Rumania durante la Primera Guerra Mundial

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Campaña rumana
Frente balcánico en la Primera Guerra Mundial
Romanian troops at Marasesti in 1917.jpg
Tropas rumanas en Mărăşeşti en 1917.
Fecha 27 de agosto de 1916-diciembre de 1917, noviembre de 1918
Lugar Rumanía
Resultado Victoria de los Imperios Centrales, Armisticio de Focşani, Tratado de Bucarest (1918), Victoria de la Triple Entente, Tratado de Versalles (1919)
Beligerantes
Bandera de Bulgaria Bulgaria
Bandera de Imperio alemán Imperio alemán
Bandera de Imperio austrohúngaro Imperio austrohúngaro

Bandera otomana Imperio otomano
Bandera de Rumania Reino de Rumanía
Bandera de Rusia Imperio ruso
Comandantes
Bandera de Imperio alemán Erich von Falkenhayn
Bandera de Imperio alemán August von Mackensen
Bandera de Bulgaria Nikola Zhekov
Bandera de Bulgaria Panteley Kiselov
Bandera de Bulgaria Stefan Toshev
Bandera de Imperio austrohúngaro Franz Conrad von Hötzendorf
Bandera otomana Hilmi Paşa
Bandera de Rumania Constantin Prezan
Bandera de Rumania Alexandru Averescu
Bandera de Rumania Eremia Grigorescu
Bandera de Rumania Ioan Culcer
Bandera de Rusia Aleksei Brusilov
Bandera de Rusia Andréi Zayonchkovski
Bandera de Rusia Dmitri Shcherbachov
Fuerzas en combate
Bandera de Imperio alemán Cifra desconocida
Bandera de Imperio austrohúngaro Cifra desconocida
Bandera de Bulgaria 143 049[1]
Bandera otomana 20 000[2]
Bandera de Rumania 658 088 (al comienzo)[3]
Bandera de Rusia Cifra desconocida
Bajas
Desconocidas Bandera de Rumania 535 706 por todos los conceptos[4]
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La Campaña de Rumanía fue una campaña militar parte del frente balcánico durante la Primera Guerra Mundial, que enfrentó al Reino de Rumanía y al Imperio ruso por una parte con los ejércitos de los Imperios Centrales.

Pese a la alianza que ligaba el país a Alemania y Austria-Hungría, el país permaneció neutral cuando estalló la guerra en agosto de 1914.[5]​ Pese a ello, ambos bandos trataron de atraerse al país con promesas territoriales, competición en la que la Triple Entente gozaba de ventaja al poder ofrecer Transilvania y Bucovina.[5]​ El objetivo de los mandatarios rumanos era completar la «unión nacional» mediante la obtención de los territorios con población de lengua rumana, fundamentalmente Transilvania, Bucovina y el Banato.[6]​ Tras dos largos años de neutralidad, en agosto de 1916 Rumanía accedió a entrar en guerra en el bando de la Triple Entente a cambio de grandes concesiones territoriales.[7]​ El país entraba en guerra del bando que creía que pronto alcanzaría la victoria.[8]

Las fuerzas rumanas penetraron en la deseada Transilvania austrohúngara, pero la rápida declaración de guerra de Bulgaria hizo que el alto mando detuviese el avance de los ejércitos en el noroeste y perdiese la iniciativa militar, que quedó en manos del enemigo, dirigido por dos brillantes jefes alemanes August von Mackensen y Erich von Falkenhayn.[9]​ Las tropas rumanas eran valientes, pero bisoñas, estaban mal armadas y peor mandadas y tuvieron que enfrentarse a un enemigo que las acometía en dos frentes, el transilvano al noroeste y el del Danubio al sur.[9]​ Entre mediados de septiembre y principios de noviembre, Von Falkenhayn expulsó a los invasores de Transilvania y penetró en Valaquia, mientras que Von Mackensen se adueñaba de casi toda la Dobruya.[10]​ A finales de diciembre de 1916, los Imperios centrales se habían apoderado de toda Valaquia y de la Dobruya.[9]​ La intervención que debía haber allanado la victoria de la Triple Entente concluyó en realidad en un gran descalabro en una campaña de apenas ciento cuarenta días.[11]

El Gobierno tuvo que refugiarse en Moldavia, protegido por más de medio millón de soldados rusos.[9]​ Tan solo el auxilio ruso y el crudísimo invierno de 1916-1917 permitió frenar a los ejércitos de los Imperios centrales en los límites de Moldavia.[12]​ En el verano de 1917, sin embargo, el remozado ejército rumano, con algo de ayuda rusa, logró desbaratar el intento de los Imperios Centrales de apoderarse también de Moldavia.[13]​ La radicalización de la revolución en Rusia cambió la situación: Rumanía no solo perdió el sostén de las divisiones rusas, imprescindible para defender el frente, sino también su única fuente de suministros militares.[14]

Índice

Antecedentes[editar]

El territorio del reino rumano en 1914, en vísperas del estallido de la guerra mundial. Las relaciones con los países vecinos eran tensas por las disputas territoriales que el país mantenía con casi todos ellos.

Situación geográfica del país[editar]

Por entonces Rumanía lo componían tres territorios bien diferenciados: la llana y fértil Valaquia, al sur; Moldavia, tierra de colinas, al norte; y la llana y pantanosa Dobruya, al sureste, en la desembocadura del Danubio.[15]​ La primera era feraz en cereal, en especial en trigo, mientras que la segunda contaba con ricos depósitos de minerales y de petróleo en las comarcas cercanas a los Cárpatos.[15]

El país tenía frontera con cuatro países: Rusia (situada al noreste), Austria-Hungría (al noroeste), Serbia (al suroeste) y Bulgaria (al sur).[15]​ De Austria-Hungría al país la separaba una larga frontera montañosa trazada a lo largo de los Cárpatos y de los Alpes de Transilvania.[15]​ La situación de las montañas hacía que la frontera se curvase en ángulo, en cuyo espacio interior se hallaba la codiciada región de Transilvania.[15]​ Una serie de puertos de montaña permitía cruzar la frontera.[15]​ La anchura de las cordilleras fronterizas, sin embargo, complicaba la invasión rumana de la región.[16]​ En el sur, la frontera búlgara estaba defendida por el ancho Danubio, que carecía de puentes permanentes y por terrenos pantanosos en sus riberas.[17]​ Superados estos obstáculos, sin embargo, la capital rumana estaba desprotegida, pues solo una llanura la separaba del gran río.[17]​ En el interior del país, el principal obstáculo al avance de un posible invasor era el río Seret, afluente del Danubio.[17]​ En el sureste, en la Dobruya, se encontraba tanto el territorio más propicio para atacar Bulgaria como el importante ferrocarril que unía la capital con el puerto de Constanza, junto al mar Negro.[17]

Relaciones con los países vecinos[editar]

Las relaciones del país con sus vecinos eran, en general, malas. Con Austria-Hungría existía la liga secreta de 1883,[18]​ pero el deseo rumano de apoderarse de la Transilvania[nota 1]​ húngara hacía que la alianza fuese muy endeble.[20][21][22]​ El imperio vecino había apoyado además a Bulgaria en las guerras balcánicas, lo que había disgustado a Rumanía, coligada con los vencedores contra esta.[23]​ Con Bulgaria Rumanía se disputaba la Dobruya, territorio del bajo Danubio que había logrado arrebatarle durante la segunda guerra balcánica y que aquella deseaba recuperar.[20][24][25][nota 2]​ Con Rusia las relaciones tampoco eran cordiales ya que esta se había apoderado de Besarabia en el Tratado de San Stefano que puso fin a la guerra ruso-turca (1877-1878) y la había mantenido en el de Berlín, de cuya redacción se había excluido a Rumanía.[20][27][21][22][28]​ Con Serbia, por el contrario, las relaciones eran cordiales: ambas naciones estaban coligadas desde 1913, cuando se habían unido para enfrentarse a Bulgaria.[21]​ Las dos deseaban mantener el equilibrio de poder surgido de las guerras balcánicas.[25]

Periodo de neutralidad y negociación con los beligerantes[editar]

La Triple Alianza y la postura del rey y del gobierno[editar]

En el reino de Rumanía regía una dinastía de la Casa de Hohenzollern desde 1866.[20][18][29][21][26][nota 3]​ El rey de Rumania, Carol I de Hohenzollern,[20][29]​ había firmado un tratado secreto[20][30]​ con Alemania y el Imperio austrohúngaro,[nota 4]​ conocido como Triple Alianza, en 1883[32][18][22]​ que estipulaba que el país se comprometía a ir a la guerra solamente en el caso de que el Imperio austrohúngaro fuese atacado.[33][34][35][36][26]​ Por su parte, los austrohúngaros se obligaban a defender Rumanía de cualquier ataque ruso o serbio.[20]​ La alianza, conveniente para los rumanos que temían las ambiciones rusas[29]​ y otomanas, se había renovado en 1892 y 1913.[18][37][31][26]​ La hostilidad de la opinión pública hacia el Imperio austrohúngaro, sin embargo, impidió que el pacto se debatiese públicamente o se llevase al Parlamento para su ratificación.[38]​ Por contra, desde enero de 1914 el Gobierno lo ostentaba el partido liberal, cuyos miembros habían estudiado en general en Francia y a los que se tenía por favorables a la Entente.[39]

Países en liza y neutrales a finales de 1914. Tanto Italia como Rumanía estaban coligadas con Alemania y Austria-Hungría (Triple Alianza), pero no entraron en guerra hasta 1915 y 1916 respectivamente y lo hicieron en el bando contrario al de sus teóricos aliados, la Triple Entente.

Los mandatarios rumanos temían que una nueva guerra acabase con el equilibrio balcánico impuesto por el Tratado de Bucarest de 1913 y permitiese el robustecimiento de Bulgaria.[40]​ En consecuencia, tanto el rey —que dominó hasta su muerte la política exterior del país, si bien limitado por la opinión pública—[41][26]​ como el primer ministro Ion Brătianu habían favorecido una solución pacífica y negociada a la crisis de julio.[42]​ El deseo de apoderarse de Transilvania y Bucovina, territorios de Austria-Hungría, y las actividades de esta en favor de Bulgaria durante la reciente segunda guerra balcánica habían vuelto a la opinión pública contra el país vecino y teórico aliado, Austria-Hungría.[29][35]​ Una vez comenzada la guerra mundial, Carol deseaba participar junto a las Potencias Centrales,[29][43]​ sus aliados de 1883, mientras que la opinión pública rumana (dominada por la clase media y la nobleza en un país con un 80 % de analfabetos sin derecho a voto)[44][45]​ y los partidos políticos se mostraron a favor de unirse a la Triple Entente.[42]​ No obstante, tanto la mayoría partidaria de la Entente como los que preferían el bando alemán deseaban en principio que el país evitase la nueva contienda.[42]​ Así, Rumania se mantuvo neutral cuando estalló la guerra,[32][18]​ argumentando ante sus teóricos aliados que Austria-Hungría había iniciado la guerra y, en consecuencia, Rumania no tenía ninguna obligación formal de unirse a ellos, dado que su compromiso se limitaba a conflictos causados por un ataque a Austria-Hungría.[46]​ El consejo real del 3 de agosto escogió la neutralidad,[47][nota 5][48][49][52]​ aunque comenzó de inmediato los contactos con los beligerantes para negociar una posible entrada en el conflicto.[53][48]​ El presidente del Gobierno, Brătianu, para endulzar el rechazo rumano a entrar en la contienda junto a sus teóricos aunque secretos aliados, les hizo una importante concesión, que variaba la actitud que el país había mantenido desde el principio de la crisis: prometió que Rumanía no se opondría a que Bulgaria atacase a Serbia para obtener parte de Macedonia, lo que supondría un cambio de la situación surgida del Tratado de Bucarest de 1913, que los rumanos deseaban mantener.[54]

El rey, frustrado en su intento de entrar en guerra con sus aliados, falleció el 10 de octubre de 1914.[55][56][57][58][59][60]​ Le sucedió en el trono su sobrino Fernando —más favorable a los Aliados—,[58][59][60]​ ya que Carlos carecía de descendencia.[61][62][57][35]​ A partir de entonces, la política exterior del país quedó en manos del primer ministro,[63][59]​ con la aquiescencia tanto del grueso de la oposición como del Parlamento.[56]​ El grupo germanófilo, compuesto por una serie de políticos conservadores terratenientes, era reducido y carecía de grandes apoyos entre la población.[56][42]​ La muerte Carlos lo debilitó.[57]​ Brătianu contaba además en su favor con la influencia de la reina, María de Rumanía —firme partidaria de la Entente—,[64][60]​ decidida, popular e inteligente —al contrario que su esposo— y del amante de esta, el príncipe Barbu Știrbey, consejero del nuevo soberano y al que la embajada alemana empleaba inconscientemente como enlace con el rey.[59]​ Disfrutaba asimismo de una amplísima mayoría en las dos Cámaras legislativas (el 80 % de los escaños de la Cámara baja y el 70 % de la Alta), lo que le permitía gobernar sin posibles intromisiones de la oposición.[65]

Para los contendientes, el principal interés en Rumanía residía en la gran producción agrícola y petrolífera.[20][66]​ Esta cobró cada vez más importancia cuando quedó claro que los diversos planes para ganar la guerra mediante una rápida ofensiva habían fracasado y que la contienda sería más larga de lo previsto al comienzo.[67]​ Su situación entre Rusia y Serbia convenía además a la Entente, pues podía servir para comunicar ambas y sus cinco cuerpos de ejército eran también un atractivo para los dos bandos.[20]​ Por entonces, sin embargo, el país no estaba preparado para entrar en guerra.[68]​ El Ejército estaba desorganizado, carecía del armamento necesario para ello y solo contaba con un plan de acción, para atacar a Rusia.[68]

Deterioro económico[editar]

Pese a permanecer neutral, la situación bélica internacional perjudicó al país.[69]​ Con escasa industria, tenía que importar el armamento necesario para equipar al ejército, que se preparaba para una futura intervención en la contienda.[69]​ La guerra supuso además problemas para el transporte de las cruciales exportaciones agrícolas, la movilización de parte del campesinado y la incautación estatal de animales y alimentos, consecuencias todas ellas negativas para los labradores.[69]​ El cierre otomano de los estrechos del mar Negro desbarató el comercio rumano, puesto que el 80 % de las exportaciones del país se realizaban a través de ellos en 1914.[70]​ La complicación de enviar los productos a Europa occidental hizo que creciese el comercio con las naciones centroeuropeas, en especial con Austria-Hungría, que suministraba el 60 % de las importaciones rumanas y adquiría alrededor del 20 % de sus exportaciones.[70]​ Entre 1914 y 1916, las exportaciones a Alemania pasaron de suponer el 23 % del total al 29,4 % y las realizadas a Austria-Hungría crecieron del 18,5 % al 47,9 %.[70]​ El grueso de las exportaciones consistía en petróleo y cereales.[70]

