Hipótesis documentaria

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La hipótesis documentaria o hipótesis documental (DH) propone que los primeros cinco libros del Antiguo testamento (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, que juntos se conocen como la Torá o Pentateuco) son una combinación de documentos que provienen de cuatro fuentes de origen independiente. De acuerdo con la influyente versión de la «hipótesis documentaria» formulada por Julius Wellhausen (1844-1918), estas fuentes y la fecha aproximada de su composición, fueron:

Julius Wellhausen, teólogo protestante alemán que dio forma a la Hipótesis documentaría.

El redactor que combinó las diversas fuentes del final del Pentateuco, que pudo haber sido Esdras; abreviado como (R), de redactor.

«A partir de la simple cuestión de cómo reconciliar las incoherencias del texto, y rehusando aceptar explicaciones forzadas, para que armonizara, los estudiosos llegaron finalmente a la teoría de que la Torá estaba integrada por varios textos seleccionados que fueron entretejidos, a veces incoherentemente, de fuentes que tratan del mismo asunto y de temas relacionados.
El razonamiento seguido en este tipo de análisis es similar al de los sabios talmúdicos y, más tarde, los rabinos, quienes sostuvieron que estas cláusulas incompatibles y la terminología en un solo párrafo de la Mishná tiene que haberse originado por diferentes sabios, y reconocen que Moisés no pudo haber escrito los pasajes de la Torá pues contiene información no disponible para él, como el último capítulo de Deuteronomio, que describe su muerte y sus consecuencias.» –Jeffrey Tigay.[1]

Según Wellhausen, las cuatro fuentes muestran una imagen de la historia religiosa israelí, de una cada vez mayor centralización y poder sacerdotal. La hipótesis de Wellhausen se convirtió en la opinión dominante sobre el origen del Pentateuco durante gran parte del siglo XX. La mayoría de expertos contemporáneos aceptaron, de alguna manera, la hipótesis documental de la Biblia,[2] y los académicos siguen recurriendo a la terminología de Wellhausen y sus conocimientos.

Composición de la «Torá»[editar]

Siguiendo a Wellhausen, los estudiosos hablan de cuatro fuentes de la Torá.

Tradición yahvista (J)[editar]

La fuente más antigua, trata de narraciones, que constituyen la mitad del Génesis y del Éxodo, más unos fragmentos de Números. Describe a un dios parecido a un ser humano, llamado Yahveh (o más bien Yhwh) en todas partes, y tiene un especial interés en el territorio del reino de Judea e personas relacionadas con su historia. Tiene un estilo elocuente. Originalmente compuesto hacia el 950 a. C.[3]

Diagrama de las diversas versiones postuladas por la hipótesis documentaria bíblica.

Tradición elohista (E)[editar]

E es paralela a J, a menudo duplicando las descripciones. Constituye una tercera parte del Génesis y la primera mitad del Éxodo, además de fragmentos de Números. Describe a un dios parecido a un ser humano, inicialmente llamado Elohim, y Yahveh después del incidente de la zarza ardiente, donde Elohim se revela a sí mismo como Yahveh. Se centra en el reino de Israel y en el Shiloh sacerdocio, tiene un estilo moderadamente elocuente. Originalmente compuesto ca. 850 a. C.[4]

Tradición deuteronómica (D)[editar]

D toma la forma de una serie de sermones acerca de la ley, y consiste en la mayor parte del Deuteronomio. Su término distintivo para dios es Yhwh Elohainu, traducido como ‘El señor nuestro dios’. Originalmente compuesto hacia el 650-621 a. C.[5]

Tradición sacerdotal (P)[editar]

Preocupados con la centralización del sacerdocio, y con listas (especialmente genealógicas), fechas, números y leyes. P describe un dios distante y despiadado, a quien llaman Elohim. P copia partes de J y E, pero altera detalles para resaltar la importancia del sacerdocio. P consiste en cerca de un quinto del Génesis, partes substanciales de Éxodo y Números, y casi todos el Levítico. P tiene un bajo nivel de estilo literario. Compuesto ca. 550-400 a. C.[4]

Redactor (R)[editar]

El redactor de la Torá comienza con la combinación de J y E para crear JE, ca. 750 a. C. La adición de D generó JED. Los redactores denominados P, pusieron el trabajo en su forma definitiva ca. 400 a. C. Gran parte de esta tradición fue escrita durante el exilio del pueblo judío en Babilonia, provocado por la ocupación de Israel que hiciese el Rey Nabucodonosor.

