Edith Stein

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Santa Teresa Benedicta de la Cruz, O.C.D.
Edith Stein (ca. 1938-1939).jpg
Edith Stein en el carmelo de Colonia,
antes de viajar a Echt, Países Bajos,
ca. diciembre de 1938 o 1939
Religiosa y Mártir
Nombre Edith Stein[n 1]
Nacimiento 12 de octubre de 1891
Flag of the German Empire.svg Breslavia, Imperio Alemán
Fallecimiento 9 de agosto de 1942
Flag of the German Reich (1935–1945).svg Auschwitz, Alemania
Venerada en Iglesia católica
Beatificación 1 de mayo de 1987, por el Papa Juan Pablo II
Canonización 11 de octubre de 1998 por el Papa Juan Pablo II
Festividad 9 de agosto
Patronazgo Co-patrona de Europa
Judeoconversos
[editar datos en Wikidata]

Edith Stein, luego Santa Teresa Benedicta de la Cruz O.C.D. (Breslavia, Imperio Alemán, 12 de octubre de 1891 - Auschwitz, 9 de agosto de 1942), fue una filósofa, mística, religiosa carmelita, mártir y santa alemana de origen judío.

Nació en el seno de una familia judía y pasó por una etapa de ateísmo. Estudiante de Filosofía, fue la primera mujer que presentó una tesis en esta disciplina en Alemania. Continuó su carrera a la vez que oficiaba de colaboradora del filósofo alemán Edmund Husserl, fundador de la fenomenología. Una larga evolución intelectual y espiritual la condujo al catolicismo, al que se convirtió en 1921. Enseñó y dio conferencias en Alemania, desarrolló una teología de la mujer, y un análisis de la filosofía de santo Tomás de Aquino y de la fenomenología.

El régimen nacional-socialista le prohibió la enseñanza. Edith Stein decidió entrar en el Carmelo donde se convirtió en monja bajo el nombre de hermana Teresa Benedicta de la Cruz. Detenida por las SS, fue deportada el 2 de agosto de 1942 e internada en el campo de exterminio nazi de Auschwitz en el territorio polaco ocupado por el Tercer Reich, donde fue asesinada el 9 de agosto de 1942.

Fue beatificada en 1987 y canonizada el 11 de octubre de 1998 por el papa Juan Pablo II.[1] Este pontífice también la nombró copatrona de Europa el 1 de octubre de 1999, en la apertura del sínodo de los obispos denominado Segunda Asamblea especial para Europa, junto con Brígida de Suecia y Catalina de Siena,[2] sumándose así a los ya declarados copatronos Benito de Nursia, Cirilo y Metodio. Su fiesta litúrgica se celebra el 9 de agosto.

Biografía[editar]

Edith Stein (ca. 1913-1914) durante su período como estudiante en Breslavia.
Casa de la familia de Edith Stein, ubicada en la calle Nowowiejska 38 (anteriormente, Michaelisstraße), Breslavia, Polonia.

Infancia y primeros estudios[editar]

Su padre, Siegfried Stein (1844-1893), era comerciante de maderas en un aserradero. Se casó el 2 de agosto de 1871 con Augusta Stein (1849-1936) y se instaló en Gliwice, en la Alta Silesia donde nacieron sus seis primeros hermanos: Paul (1872-1943, muerto en el campo de concentración de Theresienstadt), Selma (1873-1874), Else (1876-1954), Hedwig (1877-1880), Arno (1879-1948) y Ernst (1880-1882).[3]

En 1882 la familia se instaló en Lublinitz donde Siegfried fundó su primera empresa con la ayuda de su gran familia. Fue un periodo difícil durante el cual la ayuda familiar le permitió no sumirse en la miseria. Fue en esos momentos cuando vinieron al mundo los últimos hijos del matrimonio Stein: Elfriede (1881-1942, muerto en un campo de concentración), Rosa (1883-1942 muerta con Édith en Auschwitz), Richard (1884, nacido muerto) y Erna (1890-1978). A la muerte del padre, se ocupó su viuda del negocio.[3]

Edith Stein nació en la ciudad alemana de Breslavia (hoy Wrocław, Polonia e históricamente, en alemán, Breslau) en el seno de una familia judía, el día 12 de octubre de 1891 día del Yom Kipur lo cual hizo que fuera especialmente querida por su madre, judía practicante.[4] Era la última de un total de once hijos. Su padre murió de una insolación cuando Edith no tenía aún tres años.[3] Su madre, mujer muy religiosa, debió hacerse entonces cargo de las necesidades de la familia y dirigir la empresa familiar. Esta difícil tarea requiere una gran disciplina y trabajo, disciplina que Augusta Stein intentó transmitir a sus hijos, así como su fe judía. Edith Stein dijo que, ya que era la más pequeña de su familia, era la que, según la tradición judía liberal, era la que podía hacer preguntas litúrgico durante las fiestas judías, preguntas que daban lugar a una explicación más completa por parte del celebrante.[5]

Edith Stein comenzó sus estudios en la escuela Victoria en 1896, año en que, por primera vez en Prusia, las niñas se les permite estudiar el bachillerato. Ella se acomodó de forma rápida a la clase superior. Una compañera de clase dijo de ella: «Su precocidad es sorprendente, fue agobiada por sus mayores, pero el orgullo irresistible que desarrolló y cuya tensión podría llevar a las lágrimas y la cólera cuando no conseguía lo que quería o no era la primera, la mejor, era menos positiva ... fue un excelente alumna».[6] A partir de los trece años comenzó siguiendo el Yom Kipur a ayunar hasta la tarde siguiendo la tradición judía. Conservó esta práctica, incluso cuando se fue de su familia y no rezó más.[7]

A partir de 1904 el liceo empezó a admitir a chicas. Sin embargo, con la llegada a la adolescencia, Edith Stein negó a ir en la escuela secundaria y pidió dejar sus estudios en 1906 a la edad de 15 años. Marchó a Hamburgo durante diez meses para ayudar a su hermana Elsa que iba a tener un hijo. En esta época dejó de rezar.[8] «Con plena consciencia y en una libre elección, dejé de rezar».[9]

En septiembre de 1907 volvió a Breslau. Volvió a tener un gran deseo por el conocimiento y, como se fue de la escuela de forma voluntaria, volvió con brillantez a los estudios. Recuperó rápidamente su retraso y terminó la escuela secundaria en 1908. Durante este periodo Edith leyó y estudió mucho. Ella misma decía más tarde que «estas lecturas literarias de la época me sirvieron para mi vida entera». En esta época es cuando comenzó a descubrir la filosofía, especialmente con la lectura de Friedrich Schiller, discípulo de Immanuel Kant.[10]

Edith Stein se compromete políticamente, convirtiéndose en un miembro de la sección local de «Asociación prusiana por el voto de las mujeres».[11] Apoyó, con su hermana Erna y sus amigas, el ala más radical del movimiento feminista en torno a Anita Augspurg, Helene Stöcker y Linda Gustava Heymann, el ala más radical en el sentido de que exige la igualdad total entre hombres y mujeres.[11]

Edith Stein obtuvo su título de bachillerato con éxito en 1911 y decidió seguir los estudios universitarios de filosofía.

La filósofa[editar]

Placa conmemorativa de Edith Stein en Praga.

Universidad de Breslau[editar]

Edith Stein estaba persuadida de que «estamos en la tierra para estar al servicio de la humanidad (...) Para hacerlo de la mejor manera posible, debemos hacer aquello por lo que nos inclinamos».[12] [13] A continuación comenzó unos estudios brillantemente en la Universidad de Breslau ayudada por el dinero —varios miles de marcos— heredado de su abuela Johanna Stein.[14] Edith decidió estudiar muchas asignaturas: los lenguajes indo-europeos, alemán antiguo, la historia del teatro alemán, historia de Prusia y de Federico el Grande, historia de la Constitución inglesa, filosofía de la naturaleza, introducción a la Psicología y, finalmente, iniciación al griego. Edith Stein estudió con profundidad la historia y se consideraba «apasionada por los acontecimientos políticos del presente considerados como la historia del futuro».[15] De este período de su vida derivaron los muchos ejemplos históricos que utilizó más adelante en sus conferencias. También estudió Psicología con William Stern y la Filosofía que enseñaba Richard Hönigswald.[16] Durante la época de sus estudios de Psicología es cuando Edith se declaró atea.[17] Su amigo de estudios Georg Moskiewicz, que estudiaba psicología con ella le hablo en 1918 de la orientación filosófica nueva que representaba la fenomenología de Edmund Husserl. Decidió estudiarla y se sintió seducida por el procedimiento de reducción fenomenológica. Este descubrimiento es el que la decidió a marchar a Gotinga.[18]

Aquí participó en dos asociaciones: la primera era la «Asociación Humboldt», de educación popular que impartía cursos gratuitos de tutoría a los trabajadores y empleados. También daba cursos de ortografía. La segunda era una asociación de mujeres sobre la igualdad de sexos donde organizaba pequeños debates. Edith conoció en Breslau a Kaethe Scholz, una profesora que impartía cursos en la filosofía a las mujeres. Su ejemplo inspiró a Edith Stein en la fundación de su «Academia» en 1920.[19]

Estudios en Gotinga[editar]

En 1913 ingresó en la Universidad de Gotinga, donde estudió "Germanistik und Geschichte" (Germanística e Historia). Atraída por la fenomenología, se convirtió en discípula del célebre filósofo Edmund Husserl. En Friburgo, en 1917, aprueban con la calificación Summa Cum Laude su tesis doctoral «Sobre el problema de la Empatía», tema que le sugirió Max Scheler, lo que inició sus obras filosóficas. Posterior a su tesis, vienieron los escritos «Causalidad Sentiente» e «Individuo y Comunidad», en donde busca justificar filosóficamente la nueva psicología naciente. La última obra correspondiente a su primer período es «Una investigación sobre el estado», culmen de su proyecto para elaborar una antropología fenomenológica que vaya del hombre singular a la persona como comunidad.[20]

En la universidad siguió los cursos de Filosofía de Leonard Nelson, del historiador Max Lehmann, alumno del historiador Leopold von Ranke, del que Edith se llama «la pequeña hija espiritual».[21]

