Río Tinto

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Río Tinto
Riotintoagua.jpg
Vista del cauce del río Tinto.
Ubicación geográfica y administrativa
Cuenca hidrográfica Río Tinto
Nacimiento Sierra de Padre Caro (Nerva, Huelva)
Desembocadura Ría de Huelva (donde se funde con el río Odiel)

División(es) Flag of Andalucía.svg Andalucía
Provincia de Huelva
Coordenadas 37°42′12″N 6°36′10″O / 37.703333333333, -6.6027777777778Coordenadas: 37°42′12″N 6°36′10″O / 37.703333333333, -6.6027777777778
Dimensiones
Longitud 100 km
Superficie de la cuenca 739 km²
Caudal medio n/d /s
Altitud Nacimiento: 420 m
Desembocadura: 0 m
Mapa(s) de localización
Red pog.svg
Localización del río Tinto (mapa de ríos de Andalucía)
Localización del río Tinto (mapa de ríos de Andalucía)
Red pog.svg
Localización del río Odiel  (mapa hidrográfico de la provincia de Huelva)
Localización del río Odiel (mapa hidrográfico de la provincia de Huelva)
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El río Tinto (Luxia[1] en la antigüedad) es un río costero del sur de España, que discurre a lo largo de la provincia de Huelva, Andalucía. Nace en la sierra de Padre Caro (Nerva, Huelva) y tras recorrer casi 100 km llega hasta la ría de Huelva, donde se funde con el río Odiel.

El río es conocido por el color rojizo de sus aguas, de ahí su nombre. La coloración tiene su origen en la meteorización de minerales que contienen sulfuros de metales pesados hallados en los yacimientos a lo largo del río. Estos yacimientos son depósitos hidrotermales compuestos en gran medida por rocas de pirita (sulfuro de hierro (II)) y calcopirita (disulfuro de hierro y cobre). El proceso de meteorización se debe a la oxidación microbiológica de estos minerales, causada principalmente por unas bacterias especiales como Acidithiobacillus ferrooxidans o Leptospirillum ferrooxidans y otras bacterias acidófilas que oxidan los iones sulfuro y ferroso a iones sulfato y férrico, liberando protones que acidifican las aguas, y lixiviando una variedad de metales pesados como cationes en el agua. Es a causa del flujo de ácido sulfúrico que el agua del río tiene un carácter muy ácido. A este proceso se le denomina Drenaje Ácido de Minas.[2]

Historia[editar]

El cuerpo de mineral fue depositado en el periodo Carbonífero (300-350 Ma) por actividades hidrotermales sobre el fondo del mar. El área del río tiene una historia de actividad extractora por parte de todos los pueblos que se asentaron en la región, como los íberos (que empezaron en el año 3.000 a. C. y lo denominaban «Iberus»), los fenicios, romanos (que lo denominaban «Urium») y los musulmanes. La minería continuó durante la era fenicia y la romana hasta los musulmanes en la segunda parte del siglo XIII. Fue principalmente de cobre, pero también de hierro y manganeso. En el siglo XIX la explotación minera comenzó a gran escala, principalmente llevada a cabo por empresas del Reino Unido. Después de alcanzar la producción máxima en 1930 la producción disminuyó y se terminó para el cobre en 1986, y para la plata y la extracción de oro en 1996.

Orografía[editar]

Río Tinto pertenece a la cuenca atlántica andaluza (Distrito Hidráulico Tinto-Odiel-Chanza), que nace en la sierra de Padre Caro y desemboca en la ría de Huelva donde confluye con el río Odiel. Próxima a su nacimiento se sitúa la corta a cielo abierto de la mina de Peña del Hierro en Nerva, encontrándose algo más adelante Corta Atalaya, el mayor yacimiento minero a cielo abierto de Europa, ya en el municipio de Minas de Río Tinto. Ambos yacimientos vienen siendo explotados desde la época romana.

El río discurre casi en su totalidad por la provincia de Huelva, al igual que todos sus arroyos, excepto los arroyos de Peñas Altas y el arroyo de Juan Antón que nacen en el municipio hispalense de El Madroño, constituyendo en este tramo de Minas de Río Tinto-El Madroño la linde provincial de Huelva con Sevilla. Sus principales afluentes son los ríos Nicoba, Jarrama, Domingo Rubio, Corumbel, Casa de Valvarde y Candón. Del norte, donde se sitúa su nacimiento, al sur, donde desemboca, el río atraviesa los municipios onubenses de Nerva, Minas de Río Tinto, El Campillo, Zalamea la Real, Berrocal, Valverde del Camino, Paterna del Campo, Niebla, La Palma del Condado, Villarrasa, Bonares, Trigueros, Lucena del Puerto, San Juan del Puerto, Moguer, Palos de la Frontera y Huelva.

Ecología[editar]

Sus aguas rojas se caracterizan por su pH entre 1,7 y 2,5 (muy ácido), con alto contenido en metales pesados: hierro mayoritariamente, cobre, cadmio, manganeso, etc., pero con oxígeno, ya que los organismos que existen en el río son fotosintéticos en su mayoría. Estos microorganismos, adaptados a hábitats extremos, son acidófilos y se alimentan sólo de minerales; son tanto procariotas como eucariotas, incluyéndose entre los segundos algunas especies de hongos y algas endémicas del río. Por ello, la NASA lo escogió como hábitat a estudiar por su posible similitud con el ambiente del planeta Marte. Un experimento con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y desarrollado en el río Tinto, ha confirmado la posibilidad de que determinados tipos de organismos puedan sobrevivir bajo las restrictivas condiciones del planeta Marte.