El Gobierno trató de enfrentarse a la crisis económica aumentando el control de la economía nacional, pero no se atrevió a enfrentarse a los exportadores de alimentos, por lo que la situación alimentaria de la población empeoró; en 1916, tuvo que limitar por fin la exportación de algunos artículos.[71]​ Las exportaciones de cereal, sin embargo, siguieron una evolución fundamentalmente opuesta: casi eliminadas al estallar la guerra, crecieron notablemente tras la ocupación de Serbia; los Imperios centrales, necesitados de alimentos, importaron más de dos millones y medio de toneladas de cereal en los últimos meses antes de la entrada en el conflicto de Rumanía, pese a la oposición de la Entente.[72]​ La exportación de petróleo también menguó considerablemente: si en 1913-1914 el país exportaba el 65 % de la producción, en 1915-1916 solo vendía el 15 %, y esto pese al interés de los contendientes por el crudo rumano.[73]

La guerra privó al país también de inversiones extranjeras y de créditos, que no podía suplir el capital nacional.[70]​ Carente de fondos, el Gobierno optó por solicitar secretamente empréstitos de Italia y el Reino Unido.[70]​ Este último concedió dos créditos en 1915 para que Rumanía comprase armamento a empresas británicas.[70]​ Pese a los avances en la producción industrial bélica, la mejora de esta no bastaba para librar una guerra moderna.[70]

Negociaciones con los dos bandos[editar]

El país, sin amenazas inmediatas, se dejó cortejar por los dos bandos.[74][5][64][35][75][76]​ Para atraérselo, los Imperios Centrales le ofrecieron Besarabia —por entonces territorio ruso—,[68][46]​ mientras que los Aliados le prometieron Transilvania —austrohúngara—.[32][62][5][49]​ El Gobierno húngaro, presidido por Esteban Tisza, se negó a hacer concesiones a los rumanos en Transilvania y el Banato, convencido de que serían inútiles.[77][78]​ Los imperios trataron por tanto de amenazar indirectamente a los rumanos con una posible intervención búlgara si se coligaban con el enemigo y de sustituir a Brătianu al frente del Gobierno por un político más afín a ellos, en vano; para entonces los conservadores, más favorables a Alemania, no podían competir con los liberales del primer ministro y además se hallaban divididos sobre el bando al que el país debía unirse.[79]​ Aunque los alemanes estaban dispuestos a hacer concesiones para atraerse a Rumanía, los austrohúngaros se negaron rotundamente, convencidos de que serían estériles y no acabarían con el deseo expansionista del nacionalismo rumano.[78]

Manifestación en favor de la entrada en guerra de Rumanía en el bando de la Triple Entente, celebrada en la capital, Bucarest. Los dos bandos fomentaron y financiaron manifestaciones y proclamas en su favor para tratar de atraerse al país.

Ya el 1 de octubre de 1914, el Gobierno ruso se comprometió a admitir la anexión rumana de los territorios austrohúngaros de población rumana, siempre que fuesen conquistados por la propia Rumanía y a respetar la integridad territorial del país, a cambio simplemente de que Rumanía siguiese siendo neutral en la guerra.[80][81][82][64]​ La oferta alemana era escasa dadas las grandes ambiciones territoriales de los rumanos, que únicamente grandes cesiones de los austrohúngaros podían satisfacer.[62]​ La meta del Gobierno era obtener la mayor extensión posible de los territorios ansiados de la participación en la contienda mundial.[37]​ Brătianu, que se guio en todo momento por lo que consideraba los intereses del país, pretendía aprovechas la guerra para rematar la «unidad nacional».[83]​ Al principio, los rumanos optaron por permanecer neutrales y observar el curso de la guerra,[57][58]​ para asegurarse por qué bando se decantaba la victoria.[32][84][76]​ Mientras continuaba negociando con los dos bandos, el país vendía víveres a los Imperios Centrales a alto precio.[32][85][nota 6]

En la primavera de 1915 y tras obtener de los Aliados la promesa de recibir Bucovina, Transilvania y el Banato, el país estuvo a punto de entrar en guerra,[59]​ pero las graves derrotas rusas del verano le hicieron cambiar de parecer.[32][55][62][57][35][86]​ También hicieron que tanto rusos como franceses y británicos se decidiesen a tratar de que Rumanía entrase en guerra, incluso si esto conllevaba acceder a importantes concesiones para lograrlo.[80]​ Los más dispuestos a aceptar las grandes reclamaciones rumanas (que incluían territorios donde los rumanos eran minoría), eran los franceses y los más renuentes, los rusos, pese a su apurada situación militar.[87]​ Pese a que las derrotas aliadas permitían al Gobierno rumano obtener crecientes concesiones de la Entente, lo desanimaban a la vez a participar al lado de esta en los combates en un momento de aprieto.[88]​ Aun así, el país tampoco se mostró dispuesto a combatir con sus teóricos aliados, Alemania y Austria-Hungría.[89]​ En el otoño de 1915, Brătianu insinuó que el país podría estar dispuesto a luchar del lado de la Entente, pero a cambio de obtener medio millón de soldados rusos y la colaboración del ejército de Salónica para sus operaciones.[89]​ Aunque los Aliados deseaban socorrer a la acuciada Serbia, atacada desde varias direcciones, no podían cumplir las condiciones del primer ministro rumano.[90]

Cartel propagandístico británico celebrando la entrada de Rumanía en la guerra en el bando de la Entente.

En la primavera de 1916, franceses y rusos trataron en vano de que los rumanos entrasen en guerra coincidiendo con la ofensiva prevista en el frente occidental y en oriental.[91][5]Ion Brătianu, temeroso de las posibles consecuencias para el país, deseaba seguir negociando y obtener una serie de concesiones militares y políticas de la Entente que compensasen los probables peligros de abandonar la neutralidad.[91][nota 7]​ Las victorias aliadas en Verdún y en Bucovina, sin embargo, hicieron que el Gobierno presidido por Brătianu finalmente se decidiese a participar en la contienda, de lado de la Entente.[32][55][92][93][57][94]​ Los austrohúngaros habían perdido millón y medio de soldados y veinticinco mil kilómetros cuadrados de tierra a manos de los rusos y los alemanes habían tenido que retirar dieciocho divisiones de Verdún y seis de Salónica para sostener el frente oriental.[93]​ La Ofensiva Brusilov convenció a los mandatarios rumanos de que la Entente acabaría venciendo en la guerra mundial y renovó su interés por entrar en la guerra.[93][5][73]​ Para entonces los dos bandos enfrentados sufrían un notable desgaste y no parecía que por sí solos pudiesen obtener la victoria sin la participación en la contienda de nuevos países, razón por la cual la entrada en guerra de Rumanía pareció importante, para decantar la victoria del lado aliado.[95][11][96][97]​ En el verano, el Gobierno de Brătianu decidió que no podía retrasar la entrada de Rumanía en la guerra sin perder la oportunidad de obtener ganancias territoriales.[96][91][97][94]​ La Ofensiva Brusilov contra Austria-Hungría había debilitado[98]​ tanto a esta que era probable que solicitase la paz; si esto sucedía, se desvanecería la posibilidad de obtener Transilvania al no desintegrarse el imperio.[99][100][97]​ Además, Alemania se encontraba aparentemente enfrascada en las grandes batallas del frente occidental y la Entente se mostró dispuesta a desencadenar grandes ofensivas[57]​ que ayudasen al avance de las tropas rumanas y a abastecerlas, como a aceptar finalmente las exigencias territoriales rumanas.[101][73]​ Los intentos de intimidación de los Imperios centrales no pudieron disuadir a Brătianu de aliarse con el enemigo.[96]

Para entonces, sin embargo, los rusos se mostraban menos ansiosos porque los rumanos participasen en la guerra, creyendo que su aportación sería escasa y su precio, desorbitado.[102][100]​ Pese a haber pasado dos años neutral, Rumanía no había preparado adecuadamente a sus Fuerzas Armadas para la guerra.[64]​ Los rumanos además exigían doscientos mil soldados rusos para defender la Dobruya frente a los búlgaros mientras ellos se concentraban en apoderarse de Transilvania;[57][73]​ los rusos deseaban evitar luchar con los búlgaros y no veían razón para enviar tal número de tropas lejos del frente principal.[102]​ El 30 de junio, sin embargo, acabaron cediendo a las presiones de franceses, británicos e italianos.[102][100]​ El número de tropas que debían enviar a proteger la Dobruya se redujo, no obstante, a cincuenta mil soldados.[57][73][103]​ Para entrar en la guerra al lado de los aliados Rumanía exigía el reconocimiento de sus derechos sobre el territorio de Transilvania,[104]​ que se hallaba controlado por Austria-Hungría desde el siglo xvii, a pesar de que los rumanos formaban la mayoría en el territorio (véase Historia de Transilvania).[nota 8][37]​ Los aliados aceptaron los términos a finales del verano de 1916.[106][27][107]​ Rumanía obtenía la concesión de casi todos los territorios que anhelaba, igualdad[27][100][108]​ con el resto de aliados en las futuras negociaciones de paz y tres divisiones rusas para proteger la Dobruya a cambio de declarar la guerra a Austria-Hungría —con la esperanza de no tener que enfrentarse a Alemania y Bulgaria—.[106]​ El acuerdo militar del 17[57][100][108]​ de agosto estipulaba que la Entente entregaría a Rumanía copiosa ayuda militar[109]​ y financiera.[104]​ Para entonces, además, se había recogido la cosecha, si bien mientras se había dejado pasar el apogeo de la ofensiva rusa.[32][92][96]​ El país debía entrar en guerra diez días después de la firma de la liga militar,[100]​ pero el 20 los Aliados debían emprender la prometida ofensiva en el frente macedonio para paralizar a las fuerzas búlgaras.[57]​ La negociación de este último requisito, que los rumanos creían necesario para neutralizar a los búlgaros, fue lo que retrasó durante varias semanas el acuerdo final, hasta que el ímpetu de la ofensiva rusa hubo pasado, junto con la pretensión inicial de franceses y británicos de que los rumanos atacasen a los búlgaros desde la Dobruya, que luego abandonaron.[110]​ En realidad, la Entente no tenía ni la intención ni los medios para desencadenar la ofensiva que esperaban los mandatarios rumanos.[111]

Si Rumania hubiese tomado partido por los Aliados a principios de año, antes de la Ofensiva Brusilov, tal vez esta no hubiese fracasado.[112]​ Rumanía desconfiaba, sin embargo, del Imperio ruso, que había aprovechado la guerra con el Imperio otomano en 1877 para anexionarse Besarabia. Según algunos historiadores militares de América, Rusia retrasó la aprobación de las exigencias rumanas debido a la preocupación por los proyectos territoriales rumanos sobre Besarabia, que contaba con una mayoría rumana.[113]​ Según el historiador británico John Keegan, antes de la entrada en guerra de Rumanía ya los aliados habían acordado en secreto no permitir la expansión territorial de Rumania cuando terminase la guerra.[114]​ Rusos y franceses habían acordado en secreto revisar las concesiones,[5]​ que creían desorbitadas, y gestionar los asuntos principales de la paz únicamente entre las grandes potencias, pese a las promesas incluidas en el tratado con el nuevo coligado.[9][100]​ Para cuando finalmente entró en la contienda, el apogeo de la ofensiva rusa ya había pasado.[115][5]

En 1915, el teniente coronel Christopher Thompson, que hablaba francés con fluidez, fue enviado a Bucarest como agregado militar británico a propuesta de Kitchener para facilitar la entrada de Rumanía en la contienda. Una vez en el país, Thompson opinó que Rumanía, con un Ejército mal armado y sin preparación adecuada, sería incapaz de mantener una guerra en dos frentes contra Austria-Hungría y Bulgaria se convertiría en una carga y no una ventaja para los Aliados. Esta opinión fue desechada por Whitehall, y Thompson firmó un convenio militar con Rumania el 17 de agosto de 1916.[104][102]​ A finales de 1916 hubo de tratar de mitigar las consecuencias de los reveses de Rumania en el frente, y supervisó la destrucción de los pozos de petróleo de Rumania para evitar que cayesen en manos de Alemania.[116]

Acuerdo con la Entente y situación militar[editar]

Crecimiento del Ejército rumano
(1913-1916)
Según Hitchins, p. 262.[117]
100 000
200 000
300 000
400 000
500 000
600 000
700 000
800 000
900 000
1913
1916
  •   Oficiales
  •   Soldados
  •   Caballos

El gobierno rumano firmó un tratado con los aliados el 17 de agosto de 1916[104]​ y declaró la guerra a Austria-Hungría el 27 del mismo mes,[64]​ el día acordado con la Entente.[99][108][60]​ Al día siguiente, Alemania declaró a su vez la guerra a Rumanía, seguida del Imperio otomano el día 30 y de Bulgaria, el 1 de septiembre.[117][64][118]

El Ejército rumano era bastante grande: estaba compuesto por seiscientos veinte mil hombres repartidos en veintitrés divisiones de infantería, dos de caballería y seis brigadas.[104][119][nota 9][120][nota 10]​ Sin embargo, sus oficiales habían recibido escasa formación[92]​ y los soldados estaban mal equipados;[117]​ además más de la mitad de las tropas apenas habían recibido instrucción.[121][122]​ El rápido crecimiento del Ejército durante la guerra había agudizado el antiguo problema de falta de adiestramiento tanto de los oficiales como de la tropa.[121][5]Mijaíl Alekséyev creía que la entrada en la guerra de Rumanía no sería una ventaja, sino lo contrario: alargaría el frente, permitiría que los alemanes acometiesen Rusia desde territorio rumano y no supondría ventaja militar alguna, pues creía que el Ejército rumano era mediocre.[123][53]​ La entrada en guerra de Rumanía también era probable que la acometida de Bulgaria, eventualidad que los rusos deseaban evitar, para no tener que combatir contra esta.[53]​ El Estado Mayor ruso apreciaba la calidad de los soldados rumanos, pero no la de los oficiales, a los que creía anticuados.[53][nota 11]​ La experiencia de combate del enemigo, curtido por al menos dos años de guerra mundial, era muy superior a la de los bisoños soldados rumanos.[122]​ A la renuencia del alto mando ruso de enviar tropas a Rumanía se unieron las malas comunicaciones entre los dos países: solamente existían dos líneas férreas de vía estrecha y ancho[92]​ diferente —lo que obligaba a trasbordar la carga de unos trenes a otros—.[124][125]​ Los rumanos tampoco contaban con los trenes necesarios para trasladar a las escasas tropas rusas que Alekséyev estaba dispuesto a enviarles.[124]

