Cine de rumberas

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Rosa Carmina (1951)

El cine de rumberas fue un género cinematográfico que floreció en la llamada Época de Oro del Cine Mexicano en los años cuarentas y cincuentas, y cuyas tramas estaban desarrolladas principalmente en ambientes tropicales y de cabaret. Sus estrellas principales fueron las actrices y bailarinas conocidas como "rumberas", bailarinas de ritmos musicales afroantillanos. El género encuentra sus raíces tanto en el Cine negro como en el Cine musical, y hoy en día es considerado dentro del llamado Cine de culto.

Denominación[editar]

Se le conoce como "Rumberas", a las bailarinas y actrices que bailaban al compás de ritmos musicales afroantillanos, que florecieron en el Cine mexicano en su Época de Oro en los años cuarentas y cincuentas. El término "rumbera", proviene del baile cubano conocido como la Rumba, ritmo musical que se puso de moda en México y toda América Latina durante los años veintes, treintas y cuarentas. Las primeras rumberas bailaban al compás de este ritmo. Eventualmente, surgieron nuevos ritmos musicales afroantillanos, como el Cha-cha-chá y el Mambo, que rapidamente desplazaron a la Rumba como el ritmo favorito del público. Aunque las bailarinas incursionaron eventualmente en estos nuevos géneros, y mas adelante los plasmaron con sus danzas en el cine, el término "Rumbera" siguió utilizandose para referirse a ellas como una costumbre.

Orígenes[editar]

Las rumberas primero llegaron al teatro, y lo hicieron desde el siglo XIX, cuando llegaron acompañando a muchos cómicos y bufos de orígen cubano que se establecieron en la Ciudad de México, en la época de las Carpas y los Teatros de revista. De principios del siglo XX a los años '20s, en pleno furor de las grandes Vedettes del teatro frívolo mexicano (Como Mimí Derba, María Conesa, Delia Magaña o Lupe Vélez), empezaron a surgir figuras que bailaban al compás de la Rumba. Se considera popularmente a Lolita Téllez Wood como la primera bailarina en popularizar los ritmos Afroantillanos. Durante el transcurso de la siguiente década, llegaron a México numerosas rumberas y vedettes provenientes de Cuba.[1]

El paso al cine[editar]

La figura de la "rumbera" se plasmó en el Cine mexicano desde los inicios de su etapa sonora, a principios de los años treintas. Maruja Griffel, fue la primera en bailar rumba en la cinta ¡Que viva México! (Sergei Eisenstein, 1930). A ella le siguieron otras como Rita Montaner en La Noche del Pecado (1933), Consuelo Moreno en ¿Mujeres sin Alma: Venganza Suprema? (1934), y Margarita Mora en Águila o Sol (1937), además de la Puertorriqueña Mapy Cortés (llamada "La Rumbera Blanca"), famosa por bailar la Conga en numerosos filmes. La misma Lolita Téllez Wood participó en tres películas mexicanas: El rosal Bendito (Juan Bustillo Oro, 1936), Mujeres de Hoy (Ramón Peón, 1936) y Honrarás a tus Padres (1936), esta última dirigida por Juan Orol, considerado el "padre espiritual" del cine de rumberas, y de cuya imagen probablemente se inspiró para moldear a su futura musa, María Antonieta Pons.

Juan Orol nació en España, pero pasó su infancia en Cuba, donde se crió en los llamados "solares", como se le conoce en Cuba a las vecindades o barrios populares. Allí tuvo mucho contacto con gente de orígen africano, quienes le enseñaron todas sus técnicas de baile.[2] Después de establecerse como director de cine en México, Orol se volvió famoso por importar numerosas figuras cubanas al Cine Mexicano. María Antonieta Pons fue uno de sus descubrimientos. Es común reconocer a María Antonieta Pons como la primera rumbera del cine a raíz de su debut en la cinta Siboney (1938) inspirado en la música de Ernesto Lecuona, y dirigida por Orol, quien rápidamente se dió cuenta de que tenía entre sus manos una mina de oro, luego de comprobar el gusto del público por este tipo de figuras en las pantallas tras el éxito taquillero que resultó Siboney. Y es que durante el sexenio del presidente mexicano Miguel Alemán Valdés, el crecimiento de la Ciudad de México como una gran metrópoli, se reflejó en el enorme auge de los cabarets y vida nocturna por toda la ciudad, por lo que la gente se sintió identificada con este tipo de tramas.

