Euroescepticismo

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Cartel en contra de la Unión Europea. Atenas, 2005.

El euroescepticismo es un movimiento político y social que se basa en el rechazo, en mayor o menor medida, de la Unión Europea por parte de los ciudadanos europeos.

Se distinguen dos tipos de euroescepticismo:

  • Euroescepticismo fuerte: Exige la retirada del propio país de la Unión Europea o la disolución de esta, considerando a la institución como un ente no democrático, burocrático y opresor con sus estados miembros.[1] [2] Cuando se habla de euroescepticismo a secas, es para referirse a este tipo. Los partidos euroescépticos del Parlamento Europeo están en el grupo de Europa de la Libertad y la Democracia, cuyo portavoz es Nigel Farage del Partido de la Independencia del Reino Unido.

  • Euroescepticismo suave o moderado: Defiende la existencia de la Unión Europea y la pertenencia del país propio a esta, pero rechaza políticas comunitarias específicas (económicas, de migración...) y la construcción de una Europa federal. También llamado altereuropeísmo.[3] En el Parlamento Europeo, los partidos euroescépticos suaves de izquierda se sientan en el grupo de la Izquierda Unitaria, al que pertenece la formación española Izquierda Unida. Los euroescépticos suaves de derecha, liderados por el Partido Conservador británico, pertenecen al grupo de los Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, una escisión del Partido Popular Europeo.

Existen cuatro motivos principales que causan el euroescepticismo:

  • La defensa de la soberanía estatal por encima de la europea. Esto impide la cesión de mayores competencias a la Unión Europea, lo cual frena el proceso de integración. Este motivo ha podido llevar a casos tales como el rechazo de la Constitución Europea por parte de estados como Francia y los Países Bajos en 2005, y el No irlandés al Tratado europeo de Lisboa en 2008.
  • La defensa de los intereses económicos nacionales por encima de los comunitarios. Por este motivo, países que por sus características aportan más a la Unión Europea de lo que reciben, en ocasiones han puesto trabas a la ampliación del presupuesto de la Unión. El caso emblemático sería el del Reino Unido y el cheque británico.
  • El rechazo por las posturas imperialistas de la Unión Europea y de la OTAN
  • El rechazo de la política económica de la Unión Europea que algunos designan como neoliberal, y la promoción de una política económica que tenga una orientación más social. Este tipo de euroescepticismo no es, entonces, un rechazo absoluto del sistema europeo o de sus instituciones, sino un rechazo de cómo éstas son utilizadas por los partidos políticos en el poder. Los que defenden esta postura forman parte generalmente de partidos políticos de izquierda o extrema izquierda, o de grupos sociales cercanos al altermundialismo.

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]


Véase también[editar]