Rumania durante la Primera Guerra Mundial

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Campaña rumana
Frente balcánico en la Primera Guerra Mundial
Romanian troops at Marasesti in 1917.jpg
Tropas rumanas en Mărăşeşti en 1917.
Fecha 27 de agosto de 1916-diciembre de 1917, noviembre de 1918
Lugar Rumanía
Resultado Victoria de los Imperios Centrales, Armisticio de Focşani, Tratado de Bucarest (1918), Victoria de la Triple Entente, Tratado de Versalles (1919)
Beligerantes
Bandera de Bulgaria Bulgaria
Bandera de Imperio alemán Imperio alemán
Bandera de Imperio austrohúngaro Imperio austrohúngaro

Bandera otomana Imperio otomano
Bandera de Rumania Reino de Rumanía
Bandera de Rusia Imperio ruso
Comandantes
Bandera de Imperio alemán Erich von Falkenhayn
Bandera de Imperio alemán August von Mackensen
Bandera de Bulgaria Nikola Zhekov
Bandera de Bulgaria Panteley Kiselov
Bandera de Bulgaria Stefan Toshev
Bandera de Imperio austrohúngaro Franz Conrad von Hötzendorf
Bandera otomana Hilmi Paşa
Bandera de Rumania Constantin Prezan
Bandera de Rumania Alexandru Averescu
Bandera de Rumania Eremia Grigorescu
Bandera de Rumania Ioan Culcer
Bandera de Rusia Aleksei Brusilov
Bandera de Rusia Andrei Zayonchkovski
Bandera de Rusia Dmitry Shcherbachev
Fuerzas en combate
Bandera de Imperio alemán Cifra desconocida
Bandera de Imperio austrohúngaro Cifra desconocida
Bandera de Bulgaria 143 049[1]
Bandera otomana 20 000[2]
Bandera de Rumania 658 088 (al comienzo)[3]
Bandera de Rusia Cifra desconocida
Bajas
Desconocidas Bandera de Rumania 535 706 por todos los conceptos[4]
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La Campaña de Rumanía fue una campaña militar parte del frente balcánico durante la Primera Guerra Mundial, que enfrentó al Reino de Rumanía y al Imperio Ruso por una parte con los ejércitos de los Imperios Centrales.

Antecedentes[editar]

La Triple Alianza y la postura del rey y del gobierno[editar]

En el reino de Rumanía regía una dinastía de la Casa de Hohenzollern desde 1866. El rey de Rumania, Carol I de Hohenzollern, había firmado un tratado secreto con Alemania y el Imperio austrohúngaro, conocido como Triple Alianza, en 1883[5]​ que estipulaba que Rumanía se comprometía a ir a la guerra solamente en el caso de que el Imperio austrohúngaro fuese atacado.

Una vez comenzada la guerra mundial, Carol deseaba entrar participar junto a las Potencias Centrales, sus aliados de 1883, mientras que la opinión pública rumana (dominada por la clase media y la nobleza en un país con un 80 % de analfabetos sin derecho a voto)[6]​ y los partidos políticos se mostraron a favor de unirse a la Triple Entente. Así, Rumania se mantuvo neutral cuando estalló la guerra,[5]​ argumentando ante sus teóricos aliados que Austria-Hungría había iniciado la guerra y, en consecuencia, Rumania no tenía ninguna obligación formal para unirse a ellos, dado que su compromiso se limitaba a conflictos causados por un ataque a Austria-Hungría.

Negociaciones con los dos bandos[editar]

Para atraerse al país, los Imperios Centrales le ofrecieron Besarabia —por entonces territorio ruso—, mientras que los Aliados le prometieron Transilvania —austrohúngara—.[5]​ Al principio, los rumanos optaron por permanecer neutrales y observar el curso de la guerra, para asegurarse por qué bando se decantaba la victoria.[5]​ Mientras continuaba negociando con los dos bandos, el país vendía víveres a los Imperios Centrales a alto precio.[5]

En la primavera de 1915 y tras obtener de los Aliados la promesa de recibir Bucovina], Transilvania y el Banato, el país estuvo a punto de entrar en guerra, pero las graves derrotas rusas del verano le hicieron cambiar de parecer.[5]​ Las victorias aliadas en Verdún y en Bucovina, sin embargo, hicieron que en 1916 el Gobierno presidido por Ion Brătianu finalmente se decidiese a participar en la contienda, de lado de la Entente.[5]

Para entrar en la guerra al lado de los aliados Rumanía exigía el reconocimiento de sus derechos sobre el territorio de Transilvania,[7]​ que se hallaba controlado por Austria-Hungría desde el siglo xvii, a pesar de que los rumanos formaban la mayoría en el territorio (véase Historia de Transilvania). Los aliados aceptaron los términos a finales del verano de 1916 (véase Tratado de Bucarest (1916)). Si Rumania hubiese tomado partido por los Aliados a principios de año, antes de la Ofensiva Brusilov, tal vez esta no hubiese fracasado.[8]​ Rumanía desconfiaba, sin embargo, del Imperio ruso, que había aprovechado la guerra con el Imperio otomano en 1877 para anexionarse Besarabia. Según algunos historiadores militares de América, Rusia retrasó la aprobación de las exigencias rumanas debido a la preocupación por los proyectos territoriales rumanos sobre Besarabia, que contaba con una mayoría rumana.[9]​ Según el historiador británico John Keegan, antes de la entrada en guerra de Rumanía ya los aliados habían acordado en secreto no permitir la expansión territorial de Rumania cuando terminase la guerra.[10]

