Pasífae

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Dédalo presenta la vaca artificial a Pasífae. Fresco romano de la casa de los Vettii (Pompeya), siglo I.

En la mitología griega, Pasífae (en griego Πασιφάη Pasiphaê, ‘la que brilla para todos’, un nombre de la Luna) era la hija de Helios y la ninfa Creta (también llamada Perseis). Era hermana de Circe. Fue criada como una princesa en la Cólquida, y dada entonces en matrimonio al rey Minos de Creta.

Según Pausanias,[1] Diodoro Sículo[2] y Apolodoro,[3] Pasífae, como la diosa Luna, fue madre con Minos de Acacálide, Ariadna, Androgeo, Glauco, Fedra y Catreo. Con el dios Hermes tuvo a Cidón y con el dios Zeus al libio Amón (el héroe oracular del Oasis de Amón, posteriormente igualado con Zeus).

Madre del minotauro[editar]

Pasífae con su hijo el minotauro, Kílix ática de figuras rojas, Vulci, 340-320 a. C.

Según Diodoro Sículo,[2] Pausanias,[4] Virgilio,[5] y Apolodoro,[3] el dios Poseidón, para vengarse de la afrenta que le había hecho Minos, hizo que Pasífae se enamorase del toro blanco que se había librado del sacrificio. Ella confió su pasión zoofílica a Dédalo, el famoso artífice ateniense que vivía desterrado en Cnosos deleitando a Minos y a su familia con las muñecas de madera animadas que construía para ellos. Dédalo prometió ayudarla y construyó una vaca de madera hueca que cubrió con un cuero de vaca. Le puso ruedas ocultas bajo las pezuñas y la llevó a la pradera de las cercanías de Gortina donde el toro de Poseidón pacía bajo las encinas entre las vacas de Minos. Luego de enseñar a Pasífae cómo se abría la portezuela corrediza situada en la parte trasera de la vaca, y de ayudarla a entrar con las piernas metidas en los cuartos traseros, se retiró discretamente. El toro blanco no tardó en acercarse y montar a la vaca de madera (de donde se deduce sin duda que Dédalo también afirmó las ruedas al piso), de modo que Pasífae vio satisfecho su deseo y a su tiempo dio a luz al Minotauro, criatura con cabeza y cola de toro y cuerpo humano.

Otra versión[editar]

Otros autores dicen que Minos, quien sacrificaba anualmente a Poseidón el mejor toro que poseía, dejó de hacerlo un año y sacrificó en cambio el que le seguía en excelencia, y de ahí la ira de Poseidón. Otros dicen que fue Zeus el que se ofendió, y otros más que Pasífae había dejado durante varios años de propiciar a Afrodita, quien la castigó haciéndole sentir ese deseo zoofílico.

Más tarde el toro se hizo salvaje y devastó a toda Creta, hasta que Heracles lo capturó y lo llevó a Grecia, donde finalmente lo mató Teseo.

Encarcelamiento en el laberinto[editar]

Según Apolodoro,[3] Minos consultó a un oráculo para saber cómo podía evitar mejor el escándalo y ocultar la deshonra de Pasífae. La respuesta fue: «Ordena a Dédalo que te construya un retiro en Cnosos». Dédalo lo hizo y Minos pasó el resto de su vida en el recinto intrincado llamado el laberinto, en el centro del cual ocultó a Pasífae y al Minotauro. En Ovidio,[6] en cambio, sólo se encierra al Minotauro y no a Pasífae. En contraposición con otros autores, Ovidio[7] establece como plazo entre los sacrificios humanos que se realizaban para aplacar al minotauro nueve años.

Las infidelidades de Minos[editar]

Según Antonino Liberal,[8] las numerosas infidelidades del rey Minos enfurecieron de tal modo a Pasífae que le maldijo: cada que vez que tenía relaciones con otra mujer no eyaculaba semen sino serpientes nocivas, escorpiones y ciempiés que hacían presa de los órganos vitales de la amante.

En una ocasión, para tener relaciones con la cazadora Procris la sobornó regalándole a Lelape (un sabueso que nunca dejaba escapar a su presa) y una flecha infalible. (Ambos regalos le habían sido dados por la diosa Artemisa.) Procris aceptó pero le obligó a beber una bebida profiláctica —una cocción de raíces mágicas preparada por la hechicera Circe, hermana de Pasífae— para que él no le llenase las entrañas de víboras y escorpiones. La bebida hizo el efecto deseado, pero Procris temía que Pasífae la embrujara, por lo que escapó de Creta.

En Esparta[editar]

Pasífae era adorada como una diosa oracular en la laconia Talames, fuera de Esparta. El geógrafo Pausanias describe el santuario como pequeño, situado cerca de un curso de aguas claras, y flanqueado por estatuas de bronce de Helios y Pasífae.

Su relato también equipara a Pasífae con Ino y Selene (Leucótea, la ‘diosa blanca’, personificada por la Luna).

Hera, Pasífae e Ino eran nombres de la triple Diosa, la interdependencia de cuyas personas era simbolizada por el trípode en que se sentaba su sacerdotisa.

Cicerón escribe en De natura deorum que los éforos espartanos dormían en el templo para recibir sueños proféticos que les ayudasen a gobernar. Según Plutarco,[9] durante el reinado del rey Agis, varios éforos llevaron a la gente a la revuelta por culpa de los oráculos del santuario de Pasífae, que prometían perdón de las deudas y redistribución de la tierra.

En un caso, un éforo soñó que las sillas de algunos de sus colegas eran retiradas del ágora, y que una voz gritaba que «esto es mejor para Esparta». Inspirado por esto, el rey Cleómenes II actuó para consolidar su poder real.

Notas[editar]

  1. Pausanias viii.53.2.
  2. a b Diodoro Sículo iv.60.
  3. a b c Apolodoro iii.1.2–4.
  4. Pausanias vii.4.5.
  5. Virgilio, Églogas vi.5 y sig.
  6. Ovidio, Las metamorfosis VIII.155-175.
  7. Ovidio, Las metamorfosis VIII.171.
  8. Antonino Liberal, Transformaciones 41.
  9. Plutarco, Vidas de Agis y Cleómenes pássim.

Enlaces externos[editar]