos. Los iroqueses detectaron a los exploradores hurones y capturaron a uno. Éste les mintió diciendo que la partida hurona-algonquina era inferior en número. Los iroqueses se confiaron y construyeron un pequeño fuerte, siendo rápidamente rodeados. En venganza, el prisionero fue destrozado; la mayoría de los iroqueses empezó a planear su fuga pero su jefe, Ononkwaia, un oneida, se negó y entablo batalla. Setenta u ochenta resultan muertos, ocho son capturados y llevados a Huronia para acabar torturados y muertos y cuatro o cinco consiguen escapar. Los hurones lanzaron más ofensivas ese año y tomaron más de cien prisioneros.[22] En una batalla campal, algonquinos y hurones masacraron o capturaron (para después torturar y matar) a más de un centenar de guerreros oneidas, quedando aquella tribu prácticamente casi sin hombres adultos. Para impedir su extinción, las mujeres fueron forzadas a tomar a mohawk como esposos.[49]

Ese año, los seneca infligieron una importante derrota a los hurones[20] y los wenro fueron atacados y sus territorios tomados por los iroqueses. Los restos de su tribu huyeron a refugiarse entre los hurones. Esta pequeña tribu había sido abandonaba a su suerte por sus aliados neutrales.[50] Cerca de 600 sobrevivientes hambrientos pidieron permiso para refugiarse en la villa hurona de Ossossané.[51] Los seneca habían liderado la ofensiva en su contra.[52] Los wenro habían servido como Estado colchón entre los iroqueses y la tribu neutral y sus aliados erie (Nación del Gato). Las dos tribus eran considerablemente más grandes y poderosas que los iroqueses, haciendo imposible expandirse hacia el oeste en aquel momento, por lo que los iroqueses dirigieron su expansión al norte,[53] donde los hurones se hallaban debilitados debido a una serie de epidemias que los afectaron entre 1637 y 1641, matando a muchos de sus principales líderes y casi a la mitad de su población, perdiendo así su ventaja numérica.[20]

En el verano de 1638 los hurones se sentían muy seguros. La victoria sobre los oneida motivo a jóvenes hurones a asesinar a un seneca. Finalmente, la Confederación Hurona decidió irse a la guerra con los senecas para vengarse de la campaña de 1634 y forzarlos a pagar reparaciones para obtener la paz. Hubo cierta oposición, pero la mayoría de los jefes hurones estaban seguros de su victoria. En la primavera de 1639 se lanzaba el primer ataque y para mayo 12 a 20 prisioneros senecas habían sido llevados a Huronia.[28] [54] Los senecas eran los enemigos más temidos por los hurones.[54] Los iroqueses eran alentados por los neerlandeses de los Nuevos Países Bajos a continuar este tipo de acciones. En esos tiempos, los neerlandeses eran los únicos socios comerciales europeos de los iroqueses, cuyas mercancías descendían por los puestos de comercio en el río Hudson y desde allí volvían a Europa. Como la fuente de pieles iroquesa había empezado su decadencia, los ingresos de los puestos habían disminuido.[55]

Un nuevo participante se unió cuando en 1638 los suecos fundaron una colonia en el río Delaware. Buscando compensar su tardía llegada a la región vendieron sin restricciones armas a los conestoga lo que llevó a sus rivales iroqueses a comprar aún más armas a los neerlandeses y a partir de 1640 también de los británicos, aumentando drásticamente el grado de violencia de los conflictos tribales. Destacando, por ejemplo, las grandes batallas sucedidas en el valle del Ottawa desde 1642 hasta 1643 entre iroqueses contra hurones y franceses.[20] El comercio fortaleció a las Cinco Naciones. Si en 1641 una partida de 350 mohawk apenas tenía 36 armas de fuego, esa misma tribu, dos años después, tenía 300 armas.[56] Tenían en total más de cuatro centenares.[57]

Otro factor que complico a los franceses fue el conflicto entre sus aliados innu y los sokoki (abenaki occidentales) que llevó a estos últimos a aliarse a los mohawk y mohicanos, aliados de los iroqueses desde 1628. En 1645 una fuerza combinada de las tres tribus ataco a la principal aldea de los innu, Sillery, cerca de Quebec. Para escapar de la influencia iroquesa, los wappinger o wiechquaeskeck y las bandas de lenape hackensack y tappan migraron al sur, a la isla de Manhattan y Nueva Jersey, durante el invierno de 1642-1643, aliándose con los lenape munsee y los metoac, pero también entrando en conflicto con los colonos neerlandeses, que pidieron ayuda a los mohicanos y mohawk (los lenape habían sido derrotados y sometidos por los conestoga, rivales de los iroqueses, en 1634).[58] Tras la firma de un tratado formal de alianza, los indios aliados de los neerlandeses sometieron a sus rivales y pasaron a controlar la mitad occidental de la isla en disputa en 1645. Los munsee trataron de rebelarse poco después pero fueron sometidos sangrientamente por los mohawk.[20] En cuanto a los algonquinos, en 1642 entraron en conflicto con los iroqueses que enviaron una gran fuerza en su contra al año siguiente. Un gran número de fuertes y aldeas de los algonquinos fueron arrasados por lo que en 1644 migraron y cruzaron el Ottawa.[20]

Durante el invierno de 1642-1643, los abenakis fueron obligados por los ataques de los micmac a expandir sus áreas de cacerías de castores en zonas iroquesas, especialmente en torno al río Kennebec. Los consecuentes choques, muchas veces favorables para estos últimos, llevaron a los abenakis en 1646 a buscar comprar armas a los franceses y tres años después a aliarse con los innus y algonquinos.[2]

Los hurones estaban débiles tras la peste y una terrible derrota militar en 1635 a manos de los seneca. Inmediatamente los iroqueses decidieron aislar a sus antiguos rivales de sus aliados.[59] Expulsan de amplios territorios a algonquinos e innu (1636-1637), pero el golpe más duro fue contra la pequeña etnia de los wenro. Estos eran una pequeña tribu que funcionaba como una especie de Estado colchón entre la Haudenosaunee y los erie y neutrales.[59] Eran apenas 1200 a 2000,[60] [61] quizás 3000 como máximo.[62] En 1639 todo el poder de la confederación se les vino encima y rápidamente fueron vencidos. Los sobrevivientes, unos 600, consiguieron refugiarse con los hurones,[59] pero diez años después fueron finalmente conquistados.[61] La mayoría fueron asesinados o absorbidos dentro de la Confederación Iroquesa. La última resistencia de un grupo de wenro en el este del río Niágara desapareció en 1643, momento en que huyeron con los neutrales.[61]

En 1641, los mohawk viajaron a Trois-Rivières, en Nueva Francia, a proponer la paz con los franceses y sus tribus aliadas, y pidieron a los franceses que crearan un puesto comercial en Iroquesia. El gobernador Charles de Montmagny rechazó la propuesta, ya que hubiera supuesto el abandono de sus aliados hurones. La guerra comenzó formalmente a principios de los años 1640 con ataques iroqueses a las aldeas huronas fronterizas a lo largo del río San Lorenzo, con la intención de perturbar su comercio con los franceses. La interrupción llegó a tal nivel que los franceses pidieron a las tribus negociar juntos un tratado con el que poner fin a la guerra. Dos líderes iroqueses, Deganaweida y Koiseaton, viajaron a Nueva Francia para tomar parte en las negociaciones.[63] Los franceses estuvieron de acuerdo con la mayoría de las demandas iroquesas, entre ellas la concesión de derechos de tráfico en Nueva Francia. Al verano siguiente, una flota iroquesa de ochenta canoas cargadas de pieles navegó a los dominios franceses con intención de venderlas. Al llegar, los franceses se negaron a comprar las pieles, y en su lugar se dijo a los iroqueses que se las vendieran a los hurones, que actuarían como intermediarios. Los iroqueses estaban indignados y la guerra se reanudó.[63]

Mapa de la Confederación hacia 1650.