En 1915, el teniente coronel Christopher Thompson, que hablaba francés con fluidez, fue enviado a Bucarest como agregado militar británico a propuesta de Kitchener para facilitar la entrada de Rumanía en la contienda. Una vez en el país, Thompson opinó que Rumanía, con un Ejército mal armado y sin preparación adecuada, sería incapaz de mantener una guerra en dos frentes contra Austria-Hungría y Bulgaria se convertiría en una carga y no una ventaja para los Aliados. Esta opinión fue desechada por Whitehall, y Thompson firmó un convenio militar con Rumania el 17 de agosto de 1916.[7]​ A finales de 1916 hubo de tratar de mitigar las consecuencias de los reveses de Rumania en el frente, y supervisó la destrucción de los pozos de petróleo de Rumania para evitar que cayesen en manos de Alemania.[11]

En el verano de 1916, el Gobierno de Brătianu decidió que no podía retrasar la entrada de Rumanía en la guerra sin perder la oportunidad de obtener ganancias territoriales. La Ofensiva Brusilov contra Austria-Hungría había debilitado tanto a esta que era probable que solicitase la paz; si esto sucedía, se desvanecería la posibilidad de obtener Transilvania al no desintegrarse el imperio.[12]​ Además, Alemania se encontraba aparentemente enfrascada en las grandes batallas del frente occidental y la Entente se mostró dispuesta a desencadenar grandes ofensivas que ayudasen al avance de las tropas rumanas y a abastecerlas, como a aceptar finalmente las exigencias territoriales rumanas.[12]​ El acuerdo militar del 17 de agosto estipulaba que la Entente entregaría a Rumanía copiosa ayuda militar y financiera.[7]​ Para entonces, además, se había recogido la cosecha, si bien mientras se había dejado pasar el apogeo de la ofensiva rusa.[5]

Acuerdo con la Entente[editar]

El gobierno rumano firmó un tratado con los aliados el 17 de agosto de 1916[7]​ y declaró la guerra a las Potencias Centrales el 27 del mismo mes.[12]​ El Ejército rumano era bastante grande: estaba compuesto por seiscientos veinte mil hombres repartidos en veintitrés divisiones.[7]​ Sin embargo, sus oficiales habían recibido escasa formación y estaban mal equipados, mientras que más de la mitad de las tropas apenas habían recibido instrucción. Mijaíl Alekséyev creía que la entrada en la guerra de Rumanía no sería una ventaja, sino lo contrario: alargaría el frente, permitiría que los alemanes acometiesen Rusia desde territorio rumano y no supondría ventaja militar alguna, pues creía que el Ejército rumano era mediocre.[13]​ A la renuencia del alto mando ruso de enviar tropas a Rumanía se unió las malas comunicaciones entre los dos países: solamente existían dos líneas férreas de vía estrecha y ancho diferente.[14]​ Los rumanos tampoco contaban con los trenes necesarios para trasladar a las escasas tropas rusas que Alekséyev estaba dispuesto a enviarles.[14]

Además, el jefe del Estado Mayor alemán, general Erich von Falkenhayn, conjeturó que Rumanía acabaría combatiendo del lado de la Entente y ordenó que se preparasen planes para lidiar con ella. Gracias a la ocupación previa del Reino de Serbia en 1915, el fracaso de las operaciones de la Entente en Grecia y a los intereses territoriales por Dobrogea, los ejércitos búlgaros y otomanos también estaban dispuestos a marchar contra Rumanía.

El alto mando alemán, no obstante, estaba seriamente preocupado por la posibilidad de que Rumania entrara en la guerra del lado de sus enemigos, como reflejó el propio Hindenburg:[15]

Es cierto que un estado tan relativamente pequeño como Rumania nunca antes había tenido un papel tan importante y, de hecho, tan decisivo en la historia mundial en un momento tan favorable. Jamás antes dos grandes potencias como Alemania y Austria se encontraron tan a merced de los recursos militares de un país que apenas cuenta una vigésima parte de la población de los dos grandes estados. A juzgar por la situación militar, era de esperar que Rumania no tenía más que avanzar donde quisiese para decidir la guerra mundial en favor de las potencias que habían estado lanzándose contra nosotros en vano durante años. Así, todo parecía depender de que Rumania estuviese dispuesta a hacer uso de su ventaja momentánea.

El nuevo frente transilvano contaba por parte de los Imperios Centrales únicamente con treinta y cuatro mil miembros de los cuerpos de guardafronteras, gendarmería y tropas de la reserva.[12]​ Las defensas transilvanas eran, por tanto, débiles.[5]​ En el sur, sin embargo, había grandes fuerzas búlgaras reforzadas por tropas alemanas, todas al mando del conquistador de Serbia, von Mackensen.[16][5]

El ejército rumano, por su parte, dependía completamente de sus aliados occidentales para sus suministros de guerra y del deficiente y saturado sistema de transporte ruso para su abastecimiento.[16]​ Contaba además con las prometidas ofensivas aliadas para impedir que los Imperios pudiesen concentrar sus ejércitos para aplastar Rumanía.[16]​ Sus tropas, además, estaban mal entrenadas y equipadas y contaban con un cuerpo de oficiales deficiente.[16][17]​ Las tácticas rumanas estaban, asimismo, anticuadas.[16]​ Al menos un tercio de los soldados, que eran en su inmensa mayoría analfabetos, tenían que emplearse en mantener el suministro de las unidades, lo que reducía notablemente el tamaño real de estas.[7]

La entrada en guerra de Rumanía, agosto de 1916[editar]

Avance en Transilvania[editar]

Cartel propagandístico británico celebrando la entrada de Rumanía en la guerra en el bando de la Entente.
La invasión rumana de Austria-Hungría, agosto de 1916.