Antes de Wellhausen[editar]

Baruch Spinoza propone en el Tractatus theologico-politicus (en 1670) que el autor del Pentateuco no fue Moisés sino Esdras.

Autoría mosaica[editar]

Antes del siglo XVII tanto judíos como cristianos aceptaban la opinión tradicional, según la cual Moisés había escrito la Torá bajo la directa inspiración e incluso mandato del Dios hebreo. Pocos rabinos y filósofos se preguntaron cómo podría haber descrito Moisés su propia muerte, o cómo dio una lista de reyes de Edom, antes de que esos reyes vivieran; pero nadie dudaba de la veracidad de la tradición, y el propósito de los estudios era subrayar la antigüedad y la autoridad de las enseñanzas del Pentateuco, y no demostrar quién escribió los libros.[6]

Los inicios de la hipótesis documental[editar]

En 1651, Thomas Hobbes, en el capítulo 33 de Leviatán, mostró un conjunto de pruebas mostrando que todo el Pentateuco nunca podía haber sido escrito por Moisés, con observaciones de pasajes como Deuteronomio. 34:6 («ningún hombre conoce de su sepulcro hasta el día de hoy», lo que implica que el autor vivió bastante tiempo después de la muerte de Moisés); Génesis 12:6 («y en aquel tiempo el cananeo estaba en la tierra»), implicando que el autor vivía cuando los cananeos ya no estaban en ese territorio; y Números 21:14 (refiriéndose al libro anterior a los Hechos, de Moisés), concluyendo que ninguno de estos textos pudo haber sido escrito por Moisés. Otros, entre ellos Isaac de la Peyrère, Baruch Spinoza, Richard Simon, y John Hampden, llegaron a la misma conclusión, pero sus trabajos fueron condenados, varios de ellos fueron encarcelados y forzados a retractarse, incluso se atentó contra la vida de Spinoza.[7]

En 1753, Jean Astruc publicó (anónimamente) Conjectures sur les memoires originaux, dont il parait que Moses s'est servi pour composer le livre de la Genèse (‘conjetura de las memorias originales donde aparece Moisés avalándose a sí mismo como compositor del libro del Génesis’). Los motivos de Astruc fueron refutar a Hobbes y Spinoza ―«la enfermedad del último siglo», como llamó a su trabajo―. Para llevar a cabo esto, aplicó al Génesis herramientas del análisis literario que los estudiosos ya usaban con textos clásicos, como la Ilíada, para tamizar las variantes tradicionales y llegar al texto más auténtico.

Comenzó por identificar dos marcadores que parecían caracterizar variaciones coherentes: el uso del Elohim o Yhwh (Yahvé) como el nombre de dios, y la aparición de historias duplicadas, como los dos relatos de la Creación en el primero y segundo capítulos del Génesis, y los dos relatos del Sara y de un rey extranjero (Gen. 12 y Gen. 20). A continuación, estableció columnas, y asignó a estas los versículos de "Elohim" en una columna, y los de "Yhwh" en otra, y los de los relatos duplicados en otras dos columnas, al lado de estos. Las cuatro columnas paralelas así construidas contenían dos narraciones largas y dos cortas. Astruc sugirió que estos eran los documentos originales usados por Moisés, y el Génesis que Moisés había escrito se vería exactamente así, cuatro relatos paralelos destinados a ser leídos por separado. Según Astruc, más tarde, un redactor combinó las cuatro columnas en una sola narración, creando la confusión y las repeticiones observadas por Hobbes y Spinoza.[8]

Las herramientas adoptadas por Astruc para la crítica de las fuentes bíblicas fueron ampliamente desarrolladas por los siguientes estudiosos, la mayoría alemanes. Desde 1780 en adelante Johann Gottfried Eichhorn extendió el análisis de Astruc más allá del Génesis a todo el Pentateuco, y por 1823 llegó a la conclusión de que Moisés no había participado en la escritura de este. En 1805 Wilhelm de Wette concluyo que la Tradición deuteronómica representaba una tercera fuente independiente. Por 1822, Friedrich Bleek identifico el Libro de Josué como una continuación del Pentateuco a través del Deuteronomio, mientras que otros identificaban signos de la Tradición deuteronómica en el Libro de los jueces, el Libro de Samuel, y el Primer libro de los reyes.

