Panajachel

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Panajachel
Ciudad y Municipio

Panajachel calle santandar guat.JPG

Otros nombres: Pana
Panajachel ubicada en Guatemala
Panajachel
Panajachel
Localización de Panajachel en Guatemala
Panajachel ubicada en Sololá
Panajachel
Panajachel
Localización de Panajachel en Sololá
Coordenadas 14°44′10″N 91°09′21″O / 14.736051, -91.15584Coordenadas: 14°44′10″N 91°09′21″O / 14.736051, -91.15584
Capital Panajachel
Entidad Ciudad y Municipio
 • País Guatemala
 • Departamento Sololá
Alcalde (2016-2020) Enio Roberto Urizar Batres[1]
Superficie  
 • Total 22 km²
Altitud  
 • Media 1597 msnm
Población (2002)  
 • Total 11 142 hab.
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Panajachel es un municipio y ciudad del departamento de Sololá, en Guatemala. Su nombre completo es San Francisco Panajachel y es una ciudad de aproximadamente 11.000 habitantes. Se ubica en el altiplano guatemalteco a orillas del lago Atitlán a una altitud de 1500 metros sobre nivel del mar.

Gobierno municipal[editar]

Los municipios se encuentran regulados en diversas leyes de la República, que establecen su forma de organización, lo relativo a la conformación de sus órganos administrativos, tributos destinados para los mismos; esta legislación se encuentra dispersa en diversos niveles. Ahora bien, que exista legislación específica para los municipios no significa que a estos no les sean aplicables las normas contenidas en otros cuerpos normativos, pues aunque se trata de entidades autónomas, las mismas se encuentran sujetas, al igual que todas las entidades de tal naturaleza, a la legislación nacional.

Específicamente, las principales leyes que rigen a los municipios en Guatemala desde 1985 son:

Principales leyes que rigen a los municipios de Guatemala
No. Ley Descripción
1 Constitución Política de la República de Guatemala Le son aplicables diversos artículos generales de la misma, y además tiene una regulación legal específica en los artículos 253 al 262, que constituyen su base constitucional.
2 Ley Electoral y de Partidos Políticos Ley de carácter constitucional creada por la Asamblea Nacional Constituyente que aplicable a los municipios en diversos aspectos pero fundamentalmente en el tema de la conformación de sus autoridades electas, puesto que regula la manera en que se eligen y conforman.
3 Código Municipal Decreto 12-2002 del Congreso de la República de Guatemala. Tiene la categoría de ley ordinaria y contiene preceptos generales aplicables a todos los municipios, e inclusive contiene legislación referente a la creación de los municipios.
4 Ley de Servicio Municipal Decreto 1-87 del Congreso de la República de Guatemala. Regula las relaciones entra la municipalidad y los servidores públicos en materia laboral. Tiene su base constitucional en el artículo 262 de la constitución que ordena la emisión de la misma.
5 Ley General de Descentralización Decreto 14-2002 del Congreso de la República de Guatemala. Regula el deber constitucional del Estado, y por ende del municipio, de promover y aplicar la descentralización y desconcentración económica y administrativa.

El gobierno de los municipios de Guatemala está a cargo de un Concejo Municipal, de conformidad con el artículo 254 de la Constitución Política de la República de Guatemala, que establece que «el gobierno municipal será ejercido por un concejo municipal».[2] A su vez, el código municipal —que tiene carácter de ley ordinaria y contiene disposiciones que se aplican a todos los municipios de Guatemala— establece en su artículo 9 que «el concejo municipal es el órgano colegiado superior de deliberación y de decisión de los asuntos municipales […] y tiene su sede en la circunscripción de la cabecera municipal». Por último, el artículo 33 del mencionado código establece que «[le] corresponde con exclusividad al concejo municipal el ejercicio del gobierno del municipio».[3]

