Éforo

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Éforo (del griego Ἔφορος, formado por ἐπί, "sobre" y ὁράω, "ver", "aquel que supervisa") era el nombre dado a ciertos magistrados de los antiguos Estados dorios de Grecia. Entre ellos, los más importantes eran los éforos de la antigua Esparta. En Esparta existían cinco éforos, elegidos anualmente, que juraban cada mes respaldar a los reyes, mientras que éstos, a su vez, juraban respetar las leyes.

Origen[editar]

Heródoto afirmó que la institución fue creada por Licurgo de Esparta, pero parece más razonable que no estuviera en la primitiva constitución espartana, sino que surgiera posteriormente de la necesidad de contar con gobernantes mientras los reyes estuvieran dirigiendo los ejércitos espartanos fuera de la ciudad. Los éforos eran elegidos por la asamblea popular, la Apella. Todos los homoioi, ciudadanos libres, podían ser elegidos para este puesto, pero no podían ser reelegidos.

Los éforos también contribuían a proporcionar un equilibrio entre los dos reyes de Esparta, que raramente cooperaban el uno con el otro [cita requerida]. Platón les denominó los tiranos que regían realmente Esparta como déspotas, mientras que los reyes no eran más que meros generales. En efecto, las atribuciones de los éforos aumentaron progresivamente, hasta acumular el poder legislativo, el judicial y el ejecutivo.

Funciones[editar]

  • Presidían las reuniones de la Gerusía o consejo oligárquico de ancianos de Esparta y de la asamblea (Apella).
  • También estaban a cargo de los juicios civiles, que ejercían según el derecho consuetudinario, ya que no había leyes escritas.
  • Controlaban la recaudación de impuestos y el calendario.[1]
  • Dirigían la política exterior y el entrenamiento militar de los jóvenes. Los éforos decretaban las levas de soldados, y dos éforos acompañaban al ejército cuando entraba en batalla, con la atribución de poder arrestar y mandar a prisión a los reyes si no se comportaban correctamente durante la guerra.

Los éforos que acompañaban al rey se mantenían en contacto con los que permanecían en Esparta con la escítala.

De acuerdo con Aristóteles, los éforos renovaban cada año una declaración de guerra contra los hilotas, convirtiéndoles en enemigos del Estado, como forma de justificar el uso de la fuerza contra ellos. Así, podían mandar a prisión y ejecutar a cualquier hilota por cualquier razón, en cualquier momento y sin tener que llevarlos a juicio o violar ningún ritual religioso de pureza.

Declive[editar]

El rey espartano Cleómenes III abolió la institución de los éforos el año 227 a. C., pero fueron restaurados por el rey de Macedonia Antígono III tras ser derrotados los espartanos en la batalla de Selasia en julio de 222 a. C. La institución siguió existiendo hasta el siglo II, siendo probablemente abolida definitivamente por el emperador romano Adriano.

En la ficción[editar]

En la novela gráfica de Frank Miller 300 y su adaptación cinematográfica, los éforos son mostrados como un grupo de sacerdotes no elegidos, lujuriosos y corruptos, con rasgos de sufrir lepra. En esta obra de ficción traicionan en secreto al rey de Esparta, Leónidas I, antes de la Batalla de las Termópilas frente a Jerjes I. Además, ordenan al rey no atacar a los persas para honrar el festival de las Carneias. También aparecen como custodios de el Oráculo de Delfos.

En el conocido estudio Historia de los griegos de Indro Montanelli se comenta que los citados oráculos, el de Delfos y el de Esparta, eran los más conocidos.

Referencias[editar]

  1. Cada año se nombraba tomando el nombre de uno de los éforos, como ocurría con los arcontes de Atenas.

Enlaces externos[editar]