Los franceses estaban inquietos por el reciente estallido de la guerra, y decidieron participar directamente en el conflicto. Los hurones y los iroqueses tenían similares recursos humanos, con una población estimada entre 20.000 y 30.000 miembros para cada confederación.[64] Para obtener superiores fuerzas los hurones y los conestoga formaron una alianza contra la agresión iroquesa en 1647. Esta nueva combinación los hacía mucho más numerosos que los iroqueses. Los hurones intentaron romper la Confederación Iroquesa negociando por separado la paz con los onondaga y los cayuga, pero las otras tribus interceptaron a sus mensajeros, poniendo fin a las negociaciones. El verano de 1647 vio varias pequeñas escaramuzas entre las tribus. En 1648 se libró una gran batalla cuando dos tribus algonquinas intentaron pasar un convoy de pieles a través de un bloqueo iroqués. Su intento tuvo éxito y los iroqueses tuvieron numerosas bajas.[65]

Los iroqueses utilizaron los años inmediatos que siguieron en fortalecer su confederación trabajando más estrechamente juntos bajo un liderazgo central efectivo. Aunque el funcionamiento de sus gobiernos sigue siendo en gran medida desconocido, en los años 1660 las cinco naciones iroquesas dejaron de luchar entre sí. Llegaron a ser capaces de coordinar planes económicos y militares entre las cinco tribus, fortaleciendo con ello sus intentos de conseguir un gobierno más avanzado que el de las tribus de los alrededores, con un control más descentralizado.[66]

Aunque estas incursiones no fueron de ninguna forma constantes, cuando se producían eran terribles para los habitantes de Nueva Francia, e inicialmente los colonos se sentían impotentes para evitarlos. Algunos de los héroes franco-canadienses del folclore popular fueron personas que resistieron este tipo de ataques, como Dollard des Ormeaux, que murió en mayo de 1660, mientras hacía frente a una fuerza de ataque iroquesa en Long Sault, en la confluencia del río San Lorenzo y Ottawa. Según la leyenda, logró salvar Montreal con su sacrificio. Otro héroe (heroina en este caso) fue Madeleine de Verchères, que en 1692, con 14 años, llevó la defensa de la granja de su familia contra un ataque iroqués. Los franceses se negaron a hacer la paz con los iroqueses, ya que cada vez los veían más como peones de neerlandeses e ingleses.

Derrota de los hurones y los petunes[editar]

La población de Huronia, nombre de las tierras dominadas por los hurones o wendat, decayó desde el primer contacto con Cartier en 1535 por las pestes. Aunque seguían siendo suficientemente fuertes como para detener la presión iroquesa en 1615 (veinte o treinta millares), pero para 1635-1640 quedaban menos de diez mil producto de la guerra y las pestes constantes.[59] Con ello también decayó su poder militar, dos mil guerreros como mucho, la mitad de los que disponían sus aliados neutrales, mucho más numerosos.[67] Basándose en el número de familias, con el apoyo de los tionontatés o petunes podían duplicar esa cifra.[68] Estos últimos habían sufrido graves perdidas por las epidemias, desde 1616 a 1640 habían pasado de ocho a tres mil, quedando igual de vulnerables,[69] motivo por el cual los iroqueses fácilmente los conquistaron en 1648-1649, refugiándose algunos con los hurones y otros quinientos con los potawatomi en 1658 tras una larga migración.[70]

Expansión de la confederación entre 1638 y 1711.

Las malas relaciones entre ambas confederaciones tribales estallaron cuando los hurones quemaron vivos a 113 iroqueses en 1639.[71] Un año después los grandes ataques comenzaron[69] y los hurones hicieron la paz con los petunes para enfrentar a su enemigo común.[72] La guerra entre 1640 y 1645 costaría miles de vidas.[31] En 1641 el jefe hurón Ahatsistari con cincuenta guerreros vence a trescientos mohawk y después asalta con canoas las costas del Ontario.[73] Los dirigentes iroqueses, con un amplio suministro de armas de fuego, pensaban estratégicamente y decidieron eliminar la amenaza que representaban los hurones. Lo primero que hicieron fue emboscar a los hurones que viajaban a comerciar con Quebec.[74] En 1642, once canoas huronas son atacadas en el río Ottawa por guerreros mohawk y oneidas. Sólo cien hurones llegan a Montreal.[73] Esa misma temporada asaltan la villa hurona de Cotarrea, masacrando a todos sus habitantes y quemando el lugar. Como los hurones no contraatacaron se animaron, pues comprendieron que sus enemigos estaban demasiado débiles y sistemáticamente atacaron a toda tribu que pudiera ayudar a Huronia (petunes, neutrales y algonquinos) para aislarla. Entre tanto, las misiones francesas seguían creciendo sin comprender la inminente amenaza.[74] Los hurones enviaron embajadores a negociar la paz con los onondagas, pero fueron emboscados y asesinados por los mohawk.[75] Entre tanto, el padre Isaac Jogues y dos compañeros son capturados por los iroqueses. Él esperaba convertir a los indios y conseguir la paz. En julio de 1646 fue liberado tras haber conseguido integrarse a un clan mohawk, fue asesinado el 18 de octubre, cuando otro clan le invitó a cenar.[73] Al año siguiente 700 a 800 iroqueses, armados con 300 arcabuces, lanzaban una nueva incursión.[76] Durante esta campaña, una tropa de onondagas es vencida y su jefe muerto[77] pero la tribu hurona de los aondironnon fue dispersada.[78]

Los hurones no eran sectarios. En 1615 comenzó el trabajo de misioneros cuando invitaron al padre Joseph Le Caron a visitarlos, él permaneció un año con ellos. Le siguieron los sacerdotes Guillaume Poulain en 1622, Nicholas Viel en 1625 y Jacques De La Roche Daillion en 1626-1628. Los jesuitas se les sumaron con Brebeuf en 1626 y sus misiones serían muy exitosas hasta su destrucción en 1650.[79] Los misioneros intentaron convertir a los neutrales enviando hurones neófitos, pero fueron rechazados hasta que en 1643 cien embajadores neutrales pidieron la instalación de una misión pero jamás de hizo.[78]

En 1645 forzaban a los montagnais y algonquinos a retirarse al este. Un año después, mohegan establecieron una alianza con los algonquinos, ya casi vencidos, y los sokoki masacraron a algunos algonquinos porque no deseaban aliarse con ellos. Estos últimos creyeron que fueron iroqueses y en represalia atacaron a los mohawk. Rápidamente los mohawk vencieron a los algonquinos, sin embargo, los mohawk estaban más interesados en vencer a los lenape y munsees.[73] Por esos mismos años, los oneida estuvieron en guerra con la tribu nipissing y una banda de diecisiete guerreros venció al jefe Teswehat, matando a su hijo y capturando dos de sus esposas. Poco después, la banda oneida es vencida por treinta hurones y las mujeres liberadas.[80]

En 1648 dos aldeas huronas eran arrasadas.[69] Pertenecían a la tribu hurona attigneenongnahac. La ofensiva estuvo a cargo de 1.000 senecas y mohawk.[75] Luego, los neerlandeses autorizaron la venta directa de armas a los mohawk y no a través de comerciantes, después de que hubieran sido vendidas aproximadamente cuatrocientas.[39] Ese mismo año, 300 senecas capturaban la villa de Aondironnous y tomaban prisioneros a la mayoría de sus habitantes.[76] Los iroqueses asaltaron dos o tres pueblos fronterizos antes de marchar sobre la mayor villa iroquesa.[57] En la misión Saint-Joseph II, antes el pueblo hurón de Teanaostaiac, el padre Antonio Daniel estaba oficiando la misma del 4 de julio de ese año cuando los iroqueses atacaron. La mayoría de los 2.000 habitantes de la misión, incluyendo a Daniel, fueron asesinados. Unos pocos escaparon a los bosques y el lugar fue quemado. Los hurones quedaron desmoralizados y cuando los jesuitas les pidieron movilizar a sus guerreros para defenderse no hicieron gran caso.[81]

