Fernando Alfonso de Valencia

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Fernando Alfonso de Valencia
Señor de Valencia de Campos
Arms of Fernando Alfonso of Valencia (Grandson of Infante John of Castile).svg
Escudo de armas de Fernando Alfonso de Valencia.
Información personal
Otros títulos Maestre de la Orden de Santiago
Nacimiento 1316
Fallecimiento 1384
Lisboa
Entierro Catedral de Lisboa
Familia
Casa real Casa de Valencia
Padre Alfonso de Valencia
Madre Juana Fernández de Castro
Cónyuge Véase Matrimonio
Heredero Juan de Valencia
Descendencia Véase Descendencia

Fernando Alfonso de Valencia (1316 - Lisboa, 1384) conocido también como Fernando Alfonso de Zamora, fue un noble castellano de la casa de Valencia. Era hijo de Alfonso de Valencia, señor de Valencia de Campos, y de Juana Fernández de Castro.

En 1384, durante el asedio de Lisboa, fue nombrado maestre de la Orden de Santiago,[1] aunque falleció poco después, y fue además señor de Valencia de Campos, Oropesa, Mansilla, Baena, Ponferrada, Villafranca del Bierzo, Bembibre, Castroverde, Valderas, Dueñas, Castroponce, Villalón, Villalpando, Cuenca de Campos, y Luque, entre otras villas.[2] En el reino de Portugal poseía, entre otros, los señoríos de la Torre de Moncorvo, Alfândega da Fé y São João da Pesqueira.[2]

Fue bisnieto de los reyes Alfonso X y Sancho IV de Castilla.[3]

Orígenes familiares[editar]

Fue hijo de Alfonso de Valencia, señor de Valencia de Campos y Mansilla, y de Juana Fernández de Castro, y sus abuelos paternos fueron el infante Juan de Castilla el de Tarifa, hijo de Alfonso X,[4] y su esposa, Margarita de Montferrato, hija de Guillermo VII de Montferrato, marqués de Montferrato.[5] Y por parte materna era nieto de Fernando Rodríguez de Castro, señor de Lemos y Sarria, y de Violante Sánchez de Castilla, hija ilegítima de Sancho IV de Castilla.[3]

Biografía[editar]

Juventud y actuaciones durante los reinados de Pedro I y Enrique II de Castilla (1316-1371)[editar]

Nació en 1316, diez días después de la muerte de su padre, siendo hijo póstumo al igual que su hermano gemelo, Alfonso Fernández de Valencia, según consta en la Coronica general de España, escrita por Florián de Ocampo.[6] Su padre, Alfonso de Valencia, fue señor de Valencia de Campos y Mansilla, mayordomo mayor del rey Alfonso XI de Castilla y pertiguero mayor de Santiago.[7]

A la muerte de su padre, Fernando Alfonso de Valencia heredó numerosos señoríos y propiedades repartidas por todo el reino de Castilla. Entre otros, poseía los señoríos de Valencia de Campos, Oropesa, Mansilla, Baena, Ponferrada, Villafranca de Valcárcel, Bembibre, Castroverde, Valderas, Dueñas, Castroponce, Villalón, Villalpando, Cuenca de Campos, y Luque,[8] y él y su hermano quedaron bajo la tutela de su tío paterno Juan el Tuerto, que era hermanastro de su padre. Su tío era señor de Vizcaya y alférez del rey,[9] y fue uno de los tutores del rey Alfonso XI de Castilla durante la última etapa de su minoría de edad, junto con el infante Felipe de Castilla, hijo de Sancho IV, y Don Juan Manuel, nieto de Fernando III de Castilla.[10]

Gran dobla o dobla de a diez de Pedro I de Castilla, acuñada en Sevilla en 1360. (M.A.N., Madrid).

