Fracturación hidráulica

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La fracturación hidráulica, fractura hidráulica o estimulación hidráulica[1] (también conocida por el término en inglés fracking) es una técnica para posibilitar o aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo. El procedimiento consiste en la perforación de un pozo vertical en el cual, una vez alcanzada la profundidad deseada, se inyecta a presión algún material en el terreno, con el objetivo de ampliar las fracturas existentes en el sustrato rocoso que encierra el gas o el petróleo y que son típicamente menores a 1 mm, favoreciendo así su salida hacia el exterior. Habitualmente el material inyectado es agua con arena y productos químicos, cuya finalidad es favorecer la fisuración o incluso la disolución de la roca.

Se estima que en 2010 esta técnica estaba presente en aproximadamente el 60 % de los pozos de extracción en uso.[2] Debido al aumento del precio de los combustibles fósiles, que han hecho económicamente rentables estos métodos, se está propagando su empleo en los últimos años, especialmente en los Estados Unidos.

Respecto al componente inyectado, está basado en un 99,51 % de agua y arena y un 0,49 %[3] de aditivos sostén. Son éstos los que generan más polémica, pues sus detractores afirman que incluyen sustancias tóxicas, alergénicas y cancerígenas, dejando el subsuelo en condiciones irrecuperables. Mientras que los defensores de esta técnica de extracción aseguran que los aditivos utilizados se pueden encontrar en elementos de uso doméstico. Su finalidad es generar las vías necesarias para extraer el gas de esquisto, mantener los canales abiertos y preservar a los hidrocarburos para evitar que se degraden durante la operación.

Historia[editar]

Las inyecciones en el subsuelo para favorecer la extracción de petróleo se remontan hasta 1860, en la costa este norteamericana, empleando por aquel entonces nitroglicerina. En 1930 se empezaron a utilizar ácidos en lugar de materiales explosivos, pero es en 1947 cuando se estudia por primera vez la posibilidad de utilizar agua. Este método empezó a aplicarse industrialmente en 1949 por la empresa Stanolind Oil.[2] Junto con el agua se incluye una cierta cantidad de arena para evitar que las fracturas se cierren al detenerse el bombeo, y también se añade en torno a un 0,5 % de aditivos, compuestos por entre 3 y 12 aditivos químicos,[4] cuya función es evitar que el gas y el petróleo se contaminen e impedir la corrosión. Sin embargo no es hasta el año 2002 cuando se combina el uso de agua tratada con aditivos que reducen la fricción con la perforación horizontal y la fractura en múltiples etapas.

En Estados Unidos se estima que la generalización de este método ha aumentado las reservas probadas de gas cerca de un 47 % en cuatro años y en 11 % la estimación de existencia de petróleo.[5] Además, en ese país, en 2012 se crearon gracias a los hidrocarburos no convencionales extraídos a través de la fractura hidráulica 2,1 millones de empleos y contribuyó en 283 miles de millones de dólares a su economía. Asimismo, según un informe,[6] se crearán 3,3 millones de nuevos trabajos y sumará 468 miles de millones de dólares al crecimiento de Estados Unidos al final de la década.

Hasta 2010, se calcula que se han realizado 2,5 millones de fracturaciones hidráulicas en todo el mundo.[2]

Regulación[editar]

Un informe del Parlamento Europeo recomienda su regulación y que se hagan públicos los componentes que se emplean en los pozos de perforación. El Parlamento búlgaro prohibió su uso en 2012. En España, aunque el gobierno autonómico de Cantabria aprobó la Ley en la que se regula la prohibición de la técnica de fracturación hidráulica, el Senado nacional aprobó la Ley de garantía de suministro eléctrico, en la cual se incluyeron los procesos de estimulación hidráulica como alternativa para generar energía en Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla. A esta iniciativa se sumó la modificación de la Ley de Conservación de la Naturaleza del País Vasco, que permite la exploración y explotación de hidrocarburos no convencionales.[7]

En diciembre de 2012, en Gran Bretaña se levantó la moratoria de 18 meses que se había puesto sobre esta tecnología de extracción y comenzó a impulsar su utilización promoviendo la inversión anunciando grandes exenciones fiscales para impulsar la estimulación hidráulica.[8]

India también aprobó la explotación de gas de esquisto, luego de dos años de estudio de su política energética y Turquía comenzó a prepararse para la explotación de no convencionales.[9]

En Latinoamérica, el país que comenzó su desarrollo fue Argentina, en la Formación Vaca Muerta, ubicada en la provincia de Neuquén. Este país ocupa a nivel mundial el segundo puesto en recursos de gas no convencional y el cuarto en petróleo.[10]

A fecha de 2013, la fracturación hidráulica ha sido prohibido en Francia, así como en algunos lugares de los Estados Unidos, como Búfalo (Estado de Nueva York) y Pittsburg (Pensilvania). Existen, además, moratorias en Canadá y Sudáfrica.[11]

Repercusiones en el medio ambiente[editar]

