Grecia durante la Primera Guerra Mundial

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Mapa de los balcanes al estallar la guerra en 1914.
Formación militar griega desfilando victoriosamente en el Arco de Triunfo de París en julio de 1919.

Grecia durante la Primera Guerra Mundial sufrió grandes convulsiones políticas y económicas que marcaron el desarrollo del país durante el periodo de posguerra hasta la Segunda Guerra Mundial.

Tras comenzar el conflicto como nación neutral, el país se vio arrastrado a la contienda por la presión de los combatientes, produciéndose una intensa fractura política entre los partidarios de la intervención en la guerra del lado de la Triple Entente, simbolizados por el primer ministro Eleftherios Venizelos, y los que defendían el mantenimiento de la neutralidad, en general favorables a los Imperios Centrales, que se agrupaban en torno al rey Constantino I de Grecia.[1]​ Las diferencias entre ambas facciones crearon el llamado «cisma nacional» que caracterizó la política del país en el periodo de entreguerras.[2]

Aunque el país era oficialmente neutral, en octubre de 1915 admitió tropas de la Entente, que desembarcaron en el norte del país para socorrer a Serbia.[3]​ Aunque la operación fracasó y Serbia fue ocupada por los Imperios centrales, las divisiones aliadas no se retiraron del territorio griego, lo que originó una situación contradictoria dada la neutralidad griega.[3]​ La situación política se fue complicando a lo largo de 1916 y a finales de ese año dos Gobiernos rivales se disputaban el poder: el fiel a Constantino en Atenas y el leal a Venizelos en Salónica.[3]

Económicamente la guerra hundió al país en la ruina multiplicando su deuda externa. La extensión de los combates en la guerra contra la nueva Turquía por el control de Tracia oriental y las zonas costeras occidentales de Asia Menor prolongó la guerra para el país y acabó en una dura derrota que produjo un enorme intercambio de poblaciones. La necesidad de atender a cerca de un millón y medio de refugiados empeoró la situación económica y social del país y afectó también a su política exterior, tradicionalmente expansionista e irredentista.

Antecedentes[editar]

Grecia había participado y salido victoriosa de las dos guerras balcánicas de 1912-1913 que casi le habían permitido doblar su territorio y población.[4]​ Pero no lo había logrado por sí sola, sino de consuno con otros países de la región y al precio de granjearse la enemistad de dos de sus vecinos: el Imperio otomano y Bulgaria, dispuestos a despojarla de sus ganancias si tenían oportunidad.[4]​ Como aliados contaba con Serbia[nota 1]​ y Rumanía, en los que podía confiar únicamente para defender el equilibrio de poder en los Balcanes —que tratarían de mantener por su propio interés—, pero no en caso de un conflicto con los otomanos.[4]​ El enemigo común de griegos y serbios era Bulgaria: ni Grecia estaba dispuesta a embarcarse en una guerra contra Austria-Hungría en defensa de sus aliados serbios ni estos en un conflicto con los otomanos por Grecia.[4]​ Los lazos que unían a Grecia y Rumanía eran más débiles incluso.[4]

En cuanto a las grandes potencias, pese a las simpatías del primer ministro Eleftherios Venizelos por la Triple Entente, el país no gozaba de alianzas firmes con ninguna.[4]​ El propio Venizelos había evitado ligarse a ninguna desde el estallido de la primera guerra balcánica y luego, cuando a principios de 1914 intentó rubricar una alianza con los británicos para reforzar la posición griega en el Mediterráneo oriental, fracasó.[4]​ Sus planes de establecer un liga rumano-turco-griega en favor de la Entente tampoco dieron fruto.[4]​ Por su parte el nuevo rey, que acababa de suceder a su padre en el trono griego, había tratado en vano de ligar al país a Alemania en el verano de 1913, reemplazar a Venizelos por otro ministro más favorable a los alemanes y sustituir la misión militar francesa destinada en Grecia por otra alemana.[4]​ Las necesidades financieras griegas, que solo el capital francés podía satisfacer, frustraron los planes de Constantino.[6]​ El Estado Mayor griego, sin embargo, compartía la inclinación del rey por Alemania.[4]

Periodo de neutralidad inestable[editar]

Belicistas y neutrales[editar]

En el país surgieron dos facciones enfrentadas aunque con un objetivo expansionista común.[7]​ Mientras que los partidarios de entrar en la guerra mundial del lado de la Entente, dirigidos por Venizelos, creían que una alianza con esta permitiría a Grecia anexionarse los territorios con población de cultura griega, especialmente en Asia Menor, y enfrentarse junto con los Aliados a Bulgaria en Macedonia, los favorables a mantener la neutralidad —ante la imposibilidad de tomar partido abiertamente por los imperios—,[8]​ partidarios de los Imperios Centrales y reunidos en torno a la familia real (la reina era hermana del káiser Guillermo II de Alemania), estaban convencidos de que la campaña militar sería un desastre y desconfiaban del apoyo de la Entente frente a búlgaros y otomanos.[9]​ La actitud favorable a Alemania, opinaban, serviría para eliminar el peligro de un ataque búlgaro y moderaría la actitud del Gobierno de Estambul.[9]​ Entre los defensores de esta postura se encontraban gran parte de los políticos que habían dominado la política nacional antes de la llegada de Venizelos en 1909.[7]​ Cada uno de los grupos tenía al otro por falso e intrigante, lo que favoreció el ambiente de tensión y recelo entre ellos.[8]​ La rivalidad entre Venizelos y el rey, sin embargo, no surgió debido a la guerra, sino que ya existía desde la ascensión al trono de este, en junio de 1913, debido al deseo de Constantino de aplicar una política muy diferente a la de aquel.[8]​ Entonces Constantino había tratado de forjar una alianza con Alemania, a espaldas de Venizelos, proyecto que fracasó por la negativa de Alemania a la propuesta del monarca.[10]

El Estado Mayor griego, fiel al monarca, se inclinaba a favor de Alemania y sus aliados,[nota 2]​ tratando de debilitar la política del primer ministro favorable a la Entente.[9]​ Uno de sus oficiales con más influencia en el monarca era Ioannis Metaxás.[11]​ El rey también se inmiscuía en la política exterior del país, asegurando al káiser la neutralidad de Grecia incluso en el caso de una alianza germano-otomana, lo que llevó a los franceses a tratar de derrocar a Constantino por proalemán.[12]

Neutralidad inicial[editar]

Constantino I de Grecia, partidario de los Imperios Centrales y casado una hermana del káiser Guillermo II de Alemania, defendió la neutralidad de Grecia en la guerra ante la imposibilidad de unirse abiertamente a los mismos. La intervención de la Triple Entente primero y la derrota griega en la guerra contra Turquía después le privaron del trono. Murió en el exilio.