Para usar sus nuevas armas, los iroqueses enviaron mil guerreros mohawk y senecas en secreto por los bosques a territorio hurón.[71] [82] Una vez llegó el invierno, los guerreros se reunieron y lanzaron un devastador ataque al corazón de las tierras de los hurones, destruyendo varias aldeas y matando a miles de sus habitantes. Entre las víctimas estaban los misioneros Juan de Brébeuf, Carlos Garnier y Gabriel Lalemant, los cuales son considerados mártires por la Iglesia católica. El 16 de marzo de 1649 la misión de Saint-Ignace II fue destruía y los padres Brébeuf y Lalemant huyeron a la vecina Saint-Louis. Durante la noche una masa de guerreros iroqueses atacaron y apenas 80 hurones permanecieron para permitir a los sacerdotes huir a Sainte-Marie, pero ellos se negaron. Fueron hechos prisioneros y ejecutados el 17 de marzo. La misión y aldeas cercanas fueron quemadas.[81] El ataque del 1 de mayo quince villas huronas son destruidas. Los hurones se atrincheraron en Sainte-Marie. Una primera incursión de 200 iroqueses fue emboscada por 300 hurones, forzándolos a volver a Saint-Ignace. Tras esto los iroqueses decidieron concentrar una gran fuerza de 2.000 guerreros, produciéndose una de las mayores batallas entre indígenas de Norteamérica. El 16 de junio atacaron la misión y se enfrentaron con 150 hurones peor armados. La batalla dura todo el día y al final los 20 guerreros hurones tomados prisioneros son ejecutados sumariamente.[81] Tras estos ataques, el resto de los hurones huyeron de su territorio en busca de ayuda de la Confederación Anishinaabeg, al norte de los Grandes Lagos, dejando la nación odaawaa u ottawa, que fue capaz de contener de forma temporal la expansión iroquesa hacia el noroeste. Con los hurones dominados, ya no había asentamientos de tribus nativas entre los iroqueses y los franceses de Canadá, y los iroqueses controlaban ahora una región rica en pieles.[39] Los restos de los pueblos hurones permanecieron abandonados por largo tiempo en la mayoría de los casos.[81] Unos 8.000 hurones se refugiaron en Gahoendoe, «Isla Cristiana», en la misión de Sainte-Marie II, fortificándola pero quedando atrapados. No pueden salir por patrullas de cazadores iroqueses que vagaban en los alrededores. Cientos de refugiados mueren antes de la llegada del invierno y 4.000 más durante aquella estación hasta junio de 1650, la gran mayoría por hambre. Entre tanto, los iroqueses atacan a las misiones jesuitas en territorio de los petunes. En julio 360 misioneros franceses y hurones escapan a L'Ancienne-Lorette, cerca de Quebec.[81] [59] En 1736 los hurones de Lorette, que se mantenían en los 300 originales, fueron trasladados al oeste del lago Erie, donde rápidamente quintuplicaron su número.[59]

Los sobrevivientes se refugiaron con neutrales, eries y petunes. Los sénecas adoptaron a muchos de los prisioneros, especialmente a los originarios de la villa de Scanonaenrat y la misión de St.-Jean-Baptiste, permitiéndoseles fundar la aldea de Gandougarae o St. Michel. Gracias a esto, en 1653 el padre Simon Le Moine contaba mil cristianos entre los onondaga.[57] Un grupo de hurones se mantuvo independiente hasta 1656, pero forzado a elegir entre migrar o integrarse a la Confederación se dividió entre los que se unieron a los mohawk, los que se fueron a vivir con los onondagas y los que huyeron a las colonias francesas.[57] Las conversaciones habían empezado en septiembre de 1655 entre iroqueses frente a franceses, algonquinos y refugiados, acabando definitivamente en mayo de 1657 gracias a las peticiones de mohawk, onondagas y senecas.[83]

Las enfermedades europeas hicieron estragos entre los iroqueses y sus vecinos en los años anteriores a la guerra, y sus poblaciones habían disminuido drásticamente. Para remediar el problema, y para reemplazar la pérdida de guerreros, los iroqueses trabajaron para integrar a muchos de sus enemigos capturados en sus propias tribus. Se trabajó diligentemente para mantener a sus enemigos capturados felices, lo que incluía invitar a los jesuitas a su territorio para mostrar a los que se habían convertido al cristianismo. Un sacerdote recordaba: «Por lo que puedo ver, es el plan de los iroqueses capturar a todo los hurones... matar a sus jefes... y con el resto formar una nación y un país». Los jesuitas trabajaron rápido entre los iroqueses, convirtiendo a muchos al catolicismo, un papel que desempeñaría una importante función en los años siguientes.[84]

La suerte de los petunes fue similar. Primero sufrieron incursiones iroquesas en el invierno de 1648-1649. Tras la llegada de millares de refugiados durante el verano, el 7 de diciembre de 1649 la misión de Sainte-Marie, en la aldea de Etarita, era arrasada y los padres Carlos Garnier y Noël Chabanel torturados y ejecutados un día después.[69] El resto de los petunes se rindió y fueron absorbidos o sufrió un destino similar. Unos mil petunes y algunos hurones, eries y neutrales huyeron en canoas hasta la isla Mackinac, donde pasaron el invierno de 1649-1650. Pero en 1651 los iroqueses los siguieron y continuaron su fuga al actual emplazamiento de Green Bay. Desde ahí, en 1652, continuaron vagando en calidad de refugiados hasta 1701, cuando se establecieron entre las actuales ciudades de Detroit y Cleveland, convirtiéndose en una nueva confederación étnica: los wyandot.[59] [69] Quinientos fugitivos y ottawas pasaron por territorio winnebago y menomini hasta ser recibidos en 1657 por los potawatomi.[57] Dos años más tarde se refugian con la Confederación Illinois, pero los iroqueses se enteraron de su ubicación y tras una serie de ataques les obligaron a refugiarse al oeste del Misisipi con los siux.[69] [85] En uno de los enfrentamientos, el jefe hurón Anahotaha fue rodeado en el salto largo del río Ottawa con 17 milicianos franceses de Sieur Dolard, 6 algonquinos de Mitameg y 40 hurones por 700 iroqueses. Mueren todos menos 5 franceses y 4 hurones que son capturados.[85]

Los hurones sobrevivientes fueron absorbidos o dispersados en 1649-1650, se calcula que hasta siete mil pudieron ser hechos prisioneros e integrados luego a la Confederación Iroquesa.[16] Después de la campaña los iroqueses tenían menos de mil guerreros, pero pudieron reconstruir sus fuerzas adoptando a petunes y hurones.[3] La política de adopción masiva de prisioneros no era rara. La Relación Jesuítica de 1646-48 dice que los oneida siempre estuvieron en guerra con algonquinos y hurones hasta el punto que dos tercios de su población eran miembros de esas tribus adoptados voluntaria o forzadamente.[80]

Éxodo de los hurones tras su derrota.

Por su parte, los potawatomi eran originalmente rivales de los hurones, neutrales, ottawas y petunes en el control del comercio de pieles de castores. Posteriormente, amenazada su independencia por los iroqueses se aliaron a los neutrales en un intento de resistencia.[86] Forzados a migrar en 1641, tras una década de conflictos, se instalaron junto a los ojibwa. Se producirían más guerras hasta 1652 con sus nuevos vecinos illiniwek, menomini y winnebago. Su número había caído de los quince millares que pudieron ser en 1634 a cuatro mil en 1667.