El concejo municipal se integra de conformidad con lo que establece la Constitución en su artículo 254, es decir «se integra con el alcalde, los síndicos y concejales, electos directamente por sufragio universal y secreto para un período de cuatro años, pudiendo ser reelectos».[2] Al respecto, el código municipal en el artículo 9 establece «que se integra por el alcalde, los síndicos y los concejales, todos electos directa y popularmente en cada municipio de conformidad con la ley de la materia».[3]

Existen también las Alcaldías Auxiliares, los Comités Comunitarios de Desarrollo (COCODE), el Comité Municipal del Desarrollo (COMUDE), las asociaciones culturales y las comisiones de trabajo. Los alcaldes auxiliares son elegidos por las comunidades de acuerdo a sus principios, valores, procedimientos y tradiciones, estos se reúnen con el alcalde municipal el primer domingo de cada mes. Los Comités Comunitarios de Desarrollo y el Consejo Municipal de Desarrollo tiene como función organizar y facilitar la participación de las comunidades priorizando necesidades y problemas así como buscar la solución de los mismos.

Historia[editar]

Conquista española[editar]

En el siglo XVI, durante la conquista española, en esta área culminó la batalla decisiva los ejércitos de los conquistadores, aliados con los kakchiqueles, en contra de los tzu'tujiles.

Época colonial: doctrina franciscana[editar]

Durante la época colonial, Panajachel formó parte del corregimiento de Tecpán Atitlán, y cuando dicho corregimiento se convirtió en la alcaldía mayor del departamento de Sololá en 1730, formó parte de dicha alcaldía, como se encontró en documentos de 1749;[4] El templo católico de Panajachel fue construido en 1567 y la fachada todavía es la original y una de las joyas del estilo colonial en Guatemala.[cita requerida]

Panajachel (Guatemala)
Panajachel
Panajachel
Algunos de los 24 conventos de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de los franciscanos durante la época colonial en Guatemala y área aproximada de las doctrinas que les pertenecían.


La corona española se enfocó en la catequización de los indígenas; las congregaciones fundadas por los misioneros reales en el Nuevo Mundo fueron llamadas «doctrinas de indios» o simplemente «doctrinas».[5] Originalmente, los frailes tenían únicamente una misión temporal: enseñarle la fe católica a los indígenas, para luego dar paso a parroquias seculares como las establecidas en España; con este fin, los frailes debían haber enseñado los evangelios y el idioma español a los nativos.[5] Ya cuando los indígenas estuvieran catequizados y hablaran español, podrían empezar a vivir en parroquias y a contribuir con el diezmo, como hacían los peninsulares.[6]

Pero este plan nunca se llevó a cabo, principalmente porque la corona perdió el control de las órdenes regulares tan pronto como los miembros de éstas se embarcaron para América.[7] Por otra parte, protegidos por sus privilegios apostólicos para ayudar a la conversión de los indígenas, los misionares solamente atendieron a la autoridad de sus priores y provinciales, y no a la de las autoridades españolas ni a las de los obispos. Los provinciales de las órdenes, a su vez, únicamente rendían cuentas a los líderes de su orden y no a la corona; una vez habían establecido una doctrina, protegían sus intereses en ella, incluso en contra de los intereses del rey y de esta forma las doctrinas pasaron a ser pueblos de indios que se quedaron establecidos para todo el resto de la colonia.[6]

Las doctrinas fueron fundadas a discreción de los frailes, ya que tenían libertad completa para establecer comunidades para catequizar a los indígenas, con la esperanza de que estas pasaran con el tiempo a la jurisdicción de una parroquia secular a la que se le pagaría el diezmo; en realidad, lo que ocurrió fue que las doctrinas crecieron sin control y nunca pasaron al control de parroquias.[6] La administración colectiva por parte del grupo de frailes eran la característica más importante de las doctrinas ya que garantizaba la continuación del sistema de la comunidad en caso falleciese uno de los dirigentes.[8]