Como la mayoría de los Gobiernos europeos, el griego creyó en un principio que la crisis de julio se resolvería mediante la diplomacia y se evitaría la guerra.[4]​ En consecuencia, el ultimátum austrohúngaro a Serbia del 23 de julio de 1914 lo sorprendió; de hecho, el primer ministro Venizelos no se hallaba entonces en el país, sino de camino a Bruselas para tratar con el gran visir otomano la cuestión de las islas del Egeo, que los dos países se disputaban.[13]​ Venizelos trató de soslayar una posible petición serbia de ayuda en razón de la liga que unía a los dos países recomendando a los serbios que adoptasen una actitud conciliatoria con los austrohúngaros.[13]

Al comienzo de la guerra en el verano de 1914, Grecia no había entrado en la lucha. Venizelos, primer ministro, y el rey Constantino acordaron mantener la neutralidad.[14]​ La alianza de 1913 con Serbia obligaba a cada uno de los signatarios a acudir en auxilio del otro país en caso de agresión sin provocación, situación que, en opinión de los responsables políticos griegos, no podía aplicarse al conflicto austro-serbio.[14][nota 3]​ Expresaron, sin embargo, su decisión de socorrer a Serbia en caso de ataque búlgaro.[14][5]​ Venizelos, en todo caso, rechazó de plano aliarse en ningún momento con los Imperios centrales, mientras que no descartó hacerlo más adelante con la Triple Entente, en especial si el conflicto austro-serbio se extendía y amenazaba el equilibrio de poder en los Balcanes.[16]​ Al mismo tiempo, trató infructuosamente de forjar una alianza con el Imperio otomano y dirimir de una vez la disputa por las islas del Egeo; el Gobierno de Constantinopla se negó a tratar las dos cuestiones a la vez e, influido por Alemania, se fue decantando cada vez más por los Imperios Centrales.[17]

Después de la extensión del conflicto, el káiser Guillermo comenzó a presionar a su cuñado el rey Constantino para que declarase la guerra a la Entente.[14][18]​ Constantino, cuya esposa era hermana del káiser,[19]​ era mariscal de campo alemán.[14]​ Atraído al bando de los Imperios Centrales[3]​ y tentado por las propuestas antieslavas del emperador, temía, sin embargo, la dependencia griega del mar —controlado por la Entente— y rechazó la solicitud del káiser el 7 de agosto de 1914, defendiendo la neutralidad del país.[14][20]​ Según el rey y sus consejeros proalemanes, dada la imposibilidad de ligarse a los imperios, la mejor opción era mantenerse neutrales.[21]

Por su parte, Venizelos, partidario de la Entente,[19]​ se ofreció a intervenir militarmente el 18 de agosto, pero los embajadores de la Entente rechazaron el ofrecimiento al sospechar que se proponía atacar el Imperio otomano, aún neutral.[14]​ Venizelos sostenía que la Entente recompensaría generosamente el apoyo militar griego en el conflicto con nuevos territorios.[7]​ Constantino, además de su inclinación por los Imperios, desconfiaba de la ayuda que la Entente pudiese prestar durante el conflicto, a pesar de compartir los ideales expansionistas del primer ministro.[7]​ Este, por su parte, veía con preocupación los tratos de Alemania con el Imperio otomano y Bulgaria, los rivales de Grecia en la región.[19]​ La decisión británica de no entregar a los otomanos los dos navíos de guerra que se estaban construyendo en sus astilleros y la llegada a principios de agosto de los dos cruceros encargados por Grecia en los Estados Unidos mejoraron, empero, la situación militar griega en el mar.[21]

La actividad descoordinada del primer ministro, del ministro de Asuntos Exteriores y del rey en política exterior, en la que los dos últimos tenían una posición muy diferente del primero, originó pronto una crisis política, que se puso de manifiesto por primera vez en el consejo de ministros del 6 de agosto, cuando el ministro criticó la posición del jefe de Gobierno y se ofreció a dimitir.[22]​ Tanto Venizelos como el rey evitaron una posible caída del Gobierno convenciendo a Geórgios Stréit de permanecer en su puesto.[23]​ Para Venizelos, la neutralidad griega era pasajera, y se debía abandonar cuando se diesen las condiciones óptimas para que el país entrase en la contienda en el bando de la Entente; para el rey y el Estado Mayor, por el contrario, la neutralidad debía ser permanente.[24]​ La renuencia del rey y los militares a enfrentarse a Alemania, incluso indirectamente, hacía que se preocupasen por la posible alianza de esta con Bulgaria; si Bulgaria se coligaba con el Reich y atacaba Serbia, Grecia podía acabar en guerra con un aliado de los alemanes, situación que para Venizelos era irrelevante —el país acabaría luchando finalmente con Alemania y sus aliados en algún momento—, pero que el monarca y los mandos militares afines deseaban evitar.[25]