El Ejército rumano se dividía en cinco grupos: el 4.º Ejército del general Aslan, que protegía el sector más septentrional de la frontera con Austria-Hungría, en los Cárpatos; el 2.º del general Averescu, algo más al sur, que cubría el tramo más meridional de los Cárpatos; el 1.º del general Presan, que defendía los Alpes de Transilvania; el 3.º del general Culcer, que protegía la frontera búlgara, tanto a lo largo del Danubio como en la Dobruya;[126][127]​ y la reserva, situada junto a la capital.[120]​ La reserva la constituían seis divisiones.[120]​ De los cuatro ejércitos, el más débil era el 3.º, el situado al sur, pues en principio el país no pretendía entrar en guerra con Bulgaria y, si finalmente estallaba el conflicto con ella, el mando confiaba en que los ejércitos aliados del frente macedonio acometerían a los búlgaros y les impedirían atacar Rumanía.[120]​ Cuando finalmente se pactó con los Aliados la entrada en guerra, estos prometieron en efecto emprender una ofensiva desde Macedonia para contener a los búlgaros y refuerzos para la defensa de la Dobruya.[120]​ El Ejército contaba con las prometidas ofensivas aliadas para impedir que los Imperios pudiesen concentrar sus ejércitos para aplastar Rumanía.[122]

La escasa industria rumana era insuficiente para garantizar el suministro de armamento del Ejército: apenas podía producir dos proyectiles diarios por cañón y un cartucho por fusil, lo que le obligaba a comprar la munición en el extranjero.[117][5]​ Antes de la guerra, el grueso del armamento rumano provenía de Alemania y Austria-Hungría, pero el acercamiento paulatino de la Entente hizo que se tratase de obtener más armamento de esta.[117]​ En marzo de 1915, se firmó un acuerdo de compra de armas a Francia, pero la entrega resultó muy complicada, en especial tras la invasión de Serbia en octubre de 1915, que cortó la ruta balcánica de envío.[117][5]​ A partir de entonces, el armamento tenía que llegar de Rusia, bien desde el Ártico (Arcángel) o de Siberia (Vladivostok).[117]​ El Ejército rumano dependía completamente de sus aliados occidentales para sus suministros de guerra —contaba con munición para dos o tres meses solamente—[53]​ y del deficiente y saturado sistema de transporte ruso para su abastecimiento.[122][92]​ Su armamento era además escaso (especialmente en ametralladoras, aviones y artillería).[53][117][5]​ La Aviación contaba con un puñado de anticuados aparatos que rara vez estaban en condiciones de volar.[128]​ Las divisiones alemanas y austrohúngaras contaban con más artillería y ametralladoras que las rumanas.[117]​ Si un regimiento rumano tenía en media entre dos y seis ametralladoras, uno alemán o austrohúngaro disponía de cincuenta.[122]​ Sus tropas, además, estaban mal entrenadas y equipadas y contaban con un cuerpo de oficiales deficiente.[122][129][130]​ Las tácticas rumanas estaban, asimismo, anticuadas.[122]​ Al menos un tercio de los soldados, que eran en su inmensa mayoría analfabetos, tenían que emplearse en mantener el suministro de las unidades, lo que reducía notablemente el tamaño real de estas.[104]​ Así, de los ochocientos mil soldados llamados a filas, solo unos quinientos cincuenta mil servían en unidades operativas.[122]​ El sistema ferroviario no facilitaba el envío de unidades y abastos a las fronteras y era incapaz de sostener al mismo tiempo el tráfico militar y el civil.[121]

Además, el jefe del Estado Mayor alemán, general Erich von Falkenhayn, conjeturó que Rumanía acabaría combatiendo del lado de la Entente y ordenó que se preparasen planes para lidiar con ella. Gracias a la ocupación previa del Reino de Serbia en 1915, el fracaso de las operaciones de la Entente en Grecia y a los intereses territoriales por Dobrogea, los ejércitos búlgaros y otomanos también estaban dispuestos a marchar contra Rumanía. El alto mando alemán, no obstante, estaba seriamente preocupado por la posibilidad de que Rumania entrara en la guerra del lado de sus enemigos, como reflejó el propio Hindenburg:[131]

Es cierto que un Estado tan relativamente pequeño como Rumania nunca antes había tenido un papel tan importante y, de hecho, tan decisivo en la historia mundial en un momento tan favorable. Jamás antes dos grandes potencias como Alemania y Austria se encontraron tan a merced de los recursos militares de un país que apenas cuenta una vigésima parte de la población de los dos grandes estados. A juzgar por la situación militar, era de esperar que Rumania no tenía más que avanzar donde quisiese para decidir la guerra mundial en favor de las potencias que habían estado lanzándose contra nosotros en vano durante años. Así, todo parecía depender de que Rumania estuviese dispuesta a hacer uso de su ventaja momentánea.

Primeras operaciones: agosto-septiembre de 1916[editar]

Planes militares rumanos[editar]

El plan de ataque rumano se preparó tardíamente, en junio y julio de 1917.[109]​ Daba prioridad a la consecución de los objetivos políticos gubernamentales (la conquista de Transilvania) frente a las necesidades militares.[132][60]​ Los dos frentes que debían defender los ejércitos rumanos eran más largos que los demás frentes de combate europeos (mil seiscientos kilómetros, novecientos de ellos en la frontera austrohúngara, comparados con los setecientos del frente occidental o los mil trescientos del oriental).[109]​ Rumanía pretendía emprender la ofensiva en Transilvania,[96]​ enlazar con las fuerzas rusas al noroeste y mantenerse a la defensiva en la frontera búlgara.[133][121][127][134]​ Las escasas defensas austrohúngaras debían favorecer la invasión rumana y un avance rápido una vez superadas las montañas de la frontera.[133]​ La penetración en Transilvania no solo permitiría alcanzar el objetivo político de la anexión de la región,[127]​ sino también el militar de acortar el frente con los austrohúngaros, muy largo si se fijaba en la frontera.[133]​ El avance, si tenía éxito, debía alcanzar el río Tisza y privar a los austrohúngaros de sus principales zonas de producción agrícola.[121]​ A la operación transilvana el mando rumano asignó cuatrocientos veinte mil soldados, tres cuartas partes de las tropas disponibles.[121][127]

En el sur, se esperaba poder emprender ataques una vez concluida la ocupación de Transilvania para desbaratar cualquier veleidad de ofensiva búlgara mediante el corte del ferrocarril balcánico en la región de Niš, en la Serbia ocupada.[133]​ Para estas operaciones en el sur, los rumanos esperaban contar con la decidida colaboración de los ejércitos de la Entente desplegados en Macedonia.[133]​ Además, esperaban la colaboración de unidades rusas que debían permitir abordar el avance en el noreste de Bulgaria y establecer un frente en la línea Ruse-Varna.[121][132]​ En un principio, el frente sur quedaba defendido únicamente por ciento cuarenta y dos mil soldados.[121]​ De ellos, la mitad estaban en la Dobruya y la otra mitad, en la orilla norte del Danubio.[132]

Avance rumano en Transilvania[editar]

La invasión rumana de Austria-Hungría, agosto de 1916.

En la noche del 27 de agosto de 1916,[5]​ tres ejércitos rumanos (1.º, 2.º y Del Norte) se desplegaron de acuerdo al plan de campaña (llamado «Hipótesis Z»,[115]​ que contenía también los objetivos políticos de la campaña),[127][60]​ atacando Transilvania[9]​ a través de los pasos de montaña de los Cárpatos.[11][121]​ El 3.er Ejército debía cubrir el sur del país y proteger el avance en el norte, al que se destinarían el 80 % de las fuerzas disponibles —cuatrocientos mil soldados—.[127][96]​ En Transilvania, cuatrocientos mil rumanos avanzaban contra el 1.er Ejército austrohúngaro, compuesto por treinta y cuatro mil soldados.[124][135][nota 12][99]

Los ataques lograron avances frente al débil 1.er Ejército austrohúngaro, que se retiró de las montañas.[124][96][136]​ El 1.er Ejército rumano cruzó el paso de Vulcano en los Alpes transilvanos y se dirigió hacia el río Maros, Petroșani[136]​ y Hermannstadt.[133]​ El 2.º cruzó el puerto de Predeal y tomó Făgăraş y Braşov.[133]​ El 4.º (o Ejército del Norte) trató de cruzar los puertos del norte de los Cárpatos para enlazar con el 9.º Ejército ruso.[133]​ Los intentos de este por coordinar las operaciones con el ejército rumano contiguo fracasaron, pues los rumanos no deseaban operaciones conjuntas con los rusos, sino solo simultáneas, temiendo quedar sometidos a las órdenes del mando imperial.[137]​ El 2 de septiembre, los rumanos dominaban los puertos de montaña de la frontera.[121]​ En un tiempo relativamente corto, las ciudades de Braşov,[126][138][109][136]Făgăraş y Miercurea Ciuc fueron capturadas y las tropas rumanas alcanzaron las afueras de Sibiu,[138]​ donde el 1.er Ejército quedó detenido temporalmente.[139][121]​ En los extremos del frente, los rumanos se apoderaron de Orșova[136]​ y las Puertas de Hierro y de Vatra Dornei.[139]​ La invasión rumana, que el Gobierno húngaro temía que desatase un alzamiento de la gran minoría rumana de Transilvania, suscitó el pánico en Hungría.[140]​ La población de cultura rumana, en efecto, recibió con alborozo a las unidades rumanas, tenidas por libertadoras.[136]​ Tuvo además dos consecuencias inmediatas y graves: reforzó a aquellos, encabezados por Mihály Károlyi, deseosos de que Hungría se separase del imperio y abandonase la contienda, a la que se culpaba de la posible pérdida de los territorios orientales, y acabó con las abundantes importaciones de cereal desde Rumanía, que habían supuesto el 30 % del consumido por el imperio,[130]​ sumido ya de por sí en una grave crisis alimentaria.[141]​ Por entonces, no existía forma de sustituir el grano importado de Rumanía.[141]​ En lo militar, precipitó la creación de un mando militar único para toda la alianza, que quedó dominado por los militares alemanes (6 de septiembre).[141]

Desde el comienzo, sin embargo, las unidades rumanas tuvieron problemas de abastecimiento, por las malas comunicaciones ferroviarias y por carretera entre Rumanía y Transilvania.[124]​ Preocupados por el suministro, los mandos limitaron la conquista al extremo suroriental de la región y ni siquiera tomaron Hermannstadt, que solo defendía la gendarmería.[124]​ La declaración de guerra de Bulgaria el 31 de agosto frenó además la ofensiva rumana en Transilvania.[139][126][9][121][138]​ El 8 de septiembre, la marcha rumana en Transilvania se había detenido.[126][10][121][138][142]​ El freno a la ofensiva en Transilvania hizo que la iniciativa militar pasase a los Imperios Centrales, al frente de cuyas tropas estaban dos de los mejores jefes militares alemanes.[9]​ La lentitud[121]​ del avance rumano y las primeras victorias en el frente búlgaro disiparon el gran temor en los Imperios centrales que había suscitado al comienzo la entrada en guerra de Rumanía.[10]

La disposición de las unidades rumanas, pronto reducidas para sostener el frente sur con Bulgaria —el alto mando ruso se negó a enviar nuevas divisiones para reforzarlo—,[143]​ era muy inadecuada: las unidades se hallaban cerca de los Cárpatos, pero más allá del límite de las líneas de suministro, aunque no lo suficientemente cerca de las líneas férreas para estorbar o impedir la concentración de fuerzas enemigas.[144]​ La comunicación entre ellas era además deficiente, lo que complicaba que actuasen coordinadamente.[144]

Reacciones y consecuencias en los Imperios Centrales[editar]

Jefes de la campaña contra Rumanía
Las operaciones de contraataque de los Imperios centrales se encargaron a dos de los más brillantes oficiales alemanes: el ex jefe del Estado Mayor Erich von Falkenhayn (izquierda) y el conquistador de Serbia el año anterior, August von Mackensen (derecha).

Al principio, el nuevo frente transilvano contaba por parte de los Imperios Centrales únicamente con treinta y cuatro mil miembros de los cuerpos de guardafronteras, gendarmería y tropas de la reserva.[99]​ Las defensas transilvanas eran, por tanto, débiles.[32][140][145]​ En el sur, sin embargo, había grandes fuerzas búlgaras reforzadas por tropas alemanas, todas al mando del conquistador de Serbia, Von Mackensen.[146][32]​ En un primer momento, en todo caso, la entrada en guerra sumió en el pesimismo a los mandatarios de los imperios,[109]​ especialmente a los del austrohúngaro.[147]​ Las condiciones acordadas entre la Entente y Rumanía suponían el desmembramiento de este, por lo que los austrohúngaros, pese a la renuencia de las autoridades civiles, tuvieron que descartar temporalmente la posibilidad de que se firmase una paz negociada y estrecharon la liga con Alemania, pese a que esta deseaba retomar el hundimiento indiscriminado de barcos que podía llevar a granjearse la enemistad de los Estados Unidos.[140]​ La falta de tropas para sostener un nuevo frente hizo además indispensable que Viena solicitase una vez más ayuda a Berlín.[141][145]​ La entrada en guerra de Rumanía hizo además que Erich von Falkenhayn perdiese finalmente la confianza del káiser, que entregó el mando militar a la pareja Von Hindenburg-Ludendorff, apoyada por el canciller Von Bethmann-Hollweg, que hasta entonces había pretendido en vano desplazar a Von Falkenhayn.[148][149][145][136]​ El mando pasaba así a los extremistas, partidarios de la guerra a ultranza hasta el agotamiento del país o hasta la ansiada victoria; quedó eliminada la posibilidad de que se firmase una paz pactada con la Entente.[150]​ En Alemania, se agudizó el militarismo con el advenimiento del nuevo mando militar, que estrechó el control gubernamental en todos los ámbitos.[150]​ La guerra submarina, sin embargo, se pospuso ante la gravedad de la situación en el sureste europeo, que hacía desaconsejable acometer operaciones que pudiesen crear nuevos enemigos como Holanda.[151]

El 2 de septiembre, el alto mando alemán ordenó el cese de las ofensivas en Verdún para retirar tropas para el Somme y Rumanía.[152]​ Varias brigadas selectas de montaña tuvieron que retirarse de los reñidos combates en el Isonzo para enviarlas al nuevo frente carpático.[152][153][145]​ Los Imperios Centrales comenzaron a concentrar fuerzas para realizar un contraataque en Transilvania.[154]​ Reunieron treinta y siete divisiones, veinte de ellas alemanas, que repartieron en tres grupos: en el norte, en torno a Kolozsvár, el 1.er Ejército austrohúngaro; en el sur, cerca de Petroșani, el 9.º alemán;[153]​ entre los dos, un cuerpo de ejército de tropas alpinas alemanas.[154][nota 13][143]​ Los Imperios Centrales reunieron así seiscientos mil soldados para enfrentarse finalmente a los rumanos cuando estos optaron por coligarse al enemigo.[120]​ Estos se organizaron en dos grupos de ejércitos, el norte y el sur.[120][141]​ El primero estaba al mando del archiduque Carlos, heredero al trono austrohúngaro y lo componían tres ejércitos: el 1.º austrohúngaro del general Anz von Straussamburg, 9.º alemán de Von Falkenhayn —jefe efectivo de las operaciones del grupo—[141][143][155][136]​ y un ejército mixto austroalemán —no asignado al grupo de ejércitos pero que combatió con él en la campaña rumana—.[156]​ El Grupo de Ejércitos Sur, al mando de August von Mackensen,[141]​ lo formaban el 3.er Ejército búlgaro del general Toshev, el LII Cuerpo de Ejército alemán y un cuerpo de ejército otomano.[120][145]​ Este grupo en realidad era relativamente pequeño (diez divisiones de infantería y dos de caballería) y tenía realmente el tamaño de un ejército.[157]

Lucha en el sur[editar]

Invasión búlgara de la Dobruya[editar]

Primeros ataques de August von Mackensen a Rumanía desde Bulgaria, a principios de septiembre de 1916.

