Mecanismo de Anticitera

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NAMA Machine d'Anticythère 1.jpg
NAMA Machine d'Anticythère 4.jpg
Anverso y reverso del fragmento A del Mecanismo de Anticitera.

El mecanismo de Anticitera es una calculadora mecánica antigua diseñada para prever la posición del Sol, la Luna, y algunos planetas, que permitía predecir eclipses. Consiste en un conjunto de engranajes de ruedas dentadas de bronce con signos e inscripciones astronómicas en griego antiguo, dialecto corintio-siracusano. Fue descubierto entre los restos de un naufragio cerca de la isla griega de Anticitera, entre Citera y Creta, y se cree que data del 87 a. C.

Investigaciones[editar]

Estructura del mecanismo de Anticitera.

Es uno de los primeros mecanismos de engranajes conocido, y se diseñó para seguir el movimiento de los cuerpos celestes. De acuerdo con las reconstrucciones realizadas, se trata de un mecanismo que usa engranajes diferenciales, lo cual es sorprendente dado que los primeros casos conocidos hasta su descubrimiento datan del siglo XVI. De acuerdo con los estudios iniciales llevados a cabo por el historiador Derek J. de Solla Price (1922-1983), el dispositivo era una computadora astronómica capaz de predecir las posiciones del Sol y de la Luna en el zodíaco, aunque estudios posteriores sugieren que el dispositivo era bastante más "inteligente".

Empleando técnicas de tomografía lineal, Michael Wright, especialista en ingeniería mecánica del Museo de Ciencia de Londres, ha realizado aportaciones estudiando del artefacto. Wright ha encontrado pruebas de que el mecanismo de Anticitera podía reproducir los movimientos del Sol y la Luna con exactitud, empleando un modelo epicíclico ideado por Hiparco, y de planetas como Mercurio y Venus, empleando un modelo también epicíclico derivado de Apolonio de Pergamo.

Proyecto de investigación Antikythera[editar]

Reconstrucción del mecanismo de Anticitera en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas (fabricado por Robert J. Deroski basándose en el modelo de De Solla Price).

El proyecto de investigación Antikythera, un equipo internacional de científicos con miembros de la Universidad de Cardiff (M. Edmunds, T. Freeth), Universidad de Atenas (X. Moussas. I. Bitsakis) y la Universidad de Tesalónica (J. S. Seiradakis), en colaboración con el Museo Arqueológico de Atenas (E. Magkou, M. Zafeiropoulou) y la Institución Cultural del Banco de Grecia (A. Tselikas), usando técnicas desarrolladas por HP (T. Malzbender) y X-tex (R. Hudland) para el estudio del mecanismo de Antikythera, desarrolló una fotografía 3D basándose en tomografía computarizada de alta resolución.

El resultado fue que se trata de una calculadora astronómica que predice la posición del sol y la luna en el cielo. El artefacto muestra las fases de la luna en cada mes utilizando el modelo de Hiparco. Tiene dos escalas en espiral que cubren el ciclo Calípico (cuatro ciclos Metónicos, 4 × 19 años) y el ciclo de Exeligmos (3 ciclos de Saros, 3 × 18 años), prediciendo los eclipses de sol y luna. El mecanismo es aún más sofisticado de lo que se creía, con un enorme nivel científico en su diseño.

Gracias a las técnicas actuales, se habría podido entender el funcionamiento del aparato. Basándose en la forma de las letras que pueden leerse en el mecanismo (H. Kritzas) se estableció su año de construcción, entre el 150 y el 100 a. C., más antiguo de lo que se estimaba.

Como Hiparco fue el más importante astrónomo de la época, es posible que ese científico sea quien pensó el complicado mecanismo del instrumento.[1]

Fijación de la fecha de los Juegos olímpicos[editar]

En el año 2008, Tony Freeth, Alexander Jones, John Steele y Yanis Bitsakis, publicaron en la revista Nature que el mecanismo servía para fijar con exactitud la celebración de los Juegos Olímpicos en la antigüedad. El interior del artefacto contiene una inscripción que indica Nemea (en referencia a uno de los juegos que fueron más importantes), y Olimpia. Con dichos diales se fijaba con precisión la última luna llena más próxima al solsticio de verano cada cuatro años, fecha en la que se iniciaban los juegos.[2]

Nuevas investigaciones[editar]

Recientemente, en el año 2010, el grupo de Tacoma-Quilmes, integrado por James Evans y Alan Thorndike de la Universidad de Puget Sound (Tacoma, Estados Unidos) y Christián C. Carman de la Universidad Nacional de Quilmes (Quilmes, Argentina) ha hecho importantes contribuciones. En primer lugar, ha descifrado cómo el mecanismo reflejaba la anomalía solar. Y, en segundo, propusieron una novedosa forma en que se mostrarían los movimientos planetarios. Según ellos, el mecanismo no mostraría su posición en el zodíaco, sino ciertos eventos importantes para los astrónomos (como el comienzo o fin de una retrogradación, la ocultación, etc).[3] Sus contribuciones invitan a proponer la hipótesis según la cual el sistema de epiciclos y deferentes no surgió como respuesta a una exigencia platónica de circularidad de los astros, basada en su divinidad, sino por una razón mucho más terrestre: simplemente como una solución mecánica a la problemática de reflejar con engranajes las regularidades planetarias conocidas por los babilonios.[4]

