Justo Arosemena

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Justo Arosemena Quesada
Arosemena,Justo.jpg
Nacimiento 9 de agosto de 1817
Bandera del Imperio Español Panamá, Provincia del Istmo, Virreinato de Nueva Granada
Fallecimiento 23 de febrero de 1896 (78 años)
Bandera de Colombia Colón, departamento de Panamá, Colombia
Ocupación Político, ensayista, abogado y sociólogo
Padres Mariano Arosemena y Dolores de Quesada y Velarde

Justo Arosemena Quesada (Panamá, Virreinato de Nueva Granada, 9 de agosto de 1817Colón, República de Colombia, 23 de febrero de 1896) fue un jurista, estadista, escritor, político, profesor, orador, economista, codificador, reformista, historiador y diplomático colombiano. Algunos autores afirman que Arosemena es «el panameño más relevante del siglo XIX».[1] Dedicó su vida a luchar por la autonomía política de Panamá, por lo que es considerado «el más ilustre de los panameños y padre de la nacionalidad panameña»;[2] [3] sin embargo, esta afirmación debe ser matizada dado el contexto histórico en el que vivió Arosemena y su pensamiento político, porque él estaba buscando la autonomía política para Panamá dentro del marco de un régimen federal en la Nueva Granada, mas no la independencia total del istmo.[cita requerida] Arosemena, estaba plenamente consciente de la posición estratégica del Istmo de Panamá. A mediados del siglo XIX, se evidenciaba el expansionismo estadounidense hacia América; y por otro lado la agresiva influencia inglesa en Centroamérica. En atención a este panorama, idea un modelo de organización política, planteando que Panamá se convirtiera en un Estado totalmente Independiente, soberano y Hanseático; bajo la protección de Gran Bretaña, Francia, los Estados Unidos y Cerdeña; siendo aquellos Estados, garantes mediante un tratado, del libre comercio de todas las naciones del mundo a través del Istmo. Esta idea fue planteada, en un proyecto de ley que presentó al Congreso Neogranadino en 1857, el mismo no prosperó y fue duramente criticado por proponerlo.[4]

Biografía[editar]

Descendiente de españoles que se establecieron en Panamá en el siglo XVII, dentro de los antepasados de Justo Arosemena se encontraban personajes como Felipe Arosemena, quien ejerció como Alcalde del istmo, y Pablo Joseph Arosemena, quien fuese comerciante, Coronel del Regimiento de Milicias Blancas de Infantería y Caballero de la Real Orden de Carlos III. Respecto a este último, Justo Arosemena afirmó: «estas adquisiciones que se compraban entonces… y el Coronel don Pablo pudo muy bien pagar su Caballería con muchos miles de pesos genuinos que hizo en el comercio».[5] El padre de Justo, Mariano Arosemena, al principio de su vida también se dedicó al comercio, pero en uno de sus viajes de negocios, en el que recorrió Perú y Jamaica, conoció a algunos independentistas de Chile, Argentina, Venezuela y Nueva Granada, uniéndose así a la causa patriota. Esta adhesión haría que Mariano Arosemena figurara como uno de los próceres independentistas que firma el acta de Independencia del Istmo el 28 de noviembre de 1821.

Hijo de don Mariano Arosemena y Dolores Quesada y Velarde, Justo Arosemena nació el 9 de agosto de 1817. Según la historiadora panameña Argelia Tello Burgos, Arosemena se caracterizó por ser un niño precoz que a los cinco años ya hablaba el inglés, aparte del español, por la estrecha relación que unía a su familia con una pareja británica.[6] Las instituciones en las que realizó sus primeros estudios fueron la Escuela de Colombia y el Colegio de Panamá, en el istmo. Posteriormente fue enviado a Bogotá, donde ingresó al Colegio de San Bartolomé; allí recibiría las influencias de autores liberales como Jeremy Bentham y Benjamin Constant, y del materialismo ilustrado francés a través de autores como Destutt de Tracy.[7] Para 1833, cuando Arosemena contaba con 16 años, recibió el grado de Bachiller en Humanidades y Filosofía. Este mismo año inició sus estudios de Derecho en la Universidad Central, para recibir en 1836 su grado de Bachiller en Jurisprudencia. Inmediatamente vuelve al istmo de Panamá y comienza a ejercer como abogado en el Consultorio de Esteban Febres. Para 1837 la Universidad del Magdalena e Istmo le otorga a Arosemena el título de Doctor en Jurisprudencia.