Los ojibwa, en cambio, estaban ocupados en guerrear con los sioux desde los 1650. Unos veinte años después los cree encabezan una alianza que expulsa a los segundos desde el Misisipi hacia el sur de la actual Minnesota, donde los sioux inician largas guerras contra los cheyennes y kiowas.[71]

A principios de los años 1650, los iroqueses comenzaron a atacar a los franceses. Algunas de las naciones iroquesas, en particular los oneida y onondaga, tuvieron relaciones pacíficas con los colonos, pero estaban bajo el control de los mohawk, la nación más fuerte de la Confederación, y se mostraban hostiles a la presencia francesa. Después de un fallido tratado de paz arbitrado por el jefe Canaqueese, partidas de iroqueses se movilizaron hacia al norte, a Nueva Francia, a lo largo de la cuenca del lago Champlain y el río Richelieu, atacando y bloqueando Montreal. Normalmente lanzaron incursiones en granjas o asentamientos aislados moviéndose de manera rápida y silenciosa por los bosques, y armados con un tomahawk y un cuchillo de escalpar atacaban a los habitantes. En muchos casos, los prisioneros eran llevados a la tierra natal iroquesa e incorporados a las naciones.

Derrota de los neutrales y los erie[editar]

Derrotados los hurones la confederación se enfrentaba a otros dos poderosos conglomerados de pueblos iroqueses. Primero estaban los neutrales, un pueblo muy populoso que vivía al norte del lago Erie. Una confederación tribal muy poderosa estimada en diez o veinte mil miembros en 1615[3] aunque su número es estimado en doce millares veinticinco años más tarde.[87] Durante 1623 y 1626 la tribu sufrió un periodo de pestes, guerra y hambruna que redujo su número para el momento que los visitó Brébeuf y Chaumonot quienes los estimaron en 12.000. Es posible que su población alcanzara los 30.000 antes de estas plagas (más 3.000 wenro) y que fuera reducida a 18.000 o 21.000 al término de las mismas con la capacidad de movilizar 4.000 a 6.000 lanzas.[62] [50] [88] Los erie eran la otra aglomeración tribal que detenía la expansión iroquesa. Vivían al sudeste del lago homónimo y también eran una confederación con una población hacia 1650 de 10.000[89] a 12.000[90] personas (las estimaciones varían mucho, entre los cuatro y quince millares pero esto se debe a que en 1651 gran número de neutrales y hurones se refugiaron con ellos).[91] Tres o cuatro mil guerreros.[92] [40] Poco antes, en 1641 o 1643, los neutrales se habían aliado con los ottawas y concentrado 2.000 guerreros y tomaron la villa fortificada de Assistaeronon, defendida por 900 lanzas y que pertenecía a mascouten o musketoon, la Nation du feu. La villa cayó al décimo día de asedio. Unas 800 mujeres y niños son capturados, 70 defensores quemados vivos y los ancianos abandonados para que murieran de hambre.[93] [94] [95]

Siguiendo la misma estrategia que usaron con los hurones, los mohawk trataron de destruir las colonias francesas de St. Lawrence, dos años después los europeos pidieron la paz, abandonando a su suerte a los neutrales. En contrapartida, los padres Pierre Joseph Marie Chaumonot y Claude Dablon actuaron como misioneros entre los sénecas, que por esas fechas eran los que aportaban más guerreros en la Confederación y la lideraban.[54]

En la primavera de 1650 los petunes abandonaban sus tierras acompañados por los hurones sobrevivientes, dirigiéndose a territorio neutral. Estos últimos estaban comprando armas a los franceses y establecían una alianza defensiva con los conestoga.[50] [78] Mientras tanto, los refugiados hurones continuaron guerreando contra la Confederación desde territorio neutral. Los iroqueses exigieron a los neutrales forzar a los hurones a hacer la paz, pero éstos se negaron, en consecuencia se inicio la guerra.[3] Sin embargo, las primeras señales del conflicto venían de algún tiempo atrás, en 1648 trescientos iroqueses, la mayoría senecas, destruyeron la villa neutral de Aondironon.[96] [97] Los iroqueses estaban encabezados esta vez por senecas y onondagas.[78] Utilizando una estrategia de ataques sigilosos similares a los que tuvieron éxito contra los hurones, los iroqueses lanzaron un ataque contra los neutrales en 1650.[39] La primera ofensiva iroquesa se produjo en el otoño de ese año e incluyo a 1.500 guerreros de la Confederación, destruyéndose una de las principales villas de los neutrales. Estos respondieron y liderados por un contingente de hurones asesinaron a 200 iroqueses en una incursión, la respuesta de los seneca fue abandonar la mayoría de sus aldeas y trasladar a su gente con los cayuga.[50] [78] Los conestogas quisieron ir en ayuda de los neutrales, pero rápidamente fueron vencidos por los mohawk.[3] A comienzos del invierno de 1651 una tropa de 600 a 1.200 iroqueses destruyó la principal villa neutral, Teotondiation.[50] [78] A finales de año ya habían expulsado completamente a la tribu de sus tierras, matando o asimilando a miles de ellos.[39] Muchos refugiados petunes y hurones fueron capturados, otros se dispersaron entre los eries y conestoga. En julio de 1653 se reportaba que un grupo de 800 neutrales acampaba entre la bahía Saginaw y el lago Hurón en su camino para reunirse con los petunes ocultos en Mackinac o con las tribus algonquinas de Sault Ste. Marie, probablemente se unieron a los wyandot.[50] En ese momento, los neutrales habitaban el territorio de la presente península de Niágara.

Miles de refugiados hurones y neutrales huyeron con los eries, la tribu más temida por los iroqueses, capaz de movilizar hasta cuatro mil guerreros, y promovieron la guerra contra la Confederación.[57] Los iroqueses exigieron su entrega para asimilarlos pero los eries se negaron.[16] Durante los siguientes dos años la violencia fronteriza fue incrementándose hasta que en 1653 los eries incursionaron en territorio seneca, quemaron un pueblo, mataron a 80 guerreros y mataron o capturaron al sachem Annenraes (o Annencraos).[16] [98] [99] Los iroqueses se prepararon para la guerra y respondieron con una incursión devastadora de 1.800 combatientes, durante la campaña la capital erie, Riqué, fue asaltada y destruida, corría 1654. Aparentemente 3.000 a 4.000 indios intentaron defenderla (probablemente no todos fueran guerreros).[98] [99] Los iroqueses debieron permanecer dos meses en territorio enemigo para cuidar a sus heridos y quemar a sus muertos, algo que no iba de la mano con su tipo de guerra.[100] Más de 600 eries fueron tomados prisioneros y adoptados dentro de las Cinco Naciones.[101] Un nuevo ataque iroqués en ese mismo año fue menos exitoso gracias a la movilización de 2.000 a 3.000 guerreros eries.[89] En 1655 30 embajadores eries fueron enviados a la capital seneca, Sonontouan, para acordar la paz. Desafortunadamente, hubo un incidente y un erie asesino a un seneca, en respuesta todos los embajadores fueron masacrados con excepción de cinco. Esto motivo a los cayugas, oneidas y onondagas a apoyar la nueva campaña.[99] Para 1656 la Confederación Erie estaba casi por completa destruida. Sus integrantes estaban muertos, capturados o dispersados por negarse a retirarse al oeste.[39]

Después de vencer a petunes, eries y neutrales vendría el turno de los ottawas de enfrentar a las Cinco Naciones (1660 aproximadamente).[71] Las últimas aldeas independientes de los erie continuaron enfrentando a los iroqueses durante los años siguientes hasta su derrota definitiva en torno 1670.[71]

Derrota de los conestoga[editar]