El principal problema para el rey y sus seguidores lo suponían la opinión pública, mayoritariamente favorable a la Entente, y la amplia mayoría de la que gozaba Venizelos en el Parlamento, que le hacía difícil de sustituir al frente del Consejo de Ministros, pese a las presiones alemanas en este sentido.[26]​ La prensa, en general amarilla o simple representante de su dueño, era también muy hostil a los Imperios centrales y criticó sin miramientos tanto al rey como al propio káiser, atizada en algunos casos por Venizelos.[27]​ No parecía posible formar un gabinete favorable a la neutralidad permanente como reclamaban los alemanes, que hubiese dependido de la tolerancia de Venizelos.[28]​ Además, al principio de la contienda Constantino no deseaba aún enfrentarse al primer ministro, muy influyente en la política nacional.[29]​ Por ello aceptó negociar con la Entente como deseaba este, esperando que la victoria alemana en el frente occidental, que parecía inminente por entonces y la posibilidad de plantear condiciones inaceptables en las conversaciones impidiesen la alianza.[29]​ El ofrecimiento de coalición de Venizelos del 18 de agosto fracasó, pues en un momento en el que la Entente esperaba todavía que el Imperio otomano no entrase en guerra en su contra, ninguna de sus potencias deseaba impelirlo a dar este paso por aceptar la alianza de Grecia.[30]​ Por entonces la Entente prefería que las naciones balcánicas formasen un bloque de países neutrales y estaba también dispuesta a tratar de granjearse el favor de Bulgaria mediante cesiones de territorios serbios y griegos, por lo que no aseguraría, como pretendía Venizelos, la integridad territorial griega.[31]​ A finales del mes de agosto, la movilización del Ejército otomano estuvo a punto de suscitar la del griego, que finalmente no se llevó a cabo por el temor de provocar a Bulgaria, el convencimiento de que los preparativos otomanos iabn dirigidos contra Rusia y no contra Grecia y por el desastroso estado de las finanzas griegas, que desaconsejaba la medida.[32]​ Para entonces los esfuerzos del primer ministro por coligarse con la Entente habían fracaso por la falta de interés de esta.[33]

Tras la detención del rápido avance alemán en la primera batalla del Marne, quedó descartada una inmediata victoria alemana.[34]​ Esto decidió al primer ministro Venizelos a rechazar una propuesta alemana de que Grecia atacase a Serbia, prefiriendo mantener al país en la neutralidad, aunque con cierta preferencia por la Entente.[34]​ Mientras, el almirante británico Kerr mantuvo conversaciones secretas con el rey para involucrar al país en una campaña en los Dardanelos lo que causó la dimisión de Venizelos (7 de septiembre de 1914), que no fue aceptada.[34]​ Venizelos se había disgustado por la actitud del rey, que le parecía contraria a la alianza con la Entente.[35]​ Por el contrario, la renuncia del ministro de Asuntos Exteriores, progermano, le llevó a tomar también este ministerio entre sus responsabilidades.[34]

Ocupación del sur de Albania[editar]

El acontecimiento principal de septiembre y octubre fue la ocupación del sur de Albania, con la aquiescencia de la Entente.[33][nota 4]​ La ocupación debía ser temporal pero, dada la apurada situación de Serbia a finales de noviembre y principios de diciembre, la Entente ofreció el territorio a Grecia y protección ante un posible ataque búlgaro el 5 de este a cambio de que el país socorriese de inmediato a los serbios.[36]​ El Gobierno griego tildó de escasas las compensaciones que se le ofrecían y evitó el probable desacuerdo con el rey porque la victoriosa contraofensiva serbia de diciembre solucionó el aprieto.[37]

Los Dardanelos y el Gobierno de Goúnaris[editar]

Victoria de Venizelos,
elecciones del 3/6/1915
Según Leontaritis, p. 208.[38]

En febrero de 1915, Venizelos cambió de postura y trató de obtener el permiso real para participar en la expedición Aliada en Galípoli.[39]Rusia se había opuesto también a la participación griega en el ataque a Estambul ya que deseaba reservarse para sí el control de la ciudad y sus estrechos.[40][41]​ Tras dudar, Constantino se negó a aceptar los planes de intervención de Venizelos (6 de marzo de 1915),[42][40]​ que dimitió, formándose un nuevo Gobierno con Dimitrios Gounaris como presidente del Gobierno.[39][43]​ Venizelos, convencido de que el respaldo al proyecto de los principales dirigentes políticos sería suficiente para convencer al rey para que Grecia participase con una división y la Armada en la operación en Galípoli, había asegurado a la Entente que podía contar con la ayuda militar griega.[43]​ La inesperada negativa hizo que cesase.[43]​ Su dimisión obligó a disolver el Parlamento y convocar elecciones.[44]

Trinchera británica en la península de Galípoli. El rechazo de Constantino a permitir la participación griega en la fallida campaña precipitó la dimisión de Venizelos.

Goúnaris era inteligente, íntegro y gozaba del respeto de sus adversarios, pero no contaba con un programa para resolver la crisis política del país.[45]​ El suyo fue el primero de una serie de Gobiernos débiles controlados por el soberano,[45]​ formados principalmente por políticos provenientes de la clase política que había dominado Grecia antes de la llegada de Venizelos a la política nacional en 1909 y que deseaban recobrar el poder, que estaban convencidos de la victoria final de Alemania en la contienda.[39]​ Estos duraron hasta 1917.[39]​ Los antivenizelistas emplearon la figura del rey para oponerla a la de Venizelos, pues era la única con el prestigio suficiente para enfrentarse al ex primer ministro, y para ello contaron con el respaldo de los Imperio Centrales.[44]​ Los seis meses de Goúnaris al frente del Consejo de Ministros agravaron la crisis política y la división de la nación.[46]​ La dimisión de Venizelos y las elecciones previstas desencadenaron el intercambio de acusaciones en la prensa entre los diarios partidarios del ex primer ministro y los el rey.[47]​ Los primeros acusaban al monarca y sus seguidores de haber desperdiciado la oportunidad de doblar el territorio nacional a costa de una mínima participación militar en la guerra mundial —alusión a las promesas de la Entente—; los segundos acusaban al ex presidente del Gobierno de haber aceptado ceder tierras a Bulgaria y de no defender la integridad del reino.[47]​ Los antivenizelistas, que agrupaban a los dirigentes políticos de la oposición, la camarilla real y el Estado Mayor, confiaban en poder ganar las elecciones de junio, reforzados por los errores de la la diplomacia de la Entente en los Balcanes.[48]