En 1853 Hermann Hupfeld sugirió que la tradición elohista era en realidad dos fuentes que deberían ser separadas. Así, aisló la tradición sacerdotal; Hupfeld también enfatizo la importancia del "Redactor", o último editor, en la producción de la Torá desde las cuatro fuentes. No todo lo del Pentateuco se remontaba a una de las cuatro fuentes: numerosas secciones más pequeñas fueron identificadas, como el Código de santidad contenido en Levíticos 17 a 26.[9]

Los estudiosos también trataron de identificar la secuencia de fechas de las cuatro fuentes, y proponer quien pudiera haberlas escrito, y por qué. De Wette había llegado a la conclusión en 1805, que ninguno de los textos del Pentateuco fue compuesto antes de los tiempos de David; Desde Spinoza, D estaba conectado con los sacerdotes del templo de Jerusalén, durante el reinado de Josías en 621 a. C.; después, los estudiosos argumentaron varias composiciones, en el orden PEJD, o EJDP, o JEDP: pero el tema está lejos de resolverse.[10]

La hipótesis de Graf-Wellhausen[editar]

En 1877, Julius Wellhausen publicó Die Komposition des Hexateuch ("La composición del Hexateuco"), en donde estableció la hipótesis de las cuatro fuentes del origen del Pentateuco. Fue seguido en 1878 por Prolegomena zur geschichte Israels (‘prolegómenos a la historia de Israel’), un trabajo que rastrea el desarrollo de la religión de los antiguos israelitas a partir de un punto de vista totalmente secular, no sobrenatural. Wellhausen aportó pocas novedades, pero tamizó y combinó los estudios de siglos anteriores de manera coherente, y completó una teoría tan convincente de los orígenes de la Torá y del judaísmo, que dominó el debate académico sobre el tema en los siguientes cien años.

Clasificación de las fuentes[editar]

Los criterios de Wellhausen para distinguir entre las diversas fuentes fueron desarrollados por sus predecesores durante los siglos anteriores: el estilo (incluyendo la opción del vocabulario aunque no exclusivamente), nombres divinos, y duplicaciones (y ocasionalmente triplicaciones). J fue identificado con un rico estilo narrativo; E era algo menos elocuente; P tenía un lenguaje seco y legalista.

Temas de vocabulario, como el uso de diversos nombres de Dios, o el uso de la denominación monte Horeb (E y D) o bien la de monte Sinaí (J y P) la montaña de Dios; objetos rituales, como el Arca de la alianza, mencionado frecuentemente en J, pero nunca en E; el estatus de los Jueces (nunca mencionado en P) y profetas (mencionados solo en E y D); el medio de comunicación entre Dios y los hombres (el Dios de J se reúne en persona con Adán y Abraham, el Dios de E se comunica por medio de los sueños, el de P solamente puede acercarse por medio de los sacerdotes): todos estos y otros más forman el conjunto de herramientas para distinguir entre las fuentes y los versículos asignados a ellos.[11]

Fechas de las fuentes[editar]

Manuscrito de la Biblia Hebrea con Tárgum en el siglo XI.

El punto de inicio de Wellhausen para fechar las fuentes fue el tema descrito en 2 Reyes 22:8-20: un rollo de la Torá (que puede ser traducida como ‘instrucción’ o ‘ley’) descubierto en el templo de Jerusalén por los altos sacerdotes Hilkiah en el año dieciocho del reino de Josías, quien ascendió al trono cuando apenas tenía ocho años. Narra que Josiah inició una campaña de reforma religiosa, destruyendo todos los altares, excepto el del Templo, prohibiendo todo sacrificio, excepto en el Templo, insistiendo en la exclusiva adoración a Yahveh.

En el siglo IV Jerónimo especuló que la instrucción del "rollo" podría haber estado en el Deuteronomio; de Wette, en 1805, sugirió que podría haber estado solamente el código de leyes en el Deuteronomio 12-26, que Hilkiah encontró, y eso tal vez lo escribió el mismo, solo o con la colaboración de Josías. Los historiadores deutoromistas dudaron en darle crédito a Josías: en I Reyes 13 es nombrado como el que sería enviado por Yahveh para masacrar a los sacerdotes apóstatas de Beth-el, en una profecía hecha, supuestamente, 300 años antes de su nacimiento.[12]

Con D fechado en la Historia, Wellhausen procedió a situar las fuentes restantes. El acepta la conclusión de Karl Heinrich Graf, que las fuentes fueron escritas en este orden: JEDP. Esto contradecía la opinión general de los estudiosos de la época, quienes veían la fuente P como la primera, "la guía oficial aprobada para el culto divino", y la discusión que sostuvo Wellhausen para situar P fue la gran innovación de los Prolegómenos,[13] atribuyendo J y E a los inicios de la monarquía, aproximadamente para J 950 a. C., y para E 850 a. C.; P es situada a principios del periodo posexilio persa, cerca del 500 a. C.

