Serpiente venenosa

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Se denomina serpiente venenosa a aquella serpiente que usa saliva modificada, veneno, entregado a través de los dientes sumamente especializados tales como colmillos huecos, para el propósito de inmovilización de la presa y autodefensa. En contraste, las especies no venenosas matan por constricción a su presa, o simplemente la dominan con sus mandíbulas.

Mamba verde occidental, Dendroaspis viridis, un elápido venenoso.

Las serpientes venenosas incluyen a varias familias de serpientes y no forman un solo grupo taxonómico. Esto se interpreta como que el veneno en las serpientes se originó más de una vez como resultado de una convergencia evolutiva. Recientemente se han presentado evidencias para la hipótesis de los toxicóforos. Sin embargo; si fuera correcta, el veneno estuvo presente (en pequeñas cantidades) en el ancestro de todas las serpientes (como así también de varias familias de lagartos) como 'saliva tóxica' y evolucionó a extremos en aquellas familias de serpientes normalmente clasificadas como venenosas por paralelismo evolutivo. La hipótesis de los toxicóforos además implica que el linaje de las serpientes 'no venenosas' ha perdido la capacidad de producir veneno (pero pueden tener aún pseudogenes de veneno persistentes) o realmente si producir veneno en pequeñas cantidades, probablemente. Se dice a menudo que, las serpientes venenosas son ponzoñosas, aunque ese no es el término correcto, ya que venenos y ponzoñas son diferentes. Las ponzoñas pueden ser absorbidas por el cuerpo, por la piel o el aparato digestivo, mientras que el veneno deber ser primero introducido directamente en los tejidos o el flujo sanguíneo por medios mecánicos, por lo tanto, es inofensivo beber veneno de la serpiente mientras no haya laceraciones dentro de la boca o del tracto digestivo.[1]

Muchas otras serpientes, tales como boas y pitones pueden no ser venenosas, pero sus mordidas deben ser atendidas clínicamente. Sus dientes pueden ser largos y duros, capaces de infligir laceraciones, con mordeduras que a menudo, introducen bacterias de su boca y dientes en la heridas.

Familias de serpientes venenosas[editar]

Se conocen más de 600 especies venenosas –cerca de un cuarto de todas las especies de serpientes-. Los siguientes grupos de serpientes pueden ser agresivas e infligir peligro y sus mordeduras son aún potencialmente letales:

Familia Descripción Comentario
Atractaspididae (atractaspididos)[2] de las madrigueras, víboras toperas, serpiente estilete. África, Oriente Medio
Colubridae (colúbridos) La mayoría son inofensivas, pero otras tienen saliva tóxica y al menos cinco especies, incluyendo la boomslang (Dispholidus typus), han provocado la muerte de humanos. Serpientes con colmillos en la parte posterior con secreciones salivales tóxicas.
Elapidae (elápidos) Cobras, serpientes de coral, kraits, mambas, serpientes de mar, kraits marinas y elápidos de Australia. Adaptadas al clima templado y tropical.
Hydrophiidae Serpientes de mar (pelamis platurus) Océanos Pacífico e Índico[2]
Viperidae (vipéridos) Víboras verdaderas y víboras de foseta, incluye a serpientes de cascabel. Víboras del Nuevo Mundo y víboras de los pozos en Asia; y víboras de Europa, Asia y África; respectivamente.[2]

Mordeduras de serpientes venenosas[editar]

Las mordeduras de serpientes venenosas son poco frecuentes en la mayoría de los países desarrollados. Sin embargo, en todo el mundo estas lesiones causan al menos 30 000 a 40 000 muertos cada año. Las serpientes venenosas autóctonas en los Estados Unidos son: la serpiente cascabel, la víbora cobriza, la serpiente coral y el mocasín de agua.[2] La tasa de mortalidad entre las víctimas que en EE.UU. recibieron el antídoto es inferior al 1%. Las serpientes de cascabel del Este y del Oeste, con un trazado de la piel del dorso en forma de rombo (respectivamente Crotalus adamanteus y Crotalus atrox) son las responsables de la mayoría de las muertes. El veneno de estas serpientes es una mezcla de múltiples substancias; la mayor parte de ellas pueden afectar a diversos órganos.[2]

Tratamiento[editar]

La primera medida debe ser derivar al herido a donde pueda recibir el tratamiento definitivo de la forma más rápida posible. El lesionado debe permanecer lo menos activa posible para disminuir la diseminación sistémica del veneno. Después de las mordeduras por víboras, puede ser beneficiosa una succión local de la zona en 3 - 5 minutos para extraer el veneno. Se debe utilizar un dispositivo mecánico de succión; se debe evitar realizar la succión aplicando la boca sobre la herida. La succión debe prolongarse al menos durante 30 minutos. También puede ser beneficioso aplicar en los 30 minutos primeros tras la mordedura un torniquete proximal que comprima la circulación linfática. - No debe estar tan apretado como para dificultar la circulación arterial.- Si se puede, la extremidad donde está la mordedura debe entablillarse y colocarse a nivel del corazón. No se deben hacer incisiones, ni refrigerar o electroagular la herida.[2]

Referencias[editar]

  1. Klauber LM. 1997. Rattlesnakes: Their Hábitats, Life Histories, and Influence on Mankind. Second Edition. First published in 1956, 1972. University of California Press, Berkeley. ISBN 0-520-21056-5.
  2. a b c d e f Principios de medicina interna. Mc Graw Hill. 2000. pp. 204,205,206. ISBN 84-486-0215-3. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]