Mientras los ejércitos rumanos avanzaban en Transilvania, los Imperios Centrales contraatacaron en el sur, desde Bulgaria.[158][121][153]​ El general alemán August von Mackensen, al mando de un ejército multinacional (varias divisiones búlgaras encuadradas en el 3.er Ejército, una brigada alemana y el IV Cuerpo de Ejército otomano compuesto de dos divisiones) se acercó a la Dobruya tras los primeros choques con los rumanos.[159][126][121][138]​ Este ejército atacó hacia el norte desde territorio búlgaro desde el 3 de septiembre,[160]​ tras dos días de bombardeos,[154]​ manteniéndose en la orilla derecha del Danubio y dirigiéndose hacia Constanza. Von Mackensen había planeado un avance en tres columnas: una occidental que debía tomar las localidades ribereñas del Danubio de Turtucaia y Silistra, otra central que debía marchar hacia Dobrich y una tercera que, siguiendo la costa, conquistase el puerto de Balchik.[154]​ Contaba con efectivos menores que las unidades rumanas a las que se iba a enfrentar, pero confiaba en que la sorpresa le permitiese batirlas.[154]

La guarnición rumana de Turtucaia, rodeada por tropas búlgaras (reforzadas por una columna alemana) se rindió[10]​ el 6 de septiembre,[161][126][121][153]​ tras únicamente tres días de combates; los rumanos perdieron cerca de un cuarto de sus tropas en el frente sur —sufrieron veinticinco mil prisioneros—[126]​ y se desencadenó una ola de pánico en la capital.[162][138][142]​ Turtucaia se tenía por cuasi inexpugnable.[154]​ El jefe de la fortaleza, que contaba con más soldados que los atacantes, había prometido en vano que Turtucaia sería el Verdún rumano.[158]​ El 3.er Ejército Rumano hizo nuevos intentos de resistir la ofensiva del enemigo en Silistra, Bazargic, Amzacea y Topraisar, pero tuvo que retirarse bajo la presión de las fuerzas enemigas superiores. Silistra cayó en manos de Von Mackensen el 8 de septiembre,[121][nota 14]​ sin resistir.[158][154]​ Los soldados de Von Mackensen hicieron treinta mil prisioneros en los primeros días de combates.[154]​ El mismo día 8, tomaron Dobrich, que se hallaba en la línea férrea Bucarest-Varna.[154]​ Los rumanos se retiraron hacia el norte, tratando de establecer dos líneas defensivas, cada vez más al norte de la región, sin conseguir empero detener la acometida enemiga hasta que Von Mackensen llegó a la línea Rasova-Kuzca-Tuzla, al sur de Constanza.[163]​ En esta los rumanos consiguieron frenar el embate enemigo.[164][165]​ Para ello, sin embargo, habían tenido que retirar tropas de Transilvania para enviarlas a la Dobruya.[165][153]

Tras la caída de Turtucaia, plaza que el jefe de las tres divisiones rusas destacadas en la Dobruya, Andréi Zaionchovski,[142]​ se negó a socorrer —se hallaba demasiado lejos para llegar antes de que cayese en poder del enemigo—, este recibió pese a todo el mando de todas las fuerzas de la región, agrupadas en el nuevo Ejército de la Dobruya.[166]​ La tensión entre los mandos rumanos y rusos en la zona continuó a lo largo de todo el mes de septiembre.[167]

Las victorias de Von Mackensen se vieron favorecidas por la falta de cumplimiento por parte de los aliados de la Entente de su compromiso de desencadenar una ofensiva en el frente de Salónica que aliviase o impidiese el ataque búlgaro y la insuficiencia de las tropas rusas destinadas al frente sureste.[161][168]​ Estas, calculadas en unos cincuenta mil soldados, en realidad no sobrepasaban los treinta mil, de escasa calidad: Alekséyev había enviado una división de caballería cosaca, una división rusa de infantería agotada y otra de serbios reclutados entre los prisioneros de guerra austrohúngaros.[103]​ El plan rumano disponía que, de los 142 523 hombres destinados el frente sur, solamente la mitad se concentrarían en las áreas más expuestas al ataque búlgaro, permaneciendo la otra mitad en la orilla rumana del Danubio.[132]​ Tras diez días y gracias a la llegada de importantes refuerzos rusos, debían también tomar la ofensiva y destruir a los ejércitos búlgaros. El plan daba prioridad a la ocupación rumana de Transilvania, objetivo político, frente a los puramente militares, sin tener en cuenta la probabilidad de una ofensiva germano-búlgara como la que Von Mackensen había llevado a cabo.[132]

Fallida contraofensiva rumana de Flămânda[editar]

El general Alexandru Averescu, encargado de tratar de detener el avance enemigo por la Dobruya mediante la audaz pero fallida Ofensiva de Flămânda. Más tarde mandó el 2.º Ejército y fungió brevemente de presidente del Gobierno a comienzos de 1918.

El 15 de septiembre, el Consejo de Guerra de Rumanía decidió suspender la ofensiva de Transilvania y concentrarse en destruir el grupo de ejércitos de Von Mackensen en el sur.[169][170]​ El plan para llevarlo a cabo se denominó «Maniobra de Flămânda» y consistía en un ataque a la retaguardia de las fuerzas de los Imperios Centrales mediante el cruce del Danubio en Flămânda,[126][138]​ coincidente con una ofensiva ruso-rumana en Dobruya hacia Cobadin y Kurtbunar.[171][165][153]​ La mitad del Ejército rumano se concentraría en el sur, contra las fuerzas de Von Mackensen; se formaría un Grupo de Ejércitos Sur al mando del general Alexandru Averescu[126][165]​ con quince divisiones.[170]​ Entre las unidades rusas y rumanas, contaban con cierta ventaja numérica frente a las de Von Mackensen: 195 batallones, 55 escuadrones de caballería y 169 baterías frente a los 110, 28 y 72 de este.[170]

Tropas rumanas cruzando el Danubio a través de un puente de pontones, durante la fallida Maniobra de Flămânda (1-5 de octubre de 1916).

El 1[165]​ de octubre dos divisiones rumanas lograron cruzar el río en Flămânda y establecer una cabeza de puente de catorce kilómetros de ancho y cuatro de profundidad, algo que tomó al enemigo por sorpresa.[171][172][173]​ El éxito se debió principalmente a que el comandante alemán del sector no esperaba un ataque rumano, pues estaba convencido de que las fuerzas enemigas se concentraban simplemente para defender la capital.[170]​ La maniobra, sin embargo, no fue muy brillante: algunos de los pontones cedían ante el peso de los caballos y los cañones y algunas barcazas tenían vías de agua.[170]​ El mismo día se desencadenó la ofensiva ruso-rumana complementaria en el frente de la Dobruya —donde Andréi Zaionchovski mandaba nueve divisiones y media, tres de ellas rusas— que no logró grandes progresos;[167]​ la coordinación entre rusos y rumanos era mala.[170]​ Precisamente el fracaso en abrirse paso en esta zona, junto con una fuerte tormenta en el Danubio la noche del 1 al 2 de octubre que dañó gravemente los pontones en Flămânda y la presencia de la flotilla austrohúngara, que impedía su reparación, convencieron a Averescu de la conveniencia de desistir y abandonar el plan.[171]​ El 3 de octubre, los rumanos cejaron en la operación.[170]​ A lo largo de los dos días siguientes, las fuerzas rumanas volvieron a la orilla izquierda del Danubio, para participar en la defensa de Transilvania, donde el enemigo había desencadenado ya una peligrosa contraofensiva.[165]​ Parte de las fuerzas de Zaionchovski también fueron enviadas al frente transilvano, pese a la oposición de este, que temía no poder defender su sector con menos tropas.[167]​ Para el 5 de octubre, la fracasada maniobra había terminado.[173]​ Después de este revés, Zaionchovski optó por acortar el frente, retirando sus divisiones a la línea Constanza-Cernavodă.[167]

Desavenencias entre rusos y rumanos[editar]

La cooperación entre rusos y rumanos fue muy deficiente.[170][174]​ Los primeros, además de desmandarse en el campo, despreciaban a las fuerzas rumanas, que tildaban de primitivas e incapaces de librar una guerra moderna.[170][174]​ Hubo casos de unidades rumanas que trataron de rendirse a los rusos, confundiéndolos con búlgaros.[170]​ Pese a las repetidas peticiones rumanas de más hombres, los rusos se limitaron a enviar un división más a mediados de septiembre, y siguieron enfrascados en vano en conquistar Kóvel.[170]​ El mando de las primeras divisiones rusas destacadas en Rumanía recayó además en un oficial inadecuado, Andréi Zaionchovski, que trató por todos los medios de evitar el nombramiento y cuyo temperamento lo incapacitaba para la delicada misión de colaborar con los mandos rumanos.[175]

En el frente transilvano, cuando los Imperios centrales desencadenaron la contraofensiva que expulsó a los rumanos de la región, el alto mando rumano solicitó repetidas veces que el 9.º Ejército ruso fuese reforzado y entras en acción, pero Alekséyev, concentrado en los combates de Kóvel, se negó a enviar más hombres a Bucovina.[176]​ Rehusó también despachar unidades para defender la larga frontera valaca, convencido de que los rumanos debían ser capaces de hacerlo por sí mismos y que, en el fondo, la mejor línea de defensa era la de Moldavia.[177]​ Sí envió refuerzos al 9.º Ejército, que debía haber atacado el flanco enemigo, pero que no lo hizo por la pasividad de los mandos del sector, que no abordaron la ofensiva que Alekséyev había esperado de ellos.[176]​ El vecino 4.º Ejército rumano tampoco acometió al enemigo, sino que se retiró a toda prisa.[178]

La logística conjunta también fue un continuo quebradero de cabeza, empeorado por la hostilidad mutua.[179]

En la defensa de Bucarest a finales de noviembre y principios de diciembre de 1916, los rusos apenas contribuyeron dos divisiones, que llegaron tardíamente y apenas combatieron.[180]​ Al contrario que Berthelot, que había aconsejado a los rumanos que tratasen de contraatacar en el Olt —operación que el cruce del Danubio por las fuerzas de Von Mackensen desbarató—, los rusos habían sugerido abandonar la capital y concentrarse en defender Moldavia, propuesta que los rumanos arrumbaron.[181]

El fracaso del ataque de los Aliados en Macedonia[editar]

El Gobierno rumano, sospechando que los búlgaros podrían utilizar su ataque a Transilvania para tratar de recuperar la Dobruya perdida en la segunda guerra balcánica con apoyo austro-alemán, solicitó el desencadenamiento de una ofensiva en el frente de Macedonia que impidiese a las Potencias Centrales concentrar sus tropas contra el sur de Rumanía.[158][182]​ El 17 de agosto de 1916 se firmaba en Bucarest un acuerdo que comprometía a la Entente a llevar a cabo tal ofensiva, aunque con gran reticencia británica.[182]​ El ejército aliado desplegado en el norte de Grecia era exiguo para acometer una ofensiva de importancia.[32]

El ataque estaba previsto para el 20 de agosto, pero el propio día 17 los búlgaros atacaron las líneas de la Entente en Macedonia,[115][nota 15]​ lo que retrasó la ofensiva prometida al Gobierno rumano hasta el 12 de septiembre de 1916.[182][136]​ Se apoderaron de Flórina.[143]​ Una vez iniciada el 10 de septiembre,[143]​ el embate aliado obtuvo un éxito notable: alcanzó Monastir el 2 de octubre y tomó la ciudad el 11 de noviembre.[182]​ La falta de reservas no permitió un avance mayor hasta 1918[182]​ y, en cualquier caso, el ataque no impidió que Rumanía fuese efectivamente acometida por el norte y por el sur y no tuvo consecuencias en la campaña rumana.[182][158]

La contraofensiva de las Potencias Centrales (septiembre-diciembre de 1916)[editar]

Concentración de fuerzas y recuperación de Transilvania[editar]

El general alemán Von Falkenhayn, en el frente transilvano. Von Falkenhayn quedó a cargo de las divisiones de los Imperios Centrales encargadas de recuperar Transilvania y atacar Rumanía desde el norte.

Gracias al excelente uso de los ferrocarriles, los austro-germanos lograron concentrar en el sureste tantas tropas como las de todo el Ejército rumano en tres semanas.[183]​ Mil quinientos trenes, la misma cantidad que los austrohúngaros habían empleado durante la movilización contra Rusia en 1914, atravesaron Hungría para llevarlas hasta el nuevo frente.[183]​ Para la tercera semana de septiembre, los ferrocarriles permitieron concentrar doscientos mil soldados en Transilvania, la mitad de ellos, alemanes.[158]​ El 25 de septiembre concluyó la reunión de los ejércitos que debían reconquistar el territorio transilvano.[143]

El contraataque de las Potencias Centrales, septiembre-octubre de 1916. Los rumanos perdieron los territorios conquistados en Transilvania y el frente se fijó en la frontera montañosa. En el sur, la Dobruya meridional quedó en manos de las fuerzas de August von Mackensen.

