Eurocentrismo

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El mapamundi mostrando a Europa en el centro y "arriba", es un caso típico de eurocentrismo.
El mapamundi según la proyección de Mercator, que destaca y amplía las zonas cercanas a los polos, visualmente agrandando Europa.
El mapamundi según la proyección de Gall-Peters, que presenta en proporción el área de Europa.

El término eurocentrismo se aplica a cualquier tipo de actitud, postura o enfoque intelectual, historiográfico y de la evolución social, que considera que Europa y su cultura han sido el centro y motor de la civilización, y que por ello identifica la historia europea con la Historia Universal. El eurocentrismo es una forma de etnocentrismo.

El eurocentrismo se refiere más concretamente a la mirada del mundo a partir de la experiencia europea occidental, donde las ventajas o beneficios para los europeos y sus descendientes se consiguen a expensas de otras culturas, justificando esta acción con paradigmas o normas éticas. Se habla[¿quién?] entonces de una “específica racionalidad o perspectiva de conocimiento que se hace hegemónica colonizando y sobreponiéndose a todas las demás, previas o diferentes, y a sus respectivos saberes concretos, tanto en Europa como en el resto del mundo”. De esta forma, se concluye que el etnocentrismo como tradición intelectual, como método de análisis de culturas dominantes y dominadas o como idea hegemónica de superioridad (como en el eurocentrismo) debe ser objeto constante de crítica en la academia por diversas disciplinas, en la medida en que las imposiciones dadas por las hegemonías culturales consideradas de rango superior distorsionan la realidad cultural y social mundial, ignorando o suprimiendo una pluralidad de culturas que quieren ser una copia de la cultura dominante.

El eurocentrismo es también un prejuicio cognitivo, que supone la existencia de experiencias históricas lineales movidas por esquemas culturales fijos, correspondientes a los provistos por la historia europea, considerando a las trayectorias no europeas como formaciones incompletas o deformadas.[1]

Historia[editar]

Enrique Dussel explica que en el siglo XVIII, la Europa moderna y "bárbara", inventó una trayectoria histórica lineal entre la Antigua Grecia, el Imperio romano y la Europa moderna, que ha sido utilizada desde entonces como esquema ideológico básico del relato histórico.[2]

Esta concepción europeocéntrica de la Historia no ha abandonado a la historiografía ni a la sociología occidental hasta el día de hoy, pese a los esfuerzos que los historiadores han llevado a cabo, especialmente desde el Siglo XX, para entender y comprender la experiencia humana en su totalidad.[1]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Samin, Amin (1989). El eurocentrismo. Crítica de una ideología, Siglo XXI, ISBN 968-23-1525-5.
  2. Dussel, Enrique (1995). "Europa, modernidad y eurocentrismo", en Revista Ciclos en la Historia, la Economía y la Sociedad, Clacso.

Bibliografía[editar]

Enlaces[editar]