Francisco de Miranda

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Francisco de Miranda
Francisco de Miranda

25 de abril de 1812-26 de junio de 1813
Predecesor Francisco Espejo
Sucesor Simón Bolívar

25 de abril de 1812-26 de junio de 1813
Predecesor Vacante
Sucesor Simón Bolívar

Datos personales
Nacimiento 28 de marzo de 1750
Bandera de España Caracas, Provincia de Venezuela, Imperio español
Fallecimiento 14 de julio de 1816 (66 años)
Bandera de España San Fernando, España
Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez
Francisco de Miranda - Emilio Mauri.jpg
Generalísimo Francisco de Miranda. Óleo de Emilio Mauri.
Generalísimo y almirante de Venezuela
Mariscal de Francia
Coronel de España, Estados Unidos y Rusia
Años de servicio 17771812
Apodo El Precursor
El Gran Americano Universal
Lealtad Bandera de Venezuela Venezuela
Flag of France.svg Francia
Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Bandera de España España
Bandera de Rusia Rusia
Unidad Infantería
Caballería
Participó en Sitio de Melilla (1774)
Guerra de la Independencia de los Estados Unidos
Guerras Revolucionarias Francesas
Guerra de Independencia de Venezuela
Guerras de Independencia Hispanoamericana

Nacimiento 28 de marzo de 1750
Caracas, Bandera de España Imperio español, Virreinato de Nueva España
Fallecimiento 14 de julio de 1816
San Fernando

Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez (Caracas, 28 de marzo de 1750San Fernando, Cádiz, 14 de julio de 1816) conocido como Francisco de Miranda, fue un político, militar, diplomático, escritor, humanista e ideólogo venezolano, considerado «El Precursor de la Emancipación Americana» contra el Imperio español. Conocido como «El Primer Venezolano Universal» y «El Americano más Universal» , fue partícipe de la Independencia de los Estados Unidos, de la Revolución Francesa y posteriormente de la Independencia de Venezuela, siendo líder del «Bando Patriota» y gobernante de la Primera República de Venezuela durante esta última, en calidad de Dictador Plenipotenciario y Jefe Supremo de los Estados de Venezuela.[1]

Viajó durante gran parte de su vida participando en conflictos armados al servicio de diversos países, entre los que destacan tres guerras a favor de la democracia: la Independencia de los Estados Unidos, la Revolución francesa, acontecimiento del que fue protagonista destacado, por lo que le fue otorgado el título de Héroe de la Revolución, y las Guerras de Independencia Hispanoamericana.

Destacó en la política como un firme defensor de la independencia y la soberanía de las naciones a nivel internacional. Militó en el grupo político moderado conocido como Girondino en Francia, fue firmante del Acta de la Declaración de Independencia de Venezuela, impulsor y líder de la Sociedad Patriótica así como también fue el creador del proyecto geopolítico conocido como Gran Colombia, que Simón Bolívar, trataría de llevar a cabo, tras la liberación de Colombia, Ecuador y Venezuela, en 1826 aspirando unificarlos en una sola nación.

Militar prodigioso, formó parte de las filas del Ejército Español y del Ejército Francés, alcanzando los rangos de Coronel y Mariscal respectivamente, además detentó el rango de Coronel en el Ejército Ruso, concedido por Catalina II la Grande y fue el primer Comandante en Jefe de los Ejércitos Venezolanos, ostentando el título de «Generalísimo». Su carrera militar contempla su participación en cuatro guerras, las Guerras Coloniales en Marruecos, la Guerra de Independencia Estadounidense, las Guerras Revolucionarias Francesas y la Guerra de Independencia de Venezuela, incluyéndose brillantes hazañas militares, como su desempeño en el sitio de Melilla, su victoria en la plaza de Pensacola (Florida Occidental) y su ofensiva en la batalla de Valmy. De esta forma, Miranda fue combatiente destacado en tres continentes: África, América y Europa.[2]

A pesar de haber formado parte de tantos procesos revolucionarios y gubernamentales a nivel internacional, fracasó a la hora de poner en práctica sus proyectos en su propio país, Venezuela. No obstante; su ideal político perduró en el tiempo y sirvió de base para la fundación de la Gran Colombia, mientras que sus ideas independentistas influyeron en destacados líderes de la «Emancipación Americana» como Simón Bolívar y Bernardo O'Higgins.[3]

Su nombre está grabado en el Arco del Triunfo de París. Su retrato forma parte de la «Galería de los Personajes en el Palacio de Versalles»; su estatua se encuentra frente a la del general Kellerman en el Campo de Valmy, Francia.

Infancia y vida familiar[editar]

Los orígenes de Francisco de Miranda fueron relativamente humildes. Su padre, Sebastián de Miranda Ravelo, nació el 12 de septiembre de 1721 en Puerto de la Cruz,[4] [5] población del valle de La Orotava, en Tenerife, una de las Islas Canarias (España). Fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia diez días más tarde.[4] Era hijo de Gabriel de Miranda, nacido también en Puerto de la Cruz el 6 de noviembre de 1686, y de María de la Concepción Ravelo de León, hija de Domingo de Sosa de León y de Catalina Ravelo.[4]

Sebastián de Miranda, por razones de nacimiento, al sospecharse que era mestizo de guanche, pertenecía a la categoría social de los blancos de orilla, considerada inferior a los blancos españoles y a los criollos. Se sabe que el Cabildo de Caracas le acusó de «mulato, mercader, aventurero e indigno por muchos antecedentes de desempeñar puesto de categoría».[4] No es de extrañar que, alcanzada cierta holgura económica, tratara de demostrar en juicio que sus orígenes eran «puros» para así poder obtener mayores privilegios sociales.

En Caracas se estableció como comerciante de lienzos y, con el tiempo, contrajo matrimonio el 24 de abril de 1749 en la Iglesia Catedral con la caraqueña Francisca Antonia Rodríguez de Espinosa, también de origen canario y necesariamente blanca; de lo contrario, la boda no hubiera aparecido en el registro de matrimonios y sus hijos jamás hubieran podido ir a la Universidad. El primogénito de nueve hijos e hijas del matrimonio, Sebastián Francisco de Miranda nació el 28 de marzo de 1750 en Caracas. Sus hermanos se llamaron Ana Antonia, Rosa Agustina, Micaela Antonia, Miguel Francisco, Javier, Francisco Antonio, Ignacio José, Josefa María y Josefa Antonia.

