Kritosaurus

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Kritosaurus
Rango temporal: 73 Ma
Cretácico Superior
Kritosaurus BW.jpg
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Superorden: Dinosauria
Orden: Ornithischia
Suborden: Ornithopoda
Infraorden: Iguanodontia
Superfamilia: Hadrosauroidea
Familia: Hadrosauridae
Subfamilia: Saurolophinae
Género: Kritosaurus
Brown, 1910
Especies
  • K. navajovius (tipo)Brown, 1910
  • K. horneri Hunt & Lucas, 1993
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Kritosaurus ("reptil separado") es un género de dinosaurios ornitópodos hadrosáuridos, que vivieron a finales del período Cretácico, hace aproximadamente 73 millones de años, en el Campaniano, en lo que hoy es Norteamérica. Su nombre es malinterpretado a veces como "lagarto noble", en referencia la presunta "nariz aguileña" que se relaciona con los nobles romanos[1] del perfil de la región nasal que se encontró en fragmentos, y desarticulada siendo restaurada originalmente como plana. Es un género de dinosaurio de pico de pato incompleto pero históricamente importante. Su taxonomía se ve envuelta en una complicada historia donde también se incluyen a Gryposaurus, Anasazisaurus, y Naashoibitosaurus. Este enredo seguirá estando sin resolver hasta que mejores restos de Kritosaurus sean descritos. A pesar del poco material, este herbívoro aparecido de este dinosaurio hasta los años de 1990, fue representado muchas veces en los libros generalmente a partir de ejemplares mucho mejor conocidos de Gryposaurus, entonces considerado probablemente un sinónimo.

Descripción[editar]

Kritosaurus presentaba una adaptación especial en el hocico, que resultaba ancho en su extremo. Caminaba sobre tanto en dos como en cuatro patas y su cabeza era estrecha con un bulto en la corona, con conductos por los que pasaba aire y le permitía emitir sonidos con él. La especie tipo, K. navajovius, tenía una longitud de 10 metros y un peso de alrededor de 4 toneladas,[2] lo que la convertía en la especie más grande, aunque la reciente colocación en Kritosaurus sp. de un espécimen encontrado en Sabinas Coahuila, México,[3] originalmente conocido como "Sabinosaurio", le arrebata el título con sus 11 a 12 metros de longitud.

Kritosaurus es solamente definitivamente determinado de un cráneo parcial y mandíbulas inferiores, y de material asociado postcraneal sin describir.[2] La mayor porción del hocico y del premaxilar faltan, pero una reconstrucción de principios de los años 2000 que usa material adicional de fragmentos del cráneo que no había sido colocado antes muestran una cresta delante de los ojos.[3] La forma de esta cresta es desconocida. La longitud del cráneo se estima en 87 centímetros desde el pico superior en donde el cuadrado articula con la mandíbula inferior en la parte posterior del cráneo.[4] Potenciales características de diagnóstico de Kritosaurus incluye un predentario sin la crenulación dentada, una curva hacia abajo sostenida en la inserción del pico inferior, y un pesado, algo rectangular maxilar.[3] Si resulta ser igual que Anasazisaurus o Naashoibitosaurus, entonces la forma de la cresta completa es en un principio la de una lengüeta o del reborde delante de los ojos y un levantamiento entre y sobre ellos, pero no extendido más allá de ellos.

Historia[editar]

En 1904, Barnum Brown descubrió el espécimen tipo (AMNH 5799) de Kritosaurus cerca de Ojo Álamo, Condado de San Juan, Nuevo México, Estados Unidos, siguiendo los pasos de una expedición previa.[5] Inicialmente no pudo correlacionar la estratigrafía con exactitud, pero en 1916 podía establecerlo como de qué ahora se conoce como en el Miembro De-na-zin de la Formación Kirtland en el Campaniano.[6] [7] Cuando lo descubrió, gran parte de la región frontal estaba erosionada o rota, por lo que Brown reconstruyó esta sección a partir del Anatotitan, dejando afuera muchos fragmentos.[5] Sin embargo, había notado que había algo diferente entre los fragmentos, pero atribuyó a las diferencias al aplastamiento.[8] Inicialmente lo llamó Nectosaurus, pero ese nombre ya había sido usado; Jan Versluys, quien visitó a Brown antes de del cambio, inadvertidamente dejó escapar la opción anterior.[9] Conservó el nombre de la especie aunque usando la combinación K. navajovius.

