Tratamiento para el dolor de lumbago

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El tratamiento para el dolor de lumbago o lumbalgia inespecífica (aquel dolor no derivado de una enfermedad como infección, cáncer, osteoporosis o aquel que para su eliminación requiera cirugía) consiste en la aplicación de medidas que hagan desaparecer el dolor y sus posibles causas. Su eficacia puede ser inmediata o a más largo plazo. La lumbalgia es una patología multicausal por lo que se debe buscar la causa inicial del problema con objeto de prevenir nuevos ataques de lumbalgias agudas o paliar las lumbalgias crónicas.[1]

Tratamientos para la lumbalgia inespecífica[editar]

Los tratamientos pueden ser de muy diferente tipo pero pueden agruparse en los recomendados y en los no recomendados ya sea por no estar científicamente probados o por haberse demostrado su incoveniencia.[1] [2] [1]

Tratamientos recomendados para la lumbalgia inespecífica[editar]

Es necesario consultar al especialista cuando las recomendaciones básicas (intentar evitar el reposo en cama, intentar mantenerse activo y evitar sobrecargas en la espalda) no mejoran la lumbalgia.

  • Evitar reposo en cama - Las recomendaciones basadas en la evidencia científica disponible coinciden en desaconsejar el reposo en cama como tratamiento del dolor de espalda. En algunos pacientes, la intensidad del dolor puede obligarles a quedarse en cama durante unos días, habitualmente no más de 2, especialmente cuando hay dolor irradiado. Pero eso debe ser considerado una consecuencia del dolor, y evitado cuando es posible. No es por tanto un tratamiento, puesto que no tiene ningún efecto benéfico sobre la duración del episodio.
  • Recomendaciones posturales:
  • Evitar sobrecargas en la espalda - No agacharse doblando la espalda, debe hacerse flexionando las piernas.
  • No sentarse en superficies blandas y bajas - Como sofás y sillones.
  • Mantener actividad física normal - Debe mantenerse el mayor grado posible de actividad física. La ausencia de actividad física retrasa la recuperación.
  • Fármacos de primera línea - Analgésicos, opiaceos menores, antiinflamatorios y miorrelajantes siempre que no exista contraindicación.
  • Intervención neuroreflejoterápica - estimulación de fibras nerviosas de la piel mediante "grapas quirúrgicas" que se dejan colocadas durantes 3 meses.
  • Ejercicio En general no debe hacerse durante las crisis agudas. Se recomienda la asistencia a las escuelas de espalda donde se realizan ejercicios dirigidos o recomendados por profesionales.
  • Fármacos de segunda línea - Antidepresivos que inhiban la recaptación de noradrenalina.
  • Tratamiento psicológico (cognitivo-conductual) - En pacientes con lumbalgia de larga duración o crónica intensa.
  • Parches de capsaicina - En pacientes en los que hayan fracasado otros tratamientos y con un grado intenso de dolor.
  • Fármacos de tercera línea - Opiaceos mayores (tramadol, morfina, oxicodona). En pacientes con exarcebaciones intensas de lumbalgia crónica que no respondan a otros tratamientos.
  • Rehabilitación multidisciplinar - Cuando han fallado otros tratamientos y la salud está muy alterada. Los equipos están formados por médicos, psicólogos y fisioterapeutas.
  • Neuroestimulación eléctrica percutánea (PENS) - Última opción cuando han fracasado los tratamientos anteriores en pacientes con lumbalgia crónica muy intensa. Se realiza por especialistas de unidades de dolor ya que sus efectos secundarios son numerosos.
  • Bloqueo selectivo de la raíz nerviosa - En casos con lumbociatalgia se puede realizar un bloque selectivo de la raíz irritada. Especialmente indicado en casos de hernia discal con compromiso radicular. Generalmente se le añada Terapia Física tras la realización del bloqueo.
  • Intervención quirúrgica - En casos estrictamente necesarios. No se recomienda a aquellos pacientes diagnosticados con lumbalgia inespecífico. Puede ser necesaria en pacientes que padecen lumbalgia derivada de una enfermedad (infección, cáncer, osteoporosis) o en aquellos que pudieran requirir cirugía cuando el dolor sea intenso e invalidante, haya persistido durante más de 2 años y no haya respondido a todos los tratamientos anteriores.[1] En una revisión reciente (septiembre 2010) se conlcuye lo siguiente: La intervención quirúrgica no fue superior a la intervención cognitiva y ejercicios para aliviar los síntomas, mejorar la función y volver a trabajar a los 4 años. El número de reintervenciones en los pacientes asignados al "grupo quirúrgico" fueron similares a los pacientes que posteriormente fueron operados en el grupo no quirúrgico.[3]

Nuevos tratamientos con células madre[editar]

Tratamiento en discusión: aplicación de calor[editar]

  • Hipertermia de contacto - La aplicación de calor seco en la zona lumbar se sigue recomendado aunque no está evaluada su eficacia final parece calmar el dolor aunque se desconoce si mejora la lumbalgia. En todo caso no debe hacerse de forma excesiva ni reiterada (máximo dos veces al día -20 minutos- o tres veces -15 minutos-).[1] [5]

Tratamientos no recomendados para la lumbalgia inespecífica[editar]

Tratamientos no recomendados ya que no han sido evaluados[editar]

  • Corrientes interferenciales.
  • Onda corta
  • Fajas y corsés lumbares
  • Electroestimulación medular
  • Ozonoterapia
  • Fármacos anti-NFT (factor de necrosis tumoral).[1]

-MASAJES

Tratamientos que han sido evaluados y no pueden ser recomendados[editar]

  • Infiltraciones de toxina botulínica
  • Infiltraciones sacroilíacas
  • Infiltraciones epidurales
  • Infiltraciones en puntos gatillo
  • Infiltraciones facetarias de anestésicos o corticoides
  • Infiltraciones intradiscales
  • Infiltraciones esclerosantes (proloterapia)
  • Rizolisis por radiofrecuencia
  • Eletrotermoterapia intradiscal (IDET) y termocoagulación instradiscal por radiofrecuencia (IRFT)
  • Lesión de ganglio dorsal por radiofrecuencia


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Referencias[editar]

Véase también[editar]