Zoofilia

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Pastor penetrando a una cabra. Litografía de Paul Avril.

La zoofilia (del griego zoon, "animal", y philia, "afinidad") o bestialismo o bestialidad o incluso zoosexualidad es una parafilia que consiste en la atracción sexual o incluso la realización del acto sexual entre un ser humano y otra especie. Las personas que sienten esta afinidad o atracción sexual son conocidas como zoófilos o zoofílicos, zoosexuales o simplemente "zoos".[1] .[1]

Para mayor claridad, en este artículo se utilizará el término zoofilia para la atracción sexual, y el término bestialismo para el acto sexual. La zoofilia es considerada en muchas ocasiones como antinatural, y el acto sexual con otros animales como un abuso de éstos o como un "crimen contra la naturaleza" o un "delito nefando".[2] Algunas personas, por ejemplo el filósofo y autor Peter Singer (involucrado en movimientos por los derechos de los animales), defienden que esto no es así. Aunque la investigación de la zoofilia se muestra optimista y apoya a los zoófilos en su mayor parte, la cultura general se muestra hostil al concepto de la sexualidad animal-humana.

La actividad o el deseo sexual zoófilo es considerado como F65.9 Parafilia no especificada [302.9] por la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV (TR)), de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría).[3]

Críticos alegan que dichos comentarios en el DSM-IV no dicen nada sobre la salud mental y física del animal que tome parte en actos sexuales con personas; sin embargo, defensores de este tratado sostienen que la relación entre un humano y otro animal puede ir más allá del mero acto sexual, que los animales son capaces de formar una relación amorosa duradera con otro animal o con un humano, y que tal relación no es funcionalmente diferente de ninguna otra relación sexual o amorosa.[cita requerida]

Leda y el Cisne, una copia del siglo XVI de un cuadro desaparecido de Miguel Ángel de 1530 (Galería Nacional de Londres).

Terminología[editar]

El término zoofilia fue introducido por primera vez en el estudio de la sexualidad por Richard Freiherr von Krafft-Ebing en 1894. Los términos zoosexualidad y zoosexual se utilizan aproximadamente desde 1980, en correlación con las orientaciones sexuales homosexualidad y heterosexualidad. El término zoosexualidad se refiere a todo el espectro de las emociones, la atracción sexual o la orientación sexual hacia los animales.[4] [1] Personas con una fuerte afinidad por los animales, pero sin un interés sexual por ellos (también conocidos como "amantes de los animales") pueden ser consideradas como zoófilos sin deseo sexual, aunque en muchos casos podrían no estar de acuerdo en ser llamados así.

El ambiguo término sodomía ha sido empleado en algunas ocasiones en un contexto legal para referirse a actos bestialistas. En pornografía, el material que presenta prácticas sexuales entre humanos y animales no humanos lleva el nombre de zoofilia o bestialismo.

Entre la comunidad zoófila o zoofílica, el término bestialismo ha adquirido una connotación negativa, pues da a entender un mero afán egoísta de satisfacer sus propios deseos sexuales, sin mostrar ningún interés o preocupación por el consentimiento, bienestar y placer del animal. Esto ha llevado a algunos zoófilos a querer distinguir entre la zoofilia (una relación en donde existe amor) y el simple acto sexual o bestialismo. Otros se definen a sí mismos como zoófilos y como bestialistas.

El término zoofilofobia se refiere al miedo irracional hacia zoófilos; las personas con zoofilofobia tienen actitudes negativas hacia zoófilos y tienen un miedo irracional, antipatía, prejuicios y aversión hacia ellos.

Frecuencia de casos[editar]

No se sabe con exactitud la frecuencia con la que ocurren sentimientos de atracción sexual hacia animales; primero, debido a que sentimientos de este tipo, sin un comportamiento externo, no pueden ser registrados con facilidad; segundo, a causa de la imprecisa diferencia entre un comportamiento zoófilo y uno de cariño corriente hacia la mascota; y tercero, a consecuencia también de la contención por parte de muchas personas de ligeros sentimientos zoófilos. Por ello, la mayoría de las investigaciones se centran más en las características propias de la zoofilia, y no en cuantificar los casos en los que ocurre.

Encuestas científicas y otras informales estiman que un 1-2 por ciento o incluso hasta un 8-10 por ciento de la población sexualmente activa ha tenido alguna experiencia sexual destacable con un animal alguna vez en su vida.[cita requerida]

Un mayor número de personas (entre un 10 y un 30 por ciento, según la zona) han tenido alguna fantasía sexual o experiencia corta de este tipo.[cita requerida]

Sin embargo, estas cifras son dudosas. Como anécdota, My Secret Garden (1973), libro de sexualidad femenina de la autora Nancy Friday, contiene la contribución de unas 180 mujeres; de éstas, un 10 por ciento afirmaron tener un serio interés o una participación activa en la zoofilia.

Las tendencias zoófilas latentes pueden ser comunes; un frecuente interés y excitación sexual en ver a animales copulando es una prueba de ello, según Massen (1994).

Estatus legal[editar]

Europa y Júpiter transformado en toro

Los actos de bestialismo son considerados ilegales en muchas legislaciones, mientras que en otras no se hace referencia directa al bestialismo (únicamente se remarca como delito el abuso de animales). En muchos países las leyes no estipulan si las relaciones sexuales con animales son implícitamente abusivas o un maltrato. Ello provoca que el bestialismo no esté claramente contemplado en sus legislaciones.