El 5 de abril de 1750 fue bautizado en la Iglesia Catedral por el maestro Juan de Rada, siendo su padrino el bachiller Tomás Bautista de Melo.[6] El 27 de diciembre del mismo año le fue administrado el sacramento de la confirmación por el obispo de Caracas, Manuel Machado y Luna.[7] [8] En sus inicios, la familia Miranda era económicamente modesta y vivía dentro del grupo socialmente discriminado de colonos canarios o blancos de orilla llegados a Caracas que, en costumbres, trato y nivel, formaban un núcleo aparte de los blancos criollos o mantuanos, los blancos españoles y los pardos.[9]

Con el tiempo, la situación de la familia mejoró notablemente y, Sebastián de Miranda logró hacer fortuna como comerciante en Caracas, llegando a ser propietario de diversos inmuebles en la ciudad. Ya en aquellos tiempos existían roces y conflictos sociales que empezaron a crear un problema de gobernabilidad en Venezuela para las autoridades coloniales, que además tenían que aliviar las secuelas negativas de la presencia de la Compañía Guipuzcoana en la provincia.

En La Orotava, la familia Miranda era considerada gente distinguida e ilustre, a diferencia de Caracas. Buscaban pues allí posición social similar rehaciendo su fortuna mediante el trabajo, y/o llegando a obtener títulos académicos en la Universidad. Así, su padre logró además de hacer fortuna, ser nombrado Capitán del Batallón de Milicias de Blancos de Caracas pero por ser nativo de las Islas Canarias (i.e., "isleño") y comerciante, su nombramiento produjo un fuerte rechazo del estamento social conocido como mantuano, sociedad compuesta de blancos criollos, descendientes de españoles, pero nacidos cual Sebastián Francisco en territorio americano, reflejo todo ello de conflictos sociales y raciales latentes y una de las causas de la Independencia. Había cierta dosis de desprecio de los mantuanos hacia su padre por ser un comerciante, ocupación que a sus ojos lo inhabilitaba para ser Capitán de Milicias.

Educación[editar]

Monumento de la Nación a sus Próceres. En el Paseo Los Próceres existen fuentes, escaleras, calzadas y muros, además se encuentran estatuas de los próceres de la Independencia de América entre los que se encuentra al propio Francisco de Miranda.

Pese al rechazo de los mantuanos, su padre Sebastián siempre perseveró en su empeño de mejorar la situación de la familia, de modo que además de acumular riquezas y cargos importantes, sus hijos recibieran educación universitaria.

Así, el 10 de enero de 1762, Miranda comenzó sus estudios en la Universidad de Caracas bajo la regencia del Dr. Antonio Monserrate, y durante dos años estudió latín, los inicios de la Gramática de Nebrija y el Catecismo de Ripalda.

Desde el año 1764 hasta 1766, Miranda cursó estudios en la Clase de Mayores de la misma Universidad, donde profundiza sus conocimientos de latín mediante el estudio de los escritos clásicos de Cicerón y Virgilio, completa sus estudios de la Gramática de Nebrija, nociones de historia sagrada y profana, religión, aritmética y geografía.

Finalmente, realizó el curso de Artes en la Universidad de Caracas estudiando las materias de Lógica, Física y Metafísica para obtener el título de Bachiller con el que se iniciaba estudios en Teología, Jurisprudencia o Medicina. No se sabe de forma fidedigna si Miranda llegó a obtener el título de Médico y sólo se cuenta con su testimonio personal afirmando haberlo recibido en 1767, con 17 años pues, si es que nació en 1750, lo que no parece muy coherente.

Por testimonio personal de Miranda se sabe que algunos de sus maestros fueron los Doctores Domingo Velázquez, Francisco José de Urbina y Gabriel Lindo; todos ellos notables expertos en sus especialidades y con los que sin duda la educación básica de Miranda debió ser de una calidad notable.

Sin embargo, a partir de 1767 se da una interrupción en los estudios de Miranda que posiblemente se vieron afectados por las circunstancias vividas por su padre. Al ser nombrado Capitán de las Milicias de Blancos de Caracas siendo comerciante isleño era algo que incomodaba a los Mantuanos, pues había alcanzado una distinción social importante, al convertirse en un personaje de cierta influencia. Parece como si, éstos empezaron a crear intrigas para desacreditarle y anularle en la vida pública.

Esto desencadenó una serie de circunstancias en las que después de una sentencia real, el padre de Francisco obtuvo la victoria y sus derechos le fueron reconocidos pero le crearon una enemistad irreconciliable con los Mantuanos que nunca olvidaron el conflicto ni le perdonaron el desafío, lo que influyó inevitablemente en las decisiones posteriores de Miranda.

Después de la victoria judicial de su padre, las dificultades para desarrollar planes futuros en una sociedad tan limitada como la caraqueña influyeron en que decidiera, con poco más de 20 años, marcharse a España. Embarcó pues el 25 de enero de 1771, desde el puerto de La Guaira, en una fragata sueca denominada Príncipe Federico, para servir en el Real Ejército español.

Primeros viajes[editar]

En 1771, Miranda inició un largo periplo alrededor del mundo que duró la mayor parte de su vida. También comenzó entonces la elaboración de un minucioso registro con el que confeccionó su archivo personal, que alcanzó a ser de 63 volúmenes encuadernados y que llevó siempre consigo. Participó en los tres grandes movimientos históricos y políticos de su tiempo: Guerra de Independencia de los Estados Unidos, Revolución francesa y Guerras de Independencia Hispanoamericana.

Desembarcó en el Puerto de Cádiz 35 días más tarde, el 1 de marzo de 1771, hospedándose en casa del señor José de Añino, quien sería un fiel intermediario entre él y sus parientes para procurarle recursos de subsistencia, adquiriendo la vestimenta necesaria para seguir su viaje entre el 1 y el 13 de marzo de 1771, en que partió de Cádiz a Madrid.