En 1838 Arosemena comienza su carrera como jurisconsulto y periodista, además de ser catedrático en el colegio del Istmo. En 1840, mientras era colaborador del gobierno libre que se estableció en Panamá en cabeza del General Tomás Herrera, Arosemena viajó a Estados Unidos, donde publicaría su primera obra: Apuntamientos para la introducción a las ciencias morales y políticas. En 1842, Arosemena se encontraba en Perú, donde colaboraría con la redacción de periódicos como El Tiempo, El Peruano y La Guardia Nacional.[8]

Justo Arosemena fue elegido diputado ante la Cámara Provincial de Panamá (1850-1851) y posteriormente ante el Congreso Nacional de Colombia (1852-1853). Durante este período realizó diversas recopilaciones de leyes con el fin de mejorar el manejo de las mismas. Igualmente, como estadista, realizó un arduo trabajo por una mayor autonomía de Panamá dentro de Colombia, que se refleja muy bien en sus ideas sobre el federalismo como sistema de gobierno. Como resultado de las propuestas políticas presentadas por Arosemena al Congreso colombiano, y después de un primer intento que se vería frustrado por la Guerra Civil de 1853, se crearía el Estado Federal de Panamá en 1855, del cual Arosemena sería su primer presidente. No obstante, sólo ocupó el cargo durante tres meses, entre julio y septiembre.

Hacía 1863 fue elegido presidente de la Convención Nacional de Rionegro, donde se creó una nueva constitución en la que Colombia pasó a ser un país federal compuesto por nueve Estados Soberanos, y llamado Estados Unidos de Colombia. Posteriormente, en 1864, Arosemena fue el representante de Colombia ante el Congreso Americano que se reunió en Lima, donde publicaría su texto Estudio sobre la idea de una Liga Americana. A partir de 1865 se involucró en la diplomacia. Fue representante de Colombia en Washington, D.C., donde se le encargó negociar las condiciones en que Colombia autorizaba a los Estados Unidos para la excavación de un canal interoceánico en el istmo de Panamá. También fue embajador de Colombia en Chile, Ministro Residente de Colombia en el Reino Unido, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en el Reino Unido y Francia. En 1878 impulsó la fundación de la primera biblioteca pública de Panamá, con la ayuda del educador Manuel José Hurtado y el político Buenaventura Correoso; a dicha biblioteca donó más de 60 volúmenes relacionados con la historia y el derecho. También fue intermediario en el arreglo fronterizo entre Colombia y Venezuela, así como abogado consultor de la Compañía del Ferrocarril de Panamá (1888).

Con el advenimiento del período conocido como la Regeneración, y promulgada la Constitución de Colombia de 1886, Arosemena se retiró de la política debido a que no comulgaba con las ideas y el régimen nuñista, ni mucho menos con la constitución centralista que regía al país. Durante el tiempo que antecede a su muerte se dedicó a escribir sobre temas jurídicos y económicos, entre otros. De este período cabe resaltar su texto La situación de la Moneda del Istmo, de 1894. Justo Arosemena murió el 23 de febrero de 1896 en la ciudad de Colón.

Su legado como jurista fue reconocido póstumamente al darle su nombre a la sede de la Asamblea Nacional de Panamá como Palacio Justo Arosemena. Además, escuelas privadas de gran prestigio en Ciudad de Panamá llevan su nombre.

Justo Arosemena: El padre de la nacionalidad panameña[editar]

En la historiografía panameña, Justo Arosemena es considerado el «padre de la nacionalidad panameña»,[9] debido a que fue el primer intelectual istmeño en plantear su existencia a mediados del siglo XIX.

Esta tesis es desarrollada ampliamente en su ensayo «El Estado Federal de Panamá», en donde hace una cronología de los movimientos autonomistas y separatistas, llevados a cabo por los istmeños, desde la colonia hasta el establecimiento de la primera república denominada Estado del Istmo en 1840.