A finales de 1326,[11] cuando Fernando Alfonso de Valencia contaba con diez años de edad, y un año después de que Alfonso XI alcanzase la mayoría de edad, éste último ordenó asesinar a Juan el Tuerto en la ciudad de Toro,[12] y dispuso poco después que fueran confiscadas las propiedades de Fernando Alfonso de Valencia y las de su hermano gemelo, Alfonso Fernández de Valencia,[13] que fue obispo de Zamora[14] entre 1355 y 1363.[15] No obstante, dicha confiscación no es mencionada en la Gran Crónica de Alfonso XI, aunque en ella consta que el señorío de Vizcaya y más de ochenta villas y castillos de Juan el Tuerto pasaron a manos del rey,[12] quien añadió a sus títulos el de señor de Vizcaya.[16]

En 1366, durante la Guerra Civil Castellana, la ciudad de Zamora decidió abandonar la causa del rey Pedro I de Castilla y someterse a la autoridad de Enrique de Trastámara, hijo ilegítimo de Alfonso XI. Y según consta en la Crónica del rey Don Pedro, la ciudad de Zamora se sublevó contra Pedro I, siendo capitaneada por Fernando Alfonso de Valencia,[17] quien por ser «uno de los mayores é mejores de la cibdad de Zamora»,[18] fue designado para viajar a Burgos, donde se encontraba Enrique de Trastámara, y negociar la sumisión de la ciudad.[19] No obstante, éste último desairó al emisario[20] y no le recibió, y al persistir aquél en su deseo de que le recibieran, fue maltratado y herido por los porteros, por lo que regresó enojado a la ciudad de Zamora, la cual, por el desaire que había sufrido su emisario, volvió a someterse a la autoridad de Pedro I de Castilla,[21] y se convirtió en uno de sus más firmes bastiones durante el resto de la Guerra Civil, como señaló la historiadora María Concepción Castrillo LLamas.[22] Y en la Crónica del rey Don Pedro consta que:[23]

E el dicho Ferrand Alfonso partió luego de Burgos, é fuese: e désque llegó en Zamora tomó la voz é parte del Rey Don Pedro, é fizo desde la cibdad de Zamora mucha guerra estonce é después, segund adelante contarémos. E el Rey Don Enrique envió luego á la cibdad de Zamora á Gómez Carrillo, su Camarero mayor, é al Prior de Sant Juan con compañas; pero non pudieron y facer obra ninguna, é tornáronse á Burgos al Rey Don Enrique.

Fernando Alfonso de Valencia se mantuvo leal a Pedro I durante el resto de la Guerra Civil. Ambos eran primos segundos por ser los dos bisnietos del rey Sancho IV de Castilla, al igual que Fernán Ruiz de Castro,[24] y Pedro I, como recompensa por su fidelidad, le devolvió todas las posesiones que su padre, Alfonso XI, le había arrebatado en el pasado.[25] Además, Fernando Alfonso de Valencia contrajo matrimonio con María Alfonso de Portugal, que según diversos historiadores, como Francisco Fernández de Bethencourt[26] y Luis de Salazar y Castro,[27] era hija ilegítima del rey Alfonso IV de Portugal y de una dama de nombre desconocido,[28] aunque otros señalan que dicho monarca no tuvo ningún hijo fuera de matrimonio.[29] María Alfonso de Portugal fue señora de Miranda del Duero, Mirandela, Villaflor, Torre de Morcovo y Bemposta, y Alfonso IV le entregó como dote 400.000 maravedís y, en prenda, las villas de Miranda del Duero, Mojadorio y Mirandela.[30]

Retrato imaginario de Enrique II de Castilla. José María Rodríguez de Losada. (Ayuntamiento de León).