Primera reconstrucción de Barnum Brown, con la cabeza plana del cráneo de Kritosaurus.

La publicación de 1914 del género con nariz de arco canadiense Gryposaurus[10] hizo cambiar la visión de Brown sobre la anatomía de la nariz del dinosaurio. Volviendo a revisar los fragmentos, volvió atrás su reconstrucción dándole una hocico arqueado como el de Gryposaurus.[8] También sinonimizó a Gryposaurus con Kritosaurus,[11] un movimiento apoyado por Charles Gilmore.[6] Esta sinonimización fue usada por William Parks para nombrar la especie canadiense Kritosaurus incurvimanus[12] y llegó a ser estándar después de la publicación del influyente trabajo de Richard Swann Lull y Nelda Wright de 1942 sobre los hadrosáuridos norteamericanos.[13] Desde ese tiempo hasta los años 1990, Kritosaurus estuvo formado por la especie tipo K. navajovius, K. incurvimanus y K. notabilis, la especie tipo original de Gryposaurus. La poco conocida especie Hadrosaurus breviceps (Marsh, 1889),[14] conocida por un dentario de la Formación Río Judith del Campaniano de Montana, fue también asignada a Kritosaurus por Lull y Wright,[13] pero esto no fue aceptado por la mayoría.[2] [15]

A finales de los años 1970s y principios de los 1980s, Hadrosaurus se había incorporado la discusión como sinónimo posible de cualquiera Kritosaurus, Gryposaurus, o ambos, particularmente en la bibliografía semi-técnica.[16] [17] En un bien conocido trabajo, The Illustrated Encyclopedia of Dinosaurs, de David B. Norman, usa Kritosaurus para el material canadiense (Gryposaurus), pero confusamente identifica el esqueleto montado de K. incurvimanus como Hadrosaurus.[18] Una nueva especie de Kritosaurus fue agregada en esos años. En 1984, el paleontólogo argentino José Fernando Bonaparte y colegas llamaron K. australis a huesos de un hadrosáurido de finales del Campaniano a principios del Maastrichiano, proveniente de la Formación Los Alamitos de la Provincia del Río Negro, Patagonia, Argentina.[19] Esta especie ha sido problemática y sus características basales lo excluyen de pertenecer en Kritosaurus, según lo sugerido por las revisiones en ambas ediciones de The Dinosauria.[20] [2] Estudios posteriores han confirmado que esta especie es un sinónimo menor de Secernosaurus koerneri.[21]

La historia de Kritosaurus toma otro giro en los 1990, cuando Jack Horner y David B. Weishampel una vez habiendo separado al género Gryposaurus, ponen en duda Kritosaurus. Horner en 1992 describió dos cráneos más de Nuevo México que consideró pertenecientes a Kritosaurus y demostró que eran distintos a Gryposaurus,[22] pero al año siguiente Adrian Hunt y Spencer G. Lucas pusieron cada calavera en su propio género, creando Anasazisaurus y Naashoibitosaurus.[23] No todos los autores han convenido con esto, Thomas E. Williamson en particular defiende la interpretación original de Horner.[7] Por lo menos dos publicaciones recientes han mantenido los géneros separados, por ahora.[24] [3]

Kritosaurus sp., también conocido como "Sabinosaurio"

Finalmente, el potencial rango geográfico de los restos de Kritosaurus en América del Norte ha sido expandido. Huesos de la Formación Aguja de finales del Campaniano de Texas, que incluyen un cráneo, han sido encontrados.[25] [26] Adicionalmente, recientes restos descritos de Coahuila, México podrían representar una nueva especie, un 20% más larga que K. navajovius y con un distintivo isquion curvado. Este animal puede ser el más grande y mejor representado hadrosaurino de Norteamérica. Desafortunadamente, los huesos nasales están también incompletos en el cráneo perteneciente a este material.[3]