Justo Arosemena afirmó en el citado ensayo, que el pueblo istmeño constituía una nacionalidad distinta a la neogranadina (actual nacionalidad colombiana). Diferentes pasajes de la obra, exponen sus argumentos para fundamentar esta tesis, entre los que se pueden anotar:

1. La Geografía

El río Atrato parecería un límite mucho más natural entre esta i aquella entidad política, que lo es el cabo Gracias a Dios i el golfo Dulce entre el istmo de Panamá i el Estado de Costarica. No comunicándonos por tierra con las provincias granadinas limítrofes, i sí con nuestros vecinos de Occidente; ¿parecería más racional que el Istmo hiciese parte de la Nueva Granada que de CentroAmérica, o que fuese tan independiente como cualquiera otra de las actuales naciones de la América española? Tal es nuestro aislamiento, que toda suposición es igualmente natural, i si una gran catástrofe del globo sepultase al Istmo en el océano, i franquease así la navegación de norte a sur, el hecho no se haría notorio en Cartajena i el Chocó, sino cuando los marinos viesen sorprendidos que sus cartas hidrográficas no correspondían con la nueva configuración de las costas. Hoi mismo, cuando los volcanes de Centroamérica sacuden fuertemente la tierra, la conmoción sehace sentir en todas las provincias istmeñas, pero rara vez atraviesa los ríos i las montañas que nos separan de las demas que siguen hacia el oriente. La naturaleza dice que allí comienza otro país, otro pueblo, otra entidad, i la política no debe contrariar sus poderosas e inescrutables manifestaciones.[10]

Pretender que una rejión marítima, distante, aislada, sin punto alguno de contacto en su naturaleza física, moral e industrial con el resto de la Nueva Granada, como sucede al Istmo de Panamá, se rija por un gobierno idéntico al de las otras secciones, prueba, cuando no ignorancia de su especialidad, espíritu mezquino i desconfiado. Ya he tenido ántes ocasión de decirlo. Ábrese el mapa de la América, póngase en manos de un estranjero poco versado en la jeografía americana, márquese el Istmo de Panamá, i pregúntesele a qué nación pertenece, o si más bien no cree que constituya un Estado independiente. Es mui probable que al observar su singular posicion, piense que no hace parte de los Estados vecinos, pero a lo menos es seguro que no verá razón para conjeturar que corresponde a la Nueva Granada, si no son los colores que el artífice, más versado en el asunto, puso en el mapa con el designio de separar sobre el papel las diferentes nacionalidades...[11]

2. La Cuestión política y el istmo de Panamá como centro de poder administrativo y judicial durante la época colonial española:

Sea como fuere, lo que no admite duda es, que la administración del territorio del Istmo nunca fué tan dependiente de los Presidentes o Virreyes de Nueva Granada como la de las otras provincias que le pertenecian, pues aun en tiempos no mui lejanos, como a fines del siglo anterior i principios del actual, la mayor parte de los negocios graves de Panamá i Veraguas se consultaban directamente a la Corte. Otros hechos que voi a esponer confirman la aserción de que el Gobierno superior del Istmo no era esactamente igual al de las otras provincias granadinas.[12]

3. La independencia de Panamá de España como hecho ajeno a los movimientos libertarios suramericanos:

Quede pues para nosotros solos la gloria de nuestra emancipación; quede la de habernos unido a Colombia, cuyo esplendor nos deslumbró i cuyo derecho sobre el Istmo era ninguno. Al declarar que nos incorporábamos a aquella República, no fué por sentimiento de deber sino por reflexion, por cálculo i previo un detenido debate, que conocen mui bien los contemporáneos de nuestra independencia. Si en vez de unirnos a Colombia, hubiéramos tenido por conveniente constituirnos aparte, ¿nos habría hecho la guerra aquella República? Puede ser que los mismos a quienes parecía insoportable el derecho de la fuerza cuando lo ejercía España, lo hubiesen encontrado mui racional cuando lo hacía valer Colombia; pero no es la cuestión si había en América un pueblo bastante poderoso i bastante injusto para vencernos i anexarnos con la elocuente demostración del pirata; es la cuestión si el derecho independiente de la violencia, la facultad incuestionable de disponer de nuestra suerte, la soberanía conquistada el 28 de noviembre de 1821, estaban o no de nuestra parte...[13]