Argumentó estas fechas basándose en lo que en aquel tiempo se conocía como la evolución natural de la práctica religiosa: en la sociedad pre-monárquica y a principios de la descrita en el Génesis, los Magistrados y Samuel, se levantaron altares donde los patriarcas o héroes elegían, como Josúe; cualquiera podía ofrecer sacrificios, y eran ofrecidas partes a sacerdotes como ofrenda del sacrificio; durante la monarquía tardía comienza a centralizarse los sacrificios y a ser controlados por el sacerdocio. Mientras que festividades israelitas, como la Pascua Pésaj, fueron instituidas para vincular al pueblo con la monarquía en una celebración común de la historia nacional; en los tiempos del post-exilio, el templo de Jerusalén estaba firmemente establecido como el único santuario, y solo los descendientes de Aarón podían ofrecer sacrificios, las festividades estaban vinculadas al calendario, en vez de a las estaciones, y el calendario de los derechos sacerdotales era estrictamente asignado.[14]

Las cuatro fueron combinadas por una serie de "redactores" (editores), primero J con E para formar JE, luego JE con D para formar el texto JED, y finalmente JED con P para formar JEDP, la Torá final. Retomando una tradición académica que se remonta a Spinoza y Hobbes, Wellhausen llamó a Esdras el redactor final, el líder del post-exilio, quien restableció la comunidad judía en Jerusalén a instancias del emperador persa Ciro en el 458 a. C.

Después de Wellhausen[editar]

Distribución de las fuentes Jahvista, Elohísta y Sacerdotal, junto con las contribuciones del Redactor en los primeros cuatro libros del Pentateuco, según Richard Friedman.

Durante gran parte del siglo XX, la hipótesis de Wellhausen creó el marco donde se discutió el origen del Pentateuco, e incluso el Vaticano, un firme crítico del estudio bíblico secular en el siglo XIX, llegó a aceptar los métodos, pero no los resultados, de la fuente y de la crítica formada.[15] Algunas modificaciones importantes fueron introducidas, en particular por Albrecht Alt y Martin Noth, quien aboga por la transmisión oral de las antiguas creencias fundamentales –el Éxodo desde Egipto, la conquista de la Tierra prometida, los pactos, la revelación en el Sinaí, Horeb, etc.[16] Al mismo tiempo, los trabajos de la Escuela de Arquelogía Bíblica Norteamericana, como el de William F. Albright y Ciro Gordon parecen confirmar que, aunque al Génesis y al Éxodo se les dio su forma definitiva en el primer milenio a. C., siguen firmemente la realidad material del segundo milenio[17] El efecto de tales mejoras, fue ayudar a ampliar la aceptación de la hipótesis básica, de tranquilizar a los creyentes, que incluso si la forma final del Pentateuco no se debió al mismo Moisés, y "a pesar de las fecha tardía del Pentateuco, podemos recuperar una imagen creíble de la época de Moisés e incluso de la Edad patriarcal. De ahí que la oposición a la Hipótesis documental disminuyera gradualmente, y a mediados del siglo XX, fue aceptada casi universalmente."[18]

El consenso comienza a colapsar a finales de los años sesenta, con la propagación de las nuevas herramientas de estudio y un creciente reconocimiento de las limitaciones del marco de trabajo analítico de Wellhausen. El resultado han sido propuestas que modifican tanto el modelo documental que es irreconocible, o incluso abandonarlo enteramente a favor de modelos alternativos donde se ve el Pentateuco como producto de un solo autor o como el punto final de un proceso de creación de toda la comunidad. Cabe mencionar algunas figuras de las últimas décadas del siglo XX, H. H. Schmid casi completamente elimino J, dejando solo un último "redactor" Deutoronomista;[19]

Rolf Rendtorff y Erhard Blum vieron el desarrollo del Pentateuco desde un aumento gradual de pequeñas unidades a trabajos cada vez más grandes, un proceso que elimina tanto a J como a E, e implica un modelo fragmentario en vez de un modelo documental para los orígenes del Antiguo testamento;[20] y John Van Seters, usando un modelo diferente, prevé un proceso continuo de la administración de suplementos, en el que los últimos autores modificaron las primeras composiciones y cambiaron el enfoque de la narración.[21] La propuesta contemporánea más radical vino de Thomas L. Thompson, quien sugirió que la redacción final de la Tora ocurre al principio de la monarquía Hasmonea.