Dentro de esta primera etapa en su pensamiento filosófico, conviene resaltar su obra «Introducción a la Filosofía». Si bien no pertenece propiamente al ciclo de obras anterior y es de difícil catalogación, es una obra sumamente original. En ella se descubren los principales problemas de la filosofía de la naturaleza: el movimiento, las nociones de tiempo y espacio o qué es un objeto material y físico. En diálogo con Immanuel Kant y con Husserl, y demostrando profundos conocimientos de las ciencias duras de su época (física, biología, filosofía de la ciencia) Edith Stein establece una diferencia fundamental entre los problemas de la naturaleza y los problemas de la subjetividad. A partir de la segunda parte (encargada de estudiar la subjetividad), formulará una antropología propiamente dicha y resaltará las características del hombre como la libertad, la conciencia, y la capacidad reflexiva. En esta obra hablará de las estructuras de la personalidad y empleará el escrito como preámbulo a una obra de su etapa posterior: «La estructura de la persona humana», que es un curso que ella impartió en el Instituto de Pedagogía Científica en Münster, Westfalia (1932/33).[22]

Gracias a su amigo Georg Moskiewicz Edith Stein fue aceptada en «Sociedad de Filosofía de Gotinga» que reunía a los principales miembros de la Fenomenología naciente: Edmund Husserl, Adolf Reinach y Max Scheler principalmente. De estos encuentros Edith guarda una correspondencia personal y profunda con Roman Ingarden, Hans Lipps y Alexandre Koyré entre los más importantes. Esto hará que más tarde conozca a Dietrich von Hildebrandt y, sobre todo, a Hedwig Conrad-Martius y Theodor Conrad, que se convirtieron en amigos muy cercanos.[23]

Edith decidió entonces prepararse para el «Examen de Estado», paso previo antes de la tesis. Siguió las conferencias de Max Scheler que organiza sus discursos a partir de su nuevo ensayo titulado «El formalismo en la ética y la ética material de los valores», entre 1913 y 1916, de cuya lectura encuentra Edith numerosas inspiraciones para sus trabajos sobre la empatía. A pesar de las grandes dificultades que tuvo, Edith siguió sus estudios con la ayuda de Reinach. Su examen estaba previsto para 1914.[23]

Primera guerra mundial[editar]

Durante la Primera Guerra Mundial Edith decidió regresar a Breslau. De inmediato se puso a servir y ayudar de la mejor manera que pudiera. Hizo frecuentes cursos de auxiliar de enfermería y trabajó en un hospital austríaco; para ella fueron tiempos muy difíciles. El hospital donde servía fue cerrado en 1916 y Edith reanudó sus estudios filosóficos con Husserl y obtuvo el doctorado en la Universidad de Friburgo (Alemania).[24]

Edith escribió: «Cuando la guerra se acabe, si aún vivo, podré pensar de nuevo en mis ocupaciones personales». Volvió a Gotinga para hacer su «Examen de Estado», aprobó el examen a principios de enero y obtuvo el diploma con la calificación de «Muy bien».[24]

Tras su examen, se enroló de nuevo en la Cruz Roja y la envían al hospital militar Mährish-Weisskirchen, Austria. Se ocupó por los enfermos de enfermedades infecciosas, trabajó en la sala de operaciones, vio a los hombres que mueren en la flor de la vida, de todas partes de Europa del Este. Esta experiencia la marcó profundamente. Es un tipo de experiencia práctica de la empatía: ¿cómo comunicarse con los hombres cuyo lenguaje le era poco conocido?. Obtuvo la Medalla al Valor por su dedicación. Agotada, le aconsejaron que se fuera a su casa y no la llamaron más.[25]

Tesis de filosofía[editar]

Edith Stein en 1920

A continuación, Edith decidió dedicarse seriamente a su tesis. Ahora forma parte del círculo íntimo de sus maestros. Su amigo Reinach se convirtió al Protestantismo durante la guerra. Se bautizó el 9 de abril de 1916. Edith Stein se juntó cada vez más con cristianos en el círculo de los filósofos.[26]

Edith continuó con su tesis mientras era profesora sustituta en Breslau. Decidió seguir con Edmund Husserl a Fribourg-en-Brisgau donde fue una de las primeras mujeres que obtuvieron la calificación de summa cum laude en su tesis en 1917 con el apoyo de Edmund Husserl.[27] La tesis se titulaba «Sobre el problema de la empatía» que definía como «una experiencia sui generis, la experiencia de otros estado de consciencia de otros, en general,(...) La experiencia que un yo en general tiene de otro yo semejante a este». Edith se veía con frecuencia con el estudiante polaco Roman Ingarden con el que tuvo devaneos amorosos.[28] Sus trabajos entusiasmaron a Husserl que tuvo la impresión de que ella anticipaba una parte de sus Ideas.[29]

Colaboración con Husserl[editar]

Edith se convirtió enseguida en la asistente de Edmund Husserl y le ofreció sus servicios después de aprobar su tesis en 1916. Aprendió estenografía para poder leer las notas de Husserl.[30] Dio cursos de iniciación al pensamiento filosófico y sistetizó los tomos 2 y 3 de «Ideas directrices de una fenomenología y una filosofía fenomenológica pura».[30]

Su investigación filosófica se centró en la persona humana, las relaciones interpersonales, las comunidades de pertenencia, como Estado, pueblo, grupo étnico, religioso, etc. Hizo hincapié en el sentido de los valores, la libertad, el rechazo del totalitarismo.

A lo largo de estos años de investigación Edith intentó sintetizar con sus propios apuntes el conjunto del pensamiento de Husserl. Revisó este libro durante toda su vida. Se publicó en 1991 bajo el título «Introducción a la Filosofía».[31]

Edmund Husserl escribió sobre Edith Stein: «El gran estilo que preside la elaboración de estas aportaciones, el carácter científico riguroso y la finura que ha mostrado en ellos merece el máximo reconocimiento.»[32] Sin embargo Husserl se niega a someter a Edith Stein a la habilitación universitaria, lo que le impidió ser titular de una cátedra. Su oposición parece estar basada en el temor de que este proceso puede fallar en la medida en que aún no hay mujeres que sean titulares de la cátedra de filosofía en Alemania. Además, como muchos de los muchos profesores judíos, Husserl se encuentra a si mismo en una posición difícil.[33]

Edith Stein estaba muy afectada por la muerte en el frente de su amigo Reinach. «Heredó» sus notas filosóficas donde Reinach trataba de comprender su propia evolución religiosa. Ella misma puso orden en sus notas y las dio a conocer.[34]

La propia Edith redacta a partir de estas notas de Husserl la obra « Leçons pour une phénoménologie de la conscience intime du temps», obra que editó Martin Heidegger en 1928. Este último no mencionó correctamente la contribución de Edith Stein.[35]

Conversión y compromisos[editar]

Compromiso político y feminismo[editar]

Edith Stein se interesó mucho por las cuestiones concernientes a las mujeres. Trabajó por el derecho al voto de la mujer, cosa que se obtuvo en 1919 en Alemania. Militó en la organización «Asociación prusiana por el derecho de las mujeres al voto». En 1919 se afilió al «DDP», partido demócrata alemán, un partido de centro-izquierda que acoge a las feministas así como a los líderes judíos. Aunque en su juventud decía ser sensible al ideal prusiano, se vuelve cada vez más crítica con el militarismo de Prusia y el antisemitismo ambiente. Edith escribió en 1919: «De todos modos, nosotros (los judíos) no podemos esperar ninguna simpatía de la derecha». Comentó a su amigo polaco Roman Ingarden «el terrible antisemitismo que reina aquí». La gran idealista se decantó progresivamente por la realidad de la política.[36] Más tarde escribió: «Joven estudiante, yo era una feminista radical. Después esta pregunta perdió interés en mí. Ahora estoy buscando soluciones puramente objetivas».[37]

Siguió siendo europea y negó el triunfalismo de prusiano sobre el Sedán y escribió acerca de la carnicería de la Primera Guerra Mundial: «Solo dos cosas me mantienen despierta la curiosidad: la curiosidad para ver lo que va a salir de Europa, y la esperanza de aportar mi contribución en la filosofía».[38] En sus cartas de los años 1930 escribe sobre los autores polacos, del francés Romain Rolland al que apreciaba, y se niega a ver que comunidad humana se desgarre debido nacionalismo exacerbado. Esto es sin duda el origen común de su feminismo así como de su pacifismo. Comentó asimismo que tuvo discusiones acaloradas acerca de estos temas en el seno de su partido.[39]

Edith Stein fue la primera mujer que llegó a ser doctora en Filosofía en Alemania y la primera que pidió oficialmente que las mujeres pudieran obtener la categoría de profesorado. Durante los años 1918 y 1919 publicó «El individuo y la comunidad» bajo el título de «Contribuciones a un fundamento filosófico de la psicología y de las ciencias humanas», se alejó de las ideas de Husserl y recordó la religión. Frente a las discriminaciones sufridas acerca de su habilitación, escribió al Ministro de Cultura alemán, que le dio la razón, afirmando la posibilidad de que una mujer pueda ser profesor de universidad. Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos se refugia en Kiel, Hamburgo y Gotinga.[40] Frente a esta oposición fundó una academia privada que llegó a tener treinta alumnos entre llos el futuro sociólogo Norbert Elias. Ella continuó con sus reflexiones mediante la publicación de «Estudio sobre el Estado», en el que se describen los conceptos de persona, comunidad, pueblo y estado. Se opuso a la ideología del nacional socialismo alemán, así como a las ideologías marxistas.[41]

Edth observó al final de su vida los progresos realizados en relación con los derechos de la mujer así como los cambios de mentalidad y escribió un nuevo libro: «Formación de la mujer y profesión de la mujer» donde explica que «las jóvenes aprueban ahora el bachillerato y se inscriben en la universidad pero ignoran de lo que se tardó en reuniones, resoluciones, peticiones escritas al Reichstag o Staatsregierungen para que se abriesen a las mujeres en 1901 las puertas de la universidad alemana».[42]

Rencuentro con Cristo[editar]

Catedral de Francfort en 1866.
Mémorial en Bad Bergzabern, donde Edith Stein se bautizó.