4. La Separación de Panamá de la Gran Colombia en 1830 y 1831:

Ni siquiera hubo rebelion, en el sentido más lato que se quiera dar a la palabra; porque Colombia había desaparecido i la Nueva Granada que no existía como nación. Venezuela rechazando la Constitución de 1830, i el Ecuador apartándose tambien poco después de la comunidad colombiana, habian hecho nugatoria la lejitimidad representada por el Vicepresidente Caicedo, aun después de la destrucción del gobierno intruso encabezado por Urdaneta. La Convención neogranadina estaba convocada;pero aún no se había reunido, i los istmeños podian enviar o no a ella sus diputados; i caso de enviarlos, darles instrucción de no aceptar para el Istmo una constitución que no estuviese fundada en el sistema federativo. Júzguese pues con qué injusticia fueron molestados los señores José de Obaldía i Mariano Arosemena por su participación, poca o mucha, real o imajinaria en el pronunciamiento de Panamá. Ellos han debido en mi concepto, dar por toda contestación, que el uso de la soberanía i de la voluntad popular es un derecho perfecto, i que cuando al usarla se procura el bien del país, donde se ha nacido, lejos de cometer un delito, se ejerce un acto de virtud, la virtud del patriotismo, porque la patria es esencialmente la tierra natal.[14]

5. El establecimiento del Estado del Istmo en 1840:

No se limitaron a esto los trabajos de la Convención, que en realidad llenó cumplidamente su objeto, dando una Constitución i muchas leyes importantes. Un año entero duró el Estado del Istmo. Las atenciones del Gobierno nacional en aquella cruda guerra, no le habían permitido escitar formalmente a las provincias de Panamá i Veráguas a reincorporarse a la Nueva Granada bajo la bandera constitucional de 1832. Pero en diciembre de 1841, cuando ya todo el resto de la República había vuelto al punto de partida de 1839, el Istmo pobre, débil i amenazado con todas las fuerzas victoriosas en Huilquipamba, Aratoca, Tescua i la Chanca, mal de su grado renunció a un estado de cosas que había sido siempre su gran desideratum, i que había demostrado la posibilidad de marchar útil i airosamente por el camino emprendido. Las provincias istmeñas volvieron, como la cola de un cometa, ajirar por fuerza tras el cuerpo del astro, que se estendía de Riohacha a Túquerres, i del Chocó a Casanare.[15]

Pensamiento político[editar]

Para comprender el pensamiento político de Justo Arosemena es necesario remitirse al contexto histórico en el cual vivió, porque en la mayoría de sus reflexiones realiza una lectura de la realidad a partir de las teorías filosóficas y políticas que siguió a lo largo de su vida.

Contexto histórico[editar]

Después de un estancamiento económico, para 1849 Panamá volvió a establecerse como una ruta de paso entre el océano Atlántico y el Pacífico. Este renacimiento se dio como resultado del descubrimiento de oro en California, que sería denominada como La Fiebre del Oro o La Californiana. Dado que atravesar Estados Unidos por tierra era muy difícil, los viajeros usaban Panamá como la principal zona de paso entre Nueva York y San Francisco. Durante las primeras décadas de la fiebre del oro los panameños obtuvieron grandes ganancias económicas, ya que los estadounidenses les pagaban por sus servicios de transporte, fuera por medio de las canoas a lo largo de los ríos, o al usar mulas o sus propias espaldas para transportarlos a través de los caminos.

Para la década de 1850 la Panama Railroad Company of New York City comenzó la construcción del ferrocarril que atravesaría Panamá, y que se inauguraría en 1855. Al mismo tiempo, algunas empresas privadas norteamericanas empezaron a invertir en tabogas –pequeñas embarcaciones a vapor– para que fueran usadas en la zona de tránsito. Así, Panamá dejó de ser una ruta de paso en la cual los viajeros debían permanecer semanas durante las que dependían de los servicios que eran prestados por los panameños, para convertirse entonces en una franja de tierra que se podía atravesar en unas pocas horas. A esto contribuyó también la coordinación de los horarios de salida y llegada de barcos desde y hacia Estados Unidos.[16] Estos dos hechos, acompañados de los cambios políticos que se estaban dando en Colombia (Abolición de la Esclavitud en 1852 y Aprobación del Voto Universal Masculino en 1853) crearon tensiones en cuanto a las cuestiones de soberanía y de las relaciones raciales que se presentaban en el istmo. Para el primer caso, la situación geopolítica que ahora ocupaba Panamá hizo latente la pregunta de quién debía ejercer la soberanía sobre este tipo de territorio tan importante para el desarrollo del comercio mundial. De las diferentes respuestas que se ofrecieron cabe resaltar la proporcionada por Justo Arosemena en el ensayo El Estado Federal de Panamá, en la cual proponía la creación de un Estado Federal, autónomo mas no independiente, que ejerciera su soberanía en ciertos campos, pero que en otros siguiera dependiendo de Colombia.[17]