Los franciscanos, quienes tuvieron conventos y doctrinas en la diócesis de Guatemala, se hallaban diseminados en donde se encuentran los modernos departamentos de Sacatepéquez, Chimaltenango, Sololá, Quetzaltenango, Totonicapán, Suchitepéquez y Escuintla. La «Provincia del Santísimo Nombre de Jesús», como se llamaba la región a cargo de los franciscanos, llegó a tener veinticuatro conventos.[4] Para 1700, en el convento de Panajachel habitaban tres sacerdotes, que se encargaban de evangelizar a aproximadamente mil ochocientas personas, principalmente indígenas, y tenían a su cargo cuatro doctrinas y doce cofradías.[4]

En las cabezas de curato, diariamente se cantaba o rezaba la misa conventual con la asistencia de los oficiales de las cofradías y de sus esposas, quienen tenían velas encendidas en sus manos durante casi toda la misa. Además, tanto en la sede del curato como en los pueblos de visita de las doctrinas, se impartía doctrina a las niñas a partir de los seis años de edad a las dos de la tarde y, al ocaso, a los niños de la misma edad para que durante dos horas recibieran la instrucción cristiana. La enseñanza consistía en recitar toda la doctrina y oraciones y hacer ejercicios con las preguntas del catecismo y estaba a cargo del doctrinero y de dos indios ancianos, llamados fiscales, en caso el doctrinero no pudiera asistir.[9] A los adultos se les atendía los domingos y días festivos, luego de la misa; se cerraban las puertas de la iglesia, y se rezaban todas las oraciones de la doctrina cristiana en idioma de la localidad, con todo el pueblo, hombres y mujeres.[9]

La Cuaresma era una época en que se preparaba a los indígenas a la confesión y comunión anual obligatorias, predicándoles en idioma materno. Todos los domingos de Cuaresma se les predicaba en idioma materno, disponiéndoles a la confesión. Todos los viernes de Cuaresma se hacían las estaciones con cantos y portando livianas cruces y, en cada una de ellas, se leía o cantaba el misterio en idioma materno, culminando con un sermón en el Calvario y la vuelta a la iglesia con cantos y rezos.[10] [11]

Rey Carlos III de España, promotor de las reformas borbónicas.

En 1754, en virtud de una Real Cédula parte de las Reformas Borbónicas, todos los curatos de las órdenes regulares fueron traspasados al clero secular. [12] En 1765 se publicaron las reformas borbónicas de la Corona española, que pretendían recuperar el poder real sobre las colonias y aumentar la recaudación fiscal.[13] [14] Con estas reformas se crearon los estancos para controlar la producción de las bebidas embriagantes, el tabaco, la pólvora, los naipes y el patio de gallos. La real hacienda subastaba el estanco anualmente y un particular lo compraba, convirtiéndose así en el dueño del monopolio de cierto producto. Ese mismo año se crearon cuatro subdelegaciones de la Real Hacienda en San Salvador, Ciudad Real, Comayagua y León y la estructura político administrativa del Reino de Guatemala cambió a quince provincias:[15]

Además de esta redistribución administrativa, la corona española estableció una política tendiende a disminuir el poder de la Iglesia Católica,[16] el cual hasta ese momento era prácticamente absoluto sobre los vasallos españoles. La política de disminución de poder de la iglesia se basaba en la Ilustración y tenía seis puntos principales, pero destacaba una crítica al papel de la Iglesia dentro de la sociedad y de sus organismos derivados, sobre todo de las cofradías y hermandades.[17]

En 1770, cuando el arzobispo Pedro Cortés y Larraz llegó al país y recorrió su diócesis, describió a la localidad como la «parroquia de San Francisco Panajachel».[18]

Tras la Independencia de Centroamérica[editar]