Goúnaris expresó su intención de mantener la neutralidad griega, a pesar de las crecientes presiones de la Entente, debidas en parte a los reveses en Galípoli.[42]​ Las negociaciones con los Aliados continuaron, pero fracasaron, dado el interés del rey y sus partidarios en no alcanzar un acuerdo.[49]​ El 13 de mayo, concluyeron las conversaciones debido al rechazo de la última propuesta aliada por el ministro de Asuntos Exteriores griego, que la tildó de insuficiente.[50]​ Si el Gobierno, contrario a todo pacto con la Entente, se había avenido a aceptar los tratos con esta, era por el convencimiento de que sus condiciones resultaría inaceptables pero que la ruptura total con la Entente amenazaría la situación económica del país.[51]​ La esperada crisis gubernamental por el fracaso de las negociaciones a comienzos de mayo se pospuso por la grave enfermedad del monarca, que duró un mes y sirvió al Gobierno para retrasar toda medida política.[52]

Las elecciones del 13 de junio, sin embargo, dieron una gran victoria a Venizelos.[42][53]​ Los antivenizelistas, que habían confiado en que Goúnaris vencería, quedaron sorprendidos por la derrota.[38]​ El rey, reacio a devolver la Presidencia del Gobierno a Venizelos, pospuso la reunión del Parlamento del 20 de julio al 16 de agosto y mantuvo a Goúnaris al frente del gabinete interinamente.[44][42]​ Sopesó incluso no encargar la formación de Gobierno a Venizelos o destituirle de inmediato, lo que hubiese conculcado la Constitución.[38]​ Finalmente, aconsejado por la mayoría de los dirigentes de la oposición a Venizelos y temeroso de las posible consecuencias si no lo hacía, llamó al vencedor de las elecciones.[54]​ Este regresó de su retiro temporal y formó un nuevo Gobierno el 23 de agosto, pocos días después de que se reuniese de nuevo el Parlamento tras su disolución en abril.[42][55][nota 5]​ Los intentos de los Aliados de atraerse a Bulgaria mediante la concesión de territorios griegos en Macedonia, desencadenaron protestas en esta región a lo largo de agosto, y empañaron la imagen de la Entente, hasta entonces el bando preferido por la mayoría de la población.[56]

Bulgaria entra en guerra[editar]

Tras las elecciones del 31 de mayojul./ 13 de junio de 1915greg., se produjo un nuevo desacuerdo entre Venizelos y la camarilla real sobre cuestiones constitucionales y la mobilización de las tropas.[39]​ La cuestión central, que los dos soslayaron para evitar una inmediata crisis gubernamental, era la actitud del país ante una solicitud de ayuda serbia basada en el tratado de alianza entre los dos países.[57]​ Venizelos asumía que el rey defendía la neutralidad, pero que estaba dispuesto a acudir en socorro del Serbia si Bulgaria la atacaba, mientras que Constantino había pactado secretamente con Alemania no hacerlo y mantener al país neutral en cualquier circunstancia.[58]

El 21 de septiembre, mientras el rey buscaba una manera de destituir a Venizelos sin favorecer su causa, estalló la temida crisis por la entrada en guerra de Bulgaria.[59]​ Ese día el Gobierno búlgaros ordenó la movilización parcial y el Imperio otomano le entregó las tierras de la orilla derecha del río Maritsa.[59]​ El rey y el Estado Mayor se negaron a aprobar la movilización parcial, argumentando con razón que no se cumplían las condiciones que exigía el tratado de alianza con Serbia —en especial, los serbios no habían enviado los ciento cincuenta mil soldados previstos a Macedonia—.[59]​ Venizelos lo aceptó, pero propuso a su vez sustituir las unidades serbias por otras de la Entente y acometer a Bulgaria, sin esperar el asalto de esta a Serbia.[59]​ Sin contar con la venia real, el primer ministro planteó la cuestión a la Entente, lo que disgustó al soberano y tensó todavía más las relaciones entre ellos.[60]

Las noticias de la movilización general búlgara llevaron a Venizelos a decretar la misma medida, con la intención de disuadir al Gobierno de Sofía de atacar Serbia.[42]​ El decreto de movilización búlgaro del 22 de septiembre se conoció en Atenas al día siguiente; esa misma noche se ordenó la movilización.[61]​ Serbia había solicitado el socorro griego.[40]​ El rey aprobó la acción, pero se opuso a proclamar su intención, creando un nuevo desacuerdo con el primer ministro.[42]​ Constantino no tenía intención de acudir en auxilio de los serbios y solamente permitió la movilización para la defensa del territorio griego frente a una eventual invasión búlgara.[62]​ Venizelos prometió asimismo ciento cincuenta mil soldados a la Entente para desplegarlos en Macedonia ante un posible ataque búlgaro.[42]​ El rey se opuso a esto.[40]​ Al estallar la nueva crisis debida a la inminente entrada en guerra de Bulgaria, se dio un engaño a tres bandas: Venizelos mintió al rey diciéndole que retiraría la petición de tropas de la Entente mientras Bulgaria no atacase y a la Entente afirmando que contaba con el beneplácito del monarca para el despliegue de unidades aliadas en el norte del país, para forzar el desembarco aliado; los Aliados aceptaron la petición de Venizelos de ciento cincuenta mil soldados para suplir los que Serbia no podía despachar a Macedonia pero que el tratado de alianza serbo-griego exigía a sabiendas de que no contaban con ellos ni pensaban tenerlos nunca, para mantener a Venizelos en la Presidencia del Gobierno; el rey, por su parte, había pactado secretamente con Alemania no acudir en ayuda de Serbia pese al tratado de alianza entre las dos naciones, acuerdo al que había llegado cuando Venizelos no encabezaba el Gobierno y que no le había comunicado a este cuando lo recobró a finales de agosto.[63]