  • Desde enero de 2012, hay 34 Estados en Estados Unidos que condenan explícitamente las relaciones sexuales con animales (a veces bajo el nombre de "sodomía" o "crimen contra la naturaleza").[5] Seis estados adoptaron recientemente una nueva legislación en contra: Oregon, Maine, Iowa, Illinois, Indiana, Missouri, Arizona, Alaska y Florida. Una equivocación que floreció en muchos estados fue la creencia de que al rechazar las cortes leyes que prohibían la "sodomía" (generalmente en el contexto de homosexualidad masculina), el bestialismo no volvería a ser ilegal. Sin embargo, la convicción de un hombre en Florida demostró que, incluso en estados sin leyes específicas en contra del bestialismo, se puede recurrir a estatutos en contra del maltrato de animales para condenarla (véase el caso de Randol Mitchell). Del mismo modo, en 2011 un zoofilo en Shelby, Ohio, que tuvo relaciones sexuales con regularidad con sus perros fue arrestado y acusado de "crueldad" con los animales, a pesar de que no haber causado daño a sus animales y de no haber leyes que prohíban específicamente la bestialidad en Ohio.[6] Un incidente similar ocurrió en Metairie, Luisiana en 2012.[7]
En los Estados Unidos, los estados donde las relaciones sexuales con animales es un "delito menor": Alaska, Arkansas, California, Dakota del Norte, Florida, Iowa, Luisiana, Maryland, Maine, Minnesota, Missouri, Nebraska, Nueva York, Oregón, Pensilvania, Utah y Wisconsin.[5]
Los estados donde la cópula con animales es un "delito grave": Arizona, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Dakota del Sur, Delaware, Georgia, Idaho, Illinois, Indiana, Massachusetts, Míchigan, Misisipi, Oklahoma, Rhode Island, Tennessee, Virginia y Washington.[5]
Los restantes 16 estados (y DC) no tienen leyes que prohíban la cópula con animales.[5] Sin embargo, la zoofilia es un delito grave en Puerto Rico.[8] El bestialismo está prohibido en Luisiana y Carolina del Norte, y las leyes lo consideran un "crimen contra la naturaleza".[9] [10]
  • Las leyes de Australia incluyen el abuso hacia los animales. Hasta 2011, la cópula con animales era legal en el territorio perteneciente al capital de Australia y el de Jervis Bay.[11] [12] La zoofilia ahora es ilegal en toda Australia, aunque cada Estado australiano tiene la posibilidad de derogar la legislación en el futuro.
  • En Alemania, la cópula con animales no es ilegal explícitamente. Sin embargo, el material pornográfico que lo contenga, sí §184a StGB. La República Federal de Alemania tenía una ley que lo prohibía, pero fue suprimida en 1969 (Paragraph 175). La Alemania oriental, antes de la reunificación de las dos Alemanias, no poseía ninguna ley en contra del bestialismo; de todas formas, la pornografía bestialista estaba restringida fuertemente. Hubo leyes a favor de la protección de animales (Tierschutzgesetz).
  • En el Reino Unido, la sección 69 del Acta de Ofensas Sexuales de 2003 prohíbe el bestialismo, y se redujo la sentencia a un máximo de dos años en prisión por penetración del pene humano en animales y viceversa.
  • En Canadá el bestialismo está prohibido (la sección 160 de su legislación lo prohíbe; nótese que no concreta más y, por tanto, el tema no queda del todo claro).
  • En Ecuador, el bestialismo es ilegal. Según el artículo 517 del Código Penal Ecuatoriano vigente: “la bestialidad se reprimirá con reclusión mayor de cuatro a ocho años”.[13]
  • En Hungría, el bestialismo es legal, siempre y cuando no se haga ningún daño físico al animal.
  • En Etiopía, el bestialismo es ilegal y es "punible por la ley".[16]
  • En la India, el bestialismo es ilegal. La sección 377 de la CIP (Código Penal indio) hace que sea ilegal que una persona tenga contacto sexual con un animal. "Quienquiera que voluntariamente tenga relaciones carnales contra la orden de la naturaleza con cualquier hombre, mujer o animal, será sancionado con 1 [cadena perpetua] o con pena de prisión de cualquier descripción de plazo que puede extenderse a diez años y deberá también ser condenado a multa." El castigo es más difícil que el castigo por violación; sin embargo, en esta sección sólo se considera la penetración.
  • En Japón, el bestialismo es legal.
  • En Zambia, el bestialismo es ilegal. El Código Penal (Cap 87, sección 115) prohíbe los "delitos contra natura", que incluyen el "conocimiento carnal de un animal".[17]
  • En los Países Bajos, en el año 2004, los periódicos del país informaron acerca de la preocupación de un legislador de que un hombre que había sido pillado fornicando con el caballo de un vecino no pudiera ser perseguido por no haber ninguna ley que prohibiera esto. El caballo no presentó ningún daño visible.
  • En Francia no existe el bestialismo como delito. Marcela Iacub cuenta el caso de un varón que mantenía relaciones sexuales con su pony, pero fue condenado a un año de prisión por «maltrato animal».[18]
  • En España no hay ninguna ley que prohíba explícitamente las prácticas sexuales con animales, ni casos jurídicos registrados en los que se condenen. Sí hay, no obstante, leyes poco elaboradas en contra del maltrato animal.