La conversión de Edith Stein estuvo precedida de una larga búsqueda intelectual y espiritual que se extendió desde 1916 a 1921. A lo largo de aquel periodo leyó y estudió los Ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola, la «Escuela del cristianismo» de Kierkegaard y las Confesiones de san Agustín de Hipona.[43] La primera etapa de su conversión fue una experiencia de cambio durante una visita a una catedral de Francfort-sur-le-Main donde conoció a una mujer que venía del mercado, para hacer una corta oración, como una visita y que luego se fue. Stein lo explicaba así: «Para mí fue algo bastante nuevo. En las sinagogas y templos que yo conocía, íbamos allí para la celebración de un oficio. Aquí, en medio de los asuntos diarios, alguien entró en una iglesia como para un intercambio confidencial. Esto no lo podré olvidar jamás.»[39]

En esta época Edith quedó profundamente impresionada por la muerte en el frente de su amigo Adolf Reinach, pero fue la actitud de su viuda Pauline la que constituyó, según afirmó Edith Stein, el elemento más importante y crucial. Pauline Reinach, que fue después benedictina, creía en la vida eterna, y encontró un consuelo y un ánimo fortalecido en su fe en Jesús. A través de esta experiencia descubrió la existencia de un amor sobrenatural.[44] La propia Edith afirmaba más adelante que «la causa decisiva de su conversión al cristianismo fue la manera en que su amiga aceptó por la fuerza del misterio de la cruz el sacrificio que se le impuso por la muerte de su marido.»[45]

En el cículo de los fenomenólogos fueron muchas las conversiones al cristianismo como sus amigos Anne et Pauline Reinach, F. Hamburger y H. Conrad principalmente[46] y en agosto de 1921 Edith Stein se decidió definitivamente por la fe católica. Entre el 27 de mayo y el 3 de agosto, durante una estancia en Bad Bergzabern en casa de sus amigos Theodor et Hedwig Conrad-Martius lee o relee un libro de despedida que encontró en la biblioteca de los Reinach: la autobiografía de Santa Teresa de Jesús. Más allá de la comprensión y del análisis de los conceptos expuestos, Edith hizo una lectura «sapiencial», es decir, que leyó La Vida como una revelación de una persona dirigida a otra persona.[47] Este episodio es la culminación de su larga búsqueda de la verdad[48] pero no cesó de considerarse como una especie de fracaso personal, como fundamentalmente irreligioso. Según la propia Edith (que lo confesaría después), esta obra fue determinante para su conversión definitiva al catolicismo. Edith recibió el bautismo en el seno de la Iglesia católica el uno de enero de 1922 y tomó los nombres de Edith, Teresa —el mismo que Santa Teresa y Hedwig, nombre de su madrina Hedwig Conrad-Martius. El dos de febrero del mismo año, recibió la primera comunión confirmación de manos de Mons. Ludwig Sebastian, obispo de la diócesis de Spira.[49] [50] . Edith dirá más tarde que: «se puede tener consciencia de la verdad, sin aceptarla, rehusando meterse en su terreno».[51]

A partir de ese momento ella quería ser carmelita. Anunciar su conversión a su madre le resultaba muy difícil y ella misma dirá: «En cuanto a mi madre, mi conversión fue la pena más pesada que tuve que soportar».[52]

Conferencias[editar]

Después de su bautismo Edith quería entrar en la Orden del Carmelo pero su director espiritual, el vicario general de Spire, se lo desaconsejó y y le pidió que enseñara alemán e historia en el instituto y en la escuela normal femenina del convento de las Dominicas de la Madeleine de Spire lo cual hizo desde 1922 hasta 1933.[49] Era un gran centro de formación de profesores católicos, religiosos y laicos, de Alemania del Sur. Edith Stein se sumergió en la enseñanza, mientras que trataba de vivir sus días como los religiosos, orando con regularidad y tratando de ser religiosa según el corazón. Quiere ser según sus palabras: «religiosa según el corazón, incluso si no llevo el velo y no estoy obligado por la clausura ni por los votos y actualmente se puede pensar en vincularme de esta manera».[53] Decidió Traducir al alemán, en su tiempo libre, las obras de John Henry Newman, anglicano convertido al catolicismo.[54] Continuó con su traducción para una editorial interesado en el trabajo de Newman. Edith comentó al respecto que «ponerse en contacto cercano como el que da la traducción con un espíritu como el de Newman es maravilloso para mí. Toda su vida ha sido una constante búsqueda de la verdad en la religión».[55]

Edith siguió su trabajo de traducción animada por su director espiritual P. Erich Przywara, traducir por primera vez los escritos de Santo Tomás del latín al alemán, incluidas las «''Quaestiones disputatae de veritate». La Iglesia Católica tenía, en 1879 incluida en la encíclica Aeterni Patris, publicada por el Papa León XIII el 4 de agosto de 1879, la filosofía se Santo Tomás de Aquino como doctrina oficial de su teología y Edith Stein intuyó de la idea de una «discusión entre la filosofía tradicional católica y la filosofía moderna».[56] . Este trabajo tuvo una duración de más de ocho años y la condujo a los escritos: Las cuestiones de Santo Tomás de Aquino sobre la verdad, La fenomenología de Husserl y la filosofía de Santo Tomás de Aquino, Ensayo de estudios comparados, Potencia y Acto y Ser finito y Ser eterno. El padre Erich Przywara la alentó a confrontar a Santo Tomás de Aquino y la filosofía moderna. La propia Edith dijo a propósito de estos estudios: «Se me ocurrió después de leer a Santo Tomás que era posible poner el conocimiento al servicio de Dios y es entonces, y solamente entonces, cuando me atreví a reanudar mi trabajo en serio. Parecía que de hecho , cuanto más una persona se siente atraída hacia Dios, más se tiene que salir de sí misma para ir al mundo llevando el amor divino».[57]

A partir de 1926 la solicitan para dar conferencias. Este es el comienzo de una serie de conferencias que la llevó a dar más de treinta conferencias en toda Alemania. El abad Raphael Walzer de la abadía de Beuron, su director espiritual a partir de 1928 y el P Erich Przywara la alientan a responder positivamente a estas invitaciones. Comenzó entonces a dar conferencias haciendo largos viajes por Alemania y otros países. Muchas de sus enseñanzas versaban sobre el lugar de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, en la formación de los jóvenes y la antropología. Definitivamente toma una posición contra el nazismo e hizo una llamada acerca de la dignidad de cada ser humano.[58]

Durante estas conferencias dice que en la educación no puede lograr todo por la fuerza, sino que debe pasar por el respeto de cada individuo y a la gracia. Por lo tanto, advierte contra el seguimiento a los alumnos y demuestra el papel ejemplar del maestro en la educación, más que los medios coercitivos.[59]

Su director espiritual la animó a seguir con sus trabajos, precisamente por su estatuto de laica, hecho raro en aquella época.[60] . Edith tomó parte por el diálogo entre católicos y protestantes en el seno de la educación.[61] Edith Stein obtuvo una reputación considerable durante una conferencia en 1930 sobre «La ética de las profesiones femeninas». Solo una mujer ha tomado la palabra en el Congreso, se habla de puestos de trabajo de las mujeres y rechaza la misoginia del tiempo diciendo que «ninguna mujer es solamente una mujer, cada una tiene rasgos individuales y disposiciones específicas, como el hombre, por la capacidad de ejercer tal o cual profesión en el mundo artístico, científico o técnico».[62] ,[63] Las actas de la conferencia se incluyenron en muchos periódicos de la época. Durante una de estas conferencias discutió con Gertrud von le Fort, su amiga poeta. En su propuesta, Gertrud von le Fort incluso llegó a afirmar (pero de memoria cuarenta años más tarde) que estuvo en contacto con Edith Stein durante los años 1925 y 1926 por medio de P. Przywara. De este encuentro nació la inspiración de la obra «La dernière à l'échafaud», en la que Georges Bernanos se inspiró para escribir la Diálogos de carmelitas. En 1932 continuó sus conferencias solicitando una educación precoz sobre la sexualidad.[60]

Edith Stein continuó paralelamente sus estudios de filosofía y fue alentada por Martin Heidegger y Honecker a seguir en la búsqueda del diálogo entre la filosofía tomista y la filosofía fenomenológica.[60] En 1931 terminó sus trabajos en Spire e intentó de nuevo obtener la habilitación para enseñar libremente en Wroclaw y Friburgo pero no lo consigue. Edith encontró un puesto en el instituto de ciencias pedagógicas de Münster.[64] instituto dirigido a la enseñanza católica, que será cerrado por el régimen nazi algunos años más tarde. Participó en septiembre de 1932 en una conferencia en Juvisy-sur-Orge, en Francia organizada por la Sociedad Tomista donde intervino, principalmente, hablando sobre la fenomenología.[65] Edith continuó su diálogo con sus amigos filósofos como Hans Lipps que le propuso el matrimonio en 1932, petición que Edith rehusó porque ya había encontrado «otro camino».[66] .

Edith Stein fue desvinculándose progresivamente de Edmund Husserl ya que estaba en desacuerdo con él en cuanto al rol de la Teología y de la Filosofía. Edith consideraba que la filosofía tenía por objetivo «profundizar en las necesidades y posibilidades del ser» debido a su función de conocimiento.[67] La filosofía de Husserl le parecía un callejón sin salida ya que no proporcionaba acceso a las cuestiones de ética y filosofía de la religión, no permitiendo un «lugar para Dios».[68] La teología y la filosofía «no deben competir sino complementarse y enriquecerse mutuamente».[67] La teología puede, efectivamente, según Edith, servir de hipótesis permanente al logos. También criticó el hecho de que la filosofía de Husserl omitía siglos de búsqueda cristiana de la verdad teniendo en cuenta solo los filósofos recientes.[69] Esta crítica la continuó con el análisis de la obra de Martin Heidegger. Se aduce su ignorancia de la filosofía medieval en su análisis y ella le reprocha el «retroceder ante el infinito sin que nada de lo finito o lo finito como tal sea palpable».[68]

Poco después de la toma del poder por los nazis, las leyes alemanas prohibieron que las mujeres enseñasen en las universidades, así como judíos. Sin embargo, incluso cuando a ella misma le prohibieron la enseñanza en 1933, la Asociación de Maestros Católicos siguió pagándole una beca.[64] Edith Stein se opuso activamente el nazismo y percibió el peligro muy pronto. Cuando le prohibieron dar clases debido a la llegada de Adolf Hitler al poder, decidió escribir al papa Pío XI para solicitarle una clara postura de la Iglesia en contra de lo que ella llama «la idolatría de raza».[70] Esto no se llevó a cabo a causa de la muerte de Pío XI, muerte que deja de escribir la encíclica que condenaba el antisemitismo, Humani generis Unitas que comenzó en mayo de 1938. Algunos creen que la carta de Edith Stein pudo haber tenido alguna influencia en el origen de esta encíclica.[71] La condena del nazismo por la Iglesia Católica tuvo lugar a través de la encíclica Mit brennender Sorge del papa Pío XI sobre la situación de la Iglesia en la Alemania nazi, publicada el 14 de marzo de 1937. Dado que ella no podía hablar en público debido a las leyes antisemitas, pidió al abad Walzer de Beuron entrar en el Carmelo.[72]

Después de una conversación con un religioso, Edith decidió escribir un libro sobre la humanidad judía para ordenar sus pensamientos y lo escribió bajo el título «La vida de una familia judía», que cuenta la historia de su familia en un intento de destruir el prejuicio antisemita y que describe la humanidad judía. Este relato autobiográfico se detiene en 1916, poco antes de su conversión. En la fiesta de Santa Teresa de Ávila, el 15 de octubre de 1933, finalmente vio cumplido su sueño: Edith entró en el monasterio.[73]

Vida religiosa[editar]

La elección del Carmelo[editar]

Estatua conmemorativa del paso de Edith Stein por Colonia.