Astrobiología[editar]

Un grupo de investigadores y estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid que iniciaron a finales de los ochenta el estudio de los posibles microorganismos que allí habitaran, descubrieron con sorpresa que el área fuente del río Tinto albergaba una comunidad de microbios muy diversa, resultado inconsistente con un ambiente supuestamente degradado debido al caracter ácido de sus aguas y al alto contenido de metales pesados. Estudios posteriores de la microbiología y química del agua en los noventa empezaron a evidenciar que gran parte de las condiciones de extrema acidez alcanzadas en el río eran originadas por la actividad de ciertos microorganismos que son capaces de sobrevivir oxidando los sulfuros metálicos, como la pirita, que conforman parte del basamento de la cuenca minera y que han sido fuente de su riqueza. La oxidación de la pirita por microbios quimiolitótrofos, como así se definen, produce la generación de una solución ácida con alta concentración en hierro oxidado, que es la sustancia que da el color característico al río Tinto.

Sin embargo, una prueba definitiva de la naturalidad del sistema extremo del río Tinto fue aportada mucho antes por un geólogo británico, J. Phillips, que en 1881 investigó los depósitos de óxidos de hierro o gossan situados en los alrededores de la localidad de Ríotinto. Los estudios realizados por este científico permitieron conocer que los óxidos se formaron en ambientes lacustres con alto contenido en hierro. Teniendo en cuenta que los depósitos de hierro sedimentario se generaron en condiciones semejantes a las que hoy día se observan en el río, y que su edad es mayor a la ocupación de la cuenca minera por la humanidad, se puede concluir que el sistema extremo del río Tinto es una ambiente natural, si bien modificado recientemente por el hombre, que refleja la notable diversidad de hábitats del planeta en que vivimos.

Estas circunstancias han planteado la posibilidad de llevar a cabo estudios comparativos con Marte, un planeta en el que el hierro es ubicuo y ha tenido gran cantidad de agua superficial en diferentes momentos de su historia geológica. En este sentido, un grupo de científicos del Centro de Astrobiología (CAB), centro mixto CSIC-INTA, comenzaron a buscar características geológicas comunes entre la cuenca del río Tinto y algunas regiones de Marte, que permitieran inferir la utilidad de este sistema terrestre para la exploración del planeta rojo.

Durante el estudio comparativo entre algunas cuencas sedimentarias marcianas y el río Tinto, científicos de la NASA, usando datos procedentes de la sonda Mars Global Surveyor que lleva orbitando Marte hace 5 años, descubrieron en Sinus Meridiani (región ecuatorial de Marte) depósitos de óxidos de hierro cuyas características mineralógicas parecían indicar un origen bajo una masa de agua líquida estable en tiempos primigenios. Este descubrimiento parecía conectar de forma directa al río Tinto con una región concreta, aunque extensa, de Marte por medio de los productos sedimentarios de ambos sistemas planetarios: los óxidos de hierro.

La confirmación reciente de la existencia de agua en el subsuelo de Marte ha abierto nuevas expectativas sobre la posible existencia de vida reciente o actual en hábitats crípticos bajo la superficie. Seguir el agua líquida en otros planetas es, posiblemente, buscar vida extraterrestre en el sitio más favorable. Formas de vida quimiolitótrofas pueden habitar en el interior de planetas semejantes a la Tierra, ambientes que pueden llegar a ser muy estables durante millones de años, sin necesidad de recurrir a la luz solar para su supervivencia. Por ello, parte de la tecnología de exploración planetaria de Marte se está dirigiendo al desarrollo de instrumentación que sea capaz de encontrar agua y reconocer señales de posibles formas de vida que hayan podido sobrevivir en el subsuelo de Marte.

En el río Tinto se han reconocido organismos que no requieren luz solar para su supervivencia, sino depósitos minerales de cuya oxidación obtienen energía. Teniendo en cuenta estos aspectos el Instituto de Astrobiología de la NASA (NAI) y el CAB han focalizado sus esfuerzos en un proyecto de investigación llamado MARTE (Mars Analog Research And Technology Experiment) que llevará a cabo el sondeo del subsuelo del río Tinto para el desarrollo de tecnología de exploración subterránea que sea capaz de detectar vida en los hábitats hídricos ocultos. Sin embargo, el esfuerzo tecnológico no se está dirigiendo únicamente a la exploración planetaria del subsuelo. Diferentes laboratorios del CAB están involucrados en la construcción de vehículos de exploración superficial o instrumentos de análisis mineralógico o microbiológico que utilizan como banco de pruebas el ambiente extremo del río Tinto.


Referencias[editar]

  1. H. Kiepert Formae Orbis Antiqui tab. XXVII. Berlin 1893
  2. B.J.Baker & J.F.Banfield (2003). Microbial communities in acid mine drainage. FEMS Microbiol. Ecology pp:139-152

Enlaces externos[editar]