Zoofílicos[editar]

Muchacha con un ciervo. Pintura de Franz von Bayros.

La zoofilia como forma de vida[editar]

En contraposición con aquellos que sólo buscan pornografía o sienten curiosidad por la zoofilia, están aquellos que la consideran una forma de vida u orientación sexual. La edad en la que ocurre esto según estadísticas es generalmente a los 9-11 años, durante la pubertad. Aquellos que despiertan un gran interés por la zoofilia a edades menos tempranas normalmente se remiten también a la pubertad o antes.

Los zoófilos tienden a ver menos diferencias entre los animales y los humanos que el resto de la gente, e incluso en muchas ocasiones ven en los animales algunas virtudes de las cuales los humanos carecen (por ejemplo, honestidad). Tienden a pensar que la sociedad humana no comprende la zoofilia y que está mal informada sobre ella. Aunque algunos se sienten culpables por sentir atracción sexual hacia los animales, otros no se ven influenciados en su vida privada por morales ajenas.

La mayor dificultad que encuentran muchos zoófilos es la incapacidad de poder hablar libremente con amigos, familiares o conocidos sobre sus relaciones con animales, y el miedo a ser rechazados, agredidos o a que hagan daño a sus compañeros sentimentales si se llegara a saber su condición. Otros problemas comunes son extrema soledad (por la imposibilidad de dar a conocer su condición o por creer que son los únicos), y las repetidas muertes de los animales a quienes consideran compañeros del alma (debido a que la mayoría de los animales tienen un período de vida más corto que el de un humano, y a que no pueden expresar sus sentimientos de pérdida con nadie). Los zoofílicos no citan a creencias religiosas como mayor preocupación, quizá porque, aunque muchas religiones condenan la zoofilia, ésta no es un tema del que se hable con frecuencia.

Las relaciones sexuales zoófilas varían según la persona o el momento, y pueden estar basadas en relaciones similares a las parejas entre humanos (en particular, parejas monógamas), en relaciones amorosas entre animales (ambos participantes hacen sus elecciones en cuanto a pareja sexual se refiere, y el humano permanece como protector), y en variaciones de las mismas.

Los zoófilos pueden tener o no tener pareja humana o familia. Algunos zoófilos sienten atracción hacia los animales como segunda opción, después de la atracción hacia humanos. Otros zoófilos sienten lo contrario. En algunos casos la familia y los amigos son conscientes de las relaciones que mantiene un zoófilo; en otros casos, no. Esto puede llevar a sentimientos de culpa (es decir, el zoófilo no consigue decidir a cuál de sus múltiples relaciones será fiel) o celos en los amantes humanos. A veces los zoófilos inician relaciones humanas para evitar sospechas sobre su orientación, o a causa de querer cumplir expectativas más tradicionales. Otros eligen formar relaciones menos serias con otras personas (como compañeros de piso o relaciones con otros zoófilos) o vivir solos.

Existen sitios web especializados en zoofilia.[19]

La zoofilia no bestialista[editar]

Aunque el término zoofilia se asocia regularmente con el interés sexual por los animales, éste no implica deseo sexual en todos los casos[cita requerida]. En psicología y sociología en ocasiones se utiliza la palabra zoofilia en un sentido no sexual[cita requerida]. Varias otras definiciones del término aparte de la dicha anteriormente son:

  • "Afinidad o afección por los animales."[cita requerida]
  • "Atracción erótica hacia los animales o contacto sexual con éstos."
  • "Atracción hacia los animales o afinidad por éstos."
  • "Fijación erótica en los animales que puede llevar a la excitación sexual por el contacto real o imaginario con éstos."

La característica común de los diferentes casos y definiciones de la zoofilia es alguna forma de enlace afectivo fuera de lo común con los animales; de tipo emocional, sexual, o ambos[cita requerida]. La zoofilia no bestialista o amor (no sexual) por los animales es normalmente tolerada y aceptada por la sociedad.

Los zoófilos en relación con otros grupos[editar]

A los zoófilos muchas veces se les confunde con los furries en sociedades donde dicha subcultura existe. Los furries son gente con un interés por el arte antropomórfico animal. Sería falso afirmar que todos los furries sienten deseo sexual por los animales. Muchos furries aprecian la compañía de animales y gustan de poseer arte erótico animal-antropomórfico. Sin embargo, la mayoría no desean extender su interés por los animales hacia el campo de la sexualidad. Existe, no obstante, un reducido grupo de furries que también se consideran zoófilos, que se estima en un 5 por ciento del total[cita requerida] (porcentaje similar al de la población zoófila entre el resto de la gente). Varias formas de fetichismo, como por ejemplo llevar disfraces de animales u otras tendencias, no suelen tener relación directa con la zoofilia.

La zoofilia no está relacionada con la caracterización animal de juegos y fantasías sexuales, donde una persona toma el rol de perro, caballo u otro animal mientras el compañero actúa de jinete, entrenador, criador o montador. Estas actividades son juegos de rol sexuales y no tienen conexión implícita ni están asociados con la zoofilia. En vez de con la zoofilia, normalmente se asocian con prácticas sexuales de dominación y sumisión, como en el sadomasoquismo. La actividad bestialista no pertenece a este grupo de actividades, normalmente sería considerada como actividad extremadamente extravagante en caso de que los participantes de este tipo de prácticas de sumisión llegaran a ponerla en práctica.