La elección del Carmelo puede tener varias explicaciones. La primera razón es la lectura de los místicos del Carmelo, a raíz de los movimientos de los fenomenólogos de 1917. Es el testimonio de una conversación que tuvo lugar hacia 1918.[74] : en un periodo de dudas y dificultades, Philomène Steiger (1896-1985), una amiga suya católica, le habló de la misión del profeta Elías, definiéndolo como el verdadero fundador del Carmelo, que busca en la soledad la unión con Dios.[49] En esta época, Edith Stein ya conocía los escritos del Carmelo. La segunda razón, la más importante, es su admiración por Teresa de Ávila y sus obras que la llevaron al conocimiento de Cristo. Después de leer su biografía, había tomado la decisión de ser católica y para ir un día a Carmelo con la finalidad de «renunciar a todas las cosas de la tierra y viven solo en el pensamiento de lo divino».[75] Pero como ella misma dijo, descubrir que la vocación carmelitana, lejos de ser un escape de lo «terrestre» es, al contrario, una forma concreta de encarnar un «gran amor».

Entrada en el Carmelo de Colonia[editar]

Fotografía de Edith Stein que fue tomada inmediatamente antes de que marchara del Carmelo de Colonia para refugiarse en el Carmelo de Echt. 31 de diciembre de 1938.

En 1933, privada como judía del derecho a hablar públicamente, ella pidió ingresar en el Carmelo, a pesar de sus 41 años y fue admitida en el Carmelo de Colonia. Tomó los hábitos el día 15 de abril de 1934, y recibió el nombre de «Teresa Benedicta de la Cruz». Sus superiores la animaron a reanudará sus trabajos filosóficas. En la Pascua del 21 de abril de 1935, Edith Stein hizo sus votos temporales. Edith tenía permiso para continuar sus estudios sobre «Potencia y Acto», un proyecto de estudio filosófico que continuó hasta 1939.[76] Su trabajo condujo Edith Stein de revisar exhaustivamente el proyecto, cambió el nombre a «Ser finito y ser eterno». Estos escritos pueden considerarse como su obra maestra. Estableció un camino de la búsqueda de Dios, que pasa por una búsqueda de auto-conocimiento. Todo este trabajo no pudo publicarse a causa de las leyes anti-judías de Tercer Reich. Renovó sus votos temporales el 14 de septiembre de 1936. Durante la ceremonia, Edith afirmó que «Cuando llegó mi turno para renovar mis votos, sentí que mi madre estaba cerca de mí, he experimentado claramente que estaba cerca de mí».[51] Edith se enteró unos días más tarde que su madre murió en aquél mismo momento. Para Edith Stein fue un profundo consuelo.Plantilla:Harnp

El 21 de abril de 1938 Edith prometió los votos definitivos como carmelita. Ante el peligro de las leyes nazis, Sor Teresa Benedicta de la Cruz pidió autorización para dejar el Carmelo de Echt en Holanda el 31 de diciembre de 1938.[77] Pero el 9 de junio de 1939, Edith Stein escribió su testamento que —según Eduardo de la Hera— podría interpretarse como un presentimiento de su muerte. El 1 de julio de ese año, su hermana Rosa —también convertida al catolicismo— llegó al mismo carmelo de Echt y profesó como terciaria carmelita. No había conseguido antes alojamiento en otro convento en Austria, y acompañó luego a Edith en la muerte.[78]

Carmelo de Echt[editar]

El 31 de diciembre de 1938 fue enviada al carmelo de Echt en Holanda. Las carmelitas de Colonia supusieron que, siendo Holanda neutral y país de refugiados políticos, Edith podría vivir allí segura. Edith Stein llegó al Carmelo de Echt, en Holanda, pero se había registrado en las oficinas de las autoridades de inmigración holandesas como judía. Estaba cada vez más preocupada por la suerte de sus amigos y su familia judía. Continuó con su trabajo, pero le pidió a su superiora a «ofrecerse en sacrificio al Corazón de Jesús por la verdadera paz». El 9 de junio de 1939 redactó su testamento en el cual «imploraba al Señor que le quitara la vida» por la paz del mundo y la salvación de los judíos.[77] La anexión de Holanda por la Alemania nazi condujo a Edith a una situación cada vez más difícil ya que estaba sujeta a un estatuto especial a causa de su origen judío. La anexión de los Países Bajos por la Alemania nazi llevó a una situación cada vez más difícil a Edith Stein, sujeta a un estatuto especial a causa de su origen judío. Sin embargo Sor Teresa Benedicta de la Cruz siguió escribiendo, de acuerdo con los deseos de sus superiores. Por ello fue descargada de sus trabajos manuales por parte de su superiora a principios de 1941. Para celebrar el cuarto centenario del nacimiento de San Juan de la Cruz, la hermana Teresa Benedicta de la Cruz a la emprende el estudio de su teología mística.[79]

Stein había preparado la redacción de esta gran obra con un breve ensayo sobre la teología simbólica del Pseudo Dionisio Areopagita, una de las fuentes del pensamiento de San Juan de la Cruz.[80] Ella trató de comprender en retrospectiva cómo algunos se las arreglanban para descubrir mejor a Dios a través de la creación, la Biblia y las experiencias de la vida, mientras que para otros, estos mismos elementos permanecían completamente ocultos. Tituló su trabajo acerca de San Juan de la Cruz «Scientia Crucis» —La ciencia de la Cruz —. Hizo una síntesis del pensamiento del carmelo español con su propio estudio sobre la persona humana, la libertad y la interioridad. Contrariamente a lo que se dijo, los últimos estudios grafológicos y literarios muestraban que el trabajo se había terminado en el momento de la detención de Edith Stein.[81] ,[82] Es una síntesis de su trayectoria intelectual y espiritual. A través de la experiencia de San Juan de la Cruz, trata de encontrar las «leyes» generales del camino que puede hacer la interioridad humana para alcanzar el reino de la libertad: cómo lograr en sí mismo el punto central donde cada uno puede decidir con plena libertad.[83] Sin embargo Edith Stein intentó salir de Holanda para ir a un Carmelo en Suiza y vivir su fe sin la amenaza de los nazis. Pero sus esfuerzos no tuvieron éxito debido a que se le negó el derecho a emigrar. Ella misma escribió en junio de 1942: Durante meses, pongo mi corazón en un pedazo de papel con las palabras de Cristo: «Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra».[84]

Detención y muerte durante el Holocausto[editar]

Reliquia del hábito de Santa Edith Stein en la catedral de Espira.

El 10 de mayo de 1940, las tropas de Hitler iniciaron la ocupación de los Países Bajos, cuyo gobierno capituló el 14 del mismo mes. Fue entonces cuando se estudió la posibilidad de trasladar a Edith Stein y a su hermana Rosa al carmelo de Le Pâquier en Suiza. Edith escribió:

Una scientia crucis (ciencia de la cruz) solo se puede adquirir si se llega a experimentar a fondo la cruz.[85]

Edith Stein

El 13 de enero de 1941, los obispos holandeses publicaron una carta pastoral en la que se mostraron contrarios a que los católicos pertenecieran al partido nazi. El 1 de septiembre entró en vigor un nuevo decreto nacionalsocialista con carácter policial por el cual todos los judíos de seis años o más, localizados en territorio alemán o bajo su dominio, debían aparecer en público llevando una insignia amarilla con la apariencia de una estrella de David y la palabra Jude («judío» en idioma alemán) en su centro, cosida firmememnte en la parte delantera izquierda de sus prendas.[86] Edith y su hermana supieron de la medida en Maastricht y debieron adoptar esa insignia.[87] Edith se abocó a escribir, y en el mes de noviembre redactó una de sus obras más famosas, Ciencia de la cruz.[88]

Dado el aumento del antisemitismo en los Países Bajos, los obispos holandeses decidieron,[89] en contra del consejo los mandatarios del país, condenar los actos antisemitas mediante la lectura durante la homilía de una carta pastoral en las iglesias el día 26 de julio de 1942.[90] ,[91] A raíz de esta carta, se publicó un decreto el día 30 de julio de 1942 que mandaba arrestar a «los judíos de religión católica».[92]

En abril de 1942, Edith y Rosa fueron «fichadas» por la Gestapo. Como represalia de los nazis, debida a la misión pastoral de los obispos holandeses que luchaban en contra de la deportación de judíos, Edith Stein y su hermana fueron arrestadas el día 2 de agosto de 1942 por la Gestapo y llevada con otros religiosos y religiosas al campo de concentración de Amersfoort, y dos días más tarde al de Westerbork (Holanda). [93] Sus últimas palabras son, según un testigo, para su hermana, «Ven, vamos por nuestro pueblo».[94] ,[95]

