Revisionismo histórico

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El revisionismo histórico es el estudio y reinterpretación de la historia. Tiene un uso académico legítimo y otro peyorativo. Su uso académico se refiere a la reinterpretación de hechos históricos a la luz de nuevos datos, o nuevos análisis más precisos o menos sesgados de datos conocidos. Su uso peyorativo se refiere a la manipulación de la Historia con fines políticos, prescindiendo del método científico y la revisión por pares, y por ello en este caso se considera una práctica pseudocientífica (véase por ejemplo el negacionismo).

El revisionismo presupone que entre los historiadores, o el público general, existe una forma generalmente aceptada de entender un acontecimiento o un proceso histórico y que hay razones para ponerla en duda. Esas razones pueden ser de distinto tipo: la puesta en valor de nuevos documentos, el cambio de paradigma historiográfico; o también el cambio de los valores desde los que se observa el pasado. En los casos de revisionismo no académico o pseudocientífico suele acusarse a quien lo practica de dedicarse al uso político de la historia y de no respetar la neutralidad y el espíritu crítico en la relación con las fuentes considerados básicos en el trabajo del historiador.

El revisionismo académico[editar]

En el ámbito académico, la revisión de las formas de entender el pasado forma parte de la tarea del historiador profesional. Una de las grandes polémicas revisionistas vino con el segundo centenario de la Revolución francesa, con la llamada querella de los historiadores. Las explicaciones estructurales y marxistas de la década de 1960 fueron puestas en duda por historiadores que enfatizaban las decisiones políticas y la ideología, y que colocaban al terror como su motor explicativo.[1] A partir de esta polémica ha sido habitual en algunos ámbitos académicos denominar revisionistas a los historiadores que utilizan explicaciones de los procesos históricos en términos de cultura política, ideología y decisión, en vez de estructuras sociales y condicionantes económicos.

En el mundo anglosajón y en menor medida el francófono es muy común que la palabra revisionismo aparezca en el título de obras académicas haciendo referencia a su sentido más literal. Por ejemplo, S.P. MacKenzie, un historiador militar estadounidense, se sintió incómodo con el trato que la historiografía daba al compromiso de los soldados con la causa en los ejércitos revolucionarios. Ya fuese el ejército puritano de Cromwell, el de la leva en masa de la Revolución francesa, el Ejército Libertador de Simón Bolívar, las Brigadas Internacionales en la guerra civil española, o las Waffen SS de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, le pareció que en demasiadas ocasiones se atribuían sus buenos resultados militares al compromiso ideológico de los soldados y no a su número, su armamento, o a la pericia de los oficiales. Emprendió entonces una tarea revisionista: se documentó sobre esas unidades militares y su comportamiento en diferentes batallas, victorias y derrotas, y lo comparó con el de las unidades regulares. El resultado le pareció inequívoco: los historiadores en muchas ocasiones habían atribuido los éxitos militares de esas unidades al compromiso de los soldados, aunque la comparación sistemática muestra que en circunstancias similares un ejército regular hubiese vencido de la misma manera.[2]

A veces, el simple paso del tiempo permite cambiar la perspectiva a la comunidad historiadores, pues un punto de llegada diferente invita a evaluar de forma nueva la trayectoria histórica pasada. Por ejemplo, parte de la historia económica y política española de la década de 1960 comparaba la España de Franco con las democracias europeas y veía la trayectoria del país desde siglo XIX como un fracaso: fracaso de la industrialización, fracaso del liberalismo político.[3] Durante la década de 1990, desde los mismos valores se podía mirar al pasado, en especial al período de la restauración (1874–1923) y encontrar muchos rasgos positivos que permitieron desembocar a finales del siglo XX en una democracia avanzada. En vez de buscar en la historia los elementos que explicaban el punto de llegada «fracaso» (como la inexistencia de una revolución burguesa), algunos historiadores revisaron la historia y buscaron precursores del «éxito» (Como la práctica parlamentaria casi ininterrumpida entre 1834 y 1923).[4] Estos cambios de interpretación suelen venir acompañados de controversia historiográfica dentro del mundo académico.