Al tiempo que se presentaba esta coyuntura en Panamá, en Centroamérica, especialmente en Nicaragua, se estaba dando el fenómeno del filibusterismo. Los filibusteros eran veteranos de guerra norteamericanos que invadían porciones de tierra en ciertos países para crear gobiernos independientes, que luego fueran aceptados por el gobierno estadounidense. Para la década de 1850, William Walker, uno de los principales filibusteros, depuso al presidente de Nicaragua e impuso allí su mandato. Este tipo de retos directos a las soberanías de las jóvenes repúblicas americanas creó sentimientos de miedo e inseguridad. Así, según el historiador norteamericano Aims McGuinness, las muestras del expansionismo estadounidense, expresadas en Panamá y Nicaragua durante la década de 1850, crearon una suerte de idea de integración regional entre los países de Centroamérica.[18] Igualmente, como resultado de los cambios políticos expresados en la abolición de la esclavitud y el sufragio universal masculino en Colombia, la amenaza filibustera era vista con mayor miedo por las clases populares del istmo, normalmente negros, ya que al crearse gobiernos independientes por parte de filibusteros norteamericanos, estos podrían reimponer la esclavitud. Este miedo estaba fundamentado, principalmente, en los ataques a las soberanías republicanas de América, y en el hecho de que la esclavitud todavía existiera en el sur de Estados Unidos, lo que cambiaría luego de la Guerra de Secesión (1861-1865).

En este contexto de expansión estadounidense acompañado de ataques a las soberanías, inicio de las ideas federales en Colombia, y tensiones raciales y políticas que surgían de todo lo anterior, las propuestas plasmadas por Justo Arosemena en sus escritos son esenciales para comprender su pensamiento político, en especial en lo que se refiere al Federalismo y a la idea de América Latina.

Federalismo[editar]

Con su ensayo titulado El Estado Federal de Panamá (1855) Justo Arosemena buscaba explicar los motivos por los cuales él había propuesto, desde 1852, la necesidad de establecer un gobierno autónomo en el istmo de Panamá y, asimismo, un gobierno federal en toda Colombia. El ensayo comienza con una disquisición en la cual Arosemena afirma que a lo largo de la historia, comenzando en la Antigüedad Clásica, se ha visto que el principio de la nacionalidad se encuentra en los pueblos que ocupan reducidos espacios geográficos –polis griegas, por ejemplo–, y que el desarrollo de sentimientos nacionales en grandes espacios sólo se da cuando se reúnen, bajo el ejercicio de la violencia y la fuerza, a algunos pueblos con características heterogéneas, razón por la cual dicha unión está destinada a fracasar. Igualmente, Arosemena afirma que las uniones de varios pueblos, expresados en las ligas de ciudades griegas, son concesiones temporales que se diluyen cuando se alcanza el fin que promovió la unión.[19] A partir de estos ejemplos, Arosemena afirma que para el caso de Panamá era necesario fundar un Estado Soberano Autónomo, que se enmarcara en un sistema de gobierno federal. Arosemena afirma entonces: «De aquí el sistema moderno conocido con el nombre de federal: sistema propio de las repúblicas, sistema opuesto al central, que es inherente a la monarquía y al despotismo».[20]

Portada de la Constitución de los Estados Unidos de Colombia con algunos comentarios realizados por Justo Arosemena.

A partir de esta definición del federalismo como el sistema de gobierno acorde con las repúblicas, Arosemena afirma: «Busquemos pues, en buena hora, por medio de asociaciones de pueblos, los medios de acercarnos en lo posible al grado de fuerza que admiramos y tememos en las grandes naciones, pero dejando a los asociados su gobierno propio, en toda la extensión compatible con el poder general indispensable para la seguridad común».[21] De igual forma, Arosemena realiza toda una disertación sobre la historia de Panamá, y la manera en que, desde su fundación, el istmo contó con una autonomía administrativa, a pesar de que en algunos momentos de la Colonia dependió de otros virreinatos (Perú y Nueva Granada). Por esta larga disertación es que la mayoría de historiadores consideran a Arosemena el padre de la nacionalidad panameña.