En la noche del 27 de agosto de 1916, tres ejércitos rumanos (1.º, 2.º y Del Norte) se desplegaron de acuerdo al plan de campaña (llamado "Hipótesis Z", que contenía también los objetivos políticos de la campaña),[18]​ atacando Transilvania a través de los pasos de montaña de los Cárpatos. El 3.er Ejército debía cubrir el sur del país y proteger el avance en el norte, a donde se destinarían el 80 % de las fuerzas.[18]​ En Transilvania, cuatrocientos mil rumanos avanzaban contra el 1.er Ejército austrohúngaro, compuesto por treinta y cuatro mil soldados.[14]

Los ataques lograron avances frente al débil 1.er Ejército austrohúngaro, que se retiró de las montañas.[14]​ En un tiempo relativamente corto, las ciudades de Braşov, Făgăraş y Miercurea Ciuc fueron capturadas y las tropas rumanas alcanzaron las afueras de Sibiu. Desde el comienzo, sin embargo, las unidades rumanas tuvieron problemas de abastecimiento, por las malas comunicaciones ferroviarias y por carretera entre Rumanía y Transilvania.[14]​ Preocupados por el suministro, los mandos limitaron la conquista al extremo suroriental de la región y ni siquiera tomaron Hermannstadt, que solo defendía la gendarmería.[14]

En todas partes, las tropas rumanas fueron calurosamente recibidas por la población rumana, que les proporcionó una ayuda considerable en términos de servicios, alojamientos, o de guía. Pero el Imperio austrohúngaro envió cuatro divisiones para reforzar sus líneas y, para mediados de septiembre, se detuvo la ofensiva rumana. Los rusos prestaron a Rumanía tres divisiones para las operaciones en el norte de Rumanía, pero escasos suministros.

La disposición de las unidades rumanas, pronto reducidas para sostener el frente sur con Bulgaria, era muy inadecuada: las unidades se hallaban cerca de los Cárpatos, pero más allá del límite de las líneas de suministro, aunque no lo suficientemente cerca de las líneas férreas para estorbar o impedir la concentración de fuerzas enemigas.[19]​ La comunicación entre ellas era además deficiente, lo que complicaba que actuasen coordinadamente.[19]

Lucha en el sur[editar]

Mientras los ejércitos rumanos avanzaban en Transilvania, los Imperios Centrales contraatacaron en el sur.[20]​ El general alemán August von Mackensen, al mando de un ejército multinacional (varias divisiones búlgaras una brigada alemana y el IV Cuerpo de Ejército otomano compuesto de dos divisiones) se acercó a la Dobruya tras los primeros choques con los rumanos.[21]​ Este ejército atacó hacia el norte desde territorio búlgaro desde el 3 de septiembre,[22]​ manteniéndose en la orilla derecha del Danubio y dirigiéndose hacia Constanţa. La guarnición rumana de Turtucaia, rodeada por tropas búlgaras (reforzadas por una columna alemana) se rindió el 6 de septiembre (véase: Batalla de Turtucaia (1916)),[23]​ tras únicamente tres días de combates; los rumanos perdieron cerca de un cuarto de sus tropas en el frente sur y se desencadenó una ola de pánico en la capital.[24]​ El jefe de la fortaleza, que contaba con más soldados que los atacantes, había prometido en vano que Turtucaia el Verdún rumano.[20]​ El 3.er Ejército Rumano hizo nuevos intentos de resistir la ofensiva del enemigo en Silistra, Bazargic, Amzacea y Topraisar, pero tuvo que retirarse bajo la presión de las fuerzas enemigas superiores. Silistra cayó en manos de Von Mackensen el 8 de septiembre, sin resistir.[20]​ Las victorias de Mackensen se vieron favorecidas por la falta de cumplimiento por parte de los aliados de la Entente de su compromiso de desencadenar una ofensiva en el frente de Salónica que aliviase o impidiese el ataque búlgaro y la insuficiencia de las tropas rusas destinadas al frente sureste.[23][25]

El plan rumano estipulaba que de los 142 523 hombres destinados el frente sur solamente la mitad se concentrarían en las áreas más expuestas al ataque búlgaro, permaneciendo la otra mitad en la orilla rumana del Danubio.[26]​ Tras diez días y gracias a la llegada de importantes refuerzos rusos, debían también tomar la ofensiva y destruir a los ejércitos búlgaros. El plan daba prioridad a la ocupación rumana de Transilvania, objetivo político, frente a los puramente militares, sin tener en cuenta la probabilidad de una ofensiva germano-búlgara como la que Mackensen llevó a cabo.[26]

El 15 de septiembre, el Consejo de Guerra de Rumanía decidió suspender la ofensiva de Transilvania y concentrarse en destruir el grupo de ejércitos de Von Mackensen en el sur.[27][28]​ El plan para llevarlo a cabo se denominó «Maniobra de Flămânda» y consistía en un ataque a la retaguardia de las fuerzas de los Imperios Centrales mediante el cruce del Danubio en Flămânda, coincidente con una ofensiva ruso-rumana en Dobruya hacia Cobadin y Kurtbunar.[29]​ La mitad del Ejército rumano se concentraría en el sur, contra las fuerzas de Von Mackensen; se formaría un Grupo de Ejércitos Sur al mando de Averescu con quince divisiones.[28]​ Entre las unidades rusas y rumanas, contaban con cierta ventaja numérica frente a las de Von Mackensen: 195 batallones, 55 escuadrones de caballería y 169 baterías frente a los 110, 28 y 72 de este.[28]

El 1 de octubre dos divisiones rumanas lograron cruzar el río en Flămânda y establecer una cabeza de puente de catorce kilómetros de ancho y cuatro de profundidad, que tomó al enemigo por sorpresa.[29]​ El éxito se debió principalmente a que el comandante alemán del sector no esperaba un ataque rumano, pues estaba convencido de que las fuerzas enemigas se concentraban simplemente para defender la capital.[28]​ La maniobra, sin embargo, no fue muy brillante: algunos de los pontones cedían ante el peso de los caballos y los cañones y algunas barcazas tenían vías de agua.[28]​ El mismo día se desencadenó la ofensiva ruso-rumana complementaria en el frente de la Dobruya —donde Zaionchovski mandaba nueve divisiones y media, tres de ellas rusas— que no logró grandes progresos; la coordinación entre rusos y rumanos era mala.[28]​ Precisamente el fracaso en abrirse paso en esta zona, junto con una fuerte tormenta en el Danubio en la noche del 1 al 2 de octubre que dañó gravemente los pontones en Flămânda y la flotilla austrohúngara que impedía su reparación convencieron al general rumano Alexandru Averescu de la conveniencia de cancelar el plan,[29]​ lo que tendría graves consecuencias para el resto de la campaña. El 3 de octubre, los rumanos abandonaron la operación.[28]

Refuerzos rusos al mando del general Andréi Zaionchovski lograron llegar a la zona para tratar de detener el avance de Mackensen antes de que este cortase el ferrocarril entre Constanţa y Bucarest. Hubo intensos combates, con ataques y contraataques hasta el 23 de septiembre.