A finales de septiembre, llegaron estas tropas,[7]​ Venizelos defendió la entrada en la guerra y el monarca exigió su dimisión (5 de octubre de 1916), al censurar las acciones del primer ministro.[64][40][65]​ La Entente había enviado el Ejército de Oriente a Macedonia con la condición de que Venizelos hiciese que Grecia entrase en guerra junto a la Entente, promesa que quedó frustrada por la marcha de este del Gobierno.[3]Aléxandros Zaimis, el más moderado de los dirigentes políticos antivenizelistas formó un nuevo gabinete, integrado por antiguos primeros ministros.[64][66]​ El nuevo Gobierno confirmó con el rey la negativa griega a auxiliar a Serbia y su decisión de declarar inaplicable el tratado de alianza con ella.[66]​ La operación de auxilio a Serbia fracasó, pero los Aliados no se retiraron del norte de Grecia, lo que creó una situación anómala: un país neutral albergaba tropas de uno de los contendientes, que no se retiraban, pero tampoco permanecían en territorio griego con una misión clara.[3]​ Los venizelistas volvieron a la situación de marzo, cuando Venizelos había perdido por primera vez el Gobierno, pero con mucho menos apoyo popular, debido tanto a los desaciertos de la Entente en su trato con Grecia —en especial, sus ofertas a Bulgaria—, como por la movilización.[67]​ Temiendo que la derrota del Gobierno tensase todavía más la situación política, sin certeza sobre el resultado de las consiguientes elecciones y aconsejado por los elementos moderados del partido, Venizelos optó por tolerar temporalmente el gabinete de Zaimis.[68]

El 15 de octubre de 1915, Gran Bretaña, desesperada por frenar el avance alemán en la zona, ofreció ceder Chipre a Grecia si esta acudía en auxilio de Serbia.[64]​ El Gobierno griego rechazó la oferta y el Gobierno británico la retiró.[64]​ El 4 noviembre el Gobierno minoritario de Zaimis cayó, tras una votación en la que fue vencido en el Parlamento y se creó un nuevo gabinete con el anciano Stéfanos Skouloúdis al frente (7 de noviembre).[64][69]​ Ese mismo mes, el Parlamento fue disuelto nuevamente para que se celebrasen comicios el 19 de diciembre (19 de diciembre de 1916).[64][40][70]​ Venizelos, opuesto a la medida, decidió a principios de noviembre no participar en ellas.[64][71][72]​ Creía que, con en torno a cuatrocientos mil hombres en armas y sin la certeza de que los Aliados enviarían un gran ejército a los Balcanes, no tenía posibilidades de victoria.[71]​ Su decisión de no participar en las elecciones eliminó la posibilidad de presionar al Gobierno en el Parlamento.[60]​ Para entonces las relaciones entre Venizelos, que acusaba al rey de autoritarismo y de actuar inconstitucionalmente, y el monarca se habían agriado.[40]​ El 19 de noviembre la embajada británica impuso un efímero bloqueo que puso en peligro el abastecimiento del país, dependiente de las importaciones de alimentos y que empañó gravemente la imagen de los Aliados, aunque el Gobierno británico lo anuló a los pocos días.[73]

El partido liberal, excluido del Parlamento por la abstención de Venizelos en los comicios, mantuvo su oposición fuera de las Cortes, tensando la situación política.[40]

Skuludis anunció su intención de desarmar a las tropas de la Entente en territorio griego, siguiendo la Convención de La Haya.[64]​ La Entente, que había trasladado a las tropas derrotadas en Galípoli a Macedonia, se opuso a la medida.[64]​ El 10 de diciembre, franceses y británicos decidieron fortificar Salónica y concentrar en ella sus fuerzas, en principio provisionalmente, pues todavía no habían acordado si sus fuerzas permanecerían o no en los Balcanes.[74]​ Las conversaciones entre Constantino y los mandos militares de la Entente resultaron infructuosos.[75]

Intensificación de la crisis[editar]

Alexandros Zaimis, encabezó varios Gobiernos promonárquicos durante la guerra. Hubo de dejar el Gobierno a Venizelos en 1917 ante la presión de la Triple Entente.

En mayo de 1916, tropas germano-búlgaras ocuparon el fuerte de Roupel, que controlaba el valle del Struma en Macedonia, con la connivencia del Gobierno de Atenas[40]​ y la Entente comenzó un bloqueo parcial del país, mientras el general francés Sarrail imponía la ley marcial en Macedonia.[75]​ El Gobierno monárquico se había negado a permitir el traslado del Ejército serbio al frente macedonio.[40]​ Británicos y franceses habían llegado a la conclusión de que la seguridad de sus tropas en Macedonia exigía un cambio de Gobierno en Atenas.[40]

Mientras, en el noroeste, las relaciones entre el Gobierno griego y el italiano, que sospechaba que los franceses trataban de controlar los Balcanes a través de los griegos, se deterioraron.[76]​ En marzo y abril de 1916, tropas italianas ocuparon sectores anteriormente bajo control griego y más tarde vieron con malos ojos la extensión de la administración venicelista por Epiro.[76]​ El despliegue de tropas francesas por la región de Korçë para cubrir el flanco izquierdo del frente macedonio e impedir un avance austrohúngaro, que contó con el apoyo de Venizelos, fue mal vista por el Gobierno de Roma.[76]

El 21 de junio de 1916, la Entente presentó un ultimátum al Gobierno progermano griego.[77]​ Exigió la desmovilización griega, la renuncia del gabinete, la celebración de nuevas elecciones y el retiro de algunas personalidades de la política.[75][40]​ Skuludis dimitió y regresó Zaimis.[75]​ Metaxás utilizó a parte de los oficiales desmovilizados para formar sus bandas paramilitares que trataron de controlar el país mediante el terror.[75]

Gobierno rebelde de Venizelos en Salónica en 1916.

A finales de agosto, el presidente francés, aprovechando la ausencia del primer ministro Aristide Briand —contrario al derrocamiento de Constantino— que había marchado a Calais a reunirse con los británicos, ordenó el envío de una escuadra al golfo de Salamina.[78]​ En septiembre los británicos, hasta entonces opuestos a toda acción decidida contra Constantino, cambiaron de opinión, para satisfacción de los radicales franceses deseosos de deshacerse del monarca griego.[79]

El almirante francés Datirge du Fournet, temiendo un ataque griego a las unidades de la Entente en Macedonia, desembarcó en El Pireo y ocupó la central de telégrafos y correos.[80]​ El jefe del Estado Mayor, general Víktor Doúsmanis, fue relevado por insistencia de la Entente.[80]​ En la capital hubo choques con los franceses.[80]​ Zaimis dimitió y el 4.º Ejército se rindió a los alemanes mientras los búlgaros ocupaban Kavala (septiembre de 1916).[80][81]