Zoofilia y salud[editar]

El contacto sexual con animales está asociado a varios riesgos significativos para la salud. Esto es similar a los riesgos sexuales en las interacciones de humano a humano, ya que los seres humanos son animales. Las áreas de preocupación posible son infecciones, lesiones físicas y reacción alérgica. Las infecciones que se transmiten de los animales a los seres humanos se denominan zoonosis. Algunas zoonosis pueden transferirse a través de contacto casual, pero otros son transferidos mucho más fácilmente por las actividades que exponen a los seres humanos para el semen, fluidos vaginales, orina, saliva, las heces y sangre de animales.[20]

Algunos riesgos para la salud incluyen brucelosis, leptospirosis, fiebre Q, rabia y Campylobacter.[21] Sin embargo, en los animales que están bien cuidados, los riesgos son bajos. Además, estos riesgos no se limitan solo a actividades sexuales, pudiendo transmitirse de otras formas (por mordeduras, consumo de animales, etcétera). A excepción de primates, los animales no humanos no pueden transmitir el virus VIH a los seres humanos.[22]

Un estudio de 2011 sugirió que la cópula con animales puede conducir a cáncer de pene en los varones;[23] Sin embargo, se trata de un estudio dudoso e incompleto. Con respecto a esta cuestión, se dijo lo siguiente:

"Una mujer [Sallie Graves] dijo el Huffington Post que estudian los resultados de la [cáncer de pene] debería inducir a las personas a tomar precauciones, tales como usar un condón al tener relaciones sexuales con animales, pero ella dijo que el estudio probablemente no disuadirían comprometidos zoófilos. 'A Insistir en que a personas que verdaderamente aman animales debe renunciar a su sexualidad y su naturaleza debido a algunos peligros físicos sería tan absurdo como insistiendo en que homosexuales a ser heterosexual debido a SIDA,' Graves escribieron en un correo electrónico. 'Ellos podrían ser más cautelosos... pero no sería cambiaría sus naturaleza. Un verdadero zoófilos no pueden cambiar su atracción y amor sólo a causa de es un riesgo de infección mayor o menor.'"[23]

Para obtener más información, véase "zoonosis" y consulte el artículo de Wikipedia en inglés acerca de zoofilia y salud [1].

Perspectivas de la zoofilia[editar]

El sueño de la esposa del pescador

Perspectivas psicológicas y de investigación[editar]

El DSM IV lo diagnostica como F65.9 Parafilia no especificada [302.9].[24]

Los primeros estudios detallados que incluían la zoofilia datan de 1910, mientras que los primeros en tener la zoofilia como tema principal son de alrededor de 1960. Todos los estudios significativos sobre el tema, desde Masters (1962) hasta Miletksi (2002) y Wienberg (2003), muestran principios y conclusiones comunes:[25]

  • El aspecto principal a estudiar son los sentimientos, las relaciones y las causas de todo ello, no únicamente el acto sexual aislado o el deseo impulsivo. (Masters, Miletski, Beetz)
  • La mayoría de los zoófilos tienen relaciones humanas. (Masters, Beetz) Las relaciones zoosexuales implican generalmente a perros y/o caballos. (Masters, Beetz)
  • La sociedad en general está mal informada sobre la zoofilia. (Masters, Miletski, Weinberg, Beetz)
  • Los sentimientos y el cariño de los zoófilos por los animales pueden ser auténticos y, dentro de las capacidades del animal, recíprocos. (Masters, Miletski, Weinberg, Beetz)
  • Al contrario de lo que piensa la gente, hay un cierto interés por la zoofilia "latente" en la sociedad, en forma de fantasías, cópula entre mascotas, o de forma real y consciente. (Nancy Friday, Massen, Masters)
  • La zoofilia y el zoosadismo no son lo mismo y están diferenciados claramente en cada uno de los estudios.
  • Masters (1962), Miletski (1999) y Weinberg (2003) afirman que se está haciendo un daño social significativo al pensar que la zoofilia implica zoosadismo: "Esto destruye la vida de muchos ciudadanos."

Beetz también afirma lo siguiente:

"El fenómeno de contacto sexual con animales está perdiendo su tabú: el que aparece con más frecuencia en las publicaciones académicas, y la imagen pública demasiado .[...] contacto sexual con animales - en forma de bestialismo o zoofilia - debe ser abiertamente discutidas y estudiadas en detalle por los investigadores en disciplinas como la ética animal, comportamiento animal, Antrozoología, psicología, sociología y derecho."[26]

Recientes hallazgos sugieren que la zoofilia es una legítima orientación sexual (conocida como zoosexualidad).[27] [1] El diario de Medicina Legal y forenses (Vol. 18, febrero de 2011) afirma que existen varios tipos de zoófilos: Role-players humanos-animal, zoófilos románticos, zoófilos de fantasías, zoófilos táctiles, zoófilos fetichistas, sádicos bestialistas, zoófilos oportunistas, zoófilos regulares y zoófilos exclusivos.[28] Afirma que, aunque algunos zoófilos son abusivos, la mayoría no abusa de los animales.