Allí encontró a dos amigas e «hijas» espirituales, dos jóvenes judías que se habían convertido al catolicismo, Ruth Kantorowicz y Alice Reis. En el campo de Westerbork se encontró con otra gran mística judía del siglo XX, Etty Hillesum, que acababa de ser reclutada por Consejo Judío del campamento para ayudar a confeccionar un registro. Esta última registró en su Diario la presencia de una monja carmelita con una estrella amarilla y de todo un grupo de hombres y mujeres religiosos que se reunían para rezar con el siniestro decorado de los barracónes.[96]

Posteriormente fue enviada al campo de exterminio nazi de Auschwitz, la ubicaron en el barracón 36 y fue marcada con el N.º 44 074. Murió como judía y mártir de la fe católica a los 51 años de edad.[1] Llevaron a un grupo entre los que se encontraba Edith a un barracón «para ducharse» pero en realidad fueron gaseados con ácido cianhídrico. Su cuerpo lo quemaron en una pira de leña en agosto de 1942. Los restos de la incineración de Edith Stein lo arrojaron en el campo cercano pero no se sabe donde fue enterrada. Actualmente este campo tiene hincadas gran cantidad de cruces que llevaban los peregrinos a ese lugar.[97] Edith Stein fue una mujer culta y de gran inteligencia y ha dejado numerosos escritos doctrinales de gran relieve y profunda espiritualidad.[98]

Posteridad[editar]

Reconocimiento póstumo[editar]

Beatificación y canonización[editar]

En 1962 se inició su proceso de beatificación. Fue beatificada por Juan Pablo II en Colonia, el 1 de mayo de 1987. Teresa Benedicta de la Cruz, era considerada por el catolicismo mujer hija de Israel, mártir por la fe en Cristo y víctima del exterminio judío, asesinada «ex odio fidei» —por odio a su fe católica—.[99] . Con su beatificación en la Catedral de Colonia la Iglesia honraba, como dijo el papa Juan Pablo II, «Una hija de Israel, que durante las persecuciones de los nazis permaneció unida en la fe y el amor al Señor Crucificado, Jesucristo, como católica, y con su pueblo como una judía.»[9] En su homilía, Juan Pablo II mostró el importante reconocimiento del pueblo judío y de la tradición hebráica en la vida de Edith Stein.[100] Fue canonizada posteriormente por Juan Pablo II el día 11 de octubre de 1998 y proclamada co-patrona de Europa el día 1 de octubre de 1999.[101]

El día 11 octubre de 2006, el papa Benedicto XVI bendijo una gran estatua de sor Teresa Benedicta de la Cruz situada en la parte exterior del ábside de la Basílica de San Pedro en El Vaticano en un nicho situado entre los patrones de Europa.[102] Benedicto XVI también citó el ejemplo de Edith Stein en su discurso durante su visita a Auschwitz el 28 de mayo de 2006[103] indicando que «aparece ante nosotros la cara de Edith Stein, Teresa Benedicta de la Cruz, judía y alemana, que desapareció con su hermana, en el horror de la noche del campo de concentración nazi de Alemania; como cristiana y judía, aceptó la muerte con su pueblo y para el pueblo (...) pero hoy reconocemos con gratitud como testigos de la verdad y la bondad que incluso en nuestro pueblo no había desaparecido. Gracias a estas personas, que no estaban sujetas al poder del mal, y que ahora aparecen ante nosotros como luces en una noche oscura».[104]

Dos motivos han sido propuestos para explicar la beatificación de Edith Stein: el primero es el reconocimiento de su vida virtuosa, el segundo es el martirio.[105] Con la canonización de Edith Stein en 1998 surgió una controversia ya que algunos criticaban al Papa Juan Pablo II por querer «recuperar» el Holocausto a través de su canonización. Por ello, los líderes judíos criticaron al Papa pidiéndole que cancelase la canonización,[106] viendo en ella un intento de lograr la «cristianización del Holocausto».[107] ,[108] Esta controversia parece que se debían, en parte, a una mala interpretación del discurso del Papa Juan Pablo II que declaró: «Con la celebración en adelante de la memoria de la nueva santa, no podemos, año tras año, no recordar el Holocausto, este plan feroz de eliminación de un pueblo que costó la vida de millones de hermanos y hermanas judíos».[108] Algunos creyeron ver el establecimiento de un día conmemorativo del Holocausto y, sin embargo, resulta que nunca se ha establecido este día y que las observaciones pueden haber sido debidas a sobre-interpretaciones.[108]


El papa Juan Pablo II canonizó a la judía, filósofa, monja, mártir y beata, Teresa Benedicta de la Cruz de la Orden del Carmelo Descalzo, el 11 de octubre de 1998 en la Basílica de San Pedro en Roma. El mismo papa la declaró co-patrona de Europa el 1 de octubre de 1999 con una carta apostólica en forma de motu proprio, en el marco de la apertura del sínodo de los obispos denominado Segunda Asamblea especial para Europa (1-23 de octubre de 1999).[2]

Festividad[editar]

La festividad de Edith Stein se fijó para el nueve de agosto. La festividad tiene rango de «memoria» en la Orden del Carmelo, excepto en Europa en tanto que, como co-patrona, para toda la Iglesia tiene el rango de «festividad».[109] La fiesta de Edith Stein no se encuentra en los calendarios litúrgicos de referencia ya que estos estaban editados antes de que fuera declarada co-patrona de Europa.[110]

Otros reconocimientos[editar]

En 2008 Edith Stein entró en el Walhalla, memorial de las personalidades destacadas de la civilización alemana. La cadena de televisión pública alemana ZDF dedicó una emisión entera a Edith Stein en el programa Unsere Besten dedicado a los alemanes más importantes de todos los tiempos. En 1995 se hizo una película: La Septième demeure, en la que Maia Morgenstern hizo el papel de Edith Stein.

En 2014, la parroquia de Bayeux adquirió una campana nueva, a la que llamaron Teresa Benedicta, en homenaje a Edith Stein.

Herencia[editar]

Teología de Edith Stein[editar]

Visión de la mujer[editar]

Memorial en la abadía de Beurón en Alemania.

Edith Stein, desde muy pronto, estuvo muy marcada por su condición femenina. Primera mujer Doctor en Filosofía en Alemania, se comprometió a defender personalmente la posibilidad de que las mujeres vayan a la universidad y enseñan, a pesar de muchos recelos principios del siglo XX.

Con su conversión emprendió un camino diferente. Pensaba que las reclamaciones feministas no eran suficientes: es necesario desarrollar una teología católica de las mujeres, que es lo que ella hizo a través de numerosas conferencias en toda Alemania.[111] Esta teología específica para las mujeres, que era prácticamente inexistente en la educación católica, la desarrolló Juan Pablo II en la carta apostólica Mulieris Dignitatem en la que, al parece, pudo haber sido influenciado por el análisis de Edith Stein.[112]

Una serie de conferencias de Edith Stein en francés fueron agrupadas en un primer tomo de la colección La Femme et sa destinée, seguido por un libro, también en francés, titulado La femme.Estos libros abordan numerosos temas como la educación, su vocación y su estatus particular. A partir de un análisis filosófico, Edith Stein afirmaba la unidad de la humanidad ya que una diferenciación de géneros la llevan a afirmar que la mujer tiene tres objetivos fundamentales: «el desarrollo de su humanidad, de su feminidad y de su individualidad». Se fundaba en la historia del Génesis y del Evangelio, enfoque que adoptó Juan Pablo II en su enseñanza, que toma a Virgen María como modelar y afirma su papel esencial en la educación. Sin embargo, ella niega a la posición de la época en la que se dice que las mujeres deben limitarse solamente a la esfera familiar y dice que la vocación de la mujer puede tener una vida profesional: «El objetivo que consiste en el desarrollo de habilidades profesionales, objetivo al que es bueno aspirar con el interés de un saludable desarrollo de la personalidad individual, que también se corresponden con las demandas sociales que requieren la integración de las fuerzas femeninas en la vida del pueblo y del Estado».[113] Esta afirmación es tanto más fuerte que considera una perversión de la vocación femenina la vida de las «jóvenes de buena familia y de las mujeres ociosas de las clases pudientes».[114]

Stein afirmaba, apoyándose en santo Tomás de Aquino que existen profesiones naturales de la mujer,[115] basándose en las predisposiciones femeninas, predisposiciones que no impiden una singularidad y disposiciones particulares, como en los hombres. Afirmaba más adelante que «una auténtica profesión femenina es una profesión que permite que el alma femenina florezca plenamente».[116] La mujer debe realizarse en su profesión mediante la búsqueda de lo que lo máximo en su vocación. Debe asegurarse conservar una «ética femenina»[117] en su profesión tomando a la Virgen María como modelo de la Mujer y de su destino.[118]

Esta realización debe también comprender una misión espiritual de la mujer que se lleva a cabo mediante la vida en Dios, la oración y los sacramentos. Dentro de esta lógica, Stein critica la falta de formación dada a las mujeres y la falta de enseñanza del catecismo a ellas mismas ya que la educación se focalizaba más enfatizando sobre la piedad.[119] También afirmaba que «la fe no es una cuestión de imaginación, ni un sentido de piedad, sino una aprehensión intelectual». Advertió a las instituciones religiosas que en la educación religiosa, a menudo se utilizan medios coercitivos para desarrollar la piedad. La fe solo puede obtenerse a través de la Gracia, que afirma la no necesidad tanto del control como del ejemplo en la educación de las jóvenes.[120]

Visión del judaísmo[editar]

Vidriera de Alois Plum representando a Edith Stein y Maximilian Kolbe en Cassel.

