Glosodinia

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Glosodinia
Clasificación y recursos externos
CIE-10 K14.6
CIE-9 529.6
CIAP-2 D83
MeSH D005926
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La glosodinia (también referida en la literatura médica como síndrome de boca ardiente, orodinia,[1] disestesia oral,[2] glositis,[3] glosopirosis,[4] [2] estomatodinia,[5] [6] lengua ardiente,[7] estomatopirosis,[4] [2] dolor en la lengua,[2] síndrome de lengua ardiente,[8] boca ardiente,[2] glosalgia,[5] dolor orolingual[9] o dolor en la boca,[10] entre otras acepciones) es una enfermedad de origen desconocido sin etiología definida que se caracteriza por sensaciones dolorosas de ardor en la cavidad bucal.[3] [6] Los pacientes refieren una sensación persistente de quemazón, pero la exploración visual de la mucosa y los resultados de pruebas analíticas no detectan anormalidades que las expliquen. Aunque relativamente común,[11] se sabe poco aún acerca de su etiología y fisiopatología.

Definición[editar]

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor la define como una «entidad nosológica distintiva caracterizada por el incesante ardor oral o dolor similar en ausencia de cambios detectables en las mucosas»[6] y como un «ardor doloroso en la lengua o en otras membranas mucosas orales»,[12] mientras que según el Subcomité de Clasificación de Cefaleas de la International Headache Society se trata de una «sensación de ardor intrabucal sin aparentes causas de origen médico u odontológico»,[10] con el nombre de «síndrome de la boca quemante» en el epígrafe 12.18.5.[13] El dolor puede limitarse a la lengua o asociarse a otros síntomas, como sequedad subjetiva de la boca parestesias y alteraciones del gusto.[14]

La novena edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-9) la menciona con el código 529.6, mientras que su décima edición la incluye dentro del código K14.6; en general, la sinonimia terminológica en la literatura pone énfasis en la calidad y/o localización del dolor en la cavidad bucal,[15] [16] con causales locales, sistémicas y neurológicas.[5]

Etiología[editar]

Actualmente, es motivo de controversia establecer si se trata de un trastorno de origen fisiológico o si más bien constituye la manifestación de alteraciones psicosomáticas. A tenor de los datos disponibles, la interpretación más documentada es la que apunta a la etiología multifactorial, con especial atención a la raíz fisiológica.[10]

Los últimos hallazgos apuntan a neuropatías tanto centrales como periféricas, que posiblemente en algunos pacientes representan un síndrome de dolor psicológico (phantom).[17]

Según estudios estomatológicos la glosodinia es una expresión sintomatológica sensitiva y específica de la alteración funcional traumática del compromiso articular temporomandibular como una variante peculiar en algunos pacientes, de tal forma que puede coincidir o no con cefaleas y/o mareos.[18]

Cuadro clínico[editar]

Al describir sus síntomas, el paciente refiere dolores o molestias que van alternando entre lengua, paladar, encías o labios y que asocian con:[cita requerida]

  • quemazón
  • lengua reseca o entumecida, picor, hormigueo
  • encías doloridas e hipersensibles
  • paladar abrasado/abrasivo, de lija
  • labios cortados
  • sabor metálico

El paciente puede presentar xerostomía subjetiva —sensación de sequedad en la boca sin una causa aparente como la hiposalivación—, parestesia oral —hormigueo por ejemplo— y alteraciones en el gusto o el olfato —disgeusia y disosmia.[2] Al tener la sensación subjetiva de sequedad, el paciente tiende a buscar alivio bebiendo compulsivamente agua, preferiblemente fría, y, dado que no se conoce el modo de aliviar los síntomas, a aislarse de su entorno y a caer en estados depresivos.[19]

La sensación de ardor en la boca puede ser un síntoma de otra enfermedad cuando se encuentran factores locales o sistémicos implicados, por lo que en tal caso, no se es diagnosticado con este síndrome,[2] que se caracteriza por aglutinar síntomas sin explicación médica.[6] Las sensaciones dolorosas pueden provenir del dorso de la lengua en los dos tercios anteriores, pero también del paladar duro o de la mucosa de los labios.[20]

El dolor es persistente, aunque de intensidad variable. Los pacientes tienen dificultades para determinar patrones temporales de intensidad del dolor, si bien en este tiende a seguir una curva ascendente a lo largo del día: prácticamente ausente al principio de la mañana, suele alcanzar el pico máximo al final de la vigilia. Tampoco hay datos de correlación directa con hábitos relativos al estilo de vida o a la dieta.