Desavenencias entre rusos y rumanos[editar]

La cooperación entre rusos y rumanos fue muy deficiente.[28]​ Los primeros, además de desmandarse en el campo, despreciaban a las fuerzas rumanas, que tildaban de primitivas e incapaces de librar una guerra moderna.[28]​ Hubo casos de unidades rumanas que trataron de rendirse a los rusos, confundiéndolos con búlgaros.[28]​ Pese a las repetidas peticiones rumanas de más hombres, los rusos se limitaron a enviar un división más a mediados de septiembre, y siguieron enfrascados en vano en conquistar Kóvel.[28]

El fracaso del ataque en Macedonia[editar]

El gobierno rumano, sospechando que los búlgaros podrían utilizar su ataque a Transilvania para tratar de recuperar la Dobruya perdida en la Segunda Guerra Balcánica con apoyo austro-alemán, solicitaron el desencadenamiento de una ofensiva en el frente de Macedonia que impidiese a las Potencias Centrales concentrar sus tropas contra el sur de Rumanía.[20]​ El 17 de agosto de 1916 se firmaba en Bucarest un acuerdo que comprometía a la Entente a llevar a cabo tal ofensiva, aunque con gran reticencia británica.[30]​ El ejército aliado desplegado en el norte de Grecia era exiguo para acometer una ofensiva de importancia.[5]

El ataque estaba previsto para el 20 de agosto, pero el propio día 17 los búlgaros atacaron las líneas de la Entente en Macedonia, lo que retrasó la ofensiva prometida al Gobierno rumano hasta el 12 de septiembre de 1916.[30]​ Una vez iniciada, obtuvo un éxito notable: alcanzó Monastir el 2 de octubre y tomó la ciudad el 11 de noviembre.[30]​ La falta de reservas no permitió un avance mayor hasta 1918[30]​ y, en cualquier caso, el ataque no impidió que Rumanía fuese efectivamente acometida por el norte y por el sur y no tuvo consecuencias en la campaña rumana.[30][20]

La contraofensiva de las Potencias Centrales (septiembre-diciembre de 1916)[editar]

Concentración de fuerzas y recuperación de Transilvania[editar]

El mariscal francés Joffre pasa revista a tropas rumanas.

Gracias al excelente uso de los ferrocarriles, los austro-germanos lograron concentrar en el sureste tantas tropas como las de todo el Ejército rumano en tres semanas.[31]​ Mil quinientos trenes, la misma cantidad que los austrohúngaros habían empleado durante la movilización contra Rusia en 1914, atravesaron Hungría para llevarlas hasta el nuevo frente.[31]​ Para la tercera semana de septiembre, los ferrocarriles permitieron concentrar doscientos mil soldados en Transilvania, la mitad de ellos, alemanes.[20]

La retirada de fuerzas rumanas de Transilvania para emplearlas contra las unidades búlgaras en el sur en la fallida ofensiva de Flamanda dejó a los rumanos en inferioridad ante los Imperios Centrales: estos contaban ya con doce divisiones frente a las diez de los rumanos.[19]

El mando supremo de la campaña por parte de los Imperios Centrales se hallaba entonces en manos de Falkenhayn (que acababa de ser destituido como jefe del Estado Mayor alemán)[32][33]​ que comenzó el contraataque en Transilvania el 18 de septiembre.

El primer asalto lo sufrió el 1.er Ejército rumano cerca de la ciudad de Haţeg, que detuvo su avance. Ocho días después dos divisiones de montaña alemanas casi lograron aislar una avanzadilla rumana en las cercanías de Nagyszeben (actualmente Sibiu). Derrotados, los rumanos se retiraron a las montañas y los alemanes pudieron capturar el paso de Turnu Roşu.[19]​ El 4 de octubre, el 2.º Ejército rumano atacó el territorio de la monarquía austrohúngara en Brassó (la actual Braşov), pero el ataque fue repelido y el contraataque los obligó a retirarse aquí también. El 4.º Ejército rumano, en el norte del país, se retiró sin mucha presión de las tropas austrohúngaras de modo que el 6 de octubre el ejército rumano se encontraba de regreso en sus fronteras en todo el frente.[19]​ Para evitar la penetración de Von Falkenhayn en Valaquia, el alto mando rumano retiró unidades del sur y volvió a enviarlas a norte de la región, para bloquear los puertos de montaña, objetivo que logró durante el resto de octubre.[19]

El contraataque de las Potencias Centrales, septiembre-octubre de 1916.
El general búlgaro Toshev y el otomano Hilmi Paşa contemplan los combates en los alrededores de Medgidia.
Operaciones militares en Rumanía entre noviembre de 1916 y enero de 1917.
La caballería del comandante Falkenhayn entra en Bucarest, 6 de diciembre de 1916.