En ocasiones se han hecho estudios relacionados con la cantidad de bestialismo o zoosadismo existente entre criminales y gente con problemas psicológicos graves. Estos estudios no son profesionalmente aceptados como válidos en la investigación de la zoofilia, ya que sus resultados están condicionados por la preselección de personas a quienes se entrevista. Esta forma de enfocar el tema, usada en estudios antiguos con la intención de demostrar que la zoofilia es una patología, se considera no representativa y desacreditada.

Un ejemplo de estas estadísticas incriminatorias es el comentario de PETA [2], sacado de un estudio independiente [3]: "El 96% de las personas que practican el acto sexual con animales cometen a continuación crímenes contra humanos". Lo que no dice PETA es que en el mismo estudio se afirma lo siguiente: "Es difícil decir qué actitud es normal en un estudio donde los 381 participantes involucrados son delincuentes juveniles... Es posible que entre otras poblaciones... las actividades sexuales con animales sean hechas por amor, necesidad de consuelo u otras causas. En otras poblaciones, puede que no haya ninguna relación entre las prácticas bestialistas y los crímenes contra humanos."

Investigaciones médicas sugieren que algunos zoosexuales sólo son atraídos a una especie específica (como los caballos), algunos zoosexuales son atraídos a varias especies (que pueden o no incluir los seres humanos), y algunos zoosexuales no sienten atracción por los seres humanos en general.[29] [30]

Perspectivas religiosas[editar]

El hombre que copula con una yegua. Imagen en el exterior de un templo hinduista-jainista de Khajuraho, India.

La mayoría de las religiones organizadas critican negativamente o condenan la zoofilia y el bestialismo, con algunas excepciones.

  • Teólogos judíos y cristianos citan los versículos 18:23 ("Y no debes acostarte con bestias, haciéndote inmundo por ello, y tampoco mujer alguna debe acostarse con bestias; es perversión") y 20:15-16 ("Cualquiera que tenga cópula con bestia alguna, debe ser matado; y mataréis también a la bestia. Y cuando una mujer se acerque y tenga cópula con cualquier bestia, ambos deben ser matados; su sangre estará sobre ellos") del Levítico para denunciar el bestialismo. Algunos teólogos (en especial cristianos) extienden estos fragmentos, de forma que los pensamientos lujuriosos sobre animales también son pecado. Algunos zoofílicos defienden que estos versículos especifican que la postura sexual del misionero con animales está prohibida, mientras que las otras no lo están. No todos los cristianos creen que la cópula con animales es inmoral,[cita requerida]. El Nuevo Testamento de la Biblia cristiana prohíbe la bestialidad (1 Corintios 6:9; Efesios5:5; Apocalipsis 22:15), ya que es una inmoralidad sexual.
  • El Islam tiene diferentes posturas frente al bestialismo. Esto se debe a que ello no se menciona en el Corán, o a que la cópula y la sexualidad se trataban menos como tabú en la sociedad musulmana que en la cristiana. Algunos musulmanes afirman que la cópula con animales es detestable; otros, que a pesar de ser condenable, se ha de tratar con cierta indulgencia, como el lesbianismo o la masturbación.[31] El libro Tahrirolvasyleh, en el que Ayatolá Ruhollah Jomeini aprueba la cópula con animales bajo unas ciertas condiciones.[cita requerida]
  • Hay diversas referencias en las escrituras hindúes de figuras religiosas teniendo relaciones sexuales con animales (por ejemplo, el dios Brahmā copulando con un oso, o un sabio semihumano nacido de una madre cierva). En el arte védico también hay evidencias de bestialismo (la religión que la civilización védica ejercía es la precursora del hinduismo) y de figuras de personas copulando con animales entre las miles de esculturas que describen "eventos de la vida" en el exterior del templo de Khajuraho.[cita requerida] La doctrina hindú ortodoxa defiende que la cópula debería estar restringida a parejas casadas, prohibiendo el bestialismo. Y en el Manusmrti, el apareamiento entre los seres humanos y animales está permitido:
"Algunos sabios valoran la semilla, otros el campo y aún otros la semilla y el campo. Porque sabios han nacido en hembra animales por la potencia de las semillas y fueron honrados y valorado, la semilla se valora (Manu 10,70-72)"[32]
  • * El budismo trata las conductas sexuales según si éstas hacen daño a uno mismo o a otros. La ética budista en materia sexual por lo general prohíbe todo acto sexual donde uno de los participantes no dé su consenso (violación, pedofilia, etc.) ,por lo cual, debido a que los animales no podrían dar nunca el consenso, la zoofilia estaría implícitamente prohibida en el budismo, si bien nunca lo ha sido explícitamente para los laicos y puede ser sujeto de debate[33] Algunas conductas sexuales, incluidas las conductas sexuales con animales, están prohibidas explícitamente para los monjes y monjas budistas.[34] [35]

Perspectivas históricas y culturales[editar]