En 1368 era tenente de Zamora, y aproximadamente en ese año se reunió en Alcántara con Pedro I y sus aliados con el propósito de acudir en ayuda de la ciudad de Toledo, que estaba siendo asediada por Enrique de Trastámara.[31] Y en 1369 se recrudeció la Guerra Civil entre éste último y Pedro I y, por ello, las tropas que había reunido el concejo de la ciudad de Zamora, a las órdenes de Fernando Alfonso de Valencia y de Men Rodríguez de Sanabria, acudieron a socorrer al rey Pedro I, junto con cuatrocientos hombres de armas zamoranos,[32] y el historiador portugués Fernão Lopes señaló en la Chronica de el-rei D. Fernando que Fernando Alfonso de Valencia estuvo en Montiel junto con Fernán Ruiz de Castro, conde de Trastámara, Lemos, Sarria y pertiguero mayor de Santiago,[33] Men Rodríguez de Sanabria, las milicias concejiles de Sevilla y de otras ciudades, y 1.500 jinetes enviados por el rey Muhammed V de Granada,[34] [35] lo que también fue consignado por el historiador Pedro López de Ayala en la Crónica del rey Don Pedro,[36] donde consta que dichos nobles permanecieron junto a Pedro I hasta que éste fue asesinado tras la batalla de Montiel por su hermanastro, Enrique de Trastámara.[37] [21]

En el momento de la muerte del rey Pedro I, Fernando Alfonso de Valencia se encontraba presente en Montiel,[8] aunque el historiador Cesáreo Fernández Duro afirma que consiguió escapar de allí y que regresó a la ciudad de Zamora, que se alzó contra Enrique II de Castilla, y se aprestó para resistir el asedio del nuevo monarca castellano, siendo acaudilladas sus fuerzas por Fernando Alfonso de Valencia,[a] quien controlaba en esos momentos, entre otras, las ciudades de Zamora, Ciudad Rodrigo, Alcántara y Tuy.[38] [32] Y poco después envió mensajeros a su primo y cuñado, el rey Fernando I de Portugal, para que reclamase el trono castellano,[38] argumentando la bastardía de Enrique II y su fraticidio al haber asesinado a su propio hermanastro, Pedro I.[32] Y como represalia, Enrique II le arrebató a Fernando Alfonso de Valencia sus señoríos[38] de Valencia de Campos, Villalpando y otras veinte villas más.[2]

Además, Men Rodríguez de Sanabria, con el apoyo de numerosos concejos de Portugal, Zamora y Galicia, y Fernán Ruiz de Castro, que era el noble gallego más poderoso,[39] [40] se unieron a Fernando Alfonso de Valencia y animaron a Fernando I de Portugal a que reclamase el trono castellano.[41] Y éste último, que creía contar con mejores derechos dinásticos que Enrique II para ocupar el trono castellano, inició una serie de guerras contra su rival, conocidas como Guerras Fernandinas, entre 1369 y 1382, aunque el historiador César Olivera Serrano señala que fueron las dos primeras, libradas entre 1369 y 1373, las que guardaron una «mayor relación con la cuestión sucesoria de Castilla».[42]

El rey de Portugal acuñó monedas castellanas durante esas guerras, y en la Corte portuguesa se reorganizó el partido petrista, llamado así por defender la causa del difunto Pedro I de Castilla.[43] Además, el rey de Portugal fue reconocido como legítimo rey de Castilla[b] por las ciudades de La Coruña, Lugo, Santiago de Compostela, Tuy, Allariz, Orense, Rivadabia, Carmona, Zamora, Ciudad Rodrigo, Alcántara, y Valencia de Alcántara, entre otras,[44] que se encontraban en manos de algunos petristas[43] como Fernando Alfonso de Valencia, Fernán Ruiz de Castro, el obispo de Ciudad Rodrigo, Juan Alfonso de Baeza y Alvar Pérez de Castro, hermanastro de Fernán Ruiz de Castro.[44] Y en el capítulo XXVIII de la Chronica de el-rei D. Fernando consta que Fernando I comenzó a titularse «rey de Portugal, del Algarve, y de la muy noble ciudad de Zamora».[45]

Fernando I de Portugal reunió sus fuerzas terrestres y marítimas e inició la guerra contra Enrique II, penetrando en territorio castellano a través de Galicia, que le recibió con entusiasmo,[46] en julio de 1369,[47] e instaló su base de operaciones en La Coruña, aunque Enrique II contraatacó invadiendo Portugal,[43] y diversos historiadores señalan que, a causa de dicha invasión, Fernando I se limitó a socorrer «débilmente» a sus aliados castellanos, entre los que se contaba Fernando Alfonso de Valencia, y a dejarles actuar.[46]

El asedio de Zamora (1369-1371)[editar]

Vista de la ciudad de Zamora.