El 16 de agosto, Venizelos, con el apoyo de la organización militar «Comité de Defensa Nacional» del general Panagiótis Danglís, dio un golpe de Estado y formó un Gobierno paralelo en Salónica.[77]​ El 26 de septiembre, pasó a Salónica a través de Creta.[80][81][7]​ El 9 de octubre, estableció formalmente un Gobierno paralelo en la capital macedonia, con la connivencia del general Maurice Sarrail y del agregado naval francés.[80][81][82]​ Briand, contrario personalmente a Venizelos, favoreció las negociaciones con Constantino, que llevó a cabo un diputado francés; para noviembre, sin embargo, estas habían fracasado.[82]

La Entente reconoció el Gobierno de Venizelos y trató de deshacerse de Constantino.[81]​ El Comité comenzó a reclutar tropas para respaldar a Venizelos, intensificándose la división en las fuerzas armadas entre partidarios y opositores de este, y aquellos que trataban infructuosamente de no tomar partido.[83]​ La división política nacional se agudizó, convirtiéndose el rey en el jefe de la facción proalemana y rodeándose, como hizo Venizelos, de partidarios sin sombra de crítica.[77]​ En la zona controlada por el Gobierno de Atenas, los grupos de militares que formaban las «sociedades de epistratoi», agrupaciones paramilitares controladas por Metaxás, se utilizaron para enfrentarse con las tropas de la Entente e intimidar a los adversarios políticos liberales.[77]

El 3 de noviembre, los franceses exigieron la desmovilización del Ejército griego y la entrega de su armamento, oponiéndose por la fuerza Metaxás y sus grupos armados al desembarco siguiente en la capital el 17 de noviembre.[84]​ El día 16 el almirante francés Du Fournet había exigido en vano la entrega de una cantidad de armamento igual a la que habían obtenido los búlgaros de Grecia, amenazando con desembarcar en Atenas el 1 de diciembre si el Gobierno de Constantino no se avenía a ello.[85]​ Metaxás planeaba evacuar a la familia real al Peloponeso y entrar en la guerra del lado alemán, cosa que el propio embajador alemán desaconsejó.[84]​ Se sucedieron los choques con las tropas de la Entente en la capital, en la que Du Forunet creyó erróneamente que no habría resistencia,[86]​ quedando en un momento cercadas unidades francesas en el Zappeion.[80]​ A comienzos de diciembre, la capital quedó en manos de la turba.[80]

En diciembre la Entente exigió el paso del Ejército al Peloponeso, el desarme de las bandas paramilitares y la liberación de los arrestados liberales.[84]​ El 7 de diceimbre, el Gobierno rebelde de Venizelos declaró depuesto a Constantino y proclamó la guerra a Alemania y Bulgaria.[80]​ Al día siguiente, comenzó el bloqueo Aliado del país.[80]​ El 27 de diciembre, el arzobispo de Atenas proclamó un anatema contra Venizelos.[87]

Durante el invierno y la primavera de 1917, los italianos continuaron avanzando en territorio griego fronterizo con Albania, principalmente por motivos políticos pero con justificación militar: el alto mando griego, con respaldo y financiación alemana, había empezado a constituir bandas armadas en Epiro para oponerse al control de la región por el Gobierno rebelde de Venizelos.[88]​ A mediados de febrero, ocupó el «triángulo de Pogoni» (Arinista-Kalivaki-Melissopetra), avanzando en marzo hasta Sagiada para impedir un avance franco-venicelista contra las bandas proalemanas.[88]​ Los dos Gobiernos griegos solicitaron a la vez la retirada italiana.[88]​ Alegando la necesidad de ganarse el apoyo de la población albanesa, Italia proclamó la independencia albanesa bajo protección italiana el 3 de junio de 1917, avanzó a continuación por Epiro y ocupó Ioánina el 8 de junio.[89]​ La toma de esta última la solicitó el Gobierno de Atenas, para evitar que cayese en manos de Venizelos.[89]​ El Gobierno de este y las demás potencias Aliadas vieron con aprensión la acción italiana, que contravenía el Tratado de Londres de 1915 pero, ante la necesidad de mantener la cohesión de la coalición y la delicada situación del Gobierno italiano, moderaron su protesta.[89]​ La acogida de albaneses y valacos de la zona a las tropas italianas, recibidas como liberadoras, inquietó a las autoridades griegas.[90]​ Representantes de estas comunidades así como autoridades favorables al Gobierno de Atenas se opusieron a la evacuación italiana que poco después negociaban los Aliados.[90]​ Tras la evacuación francesa de Tesalia, Atenas y el canal de Corinto a mediados de agosto de 1917, sin embargo, el Gobierno italiano tuvo que aceptar un repliegue de sus unidades.[91]

El país en guerra[editar]

Abdicación del rey y control de la Entente[editar]

Eleftherios Venizelos, principal figura de la política griega desde 1909, favorable a la entrada de Grecia en la guerra mundial del lado de la Entente para lograr su respaldo a la expansión territorial griega. Varias veces primer ministro, se enfrentó cada vez con mayor dureza al rey Constantino, favorable a la neutralidad proalemana.

Gran Bretaña y Francia no se habían atrevido a derrocar a Constantino por la fuerza por el temor a la reacción estadounidense pero, una vez que los Estados Unidos entraron en guerra en abril de 1917, aceleraron sus actividades para asegurar su expulsión.[81]​ El 11 de junio, exigieron la inmediata renuncia de Constantino,[92]​ amenazando con bombardear la capital.[81]​ El monarca se plegó a las demandas aliadas y abdicó dos días más tarde,[83]​ exiliándose en Suiza.[81]

El 26 de mayo, tras dejar clara su intención de expulsar a Constantino, tropas aliadas desembarcaron en Atenas, Tesalia y el Peloponeso.[84]​ El Gobierno de Atenas ordenó no oponerse a las tropas de la Entente y la ocupación fue en general pacífica.[93]​ El rey, que había abdicado en su hijo menor, el príncipe Alejandro,[94]​ partió al exilio junto con unas docenas de los oficiales más proalemanes.[95]Ioannis Metaxás, muy cercano al rey, y la reina Sofía de Prusia urgieron en vano al rey a huir al Peloponeso y enfrentarse militarmente a la Entente.[84]​ Los exiliados fueron internados en Córcega.[96]