Con las tribus del norte y oeste destruidas, los iroqueses dirigieron su atención hacia el sur, hacia los conestoga. Ya en 1652 habían lanzado una exitosa ofensiva en su contra y los habían derrotado en una gran batalla campal. Según una estimación del arqueólogo Barry C. Kent los susquehannock pudieron haber sido unos 5200 a 6500 de creerle al reporte de un jesuita que afirmaba que dicha tribu tenía en 1647 1300 lanzas. El ataque fue tan devastador que esta pudo verse reducida a solo 2000 ó 3000 almas según Kent. Este ataque costo un número desconocido de vidas y entre 500 y 600 prisioneros que fueron asimilados a los iroqueses.[102] El año 1660 trajo el cenit del poder militar iroqués, poder que utilizarían en las décadas posteriores.[103] Para 1661 comienza una guerra contra los seneca, onondaga y cayuga aumentando la intensidad del conflicto. Los mohawk se mantuvieron al margen, ocupados con los mohicanos y ottawas, y los oneida estaban dedicados a combatir con los piscataways.[71] Los conestoga se habían aliado con la colonia inglesa de Maryland en 1661. Los ingleses temían a los iroqueses, y esperaban que una alianza con los conestoga ayudara a bloquear su avance en las colonias inglesas. En 1663 los iroqueses enviaron un ejército de ochocientos guerreros al territorio conestoga. El ejército fue rechazado fácilmente, pero la agresión obligó a Maryland a declarar la guerra a los iroqueses. Los ingleses suministraron artillería a los fuertes conestoga, lo que hacía imposible el triunfo iroqués por armas superiores. Los conestoga tomaron la delantera e iniciaron una serie de incursiones en territorio iroqués, causando daños significativos.[104] Esto continuó hasta 1674, cuando los ingleses cambiaron su política india negociando la paz con los iroqueses y rompiendo su alianza con los conestoga. En 1675 las milicias de Virginia y Maryland capturaron y ejecutaron a los jefes conestoga, temiendo el poder que habían llegado a tener[105] y aprovechando que la tribu estaba debilitada por una hambruna.[54] Inicialmente las autoridades inglesas forzaron a los piscataway y mattawomen (tribus de lengua algonquina) a recibir en sus reservas a los conestoga vencidos. Comienza una guerra entre ambos un año después y los colonos terminan por atacar y expulsar a los conestoga. Estos últimos deciden unirse a los iroqueses en 1676[106] y dedicarse a asaltar a ambas tribus algonquinas hasta firmarse la paz en 1680.[71] Los iroqueses se hicieron rápidamente con el resto de la nación.[107] Los conestoga que lograron escapar de sus enemigos eran apenas 50 hombres adultos en 1698, es decir, unas 200 ó 250 personas.[108] Tras el sometimiento de los conestoga, el valle de Susquehanna se convirtió en un coto de caza donde las Cinco Naciones permitían incursionar a shawnees, lenapes, conoy, nanticoke, munsee, tutelo, saponi y conestoga.[106] En 1706 los iroqueses permitieron a 300 conestoga retornar al valle.[109]

Respecto de los lenape, enfrentaron a los iroqueses en las Guerras Esopus en 1659-1660 y 1663-1664 en las que acabaron vencidos y su capital, Minisink, destruida al final de las mismas por mohawk y senecas. Además, hasta 1661 los conestoga habían arrasado numerosas aldeas lenape hasta someterlos pero ese año la peste debilito a los vencedores y las Cinco Naciones aprovecharon para imponer un tributo a los conestoga (1675) y lenape (1677).[110]

Contraataque francés[editar]

Los iroqueses siguieron controlando los campos de Nueva Francia, llegando en sus incursiones a las murallas de los asentamientos de Quebec y Montreal. En mayo de 1660, una fuerza de 160 guerreros iroqueses atacó Montreal, capturando a 17 colonos. Un segundo ataque a la ciudad, esta vez por 250 guerreros, capturó otros 10.[111] Se produjeron varias razias en 1661 y 1662 contra los abenaki, aliados de los franceses. Este peligro en el corazón de Nueva Francia fue un importante factor para que la Corona francesa decidiese cambiar el gobierno de Canadá. Se creó una pequeña fuerza militar para contrarrestar los ataques iroqueses, formada por franceses, hurones y algonquinos. Al trasladarse al campo fueron atacados por los iroqueses. Sólo 29 de los franceses sobrevivieron y escaparon. Cinco fueron capturados y torturados hasta la muerte por los iroqueses en represalia por el ataque. A pesar de su victoria, la batalla provocó un alto número de bajas en los iroqueses, lo que llevó a algunos de sus dirigentes a considerar hacer la paz con los franceses.[112]

La marea de la guerra en Nueva Francia llegó a mediados de los años 1660, con la llegada de un pequeño contingente de tropas regulares desde Francia, el uniformado de marrón regimiento Carignan-Salières, el primer grupo de soldados profesionales que puso pie en lo que hoy es suelo canadiense. La administración de Nueva Francia cambió en este periodo su política hacia sus aliados indios, principalmente a través de la venta directa de armas y otras formas de apoyo militar directo. En 1664, los aliados neerlandeses de los iroqueses perdieron el control de los Nuevos Países Bajos en favor de las colonias inglesas del sur. El apoyo europeo a los iroqueses menguó en los años inmediatos a la derrota neerlandesa.[111]

En enero de 1666, los franceses invadieron la patria iroquesa. La primera fuerza invasora fue dirigida por Daniel de Rémy, señor de Courcelle. Sus hombres se encontraban en desventaja numérica ante los iroqueses y se vieron obligados a retirarse antes de que tuviese lugar alguna acción importante. Una segunda fuerza fue mandada por el aristócrata Alexandre de Prouville, marqués de Tracy y virrey de Nueva Francia, encontró poca resistencia al invadir Iroquesia, ya que muchos de sus guerreros se hallaban luchando contra los conestoga. A pesar de que la incursión fue abortada, el jefe Canaqueese fue tomado prisionero.[113] Con la ayuda europea cortada, los iroqueses pidieron la paz, propuesta con la que Francia estuvo de acuerdo.

En 1669-1670 los mohawk y oneidas eran las tribus menos numerosas producto de las guerras y hambrunas, al punto que estaban cercanos a desaparecer. Fue gracias a la ayuda de los mohawk católicos de Caughnawaga que pudieron incrementar su población con los años. Esto permitió al padre Jacques Bruyas bautizar a decenas de oneidas.[80]

Territorios del Ohio e Illinois[editar]

La Salle, explorador del Viejo Noroeste. Negoció tratados anti-iroqueses con las tribus de los Grandes Lagos.

Una vez se estableció la paz con los franceses, los iroqueses llevaron sus conquistas al oeste en un intento de hacerse con el control de las tierras entre los algonquinos y los franceses. Como resultado de la expansión iroquesa y su guerra con la Confederación Anishinaabeg, las naciones del este, como los lakota, se vieron empujadas a cruzar el Misisipi hacia las Grandes Llanuras, adoptando la vida nómada que los haría conocidos más tarde. Otros refugiados inundaron el área de los Grandes Lagos, resultando en conflictos con las naciones existentes. En el territorio del Ohio, los shawnee y los miami eran las tribus dominantes. Los iroqueses velozmente invadieron las posesiones shawnee en el centro de Ohio, obligándolos a huir al territorio miami. Los miami eran una tribu poderosa, y reunieron en una confederación a sus aliados, incluidos los vecinos potawatomi, que habitaban la moderna Míchigan, y los illiniwek, que habitaban Illinois. Aun así, la mayoría de los combates fueron entre la Confederación Anishinaabeg y la Confederación Iroquesa.[114] Los primeros enfrentamientos sucedieron como incursiones de pequeñas partidas de algunas decenas de oneidas en territorio del clan amikwa, parte de la Confederación Anishinaabeg en 1656 y 1661.[80]

Los iroqueses mejoraron en sus técnicas de ataque con sigilo, ya que siguieron atacando mucho más lejos de sus hogares. Disponían de una gran flota de canoas, y podían descender el río a gran velocidad en la oscuridad, hundirlas cargándolas de rocas y esperar en los bosques a sus objetivos. Luego, a una hora determinada disparaban desde el bosque para causar el mayor pánico posible entre sus enemigos. Antes de que les pusieran una resistencia significativa huían a sus barcas y regresaban por donde habían venido.[115] Sin armas de fuego, las tribus algonquinas se encontraban en una grave desventaja. A pesar de su mayor número, no pudieron resistir a los iroqueses. Varias tribus huyeron más allá del oeste del río Misisipi, dejando la mayor parte de Indiana, Ohio, el sur de Ohio y de Míchigan despobladas, aunque quedaron en el lugar algunas fuerzas militares anishinaabe, que se numeraban en miles al norte de los lagos Hurón y Superior, y que se mostrarían decisivas para hacer retroceder a las avanzadillas iroquesas.[116] En el oeste del Misisipi, empezaron a armarse grupos de entre los pueblos desplazados para intentar recuperar sus hogares.