El desafío en el consenso de Wellhausen fue quizás mejor resumido por R. N. Whybray, quien señaló que de los varios modelos posibles para la composición documental del Pentateuco, –documental, complementario y fragmentario– el documental fue el más difícil de demostrar, por un tiempo los modelos complementario y fragmentario proponen modelos relativamente simples, lógicos y pueden explicar la desigualdad del texto final, el proceso previsto por DH es complejo y muy específico en sus suposiciones sobre el antiguo Israel y el desarrollo de su religión. Whybray continuaba afirmando que estas suposiciones eran ilógicas y contradictorias, y no ofrecían auténtico poder explicativo: por ejemplo, ¿porque los verdaderos autores de las diferentes fuentes evitarían la duplicación, mientras el "redactor" final las acepta? "Por lo tanto, la hipótesis solamente puede mantenerse en el supuesto de que, mientras la coherencia es la característica distintiva de las diversas fuentes, la incoherencia era el sello distintivo de los "redactores"[22]

La hipótesis documental todavía tiene muchos seguidores, especialmente en los Estados Unidos, donde William H. Propp ha completado dos volúmenes de traducción y comentarios sobre el Éxodo editado por la prestigiosa Anchor Bible Series dentro de un marco DH, [21] y Antony F. Campbell y Mark A. O'Brien han publicado Fuentes del Pentateuco la presentación de la Torá continua ordenados en las siguientes fuentes de divisiones Martin Nort.

Elliott Richard Friedman, en Who wrote the Bible? (‘¿quién escribió la Biblia?’, de 1987) y The Bible with sources revealed (‘la Biblia con fuentes reveladas’, de 2003) es, en esencia, una extensa respuesta para Whybray, explicando, en términos basados en la historia del Antiguo Israel, como los redactores pudieron tolerar la incoherencia, contradicción y repetición, en efecto, estaban obligados a ello por el marco histórico en el que trabajaban.

Las clásicas divisiones en cuatro fuentes de Friedman difieren de Wellhausen en aceptar las fechas de Yehezkel Kaufmann de P para el reino de Hezekiah;[23] Esto, en sí mismo, no es una pequeña modificación de Wellhausen, para quien unas fechas posteriores de P eran esenciales para el desarrollo del modelo histórico de religión de Israel. Friedman argumentó que J aparece un poco antes de 722 a. C., seguido por E, y combinado JE poco después. P fue escrito, refutando a JE (c. 715-687 a. C.), y D era el último en aparecer, en el momento de Josías (c. 622 a. C.), antes del "redactor", que Friedman identifica con Esdras, compusiera la Torá final.

Pero mientras la terminología y hipótesis documental siguen siendo debatidos por los académicos, sobre el origen del Pentateuco ya no domina ese debate, tal como ocurría durante los dos primeros tercios del siglo XX. Las verdades consagradas en la introducción (el tema de los orígenes del Pentateuco) han desaparecido, y en su lugar se enfrentan los estudiosos de numerosas teorías que son extremadamente complejas y, a menudo, redactadas en un estilo expositivo que no es apto para los pusilánimes (según John van Seter, la descripción de un trabajo seminal).[24]

Como sea, el enfrentamiento entre los eruditos lo único que ha dejado en claro es que el Pentateuco no tiene un único autor, y que ha sido construido a lo largo de los siglos, por lo que si acaso existió un texto de un único autor del Pentateuco, este fue alterado con adiciones, supresiones y modificaciones con el paso del tiempo. Esto es lo que asegura el islamismo: Según el Corán, el Pentateuco fue revelado originalmente por Dios directamente a Moisés. Sin embargo, este texto original de la revelación divina fue alterado con el tiempo, modificado de variadas formas con el paso de los siglos, y de esta forma, si bien hoy día aún persisten partes de la revelación divina en lo que conocemos como Pentateuco, el texto actual no es 100% confiable ni es 100% revelación divina.