Desde entonces madura sus ideas concibiendo la unidad hispanoamericana en sus recorridos por el mundo y en su relación con las personalidades más influyentes de la época. Combatió bravamente en América, Europa y África, salvo en Oceanía y Asia —aunque pensó en traer Cipayos de la India—, recorrió y escudriñó España y todo el continente europeo, incluyendo a Gran Bretaña, Rusia y Escandinavia; Asia Menor, América del Norte, América del Sur y las Antillas. Fue el único hombre que tuvo contacto personal y directo con personalidades como George Washington, Napoleón Bonaparte, Simón Bolívar, Catalina la Grande, Federico II de Prusia, el Duque de Wellington, José de San Martín, Robert Peel, La Fayette, Estanislao II Poniatowski, William Pitt, Grigori Alexandrovich Potemkin, Thomas Cochrane, Samuel Adams y Johann Caspar Lavater.

Fue de positivos efectos su relación con personajes hispanoamericanos de la categoría de San Martín, Andres Bello, Bernardo O'Higgins, Carlos Montúfar, Carlos María de Alvear, Fray Servando Teresa de Mier, Domingo José Martins, Manuel Palacio Fajardo, Juan Germán Roscio, Manuel Gual y Pedro Gual, Hipólito Costa, José Bonifácio de Andrada e Silva, Matías de Irigoyen y Rodríguez Peña.

En Madrid[editar]

Casón del Buen Retiro. Miranda contempló edificios y monumentos emblemáticos del Madrid de la época.

El 27 de marzo de 1771, Miranda llegó a Madrid y comenzó a ser consciente de realidades que ignoraba hasta entonces y que le impresionaron notablemente tales como una gran biblioteca, la abundancia de obras de arte, la majestuosidad de los edificios y el espectáculo de la nieve y los cultivos decorando el paisaje, que le parecieron fabulosos.

Durante sus primeros días estuvo hospedado en una posada hasta que logró trasladarse a una vivienda particular en la que se instaló de forma cuidadosa e inició sus primeros estudios en la ciudad con lecciones de Matemáticas, Geografía y de los idiomas inglés y francés, iniciando así un aprendizaje que no sólo comprendió la formación académica sino también recorridos minuciosos por la ciudad y sus alrededores.

La llegada de Miranda a Madrid coincidió con una etapa de transformación urbanística de la ciudad iniciada por el rey Carlos III, que abarcó de forma directa e indirecta todos los aspectos de la vida de sus habitantes, lo que dio un impulso renovador beneficioso para la ciudad.

Así Miranda contempló edificios y monumentos emblemáticos del Madrid de la época como la Fuente de Neptuno, La Cibeles, el Paseo del Prado con su museo, el Palacio del Buen Retiro, y poblaciones aledañas como El Escorial o Segovia.

En lo social, el Madrid de entonces concentraba su vida literaria en la Fonda de San Sebastián, lugar frecuentado por ilustres escritores y una actividad cultural pujante a la que la obra de la Real Academia, las sociedades económicas y el auge de las imprentas contribuyeron notablemente.

La Plaza de Toros y los teatros populares eran los centros de distracción cotidianos en los que la Nobleza no podía evitar el contacto con «la plebe» y se entremezclaban las costumbres populares con las cortesanas. Y también era el Madrid en el que la Santa Inquisición vigilaba por todas partes a modo de policía cultural y política.

Plaza Miranda de Maracay, Venezuela.

Es en el Madrid de esta época en el que Miranda tiene sus primeras impresiones fuera de Venezuela y también comienza a crear su biblioteca personal, en la que empezó a tener incluso libros que estaban prohibidos por la Inquisición y de la que mantuvo una lista detallada en su archivo personal.

La naturaleza y el número de libros adquiridos en Madrid son una indicación precisa de que, a pesar de la presencia de la Inquisición, existía en la ciudad un ambiente intelectual muy amplio. Libros de matemáticas, arte militar, historia, religión, filosofía y literatura formaron parte de sus lecturas.

Muchos de esos libros constituyeron para Miranda enseñanzas definitivas, que mantuvo cerca de él durante el resto de su vida, entre los que destacan las obras de Maquiavelo, La destrucción de las Indias, de Fray Bartolomé de Las Casas; obras de Lord Bolingbroke, Burke y Locke; Los principios del arte militar, de Federico de Suecia; La historia filosófica, del Abate Reynal; Los principios de política natural, de Burlamaqui; los Comentarios, de Julio César; El arte de la guerra, de Puyssegur; la Táctica, de Guibert; así como también obras de Pope y Virgilio.

Buscó ampliar sus conocimientos científicos y literarios con el estudio de la trigonometría, la geometría, el álgebra, la física, la óptica, la gramática, la poesía y la comedia. También complementó su cultura general con lecturas de religión e historia y mejoró sus conocimientos de los idiomas italiano, inglés y francés.

Por último adquirió una flauta para ejercitarse en el arte de la música leyendo las Reflexiones sobre la música del Abate Dubos.

También se ejercitó con la geografía mediante el uso de mapas y globos terráqueos y, como quería presentarse para obtener el grado de Capitán en el Ejército real, se empeñó en estudiar táctica, arte militar, arquitectura militar, ingeniería militar, artillería, fortificación y ataque de plazas.

Después de una concienzuda preparación y del pago de 85000 reales de vellón, obtuvo una Patente de Capitán según el trámite administrativo correspondiente, que le fue concedido el 7 de enero de 1773 mediante escritura notarial.

Miranda participó directamente en la Revolución francesa por lo cual le fue otorgado el título de Héroe de la Revolución y Mariscal de Francia. Es el único americano que tiene su nombre grabado en el Arco del Triunfo en París.

Primeras campañas[editar]

Después de serle concedida la patente, el ahora Capitán Francisco de Miranda fue asignado al Regimiento de Infantería de la Princesa, al mando del Mariscal de Campo Juan Manuel de Cajigal y Monserrat, iniciando así su carrera militar.

Así desde 1773 hasta 1780, Miranda estuvo asignado en las plazas militares de Madrid, Granada, Melilla y Cádiz de forma intermitente y tuvo una vida social intensa en la que aparecen sus dos primeras amantes.

Tuvo que compaginar a la vez su vida social con su actividad militar, que ya no fue de estudio sino de combate. Enfrentó problemas disciplinarios dentro del Ejército real y su carácter fue evolucionando de forma que siguió cultivándose intelectualmente con libros que inevitablemente hicieron que la Inquisición comenzara a vigilar sus actividades.

En esta época tuvo lugar su primera hazaña militar durante el sitio de Melilla, llevado a cabo desde el 9 de diciembre de 1774 al 19 de marzo de 1775, en el que las fuerzas españolas lograron rechazar a las del sultán de Marruecos Sidi Muhammed ben Abdallah.