La región de Atitlán fue uno de los distritos originales del Estado de Guatemala cuando éste fue creado oficialmente en 1825; la región de Atitlán pertenecía originalmente al departamento de Sololá/Suchitepéquez. La República Federal de Centro América se formó el 22 de noviembre de 1824, con el mismo territorio que antes ocupara la Capitanía General de Guatemala —exceptuando a Chiapas que se quedó en México tras la efímera Anexión de Centroamérica a México— y quedó compuesta por cinco estados: Costa Rica, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala.[19]

El Estado de Guatemala fue definido de la siguiente forma por la Asamblea Constituyente de dicho estado que emitió la constitución del mismo el 11 de octubre de 1825: «el estado conservará la denominación de Estado de Guatemala y los forman los pueblos de Guatemala, reunidos en un solo cuerpo. El estado de Guatemala es soberano, independiente y libre en su gobierno y administración interior.»[19]

La misma constitución de 1825 indicó cual era el territorio del estado, y la primera división administrativa del mismo se hizo oficial el 4 de noviembre de 1825, cuando la Asamblea Constituyente dividió al territorio en siete departamentos; el artículo primero de dicha ley se reproduce a continuación:[20]

Artículo 1. El territorio del estado será dividido en los siete departamentos que siguen:
  1. Verapaz, que comprenderá el antiguo partido de este nombre y todo el distrito del Petén.
  2. Chiquimula, comprende todos los pueblos y valles del antiguo corregimiento de Chiquimula y Zacapa.
  3. Guatemala y Escuintla: le forman todos los pueblos del partido de Escuintla y Guasacapán, la capital de Guatemala, las villas de Guadalupe y Nueva de Petapa, los pueblos de Mixco, Chinautla, Jocotenango, Pinula, San Pedro Las Huertas, Ciudad Vieja en la capital, San Miguel y Santa Inés Petapa, San Juan y San Cristóbal Amatitlán y la población de Palencia.
  4. Sacatepéquez y Chimaltenango: le corresponden todos los pueblos de Sacatepéquez no comprendidos en el departamento de Guatemala y todos los del extinguido corregimiento de Chimaltenango.
  5. Suchitepéquez y Sololá: forman este departamento los territorios pueblos de las alcaldías mayores de ambos partidos.
  6. Quetzaltenango y Soconusco: son comprendidos en este departamento todos los pueblos del extinguido corregimiento de Quetzaltenango, y los del antiguo gobierno de Soconusco.
  7. Totonicapán y Huehuetenango: los pueblos de este departamento serán los mismos que formaban antes los partidos de ambos nombres.
—Tomado de: Pineda de Mont, Manuel (1869) Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 volumen I[20]

Las cabeceras y distritos de los departamentos fueron establecidas de esta forma:

Cabeceras departamentales y distritos establecidos en 1825[21]
Departamento Cabecera Distritos Departamento Cabecera Distritos
Verapaz Cobán Chiquimula Chiquimula
Guatemala/Escuintla Ciudad de Guatemala Sacatepéquez/Chimaltenango Antigua Guatemala
Sololá/Suchitepéquez Sololá Quetzaltenango/Soconusco Quetzaltenango
Totonicapán/Huehuetenango San Miguel Totonicapán

El efímero Estado de Los Altos[editar]

Escudo del Estado de los Altos

A partir del 12 de septiembre de 1839, la región de Atitlán fue parte de la región que formó el efímero Estado de Los Altos y que forzó a que el Estado de Guatemala se reorganizara en siete departamentos y dos distritos independientes:

La región occidental de la actual Guatemala había mostrado intenciones de obtener mayor autonomía con respecto a las autoridades de la ciudad de Guatemala desde la época colonial, pues los criollos de la localidad consideraban que los criollos capitalinos que tenían el monopolio comercial con España no les daban un trato justo.[22] [23] Así, su representante en las Cortes de Cádiz solicitó la creación de una intendencia en Los Altos, gobernada por autoridades propias. El advenimiento de la independencia de América Central de alguna manera canceló esta posibilidad, pero el separatismo de los altenses perduró. Tras la disolución del Primer Imperio Mexicano y la consecuente separación de las Provincias Unidas del Centro de América, Los Altos continuó buscando su separación de Guatemala. Hubo dos condiciones que fueron favorables a las pretensiones de la élite criolla altense: la creación de un marco legal en la constitución centroamericana para la formación de nuevos estados dentro del territorio de la república y la llegada al gobierno de los federalistas liberales, encabezados por Francisco Morazán. El área de Los Altos, que incluía a Totonicapán estaba poblada mayoritariamente por indígenas, quienes habían mantenido sus tradiciones ancestrales y sus tierras en el frío altiplano del oeste guatemalteco.[24] Durante toda la época colonial habían existido revueltas en contra del gobierno español.[24] Luego de la independencia, los mestizos y criollos locales favorecieron al partido liberal, en tanto que la mayoría indígena era partidaria de la Iglesia Católica y, por ende, conservadora.[24]

Las revueltas indígenas en el Estado de Los Altos fueron constantes y alcanzaron su punto crítico el 1.º de octubre de 1839, en Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá, cuando tropas altenses reprimieron una sublevación y mataron a cuarenta vecinos. Encolerizados, los indígenas acudieron al caudillo conservador Rafael Carrera, en busca de protección. Por otra parte, en octubre de 1839 la tensión comercial entre Guatemala y Los Altos dio paso a movimientos militares; hubo rumores de que el general Agustín Guzmán -militar mexicano que estaba al mando de las Fuerzas Armadas de Los Altos- estaba organizando un ejército en Sololá con la intención de invadir Guatemala, lo que puso a ésta en máxima alerta.[25]

Tras algunas escaramuzas, los ejércitos se enfrentaron en Sololá el 25 de enero de 1840; Carrera venció a las fuerzas del general Agustín Guzmán e incluso apresó a éste [26] mientras que el general Doroteo Monterrosa venció a las fuerzas altenses del coronel Antonio Corzo el 28 de enero.[26] El gobierno quetzalteco colapsó entonces, pues aparte de las derrotas militares, los poblados indígenas -incluyendo a los de Totonicapán- abrazaron la causa conservadora de inmediato; al entrar a Quetzaltenango al frente de dos mil hombres, Carrera fue recibido por una gran multitud que lo saludaba como su «libertador».[26]

Carrera impuso un régimen duro y hostil para los liberales altenses, pero bondadoso para los indígenas de la región —derogando el impuesto personal— y para los eclesiásticos restituyendo los privilegios de la religión católica; llamando a todos los miembros del cabildo criollo les dijo tajantemente que se portaba bondadoso con ellos por ser la primera vez que lo desafiaban, pero que no tendría piedad si había una segunda vez.[27] El general Guzmán, y el jefe del Estado de Los Altos, Marcelo Molina, fueron enviados a la capital de Guatemala, en donde fueron exhibidos como trofeos de guerra durante un destile triunfal el 17 de febrero de 1840; en el caso de Guzmán, engrilletado, con heridas aún sangrantes, y montado en una mula.[28] El 26 de febrero de 1840 el gobierno de Guatemala colocó a Los Altos bajo su autoridad y el 13 de agosto nombró al corregidor de la región, el cual servía también como comandante general del ejército y superintendente.[29]

Visita del arqueólogo Alfred P. Maudslay en 1892[editar]

Panajachel en 1892; obsérvese la deforestación de los cerros circundantes. Fotografía de Alfred Percival Maudslay.[30]
Indígenas de Panajachel preparándose para una ceremonia maya en honor al Cristo Negro de Esquipulas en 1892. Fotografía de Alfred Percival Maudslay.[31]
Exploradora británica Anne Maudslay. Fotografía de Alfred Percival Maudslay.[32]