Diagnóstico[editar]

El diagnóstico de glosodinia se establece por exclusión. A él se llega después de haberse confirmado que los síntomas que refiere el paciente no se deben a ningún proceso conocido, ya sea sistémico o periférico,[21] que pudiera ser asociado a:[cita requerida]

Candidiasis y glosodinia[editar]

Se ha investigado la relación entre la infección por Candida albicans y la glosodinia. Las observaciones miden mediante pruebas de cultivo o por inspección directa de los efectos de los tratamientos antifúngicos (como la nistatina o el fluconazol), que se evalúan según criterios clínicos, micológicos o citológicos.[22] Son signos de candidiasis la coloración blanca de la lengua, pero otras veces aparece enrojecida o blanca y roja, e incluso sin coloración apreciable, lo cual dificulta su identificación. Para confirmarla, es preferible el frotis directo frente al cultivo, ya que este hongo habita normalmente en la cavidad bucal humana.

Epidemiología[editar]

Por sexos, la prevalencia es notablemente más elevada en mujeres que en hombres, en una proporción que, según algunos investigadores, puede llegar a ser de 33 a 1.[10] La prevalencia en general ronda el 14% para el caso de las mujeres en menopausia, aunque puede oscilar entre un 10% y 40% según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor;[5] en efecto, en este género se suele desencadenar tras el cese permanente de la menstruación,[23] aunque también aparece en edades más avanzadas.[24]

Tratamiento[editar]

Para determinar el manejo más adecuado, es prioritario confirmar que la quemazón no es consecuencia de algún otro factor local o sistémico. Si estos quedan descartados, los tratamientos estándar actuales proponen, con resultados dispares:

Referencias[editar]

  1. Rapini, Ronald P.; Bolognia, Jean L.; Jorizzo, Joseph L. (2007). Dermatology: 2-Volume Set. St. Louis: Mosby. ISBN 1-4160-2999-0. 
  2. a b c d e f g Zakrzewska, JM; Forssell, H; Glenny, AM (2005). «Interventions for the treatment of burning mouth syndrome». Cochrane database of systematic reviews (Online) (1):  pp. CD002779. PMID 15674897. 
  3. a b Fitzpatrick, Thomas B. (2009). Dermatologia en Medicina General. Ed. Médica Panamericana. p. 1200. 
  4. a b Cadavid, Adriana M.; Estupinán, John Jairo; Vargas (2005). Dolor y cuidados paliativos. Corporación para Investigaciones Biológicas. p. 335. 
  5. a b c d Chimenos Küstner, Eduardo; López López, José (2010). Esquemas de medicina bucal. Edicions Universitat Barcelona. p. 252. ISBN 978-844-753-447-0. 
  6. a b c d Scully, Crispian (2008). Oral and maxillofacial medicine: the basis of diagnosis and treatment. Edinburgh: Churchill Livingstone. pp. 171–175. ISBN 9780443068188.  Parámetro desconocido |edicion= ignorado (ayuda)
  7. James, William D.; Berger, Timothy G.; et al. (2006). Andrews' Diseases of the Skin: Clinical Dermatology. Saunders Elsevier. p. 63. ISBN 0-7216-2921-0. 
  8. Bouquot, Brad W. Neville , Douglas D. Damm, Carl M. Allen, Jerry E. (2002). Oral & maxillofacial pathology (2 edición). Philadelphia: W.B. Saunders. pp. 752–753. ISBN 0721690033. 
  9. Bascones Martínez, Antonio; Manso, Francisco J. (1997). Dolor orofacial: diagnóstico y tratamiento. Ediciones Avances Médico-Dentales. p. 423. 
  10. a b c d Mock, David; Chugh, Deepika (2010). «Burning Mouth Syndrome». International Journal of Oral Science 2 (1):  pp. 1–4. doi:10.4248/IJOS10008. PMID 20690412. 
  11. En Estados Unidos hay un millón de personas afectadas. South Hills Dental. octubre de 2008
  12. IASP. «Classification of Chronic Pain, Part II, B. Relatively Localized Syndromes of the Head and Neck; GROUP IV: LESIONS OF THE EAR, NOSE, AND ORAL CAVITY» (en inglés). Consultado el 25 de septiembre de 2013.
  13. «[http://cefaleas.sen.es/profesionales/rec2006/anexo_I.pdf Anexo I: Clasificación Internacional de las cefaleas, 2a Edición (IHS, 2004)]». Consultado el 25 de septiembre de 2013.
  14. Causas principales de dolor facial. Epígrafe 13.18.5
  15. Piedad, Suárez Durall; Glenn T., Clark (2012). «Burning mouth syndrome: an update on diagnosis and treatment methods». Orofacial Pain: A Guide to Medications and Management. John Wiley & Sons. p. 408. ISBN 978-081-381-559-6. 
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