En dicha acción, Miranda presentó al comandante español Juan Sherlock un plan para inutilizar la artillería enemiga mediante una especie de operación tipo comando que él mismo estaba dispuesto a dirigir.

Después, en julio de 1775, Miranda fue enviado con las tropas españolas destinadas a atacar Argel en una acción militar que fracasó y de la que logró escapar milagrosamente a pesar de estar herido en las piernas y de que su mosquete había sido destrozado por una bala enemiga.

Sin embargo, a pesar de las acciones realizadas y del peligro enfrentado, Miranda no obtuvo condecoración o ascenso alguno y fue destinado a la guarnición de Cádiz.

Allí el Conde O'Reilly le impone un arresto por fallas en el uso del uniforme y poco después su situación se complicó aún más en Madrid y tras la intervención del inspector general y de su antiguo comandante Cajigal, el mismo rey dispuso que fuera trasladado al Batallón de Aragón en Cádiz como Ayudante de campo bajo las órdenes de Cajigal.

Misiones en Norteamérica y las Antillas[editar]

España se involucró en la Guerra de Independencia de Estados Unidos con el objetivo de ampliar sus territorios en Luisiana, recuperar Florida y obligar a Gran Bretaña a mantener varios frentes bélicos simultáneamente y procurar, de paso, recuperar Gibraltar. El capitán general de la Luisiana española, Bernardo de Gálvez, atacó en 1779 a los británicos en Baton Rouge y Natchez, consiguiendo liberar la cuenca baja del río Misisipi de fuerzas hostiles que pudieran amenazar su capital, Nueva Orleans.

Para reforzar el contingente español se organizó en Cádiz una flota expedicionaria a principios de 1780 al mando del almirante José Solano y Bote, en la que Miranda participó como miembro de las tropas de infantería de Cajigal. La flota partió de Cádiz el 28 de abril de 1780 y llegó a La Habana el 4 de agosto de 1780.

En 1781 se preparó un ataque contra Pensacola de la Florida en una acción conjunta en la que debían participar las fuerzas españolas de Luisiana y la flota expedicionaria.

Batalla de Pensacola

Miranda viajó con las fuerzas de Cajigal que salieron de La Habana el 9 de abril de 1781 para participar en la batalla de Pensacola, acción militar que culminó el 8 de mayo de 1781 con victoria de las fuerzas españolas. Miranda fue ascendido a teniente coronel por su labor en la planificación y estudio del terreno.

Miranda permaneció destacado un tiempo en Pensacola, continuó adquiriendo libros para aumentar su biblioteca personal y compró cuatro esclavos negros para proveerse de servicio doméstico. Poco después, Cajigal le encargó que descubriera secretamente la situación militar británica en Jamaica bajo el pretexto formal de ser un comisionado español encargado de negociar un convenio de intercambio de prisioneros. Tras recibir el despacho oficial encomendándole la misión, Miranda se embarcó con rumbo a Jamaica, vía Batabanó, y llegó a Kingston el 20 de septiembre de 1781.

Al principio su presencia provocó una natural desconfianza en los ingleses pero a pesar de ello logró realizar con éxito su misión de reconocimiento y además negoció un convenio fechado el 18 de noviembre de 1781 que reguló el canje de prisioneros españoles e ingleses del mismo rango.

Con la información obtenida, Miranda volvió a Cuba y, tras tocar tierra en Batanabó, envió un informe al capitán general de Cuba con detalles muy precisos sobre las operaciones y capacidad de las tropas británicas del sector.

Sin embargo, lo que debió culminar como una acción destacada en la carrera militar de Miranda terminó siendo empañado como consecuencia de una Sumaria de 155 hojas que la Inquisición había remitido contra él en Sevilla el 11 de noviembre de 1778 por delitos de proposiciones, tenencia de libros prohibidos y pinturas obscenas.

La orden de enviar a Miranda de regreso a España en cumplimiento de la sentencia del 5 de febrero de 1782 del Supremo Consejo Inquisitorial no llegó a cumplirse debido a diversos fallos de fondo y forma en el proceso administrativo que hacían que la orden se cuestionase y también en parte por el apoyo incondicional del comandante Cajigal.

Así mientras se conseguía que el rey revisara el caso, Cajigal encomendó a Miranda la misión de acompañarle en el ataque a las islas Bahamas en el que se logra la capitulación inglesa el 8 de mayo de 1782 a favor de España en unas negociaciones dirigidas por Miranda y en las que consiguió además la cesión de todas las islas.

La eficiencia demostrada por Miranda en las Bahamas le valió entonces la recomendación de Cajigal para que fuera ascendido a Coronel y pasó a estar bajo las órdenes del Comandante general de las fuerzas españolas en Cuba, Bernardo de Gálvez, como Ayudante de campo en la población de Guárico.

En aquel momento los españoles estaban preparando una acción conjunta con los franceses para invadir Jamaica (último reducto inglés en el Golfo de México) y la población de Guárico era el lugar idóneo para planificar estas operaciones por estar cercano a la isla y por su posición de fácil acceso para poder reunir tropas y los mandos consideraban a Miranda la persona idónea para planificar las operaciones por tener un conocimiento de primera mano de la situación de los ingleses en la zona.

Sin embargo, un ataque preventivo de los ingleses y las dificultades de la flota francesa que forzaron la paz entre Inglaterra y Francia hicieron que la invasión no se concretara y por lo tanto Miranda permaneció así un tiempo en Guárico en el que la Inquisición sería su principal problema.

En Estados Unidos[editar]

Al no concretarse la invasión de Jamaica las prioridades para las autoridades españolas cambiaron y por consiguiente el proceso de la Inquisición contra Miranda tomó un nuevo impulso. Con el tiempo los problemas de Miranda con la Inquisición se complicaron y le envían a La Habana para ser detenido y enviado a España pero por diversas circunstancias estos planes se ven frustrados y ante la inminencia de su arresto decide irse a los Estados Unidos. Gracias al apoyo de Cajigal consigue escapar de la vigilancia del Gobernador de La Habana con la ayuda del norteamericano James Seagrove que arregló su viaje en un barco que lo llevó hasta New Bern, donde desembarcó el 10 de julio de 1783 a las cinco de la tarde, ya terminada su guerra de independencia, y en una etapa de reconstrucción en que se debatía sobre la forma política a adoptar entre el federalismo o la confederación. Durante el tiempo que estuvo en Estados Unidos, Miranda realizó un estudio crítico sobre sus defensas militares en el que demostró un conocimiento amplio del desarrollo del conflicto norteamericano y sus circunstancias.