La visión del judaísmo de Edith Stein fue evolucionando a lo largo de toda su vida. Nacida en el seno de una familia judía, abandonó su fe y pasó a ser atea y, en todo caso, no practicante y agnóstica desde la adolescencia. Este ateísmo fue abandonado debido a su encuentro con Cristo. Esta conversión condujo a Edith Stein a una profundización de su fe realimentándose de sus raíces judías gradualmente y expresar su fe cristiana de una manera original.[121]

Edith Stein no renegó nunca de su origen judío, teniéndose en cuenta siempre a sí misma como perteneciente al pueblo judío. Consideraba que Cristo fue un judío practicante, como sus discípulos de los primeros tiempos.Él es la misma Iglesia con el grupo de sus discípulos. La Iglesia debe ser plenamente consciente de este enraizamiento y del deber de ser solidaria con el pueblo judío perseguido.[122] Esta reflexión y esta filiación fueron las que condujeron a Edith Stein a escribir al papa Pío XI acerca del antisemitismo[123] y a actuar contra en antisemitismo a lo largo de toda su vida.[124] También reivindicaba su herencia judía, por ejemplo, en 1932. Durante una estancia en París, decía «con nosotros» o «nosotros» cuando hablaba de sus amigos filósofos judíos y lo hará de forma continua a lo largo de su vida.[125]

En su obra «Vie d’une famille juive» que se presenta como autobiográfica, Edith Stein quiere, según el prólogo, conseguir una refutación del antisemitismo nazi a través de la presentación de la vida de su familia y sus amigos judíos, donde ella es totalmente solidaria, buscando la manera de hacer desaparecer los prejuicios antisemitas. Esta herencia es experimentado por Edith Stein de una forma muy personal; Edith escribió en 1932: «Yo había oído hablar de severas medidas adoptadas contra los judíos, pero en ese momento me vino de repente la idea de que Dios había puesto de nuevo su mano fuertemente mi pueblo y el destino de las personas también era el mío».[126] Escribió «La oración de la Iglesia» donde reafirma el profundo vínculo, vital, entre el catolicismo y los judíos y afirmaba que «Cristo rezaba a la manera de un Judío piadoso, fiel a la Ley».[127] Edith dice, con la misma lógica, que hay un rico pasado y presente de la liturgia judía, riqueza que prefigura la riqueza de la liturgia católica.[128]

Finalmente en su muerte, que ella quiso vivir como un holocausto por «su pueblo», mostraba su profundo apego a la relación entre el cristianismo y el judaísmo.[129] Sin embargo nunca renegó de su fe católica y se identificaba con Cristo, que murió por sus discípulos. Por eso, Edith Stein hizo lo mismo, entrando en los campos como judía. El Papa Juan Pablo II en la homilía de la beatificación afirmó que no hay contradicción en la fe de Edith Stein: «Para Edith Stein, el bautismo cristiano no era una forma de romper con su legado judía. Por el contrario, dijo: Yo había renunciado a la práctica de la religión judía desde la edad de catorce años. Mi regreso a Dios me permitió sentirme judía de nuevo. Ella siempre fue consciente de que estaba obligada a Cristo no solo por la espiritualidad, sino también por la propia sangre. En los campos de exterminio murió como hija de Israel» para la gloria del Santísimo Nombre y a la vez, como la hermana Teresa Benedicta de la Cruz, que es, diciendo: «Bendecida por la Cruz».[130]

Teología de la Cruz[editar]

Edith Stein desarrolló una espiritualidad particular en torno a la Pasión de Cristo. Desde el principio de su conversión fue golpeada por el misterio del sufrimiento a través de la muerte de su amigo Adolf Reinach. Descubrió cómo su joven viuda asumió la prueba mediante la esperanza cristiana. Una vez ingresada en el Carmelo, tomó el nombre de Sor Teresa Benedicta de la Cruz lo que demostraba la importancia en ella de la teología de la cruz. La redacción de La ciencia de la Cruz sobre la espiritualidad de san Juan de la Cruz, permitió a Edith Stein a desarrollar una teología de la Cruz. La Cruz es, según Edith Stein, «... la verdad enterrada en el alma como un grano de trigo que empuja a sus raíces y crece. Marca el alma con una impronta especial que determina su conducta, hasta tal punto que tanto que el alma irradia a su alrededor y da a conocer mediante su comportamiento». Para Edith Stein la ciencia de la Cruz consiste en la imitación de Cristo, Varón de dolores.[131]

El sufrimiento descrito por san Juan de la Cruz en La noche oscura del alma es una participación en la Pasión de Cristo y tiene «el más profundo sufrimiento, el del abandono de Dios». Juan de la Cruz dice que para entrar en «la riqueza de la sabiduría de Dios, es necesario entrar por la puerta: esta puerta es la cruz, y está es estrecha».[132]

Para Edith Stein, la ciencia de la Cruz es la posibilidad de unirse a Dios; el alma solo unirse a ella si «si fue purificada previamente por un fuego de sufrimientos internos y externos y de acuerdo con los planes de la sabiduría divina. Nadie puede en esta vida entrar en este conocimiento, siempre limitado, de estos misterios, sin haber sufrido mucho»[132] Estos sufrimientos eran considerados por Edith como «el fuego de la expiación». Jesús vino a la tierra a cargar con el fardo de los pecados del hombre. Los sufrimientos de Cristo a lo largo de su vida y acentuados en el Huerto de los olivos son el signo del dolor que siente en este abandono de Dios. La muerte de Cristo, la cima del sufrimiento, marcó también el final de su sufrimiento y la posibilidad de unión con el Amor eterno, la unión con la Santísima Trinidad.[133]

Según Edith Stein, después de la noche oscura que es la purificación del corazón, el ser humano accede a la unión con Dios.[134] . Afirma también que «solo se puede adquirir la ciencia de la cruz si se empieza a sufrir verdaderamente el peso de la cruz. En un primer instante, tenía la convicción íntima y dije desde el fondo de mi corazón: Ave Crux, spes unica».[135] ,[136] Esta ciencia de la cruz condujo a Edith Stein a desear ofrecerse y sufrir en unión con Cristo. En 1930 escribió: «Siento cómo es débil la influencia directa, que agudiza en mi el sentimiento d´holocaustum personal.»[137]

Filosofía de Edith Stein[editar]

Empatía[editar]

La Empatía, o Einfühlung, es un término prestado por Husserl a Theodor Lipps para designar la experiencia intersubjetiva[138] y adoptó un punto de vista diferente al del filósofo Theodor Lipps.[139]

La tesis de Édith Stein analiza la empatía como el don de la intuición y del rigor que permite captar lo que el otro vive en sí mismo.[140] La empatía puede permitir a la persona humana, considerada como un universo en si misma, enriquecerse y aprender a conocerse mediante el contacto con los demás. Por eso afirma:

... por la empatía puedo vivir los valores y descubrir los estratos correspondientes a mi persona, que no han tenido todavía la ocasión de ser desvelados por lo que he experimentado forma original. Quien no haya visto el peligro encerrarse en si mismo, puede mediante la situación del otro por la empatía, darse cuenta que él mismo es cobarde o valiente. Sin embargo, esto que contradice mi propia estructura de las experiencias, no lo puedo «llenar», pero puedo representármelo de forma vacía, abstracta.[140]

Es la apertura a los demás, que permite de esta forma conocer mejor la realidad. Esto no se puede fundar únicamente sobre mi misma para alcanzar el conocimiento pero es necesario aceptar las cosas exteriores como son, abriendo así la puerta a un mayor conocimiento de las cosas, porque sino, «nos encerramos en la prisión de nuestras particularidades».[140]

Véase también[editar]