Sistemática[editar]

Kritosaurus fue un hadrosáurido hadrosaurinae, un cabeza plana o un dinosaurio pico de pato de cresta sólida. Debido a lo poco que se lo conoce sus relaciones están poco claras. Naashoibitosaurus y "K." australis, parecen ser ambos muy similares, formando un clado con Saurolophus en las revisiones más recientes de la filogenia de los dinosaurios pico de pato. En el mismo trabajo, Kritosaurus se considera como distinto a estos dos y como un dudoso.[2] La localización y el tiempo separan a Kritosaurus del levemente más viejo, sobre todo canadiense Gryposaurus, además de algunos detalles craneales.[3]

Paleobiología[editar]

Dieta y alimentación[editar]

Cráneo de Kritosaurus navajovius, AMNH.

Como todo hadrosáurido, Kritosaurus fue un gran herbívoro que alternaba la posición bípeda con la cuadrúpeda, comiendo plantas con un sofisticado cráneo que permitía un movimiento similar a la masticación. Sus dientes se remplazaban constantemente y se encontraban empaquetados en baterías dentales, con solo un puñado de los mismos en uso al mismo momento. El material vegetal era tomado por un pico córneo en la parte frontal de la boca que era desdentada, y mantenido en la boca por una estructura de piel de función similar a las mejillas. Se alimentaba de las plantas que alcanzaban hasta cuatro metros de altura.[2] Si fueran géneros separados, cómo habría repartido recursos con el similar y contemporáneo Naashoibitosaurus es desconocido.

Cresta nasal[editar]

La cresta nasal de Kritosaurus, aunque que su forma verdadera es desconocida, se pudo haber utilizado para una variedad de funciones sociales, tales como identificación de sexos o especie y graduación social.[2] Puede haber estado compuestas de sacos de aire inflables que la flanquean para la señalización visual y auditiva.[27]

Paleoecología[editar]

Kritosaurus fue descubierto en el Miembro De-na-zin de la Formación Kirtland. Esta formación data del Campaniano en el Cretácico Superior, hace aproximadamente 74 a 70 millones de años atrás,[7] y ha sido fuente de numerosos dinosaurios como Alamosaurus, una especie de Parasaurolophus, Pentaceratops, Nodocephalosaurus, Saurornitholestes, y un todavía no bautizado tiranosáurido.[28] La Formación Kirtland es interpretada como una llanura fluvial, aparecida después que se retirara del Mar de Niobrara. Las coníferas eran las plantas dominantes, y los chasmosaurinos parecen haber sido más comunes que los hadrosáuridos.[29]

En la cultura popular[editar]

La sinonimización de Kritosaurus y Gryposaurus de finales del los años de 1910 hasta los 1990 llevó a una visión distorsionada del material verdadero que representaba a Kritosaurus. Debido a que el material canadiense era más completo, la mayoría de las representaciones y discusiones sobre Kritosaurus entre los años de 1920 a 1990 son realmente más aplicables a Gryposaurus. Esto incluye, por ejemplo la discusión de James Hopson sobre la ornamentación craneal de los hadrosáuridos,[27] y la adaptación para el público en general de The Illustrated Encyclopedia of Dinosaurs.[30]

Referencias[editar]