La ciudad de Zamora, acaudillada por Fernando Alfonso de Valencia, comenzó a ser asediada en el verano de 1369 por Enrique II[43] y por sus mercenarios bretones al mando de Bertrand du Guesclin.[46] Pero cuando Enrique II fue informado de que el rey de Portugal había entrado con sus tropas en La Coruña, levantó el asedio y se dirigió a Galicia para atacar las ciudades defendidas por Fernán Ruiz de Castro, obligando con ello al rey de Portugal a abandonar el territorio gallego.[43]

Antes de dirigirse a Galicia Enrique II dejó algunas tropas en tierras zamoranas y en la ciudad de Toro, a las órdenes de Pedro Fernández de Velasco, camarero mayor del rey, y al mismo tiempo encomendó a su esposa, la reina Juana Manuel de Villena, que reuniese el armamento y los pertrechos necesarios para conquistar Zamora.[46] Y poco después, cuando Enrique II hubo conquistado a los portugueses las ciudades de Braga y Braganza, regresó a Toro y convocó una reunión de Cortes en dicha ciudad, a fin de obtener recursos para proseguir la guerra[48] y poder pagar a los mercenarios extranjeros que le acompañaban. Además, recompensó a Mosén Arnao de Solier, que era uno de los capitanes de las compañías blancas que apoyaban a Enrique II, concediéndole por juro de heredad el señorío de Villalpando, que había pertenecido a Fernando Alfonso de Valencia, con todos sus términos y aldeas.[49]

La resistencia de la ciudad de Zamora frente a sus tentativas para conquistarla preocupaba de tal modo a Enrique II que ni siquiera acudió a socorrer la ciudad de Algeciras, que fue conquistada por los musulmanes granadinos tras un corto asedio a finales de julio de 1369.[47] No obstante, los daños ocasionados por la flota portuguesa en Cádiz y en Sevilla obligaron a Enrique II a dirigirse a Andalucía y a dejar la dirección del asedio de Zamora en manos de la reina Juana Manuel y de su camarero mayor, Pedro Fernández de Velasco.[49]

Ruinas del castillo de Zamora.

En el otoño de 1369 los asedios de Zamora y de Ciudad Rodrigo se estacaron,[43] y en una de las frecuentes salidas que hicieron los sitiados,[50] Fernando Alfonso de Valencia fue derrotado y hecho prisionero por Pedro Fernández de Velasco,,[51] según consta en la Crónica de Enrique II, aunque en ella también se afirma que se ignora cómo escapó.[52] Y poco después, debido a la escasez de recursos en Zamora y a las negociaciones que el eclesiástico Pedro Tenorio llevó a cabo con los sitiados,[53] Zamora capituló y permitió la entrada de las tropas de Enrique II, que la ocuparon en 1371.[50]

No obstante, el alcaide del castillo de Zamora, Alfonso López de Tejeda, no aceptó el acuerdo de capitulación y se propuso resistir en el interior de dicha fortaleza junto con su esposa, Inés Álvarez de Sotomayor, el hijo mayor de ambos, los principales nobles zamoranos, y numerosos soldados.[53] Los sitiadores amenazaron a Alfonso López de Tejeda con matar a sus tres hijos, que se encontraban en su poder, pero se negó a rendirse y sus hijos fueron asesinados en presencia suya,[51] lo que enfureció y enardeció aún más a los sitiados.[54]

Debido al hambre y a la peste que soportaban, y sabiendo que no recibirían ayuda de Portugal, una noche Alfonso López de Tejeda abandonó el castillo llevándose las llaves de la fortaleza y acompañado por su esposa, su hijo mayor, y algunos de sus soldados, y se refugió en Portugal.[55] Y al saber que el castillo de Zamora se había rendido, Enrique II lo comunicó a las ciudades y concejos de su reino y poco después recibió a los embajadores del reino de Portugal.[56] Y mientras tanto, Fernando Alfonso de Valencia y otros petristas, como Men Rodríguez de Sanabria, se refugiaron en la ciudad de Tuy en 1371, y desde allí continuaron hostigando a las tropas de Enrique II.,[55] [57]