Luego de un largo examen de los intentos de Panamá por establecerse como estado autónomo, empezando en 1821 y terminando en 1840, Arosemena afirma que las propuestas que él presentó al Congreso colombiano en 1852, en torno a la creación de un Estado soberano y autónomo en el Istmo de Panamá, respondían a una necesidad de que dicha provincia pudiera tomar decisiones sobre ciertos asuntos, en especial en cuanto al comercio y la asignación de funcionarios públicos. Para sostener estos puntos, Arosemena afirma que el sistema de gobierno existente en Colombia era puramente centralista y, por lo tanto, las decisiones del Congreso, en lo que respectaba a problemas específicos de las provincias, se solucionaban con poca rapidez, además de que dichas decisiones eran tomadas por congresistas que muchas veces no conocían ni habían estudiado la situación del país a cabalidad.

Entonces, la propuesta de Arosemena giraba en torno a la idea de realizar un experimento federal en Panamá, para así demostrar que la delegación de ciertas decisiones en los poderes municipales –mientras que el gobierno central sólo se dedicaba a legislar sobre cuestiones de seguridad nacional y del interés general de toda la república– sería útil en la medida en que permitiría que las decisiones administrativas y económicas de las provincias fueran tomadas dentro de éstas, permitiendo así mayor velocidad en el ejercicio político, a la vez que las personas que tomaban las decisiones eran personas que conocían a cabalidad la provincia. En resumen, se puede decir que la propuesta de federalismo de Justo Arosemena buscaba una autonomía para los gobiernos municipales, con el fin de que estos pudieran tomar decisiones políticas, a la vez que renunciaban a una parte de su soberanía, cedida al gobierno central, para que éste se encargara de las cuestiones de interés nacional.[22] Y efectivamente, la propuesta de Arosemena fue aceptada, porque el mismo año en que se publicó el ensayo (1855) se estableció el Estado de Panamá, del cual Justo Arosemena sería el primer presidente.

En contraste con la proposición de Arosemena, los liberales radicales que tomarían el poder en 1863 buscaron responder a tres problemas fundamentales: uno político, uno económico y uno cultural. Como respuesta se creó la Constitución de Rionegro, en la cual se estableció una república federal con un sistema económico liberal, y que promovía la educación laica.[23] La Constitución de Rionegro presentaba a Colombia como una federación compuesta por nueve estados: Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Santander, Tolima y Panamá. Dicho sistema federal se apoyaba en la idea de que los Estados Soberanos tenían derecho a crear una constitución y unos códigos propios, y a elegir a su presidente de manera autónoma; por su parte, al gobierno central sólo le competían los asuntos de relaciones exteriores y comercio, las posibles guerras que se presentaran, el crédito público, las vías fluviales, crear un sistema de pesos y medidas unificado, y, por último, el mantenimiento de la fuerza pública.[24] A pesar de todas las libertades que se le concedieron a las provincias, ahora Estados Soberanos, y de que Arosemena haya participado como presidente de la convención que redactó la carta constitucional de 1863, él mismo afirmaría que la Constitución de Rionegro había ampliado mucho los derechos civiles, pero había olvidado dotar de medios y garantías para que estos pudieran ser ejercidos.[25]

La idea de América Latina: Federación Colombiana[editar]

El 15 de abril de 1856, en la ciudad de Panamá se presentó el Incidente de la Tajada de Sandía que es uno de los enfrentamientos violentos más recordados en la historia panameña. Básicamente, el enfrentamiento comenzó cuando uno de los estadounidenses que usaban el istmo de Panamá como zona de paso durante la fiebre del oro, pidió a José Manuel Luna una tajada de Sandía, a la que sólo daría un mordisco antes de escupirla. Luna le dijo al estadounidense que debía pagar por la fruta, pero el hombre le respondió con malas palabras, a lo que Luna contesto: «aquí no estamos en Estados Unidos». El hombre desenfundó una pistola, y le dijo a Luna que él no lo podía tratar así. Gran cantidad de personas se reunieron en torno a lo que estaba ocurriendo, cuando de repente un chileno se abalanzó sobre el norteamericano y le arrebató la pistola. A partir de esto se desencadenaron los hechos violentos, de los cuales resultaron 17 muertos: dos panameños y quince estadounidenses. Este suceso refleja muy bien la gran cantidad de hechos que estaban ocurriendo en Panamá: el florecimiento de ideas federales, una tensión entre las clases negras pobres y los blancos inmigrantes que cruzaban por el istmo, y las preguntas que se estaban presentado en torno al tema de la soberanía del istmo.[26]