Avances de Von Mackensen en la costa y llegada de refuerzos rusos[editar]

En el frente búlgaro, el general Von Mackensen lanzó una nueva ofensiva el 21 de octubre, después de un mes de preparativos minuciosos, y su ejército, formado principalmente por unidades búlgaras y árabes, derrotó a las tropas ruso-rumanas al mando de Zaionchovski, que se retiraron en desbandada.[34]​ Este mandaba las dos divisiones de infantería y una de caballería —cincuenta mil soldados—, que Alekséyev había enviado a Rumanía.[14]​ La retirada permitió a Von Mackensen cortar el ferrocarril que unía Constanza, el principal puerto rumano, con el interior del país.[35]​ Los rusos ordenaron a los rumanos destruir el puerto, pero estos prefirieron entregarlo al enemigo con las grandes cantidades de petróleo y cereal que en él se hallaban antes que verlo arrasado.[35]​ Por su parte, la flotilla rusa que debía colaborar en la defensa del puerto simplemente se retiró, abandonando a las unidades rumanas de la ciudad.[35]​ Esta fue ocupada por las tropas enemigas el 22 de octubre. Tras la caída de Cernavodă, la defensa de la Dobruya no ocupada por el enemigo quedó en manos de los rusos, que fueron retirándose paulatinamente hacia las marismas del delta del Danubio. La desmoralización y falta de abastos de los rusos permitió entonces a Von Mackensen transportar secretamente a la mitad de sus tropas de vuelta a Svishtov en Bulgaria para preparar el cruce del Danubio. A finales de octubre, casi toda la Dobruya se hallaba en manos de los Imperios Centrales y Bucarest casi estaba aislada de la costa.[35]

Cuando Von Mackensen se acercó al delta del Danubio y por tanto a territorio ruso, la Stavka por fin reaccionó y comenzó a asignar grandes unidades al frente rumano: primero se mandó el 8.º Ejército, luego otro que, junto con el primero, formó el nuevo Ejército del Danubio, al mando de Sajarov; por fin, se envió también el 4.º.[35]​ En noviembre, los rusos trasladaron al sur treinta y seis divisiones de infantería y once de caballería, lo que produjo la saturación de las escasas líneas férreas.[35]​ El despliegue no se completó hasta mediados de diciembre.[35]​ Pese a las dificultades y la lentitud, la llegada de nuevas unidaes detuvo el avance búlgaro a lo largo de la costa.[35]

Ruptura del frente carpático[editar]

En el frente transilvano, las fuerzas de Falkenhayn realizaron amagos de atacar los pasos de montaña defendidos por los rumanos para localizar posibles puntos débiles. Tras varias semanas, concentró sus mejores tropas, el Alpen Korps, en el sur, para atacar el paso de Vulcan. El asalto comenzó el 10 de noviembre e incluyó al futuro mariscal de campo Erwin Rommel, por entonces joven oficial del ejército alemán. Rommel dirigió el día 11 el ataque de la Compañía de Montaña de Württemberg al monte Lescului. A principios de noviembre, los austro-germanos se apoderaron de los puertos occidentales de la cordillera.[35]​ A mediados de mes, habían alcanzado la llanura valaca y un cuerpo de caballería se encargó de despejar la ladera sur de los puertos para facilitar el avance.[35]​ Para entonces ya había nieve de las montañas y las operaciones pronto tendrían que suspenderse durante el resto del invierno. El 9.º Ejército de Falkenhayn también se abrió paso entre las montañas en otros puntos del frente y el ejército rumano se encontró en una situación crítica por la lucha constante y la escasez de suministros.

Cruce del Danubio y conquista de Bucarest[editar]

El 23 de noviembre, las mejores tropas de Mackensen cruzaron el Danubio en dos lugares cerca de Svishtov.[35]​ El grueso de las fuerzas rumanas se hallaba en el norte de Oltenia, tratando de frenar a las fuerzas de von Falkenhayn.[35]​ Los cuarenta batallones y ciento ochenta y ocho cañones de los atacantes superaban en número a los dieciocho batallones y cuarenta y ocho cañones de los defensores rumanos.[36]​ Este ataque sorprendió a los rumanos y el ejército de Von Mackensen fue capaz de avanzar rápidamente hacia Bucarest, encontrando una resistencia escasa.[37]​ El 29 de noviembre, tanto Von Mackensen como Von Falkenhayn amenazaban la capital.[36]​ Los franceses solicitaron tropas a los rusos para proteger la capital rumana, pero, dado que los rumanos no podían enviar los trenes suficientes para transportarlas, se abandonó este plan.[14]​ El ataque de Mackensen amenazaba con aislar la mitad del ejército rumano, por lo que el jefe del Estado Mayor rumano (el recientemente ascendido general Prezan) intentó un desesperado contraataque sobre la fuerza alemana, un plan del jefe de la misión militar francesa en Rumanía, Henri Berthelot, que había sido el jefe del Estado Mayor de Joseph Joffre durante la primera batalla del Marne.[36]​ El plan era audaz y empleaba todas las reservas del ejército rumano,[36]​ pero se necesitaba la cooperación de las divisiones rusas para contener la ofensiva de Von Mackensen mientras la reserva rumana ocupaba la brecha entre este y Von Falkenhayn. Sin embargo, el ejército ruso no aprobó el plan y no apoyó el ataque. Solamente ante una petición del rey al zar se logró que tropas rusas acudieran a la defensa de la capital, pero en escaso número y muy lentamente, apenas participando en los combates alrededor de la misma.[38]​ Alekséyev creía que la región no podía defenderse y solo deseaba proteger Moldavia, por lo que apenas envió un cuerpo de caballería a la capital rumana.[39]

El 1 de diciembre, el ejército rumano siguió adelante con la ofensiva. Von Mackensen fue capaz de trasladar sus fuerzas para hacer frente al asalto repentino y las fuerzas de Falkenhayn respondieron con ataques en todo el frente. Tras tres días el ataque había sido rechazado y los rumanos se retiraban en todas partes. El gobierno rumano y la corte se trasladaron a Iaşi. La caballería de Falkenhayn capturó Bucarest el 6 de diciembre.[38][40]​ Von Mackensen alcanzó la ciudad al día siguiente.[36]​ Las lluvias y las carreteras terribles fueron lo único que salvó a los restos del Ejército rumano, que sufrió la captura de ciento cincuenta mil de sus soldados, quedando únicamente setenta[36]​ mil listos para formar parte del nuevo frente de los quinientos sesenta mil movilizados.[38]​ La retirada rumana se convirtió en una desbandada, mezclándose los soldados con los refugiados que huían de los ejércitos invasores.[38]