La retirada de fuerzas rumanas de Transilvania para emplearlas contra las unidades búlgaras en el sur en la fallida ofensiva de Flamanda dejó a los rumanos en inferioridad ante los Imperios Centrales: estos contaban ya con doce divisiones frente a las diez de los rumanos.[144]​ Las divisiones rumanas no habían aprovechado los preparativos de concentración de fuerzas del enemigo para desbaratarlas, limitándose a realizar tímidos avances contra poblaciones de interés secundario en vez de emprender un golpe decidido a las unidades de los Imperios Centrales que se preparaban para abordar la contraofensiva en Transilvania.[164][121]​ Los rusos, por su parte, se negaron a colaborar en posibles ataques a las unidades que se reunían para la contraofensiva.[164]

El mando supremo de la campaña por parte de los Imperios Centrales se hallaba entonces en manos de Von Falkenhayn (que acababa de ser destituido como jefe del Estado Mayor alemán)[184][185]​ que comenzó el contraataque en Transilvania el 18 de septiembre. El plan de Von Falkenhayn, dividido en cuatro fases, tenía como meta la conquista de la capital rumana.[186]​ En la primera fase, debía expulsar a los ejércitos rumanos de Transilvania; a continuación, debía penetrar en Valaquia por los puestos de los Alpes transilvanos; luego se verificaría una serie de ataques en el sur, en la Dobruya y en Danubio, para realizar una maniobra de pinza entre los ejércitos del norte y los del sur; finalmente, sus fuerzas ocuparían la llanura de Valaquia restante y Bucarest.[186]​ El grueso de los ejércitos rumanos quedaría además embolsado si se cumplían los planes.[186]

El primer asalto lo sufrió el 1.er Ejército rumano cerca de la ciudad de Haţeg, que detuvo su avance.[187]​ El 9.º Ejército alemán se encargó que hacer retroceder a esta unidad.[187]​ El 25 de septiembre, Von Falkenhayn logró separar el flanco derecho del 1.er Ejército rumano del izquierdo del 2.º, situado más al norte.[187]​ Entre el 26 y el 28 se disputó la batalla por Sibiu.[165][173][142]​ El 29 comenzó el repliegue rumano, que fue muy confuso.[187]​ Los rumanos se replegaron siguiendo el río Olt.[165]​ Ocho días después dos divisiones de montaña alemanas casi lograron aislar una avanzadilla rumana en las cercanías de Nagyszeben (actualmente Sibiu). Derrotados, los rumanos se retiraron a las montañas y los alemanes pudieron capturar el paso de Turnu Roşu, ocupado por tropas alpinas.[144][187]​ El 30 los austro-alemanes había logrado derrotar al grueso de las unidades del 1.er Ejército rumano, recuperaron Făgăraş y comenzaron a atacar el flanco izquierdo del 2.º Ejército enemigo.[172]​ El 3 de octubre recobraron Petroșani y sus alrededores.[173]

El 4 de octubre, el 2.º Ejército rumano atacó el territorio de la monarquía austrohúngara en Brassó (la actual Braşov), pero el ataque fue repelido y el contraataque los obligó a retirarse aquí también. El 9 los austro-alemanes recuperaron Brasov, abandonado el día antes por los rumanos,[165]​ atacaron el puerto de Predeal y obligaron al 2.º Ejército a replegarse a los Alpes transilvanos.[172]​ El 4.º Ejército rumano, en el norte del país, se retiró sin mucha presión de las tropas austrohúngaras,[125]​ de modo que el 6 de octubre el ejército rumano se encontraba de regreso en sus fronteras en todo el frente.[144][172]​ Para evitar la penetración de Von Falkenhayn en Valaquia, el alto mando rumano retiró unidades del sur y volvió a enviarlas a norte de la región, para bloquear los puertos de montaña, objetivo que logró durante el resto de octubre.[144][165][173][188][142]​ Von Falkenhayn no consiguió franquear el puerto de estratégico puerto de Predeal, el más cercano de Bucarest, hasta comienzos de noviembre.[189][142]​ Pese a la robustez de las defensas fronterizas rumanas, a principios de octubre, en dieciocho días de campaña,[143]​ Von Falkenhayn había cumplido la primera fase de sus planes ofensivos: expulsar a los ejércitos rumanos de Transilvania.[190][165][142]

Nuevos avances de Von Mackensen en la costa y llegada de refuerzos rusos[editar]

El general búlgaro Toshev y el otomano Hilmi Paşa contemplan los combates en los alrededores de Medgidia. Las unidades búlgaras y otomanas formaban parte del Grupo de Ejércitos Sur que mandaba August von Mackensen.

En el frente búlgaro, el general Von Mackensen lanzó una nueva ofensiva el 21 de octubre, después de un mes de preparativos minuciosos, y su ejército, formado principalmente por unidades búlgaras y árabes, derrotó a las tropas ruso-rumanas al mando de Zaionchovski, que se retiraron en desbandada.[191]​ Este mandaba las dos divisiones de infantería y una de caballería, que Alekséyev había enviado a Rumanía, además de las unidades rumanas del sector —mediocres, tanto la tropa como muchos de los oficiales—.[124][192]​ La retirada permitió a Von Mackensen cortar el ferrocarril que unía Constanza, el principal puerto rumano, con el interior del país.[193][194]​ Los rusos ordenaron a los rumanos destruir el puerto, pero estos prefirieron entregarlo al enemigo con las grandes cantidades de petróleo y cereal que en él se hallaban antes que verlo arrasado.[193]​ Por su parte, la flotilla rusa que debía colaborar en la defensa del puerto simplemente se retiró, abandonando a las unidades rumanas de la ciudad.[193]​ Esta fue ocupada[172]​ por las tropas enemigas el 22 de octubre. Tras la caída de Cernavodă, la defensa de la Dobruya no ocupada por el enemigo quedó en manos de los rusos,[195]​ que fueron retirándose paulatinamente hacia las marismas del delta del Danubio. El mando ruso, decepcionado con Zaionchovski al igual que el rumano, lo sustituyó por el general Vladímir Sajárov.[194]

La desmoralización y falta de abastos de los rusos permitió entonces a Von Mackensen transportar secretamente a la mitad de sus tropas de vuelta a Svishtov en Bulgaria para preparar el cruce del Danubio. A finales de octubre, casi toda la Dobruya se hallaba en manos de los Imperios Centrales y Bucarest casi estaba aislada de la costa.[193]​ El 27 de octubre, las unidades de Von Mackensen comenzaron a cruzar el Danubio.[195]​ La línea Cobadin-Constanza quedó sostenida por escasas fuerzas, mientras la mayoría marchaba al sur para cruzar el Danubio y formar el brazo meridional de la pinza que debía permitir la conquista de Bucarest.[196]

Cuando Von Mackensen se acercó al delta del Danubio y por tanto a territorio ruso, la Stavka por fin reaccionó y comenzó a asignar grandes unidades al frente rumano: primero se mandó el 8.º Ejército, luego otro que, junto con el primero, formó el nuevo Ejército del Danubio, al mando de Sajárov;[142]​ por fin, se envió también el 4.º.[193]​ En noviembre, los rusos trasladaron al sur treinta y seis divisiones de infantería y once de caballería, lo que produjo la saturación de las escasas líneas férreas.[193]​ El despliegue no se completó hasta mediados de diciembre.[193]​ Pese a las dificultades y la lentitud, la llegada de nuevas unidades detuvo el avance búlgaro a lo largo de la costa.[193]

Ruptura del frente carpático[editar]

Operaciones militares en Rumanía entre noviembre de 1916 y enero de 1917. Los ejércitos de los Imperios Centrales se apoderaron de la Dobruya y de Valaquia y obligaron al Gobierno y al ejército a refugiarse en Moldavia.

Los rumanos defendieron encarnizadamente sus posiciones en las montañas durante todo el mes de octubre.[165]​ Los intentos austro-alemanes de penetrar en Moldavia a través del ancho valle del río Oituz fracasaron; en una serie de reñidos combates disputados entre el 18 y el 27 de octubre, los rumanos obligaron al enemigo a retroceder.[165][197]​ En el suroeste, los intentos de cruzar los Alpes transilvanos a lo largo del río Jiu también fracasaron (23-28 de octubre).[165][197][142]

En el frente transilvano, las fuerzas de Von Falkenhayn realizaron amagos de atacar los pasos de montaña defendidos por los rumanos para localizar posibles puntos débiles. Tras varias semanas, concentró sus mejores tropas, el Alpen Korps —formado por cuatro divisiones de infantería y dos de caballería—, en el sur, para atacar el paso de Vulcan.[198]​ Había recibido cuatro nuevas divisiones venidas de otros frentes, pese a los reñidos combates que se estaban disputando en casi todos ellos.[143]​ El asalto comenzó el 10 de noviembre e incluyó al futuro mariscal de campo Erwin Rommel, por entonces joven oficial del ejército alemán. Rommel dirigió el día 11 el ataque de la Compañía de Montaña de Württemberg al monte Lescului. A principios de noviembre, los austro-germanos se apoderaron de los puertos occidentales de la cordillera.[193][143]​ El 11 las unidades del 9.º Ejército arrebataron a los rumanos el puerto de Vulcan, el peor defendido —lo protegía una única división—.[195][126][198][155]​ A continuación, avanzaron a lo largo del río Jiu hacia el interior de la llanura valaca;[126]​ en Târgu Jiu vencieron el 17 al 1.er Ejército rumano,[198][199]​ que se retiró desordenadamente.[195]​ El avance alemán amenazaba la retaguardia de las unidades rumanas que todavía defendían la frontera; el 21 de noviembre, los austro-alemanes se apoderaron de Craiova,[198][199]​ importante nudo de comunicaciones de la Valaquia occidental.[195]​ A continuación, las unidades alemanas se dividieron en dos: parte avanzó hacia el sur y parte hacia el este, despejando entre los dos grupos la orilla izquierda del Danubio hasta la desembocadura del río Olt.[196]​ A mediados de mes, los invasores habían alcanzado la llanura valaca y un cuerpo de caballería se encargó de despejar la ladera sur de los puertos para facilitar el avance.[193]​ Para entonces ya había nieve de las montañas y las operaciones pronto tendrían que suspenderse durante el resto del invierno. El 9.º Ejército de Falkenhayn también se abrió paso entre las montañas en otros puntos del frente y el ejército rumano se encontró en una situación crítica por la lucha constante y la escasez de suministros. Los intentos de frenar la invasión en el Olt resultaron infructuosos ante la superioridad numérica y de armamento de los austro-alemanes.[198]​ Las unidades rumanas trataron de reorganizarse y detener el avance hacia la capital a lo largo del último obstáculo de importancia que tenía que cruzar el enemigo, el río Argeș.[196][197]

Cruce del Danubio y conquista de Bucarest[editar]

Von Mackensen observa a sus tropas cruzando el Danubio en noviembre de 1916, durante el avance hacia Bucarest.

El 23 de noviembre, las mejores tropas de Mackensen —tres divisiones de infantería— cruzaron el Danubio en dos lugares cerca de Svishtov.[193][196][10]​ El grueso de las fuerzas rumanas se hallaba en el norte de Oltenia, tratando de frenar a las fuerzas de Von Falkenhayn.[193]​ Los cuarenta batallones y ciento ochenta y ocho cañones de los atacantes superaban en número a los dieciocho batallones y cuarenta y ocho cañones de los defensores rumanos.[200]​ Este ataque sorprendió a los rumanos —que esperaban el ataque por Silistra— y el ejército de Von Mackensen fue capaz de avanzar rápidamente hacia Bucarest, encontrando una resistencia escasa.[188][196]​ Pese al peligro que entrañaba cruzar el gran río tanto por su anchura como por su abundante caudal y los pantanos que cubren amplias zonas de la orilla septentrional, los rumanos no aprovecharon la oportunidad para batir a las divisiones de Von Mackensen.[196]​ El día 27 se verificó el primer contacto con unidades del Grupo de Ejércitos Norte.[196]​ Tras superar el Danubio, las unidades del Grupo de Ejércitos Sur se encontraba a tan solo sesenta kilómetros de Bucarest.[126]

La caballería del general Von Falkenhayn entra en Bucarest (6 de diciembre de 1916).

El 29 de noviembre, tanto Von Mackensen como Von Falkenhayn amenazaban la capital.[200][197]​ Los franceses solicitaron tropas a los rusos para proteger la capital rumana, pero, dado que los rumanos no podían enviar los trenes suficientes para transportarlas, se abandonó este plan.[124]​ El ataque de Mackensen amenazaba con aislar la mitad del ejército rumano, por lo que el jefe del Estado Mayor rumano (el recientemente ascendido general Prezan) intentó un desesperado contraataque sobre la fuerza alemana, un plan del jefe de la misión militar francesa en Rumanía, Henri Berthelot, que había sido el jefe del Estado Mayor de Joseph Joffre durante la primera batalla del Marne.[200]​ El plan era audaz y empleaba todas las reservas del ejército rumano,[200]​ pero se necesitaba la cooperación de las divisiones rusas para contener la ofensiva de Von Mackensen mientras la reserva rumana ocupaba la brecha entre este y Von Falkenhayn. Sin embargo, el ejército ruso no aprobó el plan y no apoyó el ataque.[181]​ Solamente ante una petición del rey al zar se logró que tropas rusas acudieran a la defensa de la capital, pero en escaso número —dos divisiones— y muy lentamente, que apenas participaron en los combates alrededor de la misma.[180]​ Alekséyev creía que la región no podía defenderse y solo deseaba proteger Moldavia, por lo que apenas envió un cuerpo de caballería a la capital rumana.[201]

El 1 de diciembre, el ejército rumano siguió adelante con la ofensiva. Von Mackensen fue capaz de trasladar sus fuerzas para hacer frente al asalto repentino y las fuerzas de Von Falkenhayn respondieron con ataques en todo el frente. Tras tres días, el ataque había sido rechazado y los rumanos se retiraban en todas partes; los invasores habían vencido en los combates del Argeș (30 de noviembre-3 de diciembre)[155]​ y tenían expedito el camino a la capital rumana.[198]​ El 4 de diciembre, tras la batalla del Arges, las divisiones de Von Falkenhayn se reunieron con las de Von Mackensen.[143]​ El Gobierno rumano y la corte se trasladaron a Iaşi.[196][202][10][155][203]​ La caballería de Von Falkenhayn capturó Bucarest el 6 de diciembre,[198][199]​ para entonces inerme.[180][204][202][205][143][155]​ Von Mackensen alcanzó la ciudad al día siguiente.[200]​ Las lluvias y las carreteras terribles fueron lo único que salvó a los restos del Ejército rumano,[155]​ que sufrió la captura de ciento cincuenta mil de sus soldados, quedando únicamente setenta[200]​ mil listos para formar parte del nuevo frente de los quinientos sesenta mil movilizados.[180][nota 16]​ La retirada rumana se convirtió en una desbandada, mezclándose los soldados con los refugiados que huían de los ejércitos invasores.[180]​ Para la población, la marcha en medio del invierno glaciar supuso un calvario; al frío se unió el hambre y el tifus, que causaron copiosas víctimas.[207]​ Expertos británicos y franceses se encargaron de volar los pozos petrolíferos, para impedir que pudiese explotarlos el enemigo.[207][199]​ El 21 de diciembre, Sajárov evacuó la Dobruya.[199]

Las unidades rumanas fijaron una nueva línea defensiva en el río Seret,[202][208][199]​ que se completó el 5 de enero, con gran ayuda rusa.[196][209][143][155]​ Casi simultáneamente alcanzó la línea la vanguardia de Von Falkenhayn.[143]​ El 10 de enero se estabilizó el frente a lo largo del Danubio y del Seret.[198]​ El día 20, las tropas de los Imperios pasaron a la defensiva, dando por concluida la campaña.[199]​ En las últimas operaciones, los invasores se habían adueñado del puerto fluvial de Braila y del núcleo de comunicaciones de Focșani.[210]

La rápida victoria sobre Rumanía dividió aún más a las autoridades civiles y militares alemanas: para las primeras, suponía en momento ideal para proponer que se negociase la paz; para las segundas, el de renovar las operaciones militares a ultranza para alcanzar la victoria y desatar de nuevo la guerra submarina indiscriminada.[205]

Fin del avance de los Imperios Centrales y estabilización del frente en el Seret[editar]

Columna de prisioneros rumanos marchando en dirección a Petroșani en noviembre de 1916. El descalabro de la campaña de 1916 le costó al Ejército rumano varios cientos de miles de hombres.