En 1892, el arqueólogo británico Alfred Percival Maudslay y su esposa Anne Maudslay visitaron Panajachel durante su recorrido por tierras guatemaltecas; las impresiones que el poblado causó en la esposa del arqueólogo fueron en publicadas en su libro A glimpse at Guatemala (español: Un vistazo a Guatemala).[33] Llegaron al poblado después de pasar la noche en San Antonio Palopó y tras un recorrido de doce km; Anne Maudslay describió así la ubicación de Panajachel: «un pueblecito que está situado en una planicie formada por un rápido riachuelo que surge de una estrecha ranura en las montañas, y que ha dividdo la tierra en la forma de un abanico abierto de aproximadamente una milla de largo hasta llegar a la orilla del lago de Atitlán[34]

Cuando llegaron los Maudslay, ya los habitantes del poblado habían construido numerosos canales de irrigación que habían alterado la cauce del riachuelo y que servían para regar los sembradíos de hortalizas, flores y café que había en el delta.[34] Sin embargo, los canales no eran suficientes para contrarrestar las crecidas del río que todavía afectaban a la población, e inclusive algunos años antes había ocurrido una severa inundación que arrastró varias casas y dejando al poblado incomunicado.[34] La villa en sí no tenía mucho de interesante, pero sus alrededores, incluyendo las montañas y volcanes en el horizonte, el Lago de Atitlán y lo verde de las montañas lejanas, contrastaban con lo árido de los cerros que rodeaban Panajachel y que para entonces estaban completamente deforestados.[34] En cuanto a la alimentación disponible en el lugar en 1892, Anne Maudslay relata que había numerosos árboles de naranja y jocote, pero que los mejores platillos eran una ensalada preparada con aguacate local, que era un platillo de mucho renombre en todo el país y las cebollas, consideradas como lo mejor de Guatemala en esa época.[35] La vida de las mujeres del poblado le pareció monótona y totalmente desprovista de cualquier tipo de entretenimiento; sse pasaban cada día moliendo maíz para sus tortillas, o lavando ropa en la orilla del río.[35] Solo las mujeres que ofrecían sus productos en el mercado de la plaza central por las mañanas salían un tanto de esa monotonía.[35]

Mientras estuvieron en Panajachel lograron ver una ceremonia indígena muy especial, relacionada con la celebración del día del Cristo Negro de Esquipulas; peregrinos que retornaban de Esquipulas se reunieron en la plaza por la noche, en donde encendieron fogatas alrededor de las cuales se reunieron para comer, y una vez concluida la cena colocaron petates sobre el suelo en una fila que cruzaba la plaza en la que cada uno de los hombres sacó una cajita de madera de la que extrajo la imagen de un santo católico y la colocó sobre su petate a manera de altar.[35] La imagen más importante, la del Cristo Negro, fue colocada en el petate al centro de la plaza; una vez concluida la preparación, los indígenas —ataviados con un gabán de lana negro y un pañuelo blanco sujetado con un sombrero negro de paja— iniciaron un rito en el que iban pasando cada uno frente a cada santo, siempre gateando y colocando la frente sobre el suelo luego de besar a cada imagen.[35] Luego de pasar varias veces frente a todos los santos, se reunieron frente a la imagen del Cristo Negro, en donde su líder dirigió una himno en honor a la imagen; tras cantar por aproximadamente media hora, apagaron sus fogatas y se recogieron para dormir.[31] Anne Maudslay relata que la ceremonia, a pesar de ser con imágenes cristianas, fue en realidad una ceremonia indígena; los sacerdotes con que se entrevistaron los Maudslay les habían contado que no estaban seguros de que los indígenas hubieran absorbido enteramente la doctrina cristiana que les quisieron imponer los conquistadores españoles.[31]

Siglo XX[editar]

Desde la década de 1960, el poblado atrajo turistas del mundo entero por su lugar privilegiado en las costas del lago de Atitlán. Muchos venían del movimiento hippie, que estaba en auge en esos años, y una parte de ellos decidió establecerse permanentemente en Panajachel. Durante la guerra civil de Guatemala el número de turistas y extranjeros residentes bajaron, para crecer nuevamente al terminar el conflicto armado.