Ediciones en español[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Bouflet, Joachim (1998). Edith Stein: philosophe crucifiée. Presses de la Renaissance. ISBN 9782856167007. 
  2. a b Juan Pablo II (1 de octubre del año 1999). «Carta apostólica en forma de «Motu proprio» para la proclamación de santa Brigida de Suecia, santa Catalina de Siena y santa Teresa Benedicta de la Cruz copatronas de Europa». Ciudad del Vaticano: Libr. Editrice Vaticana. Consultado el 1 de marzo de 2017. «[...] establezco y declaro copatronas celestes de toda Europa ante Dios a santa Brígida de Suecia, santa Catalina de Siena y santa Teresa Benedicta de la Cruz, concediendo todos los honores y privilegios litúrgicos que les competen según el derecho de los patronos principales del lugar.» 
  3. a b c Müller y Neyer, 2002, p. 16.
  4. De Moas, Drten, Uitgeverij, Waler (1985). Aus dem Leben einer jüdische Familie. Das Leben Edith Steins: Kindheit und Jugend. Fribourg, Bâle, Vienne: Verlag Herder. p. 42. 
  5. Misioneros del Sagrado Corazón de Perú (2010). «La Pascua Judía - el Pesaj - Séder Pascual». Consultado el 1 de marzo de 2017. 
  6. Posselt, Teresia Renata (1952). Edith Stein, eine grosse Frau unseres Jahrhunderts. Nuremberg. 
  7. Courtine-Denamy, 2002, p. 20.
  8. Müller y Neyer, 2002, p. 29-30.
  9. a b Biographie Vatican (1998). «Biographie officielle d'Édith Stein sur le site du Vatican» (en francés). Vatican.va. Consultado el 1 de marzo de 2017. 
  10. Varios autores (1962). Stein Edith, Welt und Person. Beitrag zum christlichen Wahrheitsstreben. Freiburg: Herder. p. Volumen VI; 143. 
  11. a b Müller y Neyer, 2002, p. 40.
  12. Müller y Neyer, 2002, p. 43.
  13. Stein, Edith (1965). Aus dem Leben einer jüdischen Familie - Das Leben Edith Steins; Kindheit und Jugend Louvain. Freiburg, Nauwelaerts: Herder. p. 237. 
  14. Müller y Neyer, 2002, p. 44.
  15. Varios autores (1962). Stein Edith, Welt und Person. Beitrag zum christlichen Wahrheitsstreben. Freiburg: Herder. p. Volumen VII; 160. 
  16. Stein, Edith (2001). Vie d'une famille juive. Ad Solem Cerf. p. 261. ISBN 2-204-06520-X. 
  17. Declaración hecha por Edith Stein a Philomene Steiger en 1918 enfatizando en su tesis en 1916, donde dice que «el hombre religioso es un extranjero en su propio ser»
  18. Courtine-Denamy, 2002, p. 22.
  19. VV.AA (1965). Edith Steins Werke VII.Aus dem Leben einer jüdischen Familie - Das Leben Edith Steins; Kindheit und Jugend Louvain. Freiburg, Nauwelaerts: Herder. p. 62. Consultado el 6 de marzo de 2017. 
  20. Actas del II Coloquio Latinoamericano de Fenomenología: Bogotá, mayo 22-25, 2002. Fondo Editorial PUCP. 1 de enero de 2003. ISBN 9789972426209. Consultado el 5 de diciembre de 2015. 
  21. Müller y Neyer, 2002, p. 60.
  22. Ferrer Santos, Urbano (2011). «Edith Stein». Philosophica. Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Consultado el 3 de marzo de 2017. 
  23. a b Müller y Neyer, 2002, p. 63.
  24. a b Müller y Neyer, 2002, p. 81.
  25. Courtine-Denamy, 2002, pp. 33-34.
  26. Reinach, Adolf (1989). Obras completas. Sämtliche Werke. Kritische Ausgabe mit Kommentar. Eds. K. Schuhmann & B. Smith. p. 789. ISBN 3906750310. Consultado el 3 de marzo de 2017. 
  27. Mayene, 2009, pp. 49-50.
  28. Aucante, Vincent (2003). Le discernement selon Edith Stein. éditions Parole et Silence. p. 38. ISBN 978-2-84573-165-3. Consultado el 3 de marzo de 2017. 
  29. Courtine-Denamy, 2002, pp. 33.
  30. a b Mayene, 2009, pp. 52.
  31. Müller y Neyer, 2002, p. 100.
  32. Stein, Edith (2009). Correspondance I-1917-1933. Éditions du Cerf, Éditions du Carmel. p. 70. 
  33. Wobbe, Theresia (1966). Sollte die akademische laufbahn für Frauen geöffnet werden. Edmund Husserl und edith Stein. Edith-Stein-Jahrbuch. p. tomo 2, p. 370. 
  34. Roman Ingarden afirmó: «Creo que ese fue el comienzo de los acontecimientos que se cumplieron en ella más tarde», en Edith Stein, Waltraud Herbstrith.
  35. Bourdieu, Chartier, Pierre, Roger (2010). Le sociologue et l'historien. Agone & Raisons d'agir. p. 96. 
  36. Rastoin, 2007, pp. 167-168.
  37. Vaticano.va (1998). «Biographie officielle d'Édith Stein sur le site du Vatican». Vatican.va. Consultado el 5 de marzo de 2017. 
  38. Carta a Roman Ingarden, 1917.
  39. a b Stein, 1891-1942.
  40. Müller y Neyer, 2002, p. 128.
  41. Müller y Neyer, 2002, p. 129.
  42. Rastoin, Cécile (2006). Edith Stein, une pédagogie féminine. Carmel. p. n.º 120; pag. 59. Consultado el 6 de marzo de 2017. 
  43. Betschart, Ch. (2015). Edith Stein co-patronne de l'Europe Edith Stein, lectrice de Thérèse d'Avila : l'impact d'une rencontre. París: Revue Théologique des Bernardins. p. 69. ISBN 978-2-249-62028-7. Consultado el 6 de marzo de 2017. 
  44. Uwe Müller, Andreas (2002). Édith Stein une femme dans le siècle. Parutions. ISBN 2-7096-2080-4. Consultado el 6 de marzo de 2017. 
  45. Confidencia hecha al profesor Hirchmann, jesuita al hablar del carmelo holandés de Echt.
  46. de Sauto, Martine (2008). «Extrait de la Biographie d'Édith Stein parlant des conversions des philosophes» (en francés). Journal La Croix. Consultado el 6 de marzo de 2017. 
  47. Courtine-Denamy, 2002, p. 32.
  48. Rastoin, 2007, pp. 130-131.
  49. a b c Müller y Neyer, 2002, p. 143.
  50. Betschart, Ch. (2015). Edith Stein co-patronne de l'Europe Edith Stein, lectrice de Thérèse d'Avila : l'impact d'une rencontre. París: Revue Théologique des Collège des Bernardins. p. 75. ISBN 978-2-249-62028-7. Consultado el 6 de marzo de 2017. 
  51. a b Stein, Edith. «Correspondance I». Revue du Carmel 49: 37. 
  52. Stein, Edith. «Archivos de Edith Stein en Colonia». ESTA. C-VII: 78. 
  53. Stein, Edith (1977). Selbstbildnis in Briefen, Zweiter Teil 1934-1942. Verlag Herder. p. 185. ISBN 978-3-451-27372-8. Consultado el 7 de marzo de 2017. 
  54. Müller y Neyer, 2002, p. 161.
  55. Stein, Neyer, Edith, Maria Amata (1991). Briefe an Roman Ingarden 1917-1938; Einleitung von Hanna-Barbara Gerl. Verlag Herder. p. 154. ISBN 978-3451220968. Consultado el 7 de marzo de 2017. 
  56. Stein, Edith (1977). Selbstbildnis in Briefen-1934-1942. Verlag Herder. p. 59. ISBN 978-3-451-27372-8. Consultado el 8 de marzo de 2017. 
  57. Stein, Edith. «Correspondance I». Revue du Carmel 49: 39. 
  58. Müller y Neyer, 2002, p. 169.
  59. Stein, Edith (1929). «La part des institutions religieuses dans l'éducation religieuse de la jeunesse». Conferencia. 
  60. a b c Müller y Neyer, 2002, p. 179.
  61. Hoja episcopal de Spire (27 juillet 1930). «Le Pèlerin». Repris par EWS. Tome XII, p. 123-125 (30). 
  62. Conferencia de Edith Stein el uno de septiembre de 1930 en Salzburgo titulada «La ética de los trabajos femeninos»
  63. Rastoin, Cécile (2012). «What’s the trouble ? About gender, Judith Butler and Edith Stein...». Revista de ética y teología moral 269 (75-108). 
  64. a b Müller y Neyer, 2002, p. 201.
  65. Stein, Edith (1932). La Phénoménologie. éditions du Cerf. 
  66. Aucante, Vincent (2003). Le discernement selon Edith Stein. París: Parole et Silence. p. 563. ISBN 978-2-84573-165-3. Consultado el 8 de marzo de 2017. 
  67. a b Stein, Edith (1956). La Femme et sa destinée. éditions Amiot – Dumon. p. Cap I; pag 37-40. ISBN 9782204086080. Consultado el 9 de marzo de 2017. 
  68. a b Stein, Edith (1987). Phénoménologie et philosophie chrétienne. les éditions du Cerf. p. 131. ISBN 2-204-02737-5. Consultado el 9 de marzo de 2017. 
  69. Courtine-Denamy, 2002, p. 49.
  70. Le carmel en France (2017). «Lettre d’Édith Stein du 12 avril 1933 au pape Pie XI» (en francés). Consultado el 10 de marzo de 2017. 
  71. Courtine-Denamy, 2002, p. 35-41.
  72. Neyer, Maria Amata (2004). Édith Stein au carmel. Lessius. p. 9-14. ISBN 978-2-87299-109-9. Consultado el 10 de marzo de 2017. 
  73. Stein, Edith. «Correspondance I». Revue du Carmel 49: 21. 
  74. Otto, Elisabeth (1990). Welt, Person, Gott. Eine Untersuchung zur theologischen Grundlage der Mystuk bei Edith Stein. Vallendar-Schönstatt. p. 183-ss. ISBN 9783876201436. Consultado el 10 de marzo de 2017. 
  75. Stein, Edith (1965). Aus dem Leben einer jüdischen Familie - Das Leben Edith Steins; Kindheit und Jugend. Louvain/ Freiburg, Nauwelaerts: Herder,. p. 54. ISBN 978-3451204012. Consultado el 10 de marzo de 2017. 
  76. Müller y Neyer, 2002, p. 233.
  77. a b Müller y Neyer, 2002, p. 256.
  78. de la Hera, Eduardo (2009). El fuego de la montaña. Siete conversos para nuestro tiempo. Madrid: San Pablo. p. 184. ISBN 978-84-285-3526-7. 
  79. Courtine-Denamy, 2002, p. 291.
  80. Stein, Edith (2003). Les voies de la connaissance de Dieu; La théologie symbolique de Denys l'Aréopagite. Ad Solem. ISBN 2884820043. Consultado el 12 de marzo de 2017. 
  81. Ulrich, o.c.d., Dobhan (2004). Édith Stein et Jean de la Croix dans Édith Stein, disciple et maîtresse de vie spirituelle. Touluose: Editions du Carmel. ISBN 2847130276. Consultado el 12 de marzo de 2017. 
  82. Payne, OCD, Steven (1998). «Simposio Internacional Edith Stein». Edith Stein y Juan de la Cruz. Roma - Teresianum 1998. Consultado el 12 de marzo de 2017. 
  83. Stein, Edith (2014). La science de la Croix.. Les editions du Cerf. p. Párrafo "El alma, el yo y la libertad". ISBN 9782204103299. Consultado el 13 de marzo de 2017. 
  84. Courtine-Denamy, 2002, p. 319.
  85. Urkiza, J; Sancho, F. J., ed. (2002). Edith Stein: Obras completas. Volumen I: Escritos autobiográficos y cartas. Carta 653. Vitoria-Madrid-Burgos: El Carmen-Ede-Monte Carmelo. p. 1383. 
  86. Hilberg, Raul (2005). La destrucción de los judíos europeos. Madrid: Akal. p. 192. ISBN 978-84-460-1809-4. Consultado el 9 de marzo de 2017. 
  87. Salvarani, Francesco (2012). Edith Stein: Hija de Israel y de la Iglesia. Madrid: Ediciones Palabra. p. 345. ISBN 978-84-9840-645-0. Consultado el 9 de marzo de 2017. 
  88. Stein, Edith (1989). Ciencia de la cruz. Estudio sobre san Juan de la Cruz. Burgos: Monte Carmelo. pp. 342-343. 
  89. Courtine-Denamy, 2002, p. 320-321.
  90. X. P. (3 de diciembre de 2000). «Site faisant mention des actions menées par l'Église catholique contre les juifs». Pour mettre fin a un mythe (en francés). Consultado el 13 de marzo de 2017. 
  91. Rémond, René (enero-junio 2006;). «Interview de René Rémond sur l'Église pendant l'entre-deux guerre faisant mention de la lettre pastorale». Bulletin du Monastère de Ganagobie, n.º 47 (en francés). Monastère de Ganagobie. Consultado el 13 de marzo de 2017. 
  92. Neyer, Maria Amata (1994). «Wie ich in den Kölner Karmel kam» (en alemán). Consultado el 13 de marzo de 2017. 
  93. Courtine-Denamy, 2002, p. 321.
  94. Marike Delsing testigo de la escena transmitió sus últimas palabras.
  95. Es posible una doble interpretación de «nuestro pueblo». Se puede referir bien al pueblo alemán como el pueblo judío. Ambas interpretaciones son posibles, según su testamento
  96. Rastoin, 2007, pp. 345-346.
  97. Evangelizo.org (2017). «Evangelio del día». Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), virgen y mártir. Consultado el 14 de marzo de 2017. 
  98. Arzobispado de Santiago (2016). «Vicaría para la educación». Simposio Edith Stein. Consultado el 14 de marzo de 2017. 
  99. Nota, John H. (1990). «Édith Stein, femme d’Église » faisant mention de la cause de béatification "ex odio fidei"». Revue catholique internationale Communio (en francés). Archivado desde el original el 15 de noviembre de 2008. Consultado el 14 de marzo de 2017. 
  100. Weigel, George (1999). Jean-Paul II Témoin de l'espérance. Éditions JC Lattès. p. 661. ISBN 2-7096-2116-9. Consultado el 14 de marzo de 2017. 
  101. Juan Pablo II (1999). «Lettre apostolique Spes aedificandi proclamant Édith Stein co-patronne de l'Europe» (en italiano). vatican.va. Consultado el 14 de marzo de 2017. 
  102. E. S. M (11 octubre 2006). «Benoît XVI a béni la statue d'Edith Stein». Vatican / E.S.M./ La Croix. Consultado el 14 de marzo de 2017. 
  103. Yannou, Hervé (2006). «Article citant des extraits du discours du Pape à Auschwitz» (en francés). Le Figaro. Consultado el 14 de marzo de 2017. 
  104. Benedicto XVI (2006). «Discours complet de Benoit XVI à Auschwitz» (en francés). vatican.va. Consultado el 14 de marzo de 2017. 
  105. Weigel, George (1999). Jean-Paul II Témoin de l'espérance. Éditions JC Lattès. p. 658-662. ISBN 2-7096-2116-9. Consultado el 15 de marzo de 2017. 
  106. La terre sainte (2000). «Article faisant part de la demande de certains Juifs d’annuler la canonisation intitulé « Une martyre juive de confession chrétienne »» (en francés). Consultado el 15 de marzo de 2017. 
  107. VV.AA (1998). «Article faisant mention des réactions négatives à l'instauration d'une journée de la Shoah» (en francés). www.humanite.fr. Archivado desde el original el 17 de enero de 2008. Consultado el 15 de marzo de 2017. 
  108. a b c Hajdenberg, Henri (noviembre 1998). «Juifs et catholiques : le malaise qui perdure». L'Arche (489). Consultado el 15 de marzo de 2017. 
  109. Orden del Carmelo (2005). Les heures du Carmel. Lavaur: Éditions du Carmel. p. 347, pasaje 153. ISBN 2-84713-042-X. Consultado el 15 de marzo de 2017. 
  110. VV.AA (1994). Prière du Temps présent. París: éditions du Cerf. p. 1374. ISBN 9782204071925. Consultado el 15 de marzo de 2017. 
  111. Courtine-Denamy, 2002, p. 74.
  112. Jean-Paul II (1988). «Lettre Apostolique du Pape Jean-Paul II Mulieris dignitatem sur la dignité de la femme» (en francés). www.vatican.va. Archivado desde el original el 1 de noviembre de 2013. Consultado el 17 de marzo de 2017. 
  113. Stein, Edith (1956). La Femme et sa destinée. éditions Amiot – Dumon. p. Cap I; pag 73-74. ISBN 9782204086080. Consultado el 9 de marzo de 2017. 
  114. Müller y Neyer, 2002, p. 180.
  115. Anima forma corporis, de Tomas de Aquino
  116. Stein, Edith (1956). La Femme et sa destinée. éditions Amiot – Dumon. p. Cap I; pag 86-87. ISBN 9782204086080. Consultado el 9 de marzo de 2017. 
  117. Stein, Edith (1956). La Femme et sa destinée. éditions Amiot – Dumon. p. Cap I; pag 89. ISBN 9782204086080. Consultado el 9 de marzo de 2017. 
  118. Stein, Edith (1956). La Femme et sa destinée. éditions Amiot – Dumon. p. Cap I; pag 129-130. ISBN 9782204086080. Consultado el 9 de marzo de 2017. 
  119. Stein, Edith (1956). La Femme et sa destinée. éditions Amiot – Dumon. p. Cap I; pag 135. ISBN 9782204086080. Consultado el 9 de marzo de 2017. 
  120. Müller y Neyer, 2002, p. 170.
  121. Rastoin, 2007, pp. 133-134.
  122. Stein, Edith (1998). Source cachée, Œuvres spirituelles, in La Prière de l’Église. Cerf. ISBN 2204060968. Consultado el 17 de marzo de 2017. 
  123. Courtine-Denamy, 2002, p. 107-108.
  124. Rastoin, Cécile (1998). Édith Stein et le mystère d’Israël. Cerf. ISBN 2-940090-37-8. Consultado el 17 de marzo de 2017. 
  125. Courtine-Denamy, 2002, p. 83.
  126. Courtine-Denamy, 2002, p. 175.
  127. Stein, Catala,, Edith (1995). La Prière de l'Église. París: Ad Solem. ISBN 2-940090-04-1. Consultado el 19 de marzo de 2017. 
  128. Courtine-Denamy, 2002, p. 155.
  129. Stein, Edith (2007). De la crèche à la Croix. París: Ad Solem. p. 69-70. ISBN 978-2-940402-10-6. Consultado el 19 de marzo de 2017. 
  130. Weigel, George (1999). Jean-Paul II Témoin de l'espérance. J.C. Lattès. p. 662. ISBN 2-7096-2116-9. Consultado el 20 de marzo de 2017. 
  131. Leuven, 1983, p. 54.
  132. a b Leuven, 1983, p. 56.
  133. Leuven, 1983, p. 57.
  134. Leuven, 1983, pp. 58-59.
  135. Leuven, 1983, p. 59.
  136. Mirabel Elisabeth (mayo de 2012). Comme l'or purifié par le feu. Editions du Cerf. p. 284. ISBN 2-259-01126-8. Consultado el 22 de marzo de 2017. 
  137. Stein, Edith (diciembre de 2009). Correspondance I, 1917-1932. Mayenne: Cerf. p. 414-415. ISBN 978-2-204-08807-7. 
  138. Courtine-Denamy, 2002, p. 34.
  139. Vatican.va (1998). «Thérèse-Bénédicte de la Croix Edith Stein». Biographie officielle dÉdith Stein sur le site du Vatican (en francés). Consultado el 22 de marzo de 2017. 
  140. a b c Rastoin, 2007, p. 46.

