Grigori Rasputín

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Григо́рий Ефи́мович Распу́тин
Grigori Yefímovich Rasputín
G. Rasputin.JPG
Nacimiento 10 de enero de 1869
Pokróvskoye,
Bandera de Rusia Imperio ruso
Fallecimiento 17 de diciembre de 1916
(47 años)
Petrogrado,
Bandera de Rusia Imperio ruso
Ocupación Místico, curandero y consejero real
Creencias religiosas Iglesia ortodoxa rusa
Cónyuge Praskovia Fiódorovna Dubrovina
Hijos Demetrio Rasputín
María Rasputína
Bárbara Rasputína
Padres Efim Vilkin (padre)
Anna Parshukova (madre)

Grigori Yefímovich Rasputín (en ruso: Григо́рий Ефи́мович Распу́тин) (10 de enerojul./ 22 de enero de 1869greg.-17 de diciembrejul./ 30 de diciembre de 1916greg.) fue un místico ruso con una gran influencia en los últimos días de la Dinastía Romanov. Rasputín es la transcripción al español procedente de la francesa, aunque más acorde con la pronunciación en ruso es la forma Rasputin.[1] También fue conocido como «el Monje Loco».

En su lugar de origen pretendía darse una apariencia de Jesucristo y tenía fama de sanador mediante el rezo, razón por la cual, y gracias a una amiga de la zarina llamada Anna Výrubova, en 1905 fue llamado al palacio de los zares para cortar una hemorragia de su hijo único Alexis Nikolaevich de Rusia, que padecía de hemofilia. El zarevich efectivamente mejoró —algunos investigadores sostienen que fue mediante hipnosis— y la familia Romanov, especialmente la zarina Alejandra, cayó bajo la influencia de este controvertido personaje.

Primeros años[editar]

Retrato de Rasputín.

Muchos datos sobre los primeros años de la vida de Rasputín son enormemente inseguros. Incluso era más joven de lo que creían sus contemporáneos ya que, aunque se ha constatado que nació en 1869, antes se pensaba que lo había hecho a principios de la década. Rasputín nació y se crio en un pequeño pueblo de Siberia Occidental llamado Pokróvskoye, que pertenecía entonces a la región de Tobolsk, actual Óblast de Tiumén, y está a unos 300 km al este de los Urales, en la orilla izquierda (norte) del río Turá. Es posible, como era habitual entre los campesinos rusos, que su nombre derive de un seudónimo y provenga de la palabra rasputnyi, «disoluto».[2]

Rasputín fue singular desde su más tierna infancia, en la que se arrancaba los pañales. Le resultaba muy difícil concentrarse y no sabía relacionarse con otros niños. Según su hija, a los catorce años la idea de que «el reino de Dios está en nosotros» le hizo «correr a esconderse en el bosque, temeroso de que la gente notara que le había ocurrido algo inimaginable». Cuando se hubo recuperado volvió a casa con «la sensación de una luminosa tristeza».[3]

Más o menos a esa edad, harto de soportar que otros niños lo llamasen «enclenque», un día se revolvió y les agredió. Aunque se arrepintió de aquello, pues no era violento, se hizo más sociable desde entonces, y era capaz de ir al mercado de Tiumén (80 km al oeste) a vender el centeno de su padre.

Pero en conjunto Rasputín siguió siendo un muchacho demasiado disperso como para convertirse en un hombre de provecho. Empezó a beber y lo detuvieron junto con otros por el robo de unos caballos. Finalmente, la asamblea rural lo absolvió, aunque los demás fueron desterrados a Siberia Oriental.

Cuando tenía alrededor de 18 años se marchó a meditar al monasterio de Verjoturye (Óblast de Sverdlovsk), aunque también es posible que fuera enviado allí como pena por robar. Su experiencia durante los 3 meses escasos que permaneció en el recinto claustral, junto con una visión de la Virgen que presenció a la vuelta del monasterio, lo llevaron a convertirse en un místico. Ingresó poco después en una secta cristiana condenada por la Iglesia Ortodoxa Rusa conocida como jlystý, es decir "flagelantes".