Allí Miranda preparó y fijó la técnica de correspondencia que usará durante el resto de su viaje en el que conoce a las personas mediante el obsequio y préstamo de libros y examina la cultura y las costumbres de los sitios por los que pasa de una forma metódica. Pasando por Charleston, Filadelfia, y Boston va tratando con diversos personajes de la sociedad estadounidense en veladas y paseos en los que llegó a tener algunas aventuras amorosas que Miranda mismo calificó de intrascendentes hasta llegar a Nueva York.

En esta ciudad conoció a la importante familia Livingston, cuyos miembros ocupaban importantes posiciones políticas y tenían vínculos con otras familias importantes de la ciudad. Al parecer Miranda mantuvo una relación romántica con Susan Livingston, hija del canciller Livingston, que se vislumbra cuando Miranda realiza un viaje a Boston y en el que la joven parece estar enamorada de él según las cartas que le escribía.

Parece sin embargo como si Miranda no deseara pasar más allá de una simple amistad, lo que explicaría su más bien precipitada salida de Nueva York. Aunque Miranda mantuvo el contacto epistolar con Susan durante años, nunca volvió a verla, por lo que posiblemente llegara a pensar que una relación que le llevara al matrimonio no era compatible con sus planes y forma de vida. Durante el tiempo que estuvo en Estados Unidos, Miranda buscó conocer y relacionarse con gente importante y así fue como conoció personalmente a George Washington en Filadelfia, cuando este venía de recibir el control militar de Nueva York tras el fin de la guerra. También conoció a otros personajes distinguidos como el general Henry Knox o Samuel Adams, y además fue observando ciertas instituciones de la nueva nación que lo impresionaron como la Biblioteca de New Port o el Princeton College, Rhode Island College y el Cambridge College.

La permanencia de Miranda en los Estados Unidos sólo se vio afectada por el conflicto de intereses entre Francia y España en este país después de la guerra ya que los franceses no estaban interesados en que se divulgaran demasiado los aspectos negativos de su intervención en el conflicto y el fracaso de la invasión de Jamaica era uno de ellos. Al parecer se habían enviado informes desde La Habana al gobierno norteamericano que acusaban a Miranda como un traidor y desertor que fueron divulgados por los franceses para perjudicarle ya que él era la única persona que podía desmentir la acusación del fracaso de la invasión de Jamaica como responsabilidad de España. La difusión de estos informes hizo que la situación de Miranda fuera comprometida ya que no podía defenderse sin divulgar los detalles de su misión de espionaje en Jamaica que eran secreto de Estado y por lo tanto ante esta situación decide marcharse a Inglaterra.

En Europa[editar]

De Inglaterra a Rusia[editar]

Catalina II de Rusia

El 15 de diciembre de 1784 Miranda salió del puerto de Boston en la fragata mercante Neptuno a las cinco de la tarde rumbo a Londres y después de un viaje que necesitó unos 56 días llegó a Inglaterra el 10 de febrero de 1785.

En Londres, Miranda fue vigilado discretamente por los españoles ante las sospechas de traición que recaían sobre él. Los informes que redactaron resaltan tanto los tratos que mantuvo Miranda con personas sospechosas de conspirar contra España como con personajes considerados eminentes sabios de su tiempo.[cita requerida]

Por esa misma época llegó a la corte de Inglaterra, como secretario de la primera embajada de Estados Unidos, el coronel William Stephens Smith, a quien Miranda conocía de su estancia en Nueva York.[10] Smith contraería matrimonio al año siguiente, el 12 de junio de 1786,[11] con Abigail Nabby Adams, hija del embajador John Adams, quien más tarde sería el segundo presidente de Estados Unidos, y Abigail Smith.

Miranda y el coronel Smith decidieron viajar a Prusia para presenciar las maniobras militares preparadas por el rey Federico II el Grande. Bernardo del Campo, embajador de España en la capital británica desde 1783, proporcionó a Miranda una carta de presentación para el ministro de España en Berlín, mientras que James Penman, hombre de negocios inglés con quien Miranda había trabado amistad en Charleston, se encargó de guardarle sus papeles mientras estuviera de viaje.[10]

Sin embargo, la amabilidad del embajador español encubre su intriga para lograr que Miranda viaje a Calais y allí pueda ser apresado y entregado a España. La farsa, que asignaba también un papel a la esposa y a la hija del vicecónsul español en Londres con el pretexto de salir de Inglaterra para ingresar a la joven en un monasterio, se desbarató porque el venezolano y su amigo se dirigieron el 10 de agosto de 1785 a un puerto holandés (Hellevoetsluis) y no a la ciudad del norte de Francia.[12]

Pasó por regiones de las actuales Bélgica, Alemania, Austria, Hungría, Polonia, se trasladó a tierras griegas e italianas, donde permaneció durante más de un año, y visitó la corte de Catalina II de Rusia, en Kiev. En Hungría estuvo en el palacio del príncipe húngaro Nicolás Esterházy (1765–1833), quien simpatizaba con sus ideas y, aparte de acogerlo amablemente, lo envió en uno de sus carruajes con una carta de recomendación a encontrarse con el conocido músico Joseph Haydn, que vivía y trabajaba en la corte del aristócrata húngaro.

Después de pasar por Constantinopla, capital turca con quien los españoles mantenían relaciones diplomáticas desde 1783, fue obligado a pasar una cuarentena sanitaria en Kherson, y el príncipe de Potemkin le presentó a Catalina II en Kiev el 13 de febrero de 1787. Catalina mostró bastante interés por los asuntos de América y su sistema de gobierno.

Miranda en la Revolución Francesa[editar]

En 1791, Miranda tomó parte activa en la Revolución francesa. En París, hizo amistad con los girondinos Jacques Pierre Brissot y Jérôme Pétion de Villeneuve. Sirvió brevemente como general en una sección del Ejército revolucionario francés (llamado entonces «La Convención») que luchó en la campaña de 1792 para detener el avance del ejército prusiano, dirigido por el duque de Brunswick-Luneburgo, cuyo objetivo era invadir Francia desde los Países Bajos. Miranda alcanzó el grado de mariscal de Francia bajo el mando de Charles François Dumouriez. Durante la campaña participó en las batallas de Argonne, Wargemoulin, Amberes, Lieja, Tongres, Paliemberg y Valmy, donde llegó a ser segundo jefe del ejército del norte, del cual se separaría por grandes diferencias con Dumouriez tras haber replegado sus tropas en Maastricht.