  1. Creisler, Benjamin S. (2007). «Deciphering duckbills». En Carpenter, Kenneth (ed.). Horns and Beaks: Ceratopsian and Ornithopod Dinosaurs. Bloomington and Indianapolis: Indiana University Press. pp. 185–210. ISBN 0-253-34817-X. 
  2. a b c d e f g Horner, John R.; Weishampel, David B.; and Forster, Catherine A (2004). «Hadrosauridae». En Weishampel, David B.; Dodson, Peter; and Osmólska, Halszka (eds.). The Dinosauria (2nd edición). Berkeley: University of California Press. pp. 438–463. ISBN 0-520-24209-2. 
  3. a b c d e f Kirkland, James I.; Hernández-Rivera, René; Gates, Terry; Paul, Gregory S.; Nesbitt, Sterling; Serrano-Brañas, Claudia Inés; and García-de la Garza, Juan Pablo (2006). «Large hadrosaurine dinosaurs from the latest Campanian of Coahuila, México». En Lucas, S.G.; and Sullivan, Robert M. (eds.). Late Cretaceous Vertebrates from the Western Interior. New Mexico Museum of Natural History and Science Bulletin, 35. Albuqueque, New Mexico: New Mexico Museum of Natural History and Science. pp. 299–315. 
  4. Lull, Richard Swann; and Wright, Nelda E. (1942). Hadrosaurian Dinosaurs of North America. Geological Society of America Special Paper 40. Geological Society of America. p. 226. 
  5. a b Brown, Barnum (1910). «The Cretaceous Ojo Álamo beds of New Mexico with description of the new dinosaur genus Kritosaurus». Bulletin of the American Museum of Natural History 28 (24):  pp. 267–274. http://digitallibrary.amnh.org/dspace/handle/2246/1398. 
  6. a b Gilmore, Charles W. (1916). «Contributions to the geology and paleontology of San Juan County, New Mexico. 2. Vertebrate faunas of the Ojo Alamo, Kirtland and Fruitland Formations». United States Geological Survey Professional Paper 98-Q:  pp. 279–302. 
  7. a b c Williamson, Thomas E. (2000). «Review of Hadrosauridae (Dinosauria, Ornithischia) from the San Juan Basin, New Mexico». En Lucas, S.G.; and Heckert, A.B. (eds.). Dinosaurs of New Mexico. New Mexico Museum of Natural History and Science Bulletin, 17. Albuqueque, New Mexico: New Mexico Museum of Natural History and Science. pp. 191–213. 
  8. a b Sinclair, William J.; and Granger, Walter (1914). «Paleocene deposits of the San Juan Basin, New Mexico». Bulletin of the American Museum of Natural History 33:  pp. 297–316. 
  9. Olshevsky, George (17 de noviembre de 1999). «Re: What are these dinosaurs? 2: Return of What are these dinosaurs?». Dinosaur Mailing List. Consultado el 15 de junio de 2007.
  10. Lambe, Lawrence M. (1914). «On Gryposaurus notabilis, a new genus and species of trachodont dinosaur from the Belly River Formation of Alberta, with a description of the skull of Chasmosaurus belli». The Ottawa Naturalist 27 (11):  pp. 145–155. 
  11. Brown, Barnum (1914). «Cretaceous Eocene correlation in New Mexico, Wyoming, Montana, Alberta». Geological Society of America Bulletin 33:  pp. 355–380. http://digitallibrary.amnh.org/dspace/handle/2246/704. 
  12. Parks, William A. (1920). «The osteology of the trachodont dinosaur Kritosaurus incurvimanus». University of Toronto Studies, Geology Series 11:  pp. 1–76. 
  13. a b Lull, Richard Swann; and Wright, Nelda E. (1942). Hadrosaurian Dinosaurs of North America. Geological Society of America Special Paper 40. Geological Society of America. pp. 164–172. 
  14. Marsh, O.C. (1889). «Notice of new American Dinosauria». American Journal of Science 38:  pp. 331–336. 
  15. Prieto-Márquez, Alberto; Weishampel, David B.; and Horner, John R. (2006). «The dinosaur Hadrosaurus foulkii, from the Campanian of the East Coast of North America, with a reevaluation of the genus» (pdf). Acta Palaeontologica Polonica 51 (1):  pp. 77–98. http://www.app.pan.pl/archive/published/app51/app51-077.pdf. 