De esta manera, poco a poco el Cine de Rumberas se va perfilando. Quién inventó las maracas en la cintura, fue la bailarina Estela, para asi hacer mas llamativos los numeros musicales. Otra destacada figura fue la cubana Celina, quién montó las coreografías de numerosas películas. En Cuba, la mexicana Luz Gil, era considerada la principal maestra de las rumberas.[3] Aunque es común reconocer a María Antonieta Pons como la primera "rumbera" cinematográfica, en toda su extensión, se considera a la cinta Humo en los Ojos (1946), del cineasta Alberto Gout, como la que comenzó la producción masiva del Cine de Rumberas, pues las grandes casas productoras encontraron en ellas un cheque de muchos dígitos en la taquilla.

Y es que Humo en los ojos reunió las características que tendrían como común denominador todas las cintas del género: un ambiente urbano de cabaret o de arrabal, una joven y atractiva mujer explotada injustamente por un (o una) proxeneta, y que encontraba la "redención" a través del baile, y finalmente, la rumba u otros géneros musicales de origen tropical como fondo. Con ligeras variaciones, casi todos los argumentos del Cine de Rumberas, se basaron en estos conceptos básicos. Aventurera (1950), dirigida por Alberto Gout, es considerada la obra cumbre del genero, pues tiene los ingredientes industriales perfectos que amarran a la cinta al género: cinco intermedios cantados, tres números musicales, una historia emblemática de inocencia mancillada por la perversión y un cuadro actoral que, a esas alturas, ya coqueteaba con la leyenda. Lo notable es que los tics genéricos más evidentes del Cine de rumberas -es decir, las canciones, los bailes, los actores, la escenografía- son fácilmente identificables en Aventurera y no difieren gran cosa de otras muchas películas más.


El Cine de rumberas, tan propio de México, como lo sería años después el de luchadores enmascarados (aún con una calidad actoral y cinematográfica ínfima), alcanzaría en algunos años la atención de muchas plumas especializadas, y el mismo François Truffaut, todavía crítico de Cahiers du Cinéma, escribiría un dossier sobre este subgénero exótico exclusivo de México y tan empapado en sudores como en lágrimas.[4] En general, el Cine de Rumberas volvió locos a los cine-críticos franceses de Cahiers du Cinéma, que escribieron algunas de las páginas más ardientes que hayan sido dedicadas a cualquier actriz mexicana en esa revista.

Aunque la Rumba fue el género musical inicial que se bailó en estas producciones, pronto otros ritmos tropicales se integraron al repertorio, tales como Mambo, conga, calypso, samba. bolero o Cha Cha Cha. Mención especial merecen artistas como Dámaso Pérez Prado, Beny Moré, Agustín Lara, Kiko Mendive, Toña la Negra, Rita Montaner, María Luisa Landín, Olga Guillot, Pedro Vargas, Amparo Montes y otros más, cuyos números musicales lograron el lucimiento fílmico de las estrellas.

Las Reinas del Trópico[editar]

De acuerdo con expertos y críticos cinematográficos, de todas las grandes bailarinas que incursionaron en el Cine de Rumberas en el cine mexicano, solo cinco de ellas han logrado pasar a la historia como las máximas exponentes del género. En 1993, el periodista Fernando Muñoz Castillo, las bautizó como las Reinas del Trópico. Ellas fueron:

María Antonieta Pons[editar]

Llegó a México en 1938 de la mano de su entonces marido y descubridor, el cineasta español Juan Orol. Es la primera rumbera del Cine Mexicano y la que abre el camino para las otras exponentes. Maritoña, como también se le conocía en la época, enoctró su mejor momento cinematográfico bajo la la batuta de su segundo marido, el también cineasta Ramón Pereda. Destacó por su estilo particular para bailar, meneando frenéticamente las caderas. De sus filmes mas importantes destacan Siboney (1938), Konga Roja (1943), Embrujo antillano (1945), La Reina del Trópico (1945), El Ciclón del Caribe (1950) y La Reina del Mambo (1950). Tras el declive del género, intentó incursionar, con escaso exito en géneros como la comedia y los dramas rancheros. Tras su último filme en 1965, permaneció aislada de la vida pública hasta su muerte.[5]

Meche Barba[editar]