A las tierras de los illinois le llegaron miles de refugiados que huían del avance iroqués. En 1655 los fox, sauk, kicapoo, miami y mascouten empiezan a presionar a los illinois y shawnees.[117] Esto es aprovechado por los seneca para lanzar una incursión contra los illinois como castigo por recibir refugiados hurones y neutrales.[16] Doce años después los iroqueses expulsan a los illinois al oeste del Misisipi.[117] En 1671-1672 los potawatomis, fox y sauk movilizan 1.000 guerreros para enfrentar a los iroqueses.[118] Aprovechando que los illinois están ocupados con los winnebagos (muy mermados por las pestes y guerras) desde 1671, los iroqueses inician una serie de incursiones en su territorio.[71] Hacia 1680 los iroqueses atacan la gran villa de Tamaroa, matando o raptando a 700 de sus habitantes. Las tribus algonquinas de la región movilizan 3.000 lanzas (1.200 illinois) para defenderse.[119] En septiembre de ese año, los sénecas lideran un ejército apoyado por shawnees y miamis que atacan varios poblados illinois hasta capturar 1.200 prisioneros.[120] Cuatro años después los miamis, powatomis e illinois han detenido exitosamente la expansión iroquesa al oeste.[71] Durante la guerra los winnebagos se aliaron a los iroqueses.[121] La Confederación Iroquesa debe ocuparse de los otros frentes abiertos con algonquinos, ottawas, delawares, mohicanos y wappinger.[71]

Territorio de Ohio.

Para 1667 las Cinco Nacionales dominaban los Grandes Lagos y había provocando numerosas migraciones al oeste. Los potawotomi, fox, sauk y mascouten eran expulsados del Bajo Michigan y se refugiaban en Wisconsin en aldeas mixtas. Los Shawnee, kickapoo y parte de los miami abandonaban Ohio e Indiana. Los primeros se dispersaban por Tennessee, Illinois, Pensilvania y Carolina del Sur, los otros se instalaban en Wisconsin. Los illinois debían huir al oeste del Misisipi, aunque volvieron más tarde, jamás recuperaron las tierras al este del valle del río Illinois. Las tribus sioux de los osage, kansa, ponca, omaha y quapaw el bajo valle del Wabash. Los quapaw se trasladan a la desembocadura del río Arkansas, el resto se adentra al oeste del Missouri. Los ottawa deben abandonar las islas del Lago Hurón y huir al oeste del alto Michigan. Los nipissing y ojibwe sureños deben moverse a Sault Ste. Marie. Otras tribus (casa, cisca, iskousogom, moneton, mospelea, ouabano, teochanontian, tomahitan y tramontana) simplemente desaparecieron.[16] Al este los mohawk y oneida estaban preocupados, desde 1647 los innu y algonquinos habían establecido una exitosa alianza con los abenakis.[16]

A partir de los años 1670 los franceses comenzaron a explorar los territorios del Ohio e Illinois. Allí descubrieron a las tribus algonquinas de la región, que estaban en guerra con los iroqueses. Los franceses crearon un puesto en Tassinong para el comercio con las tribus occidentales, pero dicho puesto fue destruido por los iroqueses, que insistían en controlar el comercio entre las tribus y los europeos. En 1681, una nueva incursión resulta en la muerte o captura de mil illinois.[80] Después de esto, René Robert Cavelier de La Salle negoció un tratado con las tribus miami e illinois.[122] Ese mismo año, Francia levantó la prohibición de venta de armas a las tribus nativas. Rápidamente se distribuyeron a las tribus algonquinas, disminuyendo la ventaja de los iroqueses sobre sus enemigos. Dos años después los ojibwa y fox vencen en una batalla campal a los iroqueses, que pierden centenares de guerra.[71] En 1686, 300 iroqueses lanzan una doble ofensiva contra los shawnees[123] y 200 senecas atacaron a los miamis. En respuesta, la Confederación Illinois le declaraba guerra a las Cinco Naciones, conflicto que duraría un lustro.[54]

Cuenca del río Illinois.

Durante una incursión en el Territorio de Ilinois en 1689, los iroqueses tomaron un gran número de prisioneros y destruyeron un importante asentamiento miami. Los miami pidieron ayuda a otros miembros de la Confederación Anishinaabeg, y un gran ejército acudió en socorro suyo. Utilizando las nuevas armas de la Confederación, tendieron una emboscada a los iroqueses en el actual South Bend (Indiana), donde atacaron y destruyeron la mayoría del ejército iroqués.[124] Aunque una gran parte de la región estaba despoblada, los iroqueses fueron incapaces de establecer una presencia permanente. Su propia tribu carecía de recursos humanos para colonizar el área.[125] Tras estos reveses, y después de que las tribus locales consiguieran armas de fuego, el breve control iroqués de la región se esfumó y los antiguos habitantes volvieron.[126]

En 1687, armados con armas de fuego por los franceses, los ojibwas y algonquinos tomaron la ofensiva. Tres años después vencían en una serie de batallas sobre canoas en los lagos Sainte-Claire y Erie, expulsándolos y permitiendo la recuperación de algunos territorios.[94]

Reanudación de la guerra con Francia[editar]

Mapa de la Confederación hacia 1720.

Cuando los ingleses comenzaron a colonizar el antiguo territorio neerlandés, comenzaron a estrechar vínculos con los iroqueses y a tratar de utilizarlos de la misma forma que los neerlandeses, como un amortiguador y una fuerza de obstaculización de la expansión colonial francesa. Pronto empezaron a suministrar a los iroqueses más armas de fuego que los neerlandeses y les alentaron a perturbar los intereses franceses. Con la reanudación de las hostilidades, las milicias de Nueva Francia se vieron fortalecidas en 1683 por la llegada de una pequeña fuerza de tropas regulares de la marina francesa, las Compagnies Franches de la Marine. Esta acabó constituyéndose como la más antigua unidad de fuerzas regulares francesas en Nueva Francia. Sus hombres llegaron a identificarse con la colonia a través de los años, mientras que el cuerpo de oficiales se canadanizó completamente. Así pues, en cierto sentido estas tropas pueden identificarse como la primera fuerza armada permanente en Canadá. Las comisiones de los funcionarios, tanto en la milicia como en las Compagnie Franches ascendió a muchos entre las posiciones socialmente elevadas de la colonia. Las milicias, junto con miembros de las Compagnie Franches, vestidos a la manera de los algonquinos, llegaron a especializarse en la guerra rápida y móvil, a la que llamaban petite guerre, que se caracterizaba por ser largas y silenciosas expediciones por los bosques y por sus repentinos y violentos descensos contra los campamentos y asentamientos enemigos, el mismo tipo de guerra que practicaban los iroqueses contra ellos.