Dispositivos similares en la literatura antigua[editar]

En De re publica de Marco Tulio Cicerón, un diálogo filosófico del siglo I, se mencionan dos máquinas que algunos autores modernos consideran un tipo de planetario que predicen los movimientos del Sol, la Luna y los cinco planetas conocidos en aquel momento. Fueron construidos ambos por Arquímedes y llevados a Roma por el general Marco Claudio Marcelo después de la muerte de Arquímedes en el sitio de Siracusa en el año 212 a. C. Marcelo tuvo un gran respeto por Arquímedes y una de sus máquinas fue lo único que se quedó del asedio (la segunda fue ofrecida al templo de Virtus). El dispositivo fue guardado como herencia familiar y Cicerón hizo que Philus (uno de los participantes en la conversación que Cicerón imaginó tuvo lugar en una villa perteneciente a Publio Cornelio Escipión Emiliano en el año 129 a. C.) dijera que Cayo Sulpicio Galo (cónsul con el sobrino de Marcelo en 166 a. C. y acreditado por Plinio el Viejo[5] como el primer romano que escribió un libro explicando los eclipses solares y lunares) dio una "explicación aprendida" de este y demostrara su funcionamiento.

He oído a menudo sobre este globo celestial o esfera mencionado acerca de la gran fama de Arquímedes. Su apariencia, aun así, no parecía ser particularmente sorprendente. Hay otro, más elegante en forma y más generalmente conocido, moldeado por el mismo Arquímedes y depositado por el mismo Marcelo en el templo de Virtus en Roma. Pero tan pronto como Galo ha empezado a explicar, con su sublime ciencia, la composición de esta máquina, sentí que el geómetra siciliano debió poseer un genio superior a cualquier cosa que usualmente concibamos perteneciente a nuestra naturaleza. Galo nos aseguró que el sólido y compacto globo era una invención muy antigua que el primer modelo fue presentado por Tales de Mileto. Que posteriormente Eudoxo de Cnido, un discípulo de Platón, trazó en su superficie las estrellas que aparecen en el cielo y que muchos años después, tomando prestado de Eudoxo este bello diseño y representación, Arato los ilustró en sus versos, no por ninguna ciencia de astronomía sino por el ornamento de la descripción poética. Añadió que la figura de la esfera, que mostraba los movimientos del Sol y la Luna y los cinco planetas o estrellas errantes, no podía ser representados por el globo sólido primitivo. Y que en esto, la invención de Arquímedes fue admirable, porque calculó cómo una simple revolución mantendría desiguales y diversas progresiones en movimientos disimilares.
Cuando Galo movió este globo mostró la relación de la Luna con el Sol y hubo el mismo número de vueltas en el dispositivo de bronce como el número de días en el verdadero globo del cielo. Así mostró el mismo eclipse del Sol como en el globo [del cielo], al igual que mostró la Luna entrando en el área de sombra de la Tierra cuando el Sol está en línea ... [laguna; texto hipotético: "mostraba tanto eclipses solares como lunares..."][6]

Así que al menos una de las máquinas de Arquímedes, probablemente el prototipo o algo bastante similar al mecanismo de Anticitera, aún funcionaba alrededor de 150 a. C., si consideramos el interés de Galo y el hecho de que el diálogo De Republica, en esta parte, parece estar relacionada con los prodigia astronómicos y en particular con los eclipses.

Pappus de Alejandría afirmó que Arquímedes escribió un ahora perdido manuscrito sobre la construcción de estos dispositivos titulado Sobre hacer esferas.[7] [8] Los textos supervivientes de la biblioteca de Alejandría describen muchas de sus creaciones, algunos elementos conteniendo dibujos simples. Uno de estos dispositivos es su odómetro, el modelo exacto más tarde usado por los romanos para situar su marcador de millas (descrito por Marco Vitruvio, Herón de Alejandría y en el tiempo del emperador Cómodo).[9] Los dibujos en el texto parecen ser funcionales, pero los intentos de construirlos como están dibujados han fallado. Cuando los engranajes dibujados, los cuales tienen dientes cuadrados, fueron reemplazados por engranajes del tipo que usa el mecanismo de Anticitera, que son en ángulo, el dispositivo fue perfectamente funcional.[10] Si esto es un ejemplo de los dispositivos creados por Arquímedes y descritos en sus textos perdidos en el incendio de la biblioteca de Alejandría o un dispositivo basado en sus descubrimientos o tiene algo que ver con él es discutible.