Durante el reinado del terror instituido por Robespierre, Miranda fue arrestado varias veces por los jacobinos, incluso en La Conciergerie de París cuyos reclusos en su mayoría eran guillotinados. Sometido a juicio en el Tribunal Revolucionario por supuesta negligencia en la defensa de Maastricht fue defendido por Claude Chaveau-Lagarde -insigne abogado que defenderá, a riesgo propio y sin el mismo éxito, a la reina María Antonieta de Austria- siendo amenazado con ser deportado después de una medida del Directorio de la Monarquía y los Girondinos. Sin embargo fue absuelto de los cargos en 1795 y se trasladó a Inglaterra en 1798.

En 1792, Miranda participó en la Batalla de Valmy, uno de los episodios bélicos más importantes de las Guerras Revolucionarias Francesas

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América del Sur (1806–1812)[editar]

Recibimiento de Miranda en La Guaira, Mauricio Rugendas, siglo XIX.

Su contribución más grande está, probablemente, en las guerras de independencia hispanoamericanas. Miranda tuvo la visión de un gran imperio independiente que agrupara a todos los territorios que estaban en poder de españoles y portugueses desde la margen derecha del río Misisipi en el norte hasta la Tierra del Fuego en el extremo sur del continente. El imperio estaría bajo dirección de un emperador hereditario llamado Inca para apaciguar a las etnias indígenas y tendría una legislatura bicameral. Concibió el nombre Colombia para este imperio, inspirándose en Cristóbal Colón.

El 2 de febrero de 1806, con el beneplácito político y el apoyo económico de estadounidenses y británicos, Miranda partió con la corbeta Leander desde Nueva York con la intención de desembarcar en Venezuela, obtener el apoyo de la población y comenzar la lucha definitiva por la independencia.[13] Tras ser interceptada por la fragata británica Cleopatra, al mando del capitán Wright,[14] la corbeta prosiguió su travesía hasta tomar tierra en Jacmel, en la isla de La Española, el 20 de febrero. Allí permaneció la expedición seis semanas y consiguió fletar las goletas Bacchus y Bee, con las que también, finalmente, se dirigió a tierra firme.[15] Después de fracasar estrepitosamente en el desembarco en Ocumare de la Costa donde entabla un feroz combate con las fuerzas navales realistas al mando de Antonio Tiscar se refugió en Trinidad adonde llegó con un solo navío, la corbeta Leander. En represalia varios prisioneros en su mayoría estadounidenses fueron ahorcados en la plaza mayor de Puerto Cabello el 21 de julio de 1806. El gobernador británico de Trinidad le facilitó buques y pertrechos y, finalmente, logró desembarcar en el puerto de La Vela de Coro el 3 de agosto, donde la bandera venezolana tricolor fue izada por primera vez. No obstante, al no encontrar apoyo popular, se reembarcó diez días después con rumbo a Inglaterra.[16] [17] [18]

El 19 de abril de 1810, Venezuela inició su proceso independentista, por lo que Simón Bolívar y Andres Bello en misión diplomática en Londres persuadieron a Miranda para volver a su tierra natal. Miranda al regresar a Venezuela fue recibido con honores en el Puerto de La Guaira. En Caracas se le confiere el grado de general del ejército y funda la Sociedad Patriótica que se convertira en la principal promotora del rompimiento con España. Posteriormente es elegido diputado por El Baúl, en la provincia de Caracas, al congreso constituyente de 1811. El 5 de julio de 1811, tuvo el honor de firmar el Acta de la Declaración de Independencia de Venezuela. Más tarde, ante el avance de las tropas españolas al mando de Domingo Monteverde en 1812, asumió la presidencia con poderes discrecionales, tras ser nombrado el 23 de abril dictador por el Triunvirato ejecutivo con el rango de generalísimo.[19]

Firma del Acta de la Independencia en 1811
Miranda en La Carraca, Arturo Michelena; Últimos días de Miranda en prisión en San Fernando, cuadro historicista de 1896: Óleo sobre tela – 196,6 x 245,5 cm. Galería de Arte Nacional, Caracas, Venezuela).
Epitafio de Francisco de Miranda en el Panteón Nacional, Caracas, Venezuela.

Las fuerzas realistas contraatacaron, pero Miranda era incapaz de pasar a la ofensiva por las constantes deserciones que se daban en sus fuerzas situación agravada por el Terremoto de Venezuela de 1812 (12 de marzo) que afecto en su mayoría a centros poblados bajo control de los patriotas, además de la impopularidad de la causa de la independencia en la sociedad venezolana. Miranda intentó resistir el ataque realista pero la caída de la plaza de Puerto Cabello (bajo el comando de Simón Bolívar), la rebelión de los esclavos de Barlovento así como el creciente número de los ejércitos españoles que lo atacaban, Monteverde desde Valencia y Yáñez desde Calabozo le hicieron imposible resistir.

Temiendo una derrota brutal y desesperado, Miranda firmó la capitulación del ejército patriota el 25 de julio de 1812 en la ciudad de San Mateo. Mientras Miranda esperaba en el puerto de La Guaira para embarcarse al exterior, un grupo de oficiales dirigidos por Bolívar apresaron a Miranda durante la noche y el coronel José Mires lo encerró en el fuerte San Carlos el día 31 de julio. Al parecer, la intención de Bolívar habría sido fusilarlo por considerar el pacto de San Mateo un acto de traición pero, finalmente, atendiendo los consejos de, entre otros, el coronel Manuel María de las Casas, comandante militar del puerto, fue entregado a Monteverde junto con los demás refugiados que no habían conseguido zarpar. Simón Bolívar viajó entonces a Caracas, ya en manos de los realistas. Gracias a la intercesión de sus amistades en el bando enemigo, obtuvo un pasaporte de Monteverde que le permitió salir de Venezuela y reiniciar la guerra.[20]

Prisión y muerte[editar]

Desde el puerto de La Guaira, Miranda fue transportado al Castillo San Felipe de Puerto Cabello donde a principios de 1813 escribe desde su celda un memorial a la Real Audiencia de Caracas exigiendo el cumplimiento de la capitulación de San Mateo. El 4 de junio de 1813 es trasladado hacia la fortaleza de El Morro, ubicada en Puerto Rico y de allí a España donde es encerrado en el calabozo del penal de las Cuatro Torres del arsenal de la Carraca en San Fernando de Cádiz. Allí sólo recibió algunas noticias y ayuda de algunos amigos. Miranda planea escapar hacia Gibraltar pero un ataque cerebrovascular frustra sus planes y muere, a los 66 años de edad, el 14 de julio de 1816.