Venizelos reclutó un nuevo ejército de treinta mil hombres, la mayoría cretenses y fieles a su persona,[95]​ y formó un nuevo gabinete en junio, claramente favorable a la Entente.[95]​ Venizelos y sus partidarios pasaron a controlar la política nacional hasta noviembre de 1920, exiliando a sus principales adversarios.[95]​ Se volvió a convocar el Parlamento elegido en junio de 1915.[87]​ El 2 e julio, declaró formalmente la entrada en guerra del país.[81]​ Venizelos gobernó bajo la ley marcial, despidiendo a cientos de opositores y sospechosos de simpatías hacia el monarca derrocado, pasando al retiro a más de mil quinientos oficiales hostiles y encarcelando o deportando a algunas figuras políticas opositoras.[83]

La declaraciones sobre los objetivos de guerra de los Aliados de finales de 1917 y comienzos de 1918, entre ellas los «catorce puntos» del presidente estadounidense Wilson, fueron mal recibidas en Grecia al no mencionar las ambiciones territoriales de su Gobierno.[97]​ Los objetivos declarados permitían, en principio, alcanzar una paz separada con Bulgaria o el Imperio otomano, posibilidad muy temida por Venizelos.[97]

A pesar del prestigio de Venizelos, la entrada en la contienda no era popular y la movilización, proclamada el 11 de febrero de 1918, se encontró con el descontento de la población.[98]​ A pesar de la inseguridad del Gobierno, la respuesta a las levas fue mejor de lo esperado, pero dificultada por la escasez de material y armamento.[99]​ La diversas dificultades retrasaron la formación de las nueve divisiones previstas, que estuvieron listas sólo en septiembre de 1918.[100]

Los costes de la guerra fueron muy altos. La tensión greco-otomana de la primavera de 1914, la movilización general entre el otoño de 1915 y el verano de 1916 (contra Bulgaria) y la parcial en los territorios bajo control venicelista desde entonces habían hecho que el gasto militar durante el periodo supuestamente de neutralidad sobrepasase los 757 millones de dracmas.[101]​ La inflación cuadriplicó los precios entre 1914 y 1918.[101]​ El bloqueo aliado hasta la toma del poder por Venizelos empeoró intensamente la situación, que era desesperada cuando retomó el Gobierno de Atenas.[101]

Ofensiva en Macedonia y derrota búlgara[editar]

Soldados griego y grecoalbanés en el frente macedonio. La Entente solo logró quebrar las líneas enemigas en el otoño de 1918.

La entrada en guerra de Grecia no produjo un cambio inmediato en el frente macedonio. Hasta septiembre de 1918 no cambió la situación militar, cuando el jefe militar francés del sector, el mariscal Franchet d'Esperey, al mando de dieciocho divisiones de diverso origen (nueve griegas, ocho francesas, seis serbias, cuatro británicas y una italiana),[81]​ logró romper las líneas enemigas. Los búlgaros contaban con un número similar de tropas, pero estaban en inferioridad aérea y su moral era muy baja.[81]​ Las malas cosechas habían causado el desabastecimiento de la población búlgara, lo que fomentó el disgusto entre las tropas que, además, habían llegado a odiar a sus aliados alemanes, a los que veían como privilegiados.[102]​ En el verano de 1918, se habían producido numerosas deserciones que no pudieron ser atajadas.[102]

El ataque comenzó el 15 de septiembre de 1918, con el Ejército serbio y una división francesa en vanguardia, que atravesó tres líneas enemigas en la orilla oeste del Vardar y rechazó a los refuerzos alemanes enviados para auxiliar a las unidades búlgaras.[102]​ Tres días más tarde, los británicos y franceses atacaron el este de la línea y consiguieron tomarla tras duros combates.[102]​ El 21 de septiembre, se desencadenó otra ofensiva más al oeste, en los alrededores de Bitola.[102]​ Para entonces la retira germano-búlgara era total, con grandes pérdidas.[102]​ Previendo una rápida derrota y deseando evitar la invasión de su territorio, los búlgaros se apresuraron a negociar un armisticio, que se rubricó el 29 de septiembre.[102]​ Alemanes y austrohúngaros, sin reservas para cubrir la ausencia de las unidades búlgaras, recomendaron el armisticio (Hindenburg y Erich Ludendorff al Gobierno alemán el 3 de octubre de 1918).[102]

Fin de la contienda mundial y continuación de la guerra en el este[editar]

Tratados de paz y continuación de la guerra[editar]

Cambios territoriales por el Tratado de Neuilly-sur-Seine: Grecia obtuvo la Tracia occidental búlgara.

Por el Tratado de Neuilly-sur-Seine entre los Aliados y Bulgaria Grecia recibió la costa tracia, eliminando la salida al Egeo de Bulgaria.[103]

Del Tratado de Sèvres con el Imperio otomano obtuvo las islas de Imbros y Tenedos, en el norte del Egeo, y el derecho a ocupar la región de Esmirna, con cerca de ochocientas mil personas de lengua griega.[103][104]​ De estos territorios Grecia sólo logró conservar parte de Tracia.[103]

La guerra contra Turquía y sus consecuencias[editar]

Tras la derrota de los Imperios Centrales, Venizelos, firme partidario del expansionismo griego de la Megali idea,[105]​ decidió aprovechar la derrota otomana para tomar el control de parte de Asia Menor, que contaba con población de cultura griega.[105]​ Las potencias de la Entente, escasas de tropas, vieron al comienzo con buenos ojos el ofrecimiento de soldados del primer ministro griego.[105]​ Tropas griegas desembarcaron en Anatolia con apoyo de la Entente.[105]

Derrota de Venizelos,
elecciones de noviembre de 1920
(votos en miles)
     Liberales (Venizelos)

     Monárquicos

Durante la guerra, el Gobierno otomano había perseguido a la minoría de cultura griega del imperio, como a otras.[72]​ Las protestas de Grecia y las peticiones de Alemania no habían servido para acabar con ella.[72]​ Miles de refugiados habían llegado sin medios de subsistencia a territorio griego desde Tracia y Asia Menor; otros habían sido deportados al centro de Anatolia, y algunos habían sido asesinados.[72]​ En Tracia Oriental, el jefe de la guarnición de Adrianópolis había recibido órdenes de expulsar a la población griega, a la que sustituiría población musulmana venida desde Anatolia; la deportación se realizó con brutalidad.[72]

