Arcabuz

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Arcabuz en un museo.
Arcabuz alemán.

El arcabuz es una antigua arma de fuego de avancarga, antecesor del mosquete. Su uso estuvo extendido en la infantería europea de los siglos XV al XVII. A pesar de su longitud, el disparo era de corto alcance (apenas unos 50 metros efectivos), pero letal; a esa distancia podía perforar armaduras. Era fácil de manejar y desplazó rápidamente el uso de la ballesta, que desapareció a mediados del siglo XVI. Si se comparan sus prestaciones en combate con los arcos y ballestas, era impreciso y de menor alcance, pero más poderoso, intimidador, y requería mucha menos destreza para manejarlo con eficacia. Aunque el empleo del arcabuz estaba difundido antes de la invención del mosquete (su evolución), fue contemporáneo y rival en uso de esa segunda arma, la cual le desplazó lentamente, desapareciendo casi por completo en el siglo XVIII.

Etimología[editar]

Pistolas y arcabuces japoneses de la Era Edo.

Actualmente hay una discusión sobre el tema. Algunos expertos afirman que la palabra castellana arcabuz proviene de la otra francesa arquebuse; ésta a su vez de la neerlandesa hakebus y finalmente ésta de la alemana Hakenbüchse (vocablo compuesto por las palabras Haken, gancho o garfio, y Büchse, arma de fuego; caja; lata), mientras que otros afirman que proviene de la denominación árabe Al Caduz (el tubo).

Partes de la que consta un arcabuz[editar]

El cañón y cuerpo[editar]

El arcabuz estaba formado por un cañón de hierro de una longitud aproximada de un metro y un calibre variable, entre los 15 a los 20 mm, montado sobre un madero de aproximadamente un metro y medio de largo, que normalmente era de cerezo o nogal (se prefería la primera, pues el nogal era más pesado). La culata (en el siglo XVI se denominaba "mocho") solía ser recta, no curva, ya que era mejor en el uso para los soldados. El cañón tenía en su parte posterior un orificio por el que se aplicaba en el momento del disparo la mecha encendida. En total, el arcabuz llegaba a pesar entre unos cuatro y cinco kg.

Mecanismo de disparo[editar]

El más corriente fue la llave de mecha, más utilizado en el siglo XVI, y de pedernal, aparecida a mediados del siglo XVII.

La llave de mecha empleaba una mecha lenta encendida colocada en un trozo de hierro a modo de palanca, llamada serpentina, que al ser accionada por el gatillo introducía la mecha en la cazoleta llena de pólvora fina (que se encontraba al lado del oído), donde se producía la llamarada que encendía la carga propulsora del cañón y disparaba la bala.

A mediados del siglo XVI se introduce en los arcabuces la cubrecazoleta, una tapa que cubría en las marchas o días lluviosos la cazoleta, pues si la pólvora se mojaba no se produciría la explosión.

El mecanismo de pedernal no se introduce en el arcabuz hasta, más o menos, 1670. Para entonces, el arcabuz no era un arma de fuego de infantería, puesto que el arcabuz había sido sustituido por el mosquete, sino de caballería. El mecanismo de pedernal era más caro, aunque más seguro y eficaz para el soldado. La llave de pedernal consistía en una piedra de pedernal montada en el martillo, que golpeaba el pie de gato de la cazoleta, abriéndola y produciendo una chispa. Esta encendía la pólvora fina y su llamarada pasaba por el oído, disparando el arma.

Munición[editar]

La munición del arcabuz consistía en la pólvora y la pelota, la bala propiamente dicha. La bala, de forma esférica, estaba hecha de plomo y solía pesar unos 10 g aproximadamente. Las balas debían estar hechas de tal manera que entrasen holgadamente en el cañón del arcabuz. El que existiera una distancia entre la pared del cuerpo y la bala (Cristóbal Lechuga, maestre de campo, nos indica que se llama viento) ayudaba a que los gases que se producían en la explosión para expulsar la bala no obstaculizasen y frenasen el disparo, ralentizando a la bala. La bala era introducida por el cañón, como arma de avancarga. Se metía mediante una baqueta de hierro que era usada como rascador (para limpiar la pared interna del arcabuz) y atacador (para que llegase la bala a la recámara). Las balas eran hechas, a veces, por los mismos soldados, quienes adquirían plomo y una tenaza con la que se hacían las balas, pues tenían la forma.