Una pintura de óleo del artista venezolano Arturo Michelena de título Miranda en la Carraca (1896) —que retratan al héroe en la cárcel española en donde murió— se ha convertido en un símbolo gráfico de la historia venezolana y ha inmortalizado la imagen de Miranda para las sucesivas generaciones de venezolanos. Como nota adicional, es importante decir que Miranda también es considerado uno de los padres fundadores de la Masonería en América Latina.

En Venezuela se honra con el nombre de Miranda a distintas avenidas, calles, plazas, autopistas y parques. Asimismo, lleva su nombre la tercera entidad más poblada del país, después del Zulia y Caracas, el Estado Miranda.

En el marco de su dedicación por la independencia del continente, Miranda empleó muchas energías a preparar, publicar y difundir documentos de distinta índole: cartas, proclamas, planes, proyectos, artículos, ensayos, etc. Gran parte de este material implicó una transferencia cultural, ideológica y política a través de la traducción. Además de traducir del latín y del griego, Miranda manejaba varias lenguas modernas (español, francés, inglés, alemán, ruso e italiano), conocía el árabe, e incluso escribía utilizando varios idiomas. Su actividad intelectual abarcaba los más diversos temas además de los políticos, filosóficos y militares. Fue el primer hispanoamericano en pedir el 26 de octubre de 1792 la concesión de los derechos políticos a la mujer a los pocos meses de la publicación de la Déclaration des droits de la femme et de la citoyenne (1791) de Olympe de Gouges.[21]

Cenotafio[editar]

Monumento al generalísimo Francisco de Miranda en el Panteón Nacional, Caracas, Venezuela.

Hasta el día de hoy ha sido imposible el reconocimiento de sus restos ya que al morir fue enterrado en una fosa común en el cementerio del Arsenal de la Carraca. Mientras tanto, le fue dedicado un cenotafio en el Panteón Nacional de Venezuela, donde también están los de Antonio José de Sucre y Andrés Bello. El monumento, diseñado por el escultor italiano Julio Roversi,[22] está coronado por una escultura del general sobre un pequeño pedestal donde hay una placa con las fechas y lugares de su nacimiento y muerte. El pedestal se asienta sobre un mausoleo simbólico decorado con motivos funerarios y con las puertas abiertas. Delante hay un sarcófago que está siendo abierto por un águila, símbolo de poder, la cual, a su vez, está custodiada por una alegoría de la libertad. A sus pies, una placa contiene el siguiente epitafio:

Venezuela llora por el dolor de no haber podido hallar los restos del General Miranda, que han quedado perdidos en la huesa común de la prisión en que expiró este gran mártir de la libertad americana. La República los guardaría con todo el honor que les es debido en este sitio que les ha sido destinado por Decreto del Presidente de ella General Joaquín Crespo, fechado el 22 de enero de 1895.

Las puertas y la tumba parcialmente abierta simbolizan la esperanza de Venezuela de encontrar los restos del prócer, aguardando su llegada.

Precedido por:
Cristóbal Mendoza
Presidente de los Estados de Venezuela
1812 (Designado por el Congreso)
Sucedido por:
Simón Bolívar

Citas[editar]

Busto de Francisco de Miranda en Bogotá.

Daniel Florencio O'Leary, edecán de Simón Bolívar, dijo sobre la muerte de Miranda:

Miranda era un hombre del siglo dieciocho cuyo genio levanta el sentido y la confianza de sus conciudadanos americanos. Aunque él se enorgulleció de ser soldado, sus batallas más grandes fueron libradas con su pluma.

Napoleón dijo de él:

A ese hombre le arde en el pecho el fuego sagrado del amor a la libertad.

El Libertador Simón Bolívar lo llamó «el más ilustre colombiano» y «el venezolano más universal».