Venizelos, llevando personalmente las negociaciones, obtuvo del Gobierno otomano las concesiones estipuladas en el Tratado de Sèvres del verano de 1920.[105]​ Entre ellas Grecia recibía el derecho de ocupar la región de Esmirna durante cinco años; trancurridos estos, se celebraría una votación sobre el destino del territorio.[105]​ Para ganarse el favor de las potencias en las negociaciones, unidades griegas participaban en las operaciones contra el Gobierno bolchevique en Rusia.[105]

A su vuelta tras la firma del tratado con el Imperio tras casi dos años de ausencia, Venizelos convocó elecciones para noviembre de 1920.[105]​ Convencido de que las ganancias territoriales garantizarían su victoria, subestimó a la oposición, crecida por los acontecimientos de la guerra, las penurias y el cansancio por la continuidad de los combates[83]​ y las necesidades de mantener un ejército de 300 000 hombres movilizado para asegurar el cumplimiento de los tratados de paz.[105]​ A esta situación, se añadió la delicada cuestión de la sucesión al trono cuando el rey Alejandro murió accidentalmente el 25 de octubre de 1919 por el mordisco de un mono.[105][83]​ Se presentó la posibilidad del regreso del rey Constantino, ya que el hermano más joven de Alejandro se negó a aceptar el cargo.[105]

Las elecciones fueron un duro golpe para Venizelos, que salió derrotado ante los candidatos monárquicos.[106][83]​ Contaba con 120 escaños de 370 por lo que no pudo formar un Gobierno con mayoría; dimitió y abandonó inmediatamente el país.[106]

En diciembre un plebiscito permitía el regreso de Constantino por amplia mayoría.[106][83]​ El nuevo Gobierno hubo de enfrentarse al dilema de qué hacer con la campaña militar en Asia Menor.[106]​ La situación internacional era desfavorable a un avance griego hacia Ankara y los turcos habían comenzado a recibir ayuda de los soviéticos.[106]​ Suponiendo que aún contaba con el apoyo del Gobierno británico y temeroso de las consecuencias de una retirada para la población griega, el Gobierno ordenó el avance de cien mil hombres hacia la capital del Gobierno nacionalista de Mustafá Kemal.[106]​ El objetivo del avance era rodear y destruir el grueso del Ejército turco que, sin embargo, optó por retirarse alargando las líneas de abastecimiento griegas.[106]

El avance griego se detuvo en los durísimos combates de la batalla de Sakarya.[106]​ Estos cesaron el 5 de septiembre de 1921 y a continuación comenzó la retirada griega hacia el Egeo.[106]​ El Ejército turco, muy debilitado, no pudo aprovechar la ventaja militar inmediatamente.[106]​ Solamente un año después, en agosto de 1922, pasó al ataque.[106]​ Su avance fue veloz y en dos semanas entró en Esmirna, sembrando el desorden en la evacuación militar griega.[107]​ Parte de la población de la ciudad huyó a las islas, controladas aún por Grecia.[107]​ Un gran incendio arrasó la ciudad.[107]

Algunas de las unidades evacuadas constituyeron un «comité revolucionario» y exigieron la inmediata renuncia del Gobierno y la abdicación del rey,[108]​ que lograron inmediatamente. El nuevo Gobierno controlado por los rebeldes juzgó a los que consideraba mayores responsables de la derrota, que fueron ejecutados tras un juicio controvertido que añadió tensión entre los dos bandos enfrentados en el «cisma nacional».[107][108]

Mediante el Tratado de Lausana, que sustituyó al de Sèvres, Grecia perdió Tracia oriental, las islas y Esmirna.[107]​ Además se acordó un intercambio forzoso de poblaciones que hizo que alrededor de 1 300 000 personas pasasen a Grecia mientras que 380 000 musulmanes pasaban a Turquía.[107]​ Unos 100 000 griegos pudieron permanecer en Estambul mientras un número similar de turcos quedaron en Tracia.[107]

Consecuencias[editar]

La larga guerra, que sólo acabó para Grecia en 1923, tuvo importantes consecuencias para el periodo de entreguerras.

El enfrentamiento entre venicelistas y antivenicelistas, convertido en ocasiones en desacuerdos sobre el modelo de Estado (república o monarquía), marcó gran parte del periodo político de entreguerras.[107]

El asentamiento del enorme número de refugiados cambió definitivamente la composición lingüística del país y supuso una gran carga para la economía.[109]​ Los enfrentamientos con los países vecinos durante la contienda también dificultaron las relaciones internacionales de Grecia en la posguerra, hasta finales de los años 1920.[109]

Notas[editar]

  1. El 1 de junio de 1913, Grecia y Serbia habían firmado un tratado de alianza y un acuerdo militar, que obligaba a cada uno de los países a acudir en auxilio del otro en caso de ser atacado. Aunque suscritos principalmente para enfrentarse a Bulgaria, la alianza se podía aplicar en caso de agresión por otras naciones.[5]
  2. Casi todos los oficiales del Estado Mayor se habían formado en Alemania.[11]
  3. En realidad, la actitud griega conculcaba lo previsto en la liga con Serbia, pues esta obligaba a los dos países a socorrerse mutuamente en caso de agresión exterior, fuese por Bulgaria o por otro país. Serbia, por su parte, había actuado de manera similar durante la anterior crisis greco-otomana, desentendiéndose de su aliado griego en un conflicto que no le atañía.[15]
  4. Salvo Valona, que lo fue por tropas italianas.[33]
  5. Goúnaris dimitió el 16 de agosto al perder la votación de elección del presidente del Parlamento, el rey encargó la formación del nuevo Gobierno a Venizelos el 17 y este tardó unos días en aceptar, buscando mientras el respaldo económico de los Aliados para poder sufragar una posible movilización contra Bulgaria, para la que Grecia necesitaba un nuevo empréstito extranjero. Finalmente tomó posesión el 23 del mes.[48]

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]