El día 1 de febrero de 1371 el rey Fernando I de Portugal cedió a Fernando Alfonso de Valencia y a sus herederos los señoríos de Sernancelhe, Penedono, São João da Pesqueira, Cedovim, Vale de Boi y Freixo de Numão,[58] incluyendo todos los términos de estas localidades, sus entradas y salidas y sus jurisdicciones alta y baja, aunque las apelaciones por los crímenes cometidos y su castigo corresponderían al monarca portugués, quien un año después, el día 12 de marzo de 1372, y a petición de Fernando Alfonso de Valencia, concedió al municipio de Freixo de Numão el título de villa con jurisdicción propia, equiparándola así a cualquier otra villa o castillo no dependientes de otro lugar.[58]

Exilios en Portugal y en Inglaterra (1372-1381)[editar]

Fernando I de Portugal.

En 1372, Fernando Alfonso de Valencia y Men Rodríguez de Sanabria, entre otros nobles, se dirigieron a Portugal y entraron al servicio del rey Fernando I, y aunque éste último y Enrique II de Castilla habían acordado una tregua, aquéllos se apoderaron de los municipios de Viana del Bollo[1] y Oimbra y cortaron temporalmente las vías de acceso entre Castilla y Galicia a través de la provincia de Orense.[59] Y para combatirlos, Enrique II envió setecientas lanzas al mando de su hijo ilegítimo, el conde Alfonso Enríquez de Castilla, quien se apoderó de Viana del Bollo y les obligó a refugiarse en Oímbra, que pertenecía a Men Rodríguez de Sanabria, aunque también ocupó posteriormente dicho lugar, capturando a algunos de sus defensores y dejando a otros en libertad, «segund la pleytesia que con ellos ficiera», como afirma la Crónica de Enrique II.[60]

Cuando Fernando Alfonso de Valencia y sus compañeros fueron informados de que el rey de Portugal había ordenado que los matasen, huyeron disfrazados y dejaron sus compañías de soldados en los lugares de los que se habían apoderado y, poco después, Fernando Alfonso de Valencia, aunque viajaba de incógnito, fue visto en tierras zamoranas acompañado por dos hombres que viajaban en mula, según consta en una carta escrita por Enrique II en Benavente el día 17 de septiembre de 1372,[61] y mencionada en la Crónica de Enrique II.[62]

Enrique II pasó los últimos meses de 1372 en tierras zamoranas persiguiendo a Fernando Alfonso de Valencia y a sus compañeros, y, convencido de la mala voluntad del rey de Portugal al apoyarlos, invadió su reino en diciembre de 1372, apoderándose de numerosas villas y ciudades, y comenzó a asediar Lisboa en la primavera de 1373. Y según consta en la Crónica de Enrique II[63] poco después exigió al monarca portugués, como parte de las cláusulas del tratado de Santarém,[64] y dándole para ello un mes de plazo, que expulsara de su reino a 28 destacados petristas, entre los que destacaban Fernán Ruiz de Castro y Fernando Alfonso de Valencia, refugiados en Portugal tras la muerte de Pedro I de Castilla.[65] No obstante, el historiador Humberto Baquero Moreno señala que, a pesar de haber sido expulsado de Portugal, Fernando Alfonso de Valencia permaneció algún tiempo en dicho reino.[1]

Entre los años 1373 y 1381 Fernando Alfonso de Valencia estuvo en Inglaterra, junto con numerosos nobles castellanos expulsados de Portugal al mismo tiempo que él,[66] y figuró entre los partidarios de Constanza de Castilla y de su esposo, Juan de Gante, hijo de Eduardo III de Inglaterra, que reclamaban el trono castellano por ser aquélla hija de Pedro I de Castilla.[67] Y tras la muerte de Fernán Ruiz de Castro, que falleció en Bayona en 1377, Fernando Alfonso de Valencia y Fernando Rodríguez de Aza ejercieron un cierto liderazgo entre los partidarios de Constanza de Castilla.[68]

Regreso a Portugal y muerte (1381-1384)[editar]

Retrato imaginario de Juan I de Castilla. Vicente Arbiol. (Congreso de los Diputados de España).