Como respuesta a estos hechos, Justo Arosemena escribió un artículo titulado La Cuestión Americana, en el que argumentaba que en esos momentos se estaba presentando una de las situaciones más problemáticas en territorio americano, y que no sólo concernía a los americanos como habitantes del hemisferio occidental, sino a todo el mundo, ya que Centroamérica, y en especial Panamá, ocupaba una posición geopolítica importante como zona de tránsito entre los océanos Atlántico y Pacífico. Dicha situación era la expansión estadounidense, que estaba poniendo en peligro la soberanía de las jóvenes repúblicas americanas. Como solución a ese expansionismo, Arosemena llamaba a la unidad de las repúblicas latinas (incluyendo a Brasil) para formar así una alianza o federación bajo el nombre de Federación Colombiana, retomando una de las ideas planteadas por Francisco Miranda a principios del siglo XIX.[27] De igual forma, si dicha federación de repúblicas se asentaba sobre la base de gobiernos federales libres, civiles y pacíficos, ésta permitiría que la unión se convirtiera en una potencia continental.

Portada del Periódico El Neogranadino del 15 de julio de 1856, donde Justo Arosemena publicó la primera parte de su ensayo “La Cuestión Americana”

Algunos autores han realizado análisis que giran en torno al pensamiento de unificación continental propuesto por Justo Arosemena. El primero de ellos es Joaquín Santana Castillo, quien afirma que el pensamiento de Arosemena se caracteriza por un intento de desarrollo de la identidad a partir de la diferencia, lo cual quiere decir que la propuesta de integración continental de Arosemena busca crear una identidad latinoamericana, a partir de la diferencia con Estados Unidos.[28] El segundo autor que analiza el pensamiento de Arosemena es el norteamericano Aims McGuinness. Él afirma que la propuesta de integración regional de Arosemena es un proyecto político racializado –porque se piensa la diferenciación política en términos de raza– en el que se enfrenta a la raza yankee, que habita Estados Unidos, contra la raza latina, que habita las repúblicas hispanoamericanas.[29] En esta dirección, Arosemena califica a la raza yankee como una raza materialista y de salteadores de naciones,[30] y afirma:

Y desde el primer día, esa generación, esa raza que de proscrita habrá de convertirse en conquistadora un día, se pone a la obra. En vez de explotar la tierra, porque el oro no se encuentra en su región, funda una sociedad, levanta pueblos, se da un carácter propio, y emprende crear una civilización tan nueva como el terreno que habrá de germinar. Así, al comenzar no más, esa sociedad se acrecienta con los aluviones sociales de otros pueblos, –crece y crece sin cesar:– esa raza se mezcla con todas las poblaciones advenedizas; y careciendo casi desde su origen de tipo y carácter nacional, busca su tipo en el interés industrial, y se da su carácter anónimo en el espíritu invasor de la conquista[31] .

Del otro lado, Arosemena califica a la raza latina como una raza espiritual, heroica y caballeresca, pero que se encuentra degenerada.[32] Dicha degeneración sólo se superará con ayuda de la democracia. Así, Arosemena afirma:

Es entonces que la civilización latina empieza su camino en América, porque es entonces que la raza sentimental encuentra apelando a la Democracia, el elemento de su fuerza de su progreso y de su gloria[33] .

Obras[editar]

Justo Arosemena escribió una serie de ensayos que enmarcan su obra como jurista y sociólogo. El más relevante de todos es El Estado Federal de Panamá, en donde hace una descripción de la historia y la nacionalidad panameña, resaltando la importancia que tiene el istmo de Panamá en convertirse en un país independiente, exponiendo diversos argumentos geográficos, históricos y sociales a favor de la creación de un estado federal panameño dentro de la Confederación Granadina; es así que en 1855 se cristalizan estas ideas con la creación del Estado Federal de Panamá. Este ensayo es considerado el estudio más completo sobre la nacionalidad panameña en el siglo XIX.[3]

Otros ensayos:

  • Apuntamientos para la introducción a las ciencias morales y políticas (1840).
  • Examen sobre la franca comunicación entre los océanos (1846).
  • Principios de moral política (1849).
  • Código de moral fundada en la naturaleza del hombre (1860).
  • Estudios sobre la idea de una liga americana (1864).
  • Constituciones políticas de América Meridional (1870).
  • Estudios constitucionales (1878).
  • The institution of marriage in the United Kingdom (1879).
  • El matrimonio ante la ley.