Los rusos se vieron obligados entonces a enviar numerosas divisiones a la zona fronteriza para evitar una invasión del sur de Rusia; la llegada de estas tropas detuvo finalmente el avance de los Imperios Centrales en el Siret en enero de 1917.[200]​ El envío de numerosas unidades, sin embargo, fue tardío y tenía como objetivo el sostenimiento del nuevo aliado.[211]​ Treinta y seis divisiones de infantería y once de caballería, además de las tres enviadas al comienzo de la campaña, hubieron de destinarse para sostener el frente rumano.[212][208][nota 17][211]​ Esto suponía el 23 % de las unidades de infantería y el 37 % de las de caballería del frente ruso.[212][211]​ Más de medio millón de soldados rusos tuvieron que desplegarse para proteger al Gobierno rumano refugiado en Moldavia.[9]​ Los rusos hubieron de ocuparse de casi todo el frente rumano,[199]​ transformado en continuación meridional del ruso.[212][206][211][208]​ Para los rusos, la entrada en guerra de los rumanos les supuso un contratiempo, pues debilitó el frente al alargarlo.[211][213]​ Tras diversos combates, el frente con el ejército austrohúngaro se estabilizó a mediados de enero de 1917. El ejército rumano continuaba luchando, pero dos tercios de Rumanía se hallaba bajo ocupación alemana.[204][196][214]

Refugiados rumanos en Moldavia. La región tuvo que acoger en torno a un millón de ellos tras la ocupación del resto del país por los Imperios centrales.

La contraofensiva de 1916 fue una hazaña impresionante para el ejército alemán y sus generales Falkenhayn y Mackensen,[215]​ así como el ejército búlgaro[cita requerida] comandado por Stefan Toshev, Panteley Kiselov y Todor Kantardzhiev. Tras solamente ciento veinte días de campaña, dos tercios del territorio rumano había quedado en manos de los Imperios Centrales;[204][196][198]​ únicamente setenta mil tropas rumanas quedaban guardando un frente de treinta kilómetros de los cuatrocientos cincuenta mil que habían entrado en combate y el ejército ruso se había visto obligado a destinar un millón de hombres a sostener el resto del frente.[216]​ De la zona ocupada, los Imperios obtuvieron gran cantidad de suministros que les permitió continuar combatiendo hasta 1918, pese al bloqueo de la Entente:[98]​ entre otros, más de mil toneladas de petróleo, dos mil de cereal, doscientas mil de madera, cien mil vacas y doscientos mil cabras y cerdos.[183][217]​ Pese a ello, militarmente supuso un esfuerzo añadido, pues tenían que defender un nuevo frente, puesto que el ejército rumano, pese a la grave derrota, seguía combatiendo en Moldavia.[217]

En Moldavia se hacinaban un millón de refugiados y otro millón de soldados rusos, lo que hizo que la población de la región se doblase y hubiese problemas para alojar a unos y otros.[218]​ Iaşi decuplicó su población hasta los seiscientos mil habitantes.[219]​ Las regiones agrícolas más ricas y los principales centros industriales habían caído en poder del enemigo.[198][219]​ En Moldavia el sistema ferroviario estaba sumido en el caos y faltaban carreteras para facilitar el abastecimiento de los ejércitos.[219]​ La falta de alojamientos adecuados, la escasez de comida —las cosechas de Valaquia habían quedado en manos del enemigo— y de ropa de abrigo coadyuvaron en la extensión de enfermedades, en especial, del tifus exantematico, que se entendió por la región en el invierno.[219][220]

Para los rusos, la derrota rumana hizo que se esfumase la ilusión de la victoria y agudizó la crisis política creada por el descontento por la larga contienda, que precipitó la Revolución de Febrero que acabó con la monarquía.[221]​ Como consecuencias inmediatas, tuvo el relevo al frente del Gobierno de Borís Shtiúrmer y de Mijaíl Alekséyev del mando del Ejército.[222]​ En Francia, el descalabro determinó el relevo del mando militar de Joseph Joffre y, poco después, en marzo de 1917, la caída del Gobierno Briand.[223]​ En el Reino Unido, la crisis rumana también precipitó un cambio de Gobierno, cuya presidencia pasó de Herbert Henry Asquith a David Lloyd George al día siguiente de la caída de Bucarest.[224]​ Todas estas consecuencias tenían causas diversas, pero en todas representó un papel catalizador la derrota de Rumanía.[225]

Las bajas rumanas se calculan en alrededor de doscientas cincuenta mil (incluidos cien mil prisioneros de guerra),[nota 18]​ un tercio de las que habían comenzado la campaña apenas unos meses antes.[198]​ De los otros doscientos cincuenta mil que habían participado en los combates, apenas cien mil estaban todavía encuadrados en unidades operativas.[12]​ El Ejército había perdido también abundante armamento (dos tercios de las armas personales, la mitad de las ametralladoras y un cuarto de la artillería).[198]​ Las pérdidas alemanas, austriacas, búlgaras y otomanas se calculan en sesenta mil.[cita requerida]

Análisis militar de la campaña[editar]

La contraofensiva de las Potencias Centrales en 1916 fue una hazaña de ejército alemán y, particularmente, de sus generales Falkenhayn y Mackensen.[215]​ A pesar de las varias victorias tácticas rumanas a lo largo del año, no se pudo frenar el avance rápido alemán, debido en parte a la superioridad en entrenamiento y material de estas respecto a sus enemigas.[226]​ Rumanía entró en la guerra en un mal momento. La entrada en el lado de los aliados en 1914 o 1915 podría haber evitado la conquista de Serbia. Su participación a principios de 1916 podría haber permitido a la ofensiva Brusilov tener éxito.

La desconfianza era mutua entre Rumanía y Rusia, la única gran potencia que estaba en la posición de prestar ayudar directa a Rumanía, lo que no facilitó la cooperación entre los dos aliados. El desempeño de las tropas rusas, sobre todo al comienzo de la campaña, no fue brillante y, tras el estallido de la Revolución de Octubre, volvió a dejar en mala posición a Rumanía, que se vio obligada a solicitar un armisticio.

El general Vincent Esposito sostiene que el alto mando de Rumanía cometió graves errores estratégicos y operativos:[215]

Militarmente, la estrategia de Rumanía no podía haber sido peor. En la elección de Transilvania como objetivo inicial, el ejército rumano despreciaba al ejército de Bulgaria situado a su retaguardia. Cuando el avance a través de las montañas se detuvo, el alto mando se negó a ahorrar fuerzas en ese frente para permitir la creación de una reserva móvil con la contrarrestar los ataques posteriores de Von Falkenhayn. En ninguna parte del frente lograron los rumanos concentrar sus fuerzas lo suficiente como para alcanzar la superioridad necesaria.

En efecto, el alto mando carecía de planes de operaciones detallados, no supo coordinar adecuadamente a las unidades de los distintos frentes y las trasladó de uno a otro de forma improvisada, mermando las capacidades operativas del ejército.[198]​ La falta de armamento y de industria para producirlo y la bisoñez de la tropa y de los oficiales contribuyeron también al fracaso de la campaña de 1916.[198]

El fracaso del frente de Rumanía para la Entente fue también el resultado de varios factores fuera del control de esta. La fallida ofensiva en el frente macedonio no cumplió con las expectativas rumanas de garantizar su seguridad ante un posible ataque búlgaro.[227][198]​ Esto imposibilitó que pudiese rematar con éxito su ofensiva en Transilvania ya que obligó a Rumanía a destinar parte de las tropas de esta ofensiva a defender la Dobruya.[228]

Además, los soldados rusos no alcanzaron los doscientos mil inicialmente solicitados por los rumanos.[229]​ Esto dejó a Rumanía en una situación difícil, con la Entente incapaz de proporcionar el apoyo que había prometido, produciéndose una estabilización del frente en vez de la derrota definitiva de Austria-Hungría como pretendía originalmente la Entente.[226]​ Las sucesivas derrotas en la Dobruya parecen haberse debido tanto al mediocre mando ruso como a la escasa calidad de las tropas, tanto rusas como rumanas, destinadas a esta parte del frente.[194]

En el frente norte el 9.º Ejército ruso tardó demasiado en atacar a los austrohúngaros para que su acción ayudase a los rumanos, pero el Ejército del Norte rumano, contiguo se portó de forma mediocre.[125]​ El transporte entre Rusia y Rumanía tampoco fue eficaz, tanto por problemas técnicos como por las continuas disputas entre ambos países.[125]

Resistencia en Moldavia (1917)[editar]

Reformas políticas y militares[editar]

Trincheras rumanas.

Ion Brătianu formó un nuevo Gobierno con algunos conservadores-demócratas el 24 de diciembre de 1916, con el objetivo de afrontar el descalabro militar.[230]​ Los conservadores decidieron no entrar en el nuevo gabinete que, preocupado por la situación militar y social, se preparó para acometer reformas agrarias y electorales para evitar posibles revueltas.[230][207]​ La Revolución de Febrero en Rusia, que alarmó al Gobierno, favoreció estos planes.[230][207]​ El 5 de abril, el rey prometió a las tropas tierras y derecho al voto cuando terminase la contienda, anuncio que fue bien recibido por los soldados.[230]​ El 6 de mayo, Brătianu presentó los proyectos de ley de reforma agraria y de extensión del sufragio, que debía permitir por primera vez votar a las masas campesinas.[230][231]​ A finales de julio, las leyes habían sido ya promulgadas, tras ser aprobadas apresuradamente por la grave situación social y pese a requerir cambios en la Constitución nacional.[232]

El jefe de la misión militar francesa, que tuvo un papel notorio en la reorganización del derrotado Ejército rumano duante el primer semestre de 1917, el general Henri Mathias Berthelot.

La derrota de Rumanía en 1915 frustró sus pretensiones de gran potencia y de igualdad en las reuniones de la Entente.[9]​ El país no fue invitado a la conferencia de Roma de enero de 1917, en la que los Aliados trataron las futuras operaciones en el frente macedonio y sobre las posibilidades de firmar una paz separada con los austrohúngaros.[9]​ Tampoco lo fue a la siguiente reunión celebrada en Petrogrado en febrero y solo se permitió la presencia de Brătianu tras gran resistencia y solo para los asuntos que el resto de aliados creía de interés para el Gobierno rumano.[233]​ La caída de la monarquía en Rusia en marzo y los deseos británicos de tratar la paz con Austria-Hungría fueron perjudiciales para los intereses políticos rumanos, pues pusieron en cuestión las concesiones obtenidas en el tratado de agosto del año anterior.[234]​ Brătianu, que visitó Rusia a principios de mayo, trató de mantener la coordinación con el nuevo Gobierno provisional ruso y garantizar que el país vecino seguiría enviando armamento a Rumanía.[232]

Cuando se detuvo la invasión de los Imperios centrales a comienzos de 1917, el Ejército rumano apenas contaba con cien mil soldados organizados en unidades, treinta mil de ellos en el frente.[12]​ Se los incluyó en el 2.º Ejército de Averescu, en seis divisiones agotadas y desanimadas y solo defendían treinta y cinco kilómetros de la frontera de los Cárpatos, sostenidos en los flancos por dos ejércitos rusos.[235]​ La situación militar era tan desesperada que se sopesó retirar los restos del ejército a Rusia o incluirlos en las Fuerzas Armadas rusas.[235]​ Rusia tuvo que asumir la defensa de cuatrocientos cincuenta kilómetros de frente, con un millón de soldados (la mitad en la retaguardia).[235][231]

A lo largo del invierno de 1916-1917, se llevó a cabo la reorganización del ejército, pese a las graves pérdidas de hombres y material sufridas el año anterior, la escasez de transporte por la falta de bestias de tiro y la aparición de una epidemia de tifus.[236][219]​ La estación y el agotamiento de los contendientes facilitó el proceso, que concluyó en junio de 1917.[236]​ En diciembre de 1916, ya se había creado un mando único para el frente rumano, dirigido teóricamente por el rey y el general ruso Sajárov y al que en mayo de 1917 se asignó un nuevo jefe de Estado Mayor, el general Dmitri Shcherbachov.[203][237][220]​ En realidad, Sajárov solo pudo mandar las unidades rusas y los rumanos siguieron gestionando sus tropas de manera cuasi independiente.[237]​ La misión militar francesa, dirigida por el general Henri Mathias Berthelot y compuesta por mil quinientas personas —de ellas, trescientos oficiales—, desempeñó un destacado papel en la reconstitución del ejército.[236][238][203][207][220]​ Durante la crisis del invierno de 1916-17, Brătianu había llegado a ofrecer el mando del Ejército a Berthelot, que prudentemente lo rechazó, aunque a partir de entonces gozó de una gran influencia en las decisiones militares rumanas, en calidad de asesor.[239][220]​ La misión militar rusa, rival de la francesa, no pudo competir con esta en influencia, dada las preferencias rumanas por los franceses.[239]​ Nuevas levas permitieron reclutar a setecientos mil hombres de los que cuatrocientos sesenta mil quedaron encuadrados en unidades de combate.[236][240]​ Gran parte de ellas fueron equipadas con pertrechos franceses.[241]​ Las nuevas divisiones —quince en vez de las antiguas veintitrés, divididas en cinco cuerpos de ejército y dos ejércitos—[238]​ mejoraron además notablemente su armamento, principalmente gracias a los envíos franceses y sus equipos de comunicaciones.[236]

La campaña de 1917[editar]

La lucha continuó en 1917 dado que la parte norte de Rumanía se mantuvo libre de tropas de los Imperios Centrales. Se aplicó una estrategia de triángulo, con el 4.º Ejército rumano, que no había sido aniquilado en la campaña de 1916, defendiendo Iaşi desde las montañas moldavas, afrontando repetidos asaltos alemanes.

Tropas rumanas en Mărășești. En torno a esta localidad se libró una encarnizada batalla en el verano de 1917 que, junto con otras, frustró la invasión de Moldavia.