En septiembre de 1687 se lanzó otra invasión, con tres mil milicianos y regulares. Descendieron el río Richelieu y marcharon a través del territorio iroqués por segunda vez. No encontraron al ejército iroqués, por lo que recurrieron a quemar sus cultivos y casas, destruyendo unos 1,2 millones de celemines de maíz. Muchos iroqueses morirían de hambre al invierno siguiente.[127] La incursión iba al mando del marqués de Denonville, Jacques-René de Brisay de Denonville, contaba con 1.200 a 1.600 soldados franceses y 400 colonos canadienses y se le unieron como auxiliares 983 hurones, ottawas, chippewas, missisaugas, miamis, Illinois, montagnais, amikwas y otros.[54] [128] Durante la campaña, el marqués cometió el error de debilitar sus fuerzas dejando 440 europeos en Irondequoit, a orillas del Ontario. Cuando atacaba territorio seneca fue emboscado por 600 a 800 guerreros y derrotado.[129] En 1689 los iroqueses marcharon a Nueva Francia para lanzar una serie de ataques de represalia. En agosto, 1.500 iroqueses en 250 canoas atacaron el pueblo francés de La Chine, cerca de Montreal. Quemaron todos los edificios, incluidos grandes almacenes de bienes antes de retirarse a los campos, y 100 residentes fueron muertos o capturados.[127] [130] La guerra entre franceses e iroqueses se había reanudado en 1683 después de que el gobernador Louis de Buade, conde de Frontenac, intentara enriquecerse aplicando un agresivo comercio de pieles en el oeste, lo que afectaba a la actividad iroquesa en la zona. Esta vez la guerra duró diez años y fue más sangrienta que la primera vez.

Durante la Guerra del rey Guillermo, los franceses instaron a los indios a atacar a los asentamientos coloniales ingleses de la misma forma que los ingleses lo hacían con los iroqueses. Uno de los más notables de estos ataques en 1690 fue la masacre de Schenectady, en la provincia de Nueva York, en Salmon Falls (Nuevo Hamphsire) y en Portland (Maine). Al igual que en las incursiones iroquesas, los habitantes fueron asesinados indiscriminadamente o hechos prisioneros. Entre 1692 y 1694 los iroqueses vencen a los delaware o munsee, mohicanos y shawnee,[131] expulsando a estos últimos del valle del Ohio.[71] En el verano de 1690 cientos de guerreros iroqueses viajaban a la isla La Motte para reunirse con los ingleses para aliarse contra los franceses, cuando una peste azoto a la Confederación y provocó centenares de víctimas. Esto no impidió a los aliados seguir atacando hasta 1692 a los indios aliados de Francia, especialmente alrededor de St. Francis. En 1693 los indios del este de Wabanaki acordaron la paz, pero los del oeste siguieron en pie de guerra, dando argumentos para una feroz incursión en 1696.[132] El conde de Frontenac quemó un fuerte oneida y tomó treinta prisioneros.[80] A raíz de la presión que ejercían sobre ellos los iroqueses y sioux, las tribus fox, sauk, mascouten, miami y kickapoo formaron una alianza en durante la década de 1690.[133] En 1696 después los iroqueses perdían muchas de sus conquistas y casi quedaban reducidos a su territorio original, formándose una nueva alianza de ojibwe, ottawa, wyandot, potawatomi, missisauga, fox, sauk, miami, winnebago, menomini, kickapoo, illinois y mascouten para enfrentar a las Cinco Naciones y los sioux. El Tratado de Rijswijk del 20 de septiembre de 1697 puso fin a las hostilidades anglo-francesas, pero los choques tribales continuaron.[94] Durante esta guerra los delaware fueron forzados a servir como auxiliares de los iroqueses, perdiendo dos tercios de sus guerreros.[110] Se debe tener en cuenta que en 1671 los lenape tenían 1.000 guerreros.[134]

La Gran Paz de Montreal[editar]

Copia del tratado original, incluidos pictogramas de las naciones firmantes.

A finales de 1698, los iroqueses empezaron a ver que los ingleses se estaban convirtiendo en una amenaza mayor que los franceses. Los ingleses habían empezado a colonizar Pensilvania en 1681, y la continuación del crecimiento colonial comenzó a inmiscuirse en la frontera sur del territorio iroqués.[55] La política francesa cambió de opinión ante los iroqueses. Después de cincuenta años de guerra habían visto que era imposible destruirlos, por lo que decidieron que la amistad con los iroqueses sería la mejor forma de asegurar su monopolio en el comercio de pieles en el norte y ayudarlos a detener la expansión inglesa. Tan pronto como los ingleses oyeron hablar del tratado intentaron evitar que se llegara a un acuerdo, pues perderían el monopolio del comercio de pieles con los iroqueses en Albany, además de la protección de su flanco norte, y las colonias inglesas estarían abiertas a un ataque francés. Sin embargo, a pesar de la injerencia de los británicos, el tratado llegó al ansiado acuerdo.[135]

El tratado de paz, la Gran Paz de Montreal, fue firmado en 1701 por 39 jefes indios, los franceses y los ingleses. En el tratado, los iroqueses aceptaban parar a los merodeadores y a permitir a los refugiados volver del este a la región de los Grandes Lagos. Los shawnee recuperaron el control del territorio del Ohio y la parte baja del río Allegheny. La tribu miami volvió a controlar la moderna Indiana y el noroeste de Ohio. Los potawatomi volvieron a Míchigan, y los illiniwek a Illinois.[135] Con los neerlandeses eliminados de América del Norte, los ingleses se habían vuelto tan poderosos como los franceses. Los iroqueses mantendrían el equilibrio de poder entre las dos potencias europeas, y utilizarían su posición en su beneficio en las próximas décadas. Su sociedad comenzó a cambiar rápidamente cuando las tribus se centraron en la construcción de una nación fuerte, mejorando su tecnología agrícola y la educación de su población. La paz sería duradera y no sería hasta los años 1720 cuando su territorio volvió a estar amenazado por los europeos.[136]

Consecuencias[editar]

Territorios de cacería de castores cedidos por los iroqueses según el Tratado de Nanfan (1701), firmado entre la Confederación y los británicos.

A través de diversos tratados europeos, el control inglés sobre los iroqueses y sus territorios, reconocido durante la guerra, había terminado. Debido a esto, los ingleses exageraron la extensión de los dominios iroqueses en el oeste como un medio de disputar a los franceses el control de Illinois y Ohio.[125] Para esto utilizaron nuevamente los conflictos tribales entre indios. En 1742 los iroqueses actuaron como intermediarios de los británicos para forzar a los conestoga a aceptar el reasentamiento en una pequeña reserva. Esto llevó a muchos de los lenape a abandonar sus hogares con los conestoga y migraron al oeste para instalarse con los shawnee y mingo. En 1749 las tres tribus formaron una «República» en Ohio, quedándose enfrentados a la Confederación. La nueva alianza tenía 10.000 indios (un quinto guerreros) y las Seis Naciones sumaban 14.000 personas. Los franceses se harían con el apoyo de la República mientras que los británicos de la Confederación durante la Guerra franco-india.[16] Durante ese conflicto los abusos de los colonos británicos llevaron a los indios a unirse masivamente contra ellos, dándole a los franceses en monopolio de la «guerra india». Esto les permitió compensar la inferioridad numérica. Sólo algunos oneida y mohawk combatieron por Londres y apenas, pues se negaban a enfrentar a sus «hermanos iroqueses».[33] En 1768 varias colonias consiguieron la "reclamación iroquesa" para los territorios del Ohio e Illinois. Las colonias crearon la Indiana Land Company para reivindicar todo el Noroeste, y mantuvieron su reclamación de la región alegando el derecho sobre las conquistas iroquesas hasta que la compañía fue disuelta por la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1798.[137]