Referencias[editar]

  1. Tello Burgos, Argelia (1985). Escritos de Justo Arosemena. pp. XI. 
  2. Biografía de Justo Arosemena - Autoridad del Canal de Panamá
  3. a b Biografía de Justo Arosemena
  4. Justo Arosemena: un panameño ilustre y continental, Celestino Andrés Araúz. Pág. 249 y 250
  5. Tello Burgos, Argelia (1985). Escritos de Justo Arosemena. Universidad de Panamá. pp. XIII. 
  6. Tello Burgos, Argelia (1985). Escritos de Justo Arosemena. pp. XV. 
  7. Soler, Ricaurte (1981). Panamá y Nuestra América. Universidad Autónoma de México. pp. XII. 
  8. Joaquín Ospina. «Arosemena, Justo».
  9. Diputados recuerdan al padre de la nacionalidad. Nota de prensa de 9 de agosto de 2013. Asamblea Nacional de Panamá.
  10. El Estado Federal de Panamá (1855). Justo Arosemena. Pág. 273
  11. El Estado Federal de Panamá (1855). Justo Arosemena. Pág. 287
  12. El Estado Federal de Panamá (1855). Justo Arosemena. Pág. 274
  13. El Estado Federal de Panamá (1855). Justo Arosemena. Pág. 279
  14. El Estado Federal de Panamá (1855). Justo Arosemena. Pág. 282
  15. El Estado Federal de Panamá (1855). Justo Arosemena. Pág. 284
  16. McGuinness, Aims (2008). Path of Empire. Cornell University Press. pp. 16 y ss. 
  17. McGuinness, Aims (enero-diciembre 2003). «Defendiendo el Istmo: Las Luchas Contra los Filibusteros en la Ciudad de Panamá en 1856». Mesoamérica (45):  pp. 66-84. 
  18. McGuinness, Aims (enero-diciembre 2003). «Defendiendo el Istmo: Las Luchas Contra los Filibusteros en la Ciudad de Panamá en 1856». Mesoamérica (45):  pp. 66-84. 
  19. Justo Arosemena (1981). El Estado Federal de Panamá. Universidad Autónoma de México. pp. 6–154. 
  20. Justo Arosemena (1981). El Estado Federal de Panamá. Universidad Autónoma de México. p. 12. 
  21. Justo Arosemena (1981). El Estado Federal de Panamá. Universidad Autónoma de México. p. 16. 
  22. Justo Arosemena (1981). El Estado Federal de Panamá. Universidad Autónoma de México. pp. 6–154. 
  23. Salomón Kalmanovitz (2006). Rubén Sierra Mejía, ed. El Radicalismo Colombiano del Siglo XIX. Universidad Nacional de Coloombia. pp. 89–117. 
  24. Rausch, Jane M. (1993). La Educación durante el Federalismo. La Reforma Escolar de 1870. Instituto Caro y Cuervo & Universidad Pedagógica Nacional. pp. 15–50. 
  25. Myriam Jimeno Santoyo (2006). Rubén Sierra Mejía, ed. El Radicalismo Colombiano del Siglo XIX. Universidad Nacional de Colombia. pp. 167–191. 
  26. McGuinness, Aims (2008). Path of Empire. Cornell University Press. pp. 1–3. 
  27. María Estela Fernández Nadal (2000). Arturo Andrés Roig, ed. El Pensamiento Social y Político Iberoamericano del Siglo XIX. Trotta. pp. 41–63. 
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  33. Justo Arosemena (1985). La Cuestión Americana. Universidad de Panamá. p. 249. 
  • Tello Burgos, Argelia. Escritos de Justo Arosemena. Universidad de Panamá, 1985, p. 327-382

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Fuentes primarias digitalizadas[editar]