Fue la única mexicana entre las cinco grandes, por lo que también es conocida como "La Rumbera Mexicana". Inició su carrera en las carpas, lugar donde se forjaron grandes figuras del espectáculo mexicano. Su entrada al cine de rumberas ocurre con la cinta Rosalinda (1945). Fue la protagonista de Humo en los ojos (1946), cinta que inicia la realización masiva de películas de rumberas. De sus cintas destacan Cortesana (1947), Lazos de fuego (1948), Amor de la calle (1949), La mujer desnuda (1951), Cuando los hijos pecan (1952) y Ambiciosa, entre otras. Formó una célebre pareja cinematográfica con el cantante y actor Fernando Fernández. Se retiró del cine prematuramente, reapareciendo en la televisión en los 1980's, donde permaneció vigente hasta su muerte.[6]

Amalia Aguilar[editar]

Llamada "La Bomba Atómica". Poseedora de un enorme carisma, llega a México en 1945 de la mano del bailarín cubano Julio Richard. Su gran éxito se debió en gran medida a su frenética forma de bailar, que le ganó la oportunidad de incursionar en el cine de Hollywood. A diferencia de sus colegas, ella jamás fue la mujer sufrida o perversa, y prefirió inclinarse por las comedias ligeras. De sus cintas destacan Calabacitas tiernas (1948), Al son del mambo (1950), Amor perdido (1951), Las tres alegres comadres (1952), Las interesadas (1952), Mis tres viudas alegres (1953) y Las cariñosas (1953), entre otras. Aunque lleva décadas retirada del espectáculo, hace apariciones frecuentes en eventos públicos.[7]

Ninón Sevilla[editar]

Comenzó su formación en centros nocturnos en Cuba y llega a México en 1946. Fue estrella exclusiva de Cinematográfica Calderón, bajo cuya batuta filmó una serie de cintas que la convirtieron en la favorita de mercados como España, Francia y Brasil. Fue una vedette completa, pues no solo bailaba y actuaba, sino también cantaba y montaba sus propios números musicales. De su filmografía destacan Perdida (1949), Aventurera (1949), Víctimas del pecado (1950), Sensualidad (1950) (filmes que se encuentran dentro de Las 100 Mejores Películas del Cine Mexicano), y Yambaó, entre otras. Tras retirarse varias décadas del cine, regresó en los años ochenta, y permanece vigente a través de la televisión.[8]

Rosa Carmina[editar]

Con su singular estatura y deslumbrante belleza física, llega a México en 1946, tras ser descubierta por Juan Orol en Cuba. No solo fue exponente del Cine de rumberas, sino también del Cine negro mexicano. Por este motivo, fue llamada "La Reina de los gángsters", gracias a las numerosas películas, de este género, que filmó al lado de Juan Orol. Entre sus cintas más relevantes se encuentran Tania la bella salvaje (1947), Gángsters contra charros (1947, la cual forma parte de Las 100 Mejores Películas del Cine Mexicano), Amor salvaje (1949), En carne viva (1951) y Sandra, la mujer de fuego (1954), entre otras. En su versátil carrera cinematográfica, transito por numerosos géneros fílmicos (terror, acción, drama etc.). Tras esporádicas apariciones en la televisión, se retiró del espectáculo en 1992. Actualmente radica en España.[9]

Otras[editar]

No se debe confundir a las Rumberas con las llamadas Exóticas que, aunque también bailaron en el cine, bailaban ritmos distintos (polinesios, orientales, africanos, tahitianos, hawaianos, etc.) y llevaban nombres exóticos, tales como: Su Muy Key, Kalantán, Trudi Bora, Bongala, Eda Lorna, Turanda, Gemma, etc. La más destacada de todas fue Tongolele.

Si bien no fueron tan importantes para el género, algunas actrices también actuaron y bailaron en películas de rumberas, ya que estas cintas estaban en su apogeo y eran un éxito en las taquilas. Algunas de ellas fueron:


  • Rosita Quintana, en La última noche (1948).
  • Elsa Aguirre, en Los viejos somos así (1948) y Cantando nace el amor (1953).
  • Lilia Prado, en Confidencias de un Ruletero (1949), El Gavilán Pollero (1950), Pobre Corazón (1950), Las Tres Alegres Comadres(1952), Las Interesadas (1952) y Rumba Caliente (1952).
  • Leticia Palma, en Vagabunda (1950).
  • Lilia del Valle, en Las Tres Alegres Comadres (1952), Las Interesadas (1952), Mis Tres Viudas Alegres (1953) y Las Cariñosas (1953).
  • Silvia Pinal, en Me traes de un ala (1952), El Casto Susano (1952), Mis Tres Viudas Alegres (1953), Las Cariñosas (1953), Reventa de Esclavas (1953), Mi Desconocida Esposa (1955), Teatro del Crímen (1956), Viva el Amor (1956) y Préstame tu cuerpo (1957).
  • Ana Bertha Lepe, en Qué lindo Cha-cha-chá (1954), Lo que le pasó a Sansón (1955) y Aladino y la Lámpara Maravillosa (1957).
  • Evangelina Elizondo, en Los Platillos Voladores (1955) y Tropicana(1956).
  • Ana Luisa Peluffo, en Nacida para amar (1958).