  16. Glut, Donald F. (1982). The New Dinosaur Dictionary. Secaucus, NJ: Citadel Press. p. 158. ISBN 0-8065-0782-9. 
  17. Lambert, David; and the Diagram Group (1983). A Field Guide to Dinosaurs. New York: Avon Books. p. 161. ISBN 0-380-83519-3. 
  18. Norman, David. B. (1985). «Hadrosaurids I». The Illustrated Encyclopedia of Dinosaurs: An Original and Compelling Insight into Life in the Dinosaur Kingdom. New York: Crescent Books. pp. 116–121. ISBN 0-517-468905. 
  19. Bonaparte, José; Franchi, M.R.; Powell, J.E.; and Sepulveda, E. (1984). «La Formación Los Alamitos (Campaniano-Maastrichtiano) del sudeste de Rio Negro, con descripción de Kritosaurus australis n. sp. (Hadrosauridae). Significado paleogeográfico de los vertebrados» (en español). Revista de la Asociación Geología Argentina 39 (3-4):  pp. 284–299. 
  20. Weishampel, David B.; and Horner, Jack R. (1990). «Hadrosauridae». En Weishampel, David B.; Dodson, Peter; and Osmólska, Halszka (eds.). The Dinosauria (1st edición). Berkeley: University of California Press. pp. 534–561. ISBN 0-520-06727-4. 
  21. Prieto–Marquez, Alberto; and Salinas, Guillermo C. (2010). «A re–evaluation of Secernosaurus koerneri and Kritosaurus australis (Dinosauria, Hadrosauridae) from the Late Cretaceous of Argentina». Journal of Vertebrate Paleontology 30 (3):  pp. 813–837. doi:10.1080/02724631003763508. 
  22. Horner, John R. (1992). «Cranial morphology of Prosaurolophus (Ornithischia: Hadrosauridae) with descriptions of two new hadrosaurid species and an evaluation of hadrosaurid phylogenetic relationships». Museum of the Rockies Occasional Paper 2:  pp. 1–119. 
  23. Hunt, Adrian P.; and Lucas, Spencer G. (1993). «Cretaceous vertebrates of New Mexico». En Lucas, S.G.; and Zidek, J. (eds.). Dinosaurs of New Mexico. New Mexico Museum of Natural History and Science Bulletin, 2. Albuqueque, New Mexico: New Mexico Museum of Natural History and Science. pp. 77–91. 
  24. Lucas, Spencer G.; Spielman, Justin A.; Sullivan, Robert M.; Hunt, Adrian P.; and Gates, Terry (2006). «Anasazisaurus, a hadrosaurian dinosaur from the Upper Cretaceous of New Mexico». En Lucas, S.G.; and Sullivan, Robert M. (eds.). Late Cretaceous Vertebrates from the Western Interior. New Mexico Museum of Natural History and Science Bulletin, 35. Albuqueque, New Mexico: New Mexico Museum of Natural History and Science. pp. 293–297. 
  25. Sankey, Julia T. (2001). «Late Campanian southern dinosaurs, Aguja Formation, Big Bend, Texas». Journal of Paleontology 75:  pp. 208–215. doi:10.1666/0022-3360(2001)075<0208:LCSDAF>2.0.CO;2. 
  26. Wagner, Jonathan R.; and Lehman, Thomas M. (2001). «A new species of Kritosaurus from the Cretaceous of Big Bend National Park, Brewster County, Texas». Journal of Vertebrate Paleontology 21 (3, Suppl.):  pp. 110A–111A. 
  27. a b Hopson, James A. (1975). «The evolution of cranial display structures in hadrosaurian dinosaurs». Paleobiology 1 (1):  pp. 21–43. 
  28. Weishampel, David B.; Barrett, Paul M.; Coria, Rodolfo A.; Le Loeuff, Jean; Xu Xing; Zhao Xijin; Sahni, Ashok; Gomani, Elizabeth, M.P.; and Noto, Christopher R. (2004). "Dinosaur Distribution". The Dinosauria (2nd). 517–606.
  29. Russell, Dale A. (1989). An Odyssey in Time: Dinosaurs of North America. Minocqua, Wisconsin: NorthWord Press, Inc. pp. 160–164. ISBN 1-55971-038-1. 
  30. Norman, David B. (1985). «Hadrosaurids II». The Illustrated Encyclopedia of Dinosaurs: An Original and Compelling Insight into Life in the Dinosaur Kingdom. New York: Crescent Books. pp. 122–127. ISBN 0-517-468905. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]