El revisionismo no académico y pseudocientífico[editar]

Por otra parte, la actividad de revisar el pasado la puede practicar cualquier periodista o investigador aficionado y, salvo en casos excepcionales, está protegida por la libertad de pensamiento y expresión. Además, como la historia es un terreno fecundo para la controversia política y en muchas ocasiones la legitimidad de apuestas políticas del presente se fundamenta en trayectorias históricas del pasado, la revisión histórica puede estar cargada de polémica. (v. Uso político de la historia). Casos famosos, como el del Negacionismo del Holocausto (que niega la existencia de un plan para el exterminio de los judíos en la Alemania Nazi), han dado lugar a legislación en algunos países que tratan esa versión de la historia como delito, considerando que se trata una de «una mentira deliberada, con fines políticos, que no tiene nada que ver con interpretar la evidencia histórica y, en cambio, se aproxima a la apología de un régimen criminal».

En ocasiones, las fronteras entre el revisionismo académico y el seudocientífico son objeto de disputa. A priori, los revisionistas externos al mundo académico pueden hacer un trabajo excelente en términos historiográficos. Del mismo modo, un historiador académico puede trabajar fuera del canon historiográfico y convertirse en una suerte de revisionista no académico. Sin embargo, los revisionistas que han alcanzado mayor resonancia en la opinión pública normalmente se han beneficiado más de la existencia de un público o grupo mediático ávido de polémica, que no de una aportación original al conocimiento histórico. La figura del revisionista no académico suele presentarse como un Quijote que se esfuerza por hacer aparecer una supuesta verdad frente a un establishment que le margina. Algunos editores de historiadores académicos también han descubierto que entrar en polémica con estas figuras mediáticas les sirve para vender más libros.[5]

Las críticas al revisionismo no académico desde la historiografía profesional suelen hacer referencia su carácter seudocientífico, por la utilización fraudulenta de los mecanismos de verosimilitud con los que se construye un discurso histórico:[6]

  • Utilización acrítica de documentos.[7]
  • Uso de citas falsas o forzadas.[8]
  • Falta de contextualización o desvalorización caprichosa de información relevante.[9]

En contrapartida, las críticas a la historiografía académica suelen aducir que ésta nunca ha estado libre de prejuicios ideológicos, y que, por otra parte, cuando se construye como discurso científico neutro no suele interesar al público general y falla en su compromiso cívico.[10]

Corrientes principales de revisionismo histórico[editar]

Argentina[editar]

En la Argentina, el revisionismo histórico, muchas veces actuando como sostén intelectual del peronismo, se centró en la reivindicación de la figura de Juan Manuel de Rosas y otros caudillos, enfrentándose con la historiografía oficial fundada sobre la obra de Bartolomé Mitre. Esta corriente es también muy crítica de la posición argentina durante la Guerra de la Triple Alianza. Entre los historiadores revisionistas se destacan José María Rosa, Manuel Gálvez, Raúl Scalabrini Ortiz, Milcíades Peña, Rodolfo Puiggrós, Abelardo Ramos, Fermín Chávez, Norberto Galasso, etc.

España[editar]

En España, durante la década de los 60 del pasado siglo se empezó a cuestionar la interpretación oficial sobre la Guerra Civil Española (la guerra como «Cruzada» y la sublevación como «Alzamiento nacional») y la década de 1930 empezó a ser tratada como objeto de la historia y no de la propaganda política. Durante la Transición, la concepción de la Guerra Civil como producto de una rebelión militar contra el régimen democrático legítimo (la II República) se convirtió en una versión consensuada, que a su vez sería puesta en cuestión por escritores revisionistas a finales de los años 90. Estos revisionistas afirman que la Guerra Civil Española comenzó en 1934 y no con el Pronunciamiento del 17 y 18 de julio de 1936. Dicha tesis arguye que la izquierda, en particular el PSOE y ERC, conspiró contra la legalidad republicana para imponer un régimen revolucionario que aplastara a la derecha. Según los autores revisionistas, estas intenciones se materializarían en la Revolución de 1934 tras la no aceptación por la izquierda de la victoria de la derecha en las elecciones de 1933, lo que habría motivado y justificado una reacción en respuesta: la sublevación militar del 18 de julio de 1936. Los escritores Pío Moa y César Vidal son los más conocidos difusores de esta corriente, apoyada también por Stanley G. Payne. Una mayoría de historiadores como Paul Preston, Javier Tusell o Ian Gibson se oponen a este revisionismo, amen de negarle originalidad al señalar que recupera argumentaciones franquistas. Más allá de los orígenes de la Guerra Civil, puede decirse que también ha habido una revisión del uso político de la historia en los libros escolares del franquismo.