Zoofilia en una pintura india

El fenómeno de las relaciones sexuales con animales no es nuevo. Las instancias de este comportamiento han sido encontradas en la Biblia.[36] En una cueva se muestra pintura desde por lo menos 8000 AEC en el norte italiano Val Camonica un hombre a punto de penetrar en un animal. Raymond Christinger interpreta como una demostración del poder de un jefe tribal,[37] y lo que no sabemos si esta práctica era entonces más aceptable y si la escena representada era habitual o inusuales o si fue simbólico o imaginario.[38] La Cambridge ilustrada historia del arte prehistórico dice que la escena puede ser humorística, como el hombre penetrante parece estar agitando alegremente con su mano al mismo tiempo. Potters parecen han pasado tiempo describiendo la práctica, pero esto puede ser debido a que encontraron que la idea es divertido.[39] Dr. "Jacobus X", se dice que un nom-de-penacho de un autor francés, dijo que esto era claramente 'antes de que cualquier tabú conocido contra la cópula con animales existiera.'[40] Masters dijo que puesto que el hombre prehistórico es prehistórico hace falta decir que sabemos poco de su comportamiento sexual,[41] representaciones en pinturas rupestres sólo pueden mostrar el artista preocupaciones subjetivas o pensamientos.

Masters siente que en la bestialismo de la antigüedad fue generalizada y creían que a menudo se incorporó al ritual religioso. Cree que han tenido lugar en el antiguo Egipto, alegando que las formas zoomorfos de antiguos dioses egipcios asegura que bestialismo habría sido parte de sus ritos.[42] No existe ninguna prueba de que la presencia de dioses con atributos zoomorfos garantiza esto en sí mismo. Sin embargo, Píndaro, Herodotus y Plutarco afirmaron que los egipcios participan en Congreso ritual con cabras.[43] Tales afirmaciones sobre otras culturas no reflejan necesariamente nada acerca de que el autor tenía pruebas, pero es una forma de propaganda o xenofobia, similar al libelo de sangre.

En la cultura orientada a la Iglesia de la edad media (c. 1000-1300 EC), la actividad de una persona zoosexual fue condenada a ejecución, habitualmente se le condenaba a la hoguera, y se daba muerte a los animales involucrados de igual manera o por ahorcamiento. El clérigo y cronista Gerald de Gales afirmó haber presenciado a un hombre teniendo relaciones sexuales con un caballo como parte de un ritual pagano en Irlanda.[44] [45]

La zoofilia también era común entre las tribus indígenas, como los indios hopi. Voget describe la vida sexual de los jóvenes nativos americanos como "bastante inclusivo", incluida la bestialismo.[46] Además, los inuit de cobre no tenían aparentemente "ninguna aversión a las relaciones sexuales con animales vivos".

Perspectivas de los estudios del comportamiento animal[editar]

La creencia extendida de que los animales son universalmente heterosexuales y de que sólo se interesan en su propia especie es científicamente imprecisa. Etólogos tales como Desmond Morris, así como estudios formales, han documentado consistentemente comportamientos homosexuales en cientos de especies animales, casos en los que parece ser capaz de elegir el sexo de su pareja sexual o incluso en presencia del sexo opuesto. También hay pruebas de parejas animales homosexuales, crianza por parte de padres homosexuales, y comportamiento sexual interespecie. Peter Singer describe el siguiente incidente atestiguado por Biruté Galdikas (notable etóloga, considerada por muchos como la mayor autoridad en el estudio de los primates):

"Mientras andaba por el campamento con Galdika, un gran orangután macho embistió a una auxiliar suya, siendo las intenciones del orangután claras (tenía el pene erecto). Luchar contra el fuerte animal no era una opción, y por tanto Galdika dijo a la mujer que se calmara, que el orangután no le haría daño. Para mayor calma, le dijo que los orangutanes tienen un pene muy pequeño. Mientras esto pasaba, el orangután perdió el interés antes de penetrar a la persona. Aquello que más me sorprendió de este suceso fue que a ojos de alguien que ha vivido gran parte de su vida junto a orangutanes, que uno de ellos te vea como objeto de deseo sexual no es sorprendente ni horroroso. La aparente violencia con la que el orangután se abalanzó fue, para Galdika, inquietante; pero el hecho de que fuera el orangután quien iniciara el acto, no."[47]

Debate sobre zoosexualidad[editar]

Debido a su carácter polémico, las personas han desarrollado argumentos para y en contra de la zoofilia.

Argumentos en contra de zoofilia[editar]

Andrea Beetz afirma que hay pruebas de enfoques violentos a la cópula con animales, a menudo se caracterizan por 'enlace, tramites, amenazante, superando a', están vinculados al 'comportamiento violento' y podrían ser un ensayo de violencia dirigido por humanos; sin embargo, la mayoría de los zoófilos no son crueles con los animales,[48] y el vínculo entre violencia y zoofilia es dudoso.[49] Beetz sostiene que los animales podrían ser traumatizados incluso por un enfoque no violento, sexual de un ser humano. Pero si el enfoque es llevado a cabo con amabilidad y atención, y la persona se detiene si el animal muestra signos de malestar, como los zoófilos describen las interacciones sexuales ideales con animales, Beetz cree que no hay necesidad de trauma como resultado.[50]

Un argumento de la dignidad humana está dada por Wesley J. Smith, un investigador y defensor del diseño inteligente en el centro para la ciencia y la cultura del conservador cristiano Discovery Institute: "este tipo de comportamiento [bestialismo] es profundamente degradantes y absolutamente subversivo a la comprensión fundamental que los seres humanos son únicas y especiales y del más alto valor moral en el universo conocido--un concepto conocido como excepcionalismo humano".[51]

La zoosexualidad es considerada por las leyes del Reino Unido como comportamiento profundamente perturbado.[52] Muchas de las críticas a la zoofilia son de origen religioso. Las críticas a la zoofilia son a menudo causadas por fobia hacia los zoófilos, y por prejuicio irracional.