A la vez se llevaba a cabo una labor de reconstrucción del ejército rumano, que se realizó en Moldavia y no en Ucrania por insistencia del rey Fernando y del Gobierno, a pesar de la postura rusa, que favorecía la última región. Tanto Francia como el Reino Unido aportaron su ayuda a esta tarea. Entregaron a los rumanos ciento cincuenta mil rifles, dos mil ametralladoras, un millón trescientos mil granadas, trescientos cincuenta y cinco cañones y una misión militar francesa de asesoramiento, formada por mil seiscientas personas al mando del general francés Henri Mathias Berthelot, conocido en Rumanía como taica Bertălău, supervisó el proceso y ayudó al entrenamiento de las nuevas formaciones. A finales de la primavera de 1917 el nuevo ejército rumano contaba con cuatrocientos mil hombres distribuidos en quince divisiones de infantería y dos de caballería, con doce escuadrones en su fuerza aérea. Los rusos habían destinado un millón de hombres al frente rumano. En junio, se cumplió el plan de tener diez divisiones listas para combatir, mientras continuaba el adiestramiento del resto.[238]

Con permiso del Gobierno ruso y por insistencia del rumano, el 1 de junio se abordó una nueva ofensiva, que debía llevarse a cabo entre el 28 de junio y el 14 de julio.[242]​ El plan consistía en dos acometidas, la principal en el sur de Moldavia en dirección al importante centro de comunicaciones de Focșani a cargo del 6.º Ejército ruso y el nuevo 1.er Ejército rumano y la secundaria más al norte, a cargo del 4.º Ejército ruso y el 2.º rumano.[242]​ El retraso de la operación debido a la situación en Rusia la perjudicó, pues se fijó finalmente para cuando los ataques en los sectores septentrionales del frente ruso ya habían fracasado.[243]

En el frente moldavo, los combates se reanudaron en julio y agosto.[236][207]​ Las divisiones rumanas atacaron al enemigo el 22 de julio, durante una ofensiva conjunta de la Entente para tratar de ganar la guerra.[236]​ Tras abrirse paso ante los austrohúngaros gracias a la batalla de Mărăşti, los ruso-rumanos hubieron de detenerse ante el fracaso de la ofensiva en Rusia.[244][236][245][246]​ Al norte de las posiciones rumanas, los rusos habían perdido Tarnopol y estaban retirando fuerzas, cada vez menos disciplinadas, de Moldavia.[236][247][248]​ La posición rumana se volvió entonces peligrosa, habiéndose retirado treinta kilómetros el 8.º Ejército ruso que cubría el flanco norte rumano, sin haber participado en la ofensiva anterior.[249]​ Aunque Averescu frenó la marcha de sus divisiones, logró desbaratar los preparativos de Von Mackensen, que se aprestaba por entonces a desencadenar una ofensiva contra los rumanos.[250]

El jefe alemán tuvo que cambiar de planes: optó por una maniobra de pinza, con un brazo que debía avanzar hacia el norte siguiendo el valle el Seret y otro hacia el este a lo largo del valle del Oituz.[250][251]​ Los dos grupos convergerían en Adjud.[250][252]​ El objetivo de la ofensiva era debelar al ejército rumano y a las divisiones rusas desplegadas todavía en Moldavia y abrir el camino a Odesa.[250]​ El ataque comenzó el 6 de agosto en Mărăşeşti, donde se disputó una larga y encarnizada batalla; el 19 del mes, los rumanos detuvieron a los atacantes y el 3 de septiembre Von Mackensen puso fin a las operaciones, sin lograr avances.[250][253][247]​ Sus fuerzas apenas habían logrado avanzar unos ocho kilómetros, a costa de grandes pérdidas (unas sesenta mil bajas frente a las veintisiete mil de los rumanos).[250]​ La acometida complementaria en el valle del Oituz comenzó el 8 de agosto y también fracasó;[248]​ el 3 de septiembre Von Mackensen cesó las operaciones para trasladar parte de las tropas al frente italiano.[254][250]​ En conjunto, estas operaciones representaron un triunfo para Rumanía, que había frustrado la invasión del menguado territorio que conservaba desde finales de 1916.[250][255][256]​ El resto de combates del año fueron de mucha menor entidad y no variaron sustancialmente las posiciones de los dos bandos.[250][256]

Revolución rusa, aislamiento y rendición temporal[editar]

Revolución en Rusia y aislamiento de Rumanía[editar]

El proceso revolucionario en Rusia afectó también a las fuerzas rusas desplegadas en Rumanía.[250]​ Los soldados, hartos de la guerra, esperaban que esta acabase pronto y sus condiciones de vida mejorasen gracias a la revolución.[257]​ A partir de abril, comenzaron a organizar manifestaciones y reuniones y a animar a los soldados rumanos a sumarse a ellas.[250]​ Se aprobaron resoluciones en favor de la paz y del nuevo Gobierno ruso y se crearon comités de soldados.[258]​ Los acontecimientos en Rusia reavivaron la actividad de los socialistas rumanos, que organizaron algunas protestas en Iaşi.[258]​ Algunos de sus dirigentes, perseguidos por las autoridades, huyeron a Odesa, desde donde propugnaron una revolución burguesa para Rumanía, con gobierno democrático y reforma agraria.[258]​ La Revolución de Octubre radicalizó a los agitadores, que por primera vez creyeron que Rumanía también podría tener su revolución socialista y no solo burguesa.[258]

Al mismo tiempo, la Revolución de Febrero había agitado la situación en la vecina Besarabia donde una serie de organizaciones y manifestaciones reclamaron cambios políticos, económicos y sociales, algunos de tinte nacionalista.[259]​ La situación en la región complicó las relaciones del Gobierno rumano con el Gobierno provisional ruso.[259]​ En el campo, los campesinos ocuparon tierras y se organizaron en comités y se produjeron graves choques.[259]​ La suerte de la provincia la decidieron los militares: la organización militar moldava surgida tras la revolución de marzo convocó un congreso de sus afiliados que coincidió con la Revolución de Octubre y aprobó la autonomía de la región y organizó una nueva reunión de la nueva asamblea provincial, para ratificar la decisión.[260]​ La mayoría moldava dominó los agrios debates y el 15 de diciembre proclamó la creación de la República Federada Democrática de Moldavia, con un Gobierno dominado por los nacionalistas moldavos.[260]​ Incapaz de sostener por sí solo, en nuevo Gobierno moldavo se apresuró el 21 del mes a solicitar la ayuda del rumano para «restablecer el orden» en su territorio.[260]​ Las tropas debían defender el territorio de las unidades de los Imperios Centrales que se desplegaban por Ucrania.[261]​ El Gobierno rumano, escaso de tropas, al principio se negó a enviar unidades a Besarabia; el 17 de enero de 1918, los bolcheviques se apoderaron de Chisináu y disolvieron la asamblea nacional.[262]​ Los delegados moldavos se reunieron en secreto y volvieron a solicitar la ayuda rumana, que esta vez obtuvieron: una división cruzó la frontera, expulsó a los bolcheviques de Chisináu el 26 de enero y devolvió el poder a la asamblea.[262]​ El 6 de febrero esta proclamó la independencia de Besarabia, aunque para la mayoría de los delegados esto era simplemente el paso previo a la unión con Rumanía.[262]​ El apoyo a Rumanía, sin embargo, no era total entre la población: los campesinos, sin conciencia nacionalista, esperaban más de los soviéticos que de las tropas reales rumanas la anhelada reforma agraria.[261]

La agudización del proceso revolucionario en Rusia preocupaba hondamente a los mandatarios rumanos, que necesitaban tanto a las divisiones rusas para defender el frente como los envíos de armamento de los aliados occidentales, que les llegaban a través de Rusia.[14]​ Cuando los bolcheviques tomaron el poder en Rusia y firmaron el Tratado de Brest-Litovsk, Rumanía quedó aislada y rodeada por las Potencias Centrales y no tuvo más remedio que negociar un armisticio, firmado por los combatientes el 9 de diciembre de 1917, en Focşani.[263][202][264][262][265][207][266][267]​ Franceses y británicos habían recomendado que el ejército rumano se retirase a Besarabia y Ucrania, pero tanto los mandatarios rumanos como el general Berthelot creyeron que este plan era inviable, tanto por la falta de transporte como de instalaciones y medios para sostener a las tropas en medio del invierno ruso.[268]​ El 2 de diciembre el consejo real había decidido continuar la lucha incluso si el nuevo Gobierno soviético firmaba un armisticio con los Imperios centrales pero, cuando esto ocurrió tres días más tarde, el rumano se avino a negociar también.[262][247][269]​ El primer resultado fue la firma del armisticio paralelo de Focşani el 9 de diciembre, que puso fin a los combates.[262][270]

Paradójicamente, los cambios en Rusia favorecieron políticamente al Gobierno rumano, que adquirió importancia ante las grandes potencias de la Entente, tanto por su condición de beligerante tras la retirada rusa del conflicto como por suponer un posible centro de fuerzas antibolcheviques que pudiesen reconstituir el frente oriental.[271]​ Franceses, británicos e italianos se opusieron en principio a que Rumanía firmase una paz separada,[272]​ escudándose en el tratado de alianza, aunque al mismo tiempo veían en ello una manera de zafarse de los onerosos compromisos adquiridos con ella, que estorbaban las negociaciones de paz con Austria-Hungría y Bulgaria.[273]​ El Gobierno de Ion Brătianu tampoco deseaba firmar la paz, por lo que alargó todo lo que pudo las negociaciones, hasta exasperar a Von Mackensen, que en febrero de 1918 presentó un ultimátum a los representantes rumanos.[262][247]

El Tratado de Bucarest[editar]

Delegados en las negociaciones del Tratado de Bucarest.

En febrero, a punto de lograr un tratado de paz con Ucrania, los Imperios amenazaron con romper el armisticio,[202][247]​ mientras que Lenin ordenaba una ofensiva contra Rumanía por la ocupación de Besarabia,[274]​ en aquellos momentos territorio ruso.[275]​ Rumanía se apropió oficialmente de la región el 9 de abril, anexión que no reconocieron los Gobiernos de la Entente.[276]​ Estos se negaron a creer que Rumanía no podía seguir combatiendo.[275][274]​ A pesar de ello los políticos rumanos comenzaron a remodelar el Gobierno para comenzar las negociaciones de paz y obtener los mejores resultados posibles de ellas.[275]​ La dimisión de los ministros conservadores-demócratas llevó a la renuncia del gabinete de Brătianu.[277]​ Dada la renuencia de los liberales y de los conservadores-demócratas a firmar la paz,[278]​ el rey entregó la Presidencia del Gobierno al general Averescu,[266]​ dispuesto a ello.[279]​ Tras tratar en vano de lograr el mantenimiento de las promesas territoriales a Rumanía en caso de que firmase una paz separada, dio paso al germanófilo Alexandru Marghiloman el 18 de marzo.[280][202][274][279]​ El tratado preliminar con los imperios se rubricó, empero, durante el gobierno de Averescu, el 5 de marzo en Buftea,[247][281]​ dos días después de que el país quedase aislado tras la firma del Tratado de Brest-Litovsk entre aquellos y el Gobierno soviético.[202][279]​ Averescu había dimitido por la renuencia de los mandatarios a que se consumase la firma de lo acordado en Buftea; de Marghiloman se esperaba que lograse unas condiciones menos severas para el país, dada su actitud favorable a los alemanes,[207]​ ilusión que se desvaneció pronto.[279][247]

El 7 de mayo de 1918, Rumanía se vio obligada a firmar el Tratado de paz de Bucarest con los Imperios Centrales.[204][247][282][207][283]​ El país cedía la Dobruya a Bulgaria —el sur, pues el norte quedó en condominio de los Imperios centrales—[266]​ y los puertos de los Cárpatos a Austria-Hungría.[204][284][279][247][207]​ Los pueblos cedidos a esta a lo largo de la frontera tenían una población de setecientas veinticinco mil personas.[279]​ El país se comprometía además a sufragar la ocupación del territorio —que albergaba el 72 % de la población antes de la guerra—, permitir el transporte de tropas y arrendar los pozos de petróleo[285]​ a Alemania durante noventa años.[204][284][286][247]​ Debía vender además la cosecha a los imperios, que podían fijar los aranceles correspondientes.[285]​ Entregaba además la gestión de los puertos y de los astilleros.[287]​ Los vencedores obtenían también el control de banco central y de la reserva de divisas rumana.[285]​ A cambio, el país recibía la convulsa región de Besarabia.[204][261][266]​ En la práctica, el país se transformaba en una colonia de los imperios.[288][279]

El Gobierno Marghiloman: reforma agraria y anexión de Besarabia[editar]

Marghiloman organizó unas elecciones para reforzar su posición, en las que los liberales decidieron no participar y que se celebró según el antiguo sistema electoral que favorecía a los conservadores que, en efecto, las ganaron.[287]​ El presidente del Gobierno obtuvo la ratificación del tratado de paz del nuevo Parlamento, pero no que lo firmase el rey.[287][247]​ El Gobierno puso en marcha además un programa con escaso respaldo popular.[287]​ En la cuestión fundamental de la reforma agraria, Marghiloman pretendió aplicar unas medidas moderadas que creasen una clase de campesinado medio, políticamente moderado.[289]​ En cuanto a Besarabia, su Gobierno la urgió a aprobar la unión con Rumanía, como en efecto se hizo en la asamblea nacional el 27 de marzo, tras agitado debate.[290]​ La unión, sin embargo, se aprobó con condiciones: la región debía contar con autonomía, mantener su asamblea y se le debía permitir aplicar importantes reformas políticas (sufragio universal, derechos civiles, derechos de las minorías) y sociales.[291]​ Para los moldavos, la unión debía ser cuasi federal.[291]

Mientras, los alemanes fueron capaces de reparar los daños de los campos petrolíferos de Ploieşti y hacia el final de la guerra habían extraído un millón de toneladas de petróleo.[284]​ También requisaron dos millones de toneladas de grano de los agricultores rumanos.[284]​ Estos abastos fueron vitales para mantener a Alemania en la guerra hasta el final de 1918.[292]​ Dejaron a la población, empero, al borde del hambre.[284]

Aparentemente, con la firma de la paz por Rumanía, las promesas de ganancias territoriales del tratado con la Entente desaparecían pero, ante el interés francés de volver a contar con el nuevo ejército rumano para un nuevo ataque a las debilitadas tropas austro-germanas en los Balcanes y como soporte a los Ejércitos Blancos rusos, se volvió a despachar al general Henri Berthelot, artífice de la reorganización del ejército rumano en 1917 y con gran prestigio en el país, para lograr su vuelta al combate en septiembre de 1918.[293][294]​ Durante 1918, en todo caso, los Gobiernos aliados no aclararon si, pese a haber firmado una paz separada sin su venia, Rumanía seguía pudiendo reclamar las concesiones que se le habían prometido en el tratado de alianza de agosto de 1916.[295]

Rumanía vuelve a entrar en la guerra, noviembre de 1918[editar]

Después de la ofensiva de Tesalónica que logró forzar a Bulgaria a abandonar la guerra, Rumanía volvió a entrar en combate el 10 de noviembre de 1918,[293][283]​ un día antes de su final en el frente occidental.[294][296]​ Berthelot mandaba el llamado Ejército del Danubio, compuesto por tres divisiones, que, proveniente del frente macedonio, se aprestó a cruzar el Danubio en Giurgiu.[296]​ Para los alemanes, que dependían completamente del petróleo rumano para surtir de carburante a la aviación, a la mitad de sus camiones y a un tercio de los submarinos, la pérdida de Rumanía los dejaría con combustible para apenas dos meses de operaciones.[297]​ El avance aliado por los Balcanes hacia el norte amenazaba por tanto una región crucial para el Ejército alemán.[298]