Estados Unidos fue el primer país en utilizar la fractura hidráulica para extraer gas y petróleo y, por lo tanto, es usado como referente en el análisis de los aspectos ambientales. Una de las acusaciones se basa en un informe de la Universidad de Cornell, el cual aseguraba que esta técnica aumenta el gas invernadero,[12] inclusive en mayor medida que el carbón. Sin embargo, se ha comprobado que los parámetros tomados fueron erróneos,[cita requerida] como ser el hecho de no haber tenido en cuenta el tiempo de vida del metano en la atmósfera (más corto que el dióxido de carbono). Según la Agencia de Protección Ambiental (EPA), el gas natural produce la mitad de dióxido de carbono, menos de un tercio de óxidos de nitrógeno y un 1 % de óxidos de azufre en la planta generadora al compararlo con las emisiones de aire promedio de la generación con carbón.[13]

Los detractores de la técnica aducen la existencia de riesgos tales como la emisión a la atmósfera de contaminantes, la contaminación de aguas subterráneas debido a la fuga de fluidos de fracturación y por el vertido incontrolado de aguas residuales al exterior. Sin embargo, esto puede ser controlado a través de medidas de seguridad como la utilización de casing y cemento para aislar los acuíferos y el tratamiento del agua para su reutilización en los pozos de extracción. Los fluidos de fracturación pueden contener sustancias peligrosas y su reflujo, metales pesados y materiales radiactivos procedentes del subsuelo [14] . Por otra parte, cerca de los pozos de gas se ha registrado contaminación de aguas subterráneas con metano,[15] [16] así como con cloruro de potasio, que provoca la salinización del agua potable [14] , sin embargo, tomándose las precauciones necesarias, no existen pruebas de que exista un riesgo real [17] .

De igual modo, se difundió de amplia manera la película Gasland, la cual denunciaba la contaminación del agua con metano. De allí sale la famosa foto del agua que se prende fuego. Su director, Josh Fox, tiempo después, admitió que antes de realizar el filme sabía que la zona era conocida por tener metano biogénico (formado naturalmente), causante de esa llamarada que hizo famoso a su documental.[18] . Al respecto, mucha de la información difundida por la película ha sido desmentida [19] , incluso llegando a emitirse un cortometraje en respuesta [20] que aborda algunos de los puntos más conflictivos tocados en la película y los contrasta con información fehaciente y científicamente avalada.

Otra repercusión de la extracción de gas de esquisto es un alto índice de ocupación de tierra debido a las plataformas de perforación, las zonas de aparcamiento y maniobra para camiones, equipos, instalaciones de procesamiento y transporte de gas, así como las carreteras de acceso. Con todo, esta situación no genera un inconveniente importante, debido a que la mayoría de las extracciones se hacen en lugares poco habitados y que, al entrar el pozo en producción, sólo queda en la superficie una cañería muy reducida.

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) elaboró un informe que asocia la fracturación hidráulica con la contaminación de las aguas en el estado de Wyoming. Cabe destacar que en esa área, la formación con hidrocarburos se encuentra a 372 m de profundidad, mientras que la base de los acuíferos se ubica a 244 m. Se han intentado exponer supuestos daños en terrenos agrícolas acompañando como muestra de ello una foto de un campo de pruebas nucleares en Nevada, de mediados del siglo pasado.[cita requerida]

Un informe emitido en junio de 2011 por la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo, concluye que con la fracturación hidráulica se produce una «emisión de contaminantes a la atmósfera, contaminación de las aguas subterráneas debido a caudales de fluidos o gases provocados por escapes o vertidos, fugas de líquidos de fracturación y descargas no controladas de aguas residuales, así como la utilización de más de 600 productos químicos para liberar el gas natural».[21] Sin embargo, esta cantidad de químicos, como también los aparecidos en el informe del Centro Tyndall, no son elaborados con información concreta. La metodología es tomar como referencia las declaraciones obligatorias de almacenamiento de productos químicos de más de 4,5 toneladas en Estados Unidos y estimar que los allí declarados son utilizados para la fractura hidráulica.[cita requerida]

A este respecto, en 2009, la Asociación Norteamericana de Suministradores de Gas Natural (NGSA) afirmó que no se había confirmado ningún caso de contaminación de acuíferos [22] . Un estudio del UT Austin's Energy Institute del Dr. Charles Groat, de la Universidad de Texas, defendió la tesis de la NGSA, aunque a finales del 2012 fue cuestionado por conflicto de intereses al revelarse que dicho profesor trabajaba para una empresa de perforación durante la realización y publicación del estudio. Tras ésto, el profesor renunció a su puesto en la universidad.[cita requerida]

Controversia sobre sus posibles efectos[editar]

Frente a la preocupación manifestada por algunas asociaciones ecologistas, como Ecologistas en acción y Amigos de la Tierra,[23] respecto a los posibles riesgos medioambientales derivados de esta técnica, en el sentido de que, además del posible incremento de seísmos, los compuestos químicos podrían contaminar tanto el terreno como los acuíferos subterráneos,[23] la Royal Society británica afirmó, en 2012, que los riesgos eran manejables "siempre y cuando se implementen las mejores prácticas operacionales".[24]

