Colonización neerlandesa de América

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Nuevos Países Bajos, mapa de 1685.

Desde su nacimiento, los Países Bajos fueron una de las mayores potencias coloniales de la época.

Desde mediados del siglo XVI, comerciantes neerlandeses incursionaron en las colonias españolas de las Antillas, siendo su primera colonia Nueva Ámsterdam en 1625, y estableciéndose en las Antillas Menores (Curazao) y en zonas del Brasil de donde fueron expulsados en 1654. Aunque permanecieron en Surinam y parte de las Guayanas, donde desarrollaron durante los siglos XVII y XVIII una economía de plantación para abastecer de productos tropicales a los Países Bajos. El desarrollo del sistema de plantación en estas colonias fue tan grande, que condujo a una de las mayores concentraciones de esclavos en el siglo XVII y a una feroz lucha de los esclavos por su libertad.

En América del Norte comenzaron su entrada para el 1609, cuando un navegante inglés al servicio de una compañía neerlandesa, navegó por el actual estado de Nueva York. Para 1621, la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales había establecido puntos comerciales en las cercanías de los ríos Delaware y Connecticut como en Nueva York y Albany.

Las fricciones comerciales entre las colonias neerlandesas y británicas no se hicieron esperar. Los neerlandeses reclamaban el territorio de Connecticutt, a pesar de no conseguir su total dominio. En 1650, se vieron forzados a cederle a los británicos la parte este de Long Island. Entre ambas colonias surgieron disputas fronterizas y reclamos de violaciones a los acuerdos comerciales. Finalmente, en la década de 1660, cuando estalló la guerra entre los Países Bajos y el Reino Unido, Nuevos Países Bajos fue cedida a los británicos, a cambio de su colonia en las Guayanas.

En cuanto al régimen administrativo implantado por los neerlandeses durante la época colonial se puede mencionar que en sus orígenes fue similar al británico y al portugués dado el carácter de factorías o establecimientos comerciales que tuvieron sus primeras colonias. Sin embargo, la colonia que durante varios años lograron establecer en Brasil fue gobernada por un miembro de la familia real. En las islas que conservó se estableció años después, un gobierno más subordinado a la Corona neerlandesa.

Al fin, las colonias neerlandesas en América fueron efímeras, poco duraderas ya que sus intentos fueron frustrados por británicos y portugueses, de ahí que sólo permanecieran con algunas posesiones del Caribe.

En 1975 se le concedió la independencia a la colonia en Suramérica denominada Guayana Neerlandesa, que pasaría a llamarse Surinam. Luego, en 2011, Saint Marteen obtuvo su independencia también. En el Mar Caribe, Aruba y las Antillas Neerlandesas (formadas por Curazao, Bonaire, Sint Eustatius y Saba) se mantienen en la actualidad como parte del Reino de los Países Bajos.