En 1381 Fernando Alfonso de Valencia regresó a Portugal[65] y entró a formar parte del círculo de confianza de la reina Leonor Téllez de Meneses, esposa de Fernando I de Portugal,[1] quienes el día 5 de enero de ese mismo año le entregaron los señoríos de la Torre de Moncorvo, Freixo de Espada à Cinta, Vila Nova de Foz Côa y otros lugares,[69] junto con todos sus derechos y rentas.[c]

Y el día 15 de noviembre de 1382, un año después, el rey Fernando I y su esposa entregaron a Fernando Alfonso de Valencia los señoríos de Bemposta, Penas Róias, Castro Vicente,[70] Fonte Arcada, Armamar, Mogadouro, Alfândega da Fé y Mirandela,[1] junto con todas sus rentas, derechos y términos, las jurisdicciones civil y criminal, y el mero y mixto imperio,[71] aunque las apelaciones derivadas de los crímenes cometidos en dichos lugares deberían ser remitidas a la Corte portuguesa, y los merinos y corregidores tendrían potestad para aplicar las leyes y penas correspondientes en dichos lugares.[1] Además, en la donación se especificaba que Fernando Alfonso de Valencia podría alienar, pignorar, dar o vender esos señoríos a cualquier portugués que estuviera al servicio de Fernando I y de su esposa o de los herederos y sucesores de éstos últimos, lo que ha llevado a algunos historiadores portugueses a señalar que, por una vez, la reina Leonor Téllez de Meneses se diferenciaba de los magnates de dicho reino y era equiparada al propio rey de Portugal, ya que Fernando Alfonso de Valencia solamente podría entregar esos señoríos a los vasallos de la Corona portuguesa, lo cual incluía, «explícitamente», a la reina Leonor.[72]

El día 27 de febrero de 1383 Fernando I de Portugal entregó a Fernando Alfonso de Valencia, como pago por diversas cantidades que se le adeudaban y que ascendían a la suma de 610 libras, los lugares de Balsemão, Baia, Gondim y Monção, de los cuales los dos últimos se encuentran cerca de la frontera entre Portugal y la provincia de Pontevedra,[d] y el día 18 de mayo de 1383 Fernando I de Portugal ordenó a Juan Alfonso Pimentel que abandonara la alcaidía del castillo de Penas Róias y la entregara a Fernando Alfonso de Valencia,[73] y el día 30 de julio de 1383, dos meses después, el rey de Portugal dispuso que el municipio de Freixo de Espada à Cinta volvería a depender de la jurisdicción real, a pesar de que en 1381 se lo había entregado a Fernando Alfonso de Valencia.[74]

El historiador Humberto Baquero Moreno señala que Fernando Alfonso de Valencia se encontraba en la Corte portuguesa el día 6 de diciembre de 1383, cuando se produjo el asesinato del conde Juan Fernández de Andeiro.[1] Y en 1384, durante la guerra entre Juan I de Portugal y Juan I de Castilla, y mientras las tropas castellanas asediaban Lisboa, Fernando Alfonso de Valencia recorría y devastaba la comarca de Entre Douro e Minho, acompañado por 80 caballeros y numerosa infantería,[1] haciéndose pasar en algunas ocasiones por partidario del monarca castellano, y aparentando en otras serlo de Juan I de Portugal,[75] según las poblaciones fueran leales a uno u otro.[1]

El sitio de Lisboa de 1384, representado en las Chroniques de Jean Froissart.

Las tropas de Fernando Alfonso de Valencia y las de Juan García Manrique, arzobispo de Santiago de Compostela, aunque actuando de modo independiente entre ellas,[76] se apoderaron en 1384 del monasterio de San Tirso, situado en la freguesia de Santo Tirso, al norte de Portugal, y lo destrozaron y saquearon durante varios meses.[77] Los frailes del monasterio lo abandonaron y se dirigieron a Oporto, donde fueron bien recibidos por sus habitantes, y el monasterio quedó establecido durante algunos meses en dicha ciudad.