Asimismo, y en referencia a casos puntuales que se divulgaron en Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (https://es.wikipedia.org/wiki/Agencia_de_Protecci%C3%B3n_Ambiental_de_los_Estados_Unidos) de ese país cerró su investigación sobre Dimock (Estado de Pennsylvania) concluyendo la inexistencia de evidencia de contaminación. Lo mismo sucedió con denuncias de filtración de gas metano en Parker County (Texas) y con la contaminación de aguas en Pavilion (Wyoming), también por falta de pruebas.[25]

A esto se suman tres trabajos científicos publicados en 2013 (dos de ellos del órgano oficial de la Asociación Nacional de Acuíferos de EE UU, la revista Groundwater[26] coincidieron en indicar que la contaminación de aguas subterráneas derivada del fracking "no es físicamente posible” [27] [28] . Uno de ellos afirma que: "Los hallazgos de un nuevo estudio de la publicación Groundwater sugieren que las concentraciones de metano halladas en pozos del condado de Susquehanna en Pennsylvania se explican no de la migración del shale gas de la formación Marcellus debido a la fractura hidráulica, sino de factores hidrogeológicos y topográficos de la región"[29]

En referencia a los supuestos seísmos inducidos por el fracking, la Universidad de Durham (EE.UU.) concluye que prácticamente toda la actividad sísmica resultante del fracking fue de tan baja magnitud que sólo los geocientistas hubieran estado capacitados para detectarla, y que la minería, la actividad geotérmica y el almacenamiento de reservorios de agua producen más y más fuertes temblores [que el fracking].[30]

Referencias[editar]

  1. Definición: «fracturación hidráulica, mejor que fracking» Fundéu. Consultado el 8 de noviembre de 2012.
  2. a b c Montgomery, Carl T. y Michael B. Smith (en inglés) «Hydraulic fracturing: History of an Enduring Technology» Society of Petroleum Engineers. Consultado el 14 de noviembre de 2013.
  3. «Cómo se compone el fluido químico». YPF.
  4. (en inglés) «Chemical Use in Hydraulic Fracturing» FracFocus. Consultado el 13 de noviembre de 2013.
  5. «Reconfigura la EIA mapa global de reservas shale» El Economista. Consultado el 15 de noviembre de 2013.
  6. «Estudio predice crecimiento de la industria de Estados Unidos gracias al shale» Shale Seguro. Consultado el 15 de noviembre de 2013.
  7. «Vía libre a la práctica del 'fracking'»
  8. «El Gobierno británico promete 'el mejor régimen fiscal' para el 'fracking'»
  9. «Turkey seeks Canada, US aid on shale gas reserves»
  10. «Argentina desplazó a EEUU como segunda reserva mundial de shale gas»
  11. «CCOO pide prohibir la extracción de gas mediante 'fracking' y retirar los permisos concedidos en Cantabria y otras CCAA» Europa Press. Consultado el 14 de noviembre de 2013.
  12. «Methane and the greenhouse-gas footprint of natural gas from shale formations»
  13. «La contaminación de carbono de plantas eléctricas disminuye en un 10 por ciento desde el 2010 debido al creciente uso de gas natural»
  14. a b «Repercusiones de la extracción de gas y petróleo de esquisto en el medio ambiente y la salud humana» Dirección General de Políticas Interiores. Parlamento Europeo. Consultado el 14 de noviembre de 2013.
  15. «Investigation of Ground Contamination near Pavillion, Wyoming (EPA, diciembre de 2011)» (en inglés).
  16. «Methane contamination of drinking water accompanying gas-well drilling and hydraulic fracturing (PNAS, abril de 2011)» (en inglés).
  17. «Shale gas extraction in the UK: a review of hydraulic fracturing» The Royal Society and The Royal Academy of Engineering
  18. «The Truth About Gasland»
  19. «Desmitificando Gasland»
  20. «La respuesta al documental Gasland: Truthland»
  21. «Miranda rechaza el 'fracking' y exige que se revoque el permiso a Frontera Energy». Elcorreo.com Consultado el 3 de marzo de 2013.]
  22. «The five myths about fracking».
  23. a b “fracking” = contaminación y seísmos» EFEverde.com Consultado el 13 de noviembre de 2013.
  24. temores sobre el fracking: ¿ciencia o ficción?» BBC. Consultado el 14 de noviembre de 2013.
  25. Completes Drinking Water Sampling in Dimock, Pa.»
  26. «Natural ground water association.»
  27. «Hydraulic fracture height limits and fault interactions in tight oil and gas formations.» Geophysical Research Letters. 26 de julio de 2013.
  28. on Upward Migration of Hydraulic Fracturing Fluid and Brine.» Groundwater. 29 de julio de 2013.
  29. «Journal article evaluates methane sources in groundwater in Pennsylvania.» Groundwater. 24 de mayo de 2013.
  30. Seismicity and Hydraulic Fracturing for the Recovery of Hydrocarbons.» Refine. Abril de 2013.

Enlaces externos[editar]