Notas[editar]

  1. Jeffrey Tigay: JPS Torah commentary on Deuteronomy, pág. 502, citado en Judaism FAQs.
  2. Stephen L Harris: Understanding the Bible. Palo Alto (California): Mayfield, 1985.
  3. Stephen L. Harris: Understanding the Bible (‘la comprensión de la Biblia’). Palo Alto (California): Mayfield, 1985.
  4. a b Stephen L. Harris: Understanding the Bible. Palo Alto (California): Mayfield, 1985.
  5. Stephen L Harris: Understanding the Bible (‘la comprensión de la Biblia’). Palo Alto (California): Mayfield, 1985.
  6. Gordon Wenham: Exploring the Old testament (‘Explorando el «Antiguo testamento»’), vol. 1, «The Pentateuch» (pág. 160), 2003.
  7. Para una breve revisión de la lucha durante la Ilustración entre erudición y autoridad, ver Richard Elliott Friedman: Who wrote the Bible? (‘¿quién escribió la Biblia?’), págs. 20-21 (edición original de 1987, en tapa dura; edición HarperCollins, de 1989, en tapa blanda).
  8. Gordon Wenham, "Exploring the Old Testament: Volume 1, the Pentateuch" (2003), pág. 162-163.
  9. Don Closson (Probe Ministries), "Did Moses Write the Pentateuch?", and Richard Elliott Friedman, "Who Wrote the Bible?", pp.22-24.
  10. Richard Elliott Friedman: «Who wrote the Bible?» (pág. 25), en Richard Elliott Friedman y Alexander Rofe: Introduction to the composition of the Pentateuch, capítulo 2, 1999.
    Ver también Raymond F. Surberg: The contribution of the prolegomena from a critical viewpoint, sección 2 de Wellhausianism evaluated after a century of influence.
  11. Richard Elliott Friedman: The Bible with sources revealed (‘la Biblia con fuentes reveladas’), 2003.
    Richard Elliott Friedman: «Reading the “Old testament”: source criticism».
  12. Richard Elliott Friedman, "Who Wrote the Bible?" esp. pág. 188 ff.
  13. Gordon Wenham, "Exploring the Old Testament", pág. 171.
  14. Gordon Wenham: «Exploring the “Old testament”» (‘la exploración del Antiguo testamento’), pág. 167-171.
  15. "Let the interpreter then, with all care and without neglecting any light derived from recent research, endeavor to determine the peculiar character and circumstances of the sacred writer, the age in which he lived, the sources written or oral to which he had recourse and the forms of expression he employed." Encyclical Divino Afflante Spiritu, 1943.
  16. Albecht Alt, "The God of the Fathers", 1929, and Martin Noth, "A History of Pentateuchal Traditions", 1948.
  17. "Archaeology and the Patriarchs", an overview of archaeology and the Patriarchal period.
  18. Gordon Wenham, "Pentateuchal Studies Today", Themelios 22.1 (October 1996)
  19. H. H. Schmid, "Der sogenannte Jahwist" ("The So-called Yahwist"), 1976.
  20. Rolf Rendtdorff: El problema del proceso de transmisión en el Pentateuco, diario para el estudio del suplemento 89 del Antiguo testamento, 1990.
  21. John Van Seters, "Abraham in History and Tradition", 1975.
  22. R.N. Whybray, "The Making of the Pentateuch", 1987, quoted in Gordon Wenham, "Exploring the Old Testament", 2003, pp.173-174.
  23. Yehezkel Kaufmann: "The religion of Israel, from its beginnings to the babylonian exile", 1961.
  24. Benjamin Sommer, review of Ernest Nicholson's "The Pentateuch in the Twentieth Century: The Legacy of Julius Wellhausen", Review of Biblical Literature, 30 September 2000.

Referencias[editar]

John Rogerson proporciona una revisión autorizada en Old Testament Criticism in the Nineteenth Century: England and Germany (1985).

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  • Friedman, Richard E.: The Hidden Book in the Bible, Nueva York: HarperSan Francisco, 1998.
  • Friedman, Richard E. The Bible with sources revealed. San Francisco (California): HarperSanFrancisco, 2003. ISBN 0-06-053069-3.
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Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Críticas[editar]

Hipótesis alternativas[editar]