Estados Unidos[editar]

Otros casos de revisionismo histórico son los grupos afrocentristas norteamericanos, con teorías como un Egipto clásico de raza negra, implicando que la cultura europea tiene su origen en profundas raíces africanas.

México[editar]

En México, se considera revisionista a Salvador Borrego E., cuyas obras (por ejemplo, Derrota Mundial, América Peligra e Infiltración Mundial) han recibido fuertes críticas por su presunto antisemitismo debido a que coloca a los capitales e ideología judía internacional como los causantes de la Segunda Guerra Mundial.

Unión Soviética[editar]

En la antigua Unión Soviética, durante el gobierno de Stalin se produjeron diferentes movimientos revisionistas para ignorar o minimizar hechos desagradables del pasado en diferentes actos de propaganda.

Negacionismo del Holocausto[editar]

El negacionismo del Holocausto, surgido prácticamente desde el fin de la II Guerra Mundial, es una corriente pseudocientífica que sin la rigurosidad académica del revisionismo histórico cuestiona la realidad acerca del exterminio judío. Actualmente ésta corriente es considerada un crimen en varios países, entre ellos Alemania, Francia, Canadá, Austria e Israel.

Notas[editar]

  1. Una recensión crítica de la querelle y sus vínculos con la polémica política en Arno Mayer The Furies, Princeton University Press, 1999; una «querella» similar había comenzado en Alemania con los trabajos de Ernst Nolte y el intento de unificar las categorías de Nazismo y Comunismo bajo la denominación de totalitarismo cf. « Aux origines du totalitarisme: une querelle d'historiens qui reste actuelle » [1]
  2. S.P.MacKenzie Revolutionary Armies un the Modern Era. A revisionist approach Routledge, Nueva York, 1997
  3. Jordi Nadal, El fracaso de la revolución industrial en España, Ariel, Barcelona, 1975; Tuñón de Lara, Historia de España, ed. Labor.
  4. David Ringrose El mito del fracaso, Alianza, Madrid, 1995; Fernando del Rey y Mercedes Cabrera El poder de los empresarios, ed. Taurus, Madrid, 2002; Adrian Schubert Historia Social de España, ed. Nerea, Madrid, 1992
  5. La editorial Península, de España, distribuyó el libro del profesor Enrique Moradiellos 1936: los mitos de la guerra civil, con una faja que decía «Contra las mentiras de Pío Moa», haciendo referencia a un conocido revisionista no académico
  6. El revisionismo histórico español (Artículo de Javier Tussell)
  7. En el caso de la guerra civil, el uso acrítico de la Causa General, un vasto conjunto documental bien conocido por los historiadores académicos, una especie de auto de investigación a partir del que juzgar las responsabilidades de los republicanos como rebeldes, para así justificar el levantamiento militar
  8. Ian Gibson ha mostrado que César Vidal se inventó una cita que le permitía acusar de genocidio premeditado a «la izquierda». La acusación y la defensa en: <http://barrapunto.com/journal.pl?op=display&uid=432&id=16644>
  9. Como diagnostica Francisco Espinosa Maestre en El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española(2005)
  10. Jesús Izquierdo y Pablo Sánchez León, «La guerra civil española: memoria, ideología y conocimiento» Diagonal nº 18, 2005

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Generales[editar]

Negacionismo[editar]

Refutación del negacionismo:

Propagandistas del negacionismo:

Revisionismo de la República Española (1931–1939)[editar]

  • MOA, Pío Los mitos de la guerra civil
  • VIDAL, César. Paracuellos-Katyn: un ensayo sobre el genocidio de la izquierda (2005)
  • VIDAL, César. Checas de Madrid: las checas republicanas al descubierto (2003)
  • VIDAL, César. Las Brigadas Internacionales (2006)
  • CÁRCEL ORTÍ, Vicente. La Persecución religiosa en España durante la Segunda República (1931–1939)

Revisionismo de la Guerra Civil española[editar]

Favorables:

Críticos:

Revisionismo argentino[editar]