Los jlystý creían que para llegar a la fe verdadera hacía falta el dolor. En las reuniones de esta secta las fiestas y orgías eran constantes y Grigori se convirtió en un acérrimo integrante. El ingreso en esta congregación marcó al profeta siberiano de por vida, y explica la notoria vida sexual que tuvo en años posteriores y que acabó ennegreciendo su reputación de hombre santo.

Tras abandonar la secta conoció a un iluminado llamado Makari, el cual ejerció una enorme influencia sobre Rasputín.

El 2 de enero del año 1889 (según el calendario ortodoxo) se casó con Praskovia Fiódorovna Dubróvina con la que tuvo tres hijos: Dmitri (Demetrio), Maria (María) y Varvara (Bárbara). Se sabe que engendró más hijos bastardos con otras mujeres. En 1901, se marchó de su región natal y se hizo peregrino. Estuvo dos años viajando por tierras eslavas, Grecia y Tierra Santa. Aprendió mucho de historia, esoterismo, teosofía, viejas religiones y tradiciones. En 1903 vuelve de nuevo a Rusia. Deambula por las calles de San Petersburgo siendo considerado como un adivino popular y empezó a albergar el objetivo de relacionarse con la familia real.

Influencia en la monarquía rusa[editar]

Rasputín con sus admiradoras en 1914.
Rasputín entre 1914 y 1916.

Rasputín no solo se ganó el favor de la familia real, sino que también buena parte de la aristocracia se rindió a él. Esto se debió sobre todo a su carisma personal. En la medida en que el carisma pueda explicarse, el suyo era producto de los siguientes factores: una mirada muy fija y penetrante (era de pelo castaño pero de ojos azules muy claros); un verbo fácil y calculadamente ambiguo (alguien dijo que sus frases nunca constaban de «sujeto, verbo y predicado», sino que siempre faltaba algún elemento) que parecía el de un oráculo; un gran atractivo para con las mujeres basado, además de en su físico y en su intuición, en su conocimiento de las Escrituras y en cierta tradición religiosa rusa que sigue prácticas orgiásticas como camino a Dios. Finalmente, la época de Rasputín era de romanticismo filoeslavo, y él, ruso de la profunda Siberia, recriminaba a los nobles, muy emparentados con la aristocracia europea (sobre todo con la alemana): «No tenéis una sola gota de sangre rusa».[4]

Sin embargo, fue muy atacado por aquellos cortesanos y nobles que se sintieron amenazados en sus intereses y propagaron rumores que sirvieron de alimento para los revolucionarios enemigos del régimen zarista. El zar sólo lo toleraba en la medida que la zarina lo aceptara, aunque no había decisión del zar que no pasara por la supervisión de Rasputín. Durante la Primera Guerra Mundial fue acusado de ser un espía alemán y de influir políticamente en la zarina, que era de ascendencia alemana, en sus nombramientos ministeriales cuando el zar estuvo ausente por la guerra. Este hecho fue desastroso para la permanencia del régimen zarista.

Considerado amigo íntimo del zarévich Alexéi Nikoláievich y su «médico» personal, ya que este le proporcionaba una especie de «hipnosis curativa» y le ofrecía la seguridad que su sobreprotectora madre no podía ofrecerle, el futuro de la dinastía Románov estaba en sus manos. Si él no salvaba de la muerte al hemofílico zarévich la especulación sobre el heredero al trono quedaba abierta. Gracias a esas aparentemente milagrosas curaciones la zarina Alexandra confió ciegamente en el curandero, ya que las pruebas de sanación que le producía a su hijo eran inexplicables. Confió también en los vaticinios del monje sobre los destinos de la santa Rusia, a la cual veía Rasputín en sus visiones «envuelta en una nube negra e inmersa en un profundo y doloroso mar de lágrimas».

Asesinato de Rasputín[editar]

Apartamento de Rasputín en el tercer piso en Gorochovaia.