Una de las principales críticas hacia la zoofilia es que la actividad de bestialismo es dañina para los animales y necesariamente abusiva, porque los animales son incapaces de dar o negar su consentimiento;[53] sin embargo, los animales no humanos no pueden expresar un consentimiento legalmente válido a nada en nuestra sociedad, por lo que toda interacción humana con animales (por ejemplo bañar a un perro) podría considerarse igualmente dañina y abusiva, salvo que se piense que el sexo por sí solo ya es siempre dañino y abusivo.

Argumentos a favor de zoofilia[editar]

Una pintura Iraní del siglo XV

Los defensores de zoofilia dicen que los argumentos en contra de la zoofilia son irracionales, porque esperan el consentimiento informado de los animales para la actividad sexual, pero no esperan su consentimiento para el sacrificio, la eutanasia, procedimientos quirúrgicos (incluida la castración y mutilación estética), experimentación potencialmente letal, caza y actividades peligrosas.[54] Igualmente, si los animales no pueden dar su consentimiento, entonces se deduce que no deben tener relaciones sexuales entre sí.[55] Los zoófilos dicen que la zoofilia es más apropiada que la castración, porque la castración está hecha para la conveniencia humana en lugar del bienestar de los animales.[56]

El profesor de bioética Brian Cutteridge declara lo siguiente en relación con este argumento:

"La autonomía sexual del animal es violada regularmente para que el humano gane dinero a través de procedimientos tales como la [inseminación artificial]. Estos procedimientos son probablemente inquietantes físicamente y psicológicamente para los animales (más inquietante que actos de bestialismo), sin embargo, el consentimiento del animal nunca se plantea en el debate a tales procedimientos. Limitar el "derecho" de los animales solo a los actos de zoofilia es hacer una ley [contra zoofilia] basada no en la razón, sino en el prejuicio moral; las leyes violan los derechos constitucionales de los zoófilos al debido proceso e igualdad ante la ley. [...] Las leyes que tipifiquen como delito la zoofilia basándose en repugnancia social de tales actos, pero no en los daños reales causados por tales actos, son una infracción injusta e inconstitucional en la libertad individual."[49]

Los defensores de zoofilia argumentan que bestialismo no es "maltrato animal" porque herir físicamente a los animales no es normal y no es común en la población de zoosexualidad; También argumentan que la actividad sexual con animales puede ser nocivo o no dañino (esto es lo mismo que la actividad sexual humana). Los defensores de zoofilia también argumentan que el consentimiento es irrelevante porque muchas prácticas socialmente aceptadas (como la caza, pruebas de laboratorio y sacrificio de animales por su carne) no incluye el consentimiento del animal.[57]

Según el investigador Miletski, aquellos que apoyan la zoofilia piensan que los animales incluso a veces parecen disfrutar de la atención sexual;[58] en ocasiones, un animal iniciará un encuentro sexual por sí mismo.[59] Animales, como perros, pueden estar dispuestos a participar en la actividad sexual con los seres humanos y "parecen disfrutar la atención proporcionada por la interacción sexual con un ser humano."[49] Los propietarios de animales normalmente saben lo que a sus mascotas les gusta o no. La mayoría de la gente puede decir si a un animal no le gusta cómo es acariciado porque se alejan. Un animal que disfruta ser acariciado empuja contra la mano y parece disfrutarlo. Los que defienden la zoofilia ven esto como una forma en la que un animal da su consentimiento, o el hecho de que un perro puede menear la cola (consentimiento expresado a través del lenguaje corporal).[60]

El filósofo utilitario y miembro del movimiento de liberación animal Peter Singer argumenta que la zoofilia es ética, siempre y cuando no se trate de ningún daño o crueldad hacia los animales[61] (a favor de la "principio del daño"). En su artículo "Heavy Petting,"[47] Singer argumenta que la bestialidad no siempre es abusiva, y las relaciones entre los seres humanos y los animales pueden ser mutuamente agradables. Ingrid Newkirk, Presidente del grupo de derechos de los animales PETA, sostuvo que, "¿Si una niña obtiene placer montando un caballo, es sufrimiento para el caballo? ¿Si no, a quién le importa? ¿Si le doy un beso francés a tu perro y el perro o perra disfruta los besos, está mal? Creemos que la explotación y el abuso es malo. Como el bestialismo no siempre incluye explotación y el abuso, el [bestialismo] no es malo."[62]

Jacob M. Appel también ha abogado por la despenalización del bestialismo, argumentando que la falta de consentimiento no es un concepto significativo cuando se habla de cópula entre especies. Ha escrito que la sociedad no "describe poseer un perro mascota como secuestro, incluso cuando el canino está restringido al interior de una vivienda, aunque confinar un ser humano de la misma manera claramente sería poco ético." Según Appel, tales relaciones "pueden ser neutro o incluso placentera para los animales", y principalmente están prohibidas debido a los tabúes sociales y la intolerancia, no por cualquier razón filosófica o moral defendible.[63]