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Martínez, Francisco (2001) Serie Líderes de Venezuela. "Francisco de Miranda, El Precursor". Edicomunicacion S.A. Caracas, Venezuela.
  2. Briceño Iragorry, Mario Brito Figueroa, Federico (1950) "Miranda, Pasión de la Libertad Americana". Caracas, Universidad Santa María, 1981;
  3. Briceño Iragorry, Mario. (1950) "Don Francisco de Miranda, Maestro de Libertadores".Ejecutivo del Estado. Trujillo, Venezuela.
  4. a b c d De la Rosa Olivera, Leopoldo (1968). «Oriundez y linaje del 'precursor' Francisco de Miranda». Anuario de Estudios Atlánticos 14:  pp. 497-533. 
  5. Hernández González, Manuel (2007). Francisco de Miranda y Canarias. Desde América, 17. Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Idea. p. 25. ISBN 9788483822036. OCLC 308395071. Consultado el 24 de enero de 2012. 
  6. Tisnés Jiménez, Roberto María (1970). Dos precursores: don Francisco de Miranda, don Pedro Fermín de Vargas. Caracas: Ediciones del Instituto de Estudios Históricos Mirandinos. p. 15. OCLC 7496604. Consultado el 6 de febrero de 2012. 
  7. García, Lautico (1961). Francisco de Miranda y el Antiguo Régimen español. El movimiento emancipador de Hispanoamérica ; 5. Caracas: Academia Nacional de la Historia. p. 102. OCLC 784711. Consultado el 6 de febrero de 2012. 
  8. Egea (1987), Francisco Miranda, p.8
  9. Carrero Mora, Ricahurte Bohanerges (diciembre de 2011). «Los blancos en la sociedad colonial venezolana: representaciones sociales e ideología» (PDF). Paradigma (Maracay: Centro de Investigaciones Educacionales Paradigma) XXXII (2):  pp. 107-123. ISSN 1011-2251. http://www.scielo.org.ve/pdf/pdg/v32n2/art08.pdf. Consultado el 16 de enero de 2014. 
  10. a b Egea (1987), Francisco Miranda, p. 56
  11. Nagel, Paul C. (1987). The Adams women: Abigail and Louise Adams, their sisters and daughters. New York: Oxford University Press. ISBN 0-19-503874-6. 
  12. Egea (1987), Francisco Miranda, p. 57
  13. Harvey, Robert (2011). Romantic Revolutionary : Simon Bolivar and the Struggle for Independence in Latin America (en inglés). Londres: Constable & Robinson. Consultado el 6 de febrero de 2014. 
  14. «John Wright». Three Decks - Warships in the Age of Sail. Consultado el 6 de febrero de 2014.
  15. Parra Gómez, Caracciolo (1992). Historia de la primera República de Venezuela. Caracas: Biblioteca Ayacucho. pp. 100–101. ISBN 980-276-193-1. Consultado el 6 de febrero de 2014. 
  16. El plan de Miranda era llegar a la isla de Curazao con una fuerza de unos 300 soldados, 50 artilleros y 80 oficiales cargados con 6000 fusiles con bayonetas y demás suministros. Desde ahí marchar (siempre contando con recibir un importante apoyo de la población) a Coro donde esperaba reunir 2000 infantes y 300 jinetes y al pasar por San Felipe, Nirgua y Valencia reclutar a 2000 infantes y 200 jinetes y por Aragua a 500 o 600 jinetes (De Miranda, 1982: 296). Además esperaba contar con una flota compuesta por un buque de línea, tres fragatas y dos bombardas. Con estas fuerzas esperaba marchar a Caracas y forzar su rendición o tomarla. Tras esto podían sumarseles unos 4000 caraqueños en su campaña con la que podría someter La Guaira. El líder venezolano esperaba también que el gobernador jamás pudiera reunir más de dos mil hombres en su defensa. A juicio de Miranda, en la provincia de Caracas se podía reclutar en teoría entre 15 000 y 20 000 hombres que bastarían para la liberación de Maracaibo, Riohacha, Santa Marta, Cartagena de Indias y, finalmente, Santa Fe de Bogotá (Ibíd.: 297). Con la conquista de Nueva Granada Miranda esperaba tener a su disposición otros 30 000 potenciales reclutas con los que podría asegurar la independencia del nuevo país (De Miranda, 1992: 86).
  17. Francisco de Miranda (1982). América espera. Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, pp. 375. ISBN 84-660-0099-2. En su marcha desde La Guaira a la ciudad de Panamá Miranda esperaba reunir 6.000 infantes (la mitad británicos y el resto mercenarios extranjeros), 2.000 jinetes ligeros (la mitad extranjeros), 2.000 soldados negros reclutados en las Islas de Barlovento, 300 artilleros, 15 oficiales, 2 cañones ligeros y uno pesado más 6 oficiales de ingeniería armados con 30.000 mosquetes con equipo, 50.000 puntas de hierro de picas, 4.000 pistolas, 500 sillas de montar, 250 piezas de artillería pesada y 50 ligeras más 3 imprentas para propaganda.
  18. Alexander von Humboldt (1836). Ensayo político sobre Nueva España. Tomo IV. París: Librería de Lecointe, Perpiñán, pp. 264-266. En 1794, Hispanoamérica y Filipinas tenían 14 ó 15 millones de habitantes, de estos unos tres serían blancos pero solo un 10% de origen europeo, de estos 26.000 eran soldados. El mayor número de efectivos se concentraba especialmente en Cuba y Perú, 36.000 y 61.000 tropas (en su mayoría milicias), respectivamente. En menor medida estaban guarnecidas, en 1796, Venezuela con 2.500 europeos (más 8.500 milicias), Nueva Granada 3.600 (más 8.400 irregulares) y Filipinas 5.500 veteranos y 12.200 milicianos.
  19. Guevara Baro, Manuel (2007). Venezuela en el tiempo : cronología desde la Conquista hasta la fundación de la República. Caracas: Los libros de El Nacional. ISBN 9789803883584. OCLC 550604852. Consultado el 13 de febrero de 2014. 
  20. Lynch, John (2006). Simón Bolívar. Barcelona: Crítica. pp. 83–86. ISBN 978-84-8432-746-2. 
  21. Biblioteca de Traducciones Hispanoamericanas
  22. Panteón nacional - "Templo de la Patria"

Bibliografía[editar]

  • Este artículo incorpora texto de la undécima edición de la Encyclopædia Britannica, una publicación que se encuentra en el dominio público. En él se cita la siguiente bibliografía:
  • Biggs, J. (1809, 1950). Historia de la tentativa de Miranda en Suramérica. Londres, Caracas. 
  • Marqués de Rojas (1884). El general Miranda. París. 
  • Marqués de Rojas (1889). Miranda dans la revolution francaise. Caracas. 
  • Robertson, W.S. (1909). Francisco de Miranda y la revolución de la América española. Washington. 
  • Becerra, R. (1884). Ensayo histórico documentado de la vida de Don Francisco de Miranda. Caracas. 
  • Chirinos, Juan Carlos (2006). Francisco de Miranda, el nómada sentimental. Caracas: Grupo Editorial Norma. ISBN 9806779185. 
  • Egea, Antonio (1987). Francisco Miranda. Madrid: Historia 16. ISBN 84-7679-078-3. 
  • Michelena, Carmen L. (2010). Luces revolucionarias: de la rebelión de Madrid (1795) a la rebelión de La Guaira (1797). Caracas: CELARG. 
  • Mijares, Augusto (1998). El libertador. Caracas: Monte Ávila Editores. 
  • Miranda, Francisco de (1982). América espera. Caracas: Biblioteca Ayacucho. ISBN 84-660-0099-2. 
  • Miranda, Francisco de; Pinto Iturrieta, Elías, Rodríguez de Alonso, Josefina (1992). Documentos fundamentales. Caracas: Biblioteca Ayacucho. ISBN 980-276-184-2. 
  • Miranda, Francisco de (1992). Diario de Viajes. Caracas: Monte Ávila Editores. ISBN 9800106448. 
  • Polanco Alcántara, Tomás (1996). Francisco de Miranda: ¿Don Juan o Don Quijote?. Editorial Ge. 
  • Zeuske, Michael (2004). Francisco de Miranda y la modernidad en América. Madrid: Fundación Mapfre Tavera. ISBN 84-8479-047-9. 

Enlaces externos[editar]