También hay otras bailarinas que incursionaron en el género, pero que no destacaron del todo. Entre ellas se encuentran la puertorriqueña Marquita Rivera y las cubanas Blanquita Amaro y Lina Salomé; las hermanas Caridad y Mercedes Vázquez, mejor conocidas como "Las Dolly Sisters", así como Yadira Jiménez, Olga Chaviano, Mary Esquivel y Dinorah Judith, que también fueron importadas por Orol, pero con un éxito menor.

Principales Directores[editar]

Entre 1946 y 1958, se realizaron más de un centenar de producciones del llamado Cine de Rumberas. Entre sus principales directores se encuentran:

Filmes[editar]

Decadencia del género[editar]

Gracias al éxito del Cine de rumberas, se financiaron muchas otras, que en su conjunto, permitieron consolidar la industria fílmica mexicana, que al día de hoy no se recupera, pese a éxitos muy puntuales. Sin embargo, a finales de los años 1950's, las tramas del cine de rumberas habían perdido originalidad. Todas las actrices actuaron en tramas y papeles similares y eso dejo de ser atractivo para el público. A esto se sumaron los ataques de la llamada "Liga de la Decencia", que contaba con el apoyo de las autoridades, y que consideraba al género como una falta a la moral y a las buenas costumbres. El poder de este grupo tuvo tal relevancia, que incluso la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas vetó durante muchos años a las rumberas en la entrega del Premio Ariel. El poder de este grupo pronto alcanzó varios puntos de Latinoamérica, lo que significó el final del género. La película Caña Brava (1965), estelarizada por María Antonieta Pons, es considerada la cinta que cierra el género, e incluso puede considerárse una especie de In Memoriam al mismo.

Algunas de las rumberas como María Antonieta Pons y Amalia Aguilar optaron por el retiro, mientras que Ninón Sevilla, Meche Barba y Rosa Carmina optaron por emigrar a la televisión, donde han tenido apariciones especiales en las telenovelas mexicanas.

Revaloración del género[editar]

En la década de 1980's, hubo una revaloración del género. Esto fue posible en gran parte a la desaparición de la Liga de La Decencia, y la Academia Mexicana de Cine reconoció por primera vez las carreras de Sevilla y Barba. El escritor de telenovelas Carlos Romero fue otra figura vital para la revaloración del género al rescatar a varias rumberas del olvido y homenajearlas en algunas telenovelas como La pasión de Isabela, en 1984, o Salomé, en 2001. Las telenovelas de Thalia fueron punto de reunión vital de las grandes rumberas. Para el gusto del público, una trama de vecindad en una telenovela, no está completa sin la presencia de Barba, Sevilla o Rosa Carmina.

En 1993, el periodista Fernando Muñoz Castillo publicó el libro "Las Reinas del Trópico", donde rescata y homenajea la vida y obra de las cinco grandes.

Entre 1997 y 2011, la actriz mexicana Carmen Salinas revivió el clásico Aventurera a través de una obra de teatro musical (la más duradera de la historia en México), y en donde hace un homenaje a la vieja época del Cine de rumberas. La obra logró llegar a Broadway y ha sido protagonizada por diversas actrices como Edith González, Itatí Cantoral, Niurka Marcos y Maribel Guardia, entre otras.

Con esta misma línea, en 2010 se estrenó la obra musical Perfume de Gardenia, protagonizada originalmente por Aracely Arámbula y también basada en trama cabaretil inspirada en el viejo Cine de Rumberas.

En 2012, se estrenó la cinta biográfica El fantástico mundo de Juan Orol, dirigida por Sebastián del Amo, e inspirada en la vida y obra del cineasta Juan Orol. La cinta muestra de una manera resumida los orígenes y auge del Cine de Rumberas entre los años 1940's y 1950's.[10]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]


Enlaces externos[editar]