Los opositores del excepcionalismo humano creen que hay una contradicción:

"La creencia [de nuestra sociedad] es que tenemos los seres humanos son las mejores especies, la más inteligente, la más valiosa y tienen un "derecho" otorgado por Dios. Por lo que todas las otras especies (a pesar de sus capacidad de sentir y tener emociones tal como lo hacemos) son "debajo" nosotros. De hecho, [según la sociedad], los animales no humanos no son comunidades o individuos con sus propios intereses, pero objetos y recursos para ser explotados. Aquí en radica el problema: tener un compañero sexual implica que los dos son iguales; y si ese socio es un animal no humano, está en contradicción con el mencionado paradigma."[64]

Los defensores de zoofilia argumentan que la creencia "excepcionalismo humano" es erróneo y es causada por un especismo y un antropocentrismo irracionales;[65] Zoófilos dicen que los humanos no son superiores a los animales no humanos (porque los seres humanos son animales). Además, argumentan que la zoofilia es totalmente independiente de la pedofilia porque la zoofilia tiene que ver con animales maduros, mientras que la pedofilia tiene que ver con el ser humano inmaduro.[66] Estudios que intentan encontrar un vínculo entre la pedofilia y zoofilia han sido llamados "seriamente defectuosa de diversas maneras", tales como "[usando] estudios que se limitan a pequeñas muestras de individuos atípicos, tales como los presos."[49]

Como las relaciones sexuales se producen entre diferentes especies en la naturaleza (cópula interespecie), y como los humanos son animales, los críticos argumentan que es injusto llamar bestialismo "contra natura".[67] [68] También, individuos de distintas especies (como los delfines) parecen ser atraídos sexualmente a los seres humanos; esto se conoce como "bestialismo inverso".[69] Algunos animales han sido vistos copulando por placer y no para fines de reproducción;[70] esto contradice la noción de que los animales sólo tienen relaciones sexuales a fin de reproducir.[71] [72] [73]

En 2006, una ética animal danesa informe concluyó que la bestialidad no es intrínsecamente mala, y pueden reforzarse mutuamente agradable.[74] Aunque hay muchos argumentos a favor de la zoofilia, cuando las personas (por ejemplo los políticos) se enfrentan a la cuestión en lugares públicos, los argumentos de la zoofilia son rara vez o nunca mencionados debido a los tabúes sociales asociados con la zoofilia y el prejuicio.[75] La lucha contra la discriminación de la zoosexualidad ha sido descrita como la "nueva frontera" de los derechos civiles.[48]

La perspectiva libertario de zoofilia no siempre es crítica de la misma:

"Por motivos de libertario, [argumentos acerca de la homosexualidad] son también los mismos argumentos que puedan convencernos de acuerdo con Peter Singer sobre bestialismo — es decir, lo que uno hace en el propio establo no pueden ser controlados por el gobierno. Las palabras clave son, por supuesto, 'normal' y 'natural'. Ambos son términos que se han utilizado para condenar a homosexuales, y ambos son igualmente sin sentido cuando se aplica a la cópula interespecie (bestialismo)."[76]

De acuerdo con el Científico Estadounidense, la mayoría de los zoofílos no son crueles con los animales:[66]

"En otras encuestas recientes, la mayoría de los zoófilos se burlan a la noción de que eran abusivos hacia los animales — lejos de eso, dijeron. De hecho, muchos zoófilos son activistas de los derechos animales."[66]

Referencias en la cultura[editar]

  • La más conocida es la que hace referencia a la emperatriz Teodora de Bizancio, que se servía de animales en sus bacanales.
  • En la mitología de la Isla de Chiloé existe la leyenda del mítico perro Trehuaco, criatura que mantiene relaciones sexuales con las mujeres.
  • En Francia, en 1601, Claudine de Culam, una joven de 16 años, fue ahorcada junto con su perro tras un juicio que la encontró culpable en el cargo de zoofilia.
  • En 1973, el dramaturgo Peter Levin Shaffer escribió la obra Equus, en la que uno de los protagonistas es un adolescente que siente fascinación sexual y religiosa por los caballos.
  • La Bête (1975), discutida película de Walerian Borowczyk, basada en la leyenda de la Bestia de Gévaudan, en la que una noble francesa tiene relaciones sexuales con una monstruosa criatura parecida a un perro gigante.
  • Passion in the Desert, de Lavinia Currier, es una película de 1998 basada en una historia corta de Honoré de Balzac en la que un soldado napoleónico, perdido en el desierto egipcio, tiene un intenso romance con una leopardo llamado por él Simoom.
  • El género pornográfico posee un subgénero propio dedicado a la zoofilia o incluso el bestialismo.[77]
  • Sleeping Dogs Lie es una película que se estrenó en 2006 en España, en que una mujer le hace una felación a su perro. Tras esa acción, tiene que a aprender a vivir con ese secreto por miedo al rechazo de su familia, por el miedo a la soledad.
  • El documental Zoo, del año 2007, narra la historia de Kenneth Pinyan, un hombre que murió de peritonitis debido a una perforación en su colon luego de relacionarse sexualmente con un caballo que lo penetró analmente.

Referencias[editar]

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Enlaces externos[editar]