La Carretera CA-I —antigua carretera Interamericana— sufrió severos daños entre Patzicía, Patzún, y Godínez en el departamento de Chimaltenango y Panajachel en Sololá[36] ; las reparaciones de esta carretera estuvieron a cargo de la Secretaría de Obras Públicas de México que envió más de doscientos hombres en destacamentos autosuficientes —es decir, con sus propios campamentos, maquinaria y provisiones.[37] En el punto intermedio entre Godínez y Patzún, en el lugar conocido como Los Chocoyos, hubo un derrumbe de tal magnitud que sepultó a varias casas con todo y sus habitantes.[38]

Turismo[editar]

Posee el puerto de Tzanjuyú, numerosos hoteles, restaurantes, áreas de recreación y chalets que son utilizados por turistas de todo el mundo, y es el punto de partida para conocer el departamento de Sololá y el lago Atitlán, que estuvo nominado para la selección de las siete maravillas naturales del mundo.

Además que a veces hay varias actividades durante la Semana Santa, Navidad y otras ocasiones. En Panajachel se ha realizado siempre una feria local en primera semana de octubre en honor al patrono San Francisco de Asís, donde eligen a la Reina de la Fiestas Franciscanas.

En el siglo xxi el pueblo ha vuelto a florecer y forma uno de los principales centros turísticos del país, junto a Antigua, Chichicastenango y Tikal.

Galería de imágenes[editar]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

Referencias[editar]

  1. Municipalidades de Guatemala, 7 de septiembre de 2015
  2. a b Asamblea Constituyente, 1985
  3. a b Congreso de Guatemala, 2012
  4. a b c García Añoveros, 1989, p. 891
  5. a b van Oss, 1986, p. 17-19
  6. a b c van Oss, 1986, p. 53
  7. van Oss, 1986, p. 25
  8. van Oss, 1986, p. 54.
  9. a b García Añoveros, 1989, p. 896
  10. García Añoveros, 1989, p. 897
  11. García Añoveros, Jesús (1989). «Las misiones franciscanas de la Mosquitia nicaragüense». Actas del III Congreso Internacional sobre los franciscanos en el nuevo mundo (Siglo XVII) (Madrid, España: DEIMOS; Universidad Internacional de Andalucía). 
  12. Juarros, 1818, p. 338.
  13. Melchor Toledo, 2011, p. 110.
  14. Estrada Herrera, s.f., pp. 3-4
  15. Melchor Toledo, 2011, p. 111
  16. Melchor Toledo, 2011, p. 111.
  17. Melchor Toledo, 2011, p. 112.
  18. Cortés y Larraz, 2001, p. 409-412.
  19. a b Pineda de Mont, 1869, p. 463
  20. a b Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. 
  21. a b Pineda de Mont, 1869, p. 468.
  22. Woodward, 1993.
  23. Woodward, 2002.
  24. a b c Woodward, 1993, p. 113
  25. Woodward, 1993, p. 116.
  26. a b c Woodward, 1993, p. 117.
  27. González Davison, 2008, p. 140.
  28. Hernández de León, 1930.
  29. Woodward, 1993, p. 118.
  30. Maudslay, Maudslay, p. 59a.
  31. a b c Maudslay y Maudslay, 1899, p. 59
  32. Maudslay y Maudslay, 1899, p. 387.
  33. Maudslay y Maudslay, 1899, pp. 57-59.
  34. a b c d Maudslay y Maudslay, 1899, p. 57
  35. a b c d e Maudslay y Maudslay, 1899, p. 58
  36. Pérez Verduzco, 1976, Parte 5, minuto 3:40, p. 3:40.
  37. Pérez Verduzco, 1976, Parte 5, minuto 4:00, p. 4:00.
  38. Pérez Verduzco, 1976, Parte 5, minuto 5:15, p. 5:15.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]