En el gobierno y en la corte se consideraba que la influencia de Rasputín sobre el zar y la zarina era nefasta en un momento en que la situación de la monarquía ya era crítica.[5] El primer ministro Alexander Trépov le ofreció doscientos mil rublos para que regresase a Siberia y había fracasado, a principios de 1916, una tentativa de asesinato del exministro del Interior, Alexéi Jvostov. Finalmente la conjura que tuvo éxito fue la del príncipe Félix Yusúpov, en la que también estaban implicados un líder derechista de la Duma, Vladímir Purishkévich, y dos grandes duques, Dmitri Pávlovich y Nicolás Mijáilovich.[6]

Yusúpov, Purishkévich y el gran duque Dmitri planearon atraer a Rasputín al palacio de Yusúpov con la excusa de que se reuniría con la esposa de este, la gran duquesa Irina Alexándrovna. Así, a pesar de haber recibido una advertencia previa del peligro el mismo 16 de diciembre, Rasputín se presentó en el palacio poco después de medianoche. Allí Yusúpov lo hizo esperar a la gran duquesa, mientras esta supuestamente atendía a otros invitados, en una estancia del sótano donde le sirvió vino y unos pasteles envenenados con cianuro. Exasperado porque el veneno parecía no hacer efecto, Yusúpov le disparó un tiro con una pistola Browning y lo dejó por muerto mientras se preparaba para salir a deshacerse del cadáver. No obstante, Rasputín había sobrevivido y Purishkévich, después de fallar en dos ocasiones, lo derribó con otros dos disparos y lo remató con un golpe en la sien. Después ataron el cuerpo con cadenas de hierro y lo arrojaron al río Nevá, donde fue encontrado el 18 de diciembre.[7]

Rasputín fue enterrado en enero de 1917 junto al palacio de Tsárskoye Seló. Después de la Revolución de Febrero, su cuerpo fue desenterrado e incinerado en el bosque de Pargolovo, donde las cenizas fueron esparcidas.[8]

Investigaciones recientes señalan que en el asesinato de Rasputín estuvo involucrado el servicio secreto británico, en donde un agente que residía por entonces en Petrogrado, llamado Oswald Rayner, bajo el mandato de otro agente llamado John Scale, participó directamente en el asesinato.[9] [10]

Personalidad[editar]

Rasputín llevaba en su juventud la vida típica de un campesino siberiano, hasta que sufrió su «conversión». Era un hombre muy alto, de hábil y elocuente poder oratorio, personalidad abrumadora, de aspecto un tanto tosco, grosero a veces, violento, tenía una mirada muy penetrante y era poseedor de un carisma profundo. Amaba y odiaba efusivamente. Era un actor soberbio y convincente, se sabía poseedor de estas habilidades y las usó inteligentemente en su provecho.

En su época había rumores de que era una persona licenciosa y de que se lo había visto numerosas veces borracho y en compañía de prostitutas. Sus relaciones con sus discípulos, sus visitas de alcoba, en su mayoría mujeres de la alta sociedad rusa, también eran polémicas. Una de sus máximas era: «Se deben cometer los pecados más atroces, porque Dios sentirá un mayor agrado al perdonar a los grandes pecadores». Sin embargo, los historiadores no han encontrado pruebas concluyentes que afirmen esta vida licenciosa. Independientemente de su veracidad, esta reputación ha sido trasladada a varias biografías, películas e incluso canciones.

Referencias[editar]

  1. Figes, 2000, p. 42, (N. del T.).
  2. Figes, 2000, p. 61.
  3. Rasputina, María (2000). El porqué de Rasputín. Recuerdos de su hija. Moscú: Zajarov. 
  4. Kotsiubinski, Alexandr; Kotsiubinski, Danil (diciembre de 2005). Rasputín. El diario secreto. Traducido del ruso por Jorge Ferrer Díaz. Barcelona: Editorial Melusina, S. L. p. 511. ISBN 84-934214-4-8. 
  5. Historia de la Revolución Rusa, L. Trotsky, 1932
  6. Figes, 2000, pp. 337-338.
  7. Figes, 2000, pp. 338-339.
  8. Figes, 2000, p. 339.
  9. (en inglés) «British spy 'fired the shot that finished off Rasputin'» The Telegraph. Consultado el 11 de noviembre de 2013.
  10. (en inglés) BBC: «Rasputin assassinated by British Secret Service» - BBC Timewatch documentary

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]