Cuando los portugueses descubrieron la duplicidad de Fernando Alfonso de Valencia, que se mostraba partidario unas veces de los castellanos y otras de Juan I de Portugal, se dirigieron al monasterio de San Tirso desde Oporto y, llegando a él de madrugada, mataron a varios de los que allí se encontraban, obligaron a huir a los demás,[77] y apresaron a Fernando Alfonso de Valencia y a su hijo Alfonso de Valencia, aunque ambos recobraron la libertad cuando la flota portuguesa abandonó Oporto y se dirigió a Lisboa, que estaba siendo asediada por las tropas de Juan I de Castilla.[1] En mayo de 1384, poco antes de que comenzara el asedio de Lisboa, Fernando Alfonso de Valencia reclamó los bienes del conde Alvar Pérez de Castro,[78] fallecido ese mismo año, aunque fueron a parar a manos de Juan Rodrigues Pereira, hijo del célebre Nuno Álvares Pereira, condestable de Portugal.[78]

Poco después Fernando Alfonso de Valencia abandonó la causa de Juan I de Portugal y se unió a las tropas castellanas que asediaban Lisboa, y fue nombrado maestre de la Orden de Santiago, sucediendo a Rodrigo González Mejía,[1] que había fallecido como consecuencia de la peste durante el asedio, y cuya elección como maestre no había sido canónica.[79] Y ello provocó que el nombre de Fernando Alfonso de Valencia no figurara en la lista oficial de los maestres de la Orden de Santiago consignada por Francisco de Rades y Andrada en su obra Chronica de las tres ordenes y cauallerias de Sanctiago, Calatraua y Alcantara, ni tampoco en la lista de los maestres de dicha Orden mencionada por el historiador Carlos de Ayala Martínez.[80] [e] Y el siguiente maestre de Santiago, Pedro Muñiz de Godoy, ocupó el maestrazgo durante menos de un año, ya que falleció el día 2 de octubre de 1385 en la batalla de Valverde.[81]

Fernando Alfonso de Valencia falleció durante el sitio de Lisboa de 1384,[82] a consecuencia de la peste,[83] [1] cuando contaba aproximadamente 68 años de edad.

Sepultura[editar]

El cadáver de Fernando Alfonso de Valencia recibió sepultura en la catedral de Lisboa,[84] [8] en la que también había sido sepultado su suegro, el rey Alfonso IV de Portugal, que falleció el día 28 de mayo de 1357 en Lisboa.[f]

Matrimonio y descendencia[editar]

Contrajo matrimonio con María Alfonso de Portugal, que según algunos historiadores era hija ilegítima del rey Alfonso IV de Portugal y de una dama de nombre desconocido,[85] [27] aunque otros aseguran que dicho monarca no tuvo ningún hijo extramatrimonial,[29] y fruto de dicho matrimonio nacieron los siguientes hijos:


Predecesor:
Rodrigo González Mejía
Cross Santiago.svg
Maestre de la Orden de Santiago