El soldado llevaba dos tipos de recipientes para la munición: un frasco donde se llevaban las pelotas y un frasquillo donde se llevaba la pólvora para cebar la cazoleta. En algunos casos, se llevaban recipientes con la bala y la cantidad exacta de pólvora; estos frasquitos en los tercios españoles eran doce y los soldados los llamaban comúnmente los doce apóstoles.

Para accionar el mecanismo de mecha se llevaba una cuerda formada de lino o cáñamo, rebozada con agua y salitre, para que, cuando prendiera, diera más fuerza en la explosión. Pero esto ocasionaba que la cuerda se malgastara, pues ardía con rapidez.

Para accionar el mecanismo de pedernal, se llevaban varias piedras de pedernal que solían durar bastante.

El alcance útil del arcabuz no superaba los 50 m y habitualmente se prefería disparar a menos de 25 metros de distancia del enemigo, pero la evolución y mejoramiento del arcabuz dio más alcance efectivo (se cree que a finales del siglo XVII, podían alcanzar unos 200 metros).

En ejércitos tan importantes como los tercios españoles, el calibre del arcabuz tenía que ser igual para todos los soldados, con el único objetivo de que pudieran intercambiarse la munición los compañeros.

El arcabuz, usado en combinación con la protección de picas, cambió la forma de hacer la guerra en Europa. En 1522 los españoles, con esta arma, destrozaron a los famosos cuadros de piqueros suizos en Bicoca. Después le llegó el turno a los caballeros con armadura medievales franceses en Nápoles, durante la Batalla de Pavía, que fueron fácilmente vencidos por los arcabuceros. Desde esa batalla se mostró la eficacia del arcabuz y su empleo se empezó a propagar entre los ejércitos europeos. La infantería sería la "reina de las batallas" hasta la Primera Guerra Mundial. Se utilizó por primera vez durante la revuelta de los irmandiños en Galicia (para combatir a los sublevados).

Variedades[editar]

  • Arcabuz de gancho. Especie de cañón de mano perfeccionado con dos muñones en el tubo, que apoyados en un gancho en forma de horquilla sobre un trípode podían moverse dentro de la horquilla para variar el ángulo de elevación del tiro. Su longitud era de 129 a 171 cm y su peso de 24 a 28 kg: lo manejaban dos hombres. Un autor extranjero dice que en 1411 lo emplearon por primera vez los franceses en el sitio de Arrás.
  • Arcabuz de mecha. Los primeros aparecieron a finales del siglo XV y se miraron como un prodigio. Pero más tarde se vio que era muy dificil dispararlos poniendo la mecha encendida en el oído con la mano y se ideó hacerlo mediante un brazo accionado por resorte. A pesar de la aceptación que tuvo, tenía inconvenientes muy graves, pues la lluvia apagaba la mecha que el soldado debía mantener constantemente encendida y, además, era imposible intentar un ataque nocturno con arcabuceros porque la luz de la mecha se distinguía a larga distancia.
  • Arcabuz de rueda. En Núremberg y a principios del siglo XVI, después de varios ensayos, se inventó esta arma. Fue admitida con entusiasmo y los soldados la adoptaron al instante desechando con alegría la molesta mecha que tanto les embarazaba. Lo que hoy llamamos llave consistía en una rodaja de acero muy bien templado, la cual movida por un resorte giraba contra un trozo de pirita, asegurado entre las quijadas de una especie de martillo, y la fricción producía chispas que encendían la pólvora. Esta se echaba en una plancha cóncava, que mejorada después tomó el nombre de cazoleta. La pesadez de esta arma, la lentitud con que se cargaba, la facilidad con que se iba el tiro y lo embarazoso que era el uso de la horquilla en que se apoyaba para dispararla y otros defectos notables, hizo que los soldados lo abandonasen por algún tiempo. Desde entonces, después de aligerar su peso, la caballería ligera la admitió como su arma favorita, por serle menos molesta que el arcabuz de mecha.
  • Arcabuz de viento. Lo mismo que el de fuego, pero se carga comprimiendo el aire por medio de un muelle y tira la bala a bastante distancia, haciendo mucho menos ruido al dispararse que con la pólvora.[1]

Referencias[editar]

Discurso sobre la forma de reducir la disciplina militar a mejor y antiguo estado. Sancho de Londoño

Enlaces internos[editar]

Enlaces externos[editar]