Si la cuenta de Cicerón es correcta, esta tecnología existió ya en el siglo III a. C.. El dispositivo de Arquímedes es también mencionado por escritores romanos posteriores como Lactancio (Divinarum Institutionum Libri VII), Claudiano (In sphaeram Archimedes), y Proclo (Comentario en el primer libro de Euclides, Elementos de Geometría) en los siglos IV y V.

Cicerón también dijo que otro de estos dispositivos fue construido recientemente por su amigo Posidonio, "... cada una de las revoluciones de las cuales trae el mismo movimiento en el Sol y la Luna y las cinco estrellas errantes [planetas] como el que es traído cada día y noche en los cielos...".[11]

Es poco probable que alguna de esas máquinas fuera el mecanismo de Anticitera encontrado en el pecio ya que tanto los dispositivos fabricados por Arquímedes y mencionados por Cicerón fueron localizados en Roma al menos 30 años después de la fecha estimada del naufragio y el tercero estuvo casi con certeza en las manos de Posidonio por aquellas fechas. Así que sabemos que hubo al menos cuatro de esos dispositivos. Los científicos modernos que han reconstruido el mecanismo de Anticitera también están de acuerdo en que era demasiado sofisticado para haber sido un dispositivo único.

Es probable que el mecanismo de Anticitera no fuera único, como muestran las referencias de Cicerón sobre estos mecanismos. Esto da soporte a la idea de que hubo una tradición en la antigua Grecia de tecnología mecánica compleja que fue más tarde, al menos en parte, transmitida a los bizantinos y al mundo islámico, donde dispositivos mecánicos de engranajes complejos, aunque menos elaborados que el mecanismo de Anticitera, fueron construidos durante la edad media.[12] Fragmentos de un calendario mecánico unido a un reloj solar, del siglo V o VI del imperio bizantino han sido encontrados; el calendario pudo haber sido usado para ayudar a contar el tiempo.[13] En el mundo islámico, el libro de Banū Mūsā Kitab al-Hiyal, o Libro de Mecanismos Ingeniosos, fue encargado por el Califa de Bagdad a principios del siglo IX. Este texto describe más de cien dispositivos mecánicos, algunos de los cuales datan de antiguos textos griegos preservados en monasterios. Un calendario mecánico similar al dispositivo bizantino fue descrito por el científico al-Biruni sobre el año 1000, y un astrolabio del siglo XIII, que se conserva, también contiene un dispositivo de relojería similar.[13] Es posible que esta tecnología medieval fuera transmitida a Europa y contribuyera al desarrollo de los relojes mecánicos.[14]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. T. Freeth et Al.. (2006). «Decoding the ancient Greek astronomical calculator known as the Antikythera Mechanism». Nature 1 (444). p. 587-591. http://www.nature.com/nature/journal/v444/n7119/full/nature05357.html. 
  2. Philip Ball (2008). «Complex clock combines calendars». Nature (454, 561 (2008)). http://www.nature.com/news/2008/080730/full/454561a.html. 
  3. Evans, J., Carman, C., Thorndike, A. (2010). «Solar Anomaly an Planetary Displays in the Antikythera Mechanism». Journal For History of Astronomy 41 (1). p. 1-39. http://www2.ups.edu/faculty/jcevans/Evans%20Carman%20Thorndike.pdf. 
  4. Marchant, J. (2010). «Ancient Astronomy, Mechanical Inspiration». Nature 468. p. 496-498. http://www.nature.com/news/2010/101124/full/468496a.html. 
  5. Plinio el Viejo Historia Natural II.53
  6. «M. TVLLI CICERONIS DE RE PVBLICA LIBER PRIMVS». Consultado el 23 de marzo de 2007.
  7. Rorres, Chris. «Archimedes: Spheres and Planetaria (Introduction)». New York University. Consultado el 27 de marzo de 2011.
  8. Fildes, Jonathan (29 de noviembre de 2006). «Ancient Moon 'computer' revisited». BBC News. Consultado el 25 de abril de 2010. 
  9. Needham, Volumen 4, Parte 2, 285.
  10. Andre Sleeswyk, "Vitruvius' odometer", Scientific American, vol. 252, nº 4, pages 188-200 (Octubre de 1981). Ver también: Andre Wegener Sleeswyk, "Vitruvius' waywiser", Archives internationales d'histoire des sciences, vol. 29, páginas 11-22 (1979).
  11. «Cicero, De Natura Deorum II.88 (or 33-34)». Consultado el 23 de marzo de 2007.
  12. Archaeology: High tech from Ancient Greece, François Charette, Nature 444, #7119 (30 de noviembre de 2006), pp. 551-552, doi 10.1038/444551a.
  13. a b Early mathematical wheelwork: Byzantine calendrical gearing, Francis Maddison, Nature 314 (28 de marzo de 1985), pp. 316–317, doi 10.1038/314316b0.
  14. In search of lost time, Jo Marchant, Nature 444, #7119 (30 de noviembre de 2006),pp. 534–538,doi 10.1038/444534a

Enlaces externos[editar]