El 3 de noviembre, Austria-Hungría firmó el Armisticio de Padua y el 6 se obligó a Marghiloman a renunciar y se formó un nuevo Gobierno de transición presidido por Constantin Coandă, respaldado por los liberales.[296]​ Coandă anuló las medidas aprobadas durante el gobierno anterior y se preparó para reanudar las hostilidades.[296]​ El 9 de noviembre, los rumanos exigieron a los Imperios centrales que evacuasen su territorio.[282]

El mismo día que los rumanos retomaron las operaciones militares, los alemanes comenzaron su retirada del territorio, que abandonaron por completo el 1 de diciembre, día en que el rey entró en la recuperada Bucarest.[299][300][283]​ El 12 de diciembre, Ion Brătianu asumió nuevamente la Presidencia del Gobierno.[300]

Los rumanos, con el apoyo de Berthelot y de los embajadores aliados, reclamaron el cumplimiento íntegro del tratado de alianza de 1916.[294]​ Los Gobiernos británico y francés, sin embargo, eran muy reacios a aceptar esta interpretación de la renovada beligerancia rumana.[301]​ Sostenían que la firma de la paz con los Imperios centrales por parte del Gobierno rumano les eximía de las obligaciones que habían contraído en el tratado de alianza con Bucarest.[302]

Consecuencias, cambios territoriales y tratados de paz[editar]

Anexiones efectivas[editar]

El 28 de noviembre de 1918, los representantes rumanos de Bucovina votaron a favor de la unión con el Reino de Rumanía; le siguió la proclamación de la unión de Transilvania con el Reino de Rumanía del 1 de diciembre de 1918 hecha por los representantes de los rumanos de Transilvania reunidos en Alba Iulia, mientras que los representantes de los sajones de Transilvania (minoría alemana) aprobaron la unión el 15 de diciembre en una asamblea en Mediaş.[299]​ El 11 de diciembre, la asamblea moldava anuló las condiciones de unión con Rumanía impuestas en marzo.[299]​ Bucovina, multicultural y con una importante población ucraniana en el norte de la región —la comunidad mayor de la región, aunque por poco margen —,[303]​ estaba ocupada militarmente por Rumanía desde el 11 de noviembre.[304]​ La Dieta regional, en la que solo quedaban los diputados rumanos, aprobó la unión con Rumanía la noche del 8 de diciembre.[303]​ En Transilvania el Partido Nacional Rumano había proclamado su intención de aplicar el derecho de autodeterminación de la población rumana en Hungría en una sesión del Parlamento húngaro el 18 de octubre.[305]​ El 31 de octubre el partido había formado un Consejo Nacional Rumano —especie de Gobierno provisional transilvano— con la cooperación del pequeño Partido Socialdemócrata Rumano y el 9 de noviembre había informado al nuevo Gobierno húngaro de su intención de tomar el control de la región.[305]​ Las negociaciones en Arad del 12-14 de noviembre en las que el Gobierno húngaro ofreció establecer un sistema confederal similar al suizo fracasaron ante la intransigencia de los transilvanos rumanos.[305]​ Animado por Brătianu, el Partido Nacional convocó una gran asamblea en Alba Iulia a la que asistieron unas cien mil personas de toda Transilvania y que aprobó el 1 de diciembre la unión con Rumanía.[305][306]​ El Gobierno rumano aceptó la unión el 11 del mismo mes.[305]

Conferencia de paz y guerra con Hungría[editar]

Ganancias territoriales rumanas tras la Primera Guerra Mundial, según el origen de los territorios:      Reino de Rumanía (1914)
-Territorios rusos:      Besarabia -Territorios austrohúngaros:
Territorios austriacos:      Bucovina Territorios húngaros:      Transilvania      Banato      Crișana      Maramureș

En enero de 1919, Brătianu, nuevamente primer ministro, se desplazó a París para encabezar la delegación rumana que iba a participar en la Conferencia de Paz de París.[307][308][302]​ Allí pasó seis meses defendiendo inflexiblemente la postura rumana, sin lograr, no obstante, todos los objetivos fijados en el tratado de 1916, aunque sí la anexión de Bucovina, Besarabia y Transilvania.[307][308][309]​ Alemania aceptó en los términos del Tratado de Versalles (artículo 259) renunciar a todas las prestaciones previstas por el Tratado de Bucarest en 1918.[310]

Reparto del Banato entre Hungría, Rumanía y Yugoslavia tras la Primera Guerra Mundial. Dos tercios fue adjudicado a Rumanía que, en principio, había pretendido anexárselo completamente.      Territorio adjudicado a Rumanía      Territorio adjudicado a Yugoslavia      Territorio adjudicado a Hungría

Mientras se celebraba la conferencia de paz, el ejército rumano había soslayado la línea de armisticio acordada entre los mandos militares aliados de los Balcanes y Hungría y había continuado ocupando el territorio transilvano.[311]​ Ante la inutilidad de prohibir los avances, los Aliados decidieron trazar una nueva línea de separación entre húngaros y rumanos el 25 de febrero que pasaba por Satu Mare, Oradea y Arad.[311]​ La comunicación de esta decisión al Gobierno húngaro el 20 de marzo causó una grave crisis política que precipitó la dimisión de Mihály Károlyi y la proclamación de la República Soviética Húngara[312]​ al día siguiente.[311]​ El control rumano de Transilvania, que contaba con una población húngara de 1.662.000 habitantes (34 %, según el censo de 1910), fue rechazado por la nueva Hungría surgida tras la guerra. Se desencadenó entonces una guerra entre la nueva República Soviética Húngara y el Reino de Rumanía, que formaba parte de una fuerza de la Entente que, junto con los ejércitos de Serbia y Checoslovaquia, atacó por todos los frentes a Hungría. Brătianu no obtuvo el deseado permiso aliado para avanzar contra la república soviética, pero preparó el ataque de todas maneras, que comenzó el 16 de abril de 1919, como aparente respuesta a un ataque húngaro a las líneas rumanas.[313]​ El ejército rumano venció a los soviéticos y solo se detuvo a comienzos de mayo en el Tisza, tanto por la insistencia de los Aliados como por los cálculos de Brătianu, que no deseaba que la caída de la república soviética diese paso a un Gobierno conservador y nacionalista que se opusiese a la expansión territorial rumana con apoyo de la Entente.[314]​ El 2 de julio y ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo en París, donde las potencias recriminaban a Brătianu su actuación, este abandonó la conferencia de paz y regresó a Rumanía.[314][312]​ El ejército rumano no se retiró de la línea del Tisza como le habían exigido las potencias y, tras ser atacado por los húngaros el 24 de julio, contraatacó y el 4 de agosto ocupó Budapest.[315]​ La contienda terminó con una ocupación parcial rumana de Hungría.

Las desavenencias con las potencias de la Entente —la situación en Hungría y las diferencias sobre los tratados de protección de las minorías—, hicieron que Brătianu dimitiese el 12 de septiembre y cediese aparentemente el poder a su antiguo ministro de Defensa, el general Artur Văitoianu.[316]​ Văitoianu se negó a su vez a aceptar las condiciones que las potencias deseaban imponer (retirada de Hungría, evaluación del material requisado durante la ocupación de esta, firma del tratado de minorías y del Tratado de Saint-Germain-en-Laye) y dimitió el 30 de noviembre.[316]​ El nuevo gabinete de Alexandru Vaida-Voevod, por el contrario, se avino a aceptar las condiciones de las grandes potencias aliadas para acabar con la tensión y obtener su apoyo en la posguerra.[317][318]​ Las fuerzas rumanas al retirarse permitieron al almirante Miklos Horthy entrar en la capital y ser proclamado poco más tarde regente de Hungría. El Tratado de Neuilly-sur-Seine con Bulgaria del 27 de noviembre dejó intacta la frontera de la Dobruya en el trazado del Tratado de Bucarest de 1913.[319]

En cuanto al Banato, que Brătianu había tratado infructuosamente de obtener completo dada la mayoría rumana de la región (habitada por unos seiscientos mil rumanos, cuatrocientos mil alemanes («suabos») y trescientos mil serbios), las potencias decidieron dividirlo aproximadamente según criterios lingüísticos y otorgaron los dos tercios orientales de la región a Rumanía.[320]​ Tras una ocupación transitoria francesa del territorio, el reino lo obtuvo el julio de 1920.[320]

Vaida-Voevod acordó con las potencias la retirada definitiva de Hungría en marzo de 1920 y el 4 de junio el país firmó el Tratado de Trianón, que puso fin a la guerra con Hungría y otorgó a Rumanía no solo toda Transilvania, sino algunas regiones al oeste de esta.[319]​ La conferencia de embajadores admitió la anexión de Besarabia el 28 de octubre, aunque dejó los detalles del tratado en manos de la Sociedad de Naciones en caso de que Rusia cambiase de gobierno.[319]​ Los soviéticos rechazaron reconocer la soberanía rumana sobre el territorio, que fue fuente permanente de tensión entre Rumanía y la URSS durante todo el periodo de entreguerras.[319]

Consecuencias territoriales, de población y económicas de la guerra[editar]

Porcentaje de muertes de militares durante la Primera Guerra Mundial para la Entente.

En el otoño de 1920, las nuevas fronteras rumanas habían recibido el reconocimiento internacional en general y el país había crecido notablemente, tanto en territorio como en población[321]​ (296 000 km² con 16 250 000 habitantes, según datos de 1919).[319]​ Apenas seiscientas mil personas de lengua rumana habían quedado fuera de las nuevas fronteras (doscientas cincuenta mil en la URSS, doscientas treinta mil en Yugoslavia, sesenta mil en Bulgaria y veinticuatro mil en Hungría).[319]​ Por contra, el país había adquirido abundantes minorías (un 30 % de la población).[319][322]​ También había perdido aproximadamente un 10 % de la población prebélica en el conflicto.[323][nota 19]​ Las pérdidas económicas debidas a la guerra también habían sido enormes (unos setenta y dos mil millones de lei-oro): en 1918 el país producía un 53 % menos de petróleo, un 59 % menos de carbón y un 81,6 % menos de hierro que en 1913-1914.[323]​ El transporte ferroviario había quedado desbaratado y se había perdido gran parte de las locomotoras y vagones.[323]​ La agricultura también se hallaba en situación grave: la zona cultivada se había reducido un 40 % y el país, tradicionalmente exportador de grano, tenía que importarlo para alimentar a la población.[323]​ Pese al crecimiento territorial, de población y de recursos originado por la guerra, la dificultad para integrar los nuevos territorios causón grandes problemas a la nueva «Gran Rumanía».[321]​ La economía tardó en recuperarse: hasta 1922 no se recobró el nivel de producción agraria de 1913 y el industrial solo se alcanzó en 1924.[325]​ La inflación de la posguerra y la desorganización del comercio suscitada por la contienda perduraron hasta mediada la década de 1920 y afectaron duramente a las clases más humildes.[325]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Varios territorios autrohúngaros contaban con una mayoría de población de cultura rumana: Transilvania, el Banato, Crișana y Maramureș.[19]​ En Bucovina también abundaban.[19]
  2. El norte de la región lo había recibido Rumanía como compensación por la pérdida de Besarabia, cedida a Rusia en 1878. El sur lo obtuvo en 1913.[26]
  3. Carol era príncipe desde 1866 y rey desde 1881.[26]
  4. El motivo del pacto fue el temor rumano al imperialismo ruso tras la pérdida de Besarabia tras la guerra ruso-turca de 1877.[26]​ Los rumanos querían coligarse con Alemania, pero esta insistió en que el pacto fuese entre Viena y Bucarest, si bien ella participó en la nueva liga.[31]
  5. Tan solo el monarca y el dirigente conservador Petre Carp abogaron, en vano, por entrar en guerra del lado de sus teóricos aliados de los Imperios centrales.[47][48][49][50][51]
  6. Según Grandhomme, a los dos bandos.[76]
  7. Las condiciones exigidas por el primer ministro rumano incluían el envío al país de trescientas toneladas diarias de munición, una ofensiva aliada coincidente con la entrada en guerra de Rumanía, otra de Rusia en Bucovina y Galitzia, tropas rusas para la Dobruya o un ataque en el frente macedonio.[91]
  8. Entre tres y cuatro millones de rumanos —dos y medio según Stevenson—[105]​ habitaban Transilvania.[55][66][41]​ Estos sufrían discriminación política y cultural a manos del Gobierno húngaro, nacionalista.[66][105]
  9. Según Lozano Cutanda, mucho mayor: diecinueve mil novecientos oficiales y ochocientos trece mil ochocientos soldados.[92]​ Hitchins aporta cifras más detalladas pero casi coincidentes con las de Lozano Cutanda: 19 843 oficiales y 813 758 soldados.[117]​ Strachan coincide con él.[5]​ También Ceaușescu.[119]​ Renouvin aporta cifras diferentes: quinientos sesenta mil soldados distribuidos en quince divisiones.[96]​ Por entonces la población del reino era de ocho millones de personas.[119]
  10. Ceaușescu detalla la organización del Ejército rumano en vísperas de su entrada en el conflicto: tres ejeŕcitos, cinco cuerpos de ejército, veintitrés divisiones de infantería, dos de caballería, seis brigadas mixtas, una brigada fronteriza, veintinueve batallones de reserva y veinte de milicianos, cuatro regimientos de artillería pesada, dos baterías de obuses de 210 mm, cuatro baterías de artillería de montaña, cincuenta y un cañones antiaéreos, cuatro escuadrones de aviación, doscientas veintinueve baterías, una flotilla fluvial de cuatro barcos y algunos torpederos.[119]
  11. El general Berthelot, jefe de la misión militar francesa destinada en Rumanía, compartía las críticas rusas a los mandos rumanos.[53]
  12. Quero Rodiles indica que los rumanos eran cerca de medio millón, en cualquier caso muy superiores en número al enemigo.[133]
  13. Torrey da cifras diferentes para las fuerzas enviadas al frente rumano entre agosto y diciembre de 1916: treinta y tres divisiones de infantería —diecisiete alemanas— y ocho de caballería —tres y media alemanas—.[152]​ Stevenson da las mismas cifras.[145]
  14. El día 9 según Ceaușescu.[153]
  15. Según Renouvin, el 18 de agosto.[143]
  16. Según Quero Rodiles, las pérdidas rumanas fueron mucho mayores: trescientas mil, cien mil de ellos prisioneros.[206]​ Lozano Cutanda da cifras similares.[202]
  17. Según Quero Rodiles, el frente del Seret lo defendían treinta divisiones rusas y seis rumanas.[206]
  18. Según Torrey, cien mil muertos y desaparecidos, cincuenta mil heridos y cien mil prisioneros.[12]​ Ceaușescu afirma que las bajas fueron doscientas cuarenta mil.[197]​ Grandhomme indica que fueron cincuenta mil los muertos, ochenta mil los heridos y ciento diez mil los prisioneros.[199]
  19. La guerra, y en especial las epidemias que había originado, causaron trescientas cuarenta mil muertes y dejaron doscientos mil heridos graves.[324]

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]