Los rusos se vieron obligados entonces a enviar numerosas divisiones a la zona fronteriza para evitar una invasión del sur de Rusia; la llegada de estas tropas detuvo finalmente el avance de los Imperios Centrales en el Siret en enero de 1917.[36]​ Treinta y seis divisiones de infantería y once de caballería, además de las tres enviadas al comienzo de la campaña, hubieron de destinarse para sostener el frente rumano.[41]​ Esto suponía el 23 % de las unidades de infantería y el 37 % de las de caballería del frente ruso.[41]​ Los rusos hubieron de ocuparse de la práctica totalidad del frente rumano.[41]​ Tras diversos combates, el frente con el ejército austrohúngaro se estabilizó a mediados de enero de 1917. El ejército rumano continuaba luchando, pero dos tercios de Rumanía se hallaba bajo ocupación alemana.[40]

De la zona ocupada, los Imperios obtuvieron gran cantidad de suministros que les permitió continuar combatiendo hasta 1918: entre otros, más de mil toneladas de petróleo, dos de cereal, doscientas mil de madera, cien mil vacas y doscientos mil cabras y cerdos.[31]

Las bajas rumanas se estiman en alrededor de doscientas cincuenta mil (incluidos los prisioneros de guerra)[cita requerida]. Las pérdidas alemanas, austriacas, búlgaras y otomanas se estiman en 60,000.[cita requerida]

La contraofensiva de 1916 fue una hazaña impresionante para el ejército alemán y sus generales Falkenhayn y Mackensen[42]​ así como el ejército búlgaro[cita requerida] comandado por Stefan Toshev, Panteley Kiselov y Todor Kantardzhiev. Tras solamente ciento veinte días de campaña, dos tercios del territorio rumano había quedado en manos de los Imperios Centrales,[40]​ únicamente setenta mil tropas rumanas quedaban guardando un frente de treinta kilómetros de los cuatrocientos cincuenta mil que habían entrado en combate y el ejército ruso se había visto obligado a destinar un millón de hombres a sostener el resto del frente.[43]

La campaña de 1917[editar]

Trincheras rumanas.

La lucha continuó en 1917 dado que la parte norte de Rumanía se mantuvo libre de tropas de los Imperios Centrales. Se aplicó una estrategia de triángulo, con el 4.º Ejército rumano, que no había sido aniquilado en la campaña de 1916, defendiendo Iaşi desde las montañas moldavas, afrontando repetidos asaltos alemanes.

A la vez se llevaba a cabo una labor de reconstrucción del ejército rumano, que se realizó en Moldavia y no en Ucrania por insistencia del rey Fernando y del Gobierno, a pesar de la postura rusa, que favorecía la última región. Tanto Francia como el Reino Unido aportaron su ayuda a esta tarea. Entregaron a los rumanos ciento cincuenta mil rifles, dos mil ametralladoras, un millón trescientos mil granadas, trescientos cincuenta y cinco cañones y una misión militar francesa de asesoramiento, formada por mil seiscientas personas al mando del general francés Henri Mathias Berthelot, conocido en Rumanía como taica Bertălău, supervisó el proceso y ayudó al entrenamiento de las nuevas formaciones. A finales de la primavera de 1917 el nuevo ejército rumano contaba con cuatrocientos mil hombres distribuidos en quince divisiones de infantería y dos de caballería, con doce escuadrones en su fuerza aérea. Los rusos habían destinado un millón de hombres al frente rumano.

El general alemán Von Falkenhayn, en el frente transilvano.

En mayo las fuerzas ruso-rumanas pasaron al ataque como parte de la Ofensiva de Kérenski. El desempeño del ejército rumano mejoró notablemente respecto del de 1916, sorprendiendo a sus aliados rusos, cuyas tropas se estaban volviendo menos fiables en parte por la propaganda bolchevique. Tras abrirse paso ante los austrohúngaros gracias a la batalla de Mărăşti, los ruso-rumanos hubieron de detenerse ante el fracaso de la ofensiva en Rusia.[44]​ La posición rumana se volvió entonces peligrosa, habiéndose retirado treinta kilómetros el 8.º Ejército ruso que cubría el flanco rumano, sin haber participado en la ofensiva anterior.[45]

Mackensen trató entonces de contraatacar en Mărăşeşti, sin lograr avances[46]​ y una ofensiva simultánea en Oituz por parte de los austrohúngaros también fracasó.[47]​ En conjunto, estas operaciones representaron un triunfo para Rumanía, que mantenía los territorios de 1916 frente a las ofensivas del enemigo.

Cuando los bolcheviques tomaron el poder en Rusia y firmaron el Tratado de Brest-Litovsk, Rumanía quedó aislada y rodeada por las Potencias Centrales y no tuvo más remedio que negociar un armisticio, firmado por los combatientes el 9 de diciembre de 1917, en Focşani.[48]

Última etapa[editar]

El Tratado de Bucarest[editar]

En febrero, a punto de lograr un tratado de paz con Ucrania, los Imperios amenazaron con romper el armisticio, mientras que Lenin ordenaba una ofensiva contra Rumanía por la ocupación por esta de Besarabia, en aquellos momentos territorio ruso.[49]​ Los gobiernos de la Entente, sin embargo, se negaron a creer que Rumanía no podía seguir combatiendo.[49]​ A pesar de ello los políticos rumanos comenzaron a remodelar el gobierno para comenzar las negociaciones de paz y obtener los mejores resultados posibles.[49]​ El mismo mes de febrero era nombrado primer ministro el general Averescu que, tras tratar en vano de lograr el mantenimiento de las promesas territoriales a Rumanía en caso de que firmase una paz separada, dio paso al germanófilo Alexandru Marghiloman en marzo.[50]