A causa de que gran parte del conflicto entre las tribus se llevó a cabo mucho más allá de las fronteras y en lugares que aún no habían tenido contacto con los europeos, la medida y el impacto de la guerra son desconocidos. La mayor parte del conocimiento de las zonas occidentales pasa por las cuentas de los exploradores franceses y las tribus que se les enfrentaron durante los primeros años de la exploración. Incluso los efectos en las regiones orientales no son completamente conocidos, pues grandes partes de ellas todavía estaban sin explorar y las tribus que las habitaban no tenían contacto directo con los europeos.[138]

El coste demográfico para las tribus nativas de estas guerras fue enorme, al que se suman las migraciones forzadas y las víctimas causadas por las epidemias. Por ejemplo, los neutrales sufrieron la muerte de 9.000 de sus integrantes por consecuencias directas de las guerras hasta 1651, los hurones por su parte otros 10.000 y los petunes 8.000 mientras que los erie a 18.000 hasta 1658. Además, en 1645 mohicanos y mohawk ayudaron a los holandeses en su campaña contra los wappinger y munsee (lenapes), muriendo 1.600 en total. Los sobrevivientes eran usualmente expulsados o integrados dentro de los propios iroqueses que deseaban compensar las altas bajas que sufrían por estos conflictos.[139] Alrededor de 20.000 indígenas se vieron desplazados por las conquistas.[121] Es posible ejemplificarlo con la siguiente tabla:

Tribus Población
1600-1615
Población
1640-1660
Neutrales (Attiwandaron) 10.000-30.000[3] [62] 12.000-21.000[87] [62]
Wenro (wenrohronon) 3000[62] 1200-2000[60] [61]
Hurones (wendat) 20.000-30.000[59] 10.000[59]
Conestoga (susquehannock) 5000-7000[140] 2000-3000[102]
Petunes (tionontati) 8000-10.000[69] [141] 3000[69]
Erie (erieehronon) 10.000[91]
Ottawa (odawa) 8000[142] 1500-2000[141]
Ojibwa (chippewa) 35.000[94] [143]
Algonquinos 6000[144] 2000[144]
Shawnee 10.000[131]
Mohicanos 8000[145]
Miami 15.000[146]
Innu (montagnais) 10.000[147]
Abenaki 40.000[148]
Illiniwek (illinois) 12.000-20.000[117]
Lenape (delaware) 20.000[110] 4.000[110]
Menomini 2.000-4.000[149] 500[149]
Winnebago 8.000-20.000[121] 500[121]
Kickapoo 4.000[133]
Mascouten 6.000[93]

Para los mismos iroqueses las guerras fueron costosas, en especial para los hombres en edad adulta, si a eso le sumamos también el coste en vidas de las pestes la reducción de su población fue inevitable. Sin embargo, los historiadores se dividen en dos grupos básicamente respecto de lo duro que fueron dichos golpes para los iroqueses. Los que dicen que los aportes de los miles de enemigos capturados e integrados a sus tribus logró compensar dicha declinación e incluso incremento su población de menos de 20.000 en torno al 1600 a más de 25.000 en su apogeo, seis décadas más tarde.[16] Según el otro grupo, los iroqueses jamás superaron su momento de plenitud demográfica al comenzar el siglo XVII. Eran aproximadamente unos 16.000 y la introducción de 7000 hurones y otro tanto de erie, conestoga, neutrales, petunes y demás (incluso algunos europeos) fue insuficiente para mantener la población aunque si causó que la población de la confederación a la larga fuera una de las más mestizadas y heterogéneas entre las indígenas de Norteamérica.[16] [150]

Tradicionalmente se ha estimado la población de las tribus iroquesas hacia el año 1660 en 2.500 mohawk, 5.000 seneca y 1.500 para cada una de las tribus menores (cayuga, oneida y onondagas).[151] Los mohawk se vieron muy disminuidos, ya fuera por pestes, guerras o los que migraron a las misiones jesuitas, de hecho, fueron la tribu que más población perdió como se puede observar en la siguiente tabla:[152]

Tribu 1620-1634 1634-1660 Decrecimiento
Mohawk 8025 1140 -6685
Oneida 1789 392 -1397
Onondaga 2718 1140 -1578
Cayuga 2700 1100 -1600
Seneca orientales 1730 1831 +101
Seneca occidentales 3100 1307 -1793
Haudenosaunee 20.062 6810 -13.252

En última instancia el aporte de los tuscarora, expulsados de sus tierras natales en las Carolinas tras su derrota ante los colonos blancos y refugiados entre los iroqueses de los que se volvieron la Sexta Nación en 1722[153] (gracias a la intervención oneida),[154] fue insuficiente para compensar las pérdidas causadas por las deserciones de 2.000 mohawk de Caughnawaga que en 1693 migraron a Canadá y el millar de mingo (cazadores seneca y cayuga mestizados con neutrales, hurones y erie) que migró hacia Ohio sin permiso de la confederación hacia 1740 y que desde entonces se mantuvieron independientes y mestizándose con lenape y shawnee.[16] Los tuscarora aportaron 1.500 ó 2.000 almas nuevas a la Haudenosaunee.[155]

Posesiones europeas en 1702, al comenzar la Guerra de la reina Ana.

En cuanto al número de guerreros iroqueses pues a inicios de su gran expansión militar se consideraba que podía movilizar más de 3.000 todas las tribus a la vez,[1] otros hablan de 4.000 a 5.000;[82] la guerra constante causó un gran número de muertes y deserciones reduciendo su número a 2.250 en 1689 y 1.230 en 1698.[151] Sin embargo, antes de las guerras y pestes, hacia 1595 los cronistas dicen que los iroqueses podían congregar 8.000 lanzas.[156] En la práctica, jamás movilizaron más de 2.000 guerreros a la vez.[157] Aunque la disminución fue compensada por el acceso a armas de fuego el debilitamiento vivido por la confederación será clave en el desarrollo posterior de los hechos y el fin de sus conquistas. Finalmente, la población iroquesa se estabilizó en torno a los 10.000 individuos, un quinto guerreros, manteniéndose así durante gran parte del siglo XVIII.[16]

A la par del debilitamiento de las naciones indígenas se sumó como otra consecuencia indirecta el desarrollo y expansión de las colonias europeas en América del Norte aunque de modo muy distinto según la metrópolis. Mientras que el modelo de colonización francés fue de un tipo "integrador" buscando evangelizar y cooperar con los indios dispersando a sus colonos convirtiéndolos en cazadores o comerciantes el inglés era de ocupar las tierras indígenas (independiente del método usado) y fundar en ellas sus colonias, concentrando a su gente en granjas y ciudades.

De este modo rápidamente los colonos ingleses pasaron a superar en número a sus rivales galos buscando así compensar su desventaja estratégica frente a las colonias españolas y francesas. Además mientras los británicos enviaban a sus minorías religiosas junto delincuentes, vagabundos y aventureros a poblar esas colonias los franceses solo permitieron a católicos convertirse en colonos impidiéndoselo a grupos como los hugonotes por miedo a rebeliones. Las cifras señalan que de este modo por cada colono francés llegado a América los británicos enviaban a cuatro y por cada soldado galo llegaban diez ingleses. Esta disparidad seria una de las claves en la imposición final del dominio británico durante la Guerra franco-india (1754-1763).[33]

En 1940 la población de las Seis Naciones en Canadá y EEUU bordeaba los setenta mil indios. Los mohawks eran unos 35.000, los oneidas 16.000, los senecas 9.100, los cayugas 3.500, los onondagas 2.000 y los tuscaroras 1.400 aproximadamente.[16] Actualmente, la población iroquesa en EEUU, según el censo de 2010, sumaba 42.461 sin mezcla y 38.541 con mezcla con cualquier otra raza. En total 81.002 descendientes.[158] En el censo anterior, del 2000, serían 80.822 en total y 45.217 sin mestizaje. En Canadá habría otros 45.000 aproximadamente, según cifras de 1995.[159] Alrededor de 125.000 almas.[160]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Notas[editar]

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Fuentes[editar]

Enlaces externos[editar]