1384
Sucesor:
Pedro Muñiz de Godoy

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. No obstante, la Crónica de Enrique II afirma que tras la muerte de Pedro I en Montiel, Fernán Ruiz de Castro y Fernando Alfonso de Valencia, entre otros nobles, fueron apresados, y que posteriormente éste último fue llevado a Valladolid. Y en otro capítulo posterior de la misma crónica consta que consiguió escapar de dicha ciudad y que se dirigió a Zamora. Cfr. López de Ayala (1780), pp. 1 y 23.
  2. Una relación completa de los nobles castellanos y de las ciudades que apoyaron a Fernando I de Portugal en su lucha contra Enrique II de Castilla puede verse en el capítulo XXV de la Chronica de el-rei D. Fernando. Cfr. Lopes (1895), pp. 84-85.
  3. No obstante, en el privilegio de donación se especificaba que dichos señoríos corresponderían a Fernando Alfonso de Valencia y a sus legítimos herederos por línea directa, y que las jurisdicciones civil y criminal quedarían en manos del rey de Portugal, quien el día 16 de agosto de 1382 también cedió a Fernando Alfonso de Valencia las rentas de algunos lugres de la comarca de Beira, según consta en la página 59 del siguiente anexo de la tesis doctoral de Isabel María García de Pina..
  4. Véase la página 61 del anexo mencionado en la nota anterior.
  5. En la Crónica de Juan I de Castilla es mencionada la muerte del maestre Pedro Fernández Cabeza de Vaca como consecuencia de la peste durante el cerco de Lisboa, y también la del maestre Rodrigo González Mejía, ocurrida a causa de lo mismo, pero no son mencionadas ni la elección de Fernando Alfonso de Valencia como maestre de la Orden ni su muerte a causa de la peste. Cfr. López de Ayala (1780), pp. 199-201.
  6. En la Gran Crónica de Alfonso XI consta que Alfonso de Valencia, padre de Fernando Alfonso de Valencia, fue sepultado en la catedral de León, y que su abuelo paterno, el infante Juan de Castilla, fue sepultado en la catedral de Burgos. Cfr. Catalán (1977), pp. 298 y 318-319. Y ello es confirmado por el historiador Ricardo del Arco y Garay en su obra Sepulcros de la Casa Real de Castilla. Cfr. Arco y Garay (1954), pp. 257-259.

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g h i j k l Baquero Moreno, 1990, p. 130.
  2. a b c Fernández-Prieto Domínguez y Losada, 1953, p. 879.
  3. a b Moxó et al, 1969, pp. 180-181.
  4. Fernández-Prieto Domínguez y Losada, 1953, pp. 878-879.
  5. Arco y Garay, 1954, p. 256.
  6. Ocampo, 1791, p. 10.
  7. Salazar y Acha, 2000, pp. 384-385.
  8. a b c Pérez Castañeda, 2006, p. 20.
  9. Salazar y Acha, 2000, pp. 436-437.
  10. Sánchez-Arcilla Bernal, 2008, pp. 96-97.
  11. Sánchez-Arcilla Bernal, 2008, pp. 122-123.
  12. a b Catalán, 1977, pp. 394-395.
  13. Ocampo, 1791, p. 22.
  14. Moxó et al, 1969, p. 182.
  15. Fernández-Prieto Domínguez y Losada, 1953, pp. 878.
  16. Catalán, 1977, p. 395.
  17. López de Ayala, 1779, p. 426.
  18. López de Ayala, 1779, pp. 429-430.
  19. Fernández Duro, 1882, pp. 558-559.
  20. Álvarez Martínez, 1889, p. 255.
  21. a b Fernández Duro, 1882, p. 559.
  22. Castrillo Llamas, 1997, p. 1414.
  23. López de Ayala, 1779, p. 430.
  24. Salazar y Acha, 2000, pp. 388 y 439.
  25. Fernández Duro, 1882, p. 569.
  26. Fernández de Bethencourt, 2001, p. 144.
  27. a b Salazar y Castro, 1696, p. 589.
  28. Lencastre, 2012, p. 32.
  29. a b Lourenço Menino, 2008, p. 356.
  30. Fernández Duro, 1882, pp. 569-570.
  31. Castrillo Llamas, 1997, pp. 1414-1415.
  32. a b c Fernández Duro, 1882, p. 570.
  33. Díaz Martín, 1987, pp. 29 y 51.
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  37. López de Ayala, 1779, pp. 555-556.
  38. a b c Álvarez Martínez, 1889, p. 259.
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  40. Díaz Martín, 1987, pp. 51 y 148.
  41. Fernández Duro, 1882, pp. 570-571.
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  43. a b c d e f Olivera Serrano et al, 2006b, p. 467.
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  45. Lopes, 1895, pp. 92-93.
  46. a b c d Fernández Duro, 1882, p. 571.
  47. a b López de Coca Castañer, 2004, p. 340.
  48. Fernández Duro, 1882, p. 572.
  49. a b Fernández Duro, 1882, p. 573.
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Bibliografía[editar]

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