El 7 de mayo de 1918 Rumanía se vio obligada a firmar el Tratado de paz de Bucarest con los Imperios Centrales.[40]​ El país cedía la Dobruya a Bulgaria y los puertos de los Cárpatos a Austria-Hungría.[40]​ Se comprometía además a sufragar la ocupación del territorio, permitir el transporte de tropas por su territorio y arrendar los pozos de petróleo a Alemania durante noventa años.[40]​ A cambio, el país recibía la convulsa región de Besarabia.[40]

Los alemanes fueron capaces de reparar los daños de los campos petrolíferos de Ploieşti y hacia el final de la guerra habían extraído un millón de toneladas de petróleo. También requisaron dos millones de toneladas de grano de los agricultores rumanos. Estos abastos fueron vitales para mantener a Alemania en la guerra hasta el final de 1918.[51]

Aparentemente, con la firma de la paz por Rumanía, las promesas de ganancias territoriales del tratado con la Entente desaparecían pero, ante el interés francés de volver a contar con el nuevo ejército rumano para un nuevo ataque a las debilitadas tropas austro-germanas en los Balcanes y como soporte a los Ejércitos Blancos rusos, se volvió a despachar al general Henri Berthelot, artífice de la reorganización del ejército rumano en 1917 y con gran prestigio en el país, para lograr su vuelta al combate.[52]

Rumanía vuelve a entrar en la guerra, noviembre de 1918[editar]

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El frente rumano durante la Primera Guerra Mundial.

Después de la ofensiva de Tesalónica que logró forzar a Bulgaria a abandonar la guerra, Rumanía volvió a entrar en combate el 10 de noviembre de 1918,[52]​ un día antes de su final en el frente occidental.

Cambios territoriales y tratados de paz[editar]

El 28 de noviembre de 1918, los representantes rumanos de Bucovina votaron a favor de la unión con el Reino de Rumanía, seguida de la proclamación de la unión de Transilvania con el Reino de Rumanía del 1 de diciembre de 1918 por los representantes de los rumanos de Transilvania reunidos en Alba Iulia, mientras que los representantes de los sajones de Transilvania (minoría alemana) aprobaron la unión el 15 de diciembre en una asamblea en Mediaş.

El Tratado de Versalles reconoció estas declaraciones en el marco del derecho de autodeterminación de los pueblos (véase Catorce Puntos). También Alemania estuvo de acuerdo, en los términos del mismo Tratado (artículo 259), a renunciar a todas las prestaciones previstas por el Tratado de Bucarest en 1918.[53]

En diciembre Brătianu, nuevamente primer ministro, se había desplazado a París para encabezar la delegación rumana.[54]​ Allí pasó seis meses defendiendo inflexiblemente la postura rumana, sin lograr, no obstante, todos los objetivos fijados en el tratado de 1916, aunque sí la anexión de Bucovina, Besarabia y Transilvania.[54]

El control rumano de Transilvania, que contaba con una población húngara de 1.662.000 habitantes (34%, según el censo de 1910), fue rechazado por la nueva Hungría surgida tras la guerra. Se desencadenó entonces una guerra entre la nueva República Soviética Húngara y el Reino de Rumanía, que formaba parte de una fuerza de la Entente que, junto con los ejércitos de Serbia y Checoslovaquia, atacó por todos los frentes a Hungría. La contienda terminó con una ocupación parcial rumana de Hungría. Las fuerzas rumanas al retirarse permitieron al almirante Miklos Horthy entrar en la capital y ser proclamado poco más tarde regente de Hungría.

Análisis militar de la campaña[editar]

Porcentaje de muertes de militares durante la Primera Guerra Mundial para la Entente.
Evolución de las fronteras de Rumanía entre 1859-2010, que muestra las ganancias territoriales rumanas tras la Primera Guerra Mundial.

La contraofensiva de las Potencias Centrales en 1916 fue una hazaña de ejército alemán y, particularmente, de sus generales Falkenhayn y Mackensen.[42]​A pesar de las varias victorias tácticas rumanas a lo largo del año, no se pudo frenar el avance rápido alemán, debido en parte a la superioridad en entrenamiento y material de estas respecto a sus enemigas.[55]​ Rumanía entró en la guerra en un mal momento. La entrada en el lado de los aliados en 1914 o 1915 podría haber evitado la conquista de Serbia. Su participación a principios de 1916 podría haber permitido a la ofensiva Brusilov tener éxito.

La desconfianza era mutua entre Rumanía y Rusia, la única gran potencia que estaba en la posición de prestar ayudar directa a Rumanía, lo que no facilitó la cooperación entre los dos aliados. El desempeño de las tropas rusas, sobre todo al comienzo de la campaña, no fue brillante y, tras el estallido de la Revolución de Octubre, volvió a dejar en mala posición a Rumanía, que se vio obligada a solicitar un armisticio.

El general Vincent Esposito sostiene que el alto mando de Rumanía cometió graves errores estratégicos y operativos:[42]

Militarmente, la estrategia de Rumanía no podía haber sido peor. En la elección de Transilvania como objetivo inicial, el ejército rumano ignoraba al ejército de Bulgaria a su retaguardia. Cuando el avance a través de las montañas se detuvo, el alto mando se negó a ahorrar fuerzas en ese frente para permitir la creación de una reserva móvil con el contrarrestar los ataques posteriores de Falkenhayn. En ninguna parte del frente lograron los rumanos concentrar sus fuerzas lo suficiente como para alcanzar la superioridad necesaria.