Notas[editar]

  1. En su idioma nativo, (alemán) su nombre excluye la letra h al final


Bibliografía[editar]

  • Courtine-Denamy, Sylvie (2002). Trois femmes dans de sombres temps, Édith Stein, Hannah Arendt, Simone Weil ou amor fati, amor mundi (en francés). Albin Michel,. ISBN 2-253-13096-6. 
  • De Moas, Drten, Uitgeverij, Waler (1985). Aus dem Leben einer jüdische Familie. Das Leben Edith Steins: Kindheit und Jugend (en alemán). Fribourg, Bâle, Vienne: Verlag Herder. ISBN 978-3-451-27371-1. 
  • Dupuis, Michl. 16 días con Edith Stein. Ciudad Nueva. ISBN 84-9715-023-6. 
  • Ferrer Urbano (ed.) (2008). Para comprender a Edith Stein. Ediciones Palabra. ISBN 978-84-9840-239-1. 
  • García Rojo, Ezequiel. Edith Stein. Existencia y pensamiento. Editorial de Espiritualidad. ISBN 84-7068-251-2. 
  • García Rojo, Ezequiel. Una mujer ante la verdad. Aproximación a la filosofía de Edith Stein. Editorial de Espiritualidad. ISBN 84-7068-275-X. 
  • Giuseppe Pulina, L'angelo di Husserl. Introduzione a Edith Stein, Zona, Civitella in Val di Chiana 2008, ISBN 978-88-95514-47-5
  • González Di Pierro, Eduardo (2005). De la persona a la historia. Antropología fenomenológica y filosofía de la historia en Edith Stein. México: Editorial Dríada. ISBN 970-93504-7-1. 
  • Leuven, Romaeus (1983). Heil im Unheil : das Leben Edith Steins ; Reife u. Vollendung. – Buch gebraucht kaufen (en alemán). Viena: Druten : De Maas en Waler Freiburg [Breisgau] ; Basel ; Herder. ISBN 9783451188541. 
  • MacIntyre, Alasdair (2008). Edith Stein. A Philosophical Prologue. 1913-1921. Granada: Editorial Nuevo Inicio. ISBN 978-84-936102-3-4. 
  • Moreno Sanz, Jesús. Edith Stein en compañía. Plaza y Valdés. ISBN 978-84-16032-39-6. 
  • Müller, Andreas Uwe; Neyer, María Amata (2002). Édith Stein Une femme dans le siècle. La Flèche (France): Jean-Claude Lattès. ISBN 2-7096-2080-4. 
  • Rastoin, Cécile (2007). Édith Stein : enquête sur la Source (en francés). CERF. ISBN 978-2-204-08366-9. 
  • Salto Sánchez del Corral, Ana (2007). La Dignidad Humana: Dignidad de la Mujer. Madrid: PPC. ISBN 9788428820646. 
  • Stein, Edith (1956). La Femme et sa destinée (en francés). Amiot – Dumon. ISBN 9782204086080. 
  • Stein, Edith (1987). Phénoménologie et philosophie chrétienne (en francés). editions du Cerf. ISBN 9782204027373. 
  • Theresia a Matre Dei, Sylvie (1984). Edith Stein. En busca de Dios. Pamplona: Verbo Divino. ISBN 84-7151-095-2. 
  • Waltraud Herbstrith (1990). El verdadero rostro de Edith Stein. Ediciones Encuentro. ISBN 978-84-7490-246-4. 
  • De la publicación de las traducciones al español de las Obras Completas se encargan Julen Urkiza y Francisco Javier Sancho, y se están editando bajo los sellos de Editorial de Espiritualidad, Editorial Monte Carmelo y Ediciones El Carmen.

Otros libros[editar]

Obras completas de Edith Stein[editar]

  • Edith Stein Werke, Nauwelaerts, 1950-1998.
  • Edith Stein Gesamtausgabe, Herder, 2000-2009.

Enlaces externos[editar]