El fracaso del frente de Rumanía para la Entente fue también el resultado de varios factores fuera del control de ésta. La fallida ofensiva en el frente macedonio no cumplió con las expectativas rumanas de garantizar su seguridad ante un posible ataque búlgaro.[56]​ Esto imposibilitó que pudiese rematar con éxito su ofensiva en Transilvania ya que obligó a Rumanía a destinar parte de las tropas de esta ofensiva a defender la Dobruya.[57]

Además, los soldados rusos no alcanzaron los doscientos mil inicialmente solicitados por los rumanos.[58]​ Esto dejó a Rumanía en una situación difícil, con la Entente incapaz de proporcionar el apoyo que había prometido inicialmente, produciéndose una estabilización del frente en vez de la derrota definitiva de Austria-Hungría como pretendía originalmente la Entente.[55]​ Las sucesivas derrotas en la Dobruja parecen haberse debido tanto al mediocre mando ruso como a la escasa calidad de las tropas, tanto rusas como rumanas, destinadas a esta parte del frente.[59]

En el frente norte el 9.º Ejército ruso tardó demasiado en atacar a los austrohúngaros para que su acción ayudase a los rumanos, pero el Ejército del Norte rumano, contiguo se portó de forma mediocre.[60]​ El transporte entre Rusia y Rumanía tampoco fue eficaz, tanto por problemas técnicos como por las continuas disputas entre ambos países.[60]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Българската армия в Световната война 1915 - 1918, vol. VIII , pag. 792
  2. Българската армия в Световната война 1915 - 1918, vol. VIII , pag. 283
  3. România în războiul mondial (1916-1919), vol. I, pag. 58
  4. http://www.pbs.org/greatwar/resources/casdeath_pop.html
  5. a b c d e f g h i j k Stavrianos, 1958, p. 564.
  6. Torrey, 1998, p. 12.
  7. a b c d e f Stone, 1975, p. 264.
  8. Cyril Falls, The Great War p. 228
  9. Vincent Esposito, Atlas of American Wars, Vol 2, text for map 37
  10. John Keegan, The First World War, pg. 306
  11. To Ride the Storm: The Story of the Airship R.101 by Sir Peter G. Masefield, pages 16-17 (1982, William Kimber, London) ISBN 0-7183-0068-8
  12. a b c d Torrey, 1998, p. 139.
  13. Stone, 1975, pp. 273-274.
  14. a b c d e f g h Stone, 1975, p. 274.
  15. Paul von Hindenburg, Out of My Life, Vol. I, trans. F.A. Holt (New York: Harper & Brothers, 1927), 243.
  16. a b c d e Torrey, 1998, p. 140.
  17. Stone, 1975, pp. 264-265.
  18. a b Torrey, 1998, p. 141.
  19. a b c d e f Stone, 1975, p. 278.
  20. a b c d e f Stone, 1975, p. 276.
  21. Българската армия в Световната война 1915 - 1918, vol. VIII , pag. 282-283
  22. Torrey, 1998, p. 158.
  23. a b Torrey, 1998, p. 155.
  24. Torrey, 1998, p. 159.
  25. Stavrianos, 1958, pp. 564-565.
  26. a b Torrey, 1998, p. 142.
  27. Torrey, 1998, pp. 155, 165.
  28. a b c d e f g h i j k Stone, 1975, p. 277.
  29. a b c Torrey, 1998, p. 167.
  30. a b c d e Torrey, 1998, p. 134.
  31. a b c Stone, 1975, p. 265.
  32. Torrey, 1998, p. 168.
  33. Stone, 1975, p. 269.
  34. Stone, 1975, pp. 278-279.
  35. a b c d e f g h i j k l Stone, 1975, p. 279.
  36. a b c d e f g Stone, 1975, p. 280.
  37. Torrey, 1998, p. 247.
  38. a b c d Torrey, 1998, p. 249.
  39. Stone, 1975, pp. 277, 279-280.
  40. a b c d e f g Stavrianos, 1958, p. 565.
  41. a b c Torrey, 1998, p. 185.
  42. a b c Vincent Esposito, Atlas of American Wars, Vol 2, text for map 40
  43. Torrey, 1998, p. 252.
  44. Torrey, 1998, p. 279.
  45. Torrey, 1998, p. 281.
  46. Torrey, 1998, p. 284.
  47. Torrey, 1998, p. 287.
  48. Torrey, 1998, p. 219.
  49. a b c Torrey, 1998, p. 223.
  50. Torrey, 1998, p. 224.
  51. John Keegan, World War I, pg. 308
  52. a b Torrey, 1998, p. 225.
  53. Articles 248 - 263 - World War I Document Archive
  54. a b Torrey, 1998, p. 230.
  55. a b http://ro.wikisource.org/wiki/R%C4%83sboiul_pentru_%C3%AEntregirea_neamului_rom%C3%A2nesc_%281916_-_1919%29#R.C4.83sboiul_Rom.C3.A2niei.
  56. Torrey, Romania and World War I, p. 27
  57. Istoria României, Vol. IV, p. 366
  58. Torrey, Romania and World War I, p. 65
  59. Torrey, 1998, p. 240.
  60. a b Torrey, 1998, p. 245.

Bibliografía[editar]

  • Esposito, Vincent (ed.) (1959). The West Point Atlas of American Wars - Vol. 2; maps 37-40. Frederick Praeger Press.
  • Falls, Cyril. The Great War (1960), pp. 228-230.
  • Keegan, John. The First World War (1998), pp. 306-308. Alfred A. Knopf Press.
  • Torrey, Glenn L. (1998). Romania and World War I (en inglés). Center for Romanian Studies. p. 400. ISBN 9789739839167. 
  • Stavrianos, L. S. (1958). The Balkans since 1453 (en inglés). Dryden Press. p. 970. OCLC 418969. 
  • Stone, Norman (1975). The eastern front, 1914-1917 (en inglés). Hodder and Stoughton. p. 348. ISBN 9780684144924. 

Enlaces externos[editar]